Casa Grande y Senzala: derechos humanos y poder
Samuel Pinheiro Guimarães
Febrero de 2006
“No se
podría, ni mejor ni más altamente,
describir
que cosa es ser esclavo en un
Ingenio de
Brasil. No hay trabajo, ni género
de vida en
el mundo más parecido a la
Cruz y
Pasión de Cristo”
Padre Antonio Vieira
Concentración de poder y violaciones
- La concentración de poder está en la raíz de las
violaciones a los derechos humanos.
Este enfoque es fundamental para comprender las causas de las
violaciones y para definir estrategias eficientes de promoción y de
defensa de estos derechos, cuya violación es padecida por la inmensa
mayoría del pueblo brasileño. Esta
visión de las violaciones se aplica tanto a los derechos civiles,
políticos como a los económicos, sociales y culturales y también a
aquellos de tercera generación, de carácter más general, como el derecho
al desarrollo, al medio ambiente, etc.
- Altos índices de concentración de poder
solamente pueden perdurar por el ejercicio de actos de violación de derechos
humanos. Las violaciones pueden
ser sistemáticas e intencionales, promovidas por el Estado, como es el
caso de la pena de muerte en los países que la adoptan, o por
organizaciones civiles, como el Klu Klux Klan en los Estados Unidos o los
grupos neo-nazis en Alemania. Las
violaciones pueden ser, por otro lado, puntuales: practicadas por agentes
del Estado abusando de sus prerrogativas (como en la masacre de niños, en
Río de Janeiro, por policías en la Candelaria); por individuos sin función
pública (como fue el asesinato por el fuego, en Brasilia del indio
Galdino, por parte de jóvenes de clase media) y por las manifestaciones
cotidianas y generalizadas de racismo y de discriminación.
- Cuando se trata de promover la desconcentración
del poder, la situación se presenta tanto más grave cuanto más elevados
son los índices de concentración de poder y cuanto más articulados y
militantes son los movimientos sociales o el comportamiento de los
individuos, objeto de las violaciones.
Estas pasan entonces a aparentar mayor gravedad y mayor visibilidad
aún para los sectores y para los individuos que tienden a obstruir, a
racionalizar y a edulcorar la verdadera naturaleza de las relaciones
sociales en sociedades en extremo desiguales, como la brasileña.
- Las violaciones que se verifican en el presente
pueden provenir de la concentración de poder en el pasado, ya superada de
hecho o legalmente, pero que engendró estereotipos y preconceptos en un
proceso de concentración de poder simbólico que justifica los atentados,
en el presente, a grupos e individuos.
- Las violaciones de derechos políticos tales como
atentados contra la vida, la libertad y la integridad física, contra la
libertad de expresión, contra los derechos civiles de etnias, que se dan
en los regímenes dictatoriales o autoritarios, provienen de la
concentración de poder político típica de estos regímenes y de las
tentativas de sus beneficiarios de mantener los privilegios de que
disfrutan actuando contra las organizaciones e individuos que procuran revertir
esta situación. Las violaciones de
estos derechos en regímenes democráticos son muchas veces una
supervivencia de prácticas de
regímenes anteriores y se reflejan en el comportamiento de la policía, de
las autoridades y de funcionarios del Ejecutivo que se pervirtieron con
aquellas prácticas de autoritarismo y de dictadura.
- La violencia policial en Brasil contra la
mayoría de la población – los pobres y los descendientes de esclavos – es
terrible. Ella es visualizada y condenada por la prensa en forma puntual y
por las organizaciones civiles en forma inadecuada. Hay, todavía, otras prácticas tan
perjudiciales como aquella violencia desde el punto de vista de los
derechos políticos, aunque poco analizada. Tales prácticas no son menos condenables y terribles, pues
sus consecuencias son más comprensivas,
perjudicando a aquellos grupos sociales mayoritarios, más
vulnerables por su escasez de poder.
