LUCES Y SOMBRAS DEL PROYECTO MERCOSUR: UNA VISIÓN ARGENTINA

 

Alberto J. Sosa

Marzo de 1993

 

     El proyecto MERCOSUR se inscribe dentro del doble movimiento de la economía mundial hacia la globalización de las finanzas y las comunicaciones y la Regionalización de los mercados productivos, en un ambiente en que el liderazgo tripartito de  Estados Unidos de América (EUA), Japón y Alemania sustituye a la hegemonía bipolar de la segunda posguerra.

 

     El fin de la guerra fría deprecia los aspectos vinculados con la seguridad y aprecia los relacionados con el comercio, la tecnología, la libre movilidad de capitales especulativos, las inversiones y el endeudamiento externo. Durante la guerra fría el conflicto hegemónico era de carácter político- militar y cada superpotencia, dentro de su ámbito propio de seguridad, exigía a sus “aliados” adhesión a determinados principios y valores. En la posguerra fría, el conflicto predominante es de carácter económico- comercial y los tres polos de poder político dirimen sus disputas en la Ronda Uruguay del GATT y en las reuniones del Grupo de los Siete (G-7).  

 

     La crisis del régimen Bretton Woods- GATT 1 refleja la dificultad de una etapa transicional, en la que los miembros de la triada no coordinan íntegramente sus políticas macroeconómicas y tampoco acuerdan sobre la liberalización de sus respectivos mercados. Por otra parte, ninguno de ellos está en condiciones de imponer, en este ámbito, pautas y criterios a los otros dos.

 

     Mientras las estrategias diplomático- económicas de Alemania y de EUA se inscriben dentro de contextos Regionales tipo Comunidad Económica Europea (CEE) y proyecto de Tratado de Libre Comercio de América del Norte (siglas en inglés NAFTA); la estrategia japonesa, a pesar de su estrecho relacionamiento con los denominados tigres asiáticos 2, con los miembros de la Asociación del Sudeste Asiático de Naciones (ASEAN) 3 y con la República Popular China, se mantiene dentro de los marcos del Estado nación.

 

     Las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT no permiten predecir si el comercio internacional marcha hacia un régimen más liberalizado o más proteccionista que el vigente. Lo que es apodíctico para la República Argentina, aislada o consorciadamente con los Estados que configuran el proyecto MERCOSUR, es que en un mundo comercialmente liberalizado, sus perspectivas de mejoramiento económico y social se acrecientan.

 

     Las transformaciones operadas en la macroestructura internacional y el proyecto de orden mundial en gestación, acreditan la relevancia del MERCOSUR como instrumento de transformación y modernización de la estructura económica de los Estados miembros, así como la redefinición de la inserción y actuación de los mismos dentro del sistema internacional, atendiendo a las indicadas tendencias vigentes.

 

     Las asimetrías de las relaciones Norte- Sur, profundizadas por la liberalización de los mercados financieros, por el endeudamiento externo,  por las practicas comerciales discriminatorias de las grandes potencias y por las resistencias estructurales de los países desarrollados a que los menos desarrollados accedan a nuevas tecnologías, se perciben agravadas, desde una VISIÓN SUR de las relaciones internacionales, si la Ronda Uruguay del GATT fracasa.   

 

     Los principales problemas que, en este escenario transicional, afrontarán los Estados implicados en el proyecto MERCOSUR son los relacionados con : 1) el acceso comercial a los megamercados de los países industrializados; 2) el logro de inversiones productivas por parte  personas privadas, públicas o mixtas localizadas en dichos megamercados; 3) el acceso a las nuevas tecnologías relacionadas con las comunicaciones, la informática, la biotecnología, etc.; 4) las soluciones al problema del endeudamiento externo; 5) el control de los capitales especulativos; 6) repensar desde bases nacionales o supraestatales Regionales o subRegionales (por ej. MERCOSUR) su inserción y actuación en el sistema mundial.

 

     El propósito del presente trabajo consiste en efectuar algunas consideraciones sobre lo que consideramos las características sobresalientes del MERCOSUR, con especial hincapié en el caso argentino; y discernir sus luces y sombras desde una visión argentina.

