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ESCENARIO PROBABLE SOBRE UNA ZONA
DE LIBRE COMERCIO MERCOSUR
Alberto Justo Sosa Agosto 2001 1) INTRODUCCION El objeto de este trabajo es delinear un probable
escenario relativo a un MERCOSUR
devenido ZONA DE LIBRE COMERCIO (ZLC) plena. La ZLC plena implica libre
circulación de bienes, capitales y
servicios dentro de un mercado compartido e integrado por los cuatro
países miembros de MERCOSUR. Esta última hipótesis, según el
criterio de altos representantes
políticos, empresarios y de medios de comunicación de Argentina se presenta como un sendero que no descamina
totalmente el proyecto de los “padres fundadores” de MERCOSUR y favorece el
libre manejo de las relaciones económico-comerciales externas del país, en un
momento clave para la negociación con los Estados Unidos de América (EUA), con
la Unión Europea (UE) y con otros actores prominentes de la economía mundial. Este
escenario se asemeja a las experiencias del Tratado de Libre Comercio de
América del Norte integrado por EUA, Canadá y México (NAFTA, siglas en inglés)
y del Tratado de ZLC Australia-Nueva Zelanda (Closer Economic Relations- CER),
en las que circulan bienes, capitales y
también servicios. Este último tipo de mercancía ha adquirido importancia en el
comercio mundial. La libre circulación de bienes se materializa mediante la
reducción o eliminación de aranceles y de medidas de carácter para o extra
-arancelario, mientras que la libre circulación de los servicios se alcanza a
través de disposiciones desregulatorias que permiten la libre concurrencia de
firmas prestadoras nacionales y extranjeras en un mismo mercado. Existen normativas de Estados nacionales o de entidades
subestatales que limitan - o directamente prohiben- que un determinado servicio
sea prestado por una entidad extranjera o aún por una entidad nacional privada
de carácter empresarial. La configuración de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) ha favorecido la tendencia hacia la
libre circulación de los servicios, en un sentido amplio. Organizaciones como
la Asociación Mundial de Inversores (AMI), correlato empresarial privado de la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el NAFTA, así como
el proyecto de AREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMERICAS (ALCA), se encuentran
inmersos dentro de la citada tendencia. La desregulación de servicios
otrora considerados públicos y de
interés general como la educación, la salud y el uso y disposición del agua
potable, son considerados por “corrientes neoliberales” como mercancías sujetas
- por lo tanto- a las leyes del
mercado.[i] El concepto de “integración profunda” que caracteriza a estas ZLC,
conlleva también la derogación de las normativas sobre contrate nacional,
provincial y municipal. 2) Escenario ZLC Plena Este escenario consiste en transformar
al MERCOSUR en una ZLC plena e irrestricta, según el modelo NAFTA o CER y no el
estilo trunco de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y su
continuadora la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Las ZLC, en términos de
integración económica, no son ni más ni menos importantes que las “uniones
aduaneras”, son diferentes y atienden a otras metas. Existen sólo dos “uniones aduaneras” en el mundo: la UE (vigente
desde 1968) y el MERCOSUR (aún incompleta). A
diferencia de las ZLC, las “uniones aduaneras”, se proponen metas políticas de desarrollo y equilibrios
interregionales en el interior del bloque integrativo y de mejoramiento de la
capacidad de maniobra e inserción dentro del sistema mundial vigente. Por su
parte, las ZLC se proponen metas económicas y comerciales guiadas por los
mercados, menos que por las sociedades o las agencias gubernamentales. Las ZLC modelo NAFTA o CER,
difieren de los esquemas clásicos del Acuerdo General de Tarifas y Comercio
(GATT, siglas en inglés), aplicados en
los acuerdos de ALALC-ALADI, en la América latina de las décadas de 1960, ´70 u
´80. En los modelos NAFTA o CER existen
