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CÓDIGO ADUANERO MERCOSUR Javier Lewkowicz Octubre 2010 La última cumbre del
MERCOSUR sancionó el Código Aduanero Común y confeccionó un esquema de
eliminación del doble cobro arancelario. Entrevista a Pablo Grinspun,
Director General del MERCOSUR de la Cancillería de la Argentina. Publicado en
Suplemento de Economía de Página 12-CASH 17/10/2010 Luego de la última cumbre del MERCOSUR, donde se sancionó el
Código Aduanero Común y se confeccionó un esquema de eliminación del doble
cobro arancelario, el camino hacia la unión aduanera parece haberse allanado en
términos formales. Sin embargo, el muy desigual peso industrial de los países
del bloque supone serios desafíos para los gobiernos, ya que la unión aduanera
elimina completamente las barreras internas y homogeneiza de lleno al armado
externo, como por ejemplo la política de retenciones. El director del MERCOSUR
de la Cancillería argentina, Pablo Grinspun,
encargado de llevar adelante buena parte de las negociaciones, analizó estas
cuestiones con Cash. El objetivo, según
explicitan los gobiernos, es llegar a una unión aduanera. ¿Ese esquema no
supone una mayor liberalización de la economía y la pérdida de autonomía en
algunos aspectos comerciales relevantes? No necesariamente. En realidad, desde el momento en que se
suscribió el Tratado de Asunción (que creó al MERCOSUR), hace casi 20 años, se
delegó la autonomía en materia comercial, fundamentalmente en relación a los
derechos de importación. Lo que pasa es que la unión aduanera nunca se
perfeccionó, por lo que todavía hay, aunque bastante reducido, espacio para
políticas nacionales. Ahora existe para la Argentina una lista de 100 productos
de excepciones nacionales, pudiéndose bajar el arancel para un bien de capital,
o elevarlo para productos sensibles. Sin embargo, por ejemplo, en materia de
bienes de capital a fin de año se vence una prórroga, por lo que se empezará a
aplicar el régimen común. ¿En qué se diferencia
este proceso con experiencias de corte liberal que aplican otros países? El hecho de no poder aplicar aranceles nacionales no
necesariamente es ir hacia una política más liberal, de hecho puede ser todo lo
contrario. Acá hay una estructura arancelaria fuerte que es el arancel externo
común (ACC). Es más, en general las excepciones al ACC son a la baja, para
impulsar la importación de bienes para determinados sectores. Este proceso no
tiene nada que ver con la política neoliberal que pueda tener en materia
comercial por ejemplo Chile, que directamente no tiene aranceles, y tiene una
economía muy abierta. ¿Qué pasaría con la
política de retenciones? En la medida en que el gobierno argentino no va a resignar
su política en materia de derechos de exportación, éstos deberían pasar a tener
un carácter regional, a nivel MERCOSUR. ¿Cuál es el objetivo
central de conformar la unión aduanera? La idea es construir una unión aduanera para juntos tener
mucha más fuerza. Discrepo del hecho de que avanzar en ese sentido sea
liberalizar la economía. Con los socios del bloque ya hay libre comercio desde
1995. Pero una cosa es al interior de la región, y otra con el exterior. Y en
las negociaciones con terceros países el MERCOSUR es bastante defensivo. De
ninguna manera hay incompatibilidad entre el MERCOSUR y tener una política
nacional productivista. La unión aduanera se
montaría sobre un esquema en el cual, hay cierto consenso, existen “vicios de
origen” vinculados al no tratamiento de las asimetrías entre las cuatro
economías. ¿Cómo se están trabajando estos temas? Es cierto que en sus orígenes el MERCOSUR no tuvo en cuenta
el tema de las asimetrías, siendo países con estructuras productivas tan
disímiles. Y la diferencia relativa entre los cuatro países es mucho más aguda
ahora que hace 20 años. Básicamente, en los ’90 el MERCOSUR fue un armado comercial.
Ahora, para completar la unión aduanera es necesario encauzar el tema de las
asimetrías. Por eso en esta nueva etapa introdujimos fuertemente el tema de la
integración productiva y hoy por hoy el trabajo más importante es a través de
los fondos estructurales. En ese marco se aprobaron nueve proyectos de
inversión por un monto de 800 millones de dólares. El fondo es de 100 millones
de dólares por año, donde el mayor aporte es de Brasil, con 70 millones,
seguido por Argentina con 27. En general son proyectos de infraestructura y de
integración productiva, en sectores como petróleo y gas, y autopartes. |