- Estas prácticas antidemocráticas, que violan
derechos políticos de naturaleza general, se verifican en el campo de las
políticas públicas. Cuando el
Poder Ejecutivo asume las funciones del Legislativo, como fue el caso de
la publicación abusiva de medidas provisorias, más allá de lo que permitía
la Constitución Federal brasileña o cuando practica una política
penitenciaria que degrada a millares de ciudadanos que viven en
condiciones infrahumanas, irrespetando la ley, está violando derechos
políticos. La omisión y denegación
de justicia completa el marco de acción difusa del Estado, contribuyendo a
la violencia y a la violación de los derechos de los pobres y de los
excluidos.
- La concentración de poder en los medios de
comunicación deriva del sistema de concesiones hechas por el poder
público. Es una versión moderna de la práctica colonial de los sexmos. Los medios modernos de producción y de
difusión de la información, como Internet, permiten -teóricamente- a
cualquier individuo producir y divulgar sus ideas. En la práctica, son las grandes
organizaciones empresariales privadas las que dominan el mercado de la
información, por el elevado capital necesario para su instalación y
operación, inclusive por la sofisticación técnica de los equipos, al
contrario de lo que sucedía en los inicios de la prensa escrita. Esta concentración lleva a graves
violaciones de derechos políticos, a través de la manipulación de la
opinión pública, de la influencia indebida sobre el proceso electoral y
sobre el ejercicio del gobierno. También a través de la difusión de
preconceptos y de la defensa de la concentración de poder en general y del
poder económico en particular.
- La concentración de poder económico y político
en el género masculino y adulto se encuentra en la raíz de las violaciones
de los derechos civiles y económicos de las mujeres, de los niños, de los
viejos y de los homosexuales.
Estas violaciones devienen de actitudes culturales que tienen
muchas veces su origen en tradiciones religiosas que colocaban a la mujer,
al niño y al homosexual en una situación de inferioridad moral, sexual e
intelectual, por determinación divina.
- Estas tradiciones religiosas fueron legitimadas
por el derecho público y privado e incorporadas a los sistemas
educativos. La legislación
consagró hasta el siglo XX la inferioridad política de las mujeres al
negarles el derecho a votar y ser electas. En el campo económico y social,
el derecho de familia muchas veces excluía a la mujer de la herencia,
atribuyendo al hombre, como cabeza de la pareja, la gestión económica de
la unidad familiar. El derecho de
familia, durante un largo período, permitió a los padres y maridos
segregar a las mujeres rebeldes o inconvenientes en conventos y
hospicios, contribuyendo al temor
y a la sumisión femenina. Por otro
lado, el homosexualismo y la sodomía eran, hasta hace poco, considerados
crímenes por la legislación de algunos países, así como por ciertos
estados de la Federación americana.
- La cristalización legal de mecanismos sociales
discriminatorios colocó a la mujer en una situación social de
inferioridad. De esta manera, reforzó en ella la convicción de su
inferioridad con relación al hombre, dando lugar a su connivencia con las
violaciones de derechos, inclusive violentas, de las que fue y continúa
siendo víctima. La legislación,
las políticas públicas discriminatorias y la connivencia femenina,
inclusive surgida del miedo a la violencia, contribuyeron a la
descalificación profesional, económica y cultural de las mujeres. Las dificultades de acceso al
conocimiento y a la independencia económica, así como la inexistencia de
derechos políticos tornaron innecesaria la educación profesional femenina,
reforzando los estereotipos de inferioridad de género y perpetuando la
concentración del poder en el sexo masculino.
- Así, quedaba demostrada la exactitud de los
preceptos religiosos y de las tradiciones que señalaban su inferioridad,
justificando la discriminación y hasta los actos de violencia y de
violación de derechos contra ellas practicados, como pretexto para
castigar su rebelión injusta contra una situación natural, consagrada por
la religión, por la moral, por las buenas costumbres y por la legislación.
- Los sistemas más graves históricamente de
violación de derechos humanos fueron la esclavitud y el colonialismo, hace
poco superados por la humanidad, aunque permanezcan situaciones residuales
importantes en ciertas regiones.
