|
ORIGENES,
EVOLUCION Y PERSPECTIVAS DEL MERCOSUR
Alberto Justo Sosa
Junio 1999
1) INTRODUCCION 1.1) El contexto mundial
La globalización es
fundamentalmente la expansión de las fuerzas del mercado en prácticamente todo
el mundo. Junto al mercado coexisten los Estados, las sociedades civiles, los
movimientos sociales y los bloques Regionales, éstos últimos con diferentes
grados de integración, en sus dimensiones económicas, social, política,
institucional, cultural, etc. El sistema MERCOSUR fue una
respuesta a un mundo globalizado, en el que también conviven “megamercados” con sus correspondientes regímenes
institucionales. Los “megamercados” se
caracterizan, por sus órdenes de magnitud y peculiaridades cualitativas. Cada
uno de ellos debe tener entre el 15% y el 30% del PB mundial; entre el 12% y el 25% del comercio internacional; una
población entre los 150 y 300 millones de habitantes. Cualitativamente, deben tener
economías de escala; flujos de capitales disponibles para la inversión en la economía
real; estructura empresarial moderna y eficaz; sistemas educativos de alto
rendimiento; capacidad para potenciar los procesos de innovación tecnológica en
sectores de punta; alto poder de negociación internacional, aunque limitado al
área temática economía. El Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (NAFTA,siglas en inglès), la Unión Europea (UE) y Japón, son
los únicos actores que pueden caracterizarse como “megamercados”. En el ámbito de las relaciones
mundiales existen, simplificando el análisis, dos dimensiones primordiales. El campo del sistema económico
o del mercado y el campo de la interestatalidad. En el ámbito del mercado operan agentes económicos privados de carácter
transnacional o internacional. El big bang de los mercados
financieros y la revolución en las telecomunicaciones y en la informática,
sortearon las barreras estatales y unificaron los mercados de manera
planetaria, inmediata, permanente e inmaterial. Dicha revolución tecnológica
vinculó y/ o unificó los mercados y las sociedades. Las finanzas, los medios de
comunicación y el comercio, estimulados por la citadas tecnologías,
experimentaron un crecimiento y desplazamiento inéditos. Simultáneamente a este proceso
de globalización, las relaciones mundiales asisten a la emergencia de
megamercado gobernados o administrados por agencias supranacionales o
nacionales con vocación transnacional. Los megamercados son tres y explican
aproximadamente el 73% del PB mundial y representan el ámbito de lo público, en
el escenario mundial actual. (UE 30%; EUA 26%; Japón 17%).[1] La globalización fue acompañada -a veces- por la vigencia de
un pensamiento único; otras por ideas; y aún por las relaciones que diversas entidades gubernamentales,
económicas y sociales de jurisdicción provincial y aún municipal pudieron
establecer con similares de otros países del mundo. Las múltiples y polifacéticas
manifestaciones de los colectivos sociales,
asociados al Estado y a veces al mercado, posibilitan la recreación de
un “nuevo espacio de lo público”. El interés privado de la firma o corporación
económica convive y a veces confronta con el interés general de la mayoría y
con los intereses de los diferentes grupos sociales representativos de la
sociedad civil, así como de los movimientos sociales. En este contexto, Argentina y Brasil que
recuperaron su institucionalidad democrática en los años ´80, se vincularon a
través de un Programa de Integración a un sistema internacional en el que
convivían dos tendencias: la mundialización (o globalización) y la
Regionalización o formación de Bloques Económicos. La primera de ellas,
inspirada en la acción de las fuerzas más dinámicas de los mercados. La
segunda, promovida por agencias gubernamentales que aspiraban a crear “áreas
especiales de negocios” o “espacios públicos”, que favoreciesen la potenciación
o el surgimiento de agentes económicos privados, protegidos por un régimen de
origen y/o por una tarifa externa común. El acuerdo de las represas
hidroeléctricas(1979) y el convenio de
control y verificación nuclear (1986)
-que suscribieron los Presidentes Alfonsín y Sarney- constituyeron el núcleo disparador del proceso integrador,
inaugurando un escenario de confianza recíproca que pavimentó la relación
binacional. El acuerdo en materia nuclear
que abrió las instalaciones y las investigaciones nucleares de cada uno de los
socios al otro, fue el equivalente sudamericano a la Comunidad Económica del
Carbón y del Acero (CECA).[2]
2) LA EVOLUCION DEL MERCOSUR Y DE LA RELACION CON CHILE Y BOLIVIA. 2.1) Orígenes En 1989 y 1990, se produce el
cambio de los presidentes, en Argentina y en Brasil. El justicialista Menem,
sucede al radical Alfonsín, en Argentina; en Brasil, en las primeras elecciones
directas luego del golpe militar de 1964, Collor de Mello es el sucesor de
Sarney. Estos dos nuevos presidentes deciden acelerar el proceso de
integración, confirmando que la alianza binacional es una política de Estado y
no partidaria. El presidente Carlos
Menem y el presidente
Fernando Collor de Mello, priorizan
un trámite de tipo comercialista (1990), cuando establecen un cronograma
quinquenal que debe culminar en un Mercado Común (1994) e invitan a
los gobiernos de las Repúblicas
de Paraguay y de Uruguay a asociarse al proyecto integrativo. Es el presidente Lacalle
(partido blanco), sucesor de Sanguinetti (colorado y también partidario de la
integración con Brasil y con Argentina), el que solicita la participación del Uruguay en el proceso integrativo,
en una reunión de Ministros de Relaciones Exteriores y de Economía, realizada
en agosto de 1990, en Brasilia. Por su parte, Paraguay presidido por el General Rodriguez también
se incorpora al MERCOSUR. El Grupo del Mercado Común
Argentina-Brasil, se reúne con representantes paraguayos y uruguayos (septiembre
de 1990) y conviene suscribir un acuerdo cuatripartito, que
sigue los lineamientos y cronogramas acordados para el Tratado
argentino-brasileño y establece la plena reciprocidad de derechos y
obligaciones para las partes involucradas, sin perjuicio de diferencias