 

 

1.      EL TRIPODE DEMOCRACIA, REESTRUCTURACIÓN DE LA ACTIVIDAD ECONOMICA E INTEGRACIÓN.

 

1.1.            LA DEMOCRACIA.                                                                                            

 

La recuperación de la democracia en la República Argentina y en la República Federativa de Brasil, en los ´80, sustituyó hipótesis de conflicto por vinculaciones de cooperación que coadyuvaron al mejoramiento de la relación bilateral y al lanzamiento y virtual consolidación del proyecto de cooperación e integración. El proyecto integrativo, iniciado por el gobierno radical del presidente Alfonsín, fue mantenido, aunque modificado en su contenido, alcances y consecuencias, por el gobierno justicialista del presidente Menem, revelando que se trata de un asunto estatal y no partidario.

 

 Democracia e integración constituyen un binomio indisociable porque, contemporáneamente, sólo es viable progresar en un proyecto integrativo a través de métodos democráticos que garanticen la participación de la ciudadanía y sus diversas instancias representativas. Las integraciones de antaño, basadas en políticas de conquista y anexión, resultado de acciones militares, fueron sustituidas por políticas fundadas en el consenso y la concertación, intrínsecas a un régimen democrático pluralista.

 

 El Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo Argentina- Brasil (1988) y el Tratado de Asunción (1991) que suscribieron Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay fueron aprobados por el Congreso de la Nación Argentina4.                                                                                                                                                                                                   

 

El Tratado de Asunción es un convenio marco que  yuxtapone disposiciones coercitivas y enunciados programáticos no vinculantes. A pesar de expresar que es un acuerdo de duración indefinida, sus prescripciones son transitorias y constituyen las bases para la construcción del Mercado Común (MC).                                                                                                

 

El complejo proceso de coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales, que se acuerda entre los Estados partes, a fin de asegurar condiciones adecuadas de competencia entre los mismos y el compromiso de armonización de las legislaciones en las áreas pertinentes, requerirán la elaboración de convenios específicos, sujetos a la aprobación de los Estados miembros.

 

 

1.2.            LA REESTRUCTURACIÓN ECONOMICA

 

La reestructuración económica en ejecución, abarcativa de la modernización tecnológica, supone la apertura al exterior para tornar más competitiva la actividad productiva, el reordenamiento del sector publico y la reformulación de su rol, así como la reestructuración del sector privado en  un contexto de predominancia del mercado.

 

La República Argentina acrecentó la apertura de su economía  al mercado mundial, durante la actual administración Menem- Cavallo, sincrónicamente con la decisión de profundizar y extender el proceso de integración con la República Federativa del Brasil, a las Repúblicas del Paraguay y del Uruguay.

Los Estados Parte del proyecto MERCOSUR convinieron una preferencia arancelaria, respecto de terceros países, que se aplica sobre una tarifa disminuida como consecuencia de la apertura al exterior. Las autoridades gubernamentales argentinas consideran que una creciente exposición de las actividades productivas locales a la competencia externa   contribuirá a transformar la composición de aquéllas hacia las exportables, la sustitución eficiente de las importaciones y a la modernización de todas aquella áreas relacionadas con las actividades de apoyo a la producción.

 

El reordenamiento de la actividad del apartado estatal, a través de la  trasferencia de los activos públicos al sector privado, de las políticas de  desregulación, de descentralización y de nuevas regulaciones que tienden a disminuir costos y abrogar innecesarios controles burocráticos, también involucra un debilitamiento del rol del Estado que declina facultades empresariales, regulatorias y orientadoras de la actividad de los agentes económicos.

 

La reestructuración de la actividad productiva privada se concibe a través de la gradual anulación de las barreras tarifarias y no tarifarias en el proyecto MERCOSUR y de la reducción y/o anulación tarifaria externa, respecto del resto del mundo. El sector privado, acuciado por las transformaciones  operadas en el sistema mundial y por las políticas de  integración y apertura  asumidas por los gobiernos de los Estados comprometidos en el proyecto   MERCOSUR, se ve forzado a reconvertirse o arriesgarse a sucumbir. No obstante (hasta la fecha), no se han implantado políticas oficiales de reconversión para la etapa de transición  que culmina, en teoría, el 31 de diciembre de 1994. A partir de esa fecha, los bienes, servicios y factores de la producción circularían libremente en el interior del mercado único.

