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INTEGRACIÓN DE
AMÉRICA DEL SUR (REPORTAJE A MARCO AURÉLIO GARCIA) Ivanir Jose Bortort-Yara Aquino-(Agencia del Brasil) Octubre 2008 El
descubrimiento del yacimiento de petróleo de la pre-sal
va a implicar un cierto cambio en este proceso de integración industrial con
nuestros vecinos. ¿Cómo está Usted considerando este proceso?
Marco Aurélio Garcia: Para citar solamente un número,
PETROBRAS tiene que contratar la construcción de 200 naves. Hoy no existe en el
mundo capacidad para la producción de 200 naves, entonces, el presidente Lula [Luiz Inácio Lula Da Silva] ha
enfatizado que desea dar prioridad para la producción de este y de otros
componentes, ligados a esa industria gigantesca, al Brasil y a América del Sur.
Entonces, tenemos que comenzar a inventariar [compilar, formar un repertorio]
completamente sobre el estado del arte de la industria naval de Argentina, de
Uruguay, Venezuela, Colombia, etc. Tenemos interés en que esta demanda estimule
totalmente el proceso de industrialización o re-industrialización de
Suramérica. Cuando comenzó el gobierno de Lula, la industria naval estaba muy
debilitada. Se produjo, entonces, un salto, también a partir de la decisión de
las estatales que comenzaron a producir las plataformas aquí, en Brasil. ¿Un
modelo de este tipo presupone estabilidad económica, fiscal, que dispone la
reglamentación de las legislaciones? MAG: La supranacionalidad es una cosa
que normalmente va siendo aceptada, hay siempre un problema de sensibilidad y
su gran o poca aceptación está vinculada con la capacidad que tiene para
resolver los problemas substantivos. Si hubiese una base de supranacionalidad
que resuelva los problemas de las asimetrías, los problemas sociales, que fortalezca
a la democracia, aquélla será aceptada. Si no es así, no será aceptada. ¿En el
caso europeo, dónde tropiezan los mecanismos supranacionales que ¿Entonces
desea decir que, desde el punto de vista industrial, Brasil va a tener una
demanda de submarinos, de naves, de equipos, etc.? MAG: Tenemos interés en que esta demanda
pueda estimular, concretamente, el proceso de industrialización y de re-industrialización
de Suramérica. Del Brasil, evidentemente. Entonces en el fondo, usted observa lo
siguiente: cuando comenzó el gobierno de Lula, el estado en que se encontraba
la industria naval era muy débil. Hoy, se produjo un salto.¿A
partir de qué? También del Estado. Con esta
disponibilidad de energía, la matriz energética también comienza a ser revisada…? MAG: El tema de la energía tiene que
concebirse de una manera más abarcadora. Vivimos una gran paradoja en Evidentemente
el país que tiene el mayor potencial de hidroeléctrico del mundo, y esto es
seguro, tal vez no tiene el mayor potencial de combustibles fósiles, si lo
debemos comparar con el de Oriente Medio, o con el de Rusia. A pesar de que los
descubrimientos de gas sean sensacionales, la expansión de las reservas
venezolanas y brasileñas también es expresiva. Sacando esto, que podría ser
objeto de discusión, desde el punto de vista de la hidroelectricidad, que es
energía renovable, no contaminante y barata, nosotros tenemos el mayor potencial
del mundo. Sin embargo, todavía no hemos resuelto nuestros problemas de
energía. Estamos delante
de una perspectiva de consolidación, de una especie de división del potencial
de la energía del continente, deseamos decir que cada país tiene, como Bolivia,
el gas - pero si lo desea, puede tener electricidad. Brasil, que no tiene tanto
gas, pero sí suficiente petróleo, también tiene bio-combustibles.