puntuales de ritmo en el programa de liberación comercial convenido, en
beneficio de Paraguay y Uruguay, pero sólo durante el periodo de transición. En la declaración conjunta de la reunión del Grupo Mercado Común (septiembre de 1990), se toma nota de la
Iniciativa de las Américas del presidente Bush (padre). Esta circunstancia
permite presumir que el sistema
MERCOSUR, es una respuesta a la Iniciativa político- diplomática de Estados
Unidos de América (EUA) para la formación de una Zona de Libre Comercio (ZLC)
hemisférica. El acto fundacional fue el
Tratado de Asunción(1991), creador de los principios y bases normativas del
Mercado Común del Sur (MERCOSUR). La profundización y
ensanchamiento del proyecto argentino-brasileño implicaba: ·
Libre
circulación de bienes, servicios y factores productivos, a través de la
eliminación de los derechos aduaneros, restricciones no arancelarias y
cualquier otra medida equivalente; ·
establecimiento
de un arancel externo común; ·
adopción
de una política comercial común frente a terceros; ·
coordinación
de posiciones en los foros económico-comerciales; ·
coordinación
de políticas macroeconómicas para asegurar condiciones adecuadas de competencia
entre las partes; ·
coordinación
de políticas sectoriales; ·
armonización
de las legislaciones nacionales en las áreas pertinentes. Los signatarios del Tratado de
Asunción decidieron conformar un Mercado Común que debía estar constituido
el 31 de diciembre de 1994. Con el devenir del proceso
integrativo y con el propósito de evitar
perjuicios graves a sus agentes económicos domésticos, los Estados Parte
admitieron (agosto de 1994) que el cronograma previsto era de cumplimiento
imposible y decidieron fijar nuevos
plazos hasta 1999 para Brasil y Argentina
y hasta el 2000 para Paraguay y Uruguay, con lo que se mitigó el impacto
económico de las medidas citadas. 2.2) Objetivos particulares de los Estados Parte Las élites políticas, económicas y sociales de los
Estados Parte, tuvieron expectativas diferenciadas acerca de su involucramiento
en el MERCOSUR. Cada uno de los cuatro países persiguió sus propios objetivos
cuando decidió adherir al Tratado de Asunción. 2.2.1) Los
objetivos de Uruguay significaban :
a) ampliar su exiguo mercado
doméstico, accediendo a los mercados de Argentina y de Brasil, con bienes
agropecuarios e industriales, en condiciones ventajosas frente a terceros y en
condiciones competitivas frente a la producción interna de éstos dos últimos
países. b) acrecentar su participación
en la gestión de servicios para las poblaciones vecinas en las áreas de
turismo, puertos y bancos. No obstante, el objetivo
de ampliar su acceso a los mercados
vecinos no fue suficiente, porque el rendimiento de sus exportaciones no ha
servido (hasta ahora), para sustentar el crecimiento de la economía uruguaya.
Además, su relación comercial con el MERCOSUR, como con el resto del mundo es
deficitaria. Un segmento importante de
la industria uruguaya (de deficiente perfomance y concebida para un mercado
doméstico exiguo y protegido), no ha podido reestructurarse para competir en el
MERCOSUR. Las excepciones son los sectores lácteos, papelero y vitivinícola. El
producto bruto industrial ha decrecido y se han producido pérdidas en
puestos de trabajo comparativamente bien remunerados. 2.2.2) El MERCOSUR para Argentina significa: el acceso al mercado brasileño para sus bienes agrícolas,
alimentarios y energéticos y aún para
ciertos sectores industriales y de servicios. Por otra parte, acrecienta
su capacidad de negociación internacional y le da la posibilidad de desarrollar
tecnologías modernas, uniendo sus recursos materiales y humanos con Brasil para
estimular la inversión. 2.2.3) Para Paraguay la posibilidad de acceder a mercados consumidores, más numerosos que el
doméstico, como el argentino y en mayor
medida el brasileño, constituye un reto
para los sectores económicos “guaraníes”. Paraguay carece de una industria que se vea expuesta a la competencia de
sus similares. Este país, también temió perder un acceso ventajoso a los
mercados vecinos, si no adhería al Tratado de Asunción. 2.2.4) Distinta es la percepción de agencias gubernamentales brasileñas, para las que MERCOSUR es, además de un mercado ampliado protegido
al que Brasil destina preferentemente sus bienes industriales y sus servicios,
una plataforma para posibilitar la inserción y actuación externas (consorciado
con sus vecinos) en el sistema internacional. El Ministerio de Relaciones Exteriores de la
República Federativa del Brasil caracteriza a su Nación como “país ballena” o Estado de dimensión
territorial continental, con creciente población, pesado en sus movimientos
pero que, cuando se pone en marcha, sacude al planeta. Dentro de esta tipología
se encuentran la República Popular China, India, Rusia, Indonesia, Irán y
obviamente Brasil. 2.3) Los Estados Asociados al MERCOSUR
El Tratado de Asunción prevé la
posibilidad de nuevas adhesiones, distinguiendo entre aquellos países que no
formaban parte del sistema de integración subRegional (por ejemplo, Chile),
para los cuáles se establecía un plazo de tres (3) años a partir de la
aprobación del Tratado y los que formaban ya parte de otros sistemas
subRegionales, para los cuáles el plazo es de cinco (5) años. De todos los
países que integran la ALADI, los probables futuros socios serían Chile y
Bolivia, que tuvieron alguna
participación en el proceso, demostrando algún
interés. Chile, fue invitado
antes que Paraguay para participar en la formación del MERCOSUR,
habiendo declinado integrarlo como miembro pleno en esa instancia. En 1996, los presidentes de los
Estados parte del MERCOSUR y Chile,
decidieron iniciar el proceso de formación de una ZLC entre ambas partes, en la
cumbre de junio de ese año en la ciudad de San Luis, República Argentina, en la
cual participó también Bolivia. En
septiembre del mismo año, se formalizó en Montevideo, un Acuerdo de Alcance
Parcial, que coloca a este proceso de
construcción de la ZLC, como lo hiciera con el propio MERCOSUR, dentro del
marco normativo de ALADI. El mismo fue aprobado por el Comité de Representantes
de esa institución, el 1o. de octubre.