 

1.3.            LA INTEGRACIÓN

 

1.3.1.      LAS DOS DIMENSIONES

 

La integración entendida como proceso de fusión de dos o más actores estatales, con el objeto de constituir un nuevo actor distinto de aquéllos que lo concibieron, implicaría  la construcción de un nuevo mercado doméstico y la institucionalización de una estructura orgánico funcional de tipo supraestatal que dé lugar al dictado de normas regulatorias de los

comportamientos de los agentes públicos y privados de los Estados Parte.

 

           Los actores públicos y privados de los Estados Parte, así como los colegiados intergubernamentales (Consejo del Mercado Común, Grupo Mercado Común), actuarán en un nuevo y doble escenario. Por un lado, la dimensión intrínseca (Integración) que transmutará los roles y las relaciones económicas, comerciales, sociales, institucionales, políticas y jurídicas de dichos agentes, en el interior del MC en ejecución.

 

            Por otro, se perfila una dimensión extrínseca (inserción y/o actuación externa), referida a la conexidad del actor supranacional, en su carácter  de sujeto del derecho y de las relaciones internacionales con actores estatales, supraestatales y transnacionales del sistema mundial.

 

Respecto de la dimensión intrínseca se aprecia (por parte de círculos académicos, estatales, políticos, sindicales y empresariales), un insuficiente debate sobre el ideal- tipo intragracionista adoptado, incluso respecto de la consideración de otros probables modelos. Con relación a la dimensión extrínseca acontece algo similar al no haberse debatido suficientemente sobre el contenido, alcance y consecuencias del proyecto MERCOSUR: es una herramienta para alcanzar niveles de competitividad que faciliten el acceso a los mercados de los países industrializados?; o quizás una estrategia para lograr, mediante una acción concertada en organismos internacionales, una adecuada inserción y actuación dentro del sistema mundial? Aún no se ha debatido si la prioridad externa del MERCOSUR es el acceso al mercado y a la inversiones de EUA exclusivamente, o si también constituyen prioridades del mismo rango, el acceso al mercado y a las inversiones de la CEE y del Japón.

 

1.3.2. MODELOS INTEGRATIVOS

                                                                                                                               

     Cuando los gobiernos de los Estados Parte impulsan el proyecto MERCOSUR, arrastrando a los sectores privados, conciben un proceso de integración- reestructuración, en el que los agentes económicos se arriesgan a la competencia de sus similares.

 

     El Tratado de Asunción, diferenciándose  de las experiencias de ALALC- ALADI, en las que cada Estado Parte concedía preferencias sobre mercancías no producidas localmente, instituye un régimen en el que la competencia tiene primacía sobre la complementación.

       

     Por otra parte, los agentes económicos privados cuentan con otros instrumentos como los Acuerdos Sectoriales de Complementación (ASC) o el Estatuto de Empresas Binacionales (Protocolo N°5 del Acuerdo Bilateral Argentina- Brasil) para relacionarse con sus homólogos de los otros países miembros, a través de la cooperación, de la complementación o de la integración. La economía de escala del mercado ampliado optimiza el uso y aprovechamiento de los factores productivos y perfecciona las posibilidades de competir en el mercado internacional.

     

La integración es percibida como una opción, menos traumática que la apertura unilateral, que permite racionalizar el proceso económico y mejorar la competitividad. Sin embargo, la integración, puede también significar amenazas a ciertas producciones nacionales y consiguientemente al empleo. Es por ello que no resulta ocioso el debate sobre los modelos y/o estilos probables de integración.

 

     Una experiencia integrativa no se realiza de una sola vez y para siempre y tampoco de una sola manera. La construcción de un proceso integrativo es una tarea que requiere de tiempo y en la que participan actores públicos, privados, sociales, etc. No existe un único modelo que linealmente conduzca a la estación terminal del MC.