“criterios de integración profunda”, en los que se priorizan la
negociación de instrumentos y compromisos que garanticen el acceso a los
mercados de los Estados miembros, antes que la negociación de márgenes de
preferencia arancelaria. Se acuerdan condiciones que minimicen la imposición de
restricciones que dificulten o impidan el aprovechamiento de mercados interdependientes. Para que una ZLC plena funcione es
menester que cada Estado miembro de la misma defina con claridad sus intereses
nacionales (previa selección de actividades económicas provinciales, de acuerdo
a su viabilidad e impacto económico-social), establezca prioridades y luego de
la negociación, cumpla con los compromisos contraídos, tanto respecto al libre
acceso a su mercado doméstico como respecto de las restricciones a dicho
acceso. El trabajo necesario para
configurar una ZLC plena es complejo, porque MERCOSUR no es aún una “unión
aduanera”, ni tampoco una ZLC, puesto que el acceso a los mercados domésticos
de los países integrantes no está debidamente asegurado. Si un Estado miembro tiene
dificultades para definir sus prioridades en la negociación de una ZLC plena,
sería un error considerar que el problema desaparece si se apuesta a la
construcción de una “unión aduanera imperfecta”, como ocurre actualmente, donde
la negociación permanente implica tensiones e incertidumbres que vulneran el proceso de inversión, de
asignación de recursos y el crecimiento económico. El
escenario de ZLC plena es preferible, según sus defensores, al mantenimiento
del statu quo de la “unión aduanera imperfecta”, puesto que los efectos
negativos sobre el crecimiento económico estarían compensados por las
oportunidades que tendrían Argentina, Uruguay y Paraguay de reducir
unilateralmente sus niveles de
protección respecto al resto del mundo. La
ZLC plena facilitaría, en teoría, las
posibilidades de Argentina de negociar el acceso de sus bienes al mercado de
EUA y quizás de la UE (Argentina mantiene una relación comercial superavitaria
con MERCOSUR, América del Sur y con Brasil y deficitaria con EUA y la UE). Desde una perspectiva
económico-comercial, la configuración de una ZLC plena, se compadece con las
condiciones que caracterizan la relación económica entre los países miembros de
MERCOSUR que enfrentan serios problemas de estabilidad macroeconómica y de
endeudamiento (por ejemplo, Argentina y Brasil). Una ZLC no exige, a diferencia de
la “unión aduanera”, inversiones o contribuciones a un “patrimonio de políticas
comunes” que los países integrantes de MERCOSUR no están actualmente en
condiciones de implementar, ni los obliga a alinear sus políticas comerciales
frente al resto del mundo. La ZLC facilitaría la
incorporación de Chile al MERCOSUR, puesto que removería el principal obstáculo
que ha impedido la integración económico-comercial conosudamericana: el elevado
arancel externo del colegiado (de acuerdo a la opinión de la dirigencia
transandina). Si se elimina la tarifa externa común, cada Estado de la
membrecía recuperaría su libertad de
acción en materia de negociación comercial externa. Esta situación tendría la ventaja de avanzar en el proceso
de integración sin requerir cambios en aquellas políticas en las que Brasil es
reticente a reducir sus márgenes de autonomía y de libertad de acción. La ZLC
plena podría sentar las bases para un entendimiento conosudamericano,
sudamericano y aún hemisférico. A nivel del Cono Sur, podría acelerar la integración de Chile y de Bolivia a
MERCOSUR. Bolivia actualmente está asociado al
MERCOSUR y es miembro pleno de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Ningún país puede ser miembro
simultáneo de dos “uniones aduaneras”. Si MERCOSUR deviene ZLC plena se
allanaría la integración de Bolivia, ya que podría mantener su posición en
ambos procesos integrativos y hasta servir de enlace entre ellos. La
integración CONOSUR (o sea MERCOSUR devenido ZLC)+ CAN facilitaría, según esta
