FUNDARI
FUNDACION ARGENTINA PARA LAS RELACIONES
INTERNACIONALES
ARGENTINA-BRASIL-CHILE
(ABC)
PERONISMO
Y UNIDAD LATINOAMERICANA
ALBERTO J. SOSA
Julio 1982 INTRODUCCIÓN Pretendemos
en este trabajo efectuar una primera aproximación al estudio de la política
exterior peronista, en relación con la integración latinoamericana. Esta última
proposición – la de la integración – ha sido
soslayada por sectores
dirigentes de la Argentina que no descuidaron oportunidad para señalar, en un
significativo lapso de su vida política independiente, su extrañamiento de
América Latina. No resulta raro que una de las pocas experiencias que quebró la
regla de aislamiento hacia el continente – período 1950/1955 – permanezca
olvidada, cuando no ignorada, aún en ambientes políticos y académicos. Las
ideas de unidad continental habían germinado en la etapa emancipadora en el
recinto de comunes creencias, normas y objetivos. El idealismo anfictiónico
bolivariano no sustantivaba la formación de un único mercado compartido. Todo
lo contrario, sus esfuerzos estaban encaminados al plano superestructural .
Este proyecto vivirá su momento de apogeo en el Congreso de Panamá (1826) y con
avances y retrocesos caducará luego del fallido Congreso de Lima (1864) y
ulterior eslabonamiento de los diversos Estados del área al mercado mundial.
Extraviados en su balcanización, los Estados de la Región deberán esperar
mejores épocas para plantearse el tema de la unidad. En 1941, se suscribirá el
Tratado de Montevideo, que morirá nonato y habrá que esperar a los años 50 (XX)
para que las formulaciones de unidad cobren nueva vigencia. El
planteamiento integracionista resurgirá, a nivel mundial, en la segunda posguerra. EUA proveerá
cooperación en ésta dirección a Europa Occidental, con el objeto de
contrarrestar el avance soviético. Europa
había sido escenario de enfrentamientos como los de 1870/71, 1914/18 y 1939/45.
Su desgarramiento y postración debían evitarse, así como el expansionismo de la
URSS. En virtud del Plan Marshall, EUA participará en la reconstrucción europea
(desempeñando el rol de poder mentor exógeno) y prestará socorro financiero por intermedio de la
O.E.C.E. para el cumplimiento de sus objetivos. Una Europa fragmentada y
enfrentada era, por razones de vecindad geográfica, fácil presa de la URSS. Una
Europa unida y comunitaria era la fórmula ideal para derrotar el estancamiento
y aventar la “asechanza soviética”. Si EUA
contribuye a la unidad de Francia y de la República Federal Alemana en
Europa, a través de la CECA.; en
América del Sur contribuye a la desunión de Brasil y de Argentina. Mientras
en Europa ataca las causas del
descontento social, en América Latina, por intermedio de la doctrina de la
Seguridad Hemisférica ( el TIAR es el primer pacto militar de la guerra fría),
procura combatir los efectos. Es
necesario admitir que EUA tiene intereses globales y que, en esa instancia
histórica, sus intereses y los propios de Europa Occidental eran convergentes,
no así los intereses de EUA y los de América Latina. Estos últimos pasaban por
el meridiano de la industrialización, por la diversificación de la producción,
por la estabilización de los precios de las materias primas, por la formación
de un mercado sudamericano ampliado y por una nueva inserción externa ( la
crisis del año 29 y las dos guerras
mundiales modificaron la estructura de poder internacional y debilitaron los lazos de subordinación con
el mundo central europeo). El gobierno de EUA acosado por sus
responsabilidades en materia de seguridad en Europa y Asia, tendía a descuidar
o ignorar a América Latina. Sus
intereses globales requerían una Europa Occidental reconstruida y unida, así
como una América Latina dividida para garantizar su supremacía en el continente. En
el cuadro de guerra fría, de carácter bipolar ortodoxo, con una profunda
impermeabilidad inter-bloques y con una marcada asimetría intra-bloque
(relación subordinada de los miembros vis a vis la potencia hegemónica), la
URSS no constituía una amenaza para el hemisferio americano, en razón de los
acuerdos internacionales vigentes. La
Argentina de la segunda posguerra padecía( desde hacía casi un cuarto de
siglo), de una degradación de su personalidad política internacional. El cuadro
de posibilidades en el cual debe insertarse se estrecha por el debilitamiento
de la relación con el Reino Unido de Gran Bretaña (comenzó su declinación en la primera posguerra) y por la agudización en los ´40 del habitual
“antinorteamericanismo” argentino. Persuadida cierta elite de que el país había
perdido el rol de influyente Regional que el Reino Unido de Gran Bretaña le
había atribuido, a través del vínculo
societario (1) que se prolongó desde 1880 hasta 1930, especuló con el
desencadenamiento de un tercer conflicto bélico mundial, que acelerase la
industrialización argentina y reorientase la producción del país hacia un
mercado latinoamericano autosuficiente, en el que la Argentina desempeñase el
papel de proveedor de bienes manufacturados. Descartado
