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Cusco, 8 de Diciembre de 2004 Los
Presidentes de los países de América del Sur reunidos en la ciudad del Cusco en
ocasión de la celebración de las gestas libertarias de Junín y Ayacucho y de la
convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá, siguiendo el ejemplo de El
Libertador Simón Bolívar, del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre,
del Libertador José de San Martín, de nuestros pueblos y héroes
independentistas que construyeron, sin fronteras, la gran Patria Americana e
interpretando las aspiraciones y anhelos de sus pueblos a favor de la
integración, la unidad y la construcción de un futuro común, hemos decidido
conformar la Comunidad Sudamericana de Naciones. I. La Comunidad Sudamericana de Naciones se conforma teniendo en cuenta: La
historia compartida y solidaria de nuestras naciones, que desde las gestas de
la independencia han enfrentado desafíos internos y externos comunes, demuestra
que nuestros países poseen potencialidades aún no aprovechadas tanto para
utilizar mejor sus aptitudes Regionales como para fortalecer las capacidades de
negociación y proyección internacionales. El
pensamiento político y filosófico nacido de su tradición, que reconociendo la
preeminencia del ser humano, de su dignidad y derechos, la pluralidad de
pueblos y culturas, ha consolidado una identidad sudamericana compartida y
valores comunes, tales como: la democracia, la solidaridad, los derechos
humanos, la libertad, la justicia social, el respeto a la integridad
territorial, a la diversidad, la no discriminación y la afirmación de su
autonomía, la igualdad soberana de los Estados y la solución pacífica de
controversias. La
convergencia de sus intereses políticos, económicos, sociales, culturales y de
seguridad como un factor potencial de fortalecimiento y desarrollo de sus
capacidades internas para su mejor inserción internacional. La
convicción de que el acceso a mejores niveles de vida de sus pueblos y la promoción
del desarrollo económico, no puede reducirse sólo a políticas de crecimiento
sostenido de la economía, sino comprender también estrategias que, junto con
una conciencia ambiental responsable y el reconocimiento de asimetrías en el
desarrollo de sus países, aseguren una más justa y equitativa distribución del
ingreso, el acceso a la educación, la cohesión y la inclusión social, así como
la preservación del medio ambiente y la promoción del desarrollo sostenible. En
este contexto, el desarrollo de las regiones interiores del espacio
sudamericano, contribuirá a profundizar el proyecto comunitario, así como a
mejorar la calidad de vida de estas zonas que se encuentran entre las de menor
desarrollo relativo. Su
compromiso esencial con la lucha contra la pobreza, la eliminación del hambre,
la generación de empleo decente y el acceso de todos a la salud y a la
educación como herramientas fundamentales para el desarrollo de los pueblos. Su
identificación con los valores de la paz y la seguridad internacionales, a
partir de la afirmación de la vigencia del derecho internacional y de un
multilateralismo renovado y democrático que integre decididamente y de manera
eficaz el desarrollo económico y social en la agenda mundial. La
común pertenencia a sistemas democráticos de gobierno y a una concepción de
gobernabilidad, sustentada en la participación ciudadana que incremente la
transparencia en la conducción de los asuntos públicos y privados, y ejerza el
poder con estricto apego al estado de derecho, conforme a las disposiciones de
la Carta Democrática Interamericana, en un marco de lucha contra la corrupción
en todos los ámbitos. Su
determinación de desarrollar un espacio sudamericano integrado en lo político,
social, económico, ambiental y de infraestructura, que fortalezca la identidad
propia de América del Sur y que contribuya, a partir de una perspectiva
sub-Regional y, en articulación con otras experiencias de integración Regional,
al fortalecimiento de América Latina y el Caribe y le otorgue una mayor gravitación
y representación en los foros internacionales. Nuestra
convicción en el sentido que la realización de los valores e intereses
compartidos que nos unen, además de comprometer a los Gobiernos, sólo
encontrará viabilidad en la medida que los pueblos asuman el rol protagónico
que les corresponde en este proceso. La integración sudamericana es y debe ser
una integración de los pueblos. II. El espacio sudamericano integrado se desarrollará y perfeccionará
impulsando los siguientes procesos: ·
La concertación y coordinación política y diplomática que afirme a la Región
como un factor diferenciado y dinámico en sus relaciones externas. ·
La profundización de la convergencia entre MERCOSUR, la Comunidad Andina y
Chile a través del perfeccionamiento de la zona de libre comercio, apoyándose
en lo pertinente en la Resolución 59 del XIII Consejo de Ministros de la ALADI
del 18 de Octubre de 2004, y su evolución a fases superiores de la integración
económica, social e institucional. Los Gobiernos de Suriname y Guyana se
asociarán a este proceso, sin perjuicio de sus obligaciones bajo el Tratado
revisado de Chaguaramas. ·
La integración física, energética y de comunicaciones en Sudamérica sobre la
base de la profundización de las experiencias bilaterales, Regionales y sub-Regionales
existentes, con la consideración de mecanismos financieros innovadores y las
propuestas sectoriales en curso que permitan una mejor realización de
inversiones en infraestructura física para la Región. ·La
armonización de políticas que promuevan el desarrollo rural y agroalimentario. ·La
transferencia de tecnología y de cooperación horizontal en todos los ámbitos de
la ciencia, educación y cultura. ·La
creciente interacción entre las empresas y la sociedad civil en la dinámica de
integración de este espacio sudamericano, teniendo en cuenta la responsabilidad
social empresarial. III. La Acción de la Comunidad Sudamericana de Naciones: La
Comunidad Sudamericana de Naciones establecerá e implementará progresivamente
sus niveles y ámbitos de acción conjunta, promoviendo la convergencia y sobre
la base de la institucionalidad existente, evitando la duplicación y
superposición de esfuerzos y sin que implique nuevos gastos financieros. Los
Ministros de Relaciones Exteriores elaborarán una propuesta concreta de cursos
de acción que considere, entre otros aspectos, las reuniones de Jefes de Estado
como instancia máxima de conducción política y de Cancilleres como ámbito de
decisión ejecutiva del proceso. Los Ministros contarán con la cooperación del
Presidente del Comité de Representantes Permanentes del MERCOSUR, del Director
de la Secretaría del MERCOSUR, del Secretario General de la Comunidad Andina,
del Secretario General de la ALADI, y de la Secretaría Permanente de la
Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, así como de otros esquemas
de cooperación e integración sub-Regional. Las reuniones de Jefes de Estado y
de Cancilleres sustituirán a las denominadas Cumbres Sudamericanas. El
Gobierno del Perú ejercerá la Secretaría Pro Témpore hasta la realización de la
Primera Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones,
que se realizará en Brasil en el año 2005. La Segunda Reunión se realizará en
Bolivia. Firmado en la ciudad del Cusco, a los ocho
días del mes de Diciembre del año 2004.
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