SIN ALIANZA ARGENTINA-BRASIL NO HAY
MERCOSUR Y SIN MERCOSUR NO HAY UNASUR (ENTREVISTA CON EL PROFESOR
LUIZ ALBERTO MONIZ BANDEIRA)
Febrero 2009
AmerSur- ¿Cómo y porqué se interesó usted en
cuestiones de historia de las relaciones internacionales y de integración
suramericana?
R – He nacido en 30 de Diciembre de 1935. Mi infancia transcurrió
durante la Segunda
Guerra Mundial, cuyos reflejos sentí en Bahía, donde se
instaló una base naval de Estados Unidos. Llegué a la adolescencia en el auge
de la Guerra Fría
(1950/1951). Y en los años siguientes – 1953/1954 – acompañe de cerca la crisis
que llevó al presidente Getulio Vargas al suicidio y
a quién la oposición, alineada con los intereses americanos, acusaba de
pretender firmar el Pacto ABC (Argentina, Brasil y Chile), propuesto por Perón.
Desde entonces se acentuó en mí el interés en la integración suramericana,
porque percibí que los Estados Unidos siempre trataron de impedir la unión
entre Brasil y Argentina. Además, desde los 20 años, siendo aún estudiante, he
empezado a acompañar de cerca, junto al Itamaraty, la
política exterior de Brasil para un periódico de Río de Janeiro. Todo eso me
condujo a dedicarme al estudio de las relaciones internacionales y de la
integración suramericana..
AmerSur-¿Cuáles son a su juicio las
características sobresalientes del actual sistema mundial? ¿Cuales son los
probables impactos de la actual crisis financiera y económica sobre el sistema
mundial?
R – Lo que puedo decir es que la característica
sobresaliente del actual sistema mundial es el desorden, tanto en el nivel
económico cuanto social y político. La crisis económica y financiera global,
que ha estallado en 2007, confirma el análisis que hice en mi libro sobre La Formación del Imperio
Americano, publicado por la
Editorial Norma, en la Argentina. Como
escribí, hay señales muy parecidas a las que marcaron
la decadencia y la caída del Imperio
Romano, descritas tan magistralmente por Edward Gibbon, que ya se manifiestan y
acentúan en Estados Unidos. Sin un estado de guerra permanente, su
economía deja de funcionar; la paz afecta el complejo industrial-militar, sobre
el cual ella y toda la cadena productiva se sostienen. Pero, si la decadencia del Imperio Romano duró muchos siglos,
la decadencia del Imperio Americano probablemente llevará apenas algunas
décadas. Esa crisis económica y financiera global no es todavía una crisis
terminal. Otra crisis más grave y más profunda aún ocurrirá, produciendo un
cambio en todo el sistema mundial. Y la caída del Imperio Americano será tan
vertiginosa, dramática y violenta como su ascenso.
AmerSur- ¿Cuál es su opinión sobre el rol y
funcionamiento de la
Organización Mundial de Comercio? Y ¿cuáles
son, a su entender, las causas que
traban las negociaciones de la
Ronda de Doha?
R – No tengo opinión, porque no trabajo con esa cuestión. Lo
que sé es que no interesa a Brasil ni a la Argentina atender a las reivindicaciones de las
potencias industriales. Tampoco las potencias industriales no van atender a los
reclamos de Brasil y Argentina. Brasil puede
decir, públicamente, que quiere llegar al fin de las negociaciones, así
como también las potencias industriales. Pero lo que hay es un juego de escena
en que todos dicen querer un resultado, aunque de hecho no tengan condiciones
de alcanzarlo, y un lado culpa el otro por el fracaso. Además las negociaciones
de la Ronda Doha
difícilmente llegarán a algún resultado, sobre todo en medio a una crisis tan
profunda y en la cual las tendencias proteccionistas ya se manifiestan en casi
todos los países.
AmerSur- ¿Considera Usted de interés para
Brasil una sociedad estratégica con Argentina? ¿Porqué sí o porqué no? En caso
afirmativo ¿en qué temas?