Este acuerdo de asociación comercial, pone en marcha un cronograma de
desgravación arancelaria progresivo, hasta cubrir el 95% de los productos del
universo arancelario, en un lapso de ocho (8 años). El restante 5% comprende
varias nóminas. Una primera nómina de productos sensibles entre los cuáles
están los lácteos, válida para ambas partes, extiende el plazo de desgravación
hasta diez (10) años, con un abatimiento
inicial del 30%. Un segundo listado de productos sensibles especiales, también
de validez recíproca, que incluye los tejidos, calzados y prendas de vestir,
concede un plazo de gracia de cuatro (4) años antes de comenzar el proceso de
liberación, el cual culmina también a los diez (10) años. Un tercer listado
abarca las llamadas excepciones , que también rigen para ambas partes y que
comprenden las frutas, las legumbres, los vinos, pasta de tomate, carne, arroz
y aceites. Para tales productos se prevé un plazo de gracia de nueve (9) años,
culminando a los quince (15) años. El
azúcar y sus derivados son objeto de un
tratamiento especial. El acuerdo con Bolivia fue
aprobado en la reunión de Presidentes que tuvo lugar en Fortaleza el 16 de
diciembre de 1996, pero la complejidad del mismo hizo que los ajustes practicados en las listas de excepciones
postergaran su fecha de vigencia al 28 de febrero de 1997 y su
protocolización en ALADI los primeros
días de marzo. Este acuerdo Bolivia-MERCOSUR, prevé un cronograma de
desgravaciones para el 80% de los productos,
desde un 30% en 1997 al 100% en el 2006. Las listas de excepciones para
diversos productos sensibles, prevén plazos de gracia a terminar en el 2005 y cronogramas
de liberalizaciones que culminan para algunos el 1ª. de enero del 2011 y para
otros el lª. de enero del 2023. Estos países no forman parte del MERCOSUR, ni están
incluidos en la Unión Aduanera (UA), por lo que la situación creada no se trata
de una adhesión plena, como lo establece la letra del Tratado, sino de una
asociación comercial tendiente al
perfeccionamiento de una ZLC. 3) Las provincias argentinas y la integración del
Cono Sur
Las provincias argentinas han
configurado diversas regiones domésticas que les han permitido relacionarse con
contrapartes de los Estados vecinos y a veces proyectar con éstas espacios de
desarrollo conjunto. 3.1) CRECENEA-LITORAL La Comisión Regional de
Comercio Exterior del Nordeste Argentino (CRECENEA-Litoral), se constituyó en
1984, por decisión de las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones,
Entre Ríos y Santa Fe. A partir de esa fecha, CRECENEA se fijó como una de sus
directrices impulsar la integración de la región subestatal con estados del sur
de Brasil y con los departamentos colindantes de Uruguay y Paraguay. Se llevaron a cabo reuniones y misiones
comerciales a entidades subestatales de países limítrofes, que viabilizaron la
configuración de una región binacional integrada por CRECENEA-Litoral y por los
estados meridionales de Brasil: Río Grande del Sur, Paraná y Santa Catalina,
nucleados éstos últimos en CODESUL-FORUM SUL. Los presidentes de Argentina y
de Brasil, aprobaron en 1988, el “Protocolo regional fronterizo”, que fue
incorporado como Protocolo n° 23 al Acuerdo Bilateral Argentina-Brasil. Dicho
Protocolo impulsó el establecimiento de Comités de Frontera (CF), estableció
los gasoductos prioritarios para la región transfronteriza y fijó un ámbito de
trabajo para canalizar las inquietudes subestatales relacionadas con el Programa
de Integración Comercial Argentina- Brasil (PICAB). En el marco de este Protocolo
se construyó y puso en funcionamiento el puente internacional San Borja-Santo
Tomé, que vincula la provincia de Corrientes (Argentina) con el estado de Rio
Grande del Sur (Brasil). Asimismo, se proyectó y puso en ejecución un proyecto
arrocero compartido entre empresarios brasileños del estado de Rio Grande del Sur y empresarios argentinos de la
provincia de Corrientes. El proyecto involucró a tres municipios fronterizos.
Dos de ellos correntinos (Alvear y La Cruz) y uno riograndense (Itaquí). Los
empresarios brasileños aportaron capitales y tecnología y los correntinos sus
tierras aptas para el cultivo del arroz. La producción correntina se
comercializaba en el mercado brasileño (San Pablo), a través de una sociedad
anónima (Guaviraví SA), sujeta a la ley de sociedades de la República
Argentina, en la que se asociaron, por partes iguales, empresarios argentinos y
brasileños. 3.2) ATACALAR La región Atacalar surge por
una decisión de las provincias argentinas de Catamarca y La Rioja y de la
región III chilena de Atacama, que se materializa a través de un Acta Acuerdo,
suscripto el 18 de marzo de 1996. En la misma se manifiesta el objetivo de
establecer una relación asociativa para definir y desarrollar la integración y
complementación económica de las tres partes integrantes. El crecimiento del intercambio
comercial operado en el Cono Sur, potenciado a través de MERCOSUR, impulsó a
que se definiera el trazado de corredores bioceánicos para unir la salida al
océano Pacífico con la del Atlántico, reduciendo los fletes, facilitando el
transporte de cargas al vincular la oferta y demanda a un costo menor que el de
las rutas tradicionales. Por otra parte, se decidió potenciar la utilización de
los pasos internacionales de San Francisco (Catamarca) y Pircas Negras (La
Rioja), como proyecto prioritario para estrechar las relaciones
chileno-argentinas. (Cfr. Celia Mayer. “Regiones Transfronterizas...”. Mimeo, Bs. As. Argentina, 1999). 3.3.) NOROESTE Recién en 1997 vuelve a tomar fuerza la idea de
regionalización del norte argentino, es decir el Noroeste o NOA (Salta, Jujuy,
Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero), a partir de la reunión de
representantes de Antofagasta (Chile) y de las provincias del NOA con una
proyección externa, para integrar junto con entidades subestatales de Chile,
Bolivia, Paraguay y Perú la Zona de Integración del Centro Oeste Sudamericana
(ZICOSUR). Tanto la iniciación como la
forma organizativa está dentro del sector gubernamental subestatal, sin
participación directa o con poder de decisión de otros sectores (empresariales,
paraestatales o movimientos sociales). Esta región subestatal
involucra a varias de las provincias más pobres de la República Argentina. 3.4) NUEVO CUYO En el Acuerdo del Nuevo
Cuyo suscripto por los gobiernos de las
provincias de Mendoza, San Juan, San Luis y La Rioja, en 1988, se definen como
claves de la vocación común: la integración económica, la explotación y comercialización
minera, la radicación industrial, el mejoramiento y control de calidad de
productos, la salida al Pacífico y la relación con las regiones colidantes de
Chile, la participación y formulación de una política de comercio exterior y la
creación de un sistema informático cuyano. Cada una de las materias fue
estudiada en comisiones y comités ejecutivos y tratada por las asambleas de
gobernadores, procurando dar consistencia y viabilidad a los diversos proyectos
(Tratado de Cooperación Minera firmado con Chile, sanidad, seguridad, etc.) y a
las acciones comunes que ha llevado adelante (a veces en forma voluntarista y
desordenada), la citada región subestatal. 3.5) REGION PATAGONICA El tratado de la región
subestatal patagónica, suscripto en 1996, abarca a las provincias de Tierra del
Fuego, Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Río Negro y La Pampa. Su brevedad y