el enfrentamiento desembozado, por inviable, con la potencia hegemónica, cuyo
PBI representaba casi la mitad del mundial (2), Argentina debía acumular
recursos de poder y complementar racionalmente su economía con los Estados
vecinos ( en modo especial Brasil y Chile),
para negociar en las condiciones menos desfavorables posibles con EUA su
ubicación en la bipolar y estratificada comunidad internacional de posguerra. Dentro del esquema descripto trataremos el
tema de la política exterior peronista en el ámbito latinoamericano. La
política exterior del gobierno peronista utilizó diversos cursos de acción para
lograr su objetivo de acrecentar el poder de Sudamérica bajo liderazgo
argentino. Los medios de que se vale, técnicos y políticos de acuerdo con su
programa de integración, son la búsqueda de la unión aduanera, la coordinación de las relaciones
exteriores, la solidaridad en el ámbito de los derechos económicos y sociales y
en el ámbito de las relaciones bilaterales. El punto de partida de este análisis es la inteligencia brasileño-argentina, en
vísperas de las elecciones que llevarán a Vargas, nuevamente, a la primera
magistratura de su país en 1950. El
gobierno peronista, intentará llevar a cabo una política de integración, en un
primer momento, en base a un acuerdo con el varguismo y más tarde, atento a la
reticencia y rechazo brasileño, mediante la denominada unión económica con
otros Estados sudamericanos. POLITICA DE UNION ADUANERA Se
negociaron convenios bilaterales, gradualistas, que se asentaban en la
complementariedad económica, las
desgravaciones arancelarias preferenciales, la compensación en los pagos y las
transacciones a través de las permutas. Según H. Peterson (3) con este tipo de
pactos bilaterales “Perón trató de perpetuar el intenso comercio
intracontinental que la guerra había impuesto a los Estados sudamericanos. A
Chile, Paraguay, Bolivia y otras naciones les propuso pactos que abolirían las
tarifas aduaneras, incrementarían el intercambio y proveerían de fondos para
préstamos e inversiones. Si se llevaban a cabo, ellos promoverían la formación
de un bloque económico bajo la hegemonía de la Argentina”. El
tráfico mercantil de extranjería había estado orientado, principalmente, hacia
Europa y Estados Unidos. La unión aduanera se acordará con Chile, Paraguay,
Ecuador y Bolivia, Estados de un menor grado de desenvolvimiento económico, con
el propósito de reorientar el comercio hacia Sudamérica. Perón expresará (4) : “América
del Sur desea unirse, tal como lo permiten los estatutos de ONU y de OEA y tal
como se están organizando, con rótulos y realidades progresivas, los Estados de
Centro América y los Estados de Europa Occidental...”. Al
multilateralismo de EUA opondrá el
bilateralismo para preservar la amenazada individualidad del Estado
argentino, disuelta (según Perón) en un
organismo como el GATT, en el que la nación del Norte ejercía primacía.
Por ello propone una unión económica austral, a la que se arribará por
vía bilateral. El
Tratado de Unión Económica suscripto con Chile, el primero en orden
cronológico, estará abierto a la adhesión de terceros Estados. Se utiliza la
vía bilateral, aprovechando el prestigio del presidente argentino en América
del Sur, respaldado por una intensa acción propagandística. De esta manera, se
conjetura, se podrá alcanzar una unión aduanera que evadiese el control de EUA
y en la que Argentina ocupase un rol protagónico. FRENTE POLITICO En el
cuadro bipolar ortodoxo descripto, no encontrará el gobierno peronista en el
hemisferio americano, Estados inclinados a cooperar abiertamente con su
finalidad de morigerar el poder hemisférico estadounidense. Las sanciones que
podía aplicar la potencia hegemónica eran difícilmente resistibles
(intervencionismo, agresión económica, etc.). El
gobierno argentino, consciente de su debilidad para enfrentar a la potencia
rectora, tratará de acumular poder para
resistir sus penalidades positivas y negativas. Durante este período bregara, en forma infructuosa,
por derivar todo conflicto Regional al ámbito
de las Naciones Unidas, para neutralizar la hegemonía de los EUA (p.ej.
caso Guatemala); por erigir un único mercado a través de la racional complementación
de las economías sudamericanas; por
defender los principios de no intervención y de libre determinación;
por el desarrollo programado de la Región, en contraste con las ideas de
desarrollo espontáneo que propiciaba el establishment de EUA; por la
estabilización de los precios de las materias primas, para financiar la industrialización de los Estados del área; por
la democratización de la comunidad
internacional (criticará el privilegio del veto de las grandes potencias
en Naciones Unidas); y por la especial atención que dedica al enfrentamiento
Norte-Sur, en detrimento del Este-Oeste. El diálogo Sur-Sur que implementa el gobierno justicialista no
excede el marco geográfico latinoamericano, en una época en la que los Estados
y pueblos de la periferia del mundo daban en Bandung (1955) sus primeros pasos.