La esclavitud y el colonialismo, fenómenos estrechamente ligados,
generaron y cristalizaron estereotipos, preconceptos y visiones del mundo
y de la sociedad que se trasmiten culturalmente y que se juzgan
descendientes de los ex−señores y de las antiguas elites
colonialistas en las ex−metrópolis. Estos estereotipos y la defensa
de intereses concretos que existen hasta hoy en día, provocan
comportamientos en las esferas colectivas e individuales que violan derechos
políticos, económicos y sociales, de las que son víctimas los Estados
descolonizados y los descendientes de los esclavos y nativos.
- Después de la creación de las Naciones Unidas
alcanzó un mayor vigor la lucha por la descolonización y contra el
racismo. Desde 1945 y hasta la
independencia de Namibia, última gran colonia, o si se prefiere hasta la
asunción de Nelson Mandela, en África del Sur, este proceso, a través de
la lucha armada o de la negociación y la concesión, tornó libres del yugo
colonial y racista a más de cien Estados, cuya base ideológica era la
convicción de opresores y de oprimidos sobre la inferioridad racial,
cultural, moral y política de las civilizaciones sometidas.
- Tanto el colonialismo tradicional en las
Américas como la expansión imperialista más reciente en África y en Asia,
tuvieron consecuencias similares formando el sustrato de la violación de
los derechos humanos individuales, en especial respecto del racismo y de
los derechos políticos y económicos de los Estados, víctimas de las presiones
y de las agresiones del neo-imperialismo y de las estructuras
hegemónicas. Una larga serie de
intervenciones armadas de Estados centrales, (algunos ex-metrópolis, en
ex-colonias) acarrearon gravísimas violaciones de derechos de poblaciones
civiles, tales como los episodios de los ataques con agente naranja y con
napalm en Vietnam, las torturas empleadas en Argelia y el volumen de
bombas lanzadas sobre Vietnam y sobre Irak.
- Hace poco más de un siglo fue abolida en Brasil
la legislación que, al considerar al esclavo un objeto, permitía la
esclavitud, castigaba a los intentaban abolirla o escapar de ella y
concentraba así el poder político, económico y social en las manos de los
señores blancos. La Abolición no
se tradujo en desconcentración del poder económico, ni confirió a los
hombres y a las mujeres negras la capacidad efectiva de ejercer derechos
políticos. La concentración de poder en las manos de los ex−señores,
permitió que continuase todo tipo de violación de derechos contra los ex
esclavos.
- La situación de inferioridad económica, de
desarticulación social y familiar, así como la subordinación cultural y
política de la población de ex−esclavos contribuyó a mantener los
estereotipos y preconceptos de una supuesta e innata inferioridad racial,
que justificaba- a los ojos de la población blanca- la esclavitud, las
violaciones de derechos y la discriminación racial difusa.
- La conquista colonial, la esclavitud o la
servidumbre de los indígenas o nativos, su exterminio y la apropiación
violenta de sus tierras, provocaron una enorme concentración de poder en
manos de los europeos blancos colonizadores, en aquel tiempo y espacio en
que la tierra era el principal stock y fuente de poder económico y
político. En el plano jurídico, se
cohonestó la concentración de poder por la violencia, así como las
violaciones de derechos humanos contra los indígenas o nativos cuando
éstos se rebelaban y buscaban desconcentrar el poder. La legislación y la situación
discriminatoria económica, política y cultural contribuyeron a crear los
estereotipos que alimentaron la discriminación, manteniendo a los grupos
indígenas en su posición de inferioridad y tornando impunes las
violaciones de derechos humanos contra ellos cometidas.
- El antisemitismo actual tiene su origen en la
concentración de poder económico, político y social, en perjuicio de las
comunidades judaicas en el Occidente.
