LA INTEGRACION DE AMERICA DEL SUR

 

 

 

 

Alberto J. Sosa

 

Agosto de 2004

 

 

Los Acuerdos de Complementación Económica concluidos entre el MERCOSUR y tres países de la COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES (Venezuela, Colombia y Ecuador), con los que aún no había firmado pactos de liberalización comercial, coronan 43 años del sistema ALALC-ALADI. Probablemente, dentro de poco tiempo la convergencia MERCOSUR- COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES (CAN), dará sus primeros pasos hacia la creación del Área del Libre Comercio de Sudamérica (ALCSA), proyecto promovido en su momento por el Presidente del Brasil Itamar Franco (Octubre 1993).

 

Por otra parte, en la Primera Reunión de Presidentes de América del Sur (Brasilia, Septiembre 2000), convocada por el entonces Presidente F.H. Cardoso, se aprobó la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA). Esta comprende doce (12) ejes de integración y desarrollo ( MERCOSUR-Chile; países andinos; Multimodal Orinoco-Amazonas-Plata; Porto Alegre-Jujuy-Antofagasta, etc.) y seis (6) procesos sectoriales (sistemas de transportes para conexiones terrestres y fluviales; sistemas de transportes para conexiones aéreas; facilitación del paso de fronteras; instrumentos para la financiación de proyectos de integración física Regional, etc). Los proyectos se refieren a la construcción de centrales eléctricas, carreteras, vías fluviales, gasoductos, entre otros. La coordinación operativa de la Iniciativa está actualmente en manos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de la Corporación Andina de Fomento (CAF), del Fondo Financiero de la Cuenca del Plata (FONPLATA) y del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social del Brasil (BNDES). También participa el Comité de Integración de las Carreteras de América del Sur que está integrado por representantes de las entidades citadas, por la ALADI y por asociaciones empresariales sudamericanas e internacionales.

 

Complementando el proyecto ALCSA y la IIRSA, se encuentra la iniciativa venezolana de celebrar a nivel sudamericano acuerdos gubernamentales que posibiliten entendimientos empresariales entre Petróleos de Venezuela (PDVSA), PETROBRAS, la empresa Energía  Argentina (ENARSA) y YPF de Bolivia, para desarrollar actividades conjuntas de exploración, explotación, refinación y comercialización de petróleo y gas natural, así como competir e influir en un mercado mundial dominado por oligopolios.

 

En este contexto general, este artículo aborda la cuestión de la integración de América del Sur, a partir del fortalecimiento del MERCOSUR.

 

Pasos a seguir para la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones

 

Un primer paso es la profundización del MERCOSUR como proyecto político que acreciente su gravitación y capacidad de negociación internacional. Tanto por su historia como por su proyección es más que un proyecto comercial o aún económico, sólo encaminado a resolver problemas circunstanciales o intereses sectoriales. Sus orígenes estuvieron relacionados con el fortalecimiento de los regímenes democráticos de Argentina y de Brasil y con las negociaciones económicas bilaterales sobre la energía nuclear. Fue un proyecto de los Estados, no de grupos corporativos privados, aunque en algunas etapas de su devenir pareció cooptado por el discurso neoconservador.

 

El MERCOSUR posibilitará a las poblaciones de sus Estados Miembros sobrevivir y aún prosperar, en un mundo oligopolizado a nivel político, militar, económico y tecnológico, en la medida que manifieste una voluntad política en ese sentido y los Estados (a través de sus gobiernos) establezcan reglas y límites a los actores transnacionales y también a grupos privados locales, acostumbrados a hacer exclusivamente la propia. La economía Argentina, según estimaciones del Banco Mundial, sólo representaba (2002) el 1,5% de la economía de EUA y el 0,5%  de la mundial. El ALCSA, por su lado, cuenta con un PBI de casi U$S 1.000 millardos, equivalente al  3,3% de la economía mundial y al 10% del PBI de EUA[1].