No ratificará la Carta de Bogotá (OEA), los Acuerdos de Bretton
Woods(FMI-BM) y el tratado de La
Habana(GATT). El gobierno argentino se oponía a toda idea
de supranacionalidad que encubriese la hegemonía de EUA y en consecuencia instruirá a sus representantes en Bogotá
(1948) para que intenten reducir las atribuciones de la OEA. La entidad interamericana sólo debía
detentar competencias jurídicas, excluyendo todo avance de carácter político o
económico sobre las jurisdicciones latinoamericanas. Discriminará
los intereses de EUA en el mundo de la política y los negocios (por un lado) y el interés de EUA en el campo de la
seguridad (por otro lado). Resistirá a
los primeros y transigirá con éste último. El gobierno Argentina aprobará el
TIAR de Río de Janeiro (ley 13.903). El
gobierno peronista percibe que el enfrentamiento de guerra fría, ideológico en su exterioridad, encubre una
disputa de poder entre las dos superpotencias.
Aprovechará los intersticios que ofrece el sistema intraimperial
americano para formular sus inclinaciones autonomistas heterodoxas. (5) Esta
política- la Tercera Posición – no pasa de ser una tentativa, hacia la
autonomía de la Región concentrando recursos de poder, a partir del acuerdo Buenos
Aires-Río de Janeiro-Santiago de Chile, para mitigar las asimetrías del sistema interamericano. Por
medio del decreto 14.450 (Mayo 27, 1951) creará en el Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto la Sub-Dirección América del Sud, atento a que la “evolución
y el desarrollo alcanzados por la Política Exterior de la República Argentina
han puesto en evidencia la necesidad de una mayor especialización, para el
estudio de los asuntos que corresponden a los actuales Departamentos de
Política y Económico Social...” (6). La
referida Sub-Dirección se dividirá en cinco Divisiones: 1) Bolivia y Paraguay;
2) Chile y Perú; 3) Brasil y Uruguay; 4) Colombia, Ecuador y Venezuela; y 5) Límites internacionales. En
la X Conferencia Interamericana de Caracas (Marzo 1/ 28, 1954), el gobierno
argentino no podrá contener la condena a la Guatemala de Jacobo Arbenz
propuesta por el Departamento de Estado y concluirá absteniéndose, en aislada
postura junto con México. En el mismo foro, el gobierno argentino defenderá los principios de libre determinación y no
intervención en los asuntos internos de los Estados (Declaración de Caracas),
votada por unanimidad, que morigerará las consecuencias de la Doctrina Foster
Dulles. (7). “Delenda
est Guatemala” será el principio rector de la conducta de EUA, en la X
Conferencia. Guatemala sostenía, a la sazón, con el Departamento de Estado
varios contenciosos. Era el único país firmante del Pacto de Río de Janeiro
(TIAR), que no lo había ratificado. Era, asimismo, el único que había comprado
armamento procedente de un Estado
perteneciente al bloque soviético (Checoslovaquia). Como consecuencia de la ley de reforma
agraria (Junio, 1952), se había trabado en un pleito con la United Fruit Co.,
que estaba respaldada políticamente por
la CIA y el Departamento de Estado. Con
la única abstención de Estados Unidos será aprobada, en la citada Reunión, la
ponencia argentina que condena el colonialismo y la ocupación de territorios en
América por potencias
extracontinentales (Belice, Islas Malvinas y Las Guayanas). No se mencionarán
los casos de Panamá, Puerto Rico y Guantánamo. La desaprobación no comprende
los casos de colonialismo intracontinental. La
Cancillería argentina será la única que, derrocado Arbenz, exigirá la reunión
de la OEA para tratar el caso guatemalteco. El delegado argentino, Hipólito
Jesús Paz, se pronunciará a favor de la reunión interamericana de Cancilleres,
porque su gobierno considera que el conjunto de acontecimientos, especialmente
la acción militar llevada a cabo en Guatemala, justificaban un examen
perentorio del asunto. (8) En
este período, Buenos Aires-Washington constituirán los principales nodos de la
política panamericana y la tradicional rivalidad encontrará en aquellas
ciudades a los polos de la confrontación hemisférica. AREA DE LA SUPRANACIONALIDAD Para
organizar las negociaciones bilaterales con los Estados vecinos implementará
los Consejos de Unión Económica Nacional. Estos órganos tenían carácter
permanente, con sede, en el caso argentino, en el Palacio San Martín. Estaban
presididos por un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
( I.Cavagna Martínez), actuando como Secretario General un funcionario del
mismo departamento de estado, que tenía a su cargo las gestiones
administrativas y la coordinación funcional del Consejo. La Confederación
General del Trabajo (CGT) y la Confederación General Económica (CGE), estaban