La segregación y las estrategias de supervivencia cultural de las
comunidades judaicas, con fundamento en los preceptos bíblicos, la convicción
del pueblo elegido, su dinamismo económico, en especial en el comercio del
dinero, prohibido por el Nuevo Testamento, los convirtieron en blanco y
víctima de gobernantes e individuos poderosos. El papel atribuido a los
judíos en la condena de Cristo,
los hacían despreciables y odiados en el imaginario de la masa inculta
cristiana. Esta concentración de
poder fue legitimada por la legislación anti-semita durante el período de
la Inquisición, sobreviviendo hasta hace poco en diversos países. Así, en la Europa cristiana y en los
imperios coloniales de las metrópolis católicas y retrógradas, los judíos
no tenían capacidad política, no podían ejercer plenamente los derechos
civiles, ni practicar su religión públicamente. A título de ejemplo, los judíos no podían establecerse en el
Brasil colonial y la práctica de su religión, cuando era descubierta, era
penada con rigor. Apenas en 1963,
en el concilio Vaticano II, la Iglesia reconoció oficialmente que los
judíos no tenían culpa por la muerte de Cristo.
- El apogeo del anti-semitismo se dio con el
nazismo en Alemania y con los movimientos fascistas en otros países que
planeaban y ejecutaban políticas de exterminio total del pueblo judío, a
través de su identificación, segregación y liquidación física. Este episodio repugnante, denominado
“Holocausto”, en el que murieron más de seis millones de judíos, tuvo su
centro en una de las sociedades más desarrolladas cultural y
económicamente de Occidente: Alemania.
A pesar de los avances en la lucha contra el anti-semitismo, los
estereotipos y preconceptos difusos y ahora ostensibles contra los judíos
en todo Occidente, sobrevivieron hasta hoy.
- La concentración de poder económico y la
urbanización, en especial a partir de la Revolución Industrial, dio origen
a las luchas sindicales, políticas y civiles por su desconcentración. La reacción de los beneficiarios de
esta concentración contra aquellos movimientos llevó a notables
violaciones de derechos humanos a través de la opresión económica y
política de los trabajadores. La lucha de los trabajadores se tradujo en
la creación gradual de una amplia legislación social y económica de
reglamentación del trabajo y de su remuneración que permitió superar las
condiciones más deplorables, producto de la concentración de poder, tales
como el trabajo bruto femenino, inclusive durante el embarazo, el trabajo
infantil, las condiciones insalubres y letales de trabajo, la jornada de
trabajo sin límites, etc.
- En el caso específico del sector agrícola, la
concentración de poder económico en ciertos grupos sociales, como los
latifundistas, depende de la violación permanente de los derechos de los
trabajadores rurales, no-propietarios. Los casos más graves han ocurrido
en diversas regiones de Brasil, en la medida en que las víctimas iniciaron
una lucha más organizada y eficaz por la desconcentración.
- A partir de los gobiernos de Reagan en los
Estados Unidos y de Thatcher en Inglaterra, se expandió y se volvió casi
hegemónica la idea de que el aumento de la competitividad y de la eficiencia
de las empresas y la reducción del desempleo dependerían de la
modernización del mercado de trabajo.
Esta modernización se haría por la revisión de la legislación
laboral, para tornarla flexible. Es decir la anulación de los derechos
sociales conquistados, gracias a aquella larga y muchas veces sangrienta
lucha. En los países en que se
verificó la derogación más o menos completa de la legislación de
protección al trabajador se ha dado la disminución de la masa salarial en
la renta nacional y el aumento de la concentración de la renta y de la
riqueza, a favor de los que detentan del capital. Esta anulación o flexibilización de los
derechos sociales, corresponde a una violación de los derechos humanos
económicos y sociales.
- Las situaciones descriptas, a pesar de haber
sido abordadas en forma sucinta, permiten percibir el mecanismo común de
perpetuación de las violaciones de derechos humanos. La concentración de poder de cualquier
tipo, a veces simultánea, en varias esferas e interdependiente, consagrada
por la legislación, contra ciertos grupos de la población, reforzaron
históricamente su situación de inferioridad y despojo y las diferencias
entre individuos y grupos sociales.