 

El modelo integracionista depende del contenido, alcances y metodología que le impriman  los actores intervinientes prominentes.

 

     Los actores impulsores de procesos integrativos recurrieron tanto a metodologías violentas, resultado de la coacción militar, como a senderos de negociación y compromiso democráticos.

 

De acuerdo al alcance del proceso, puede prohijarse también un modelo integrativo de carácter micro, que requiere de proyectos económicos cooperativos o complementarios (el modelo ASEAN sí bien provee un marco para la liberación de las transacciones interestatales, también promueve la integración micro a través de diversos esquemas normativos), o un modelo macro de carácter global tipo CEE.

 

      De acuerdo a su contenido, la integración puede ser de carácter global vía mercado, priorizado el rol de los actores económicos privados, o de carácter global institucionalista si tiende a la coordinación y convergencia de los actores públicos, privados y sociales y es prevaleciente  la presencia reguladora y orientadora de los sectores gubernamentales de tipo supraestatal, estatal y subestatal.

 

      El modelo institucional concede primacía a la coordinación de políticas macroeconomicas y de tipo institucional- normativo, procurando corregir los desequilibrios intra e intermercados de los Estados miembros, creando una estructura orgánica comunitaria y contextuando en marcos regulatorios supranacionales los derechos de los productores, de los abastecedores, de los usuarios, de los consumidores, de los movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales. La política de liberación comercial, en este modelo, no reviste la prioridad que tiene en el macroglobal vía mercado, sino que se trata de un instrumento más del arsenal integracionista que se aplica, simultánea o diferidamente, con las políticas de armonización macroeconómica.

 

     El ideal tipo macroglobal, con predominio del mercado, admite la preeminencia de la libre concurrencia de los agentes económicos privados, prescindiendo de su tamaño, mientras que la matriz macroglobal institucional reivindica la construcción de un espacio económico- social cohesivo.

 

     El modelo adoptado por los Estados Parte del proyecto MERCOSUR prioriza lógica y cronológicamente la Zona de Libre Comercio (ZLC), que es continuada por la Unión Aduanera (UA) y concluye con la construcción del MC 5.

 

      Los Estados Parte, a pesar de su diferente potencial económico, fueron puestos en un pie de igualdad en el terreno de la juridicidad formal. El Tratado de Asunción no concedió, como sí lo hicieron ALALC- ALADI, trato preferencial basado en el menor desarrollo económico relativo. El proyecto MERCOSUR, contraponiéndose  a la experiencia comunitaria europea, no tiene aún una política tendiente a reforzar la cohesión económico- social y a reducir la disparidades regionales intra-bloque, priorizando a los estados, provincias o departamentos económicamente rezagados, o que experimenten procesos de reconversión económica o problemas derivados del paro de larga duración y de la inserción ocupacional de los jóvenes.

 

      El modelo integración- reestructuración vía mercado, prioriza aspectos vinculados al uso optimizado de los factores productivos, postergando la atención de otro tipo de problemática, entendiendo que las mismas se solucionarán como consecuencia de la teoría del “derrame”.

 

 

1.3.3.LAS DISTINTAS VISIONES

           

     Los agentes económicos, políticos y sociales de los Estados miembros tienen expectativas diferenciadas acerca de su involucramiento en el proyecto MERCOSUR.

 

      Para los empresarios de Paraguay y Uruguay significa la posibilidad de acceder a mercados de consumidores como el argentino y en mayor medida el brasileño. Para los agentes económicos argentinos el acceso al mercado brasileño es toda una aspiración y para muchas de sus firmas “conquistar” a Brasil constituye un desideratum.

 

    Distinta es la percepción de una agencia gubernamental como Itamaraty para quien el MERCOSUR es una plataforma para posibilitar la inserción y actuación externa del Brasil, consorciado con sus vecinos, en el sistema internacional 6.