representadas en las Comisiones Nacionales de la Unión Económica. La función de
estas Comisiones, era realizar estudios técnicos para el cumplimiento de los
objetivos y finalidades previstas en el Tratado de Unión Económica y debían
relacionarse con la Comisión del Estado co-contratante, para facilitar el
desempeño de las funciones de ambos órganos. Las
reuniones conjuntas de ambos entes, se realizaban en el ámbito de las
Comisiones Mixtas, de carácter binacional y de modo alternado en las capitales
respectivas de los Estados signatarios. Estos
órganos no disponían de mediadores institucionalizados, terceros con
jurisdicción autónoma respecto de los Estados participantes, para dirimir
litigios entre ellos. Sin embargo, el
presidente argentino pugnó por lograr
un liderazgo continental, instando a la unidad por intermedio de una
“dominación carismática”, ahorrando el tiempo y el esfuerzo que demandaría la
construcción de una “autoridad racional-legal” de dimensión continental. (9) Lo
destacable en la formulación política de Perón era lo que él ponderaba como
tránsito inexorable hacia los grandes espacios económicos. En forma reiterativa
aludirá al pasaje de los feudos al Estado-nación y de éste último al
Continentalismo. Tres
de los cuatro presidentes (Ibañez, Paz Estenssoro y Velasco Ibarra), que
suscribieron pactos económico-comerciales con el gobierno argentino habían
vivido en la Argentina y estaban influidos
por la “doctrina peronista” (cfr.,
Le Monde de Paris, Diciembre 27, 1954) (10) Perón
instrumentará como canales para extender su prestigio en la Región la
negociación de pactos bilaterales, la denuncia del intercambio desigual, la
defensa de la autodeterminación y la no
intervención en los asuntos domésticos y una eficaz propaganda para
proporcionar un modelo distinto al de la potencia hemisférica.(11). Intentará,
con desigual resultado, encontrar solidaridades en los Estados vecinos en
ámbitos como los derechos económicos y sociales y la política exterior. DERECHOS ECONOMICOS El
gobierno argentino alcanzará algunos logros en diversas conferencias Regionales
y mundiales, a través de apoyo y solidaridad de los Estados sudamericanos,
que secundaban sus propuestas referidas
a la plataforma continental y al mar epicontinental, al intercambio desigual,
el desarrollo programado y a la integración económico-comercial. En
el año 1946 se promulgó el decreto 14708 que proclamó la jurisdicción argentina
sobre la plataforma continental y el mar epicontinental. En
la Reunión de la Organización de la Agricultura y la Alimentación para el
establecimiento del Consejo Latinoamericano de Pesca (Lima Septiembre 17/22,
1951), la Argentina adherirá a la propuesta de extensión de las aguas
territoriales hasta las doscientas millas de la costa y a la
reserva de los recursos pesqueros, para aquellos Estados que los poseen dentro
de su mar territorial (12). Consecuente con esta medida, apoyará la conducta de
Ecuador, Perú y Chile en la materia. Estos Estados ratificaron en la Conferencia del Pacífico Sur (Santiago
de Chile, 1952), su decisión de extender las aguas jurisdiccionales para la defensa
de la riqueza ictícola hasta las doscientas millas, desde las tierras
continentales e insulares. En
la IX Asamblea General de ONU, se solidarizó con el gobierno peruano en su
contencioso con las naves pesqueras de propiedad del armador griego Aristóteles
Onassis, que efectuaban las capturas dentro del límite jurisdiccional peruano
(13). La
denuncia del deterioro de los términos del intercambio se impulsó en estos años
(50), asimilando las enseñanzas de la CEPAL y también por las dificultades que
experimentaba el programa de
industrialización sustitutiva en la
Argentina. Desde
la presidencia del Consejo Económico y Social (ECOSOC) y en su actuación en la
Asamblea General de Naciones Unidas, el gobierno argentino, denunciará el
deterioro de los términos del intercambio y exigirá la estabilización de los
precios de los commodities. Asimismo, recomendará que los Estados
subdesarrollados se organicen en torno de uniones aduaneras o mercados comunes,
para aumentar el intercambio intrarregional, coordinar los programas de
desarrollo doméstico y acelerar el
desenvolvimiento de sus economías. En
la Reunión de la CICYP (Noviembre 16, 1952), en Lima, exigirá la estabilización
de los precios de las materias primas. En la Conferencia de Caracas (Febrero
9/21, 1952); en la Tercera Sesión
Extraordinaria del CIES, acusará a la Conferencia de Materias Primas de ser un
pool de naciones compradoras (países industrializados), constituido para pagar
lo menos posible por la producción primaria de los países subdesarrollados(14).