Se crearon así los estereotipos que contribuyeron a justificar y a
perpetuar la discriminación y la concentración de poder, inclusive en el
imaginario de los propios oprimidos, legitimando las violaciones de los
derechos de estos grupos y la impunidad de los violadores.
- La violación de los derechos humanos no es una
cuestión de educación o de cultura de las poblaciones, como lo comprueba
el caso de la Alemania nazi, sino que resulta de la tentativa de crear,
aumentar o mantener situaciones de privilegio, que la concentración de
poder permite usufructuar a sus beneficiarios.
- En el pasado y aún en el presente, la
legislación consagró situaciones discriminatorias porque la concentración
de poder político hacía que los legisladores fuesen, en su mayoría,
representantes de los grupos que concentraban el poder económico y social. Los beneficios de la concentración de
poder se traducen en las normas y en las instituciones que constituyen el
Estado. La ley y el Estado contribuyen a la citada concentración, la cual,
dada la situación inicial de extraordinarias disparidades, tiende a
acentuarse en perjuicio de los grupos oprimidos, a pesar de que individuos
aislados pueden ascender socialmente y escapar de esa situación. Esto es
utilizado como prueba por las teorías de la movilidad social y de la
educación como solución. Por otro
lado, los que estuvieron encargados de implementar tal legislación fueron
y continúan siendo igualmente elegidos por el proceso político, en el cual
los beneficiarios de la concentración de poder tienen una gran o
prevaleciente influencia.
- Cuando se considera que los fundamentos de la
organización política, económica y social de la sociedad moderna son
correctos, la acción de las ONGs tiene una naturaleza idealista,
individualista y asistencial. En
esta visión de la sociedad, los abusos y las violaciones provendrían de
las acciones de los individuos o del Estado, que deberían ser corregidas y
prevenidas por la acción pedagógica de la educación para modificar las
mentalidades de los individuos y por la presión política y social a favor
de las poblaciones y de las víctimas individuales de atentados.
- La acción loable de las ONGs en defensa de casos
individuales tiene una naturaleza micro-política. No alcanza la solución
del problema que engendra las violaciones de forma permanente y más rápida
que las soluciones. Por otro lado,
al no enfrentar los mecanismos de concentración de poder, su acción corre
el riesgo de disfrazar la existencia de estos mecanismos, desviando
esfuerzos que podrían utilizarse para modificar la situación de violación
de derechos.
- El contraste entre el Estado – malo, actor y
fuente de violaciones – y la sociedad civil – buena, generosa e inocente –
ignora que la ley y el Estado reflejan la concentración de poder. Se omite
así que dicha concentración y las violaciones que necesariamente provoca,
se originan en la propia sociedad civil.
En realidad, la intervención colectiva de la comunidad, a través de
la legislación y del poder de coerción del Estado, puede desencadenar
mecanismos de desconcentración del poder.
El desmonte de los mecanismos de concentración de poder y su
sustitución por mecanismos de desconcentración, podrían actuar con
eficacia modificando el sustrato general de donde brotan las
violaciones. Esta tarea requiere
la modificación de la legislación y de la estructura del Estado, que debe,
paradójicamente, reforzarse para esta finalidad.
- Así, la lucha actual por los derechos humanos
debe abarcar tanto el aspecto micro y valiente de combate a las
violaciones, de reivindicación de reparaciones a las víctimas y de castigo
de autores como la promoción de políticas públicas de desconcentración de
poder, en las diversas esferas.
Neo-liberalismo y violaciones
- Las doctrinas liberales inglesas de Bentham,
Locke y Adam Smith fueron formuladas en una sociedad y en una época con
características muy diferentes de las modernas sociedades industriales,
urbanas y altamente tecnificadas.