 

      El ministerio de las relaciones exteriores de Brasil, piloto automático de la política brasileña, delineó una serie de prioridades y objetivos, dentro del proyecto MERCOSUR, relacionados con la República Argentina. De acuerdo con esta concepción su interés se orienta hacia:

 

1°) las producciones alimentarias localizadas en la pampa húmeda, en el Alto  Valle de Río Negro, en la zona cuyana y en el nordeste argentino para asegurarse la provisión de alimentos en cantidades suficientes y a precios y calidades internacionales;

2°) las reservas gasíferas de la cuenca del noroeste argentino (Salta) para proveer de combustible barato y no contaminante, a los núcleos industriales situados en los estados del centro- sur de su territorio;

3°) las reservas petrolíferas de la Patagonia argentina;

4°) los corredores bioceánicos del Norte Grande (provincias del noroeste y nordeste) y de la región Centro (provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis) argentinas que vinculen a Brasil con la República de Chile y la Cuenca del Pacífico;

5°)  el acceso a mano de obra con mayores niveles de calificación;

 

2.      LUCES Y SOMBRAS  DEL PROYECTO MERCOSUR

 

      El esquema de integración- reestructuración del proyecto MERCOSUR no prevé mecanismos compensatorios de las asimetrías que caracterizan a las economías de los Estados asociados. Dentro de las desigualdades, la desproporción de los respectivos parques industriales argentino- brasileño configura una asimetría estructural. Brasil posee un nivel de integración en su sector industrial que lo distingue no sólo de la Argentina sino incluso de la mayoría de los Estados menos desarrollados. No obstante, Argentina también tiene ventajas de tipo estructural, si consideramos que la producción cerealera y ganadera bovina de la pampa húmeda no tiene correlato en Brasil.

 

 Dichas asimetrías inducen a que algunos analistas, conjeturen que una integración- reestructuración vía mercado, sin mediaciones estatales o supraestatales, conducirá a una división de trabajo en la que Brasil se especializará en bienes industriales y Argentina en bienes agropecuarios de clima templado y commodities energéticos.

 

      El Tratado de Asunción  prevé -junto a  su Programa de Liberación Comercial- la vigencia de instrumentos que sirven de contrapeso al modelo de reestructuración vía mercado, como la adopción de ASC, que optimizan la utilidad y movilidad de los factores de producción y el logro de escalas operativas eficientes 7, las Listas de Excepciones, las Cláusulas de Salvaguardia y el Cronograma de Medidas de Las Leñas. Por su parte, el       Tratado bilateral Argentina- Brasil, aún vigente, instituye la figura de la Empresa Binacional y Protocolos como, por ejemplo, el de la Industria de Bienes de Capital que tiene el propósito de estimular el intercambio intrasectorial.

 

     Argentina- Brasil tienen actividades productivas en cierto sentido complementarias. Argentina es un país que alberga en su territorio actividades productivas agrarias de clima predominante templado. Brasil, por el contrario, cobija actividades económicas de clima predominantemente subtropical 8. En el ámbito de la actividad productiva agropecuaria puede preverse una complementariedad económica. 

 

     La dirigencia brasileña pondera que las actividades industriales, localizadas en su territorio, en modo especial la producción de series largas, tienen ventajas por la escala y grado de modernización tecnológica con que operan sus firmas. Las posibilidades argentinas estarían circunscriptas a actividades industriales, con producción en series cortas y utilización de mano de obra calificada en las que predominan firmas pequeñas y medianas.

 

     De acuerdo a esta prognosis los problemas sociales argentinos se agravarían, porque las actividades productivas agropecuarias, agroindustriales, de combustibles o industriales, en las que las firmas locales tendrían posibilidades exitosas de competir, emplean poca mano de obra y no son fuente de creación de puestos de trabajo.

 

      El éxito de la actividad agropecuaria y agroindustrial argentina y la prosperidad y eficacia de la actividad industrial brasileña permiten prever (en un modelo de integración- reestructuración), un acrecentamiento de las dificultades sociales emergentes del endeudamiento externo e interno, de la reforma del Estado, de la privatización, desregulación y apertura económica al exterior. El proceso integracionista en marcha en los cuatro Estados miembros del Cono Sur, es un proyecto de  carácter estatal que involucra a las fuerzas económicas, sociales y políticas más representativas y que está legitimado por la actuación de los respectivos Parlamentos nacionales. Su instrumentación deberá ser, por lo menos en sus aspectos fundamentales,  materia de debate en la opinión publica.