sencillez dotó a la región de un marco flexible y abierto a la negociación. Los
objetivos se definen en forma genérica y se refieren a proveer al desarrollo
humano y al progreso económico y social, fortaleciendo las autonomías
provinciales en la determinación de políticas nacionales, en la disponibilidad
de sus recursos y el acrecentamiento del potencial productivo. La asamblea de gobernadores, es
la instancia de conducción política y está integrada por los gobernadores de
las provincias firmantes. Los gobernadores acordaron
priorizar los problemas referidos a la producción y a la ecología, así como a la inversión pública y los
corredores bioceánicos que vinculan a sus provincias con las regiones del sur
de Chile. 3.6) REGION CENTRO La región Centro comprende las provincias de Santa Fe,
Córdoba y Entre Ríos y es la última de las iniciativas interprovinciales
argentinas (1998). A pesar de su potencialidad y grado de desarrollo de las
provincias que la componen, el tratado es, hasta ahora, sólo un enunciado
normativo para la configuración de una estructura de gobierno y de manejo de la región. El panorama económico, no se vislumbra promisorio para el MERCOSUR
y para las provincias argentinas durante el corriente año. [3] 4) CARACTERISTICAS DEL MERCOSUR
Para el logro del objetivo
propuesto en el Tratado de Asunción (MERCADO COMUN), los gobiernos
participantes eligieron estrategias clásicas y simples. No existe definición
sobre el modelo económico de ese
Mercado Común, ni sobre su forma cuasi-final o perfeccionada de
institucionalización y gobierno, ni sobre las directrices de una política
comunitaria o los mecanismos de distribución de los beneficios entre los países
y sus respectivas regiones subestatales. Se debe concordar que el Tratado
legisla sobre la primera etapa de un
proceso que conduciría a un Mercado Común, de modo que la mayoría de las áreas
temáticas quedan abiertas a la discusión y decisión futuras. Si nos guiamos por lo
acontecido en México, EUA y Canadá, la formación de bloques abiertos o de bajo
proteccionismo, responde a una estrategia de las firmas transnacionales. Dicha
estrategia, como ocurrió en los países citados, consistió en perforar las
barreras aduanales nacionales para operar en mercados más amplios y realizar una integración intrafirma, así como
producir en organizaciones más grandes
y poderosas, a través de procesos de
fusiones y adquisiciones. El MERCOSUR y el NAFTA tienen
similitudes y diferencias. Dentro de estas últimas, mencionaremos que aquél fue
impulsado y constituido por decisión de los gobiernos, mientras que, en el segundo, los gobiernos
acompañaron y homologaron los acuerdos a que habían arribado los grupos
económicos con implantación e intereses en las distintas jurisdicciones (EUA, Canadá y México).
MERCOSUR es una asociación entre Estados de un tamaño y potencial relativamente
homogéneo. NAFTA es una asociación entre desiguales. Es una ZLC, mientras que MERCOSUR es una UA y
aspira convertirse en un Mercado Común. Los Estados Parte del Tratado
del MERCOSUR, sólo pusieron en marcha el Programa de Liberación Comercial, que
se reglamenta por el Anexo I y por el
Anexo II (Régimen General de Calificación de Origen de las mercaderías), el
Anexo III (Solución de Controversias), el Anexo IV (Cláusulas de Salvaguardia)
y una Estructura Orgánica provisoria de autoridades. Complementan el mismo una serie
de disposiciones usuales en todos los Tratados. Las relativas a su vigencia, que es indefinida y comienza a
partir del depósito del tercer
instrumento de ratificación ante el Gobierno del Paraguay. La adhesión de
nuevos miembros, limitada a los países integrantes de la ALADI. La denuncia del
Tratado es libre y debe entregarse dentro de los sesenta (60) días de la
comunicación correspondiente, al Gobierno del Paraguay. En este caso se
explicita que los derechos y obligaciones emanados del programa de liberación,
quedarán vigentes por dos años a partir de la denuncia del Tratado. Ese Programa no fue cumplido a
la fecha límite del 31 de diciembre de 1994, porque antes de vencerse ésta ,
por las Decisiones de diciembre de 1993, del 5 de agosto de 1994 y el Protocolo
de Ouro Preto a fin de ese año, se cambió el mismo. El sistema establecido en
Tratado no fue llevado a la práctica en los plazos previstos, en lo que se
refiere al “ establecimiento del
Mercado Común”. Sólo se implementaron
algunas de las etapas planeadas, merced
a la postergación de los plazos para 1999, 2000, 2001 y 2006, según los casos.
Los acuerdos de Ouro Preto, de diciembre de 1994, sancionaron el aplazamiento
sine die del Mercado Común y de cualquier fórmula que estableciera un esquema
de cooperación económica para el “desarrollo y equilibrio intra-Mercado Común”.
Quienes señalan que a Europa le llevó décadas implementar el Tratado de Roma,
no deben olvidar que éste fue un
Tratado de creación de un Mercado Común, bajo el signo de una cooperación Regional para el desarrollo, con
instituciones de tipo supraestatal. A pesar de que la evolución del Mercado
Común fue lenta y signada por estancamientos y retrocesos, respecto de
los propósitos originales. Los principios básicos, las políticas comunitarias y
las instituciones ya estaban creados y de lo que se trataba era de
implementarlos. Este no es el caso del
Tratado de Asunción y sus Acuerdos complementarios. Hasta la fecha, existe una ZLC imperfecta y una UA, también imperfecta, que tardarán en perfeccionarse,
sin que se haya avanzado hacia la
creación de un Mercado Común con instituciones acordes. ¿Cuál es el cuadro normativo
del Mercosur que surge de los Acuerdos de Ouro Preto? Conviene considerar este cuadro normativo desde el
punto de vista de la ZLC y desde el punto de vista de la UA, que son las
instituciones vigentes en la actualidad. 4.1) la Z LC El programa de desgravación
gradual, lineal y automática del comercio intra-MERCOSUR, establecido en el
Tratado de Asunción, fue cumplido casi íntegramente, ya que al 31 de diciembre
de 1994, la inmensa mayoría de los productos se exportan con tarifa cero dentro
del área. También se aprobó un régimen de
transición especial para el sector automotriz y el sector azucarero, los cuáles
mantendrán sus reglas propias en cada país, hasta su adecuación a las normas
generales. Asimismo, se aprobaron medidas destinadas a asegurar el
funcionamiento de la ZLC, en materia de
restricciones no tarifarias, de incentivos
para las exportaciones intra-MERCOSUR, de pautas mínimas para el
Estatuto de Defensa de la Competencia, de defensa contra prácticas desleales de
comercio de terceros países y de salvaguardias contra terceros países, basados
en los acuerdos GATT-OMC y contra las prácticas desleales en el comercio
intra-MERCOSUR. 4.2) la Unión Aduanera. Los Acuerdos de Ouro Preto
establecen una Tarifa Externa Común (TEC), que comprende unos 9.000 item con
alícuotas que van desde el cero (0) al veinte porciento (20%). Los productos
incluidos en ella al ingresar al MERCOSUR pagarán el arancel correspondiente y
luego podrán ser reexportados a los demás países miembros exentos de tarifas
arancelarias. Se estableció una lista de excepciones a la TEC para los bienes
de capital y productos informáticos y de telecomunicaciones que, al principio
pagarán las tarifas nacionales diferenciadas, conforme al país importador, pero
que están sujetos a un proceso de convergencia lineal y automática de tarifas.