En aquella época y sociedad, estas doctrinas y políticas
significaban un avance importantísimo, tanto en la esfera económica, como
en la política. El neoliberalismo intenta revivir en el campo económico la
visión, la doctrina y la práctica liberal, de aquello que se conoció como
la teoría económica clásica, olvidando las lecciones de la Gran
Depresión. De ahí su denominación:
neoliberalismo, donde el neo no tiene nada de nuevo ya que significa una
vuelta a lo antiguo. Es la
resurrección de doctrinas muertas, antiguas e inadecuadas para los tiempos
modernos, tanto desde el punto de vista económico como cuando se verifican
sus efectos sobre los derechos humanos.
- Las políticas neoliberales tienden a agravar las
violaciones de derechos humanos, de todo tipo y así las tres generaciones
de derechos humanos han sido igualmente afectadas por los efectos
perversos de estas políticas.
- La premisa implícita del neo-liberalismo es que
los mercados de bienes, de servicios, de capital y de trabajo se
caracterizan por la libre competencia. Las unidades que participan en los
mismos son numerosas, de capacidad similar y con libre acceso al
conocimiento. Ninguna unidad puede influir sobre los precios en su propio
beneficio. Así, el neoliberalismo
considera que el libre juego de las fuerzas de mercado, es la mejor forma
para alcanzar la mejor utilización de recursos, la mayor productividad, la
mayor producción, la mejor distribución de renta, el más alto nivel de
bienestar y el progreso tecnológico más acelerado.
- En consecuencia, el neoliberalismo propugna que
la actividad económica del Estado
sea reducida al mínimo y que no interfiera en las reglas del mercado. Las políticas neoliberales económicas,
con su énfasis en la desregulación, en la revisión de los derechos
laborales, en las reformas fiscales y en otras con un sesgo pro-empresa,
liberan a las fuerzas del mercado que, en situaciones iniciales de gran
disparidad entre individuos y grupos sociales, tienden a agravar la
concentración de la renta y del poder existente, en las sociedades que
adoptan dichas políticas. Mientras
las violaciones puntuales son llevadas, correctamente, a juicio a las
Comisiones y Cortes de Derechos Humanos, estas políticas cuyo alcance es
profundo y nefasto, son objeto de elogio.
- En el campo político, el neoliberalismo
considera que la democracia liberal es la mejor forma de gobierno. En ella
los ciudadanos, a ejemplo de lo que ocurre con los agentes en la esfera
económica, tendrían un poder político y un grado de información igual o
similar sobre los temas en disputa (aunque sin capacidad de influir sobre
el proceso) y que, como en el mercado, el libre juego político produce las
mejores y más justas políticas que promueven el bienestar general. El neoliberalismo, en su forma
política, al debilitar el Estado y al no reconocer la influencia del poder
económico y de los medios de comunicación en el proceso político,
dificulta la sustitución de los mecanismos legales de concentración de
poder por instrumentos de desconcentración. En consecuencia, torna aún más
violento el proceso de concentración que engendra las violaciones de los
derechos.
- A nivel internacional, las políticas
neoliberales, tales como el libre cambio, el libre movimiento de
capitales, la desregulación y la apertura comercial, asocian a los grupos
que concentran el poder en los Estados de la periferia con los que lo
concentran en los Estados que están en el centro del sistema
internacional, acelerando el proceso de concentración de poder en los
niveles nacional y mundial y ampliando el ambiente favorable a la
violación de derechos humanos en la periferia.
- Las articulaciones entre grupos internos y
externos en la ejecución de políticas neoliberales provocan una creciente
transferencia de recursos, desde la periferia hasta el centro del sistema.
Así se consolidan los oligopolios en la economía y en la política dentro
del país periférico y en los países centrales. De esta manera, dificultan el desarrollo económico y la
desconcentración de la renta, provocando el desempleo, la exclusión, la
marginalidad y la violencia en los Estados centrales. Aunque en grado
mayor se reproduce dicho fenómeno en las megalópolis periféricas que se expanden
desordenada y miserablemente. En
la periferia, millones de seres humanos han sido súbitamente afectados por
los resultados de esas políticas, no en razón de alguna incomprensión de
sus gobiernos (ya que estos se esforzaron al máximo en la aplicación de
estas políticas neoliberales) o de males inherentes a las sociedades
nativas que, si de algo fueron culpables fue de creer en los nuevos mitos
centrales: la globalización y la paz.