concepción, la configuración del Area de Libre Comercio de Sudamérica (ALCSA). Cada Estado miembro de MERCOSUR o
de la CAN podría negociar individualmente las condiciones de ingreso al ALCA o
al mercado de los EUA. La ventaja que ofrece la ZLC plena
es que permite a cada Estado miembro elegir su cronograma de
liberalización comercial y de
desregulación administrativa. Además no obliga a un país que tiene tarifas
bajas en ciertos bienes a elevarlas
para alcanzar el nivel más alto acordado para la tarifa externa común. Este es
el caso de Argentina, respecto de bienes de capital, equipos de
telecomunicaciones e informática. Este escenario significaría
abandonar la -declamada y no implementada- alianza estratégica con Brasil en
materia económica, científico-técnica, política y militar en el Cono Sur y
algunos compromisos contraídos –aunque en su mayoría incumplidos-, en materia
de política comercial común. No obstante, podría consolidar un proceso de
“integración profunda” a nivel de las Américas y específicamente con mercados
de América del Norte. Este escenario requeriría la negociación de un conjunto de normas,
para asegurar el acceso a los mercados
de los demás países de MERCOSUR, en temas sanitarios, fitosanitarios, normas
técnicas, operatoria de las aduanas, etc. Asimismo, en un proceso de ZLC plena
se podrían abordar - dentro de un cronograma de liberalización de los flujos
intra-Regionales - temas como el azúcar, los textiles, calzados, la doble
imposición aduanera y las barreras no arancelarias. La configuración de una ZLC plena
significa, también, admitir la renegociación del patrimonio histórico de
MERCOSUR. A pesar de que Brasil es un
mercado externo prioritario para
Argentina porque es su principal comprador y le acarrea una relación comercial
superavitaria, la pauta exportadora argentina está constituida por commodities
agropecuarios y energéticos que serían reencauzables en el mercado mundial. En
el sector automotriz, el comercio bilateral es administrado y depende de los
acuerdos realizados entre los gobiernos y las compañías transnacionales
involucradas. Otros sectores industriales exportadores como químicos,
petroquímicos, farmacéuticos y el de la agroindustria de las economías
regionales (lácteos, cebolla, algodón, arroz, poroto negro, ajo, frutas, etc.)
son los que han sufrido las
consecuencias de la incertidumbre en el acceso al mercado brasileño. Estos
sectores no discuten sobre la dicotomía “unión aduanera vs. ZLC plena”, sino
sobre mecanismos que provean reglas de
juego claras y estables para el acceso a mercados. Los commodities industriales y
agropecuarios brasileños exportados a
Argentina como mineral de hierro, café y frutas se podrían reorientar hacia el
mercado mundial. El sector automotriz es dependiente del mercado argentino.
Respecto de los bienes industriales que Brasil vende a Argentina, su mercado
alternativo se encontraría en otros países de América del Sur.[ii] La negociación de una ZLC plena no
produciría una guerra comercial más grave que la ya ocurrida entre los países
de MERCOSUR, ni se traduciría en pérdidas de mercados significativas, porque
los intereses privados afectados harían lo necesario para evitarla. La propuesta de ZLC sería un
acuerdo del tipo modelo NAFTA que comprendería la liberalización de las
transacciones de bienes, de servicios, de inversiones, de compras
gubernamentales, de mecanismos de solución de controversias, de políticas de
competencia, de acceso a mercados, de subsidios, antidumping y medidas
compensatorias. En un escenario como el aquí
abordado, Brasil podría administrar con autonomía su tarifa externa y promover
a través de subsidios o de políticas de reserva de mercado a diversos sectores
de su economía. La inclusión en el “Acuerdo de
Complementación Económica” (ACE), de una cláusula de extensión automática
interna e incondicional del “principio de nación más favorecida”, le aseguraría
la obtención de todas aquellas concesiones que sus asociados de MERCOSUR
ofrecieran y otorgaran a terceros países. Podría negociar autónomamente