Para los bienes de capital, la convergencia se hará hacia la tarifa del catorce
por ciento (14%) y el plazo será
el 1ª. de enero del 2001 para el
Brasil y la Argentina y el 1ª de enero del 2006 para el Paraguay y el Uruguay,
pudiendo determinarse por consenso
niveles inferiores. Por ejemplo, el Uruguay que aplica el arancel cero
(0) para los bienes de capital, deberá llevarlos al catorce por ciento (14%) en el
2006 y el Brasil, que tiene tarifas más altas, deberá reducirlas al catorce por
ciento (14%) en el 2001. Para los productos informáticos y de
telecomunicaciones, la convergencia será hacia la tarifa del dieciséis por
ciento (16%) el 1ª de enero del 2006,
pudiendo determinarse por consenso, dentro de estos rubros, ítem con aranceles
inferiores al dieciséis por ciento (16%). Aparte de este régimen
especial, se establecieron listas de excepciones a la TEC, hasta un número
máximo de 300 ítem arancelarios de la Nomenclatura Común del MERCOSUR, que fue
aprobada simultáneamente, para Argentina, Brasil y Uruguay y hasta 399 para
Paraguay. Estas excepciones, que protegen, entre otros, a los sectores químico,
petroquímico y siderúrgico, podrán mantenerse hasta el 1ª de enero del 2001,
excepto para el Paraguay, que podrán seguir vigentes hasta el 1ª de enero del
2006, con la particularidad de que hasta el 2001 tendrá un régimen de origen
especial del cincuenta por ciento (50%) de integración Regional, pero desde esa
fecha hasta el 2006, se aplicará el régimen de origen MERCOSUR (60% de
integración Regional). Para la reexportación de los
productos en listas de excepciones a la TEC a otros países del MERCOSUR, rigen dos
mecanismos: si el producto, de acuerdo a un certificado de origen es resultado
de una transformación en el territorio de cualquiera de los Estados Parte, que
le confiere una nueva individualidad en la Nomenclatura Común del MERCOSUR,
aunque sea con materiales no originarios de esta procedencia, pero cuyo valor
CIF (costo, seguro y flete) no sobrepase el cuarenta por ciento (40%) del valor
FOB (libre a bordo) del mismo, no paga tarifas adicionales. Este requisito de
origen exige hasta el ochenta por ciento (80%) del valor agregado Mercosur para
los bienes de capital. Si no se cumplen
los extremos mencionados, se cobrará la TEC. Eliminadas estas excepciones en el
2001 y en el 2006, desaparecerá, el
régimen de origen establecido en el Tratado y normas complementarias. 4.3) Los Organos El Protocolo de Ouro Preto
estableció el marco institucional del
MERCOSUR en su fase de UA. Este sigue con algunas modificaciones y agregados,
el esquema organizacional provisorio
que le dio el Tratado de Asunción. De acuerdo al mismo, los órganos existentes
son los siguientes: El Consejo Mercado Común. Es el órgano máximo del MERCOSUR, compuesto
por los Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Parte y los de
Economía o Hacienda, según su denominación. Le incumbe la toma de decisiones
para asegurar el cumplimiento del Tratado. Los Presidentes de los cuatro países
formarán parte del mismo, reuniéndose en cumbres semestrales. El Consejo tiene
la responsabilidad de las decisiones políticas, que son obligatorias para los
Estados miembros y la representación de la personería jurídica de derecho
internacional que se dio el MERCOSUR. Las decisiones del Consejo se toman por
consenso, con la participación de todos sus miembros. El Grupo Mercado Común. Es el órgano ejecutivo, de administración y
de supervisión. Está integrado por cuatro miembros titulares y cuatro suplentes
por cada país, originarios y representantes de los Ministerios de Relaciones
Exteriores, Economía o Hacienda y de los Bancos Centrales. El Grupo tiene por cometido
ejecutar las decisiones adoptadas por el Consejo y dictaminar sobre los
proyectos que le someten los restantes órganos del MERCOSUR, pudiendo proponer
proyectos de Decisiones al Consejo. Por delegación expresa de éste, podrá
negociar acuerdos con otros países y organismos internacionales y firmarlos y
aún podrá delegar dichos poderes a la Comisión de Comercio del MERCOSUR,
mediante autorización expresa del Consejo. En este caso, las decisiones del
Grupo también se toman por consenso. La Comisión de Comercio del
MERCOSUR. La comisión está constituida por cuatro miembros titulares y
otros tantos alternos por cada país y es coordinada por los Ministerios de
Relaciones Exteriores, reuniéndose por lo menos una vez al mes, así como a
solicitud del órgano ejecutivo del MERCOSUR o de cualquier Estado Parte. Tiene por cometido velar por la
correcta aplicación de los instrumentos de política comercial común, acordados por las partes para el
funcionamiento de la UA, tanto en el aspecto intrarregional como en el
exterior; pronunciarse sobre las solicitudes de los Estados Parte respecto del
Arancel Externo común y proponer la revisión del mismo. Deberá, además,
efectuar un seguimiento de la aplicación de los instrumentos de política
comercial común y realizar un análisis de los mismos, formulando propuestas al
órgano ejecutivo. Las directivas de la Comisión
se toman por consenso y si ello no fuera posible, se elevarán al órgano
ejecutivo las distintas opciones presentadas. La Comisión tiene la facultad
de establecer los comités técnicos que sean necesarios para su labor, los
cuáles tendrán funciones de asesoramiento, formulando dictámenes técnicos. La Comisión Parlamentaria
Conjunta. Es el órgano
representativo de los Parlamentos de los Estados Parte. Se integra con
representantes de los cuatro Parlamentos nacionales, en igual número para cada
Estado, designados de acuerdo con los procedimientos internos de cada uno. Tiene por cometidos acelerar la
aprobación de las normas nacionales que permitan armonizar las normas dictadas
por las autoridades del MERCOSUR, así como procurar la armonización de las
respectivas legislaciones, pudiendo el Consejo solicitarle el examen de temas
prioritarios. Podrá, asimismo, emitir recomendaciones al Consejo por intermedio
del Grupo Mercado Común. El Foro Consultivo Económico
y Social. Es el órgano de
representación de los sectores económicos y sociales y se integra con igual
número de representantes por cada Estado Parte. Tiene una función consultiva,
