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ARGENTINA Y SU REINSERCION EN EL MUNDO* Alberto
Justo Sosa
*Este
trabajo fue publicado en la Revista de la Asociación de Ciencia Política y
Relaciones Internacionales del Uruguay, año VI, enero-junio 1989, n°47. Se
mantienen los términos y conceptos de su redacción original. 1) INTRODUCCION Un significativo sector de
la dirigencia argentina ignoró durante años las tendencias dominantes del
sistema internacional lo cual, paradojalmente, no fue óbice para que se
endosase al mismo la causa de todos los males nacionales. Dicha ignorancia se
explicita en la formulación y ejecución de una política exterior de carácter
parroquial que, basada en criterios geopolíticos, centró su accionar en
cuestiones territoriales (v. g. Malvinas, represas del alto Paraná, Antártida,
Canal de Beagle). Aquí partimos del supuesto
de que el sistema internacional es algo dado, que no podemos modificar desde un
país localizado en la periferia del mismo recurriendo a una retórica
diplomática contestataria. Se puede mejorar el posicionamiento externo a través
del conocimiento de las tendencias dominantes en el sistema internacional y de
una inserción activa en el mismo, promovida a través de una reorganización
productiva e institucional, dentro de un proceso asociativo con Estados vecinos. 2) EL SISTEMA INTERNACIONAL La crisis petrolera de los 70’ implicó, en los hechos, el fin de
la era keynesiana basada en el crecimiento económico con energía barata y el
inicio de una mutación tecnológica que reconvirtió industrias, revalorizó el
insumo conocimiento y degradó el rol de los países exportadores de producción
primaria (excluidos los petróleos) del Tercer Mundo en el mercado mundial. La crisis energética
produjo, asimismo, una significativa apropiación de liquidez financiera, por parte
de los países exportadores de petróleo, que se recicló a bancos privados
localizados, preferentemente, en países industrializados de economía de
mercado. Dichos bancos internacionalizaron su operatoria prestando a países del
Tercer Mundo y simultáneamente desregularon el régimen financiero de Bretton
Woods. Por su parte, algunos países
industrializados de economía de mercado (Japón, República Federal Alemana e
Inglaterra) y también países del denominado Tercer Mundo (Corea del Sur y
Taiwan) reordenaron sus economías, implicándose en el proceso de mutación
tecnológico que arrancó a mediados de los 70’. La “recidiva de guerra fría”
aceleró la carrera armamentista en las dos
superpotencias y las distrajo (especialmente a URSS) del proceso de
reordenamiento tecnológico y económico que experimentaron los países derrotados
en la segunda guerra mundial y los Países Asiáticos de Reciente
Industrialización (PARI). EUA, sin embargo, a partir de la administración Reagan, financió a
través del endeudamiento externo e interno la reestructuración de su economía,
mientras que la URSS experimentó un estancamiento relativo tanto respecto de la
otra superpotencia, como respecto de Japón, la República Federal Alemana,
Italia y los PARI, fundamentalmente a nivel tecnológico. 3)
LAS NUEVAS TENDENCIAS El rezago tecnológico de las
superpotencias, el surgimiento de nuevos polos de poder económico y la
reprobación de las “aventuras coloniales”
condujeron a aquellas a acordar la
eliminación de los misiles de alcance intermedio y la desaceleración de los
conflictos Regionales, a fin de detraer recursos de la carrera de armamentos y
orientarlos a la reestructuración tecnológica y económica de sus respectivos
países. EUA ya no es la potencia
acreedora de la segunda pos-guerra (ahora es deudora), su PBI tampoco explica
casi la mitad del mundial, como en aquellos tiempos, sino sólo el veinticinco
por ciento (25%). La perestroika soviética,
por su lado, opera como inductora de sustantivas transformaciones locales e internacionales dado que el complejo
militar-industrial de la URS relativizó el sitial del país en el ranking
económico internacional. La mutación tecnológica y la
reestructuración económica ya no se desenvuelven en espacios nacionales sino que -conforme a las tendencias vigentes-
tienen lugar en espacios económicos ampliados. La creciente interrelación de
Japón con los PARI, Australia, Nueva Zelanda, países de la Asociación del
Sudeste Asiático de Naciones (ASEAN) y la República Popular China; la creación en 1992, de un único mercado en
la Europa de los doce (12); la Zona de Libre Comercio (ZLC) EUA- Canadá, así
como la eventual incorporación de México configuran indicios elocuentes de la
citada tendencia. El debilitamiento del eje
estratégico-militar y el surgimiento de espacios Regionales, en los que se
desenvuelve la reestructuración económica y la mutación tecnológica,
contribuyen a gestar nuevos polos de poder erosionantes de la bipolaridad de
las últimas cuatro décadas. 4) LA DEUDA EXTERNA Dentro del Tercer Mundo, los
países de América Latina sustituyeron en los ´70 sus vinculaciones económico
productivas con los países industrializados de economia de mercado, por
relaciones de corte financiero. La inversión extranjera directa de las
corporaciones transnacionales -que operaban en mercados protegidos- fue
reemplazada por empréstitos financieros incondicionados otorgados por la banca
privada transnacional. En este contexto, los países del Tercer Mundo se
endeudaron con propósitos diversos, según el interés de las élites domésticas.
Así es que países como Corea del Sur y Brasil se endeudaron para financiar la
diversificación de su estructura productiva y/o modernizar su infraestructura.