 

      Países de menor desarrollo relativo, con sus diferencias, como es el caso de los miembros del MERCOSUR, no pueden agotar sus ideas y acciones en la exclusiva racionalización productiva, sino que deberían concebir estrategias que promuevan un crecimiento económico homogéneo con justicia social dentro del bloque.

 

       Cabe analizar experiencias integracionistas o de cooperación económico- política de países menos desarrollados, que guarden alguna similitud con nosotros, de las que podamos extraer ejemplo y consejo tanto de los éxitos como de los fracasos.

 

        La integración, a diferencia de la apertura unilateral de la economía, significa una política de apertura basada en la reciprocidad con los socios y la discriminación respecto de terceros Estados. Se diferencia del modelo de industrialización sustitutiva a nivel doméstico, como de la apertura unilateral e indiscriminada. La apertura recíproca de los mercados está regulada y condicionada por decisiones de los sectores públicos de los Estados implicados en el proyecto que (a través de un programa de liberación comercial, de la coordinación de políticas macroeconómicas, de la tarifa externa común y la adopción de acuerdos sectoriales, etc.) tiende a la creación de un MC. En este sentido y a diferencia del modelo de apertura unilateral, la integración significa un Estado presente y no ausente.

                    

        Los procesos de integración no deben asimilarse a la idea del laberinto que tiene un único recorrido viable para encontrar la salida. Existen posibilidades diferentes  de combinación de mercado, sociedad y Estado, tanto a nivel nacional como sub-Regional (MERCOSUR). Algunas visiones tienen en cuenta simultáneamente las cuestiones del crecimiento económico y la justicia social, otras consideran a ambos términos antitéticos. La discusión acerca de esos temas es aún una cuestión pendiente en la Argentina.

 

      El proyecto MERCOSUR, en esta primera etapa, priorizó su Programa de Liberación Comercial, como instrumento predominante. Sin embargo, el Tratado de Asunción es lo suficientemente flexible como para permitir la implementación de un proceso integrativo vinculado a un modelo que prevea e intente dar solución a las asimetrías intraestatal e interestatal del bloque.

 

       Ninguno de los Estados miembros del proyecto MERCOSUR está en condiciones de remedar el rol que Alemania Federal desempeñó dentro de la CEE y por ello  las tareas y responsabilidades inherentes a la edificación de un ámbito social cohesivo, en que el ámbito doméstico, debería ser de la incumbencia de cada Estado Parte.

 

       Durante la transición, la tarea más importante es la que involucra el esfuerzo de reconversión económica que alcanza tanto a sectores o firmas afectadas por la competencia intra- MERCOSUR, como a sectores y firmas que pretendan acceder o preservar mercados intra o extra- MERCOSUR.

       

Los agentes económicos y sociales más expuestos a pagar los costos de la integración, deberán requerir y obtener la mayor información posible sobre la marcha del proceso constructivo del MC ; participar, en forma institucional, en las reuniones que se llevan a cabo en los distintos SubGrupos de Trabajo Técnico; y relacionarse y/o asociarse con sus iguales de otros países miembros.

 

         Si deseamos que el proyecto integracionista maximice las oportunidades y minimice los riesgos de los agentes económicos y sociales, más expuestos a la competencia, deberá propiciarse el dictado de marcos regulatorios (de alcance supraestatal) relacionados con la cooperación e integración fronteriza y con políticas de competencia que pongan coto a la cartelización de mercados, a los acuerdos verticales restrictivos de la competencia y a los abusos de situaciones monopólicas9.

 

 

 

Bibliografía:

 

Danilo Astori y otros.- “Mercosur: Claroscuro de una integración”. Ciclo de conferencias realizado en la Fac. de Ciencias Económicas y Adm.  de Univ. De la Rep. (R.O.U). Ed. Fin de Siglo. Montevideo, dic. 1991.