 

El MERCOSUR tendría que orientarse hacia lo que Galtung llama Integración Asociativa, es decir Homogénea (países en desarrollo que persiguen el desarrollo); Horizontal (Estados Parte de un mismo nivel); e Igualitaria porque su principal meta es repartir justicia entre sus miembros.

 

La Integración Asociativa tendría que procurarse a través de algún tipo de coordinación macropolítica: política externa conjunta, política de defensa conjunta y también una coordinación macroeconómica que sirva de cimiento del edificio asociativo y de la selección de cadenas de valor que se distribuyan en toda la geografía del MERCOSUR, sin división ricardiana del trabajo. Los empresarios y también los trabajadores negociarían las condiciones de la complementación económica, dentro de marcos convenidos a nivel de los Estados Miembros. Por otra parte, tendría que completarse la Unión Aduanera, evitando cuestiones como las perforaciones al arancel externo común, su doble cobro y el reconocimiento mutuo de certificaciones sanitarias.

 

Sería necesario crear condiciones infraestructurales para que las personas, los bienes y servicios puedan encontrarse, comunicarse e intercambiarse. Para ello se debe disponer de una densa red vial, de ferrocarriles, de transporte fluvial, de oleoductos y gasoductos a nivel intra-MERCOSUR y dentro del marco del Plan de Acción para la IIRSA. También habría que promover la integración de regiones fronterizas y de las que se encuentren más allá de los límites nacionales.

 

El desarrollo institucional deseable, se relaciona con el fortalecimiento de los mecanismos intergubernamentales que superen el déficit de implementación de la normativa MERCOSUR y la resolución de conflictos puntuales, entre otros temas. La eventual configuración de un Parlamento electo por el voto directo, supondría trabajar a favor de alianzas sociales y políticas transfronterizas a nivel del Bloque. Por otra parte, la constitución de un Fondo Estructural de U$S 100 millones[2] contribuiría a morigerar las asimetrías intra-MERCOSUR.

 

En el ámbito militar los Estados Miembros resolvieron conjuntamente con Chile, Bolivia y Perú integrar una misión militar en Haití. Según este enfoque, el “orden democrático”, en este caso de América Latina,  es un asunto que también les incumbe. A pesar de que se trata de un asunto no sudamericano, decidieron involucrarse. Así como un Estado ejerce el monopolio de la fuerza a nivel de su jurisdicción doméstica, los Estados mancomunados tendrían que participar en el mantenimiento del orden dentro del territorio compartido. El resguardo de la Patagonia y de la Amazonia, así como de recursos vitales como el agua requeriría la conformación de una fuerza militar conjunta.

 

Un punto no menor es una mayor sinergia entre las entidades gubernamentales, sociales, económicas y culturales afines al fortalecimiento del Bloque, para conformar un núcleo duro catalizador de la integración.

 

El segundo paso, está relacionado con la convergencia CAN-MERCOSUR dentro del espacio sudamericano. Dicha convergencia presenta varias aristas. Para Argentina a través de Chile (Estado Asociado al MERCOSUR) y para el MERCOSUR a través de los países miembros de la CAN implica conformar un ámbito geográfico bioceánico que excede el histórico atlantismo y estrecha la relación con los dinámicos Estados y mercados asiáticos. La condición de Estado Asociado de Venezuela significaría acceso al principal mercado de la CAN, petróleo, gas y lazos con la OPEP.

 

MERCOSUR representa casi el 42% de la población de América Latina, mientras que la CAN representa el 22%. El primer Bloque provee el 40% del PB de América Latina y el segundo el 16%. Chile que no pertenece a ninguno de los dos Bloques tiene el 4% de la población e igual porcentaje de PBI. Ambos Bloques reúnen a 4 países que por el tamaño de sus economías son los más importantes de América del Sur: Brasil, Argentina, Venezuela y Colombia.