manifestándose mediante recomendaciones que formulará al Grupo Mercado Común. La Secretaría del MERCOSUR. La Secretaría tiene su sede en Montevideo y
estará a cargo de un Director que durará dos años en sus funciones, no pudiendo
ser reelecto. Sus funciones son administrativas, de archivo y protocolización
de documentos y de comunicación de las
actividades del MERCOSUR. El sistema de solución de
controversias. En las reuniones
previas al Tratado de Asunción se rechazó de plano, fundamentalmente por parte
del Brasil, la creación de un Tribunal de Justicia del MERCOSUR para resolver
las controversias en el seno del mismo,
que pudiera imponer sus sentencias a los Estados Parte y a otras partes
litigantes, tal como lo pretendían los Estados menores, esto es Uruguay y
Paraguay. El Tratado estableció un mecanismo de solución de controversias
esquemático y similar al que es común en el derecho internacional entre países
que no forman parte de esquemas de
integración. Este mecanismo fue perfeccionado por el llamado Protocolo
de Brasilia, pero manteniendo los mismos lineamientos. Pese a nuevos intentos
de los países menores de crear el Tribunal de Justicia, el Protocolo de Ouro
Preto mantiene el mismo sistema. Sin embargo, se adopta una variante respecto
de las directivas de la Comisión de
Comercio, las cuáles podrán ser reclamadas por las secciones Nacionales de la
Comisión, en representación de los Estados Parte o por particulares en
determinadas situaciones, mediante un procedimiento especial, contenido en un
anexo del Protocolo. 4.4) Debilidades de la organización institucional del MERCOSUR La organización institucional
del MERCOSUR asegura sólo un nivel de funcionamiento para una ZLC y una UA.
Los técnicos y especialistas, consideran dicha institucionalidad como frágil e
insuficiente para el funcionamiento de un Mercado Común, por lo cual el
propio Protocolo de Ouro Preto establece que dicha organización podrá ser
revisada al final de proceso de convergencia. Entre los defectos básicos que
se señalan, tres se presumen cruciales.
En primer lugar, el sistema carece de una institucionalidad supraestatal, de
algún mecanismo por el cual pueda
imponerse al conjunto una decisión mayoritaria, aún contra la voluntad de
alguno de sus miembros. Los órganos que
se crean, al decidir sólo por consenso,
adoptan el esquema de los organismos intergubernamentales en los cuáles las
decisiones pueden ser bloqueadas, por cualquiera de las partes, no habiendo
forma de levantar ese veto, más allá de la
negociación. Puede llegarse a la
paralización del sistema. En segundo lugar, las
decisiones del Consejo Mercado Común no son directamente aplicables en los
Estados Parte, sino que requieren instrumentación interna, de acuerdo con el
ordenamiento jurídico de cada uno de los países, lo cual significa que, luego
de haber sido aprobadas por consenso en el Consejo, pueden ser aceptadas por
unos y rechazadas por otros. En tercer lugar, el mecanismo
de solución de controversias, elemento esencial para la seguridad y
transparencia del sistema, es
insuficiente para un proceso de integración, ya que no asegura un mínimo
de justicia y efectiva protección de los derechos, sobre todo para los países
más pequeños y para los intereses más modestos. Estas características tienen
como consecuencia que no exista un derecho comunitario, sino normas de derecho
internacional sujetas a las legislaciones internas, ni un Tribunal de Justicia
que, basado en la existencia de ese derecho comunitario, pueda aplicarlo con
carácter obligatorio mediante sus sentencias en todo el territorio comunitario,
pudiendo sancionar financieramente a los que no acaten las mismas, como ocurre
en la UE, aún cuando se traten de Estados. 5) ESCENARIOS PROBABLES Y ASIGNATURAS PENDIENTES 5.1.) Escenarios probables a nivel mundial Con el desplome de la URSS, los
EUA han quedado como la única superpotencia mundial de este fin de siglo. La UE
ha adquirido desde el punto de vista
económico y comercial una importancia similar o aún mayor que la de EUA. (H.
Kissinger ha expresado que la UE es tan
(o más) superpotencia económica y comercial que los EUA). Si se configurase un orden
unipolar, EUA detentaría un poder mundialmente hegemónico. Otra opción sería
la consolidación y ampliación de la UE
como sistema dotado de un proyecto político internacional, que disponga de las
condiciones necesarias para asegurar su puesta en práctica. Japón si bien transita por una
etapa de estancamiento económico y se ha visto afectado por una crisis
financiera, mantiene su posición como segunda economía del planeta. Rusia, no
obstante su grave crisis, aún dispone, aunque de manera desorganizada, de
factores de poder bélico sólo igualados por los EUA. La República Popular China
ha experimentado un desempeño satisfactorio, en los últimos veinte años, registrando
una tasa continua de crecimiento del PBI del
ocho (8%) promedio anual. La población del orden de los 1.200 millones
de habitantes y su nivel de capacitación científica y técnica convierten a
China y a su mercado doméstico en uno de los más codiciados del planeta. Entendemos que el MERCOSUR
deberá cultivar relaciones
satisfactorias con: EUA; con la UE; con Japón; con los “países ballenas”; y con
otros procesos de cooperación e
integración, por ejemplo Closer Economic Relations (CER), ZLC integrada por
Australia- Nueva Zelanda; la Asociación del Sudeste Asiático de Naciones
(ASEAN) que integran Indonesia, Malasia, Vietnam, Singapur, Filipinas, Brunei,
Laos, Camboya, Myanmar y Tailandia; y la Comunidad de Desarrollo de Africa
Austral (SADC, siglas en inglés) formada por Sudáfrica, Namibia, Angola,
Mozambique, Botswana, Zimbabwe, etc. 5.2) Asignaturas pendientes. El sistema MERCOSUR, no fue
llevado a la práctica en los plazos previstos,
en aquello que se refiere al establecimiento de un Mercado Común. Se sancionó el aplazamiento
indefinido del Mercado Común y de cualquier fórmula que estableciera un esquema
de cooperación para el equilibrio y desarrollo regionales, tanto a nivel
subnacional como del proto-bloque en su conjunto. El MERCOSUR constituye, en la
actualidad, una ZLC imperfecta y una UA incompleta, que demorará en perfeccionarse, sin que se haya avanzado
hacia la creación de un Mercado Común con las instituciones acordes. El sistema integrativo del Cono Sur, a pesar de agoreros pronósticos,