Uruguay está comenzando a invertir en bio-combustibles
y ahora descubrió petróleo. Porque incluso encuentro que una de las cosas
interesantes es el tipo de polémica que la pre-sal
está produciendo en Brasil. No es una discusión vinculada, básicamente, a la sostenibilidad de la energía. ¿No es esto? ¿Lo que se está
discutiendo exactamente en Brasil? Es lo que nosotros vamos a hacer con los
excedentes, cuál será la utilización del excedente petrolífero que se va a
producir en Brasil?' 'No deseamos exportar el petróleo
bruto. Por lo tanto decidimos construir dos grandes refinerías, una en Maranhão y otra en Ceará. Que se
van a dedicar a la exportación de gasolina Premium para el mundo, para agregar
valor. Es
evidente que deseamos compartir con otros países las inversiones necesarias
para la producción de la exploración de la pre-sal,
el impacto que eso tendrá sobre la economía brasileña es gigantesco. ¿Usted
cree que una visión económica de MAG: Creo que esto ayudará mucho. Esto
no nos excusará de tomar otras medidas, que hoy son claras. Necesitamos
consolidar la estructura física, la conectividad entre los países, precisamos
consolidar la infraestructura de la energía, porque es autónoma del programa del
reservorio pre-sal. En tercer lugar, necesitamos
fortificar los mecanismos financieros, porque en nuestro Bloque del Sur es
importante la cuestión de la cantidad de obras que es necesario realizar. También
necesitamos consolidar la política social, sobre todo una serie de programas de
frontera que son muy importantes, que benefician a las poblaciones de nuestro
país y también a la de países vecinos. Vamos a tener que pensar, también, en
otros mecanismos financieros, esta experiencia que estamos iniciando con Hoy en
día, el problema no es prestarle cierta cantidad de dinero al país A, B o C,
para realizar una obra. La negociación de las condiciones, es generalmente un
trabajo de ingeniería financiera que se decide rápidamente. El gran problema,
muchas veces, son las garantías. Entonces como es que se hace esto. El convenio
de crédito recíproco es un mecanismo, cuenta-aceite, cuenta-gas, cuenta-esto,
cuenta-aquello. Éste es un problema que también necesitamos sofisticar más. Diría
que, finalmente, todo esto, asociado a otra cosa, también importante, es crear mecanismos
de compensación de las asimetrías. ¿Cómo
esto es posible? MAG: Esta institucionalidad se consolida
reforzando los mecanismos existentes y creando otros. En el caso del MERCOSUR,
tenemos una estructura en Montevideo que es muy frágil. Entonces necesitaría
ser consolidada, pero considerablemente, de modo que el MERCOSUR pueda tener
una capacidad de iniciativa más grande. Ahora tenemos un Parlamento, que puede
ser un elemento importante. Una particularidad es que los países menores, muchas
veces, se preocupan, porque el Parlamento pueda quedar bajo una hegemonía
brasileña. Esta es una necedad. El Parlamento Europeo no está dominado por Alemania, Francia, el
Reino Unido o Polonia, sino por las fracciones y las tendencias que son
partidarias. ¿Considera
que vamos a caminar hacia este modelo? MAG: Espero que sí. ¿El
debate interno de Bolivia sobre la conducción de su política económica y el
social por el presidente Evo Morales, incluyendo el referéndum, es una preocupación? MAG: Encuentro que preocupa básicamente
a los bolivianos y a todos nosotros, porque Bolivia es un país que tiene una
localización específica en el continente. Entonces, todo que ocurre allí se
refleja de una manera general en Suramérica. Tenemos una opinión muy positiva
sobre la evolución de Entonces,
si un río de gran volumen va a pasar por un canal muy estrecho, este canal se
ve afectado y llamo la atención sobre tres países donde se produjo este problema-Venezuela,
Bolivia y Ecuador - y la solución encontrada era más o menos la misma:
constituyente, es decir, una especie de refundación institucional del país. La
gente dice: “pero existe mucha agitación”. Es evidente. Cuando uno tiene un
rediseño del equilibrio de fuerzas políticas, es normal que suceda esto. Existe
gente que desea evaluar a Suramérica, a partir de los textos de la teoría
política del siglo 19. ¿Desde el
punto de vista de nuestras relaciones económicas con Bolivia, existe espacio para
avanzar? MAG: Bolivia tiene un problema crucial
hoy, desde el punto de vista económico .Es un país con un potencial gigantesco
de expansión: hoy produce casi 50 millones de metros cúbicos de gas por día, y
sólo al Brasil, exporta 30 millones. Bolivia, cuyo consumo interno se expandió
bastante, tenía importantes compromisos de venta con Tomamos la