R – La sociedad estratégica con la Argentina es la
prioridad de la política exterior de Brasil. El barón de Rio
Branco ya lo decía en 1907,
a pesar de la rivalidad, que siempre fue entrecortada
por períodos de colaboración y gran acercamiento. Pero, desde los tiempos de Rio Branco. Brasil nunca ha tomado una iniciativa
importante sin consultar a la
Argentina. Es necesario recordar que los dos países, en la
segunda mitad de los años 1930, hicieron negociaciones para “impulsar las bases
de una futura unión aduanera de América del Sur, en la cual, ciertamente,
Brasil y la
República Argentina desempeñarían un papel de gran
importancia.” Y el tratado firmado el 21 de Noviembre de 1941 por el ministro
Oswaldo Aranha (Brasil) y Enrique Ruiz Guiñazú (Argentina) apuntó
“el propósito de lograr establecer en forma progresiva un régimen de
libre intercambio, que permita llegar a una unión aduanera /.../, abierta a la
adhesión de los países limítrofes, lo que no sería obstáculo para cualquier
amplio programa de reconstrucción económica que, en base a la reducción o
eliminación de derechos y otras preferencias comerciales, viniese a desarrollar
el comercio internacional, basado en el principio multilateral e incondicional
de la nación más favorecida”. Pero no se concretizó porque, pocas semanas después, el 7 de Diciembre de
1941, Japón bombardeó la base norteamericana de Pearl Harbor,
y le dio al presidente Franklin D. Roosevelt el pretexto que necesitaba para
involucrar directamente a EUA en la guerra contra el Eje. El presidente Getulio Vargas, cuando los Estados Unidos intentaron jugar
Brasil contra la Argentina,
se opuso y dijo que consideraba a la amistad entre los dos países como “parte
de un programa de gobierno”. Lo demuestro esto con documentación en mi
libro “Argentina, Brasil y Estados Unidos”, también publicado en la Argentina por la Editorial Norma.
AmerSur- ¿Cambiaron en ésta segunda
presidencia de Lula Da Silva el rol y los intereses de Brasil en y con respecto
a la integración suramericana?
R – Los intereses de Brasil con respecto a la integración
suramericana son parte esencial de su política exterior. No hubo propiamente un
cambio. Lo que pasa es que el gobierno del presidente Lula dio más énfasis a
ese proceso, a pesar de las dificultades, con otros socios, como el Paraguay,
que hasta ahora se resiste a eliminar la doble tributación aduanera.
AmerSur-¿El MERCOSUR y la UNASUR son una opción o un
destino para Brasil? ¿Por qué?
R – El presidente Fernando Henrique
Cardoso ya había dicho que el MERCOSUR no es una opción, sino un destino. El
presidente Lula le dio una dimensión aún mayor con la formación de la UNASUR y la alianza
estratégica con la Argentina
es el eje sobre el cual se basa toda esa política. Sin la Argentina no hay
MERCOSUR, sin MERCOSUR no hay UNASUR. Y lo que los países más chicos no
entienden es que, sin Brasil y la
Argentina, sin en el MERCOSUR y la UNASUR, serán completamente
marginales, en un mundo en que prevalecerán las grandes masas geográficas,
demográficas y económicas.
AmerSur-¿Cuáles son a su juicio las
perspectivas del proceso de integración suramericana cuando se produzca el
cambio de los actuales presidentes (Lula, Cristina Fernández, Chávez, etc.)?
R – No creo que las perspectivas cambien sustancialmente.
Siempre pueden surgir problemas, pero la tendencia histórica irreversible es la
integración. Brasil es una gran masa territorial, demográfica y económica. Su
Producto Interno Bruto, según el método de la paridad del poder de compra, es
del orden de más US$ 2 millón de millones, mayor que el de Italia, igual al de Francia y equivalente al
Rusia e Inglaterra. Argentina tiene un PIB del orden de US$ 585 mil millones. Brasil es
una de las más importantes potencias en el sector agrícola y la mayor potencia
industrial del hemisferio sur. Por sí solo puede desempeñar un gran rol
internacional, además de constituir un grande mercado, necesario para la
producción en escala. Hay una conciencia, empero, de que
la América del Sur
integrada, su conjunto, puede ser una potencia mundial mayor y más poderosa. Y, por tanto, es imprescindible una sociedad
estratégica con la
Argentina. Perón, cuando defendió el Pacto ABC (Argentina,
Brasil y Chile), en la primera mitad de los años 1950, dijo que estos países “unidos conforman quizá en el momento actual
la unidad económica más extraordinaria del mundo entero, todo esto para el
futuro, porque toda esa inmensa disponibilidad constituye su reserva. Estos son
los países reservas del mundo.”