Las políticas neoliberales han sido la causa de las más graves violaciones
de derechos económicos y sociales, así como de los políticos cuando se
crearon las condiciones para la eventual reedición del autoritarismo,
siempre latente en la periferia.
Violaciones de derechos y políticas públicas
- Las estrategias de promoción y de defensa de los
derechos humanos que dan prioridad a la educación, así como al cambio de
mentalidades y la defensa de víctimas individuales no alcanzan el centro
de la cuestión, que es la desigualdad de poder consagrada por la
legislación y por el imaginario colectivo.
- A medida que se tiene un éxito mayor o menor en
el castigo a las infracciones específicas a los derechos humanos, es
indispensable paralelamente actuar sobre los mecanismos que concentran
poder y que se encuentran corporizados en políticas públicas y en sus
instrumentos de elaboración, ejecución y sanción judicial. Las políticas públicas se realizan a
través de la elaboración, la ejecución y la sanción de normas jurídicas y
de la asignación de recursos. Así se configuran como determinaciones de la
comunidad, a través del Estado, para el conjunto de la sociedad sobre los
comportamientos que son legítimos y correctos.
- Cada política puede en sí misma concentrar o
desconcentrar poder, con relación a los grupos beneficiarios y a las víctimas de esta concentración. A título de ejemplo, un código de
tránsito puede concentrar poder (y privilegios) en favor de los
propietarios de automóviles o desconcentrarlo, beneficiando en este último
caso a segmentos de la población no-propietaria de vehículos. Es decir,
los peatones, las principales víctimas de los accidentes y mayoría
absoluta de la población. La misma situación se repite en todas las áreas,
desde la legislación bancaria hasta la educacional, donde los dispositivos
legales pueden contribuir a reforzar los estereotipos y los preconceptos
vigentes.
- Es en el examen y debate exhaustivo de las
políticas públicas, así como en su elaboración y ejecución, que se
encuentran las oportunidades para promover la desconcentración de
poder. Es, por lo tanto, en la
arena política más amplia y colectiva que la lucha más eficaz por los
derechos humanos puede triunfar de hecho, esto es, puede eliminar las
causas más profundas de las violaciones.
- Así, de la misma forma que en la lucha por la
preservación del medio ambiente y de sus múltiples aspectos se crearon
mecanismos legales de evaluación de proyectos para verificar, antes de ser
implementados, su impacto ambiental, sería adecuado y posible establecer
que las políticas públicas deberían estar sometidas a la evaluación de sus
impactos sobre los derechos humanos, cuando son formuladas y antes de su
implementación.
- Los derechos humanos, políticos, económicos,
culturales y sociales tienen que tener en la escala ética un valor más
elevado que los derechos de preservación de la fauna y de la flora
eventualmente amenazadas por proyectos humanos. Por esta razón debería ser obligatorio para el Ejecutivo
presentar informes de evaluación de impacto sobre los derechos humanos, en
sus diversos aspectos, de las distintas políticas públicas que propone,
correspondiendo al Congreso y a la sociedad debatir sobre tales
evaluaciones.
- El análisis de cada política pública por parte
de la sociedad y de sus representantes legítimamente electos para ello,
puede llegar a favorecer la adopción de políticas públicas que
desconcentren poder de todo tipo y que también contribuyan de forma
efectiva a la promoción de la defensa de los derechos humanos.
- Los mecanismos de concentración de poder
político y económico (y por lo tanto las violaciones de derechos humanos,
que acarrea la defensa de la concentración) están ligados a los temas de
empleo y de distribución de la renta. Las características de las
tecnologías utilizadas en la sociedad, así como la política tecnológica
del Estado, son cuestiones en general dejadas de lado por los análisis
sociales y económicos que juzgan a la tecnología como neutra y al progreso
tecnológico siempre positivo.
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