En la VII Asamblea General de Naciones Unidas (1952) presentó un proyecto de
resolución que será aprobado, intitulado : “Financiamiento del desarrollo
económico, a través del establecimiento de precios internacionales justos y
equitativos de los productos primarios y de la realización de programas
nacionales de desarrollo económico integral”. Dicha resolución tuvo favorable
acogida, en la mayoría de los
Estados de América Latina (15). En
la Conferencia Interamericana de Ministros de Finanzas de Río (Quitandinha),
las naciones latinoamericanas propondrán la creación de un Banco Interamericano
(antecedente del BID) destinado a financiar su desarrollo económico, con la
cooperación (o no) de EUA. El proyecto es chileno y el gobierno argentino será
su principal co-patrocinador. El gobierno norteamericano dictaminará, en la
eventualidad, que con el Eximbank, el BIRF y la proyectada Corporación
Financiera Internacional, amén de los capitales privados, era posible
satisfacer todos los requerimientos latinoamericanos. Estimará superflua e
innecesaria la creación del Banco Interamericano para el Desarrollo. La
propuesta deberá esperar mejores épocas para su alumbramiento. La circunstancia
de que algunos gobiernos de América Latina tuviesen sus reservas en dólares,
comprometidas con el Fondo Monetario Internacional o bien invertidas en bonos
en el Banco Mundial, conspirará contra la realización del plan chileno. En
la misma Conferencia – Quitandinha –, Argentina criticó la ley de excedentes
agrícolas de EUA, porque permite que la producción primaria agrícola de dicho
país compita deslealmente –(con precios
de dumping) en el mercado mundial, con el trigo y el maiz argentinos. En este
tema, Argentina no pudo concertar una política conjunta con Uruguay, en virtud
del “desencuentro diplomático” vigente entre ambos países. Si
bien en Naciones Unidas el gobierno argentino apoyará a EUA en cuestiones
cruciales, relacionadas con la seguridad mundial, en el hemisferio americano
priorizará el conflicto económico Norte-Sur y no el ideológico Este-Oeste. DERECHOS SOCIALES
Otro
de los métodos que empleó la política exterior justicialista para difundir sus
ideas, fue la designación de agregados obreros “que formarán parte de la
representación diplomática de la sede en que actúen...” (ley de servicio
exterior N° 12951, Boletín Oficial, Marzo 5, 1947) (16). Guiada por este plan
de difusión doctrinaria fundará la
Asociación Latinoamericana de Trabajadores Solidaridad (ATLAS), iniciativa de
formación de un movimiento sindical, que escape por igual a las influencias de
la ORIT (pro-norteamericana) y de la Federación Sindical Mundial
(pro-soviética). Por
Resolución N° 173 ( Marzo 23, 1950), la
Cancillería argentina expresó “que se hace necesario modificar los
actuales planes de Estudio de la
Escuela de Diplomacia, así como la denominación de la institución, adecuándola
al contenido político de la enseñanza a impartirse... El Ministerio de
Relaciones Exteriores y Culto resuelve: sustituir la denominación de Escuela
Diplomática por la de Escuela de Política Internacional y establecer en los
Cursos I. Administrativo, II. Diplomático ‘A’ y III. Diplomático ‘B’, la
asignatura El Sindicalismo de la Doctrina Justicialista” (17). En
el año 1951 visitarán la CGT, delegados sindicales de Brasil, Chile, Cuba,
Nicaragua, Panamá, México, Colombia, El Salvador, Costa Rica, Paraguay,
Uruguay, Bolivia, Perú y Ecuador. En
febrero de 1952 se realizará la primera Conferencia Sindical de la Cuenca del
Río de la Plata en la que se aprobó un proyecto referido a la creación del
comité de unidad sindical latinoamericano (CUSLA). En
el Congreso Constituyente del ATLAS, celebrado en Ciudad de México en 1953, se
aprobaron por unanimidad varias recomendaciones que aconsejaron una actitud
vigilante (por parte de los sindicatos latinoamericanos), para suspender la
salida de contingentes hacia Lejano Oriente con el propósito de combatir en
Corea; brindar apoyo a los movimientos de independencia de Puerto Rico y
Belice; emprender una campaña contra las ediciones de revistas norteamericanas
en español y formar escuelas de sindicalismo con el objeto de capacitar a los
obreros en aquello que se relacione con el movimiento sindical. Cuando se aprobaron los estatutos de la citada entidad,
se la declarará “libre de toda intromisión extranjera, creada para defender los
intereses de los obreros de América Latina”. Peterson
expresa: “con la fuerza de su régimen basada sobre todo en el apoyo de los
trabajadores agremiados, Perón decidió difundir el peronismo haciendo llamados
a los trabajadores de otras naciones. Para concretar esta finalidad, concibió
el plan de designar agregados obreros en todas las embajadas argentinas en el
Nuevo Mundo. Adoctrinados para sus especiales misiones, estos se instalaron en
las capitales latinoamericanas, preparados para trabajar de consuno con
dirigentes gremiales, hablar en concentraciones obreras, ayudar a periódicos
amistosos y arreglar peregrinaciones a Buenos Aires. Especialmente en Perú,
México, Cuba y Costa Rica, ejercieron una influencia significativa. No
obstante, condenado por la AFL-CIO, el gobierno peronista progresó menos en sus
intentos de penetrar las poderosas organizaciones internacionales obreras”
(18). Sin
embargo, la metodología de difusión doctrinaria del justicialismo languidecerá.
Los sindicatos bolivianos, cubanos, paraguayos y brasileños que, en un
principio, cooperaron con el designio de extensión de la influencia peronista
en los sindicatos de América Latina, concluirán boicoteándolo, en virtud de las
presiones recibidas por parte de la pro-norteamericana ORIT. ARGENTINA-BRASIL Es
con Juan Bautista Lusardo, agente diplomático del varguismo, en su tercera
representación (Agosto, 1951), cuando Perón comienza a concertar diplomáticamente
su plan de formación de un Bloque de Poder Sudamericano a través de la
reconstrucción y reformulación de la Alianza Informal del ABC ( Mayo 25, 1915)
(19). Para
el presidente argentino, según Lusardo, dos eran las causas que frustraban la
formación del Bloque Meridional. Una de ellas era la tradicional rivalidad
brasileño-argentina heredada de la península ibérica y la otra la predominante presencia hemisférica de
EUA, interesada en mantener desunidos a los dos grandes de América del Sur. El
embajador Lusardo y el presidente argentino eran algo más que viejos conocidos.