decisión de invertir porque creímos que no sólo teníamos que asegurar la
producción para el consumo brasileño, sino también para asegurar condiciones
mejores para el funcionamiento económico de Bolivia. Más allá de esto, existe
una idea de que Bolivia puede agregar valor a su gas. Braskem
[compañía del sector petroquímico] desea montar una gran planta allí, pero sólo
puede hacerlo si existe oferta disponible de gas. Necesita ampliar la
producción. Después
de la liberación de Ingrid Betancourt, el presidente Luiz
Inácio Lula del Silva fue señalado como la persona
ideal, el negociador ideal entre las FARC [fuerzas armadas revolucionarias de
Colombia] y el gobierno colombiano para la liberación de los demás rehenes.¿Cómo
ve Usted esto? MAG: Es evidente que el gobierno colombiano
tuvo éxitos militares y políticos muy grandes en relación a las FARC. Siempre
fuimos enfáticos en nuestros diálogos con el gobierno colombiano, antes de que
el presidente Lula hubiese asumido la presidencia, en el período de transición
entre su elección y asunción. Dijimos siempre que estábamos a disposición del
gobierno colombiano para todo y cualquier tipo de esfuerzo de mediación. Brasil,
diferentemente de otros países, no tenía y no tiene contactos con las FARC, ni
el gobierno brasileño, ni los partidos que están en el gobierno, que
permitieran establecer cualquier tipo de interlocución. Suiza mantenía
contactos con las FARC, Francia también. La prensa
brasileña y la colombiana, por lo menos esa revista [Cambio], habían sido
dulces [blandas] en la difusión de documentos. Por ejemplo, en lo que dice
respecto de mí, aparezco muy bien en tales documentos de Reyes [Raúl Reyes,
líder de las FARC, muerto en Marzo de este año]. Dice: “este inefable”
[inefable, que no sé si tiene palabras para
caracterizar] Marco Aurélio, que se opone a la
participación de las FARC en el foro de São Paulo
[nombre genérico de una reunión bienal de partidos políticos y de
organizaciones sociales de la izquierda y de nacionalistas de América Latina y
del Caribe] “. Dicen que
van a intentar el contacto con el gobierno brasileño, pero no habido ninguna
manifestación concreta de que se haya producido o tenido lugar, cualquier tipo
de contacto. No habríamos hecho esto sin el conocimiento y el asentimiento, del
gobierno colombiano. Cuando tuvo lugar la negociación para la primera tentativa
de liberación de tres rehenes, yo estuve allí, por decisión del presidente, y
en ese momento el gobierno brasileño tomó una precaución: consultar a Colombia,
si ellos estaban de acuerdo. Cuando fui para allá, el presidente Lula llamó por
teléfono a Uribe [Alvaro Uribe, presidente de
Colombia] y le preguntó si él tendría algún problema. Contestó que no. Cuando
estaba en Colombia, recibí seis llamadas de Uribe. Nuestra
actitud, respecto a Colombia, siempre fue de equilibrio absoluto, y esto es
curioso, porque muchas veces nos acusan, o de omisión, estimamos que es un problema
interno, que lamentablemente Colombia tiene que resolver, y estamos dispuestos
a ayudar, pero deben decirnos como ayudar,-o los términos de las relaciones con
las FARC, dicen que nos dejamos seducir por las FARC, y digo que esto no es
verdad. Por el contrario, siempre tuvimos una actitud muy crítica respecto a
las acciones de las FARC. ¿Hoy está
siendo negociada una solución? MAG: No. Estuvimos ayudando en otras
cuestiones periféricas a esto. Respecto a la solución interna, lo máximo que se
hizo fue hablar con la gente del gobierno, que nos informaron que habría un
nuevo esfuerzo, que duraría unos meses, para ver si se llegaba a una solución
negociada. ¿Esto
después de la liberación de Ingrid Betancourt? MAG: Después de la liberación de Ingrid. ¿Hay
tratativas para una solución negociada? MAG: El gobierno colombino tiene una
tratativa, en la cual no estamos participando. ¿Del
gobierno colombiano con las FARC? MAG: Eso es por lo menos, lo que me informó el Alto Comisionado para ¿La
posición del Brasil, en este caso, es diplomática, donde puede ayudar, desde
que convocatoria? MAG: Al principio del gobierno Lula, el
entonces Secretario General de ¿Para el
Brasil, y el continente, es importante una solución debido a es un área
complicada, dónde hay tráfico de drogas, conflictos? MAG: Vamos a ver el lado positivo:
Colombia es un gran país, éste es el problema. Un país con territorio y
población gigantescos, tiene una economía pujante. Para Brasil, una Colombia
pacificada, sin los problemas que tiene hoy, es importante. Estas reticencias
que hubo en determinados momentos en el proceso de integración, derivaban mucho
de la situación interna. Entonces, la resolución de la situación interna es,