Otros, como Costa de Marfil, se endeudaron para paliar el menor ingreso derivado
de sus exportaciones, como consecuencia de la desvalorización de su oferta
exportable. Otros se endeudaron para financiar los mayores costos derivados de
la importación del petróleo o los déficit de su balanza comercial. Finalmente,
países como la Argentina representan un caso de “endeudamiento perverso”, porque durante los años en que contrajo
su deuda (1978-82), no diversificó su estructura productiva ni mejoró su
infraestructura; no se envilecieron los precios de sus commodities agrícolas;
se autoabastecía de alimentos y de energía y exhibía una balanza comercial
superavitaria. La deuda argentina se debió
a dos causas principales: la especulación y la adquisición de armamentos. La deuda privada externa,
casi un tercio del total se estatizó durante la gestión del presidente militar
Viola y fue asumida por la sociedad en su conjunto. Salvo aquellos países que se
endeudaron para diversificar su estructura productiva o modernizar su
infraestructura, la mayoría de los Estados del Tercer Mundo, quedaron excluidos
de la mutación tecnológica agravando su posicionamiento en el sistema mundial. 5) LA REINSERCION ARGENTINA La recuperación de la
democracia, si bien condición necesaria, no fue suficiente para que Argentina
se reinsertase apropiadamente en el sistema mundial en ciernes. La desleal
competencia de EUA y de la Comunidad Económica Europea (CEE), así como los
avances de la biotecnología, transformaron a su fuente proveedora de divisas
(trigo), en un bien presuntamente prescindente para un importante sector del
mercado mundial. La vinculación de la
República Argentina con la mutación tecnológica, salvo los casos de la energía
nuclear y la biotecnología, es exigua. Respecto de la formación de grandes
espacios económicos, las acciones llevadas a cabo en el Consenso de Cartagena,
el Grupo de los Ocho, el Grupo de Apoyo a Contadora, los Acuerdos
Alfonsín-Sarney y Sanguinetti-Alfonsín, el Tratado de Paz y Amistad con Chile,
así como la Resolución de XLII Asamblea General de las Naciones Unidas que
declaró al Atlántico Sur como zona de paz y cooperación, señalan que América
latina es el ámbito de concentración y de proyección de sus relaciones
exteriores. Si bien las acciones de
solidaridad implicaron a América Latina, el campo de interés se circunscribió a
Brasil y Uruguay y más recientemente a Chile y Paraguay. El Programa de Integración y
Cooperación Argentina-Brasil (PICAB); el proyecto de Tratado de Integración,
Cooperación y Desarrollo argentino-brasileño; los Acuerdos de Colonia,
Montevideo y Buenos Aires, con la República Oriental del Uruguay; la eventual
adhesión uruguaya a los Acuerdos Alfonsín-Sarney (por ejemplo, el Convenio
Tripartito sobre Transporte Terrestre y la Hidrovía Paraguay-Paraná); así como
el mejoramiento de las relaciones con Chile y Paraguay constituyen sólo el
continente de la respuesta argentina a las citadas nuevas tendencias. El contenido o sustancia de
la reinserción argentina debería pasar por la reestructuración productiva y
económica, dentro de un espacio ampliado homogéneo integrado por Argentina,
Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay. También por su participación en la
revolución tecnológica, tal como los estipulan los “Protocolos de Tecnología de
Bienes de Capital”, “Usos Pacíficos de la Energía Nuclear”, “Biotecnología” y “Memorando
Informático” de los Acuerdos Alfonsín-Sarney. Además por el aumento de sus
exportaciones con mayor valor agregado para atender a la restricción financiera
y garantizar su desarrollo con justicia social. La cooperación comercial y
la reformulación del rol del Estado dentro de un contexto consudamericano,
deberían ser algunos de los instrumentos necesarios para el logro de los
susodichos objetivos. Por otra parte, la configuración de un espacio
bioceánico, permitirá efectuar intercambios y colaboraciones diversas con los
países de la influyente Cuenca del Pacífico. La conformación del espacio
ampliado no es tarea fácil. A diferencia de anteriores y fallidas experiencias
de integración, debería brindarse protagonismo en la formulación y ejecución
del proyecto integrativo no sólo a Ministerios como el de Relaciones
Exteriores, sino a los de Economía y/o Hacienda; Obras Pública y/o
Infraestructura; Interior, Defensa (por ejemplo, es menester suprimir las
restricciones vigentes en zonas de frontera), para armonizar políticas arancelarias, de comercio
exterior, impositivas, migratorias, de inversiones extranjeras, monetarias,
etc. tendientes a promover la formación de grupos empresariales bi o
multinacionales de carácter público, privado o mixto, controlados por personas
jurídicas domiciliadas en cualquiera de los Estados miembros. Un tema a dilucidar es
quiénes desempeñarán el rol de “junker” en el proceso integrador?, ya que su
viabilidad requiere la configuración de una alianza estratégica que involucre a actores políticos, sociales, económicos y
militares. El núcleo de la alianza debería estar conformada, de manera no
excluyente, por agencias gubernamentales, por fuerzas políticas democráticas y
por movimientos sociales de los Estados parte. Asimismo, es necesario abandonar
conductas xenófobas respecto de capitales extra-bloque, ya que algún tipo de
empresariado del mundo desarrollado puede aportar valiosos insumos para la
modernización e integración productivas, a través de colaboraciones empresariales
que relacionen a los Estados conosudamericanos con, por ejemplo, pequeñas y medianas empresas de Italia,
Japón, España; Canadá, etc. |