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Derechos humanos en democracia
Jorge Taiana(*) Diciembre 2005 La política exterior de un país exige que su proyección
internacional represente su identidad como nación. Y esa identidad se construye
con su historia, idiosincrasia y valores, con su organización social, política
y económica y, por sobre todas las cosas, con los intereses y las necesidades
de todos sus habitantes. Mañana, 10 de Diciembre, se celebra el Día Internacional de los
Derechos Humanos, en coincidencia con el aniversario de la recuperación de la
democracia, por lo que es oportuno reflexionar sobre un aspecto esencial de
nuestra identidad democrática: la promoción y protección de los derechos
humanos. Una verdadera política de Estado que supimos conseguir y que logró
superar -con avances y retrocesos- todas las crisis sociales, institucionales y
económicas de estas dos últimas décadas. El gobierno del presidente Néstor Kirchner decidió progresar
significativamente en la promoción y protección de los derechos humanos, tanto
en el plano interno como en el internacional, entendiendo que democracia,
desarrollo y derechos humanos conforman un trinomio indisoluble que forma parte
de las políticas fundamentales de las naciones más desarrolladas. Una Argentina con un alto perfil en derechos humanos consolida su
identidad como nación y acrecienta su capacidad para liderar un tema esencial
para el presente y el futuro de la comunidad internacional. Desde la Cancillería se consolida día a día una posición
internacional sólida y especializada en materia de derechos humanos, reconocida
por la comunidad internacional y que responde únicamente al mandato de una
sociedad madura, que exige más democracia, más desarrollo y más derechos
humanos. En aras de la brevedad, destacaré algunas de las acciones
adoptadas recientemente, que tienen un sello propio en nuestra relación con el
mundo. En la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en
Ginebra, la Cancillería realizó un aporte inédito en los casi 60 años de
desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos, al presentar un
proyecto de resolución sobre el derecho a la verdad que, luego de una intensa
negociación, fue finalmente aprobado por consenso y con el copatrocinio de 48
países, desarrollados y en desarrollo. Es la primera vez que la ONU adopta una resolución que reconoce
este derecho universalmente como un derecho de las víctimas, de sus familiares
y de la sociedad toda, en los casos de graves y sistemáticas violaciones de
derechos humanos. Asimismo, la delegación argentina contribuyó decididamente a
lograr el consenso, en Ginebra, sobre el texto del primer instrumento jurídico
universal sobre desaparición forzada de personas, estableciendo el derecho de
toda persona a no ser desaparecida e incluyendo el derecho a la verdad, así
como el carácter de crímenes de lesa humanidad cuando las desapariciones sean
masivas y sistemáticas. Sólo hoy la Argentina cuenta con la suficiente credibilidad
internacional para presentar iniciativas de esta naturaleza, porque es la
primera vez en nuestra historia democrática que la lucha contra la impunidad se
sustenta en los cuatro pilares fundamentales para hacerla exitosa: memoria,
justicia, verdad y reparación. Y esos pilares están sostenidos por la sociedad
y por los tres poderes del Estado. En el plano Regional, la Cancillería, como representante del
Estado nacional, incrementó el diálogo amistoso en aquellos casos
paradigmáticos de violaciones de derechos humanos que son denunciados ante la
Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, evitando defender lo
aparentemente indefendible y buscando soluciones duraderas para las víctimas y
sus familiares. También en la OEA decidimos abordar la problemática de los
derechos económicos, sociales y culturales, una deuda pendiente con los millones
de habitantes de nuestro país que ven insatisfechas sus necesidades básicas de
alimentación, salud, trabajo y educación. En 2003 ratificamos el Protocolo de
San Salvador sobre derechos económicos, sociales y culturales, e inmediatamente
presentamos una propuesta para que se desarrollaran indicadores de progreso en
esta materia, que fue aprobada por consenso en la Asamblea General en Florida,
este año, y ratificada en el Plan de Acción de la IV Cumbre de las Américas en
Mar del Plata. Consecuentemente, fuimos invitados a formar parte del core group
para desarrollar un Protocolo Facultativo en la ONU sobre este tema. En 2006, se conmemorará el quinto aniversario de la Conferencia
Mundial de Durban, en la que los Estados adquirieron compromisos concretos para
erradicar todo tipo de discriminación. En este sentido, producto de un esfuerzo
mancomunado, coordinado por la Cancillería, con el Inadi y la Secretaría de
Derechos Humanos -en el que participaron diversas áreas gubernamentales,
expertos independientes, organizaciones de la sociedad civil y la Oficina del
Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas-, la Argentina
concluyó la elaboración del Plan Nacional contra la Discriminación. Este es el más completo y profundo diagnóstico jamás realizado
sobre la discriminación en nuestro país, a la vez que contiene más de
doscientas propuestas concretas. Este plan nos ha permitido ser reconocidos
internacionalmente como uno de los pocos países en el mundo que llegan a la
ronda de reflexión de "Durban más cinco" con un trabajo de esta
naturaleza. Nuestra firme postura y creciente credibilidad en el tema nos han
transformado en un referente internacional, requerido en consultas políticas
bilaterales, tanto con países de América latina como con Canadá, España,
Estados Unidos, Francia, Indonesia, Japón, el Reino Unido y Suecia, entre otras
naciones. En 2006 iniciamos un diálogo especializado en materia de derechos
humanos con China, por invitación del gobierno de ese país. A lo largo de estos dos últimos años hemos avanzado en desarrollos
legislativos, jurisprudenciales y de políticas públicas en materia de memoria,
verdad, justicia y reparación. Esta nueva realidad nos permite construir un
futuro como nación en el cual la defensa de la democracia y de los derechos
humanos es ya parte de nuestra identidad nacional. Este es un tema que
indefectiblemente permanecerá en las relaciones internacionales del siglo XXI y
que nos coloca en una posición de privilegio, lugar que sin ninguna duda se lo
debemos a la valentía de las víctimas, sus familiares y las organizaciones de
derechos humanos. Celebremos la feliz coincidencia de este 10 de Diciembre, que
nos presenta como un país serio y nos permite encontrar nuestro lugar en el
mundo. (*)
Canciller de la República Argentina.
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