para nosotros, un punto básico. El gobierno brasileño tuvo, durante todo este
período, a pesar de lo que se dijo de manera irresponsable, una actitud de sensibilidad
enorme en relación a la situación colombiana. Nunca se perdió el diálogo. ¿Cuántas
veces el presidente Uribe se movilizó para hablar con el presidente Lula, para
intercambiar opiniones? Deseo insistir en esto, nuestra agenda con Colombia no
está centrada en los aspectos negativos, ella es eminentemente positiva. En
Venezuela, presidente Hugo Chávez nacionalizó una compañía de cemento. ¿Este
tipo de actitud estatizante, puede tener cierta
consecuencia, desde el punto de vista de la disposición de los inversionistas,
a continuar invirtiendo en el continente? MAG: Encuentro que no. Algunos
inversionistas pueden asustarse, pero no creo que sea un problema. En primer
lugar, porque creo que la decisión de estatizar determinado sector está ligada
a un determinado modelo de desarrollo de la economía venezolana. En el pasado,
sufrimos la plaga de las privatizaciones - en el Brasil, no fue tan así, pero me
estoy divirtiendo mucho, observando ahora a aquellos que deseaban privatizar
PETROBRAS, porque ahora la defienden con uñas y dientes. El problema que se
coloca siempre es que las inversiones demandan ciertas garantías. El buen
inversor, que sabe de estas cosas, va más allá de las apariencias. Venezuela
es un país que, finalmente, decidió industrializarse, para salir de la
“maldición del petróleo”. Por lo tanto, es un campo importante. Los intereses
del Brasil están asociados a una integración productiva de América del Sur. Brasil
ha hecho esta opción, hay gente a la que no le gusta la misma, piensa que
debemos integrarnos a los Estados Unidos, a Europa. Tenemos relaciones muy
buenas con los dos, pero optamos por un proceso de integración de América del Sur,
que consideramos mejor para Brasil y para América del Sur. ¿En el
viaje que Usted hizo a Paraguay, se discutió la cuestión de los brasileños que tienen
propiedades de tierra en ese país? MAG: No me ocupé de este tema, tengo la
impresión de ese problema está evolucionando en forma tranquila. Evidentemente
es posible que el presidente [Fernando] Lugo tome algunas iniciativas de reforma
agraria allí. ¿Quiénes somos nosotros para criticar la reforma agraria en otros
países, si la estamos haciendo aquí también? El presidente Lugo y el ministro
de Agricultura paraguayo, dieron una serie de declaraciones de que harían esto
(reforma agraria) de forma muy ordenada. ¿Si
hubiese una reforma agraria que alcance a algunos brasileños que son grandes
productores en Paraguay, el Brasil intentará ayudar? MAG: Éste es un problema interno de
Paraguay allí. Siempre tenemos una política de protección de los ciudadanos brasileños
en el exterior, ésta es una regla general. Ahora, espero que estas cuestiones
se resuelvan de forma positiva, entre otras cosas, porque algunos de estos
sectores agrícolas son muy productivos. Claro que los paraguayos tienen
preocupaciones justas, no desean transformarse exclusivamente en una economía
de exportación, desean resolver los problemas sociales, alimentar al pueblo.
Pero ésta es nuestra política también. ¿Cómo vamos a criticar en otro país a la
política que practicamos aquí? El Presidente
Lugo se ha revelado como un hombre de gran habilidad, que sabe que la transición
de Paraguay, después de más de 60 años del régimen del partido Colorado, no es
una cosa que se va a hacer en un crujir de dedos. Con el
fortalecimiento de la economía y de la moneda brasileña, nuestras compañías están
ampliando sus negocios en los países de América del Sur y sus industrias en
nuevos mercados. ¿Cómo ve Usted este proceso? MAG: Lo veo como un hecho positivo,
incluso porque tenemos dos problemas aquí. Tenemos hoy una relación comercial
muy desequilibrada a favor de Brasil. Tenemos un superávit en la balanza comercial
con todos los países de MAG: Depende mucho del país. Hay
inversiones en el área petrolífera, del gas y de los minerales. PETROBRAS está
presente en Argentina, Colombia y en Perú. Tenemos firmas mineras, como el Vale,
y tenemos presencia fuerte en el área industrial, qué nos interesa, porque una
de las formas de establecer una relación más equilibrada con los países de ¿El
diseño que está siendo pensando por el gobierno brasileño, es de una
integración económica aún mayor? MAG: Éste es por lo menos el movimiento
que hemos intentado estimular. Ahora, nuestra economía es una economía de
mercado, tenemos la posibilidad de estimular inversiones, dirigirlas, pero no
decir para donde va una planta fabril. Pero las políticas gubernamentales son