Cuando aquél ejercía su primera representación diplomática (como agente de
Vargas),ofrecerá asilo político al entonces vicepresidente Perón en los
prolegómenos del “17 octubre de 1945”, previendo su inevitable arresto. Cuando
Lusardo arriba a Buenos Aires, para asumir su segunda representación
diplomática(presidencia del general Dutra), será recibido en la Estación
Retiro-Buenos Aires por el matrimonio
Perón que, encabezando un significativo número de adherentes al justicialismo,
acuden a darle la bienvenida. Los
contactos para convenir un Bloque de Poder, se inician en vísperas de la
tercera etapa del varguismo (1950-1954) ( 20). Vargas
será visitado, en esa circunstancia por un emisario presidencial argentino- el
vicepresidente Hortensio Quijano- que conferenciará con aquél en la Estancia
San Pedro, Uruguayana, Río Grande del Sur (21). Gran
revuelo suscitará en la Región la designación de Lusardo como representante del
varguismo en la Argentina, quien encontrará serias resistencias en el jefe de
Itamaraty, quien le hará saber su oposición al nombramiento (Neves de
Fontoura). A pesar de las reacciones en contrario, Vargas se mantiene
intransigente en la controvertida designación, que será aprobada por el Senado
brasileño. El presidente de Brasil estimaba que Lusardo “como riograndense era
la persona idónea, para entenderse con los vecinos del Plata, por ser de ese
ambiente, de esa área” (22). Desde
que asume sus funciones, Lusardo estará sujeto a una múltiple vigilancia: la de
Itamaraty; la de la Unión Democrática Nacional brasileña (UDN, oposición al
varguismo); la oposición política al Peronismo en la Argentina; el Departamento
de Estado de EUA y sus servicios de inteligencia (23) Lusardo
brinda una reseña del affaire del ABC (24): 1)
En febrero de 1953, antes de visitar Chile, Perón propone oficialmente
la formación de un Bloque Austral
integrado por Argentina, Brasil y Chile, resucitando el Pacto del ABC.
En esa proposición, excesivamente divulgada por las agencias noticiosas, Perón
se decía autorizado por Vargas para entablar negociaciones con Chile para
llevar adelante el acuerdo, que preveía, en primer lugar, una unión aduanera. 2)
De inmediato, en Río, Neves da Fontoura (Canciller brasileño),
aprovechando una visita del Vicepresidente boliviano, rechazará públicamente la
proposición del Presidente argentino, expresando que a Brasil no le
interesaba ningún pacto
en ese sentido. 3)
Perón exigirá a Lusardo, quien fue su emisario en su entendimiento
secreto con Vargas, una definición pública del Presidente brasileño. Este, por
vía oficiosa, dirá que el pronunciamiento de Neves fue hecho sin su
consentimiento y archivará el asunto. 4)
Lusardo desde 1945 venía siendo el emisario principal de la propuesta de
encuentro. Como consecuencia de las declaraciones de Neves, pasa a sufrir un
natural deterioro político, ocasionado además por las dilaciones de Vargas.
Deja de frecuentar la intimidad de Perón, en tanto otros emisarios del
varguismo, ganarán terreno: Goulart y Gerardo Rocha. 5)
Sistemáticamente atacado por la UDN brasileña, Lusardo concluye su
tercera representación en octubre de 1953, precedida por la exoneración de
Neves en junio de ese mismo año. 6)
En marzo de 1954, cuando Lusardo se encontraba de regreso en Brasil, la
prensa carioca y paulista publicarán un documento recibido a través de exiliados políticos argentinos, residentes
en Montevideo. Era la reproducción de un discurso que Perón había pronunciado
en la Escuela Superior de Guerra ( Noviembre 11, 1953), en el que luego de
esbozar las líneas de su plan geopolítico-inicialmente unión aduanera entre
Brasil, Argentina y Chile- declara que ese proyecto no fue concretado “por
haber el presidente Vargas retrocedido de sus compromisos, primero nombrando en
su gabinete políticos de la oposición, que no colaboraron en la orientación
política convenida; segundo, por haber desmentido públicamente Itamaraty la
intención de formar el Bloque Austral, cuando él, ya estaba autorizado por
Getulio Vargas, por intermedio de Juan Bautista Lusardo, a hablar en su nombre,
en el sentido de firmar un pacto con Chile, a fin de que la política planeada
fuese concretada”. 7)
Fue increíble la repercusión de esa publicación, cuyos originales, según
se supo después, habían sido suministrados por un oficial de las Fuerzas
Armadas argentinas a los refugiados en Montevideo. 8)
El 3 de abril de 1954 el ex – canciller brasileño, Neves da Fontoura,
publicó en la prensa lo que denominó “Mi Declaración”, un texto de 32 páginas
de acusaciones a Perón y Vargas, a quienes señala como “conspiradores contra
los destinos del Brasil”. Basándose en el discurso de Perón en la Escuela Superior
de Guerra, Neves alegó que ambos Presidentes habían acordado, antes de las
elecciones brasileñas de 1950, formar una Unión Económica entre Argentina, Brasil y Chile y que, una vez en
el gobierno, Vargas rechazó el compromiso. La embajada argentina en Río, declaró apócrifo el texto
atribuido a Perón. Sin embargo, menospreciando el desmentido, Neves ponderó
auténtico el documento publicado. Manifestó que no podía proporcionar prueba
documental del acuerdo Vargas-Perón, pero exigió que Getulio publicase toda su correspondencia con el
magistrado argentino. Aseveró que Lusardo actuaba como portador de mensajes
secretos entre Vargas y Perón utilizando, además, secretarios de misión para
hacer llegar sin consentimiento de Itamaraty cartas del presidente brasileño al
argentino. Dos
referencias del acuerdo entre Vargas y Perón habían llegado, según Neves a
conocimiento de Itamaraty. La primera, a través del embajador de Chile en
Buenos Aires (Ríos Gallardo), quién reveló al diplomático brasileño Ciro de
Freitas, la existencia de una promesa de Vargas de asociarse al pacto
chileno-argentino ( la exposición, fue hecha después que el Canciller brasileño
se opusiera públicamente a la formación del Bloque Austral). La segunda referencia del citado acuerdo,