acuerdos de libre comercio con otros países, quedando obligado a extender a sus
socios de MERCOSUR, las concesiones ofrecidas a aquéllos. Argentina estaría expuesta a ser
desplazada del mercado brasileño por otros exportadores, si los márgenes de
preferencia intra-MERCOSUR se erosionasen por las concesiones que Brasil
otorgara a terceros países. Argentina y Brasil podrían mantener fructíferas
relaciones económicas y comerciales y hasta incrementar los intercambios
bilaterales, pero no compartirían su tarifa externa ni una política comercial
unificada, ni tampoco un proyecto de construcción de una plataforma común para
insertarse y negociar en el sistema mundial. Este escenario es compatible con
el proyecto ALCA y/o con las negociaciones del 4+1 (entre MERCOSUR y EUA), o
aún con la negociación bilateral Argentina-EUA, en la que se debatirá junto con (o aisladamente) Brasil, Paraguay
y Uruguay una ampliación de mercados recíprocos, donde se hablará sobre
subsidios en general y sobre manejo de la política de control del dumping, por
parte de EUA. En este sentido, la actual
administración Bush estaría impulsando una negociación directa
(Argentina-acreedores) para inducir una reestructuración “amistosa y
voluntaria” de la deuda argentina, la que debería contemplar quitas, esperas y
reducción en la tasa de interés. El actual gobierno republicano
está más relacionado a los intereses de la “economía real” que a los
financieros de Wall Street. Por eso estaría interesado en que la actividad
económica argentina se estabilice, vuelva a crecer y aumente la compra de
productos tecnológicos de firmas de EUA. La “sustentabilidad” de un
programa argentino de crecimiento actuaría como freno a las “veleidades autonómicas” del PT brasileño y del EP-FA de
Uruguay, si eventualmente acceden al gobierno de sus respectivos países y estrechan relaciones con la Venezuela de
Chavez; además, crearía condiciones para una alianza de países “amigos de EUA”
tipo “Argentina-Chile”, o “Argentina-Bolivia- Perú”, contribuyendo a
respaldar las propuestas intervencionistas de EUA en Colombia y en la zona
andina; por otra parte, la adhesión de Argentina, Chile, Perú y Bolivia a la
ZLC plena aislaría a Brasil, dejando sin base de apoyo su proyecto de ALCSA. Las relaciones de EUA con países como la Argentina son manejadas,
según la agenda bilateral y la importancia que EUA le asigna. Los países irrelevantes o poco
importantes para EUA son administrados por el elenco especializado de
Wall-Street y/o el Departamento del
Tesoro. Esta agencia gubernamental, en épocas de Clinton estuvo manejada por funcionarios relacionados con
el sector financiero, actualmente está en manos de funcionarios representantes
de los sectores productores de bienes y servicios exportables de las empresas
de EUA. Cuando un país tiene alguna
importancia para los intereses de la superpotencia, interviene el Consejo
Nacional de Seguridad que controla la DEA y el FBI. Si se trata de un país al
que se le asigna más importancia aún,
sus asuntos son abordados también por los Departamentos de Estado y de Defensa.[iii] Argentina podría tornarse un país
no irrelevante para EUA, porque su concurso
sería necesario para desbaratar la resistencia brasileña al proyecto
ALCA; para obtener respaldo en la crisis colombiana; y para neutralizar el
eventual ascenso de alianzas políticas que no comulguen con el credo neoliberal
y defiendan sus mercados domésticos en otros Estados sudamericanos. 3) CONCLUSIONES
Este escenario de ZLC plena,
requerirá de un fuerte respaldo por parte de EUA. La negociación voluntaria de
la deuda deberá complementarse, para el logro de la “sustentabilidad” de la
economía argentina, con la eventual devaluación de su moneda o con la dolarización de su economía. La dolarización implicará una
apuesta a favor del ALCA y/o una alianza “carnal” con EUA y contraria al
MERCOSUR y a la diversificación de las
relaciones comerciales, económicas, financieras, tecnológicas, políticas y de seguridad de Argentina.