 

MERCOSUR representa alrededor del 33% de las exportaciones de América Latina y la CAN aproximadamente el 17%, juntos dan cuenta de casi la mitad de las exportaciones. La conformación del ALCSA o eventualmente de una COMUNIDAD SUDAMERICANA DE NACIONES tendría capacidad de negociación y maniobra en la Región y también en el mundo. El comercio intra-MERCOSUR es de aproximadamente 20% del total de las exportaciones de sus Miembros y el intra- CAN de aproximadamente 11%. Las exportaciones del MERCOSUR están diversificadas entre UE, EUA y Asia, las de la CAN tienen como destino principal a EUA.

 

Así como Argentina-Brasil representan el núcleo duro del MERCOSUR, Colombia-Venezuela representan alrededor del 70% del PB de la CAN  y el eje comercial que gobierna la conducta económica y comercial de dicha Comunidad.

 

Palabras Finales

 

La negociación MERCOSUR-CAN se refiere a bienes. Algunos productos ostentarán arancel cero a la entrada en los diferentes países y otros irán rebajando los impuestos en periodos de seis, ocho, doce y quince años. La liberación comercial se ampara en el artículo 24 del GATT que exime la extensión automática de la cláusula de la nación más favorecida y admite un Regionalismo conectado activamente al mercado mundial. También estipula un régimen de origen; un mecanismo para la solución de controversias; y disciplinas comerciales como régimen de salvaguardias, normas técnicas, medidas sanitarias y fitosanitarias, medidas antidumping y compensatorias. La unión de los Bloques cuenta con un intercambio comercial de U$S 6.000 millones de dólares en ambos sentidos y abre las puertas del libre comercio para un mercado de 353 millones de personas, si sumamos a Chile.

 

El proyecto ALCSA, al que se suma Chile, en su condición de Asociado al MERCOSUR se complementa con la IIRSA y con la idea de la corporación PETROSUR[3]. El plan para la integración de infraestructura en Sudamérica encierra una suma de más de 180 mil  millones de Euros en inversiones públicas para los próximos ocho años, con fondos provenientes de instituciones multilaterales, de gobiernos nacionales y del sector privado. Es el mayor proyecto del mundo en su tipo. Las necesidades de financiamiento exceden las posibilidades de nuestros países. Los fondos públicos son insuficientes y será necesario recurrir a mecanismos alternativos como instituciones financieras y empresas privadas de infraestructura.

 

Además de los problemas financieros, la integración de América del Sur deberá sortear otro tipo de obstáculos.

 

No existe unidad de criterios en los Estados miembros respecto de las negociaciones en el proyecto ALCA y en la OMC.  

 

Mientras Venezuela es uno de los detractores del ALCA y de la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales con EUA, Colombia representa uno de sus principales aliados. Por su parte, el Uruguay de Batlle y el Perú de Toledo son partidarios de firmar TLCs con EUA. Chile ya lo firmó y la actitud de Ecuador es vacilante.

 

El gobierno de Colombia experimenta una conflictiva situación con las guerrillas, el narcotráfico y los paramilitares, además de la intervención de EUA en su territorio. A su vez, el gobierno del Presidente Chavez también enfrenta problemas, aunque de otra clase. Brasil ha tomado cartas en el conflicto venezolano, Argentina no lo ha hecho hasta la fecha a pesar que es uno de los principales países en importancia por el origen de la inversión extranjera en Venezuela. Ni Brasil ni Argentina han colaborado en la solución del conflicto colombiano.

 

Brasil por sí solo no podrá enfrentar los conflictos y acechanzas que seguramente sufrirá desde adentro y desde afuera de la Región el proyecto ALCSA. Entendemos que el ejercicio de un liderazgo compartido y responsable ayudará a sortear o a gestionar apropiadamente los conflictos existentes y los sobrevinientes. Si bien Brasil es un “País Ballena” como India, República Popular China y Rusia, debe tener en cuenta que sólo a través de una asociación no hegemónica con sus vecinos y particularmente con Argentina, podría llegar a buen puerto la Comunidad Sudamericana de Naciones.