 

Marcos C. De Azambuja. “EL MERCOSUR desde la óptica brasileña”. ADEBA. Bs.As. 26/8 de agosto de 1991.

 

Cristina Dirié. “Competitividad, impactos laborales y participación de los actores sociales en el MERCOSUR”, en Integración Latinoamericana. Informe Base II. CFI. Bs.As., junio 1992.

 

Alieto Guadagani. “MERCOSUR: una herramienta de desarrollo” Boletín del CEI. Ministerio de RREE y Culto. Rep. Argentina. Año 1. N°5. Bs.As. 1ra. Quincena de octubre de 1991.

 

Gustavo Magariños. “Uruguay en el Mercosur”. Montevideo, Fundación de Cultura Universitaria, septiembre de 1991.

 

Ahmed Abdelkader Sid. “La integración del Magreb a la luz de las experiencias en el Tercer Mundo”. COMERCIO EXTERIOR. Vol. 42. N° 8. México D.F., agosto 1992.

 

Alberto J. Sosa. “Análisis de los convenios internacionales firmados por la Rep. Argentina con los países limítrofes, en el marco del proceso de cooperación e integración en marcha”. Integración Latinoamericana. Informe Base I, CFI, Bs.As., julio 1991.

 

Alberto J. Sosa. “Encuadramiento e inserción empresarial en el proyecto Mercosur”. Integración Latinoamericana. Informe Base II, CFI, Bs.As., junio 1992.

 

   



1- La conferencia del Bretton Woods (1944) dio origen a la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. 

2-Taiwan, Corea del Sur, Hong Kong y Singapur. 

3-Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático.

4- Argentina Y Brasil participan simultáneamente en dos proyectos, cuyo objeto es la creación de un Mercado Común. Sin perjuicio de su ilogicidad, tanto desde la teoría como desde la praxis de la integración, dicha convivencia integrativa anómala pende como Espada de Damocles sobre Paraguay y Uruguay. El uso del veto que el Tratado de Asunción les reconoce a estos países (cf.art.2°), al establecer la reciprocidad de derechos y obligaciones entre los Estados Partes, se restringe en caso de eventuales desavenencias entre los dos mayores y los menores, dado que aquéllos  tienen la posibilidad de denunciar el Tratado Cuatripartito y continuar con el bilateral.         

5- A pesar de que el Tratado de Asunción estipula, (cf.art.5 inc.b) que la coordinación de políticas macroeconómicas se llevará a cabo en convergencia con el desmantelamiento arancelario y la remoción de las restricciones no arancelarias, de facto y hasta la fecha, el Programa de Liberación Comercial es el que registró mayores avances. La política cambiaria no se pudo coordinar. Brasil con sus devaluaciones periódicas, mejora la competitividad de sus firmas y su superávit comercial externo contribuye al pago de su endeudamiento exterior. Argentina tiene, ley de convertibilidad mediante, su signo monetario anclado al dólar estadounidense y el superávit fiscal le permitiría afrontar el pago de su deuda externa. 

6- El interés brasileño en el proyecto MERCOSUR es fundamentalmente político, dado que su intercambio comercial con sus socios explica un reducido porcentaje de su comercio exterior. Por el contrario, Brasil es tanto para la Argentina, como para Paraguay y Uruguay un socio comercial relevante. Dicha circunstancia contribuye a explicar las distintas visiones que coexisten dentro del ámbito integrativo en construcción. Cabe consignar, sin embargo, que en los años recientes se acrecientan las exportaciones de manufacturas brasileñas con destino a países de ALADI.  

7- cf. Artículo 5. Inciso d)  Tratado de Asunción.

8- El trigo, el maíz, la carne vacuna, los lácteos, las peras y las manzanas, las ciruelas y los duraznos, el arroz, la uva de mesa y los vinos, las aceitunas, el ajo y la cebolla de la República Argentina tienen un promisorio mercado consumidor en la República Federativa del Brasil. Este ultimo país tiene ventajas en actividades como el azúcar, el tabaco, el café, el cacao y los plátanos. 

9- Evocar el ejemplo comunitario al respecto.