Asimismo, reafirmará la alianza
extra-OTAN (con EUA) en el paisaje sudamericano, través de la implicación del
país en la crisis colombiana y andina. Este proyecto es respaldado por grupos
financieros domésticos y transnacionales y
es de improbable ocurrencia. El “proyecto devaluacionista”, a
nivel local requerirá de nuevas alianzas políticas ligadas a la economía real y
en desmedro de los grupos financieros domésticos, de los propietarios de las
compañías concesionarias de los servicios públicos privatizados y de los
intereses de los acreedores internos y externos. En este escenario deberá
fortalecerse el poder negociador del Estado argentino, a través de la
articulación de los niveles jurisdiccionales provinciales y municipales con el
nivel nacional, configurando en los hechos un Estado red en el que las provincias
negocian con la Nación, su porcentaje de coparticipación impositiva y su
relación con los actores económicos, financieros, políticos, sociales,
tecnológicos y hasta militares del sistema mundial. La devaluación de la moneda
estimulará las exportaciones, mejorando la “competitividad” de las mercancías
argentinas, encareciendo y sustituyendo
las importaciones, disminuyendo el ingreso real de los asalariados,
desvalorizando activos y patrimonios de residentes, quizás reactivando una
economía que haya encogido su PBI, en un porcentaje igual o mayor al de su
devaluación. No obstante, respecto de la
ocurrencia de este escenario de ZLC plena, hacemos hincapié en que Argentina es un país irrelevante, en términos
económicos, a nivel mundial. Su PBI explica menos del 1% del PBI mundial y su
comercio exterior alrededor del 1% del comercio internacional. Si accede al
ALCA o negocia una ZLC plena con EUA, tiene pocas chances de exportar más de lo que actualmente exporta al mercado
norteamericano. Tanto el proyecto ALCA o una ZLC plena Argentina -EUA discriminarán
en contra de planes de desarrollo que
impliquen algún tipo de intervención de agencias gubernamentales de países de
la “periferia”. Argentina agudizará su condición
de país desindustrializado incapaz de engendrar puestos de trabajo para su
población? Su destino económico se perfilará como
agrominero-forestal-turístico? (en un contexto
comercial en que los subsidios agrícolas no se eliminan). La élite de Argentina propone para su país, un destino similar al
de Puerto Rico? La Puerto Rico del Cono Sur, quizás aliada a Chile con un
proyecto similar? BIBLIOGRAFIA GENERAL
1) Auer,
Ricardo. “Panorama actual”. Consultora Estratégica. Bs. As. Argentina,25 de
agosto del 2001. 2) Dallanegra,
Luis. “Escenarios de integración”. Mimeo.
Bs. As. Argentina, julio 2001. 3) De la
Balze, Felipe. “Documento N° 036”. Conclusiones”. ASOCIACION DE BANCOS DE LA
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Argentina. Reunión Anual 5, 6 y 7 julio 1999. 4) De la
Balze, Felipe. “Documento N° 026. MERCOSUR. Las Vísperas de una Nueva Cumbre”.
ASOCIACIÓN DE BANCOS DE LA REPUBLICA ARGENTINA. Bs. As. Argentina. Reunión 26 y 27 junio 2000. 5) Esnal,
Luis. “Parece haber llegado la hora del huracán Lula”. LA NACION. Bs. As.
Argentina, 5 de agosto del 2001. 6) Jaguaribe
Helio. “Brasil es un gigante tímido” El País. Sección América del Sur.
Montevideo. Uruguay. Año 1, N°3, julio 2001. 7) Mangabeira
Unger, Roberto. “La democracia realizada”. Ed. Manantial. Bs. As. Argentina 1999, páginas 313/14. 8)
Sosa, Alberto Justo. “El fenómeno de la regionalización
micro...experiencias en Asia y Oceanía...”. CFI Mimeo. Bs. As. Argentina, Diciembre 1999. 9) Snape, Richard H. “Effects on Australia of Integration
in the Pacific Region”. Instituto Torcuato Di Tella Mimeo. Bs. As. Argentina,
9 y 10 de noviembre de 1992. 10) http://www.nuevamayoria.com/ 11) http://pt.uol.com.br/ Agencia Informes del Partido de los
Trabajadores del Brasil. 12) [i] Cfr. Kuehn,
Larry. “”Respondiendo a la
globalización de la educación...”. Mimeo. Red.SEPA-Foro Hemisférico de
Educación, Cumbre de los Pueblos-Quebec, abril 2001. [ii] Según un estudio realizado por Itamaraty, las exportaciones
industriales de Brasil se dirigen preferentemente al mercado de ALADI. [iii]
Existen
funcionarios de países de la “periferia”, que negocian con sus “partners”, como
es el caso de la República Popular China, que suelen omitir a las agencias
gubernamentales de EUA y tratan directamente con las corporaciones privadas
implicadas o a implicarse -a través de inversiones relacionadas con la economía
real- con el gigante asiático. China es, por el monto de inversión extranjera
que recibe, el tercero a nivel mundial, detrás de EUA y del Reino Unido y el
primero dentro del conjunto de los emergentes. Sin embargo, nunca adoptó una
actitud genuflexa frente al establishment de EUA . Estableció alianzas con
sectores de la “economía real” y mantuvo a distancia a grupos financieros,
sociales y aún políticos, hostiles a sus intereses. |