fue hecha por el Presidente argentino a
J. Alberto Lins de Barros, embajador especial brasileño, en Marzo 1953.
Neves expresa que J. Alberto le informó que Perón estaba irritado por la
posición de Itamaraty, haciendo hincapié en que Vargas había prestado conformidad
a la Unión Económica. Según
Carneiro, las exhortaciones de Perón a Presidentes brasileños para encontrarse
fueron seis y estas sus instancias (25): 1)
Agosto de
1945. Portador J.B. Lusardo. Perón era Vicepresidente de la Argentina. Se declaraba gran admirador de Vargas. Este
responderá al emisario que la invitación va a ser examinada. 2)
Año 1946. Portador J.B. Lusardo. Fazenda Itu. Vargas responderá que
“está bajo custodia” y que más adelante volverá sobre el tema. 3)
Noviembre 1946. Portador J.B.Lusardo. Río de Janeiro. El embajador
transmite por carta una invitación a Dutra y ofrece como posible lugar de
encuentro la estancia San Pedro, sita en Uruguayana. 4)
Epoca probable: 1948. Portador J.B.Lusardo. Fazenda Santos Reis. Vargas
responde con evasivas. 5)
Diciembre de 1950. Portador: Goulart. Estancia San Pedro. Goulart lleva
la propuesta del Presidente argentino para un encuentro en el talveg del río
Uruguay. 6) Enero 6,
1951. Portador Hortensio Quijano, Vicepresidente electo de Argentina.. Estancia
San Pedro. ARGENTINA-CHILE Con
el triunfo de la candidatura del Gral. Ibañez del Campo en las elecciones
presidenciales chilenas (Septiembre 4, 1952), se inician los contactos entre
las Cancillerías argentino-chilena, para formar una unión aduanera o
“cordillera libre”. Ibañez
había prometido, en su carácter de candidato laborista, en lo que a política
exterior chilena se refiere: 1)
Denunciar el pacto de ayuda militar Chile-EUA. 2)
Establecer relaciones diplomáticas con todos los países del mundo
(incluso URSS y demás países socialistas). 3)
Mantener especiales relaciones con los países vecinos. Una vez en el
gobierno, el Presidente chileno, entablará negociaciones con la administración
peronista con el propósito de establecer un acuerdo unionista. Sin perjuicio de
ello, dejará constancia de su decisión de alcanzar pactos de igual tenor con
los países vecinos. En un reportaje concedido a la prensa
argentina, el Presidente chileno manifestó: “mi gobierno propenderá a la
celebración de un tratado claro y definido de no más de dos o tres artículos,
que establezca la frontera libre entre ambos países... Acuerdos complementarios
que deberán establecer procedimientos eficaces para que la moneda de ambas
naciones tenga un valor de cambio estable a ambos lados de la frontera y que se
haga innecesario el disponer de divisas extranjeras, para el libre intercambio
comercial entre pueblos hermanos... Deberá establecerse un plazo de vigencia
del tratado de “cordillera libre”, que permita reajustar nuestro actual
comercio internacional recíproco, con fines de evitar perjuicios a nuestra
ganadería y a los productores, exportadores e importadores de ambos países”.
(26). Como
resultado de la celeridad que el gobierno trasandino imprime al plan, el
Canciller chileno, Arturo Olavarría, en comunicado oficial expresará: “Chile
aspira a la Unidad Económica con la Argentina. Tomará la iniciativa para la
formación de un Bloque de Naciones insuficientemente desarrolladas que aspiran
a la independencia económica y social, especialmente entre los países
iberoamericanos, y tratará de establecer una Unidad Económica con
Argentina”.(27) A escasos
días, el embajador chileno acreditado en
Buenos Aires, Ríos Gallardo, en conferencia de prensa expresará: “Perón
está estructurando una nueva Argentina, que se complementará en el campo
internacional con los otros países de este continente, en especial Chile,
mediante un amplio entendimiento político, económico, financiero, comercial y
cultural... Los chilenos deseamos borrar nuestras fronteras económicas con
Argentina, complementar nuestras producciones tanto naturales como industriales, llegar virtualmente, dentro de
los posible, a constituir una Unidad Económica... con los demás países limítrofes,
hasta llegar a la unidad integral de América Latina”.(28). Perón que
había notificado a Vargas su intención de negociar con Chile y habiéndole
requerido su conformidad para ello, exitosamente por cierto, visitará este país
en su primer viaje presidencial al exterior.