 

 Si prevalece a nivel mundial un esquema de poder con eje en lo económico y en lo político, la hegemonía estará repartida entre EUA, UE, China, Japón, etc. Si predomina un esquema con eje en la seguridad, EUA dispondrá del mundo a su capricho. En el primer escenario, la Comunidad Sudamericana permitirá defender nuestros intereses de largo plazo en un mundo inestable, trabajando con firmeza para el surgimiento y mantenimiento de un sistema multipolar, en el que debemos aspirar a ser uno de los polos y no un apéndice de uno de ellos. El centro de la estrategia debe ser la construcción gradual y persistente de la Unión Política y Económica de América del Sur. En el segundo, la Comunidad Sudamericana de Naciones contribuirá, en el mejor de los casos, a que nos conformemos con una ciudadanía de tercer rango, en la que el primero corresponderá a los ciudadanos del hegemón (EUA) y el segundo a los de la UE, Japón y algunos otros. Finalmente, en el cuarto se encontrarán los habitantes del resto del planeta que no forman parte de los segmentos globalizados de la economía mundial. En el peor o aún mediocre de los casos, los habitantes de los actuales Estados de América del Sur, si no prosperase la Comunidad Sudamericana, pasaríamos a nutrir las filas de los “nuevos bárbaros”.

 

Como argentinos sólo tendremos futuro a través de una Comunidad Sudamericana de Naciones, cualquiera sea el devenir del sistema mundial.

 

 

Bibliografía      

 

Alberto J. Sosa “Porqué es necesario construir Amersur?”. www.amersur.org.ar Abril 2003.

 

Alberto J. Sosa “MERCOSUR vs. ALCA?”. www.amersur.org.ar Diciembre 2003.

 

Alí Rodríguez “Petroamérica vs. ALCA. Conversaciones con Luis Bilbao”. Le Monde diplomatique, Bs. Aires, Argentina, Junio 2004.

 

Fundación Konrad Adenauer. Foro Empresarial MERCOSUR-UE. “Recomendaciones para un Acuerdo de Libre Comercio”. Documentos de la IV Conferencia en Brasilia, Octubre 2003. Río de Janeiro-Brasil, páginas 56/8; 61/2; 109/11.

 

Manuel Alberto Ramy. “The MERCOSUR-CAN agreement: Could it mark the beginning of a genuinely Regional road?”

 www.alcaabajo.cu/sitio/stop_ftaa/the_mercosur_can_agreement_210404.htm

 

María Helena Tachinardi.”Acordo coroa 43 anos de integracao”. www.gazetamercantil.com.br

Diciembre 17, 2003.

 

The Economist. “Brazil´s foreign policy. A giant stirs”. Brasilia, Junio 10, 2004.

 

Washington Uranga-Natalia Aruguete “Diálogo con Moniz Bandeira...EUA está queriendo ocupar la Amazonia y la Patagonia”. www.pagina12.com.ar Abril 5, 2004.

 

 Wilhelm Hofmeister “Brasil y sus vecinos: En búsqueda del Liderazgo Regional en América del Sur”. Europa-América Latina. Análisis e Informaciones No. 13.Centro de Estudos de la Fundación K. Adenauer y el Programa de Estudos Europeus de la Universidad Federal de Río de Janeiro, RJ, Brasil, Septiembre 2003.

 



[1] Sin embargo, el PBI conjunto de los países miembros de MERCOSUR y CAN más Chile, medido en términos de paridad poder adquisitivo-PPA (cfr. sitio web Banco Mundial, 2002) es de casi U$S 2.588 millardos. El ALCSA, según esta medición, sería la 5ª  economía del mundo detrás de la de EUA, de República Popular China, Japón e India, superando a la de Alemania ubicada en el 6ª  puesto del ranking.

[2] Este Fondo para la Región MERCOSUR se financiaría a través de la aplicación de una tasa del uno por mil a las operaciones comerciales externas de los Estados Miembros. Cfr. Osvaldo Pepe. “Brasil, socio del mundo global”, CLARÍN, Bs. Aires, Agosto 9, 2004, página 2.

[3] Entre las principales 500 empresas latinoamericanas, las seis primeras son estatales y trabajan en el ámbito petrolífero y gasífero.