registró un avance a nivel global. El MERCOSUR se constituyó en el bloque
económico más conspicuo del ex Tercer Mundo
y en la segunda UA del planeta (luego de la ex CEE). No obstante, no se
evidencian progresos a nivel micro (provincias, ciudades, zonas
rurales, Pymes, etc.), donde hay un enorme sendero por recorrer. Cuando los líderes de la ex CEE debatieron sobre
las consecuencias del proceso integrativo, sus jurisdicciones subestatales
(regionales y locales) entendieron que podían aplicar políticas que declinasen
en las fuerzas del mercado la asignación de los recursos económicos y sociales
o bien, por el contrario, aplicar
políticas institucionales, que
morigerasen las disparidades regionales y/o sociales del “mercado único”. No se trata de cuestionar la libre iniciativa de las corporaciones e
individuos, pero se considera que debería crearse una infraestructura
institucional que habilite instancias de participación y un entorno competitivo
-a nivel de firmas o grupos de
firmas pertenecientes a localidades
de dos o más países del Cono Sur- que
favorezcan las experiencias de “microintegración”. Las regiones concertadas o los
acuerdos empresariales binacionales, a nivel de políticas de inversión, es otro
de los caminos que el MERCOSUR debe transitar para que los logros alcanzados a
nivel macro fertilicen las múltiples y variadas micro-regiones del sistema integrativo. La UA provee oportunidades de
atraer inversiones en regiones concertadas subnacionales de dos o más países. Las regiones y micro-regiones del MERCOSUR deben
ofrecer al inversor : ·
La
existencia de un gran mercado; ·
La
protección razonable del arancel externo; ·
Trato no discriminatorio a la inversión
extranjera; ·
Medidas
concertadas que se adopten ad hoc. El Estado no es unívoco.
Existen Estados autoritarios,
republicanos, monárquicos, absolutistas, constitucionales, con democracia restringida o participativa.
El mercado tampoco es uniforme. No existe un único modelo de mercado. Es una
“construcción social” y cada sociedad
tiene el mercado que refleja el punto en que hallan su adaptación
funcional los diversos actores y
gestores que operan en el mismo. Por eso es que existen mercados con alta
concentración de la riqueza y mercados sin disparidades irritantes. Mercados oligopólicos y mercados libre
concurrencistas. Mercados con mayor o menor control por parte de la sociedad
civil, de los movimientos sociales y/o por las agencias públicas. La perfección, según el
filósofo Karl Popper, es inalcanzable pero toda construcción humana es susceptible de mejora. El MERCOSUR tiene
mucho por hacer y mucho por mejorar, tanto a nivel macro como micro. El desempeño del MERCOSUR no
coincide con la imagen que se presenta del mismo y tampoco con la aproximación
que se intentó realizar entre el MERCOSUR y la actual UE. Las diferencias de
contexto político y económico, espacial y temporal, de textos legales, así como de objetivos y resultados que se dan
en ambos sistemas, lo evidencian. No obstante, no se debe abandonar la idea de
reencauzar el MERCOSUR, aunque ello parezca
difícil a la luz de la evolución
de los contextos mundial y Regional. En este caso sería necesario diseñar otras
políticas e instrumentarlas con estrategias diferentes a las que predominan actualmente en el
MERCOSUR. La clave está en la
consecución de estrategias al servicio de políticas de desarrollo económico y
de justicia social, a nivel del
MERCOSUR, de los Estados miembros y de las regiones subnacionales de los
mismos. Estas estrategias requieren una nueva voluntad política, nuevos bloques
sociales con anclaje territorial intra-Mercado Común e instrumentos flexibles,
pragmáticos y diversificados. A continuación, formularé,
desde una visión subnacional argentina (provincial, regional) algunas ideas tendientes
a dinamizar el MERCOSUR. ·
En
primera instancia, debería constituirse un nuevo modelo que contenga lo más
conveniente de lo antiguo y de lo nuevo. Debería impulsarse un modelo de
reindustrialización del MERCOSUR
orientado a las exportaciones, con la apertura del bloque a la inversión productiva para la
exportación de bienes de alto valor agregado y de servicios. Ello no implicaría
una apertura total e irrestricta. El MERCOSUR y los Estados miembros deberán proteger
los sectores económicos susceptibles de reestructuración, a escala nacional y
Regional, así como estimular las Pymes, el trabajo y el consumo domésticos. ·
El
arancel externo común , deberá proveer protección adecuada a las nuevas
empresas que se formen, por plazos razonables y no constituirse en un obstáculo
para el desarrollo de todos los miembros del sistema. ·
El
Estado deberá profundizar su proceso de reforma, mejorando su eficiencia y eficacia, así como seleccionando sus
roles en lo político, cultural, económico y
social, aunque conservando poder
para proveer una efectiva protección a los intereses que se constituyan en
motores del desarrollo con justicia
social y reforzando su carácter de eje de la solidaridad social. Deberá
evitar convertirse en una carga pesada
y sin beneficios para los sectores económicos eficientes y para la ciudadanía
en general. ·
El
MERCOSUR, con participación de todos sus miembros, deberá conquistar para la
Región una adecuada autonomía científico-tecnológica, en algunas ramas de la
producción innovadora competitivas. En este área temática, deberá evitarse una
división discriminatoria del trabajo entre los miembros, reservando para unos
la producción moderna de alto valor agregado y para otros la producción
tradicional de bajo retorno. ·
Deberá
dotarse al MERCOSUR de recursos presupuestarios y crearse un Fondo u organismo de financiamiento para el
desarrollo de obras de infraestructura, con una óptica Regional, que esté en
condiciones de canalizar ahorro doméstico, inversión internacional y fondos financieros privados hacia sectores
de la economía real. Podría solicitarse la cooperación de la UE. La Cumbre
América Latina y el Caribe-Unión Europea, en Río de Janeiro (28-29 de junio de
1999), es una apropiada ocasión para conversar sobre este tema. ·
El
Acuerdo Marco Interregional MERCOSUR-UE (15/12/1995), define la cooperación en