básicas en este particular. ¿Cómo
están siendo utilizadas las instituciones de fomento que tenemos para esto? MAG: Se están utilizando básicamente
para la cuestión de la infraestructura. Estamos financiando una iniciativa
tripartita entre Brasil, Bolivia y Chile, para una obra que permitiría la apertura
de una carretera entre Porto Alegre y Chile, pasando por Específicamente
en el caso de Paraguay, se llegó a hablar de un Plan Marshall
(principal plan de EUA para la reconstrucción de los países aliados de Europa,
en los años siguientes a MAG: Tenemos que ser cuidados cuando
hablamos sobre esto, para no parecer que deseamos decirle a los paraguayos lo
que ellos tienen que hacer, porque ellos saben muy bien qué hacer. Diría que
allí vamos a tener dos grandes problemas. Uno de ellos está en Itaipú, para lo cual tenemos la expectativa de continuar
negociando, como negociamos hasta ahora. En el gobierno anterior, de Nicanor
Duarte, el Brasil hizo una serie de movimientos que mejoraron totalmente la
relación entre dos países, respecto a esta hidroeléctrica, que tiene gran
importancia para nosotros, desde el punto de vista de la energía. Para
Paraguay, más que esto, tiene gran importancia desde el punto de vista
financiero. Una parte expresiva de los recursos que obtiene Paraguay vienen de Itaipú. Entonces,
es normal que ellos deseen mejorar las condiciones de la remuneración de la
energía. Optamos por una conducta serena. Estuve hace poco, antes de la
asunción de (Fernando) Lugo, conversé con él en dos oportunidades, estuve con
su equipo y llegamos a un acuerdo de que no negociaríamos para la prensa,
aunque sí en la mesa de negociación. Hay
una serie de demandas que nos parecen razonables, otras no. ¿Cómo
será esta negociación? MAG: Ellos propusieron una agenda que
nos pareció buena, que no significa que estemos de acuerdo con todo lo que fue
consignado allí. Pero nos parece un excelente itinerario para las
negociaciones. Al mismo tiempo los directores brasileño y paraguayo de Itaipú ya habían hablado algunas veces y las conversaciones
habían sido muy positivas. Las negociaciones, en el caso brasileño, serán
conducidas por los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Minas y Energías,
ellas estarán mucho más facilitadas. La segunda cuestión está ligada a la idea
de un proyecto de un desarrollo más grande de Paraguay. Es un país que tiene
una agricultura importante, nosotros podemos ofrecerle cooperación agrícola. Tengo la
impresión de que, en Paraguay, es esencial saber si los paraguayos desean
desarrollar un programa industrial para el país. Tienen un activo
importantísimo, que es tener energía, tienen la mayor proporción de energía per capita del mundo. Esa energía, en gran parte es
exportada, aunque podría ser utilizada para abastecer a la eventual demanda de
la industria paraguaya. Los propios paraguayos nos han dicho que desean cambiar
la imagen del país, del país de la falsificación. Estoy seguro de que habría
interés de parte de empresarios brasileños y de que algunas compañías
brasileñas se están preparando para anunciar inversiones allí, en el área de
los bienes de capital. Encuentro
que existe la posibilidad de extender esto a otros sectores, como el de bienes
de consumo, para el mercado interno y también para las exportaciones. Otro
capítulo que discutimos allí, tiene más tiempo, es el de la industria de bio-combustibles. Ellos podían entrar perfectamente en la
producción del etanol, del bio-diesel. En fin, la
instalación de un nuevo presidente crea condiciones y posibilidades para
repensar la vocación económica del país y, en función de esto, considerar en
que pueden ayudar con eficacia, Brasil y otros países de ¿Es un
proceso con el modelo tradicional de inversiones privadas? ¿En donde es preciso
instalar, las agencias brasileñas de promoción que pueden invertir? ¿Un
proyecto compartido entre los dos países? MAG: Allí, los paraguayos fijarán las
condiciones, y este modelo, de cierta manera, es el que creemos se puede
ampliar a otros países, como Uruguay. Otra cuestión importante es que Brasil
firmó un nuevo acuerdo automotor con Sin
embargo, tiene posibilidad de recuperar la industria de las auto-partes, porque
este acuerdo, con una duración de seis años, tiene ciertos efectos de
proyección sobre la industria automotriz. Aceptamos esto. Este acuerdo va a ser
ampliado a Paraguay y a Uruguay. Esto implicaría que tenemos la posibilidad de
hacer que Paraguay y Uruguay, también participen de este proceso de división
del trabajo. ¿Cómo es el modelo de este acuerdo? MAG: Establece condiciones muy
favorables a este proceso del re-industrialización de |