términos de bloques de países. Este Acuerdo incluye un capítulo sobre refuerzo
de la cooperación empresarial a través de redes, entre Pymes de ambos bloques. ·
Se
deberá conceder un papel a las regiones
y demás entidades subestatales (junto a los Estados) en el proceso de
integración, como aconteció y acontece en la actual UE, para mitigar asimetrías
internas dentro de cada país y propiciar microintegraciones zonales en las
áreas fronterizas y aún en las no fronterizas (cooperación entre regiones de
distintos países, colaboración y asistencia entre empresas radicadas en dos o
más países, etc.) ·
El
MERCOSUR debe integrar los mercados
domésticos y también las sociedades. El presidente Perón, en ocasión de su
proyecto de alianza estratégica entre Argentina, Brasil y Chile (ABC), repetía
que las integraciones las hacen los pueblos y no los gobiernos, aludiendo a lo
que él denominaba “las organizaciones
libres del pueblo” (diferentes colectivos de la sociedad civil y los
movimientos sociales). Hay que promover la profundización de las relaciones del
entramado social para fortalecer el proceso integrativo y tender a que MERCOSUR sea mucho más que un
“espacio para hacer negocios”. ·
Profundizar
la integración argentino-chilena y/o incorporar a Chile como miembro pleno del
sistema MERCOSUR. Chile ha destinado más del
sesenta por ciento (60%) de sus inversiones en el exterior a la
Argentina. Nuestro país registra su principal superávit comercial con el país
transandino. Si se aprobase el proyecto de Tratado de Integración Minera, las
probabilidades de inversiones y de transferencia de tecnología se podrían
acrecentar. Once (11) provincias argentinas limitan con doce (12) regiones
chilenas. ·
Ampliar
el MERCOSUR. Convenio de cooperación
comercial y económica con la Comunidad Andina de Naciones(CAN). Los países
miembros del MERCOSUR, de la CAN y la República de Chile, explican más del noventa
por ciento ( 90%) del comercio de los países de ALADI y la mayor parte de las
inversiones intrarregionales. La incorporación chilena y la convergencia con la CAN significan la bioceaneidad del Bloque. BIBLIOGRAFIA GENERAL
1)
Alberto
Justo Sosa. “Luces y sombras del proyecto
MERCOSUR”. Revista de la Asociación de Ciencia Política y Relaciones
Internacionales del Uruguay. Montevideo. Uruguay 1993. 2)
Alberto
J. Sosa “Peronismo y Unidad Latinoamericana”. Ed.
FUNDARI. Bs. As. Argentina,
1983. 3)
Alberto
J. Sosa et al. “El ABC del MERCOSUR”. Mimeo. Bs. As. Argentina, 1996. . 4)
Jacques
Ginesta et al. “El MERCOSUR y su contexto Regional e internacional”. Instituto
de Estudios Políticos e Internacionales.
Mimeo. Montevideo. Uruguay 1997. 5)
Celia
Mayer. “Las regiones domésticas y/o
transfronterizas argentinas”. Mimeo. Bs. As. República Argentina, 1999. [1] Argentina, con una economía que explica casi
el 1% del PB mundial y con las
tendencias globalizantes en marcha, que debilitan la capacidad decisoria de los
Estados medianos, pequeños y de los micro-estados, tiene en el MERCOSUR una
plataforma necesaria, si bien no suficiente, para resguardar su identidad y
aspirar a proyectarse mundialmente. [2] Alemania y Francia se enfrentaron en diversas ocasiones por el propósito de las élites de uno y de otro país, de
controlar la Alsacia y la Lorena, localidades en las que se encontraban ricos
yacimientos de mineral de hierro y de carbón. La energía del carbón nutría los
altos hornos en los que se procesaban bienes siderúrgicos. Durante buena parte
del siglo XIX y del XX, la producción de acero servía para medir la
potencialidad de la economía de un país. Los conflictos por el control de estos
yacimientos desencadenaron las dos grandes guerras del siglo XX. Finalizada la
segunda guerra mundial, grupos
franceses y germano-occidentales
propusieron la creación de la CECA (1948), con el objeto de
prevenir conflictos bélicos. El
propósito fue poner al servicio de los países y de las poblaciones de Europa
Occidental los yacimientos de la Alsacia y de Lorena. El
sentimiento de confianza que envolvió la relación franco-germana, inspiró la
Comunidad Económica Europea(CEE) en 1958
y la actual Unión Europea(UE). [3] A la crisis brasileña hay que añadirle la caída
en las cotizaciones de los commodities exportados por la Argentina. Este año se
realizarán procesos eleccionarios en Argentina (nacionales, provinciales y
municipales) y en Uruguay (nacionales y
departamentales). La situación de crisis institucional y económica de Paraguay
dista aún de estar concluida. Diversas producciones de las economías regionales
sufrirán el impacto de la devaluación del real brasileño. Durante 1998 se
exportaron a Brasil sobre el total vendido
al exterior, los siguientes productos y porcentajes): Hortalizas y legumbres sin elaborar 65%; Frutas secas 51 %; Hortalizas
elaboradas 36%; Aceitunas 94%; Cebollas
92%; Poroto negro 71%; Ajo 70%; Frutas
secas 23%; Peras y manzanas 43%; Trigo 90%; Arroz 60%. Las jurisdicciones provinciales argentinas pueden agruparse según el
grado de dependencia de sus exportaciones respecto del MERCOSUR y especialmente
respecto de Brasil. Ocho jurisdicciones, registran una MUY ALTA DEPENDENCIA,
con coeficientes que oscilan entre
el 42% y el 53%: Corrientes, La Rioja,
Capital Federal, Buenos Aires, Mendoza, Formosa, San Luis y San Juan. Seis Provincias que presentan una ALTA
DEPENDENCIA, con índices entre el 36% y el 39%: Entre Ríos, Salta, Córdoba,
Santiago del Estero, Chaco y Tucumán. Las Provincias con DEPENDENCIA MODERADA,
con coeficientes entre 21% y 28% son: La Pampa, Tierra del Fuego, Misiones, Río
Negro, Neuquén, Santa Cruz y Jujuy. Las jurisdicciones que tienen una BAJA
DEPENDENCIA, con índices entre el 6% y el 14%, son: Chubut, Santa Fe y
Catamarca. Puede llegar a inferirse que
aquellas jurisdicciones que evidencian una mayor dependencia en materia de
exportaciones, respecto de MERCOSUR,
tendrían más dificultades para reorientar sus ventas al exterior
.Diversas jurisdicciones provinciales, además de reclamar al Gobierno Nacional,
una serie de medidas, han decidido
apoyar a los exportadores locales en la búsqueda de nuevos mercados a través
del abaratamiento del crédito, de la reducción de los costes de producción y de
la contención del desempleo. (Cfr. Escenarios CFI n° 83, enero 1999). |