Es el tercer Presidente argentino que se entrevistará con su homólogo
chileno. En Febrero 21, 1953 se firmará el Acta de Santiago, comprometiéndose
los Presidentes a suscribir el Tratado que deje constituida la Unión Económica
entre ambos países dentro de los ciento veinte días. En el artículo 4° del Acta
de Santiago, se invita a terceros países (de América Latina) a adherirse a la
misma.(29) El acuerdo
argentino-chileno tendrá las características de los tratados bilaterales y consistirá
en la permuta de diversos productos comprendidos en los saldos exportables de
los países firmantes. Con referencia a los precios el monto es secundario, pues
se trata de un trueque en cantidades estipuladas en toneladas. El encuentro
de los Presidentes tendrá gran repercusión, en la Región y en el mundo. La
prensa francesa opinó: “la visita de Perón a Chile podría tener una gravitación
considerable entre EUA y los países de América del Sur... La firma de un
acuerdo que establece las bases de una Unión Económica, que deberá llevarse a
cabo en un plazo de cuatro meses... El acuerdo Perón-Ibañez podría tener como
resultado la creación en América del Sur de un frente de resistencia, que le
permitirá no sólo obtener mejores condiciones de comercialización para las
materias primas sino también una reducción los precios de los productos
manufacturados que les vende EUA. Como derivación de ello, contarían también
con una mayor reserva de dólares”. Concluye diciendo que el Protocolo
argentino-chileno “podría tener consecuencias muy importantes en el concierto
económico europeo, aumentando gracias al crecimiento de las reservas
sudamericanas de dólares, el comercio triangular”(30). La prensa
madrileña manifestó : “Asistimos a una resurrección del nacionalismo del
hemisferio meridional... No se conoce aún la magnitud del acuerdo entre Chile y
Argentina, pero su valor inmediato está representado por el hecho de que abre
un camino a la unidad de los veintiún países de América Latina” (31). El acuerdo
de unión aduanera argentino-chileno, se firmará en Buenos Aires (Julio 9,
1953); por decreto del Poder Ejecutivo de Argentina N° 20.469 (Boletín Oficial:
Noviembre 6, 1953), se creó el Consejo Nacional de la Unión Económica
Argentina-Chilena. Por dicho acuerdo, Argentina recibirá hierro, acero y cobre
y proveerá trigo y carne. A su
regreso de Chile, el Presidente argentino pronuncia un discurso en la estación
ferroviaria de Retiro, en el que manifiesta: “La idea de unidad, de asociación
o federación americana, es tan vieja como nuestra independencia. Ya en 1810, el
fiscal de Lima, Pedro Vicente Cañete, lanza por primera vez la idea de una
asociación de naciones americanas... En Chile, Juan Egaña enuncia lo mismo, y
ya en 1810 Juan Martínez de Rozas, un argentino que también fue chileno,
presenta a nuestra Junta de Gobierno la idea de formar una federación de
pueblos en la América Meridional. La oposición de Moreno, quien instó a Chile a
formar gobierno propio, hizo fracasar esta iniciativa. El 19 de septiembre de
1810 Alvarez Jonte lleva instrucciones, en su misión a Chile, de formar la
federación argentino-chilena, y el 21 de marzo de 1811 se realiza la primera
Unión del Sur, tratado firmado por Alvarez Jonte en forma amplia y extensiva.
En 1816 San Martín recibió instrucciones en el mismo sentido del gobierno de
Pueyrredón. En 1818 las proclamas de San Martín en Chile y Perú y en Argentina
afirman el mismo sentido americanista meridional. En 1817 Bolívar insinúa a
Pueyrredón formar una sola nación de todo el nuevo mundo o bien, una sociedad
de naciones en América Meridional. En 1822 Bolívar trata de hacer efectiva la
idea anterior, y en 1826 se reúne el primer Congreso de Panamá, que el 22 de
junio de ese año, realiza los primeros tratados en el sentido de la unidad.
Luego en 1831, en 1838 y en 1840 no se logra reunir el Congreso para llevar a
cabo la unidad, a pesar del empeño de México que ya interviene en esta idea. En
1847 y 1848 se reúne el primer congreso de Lima, donde se establece la primera
Confederación. El segundo tratado de Lima realiza la Unión y Alianza. Luego en
toda nuestra América, sea en el centro o sea en las formas de la Gran Colombia
se han venido gestando y propugnando todas estas clases de unión bien recibidas
por los verdaderos americanos, los que no sirven intereses bastardos, sino los
intereses de los pueblos de América...No se nos escapa que hoy, como siempre,
hay intereses que se oponen a que nos unamos... La unión argentino-chilena no
ha excluido ni excluye la futura adhesión de los pueblos hermanos de América...
Cada argentino debe saber que esta es una acción constructiva, que no tiene
finalidades ofensivas, que no está dirigida contra nadie y que tiene como único
objetivo la felicidad y grandeza de los pueblos que la componen o compongan en
el futuro” (32) Al poco
tiempo de la firma del Acta de Santiago, los Jefes de Estado de Colombia y
Venezuela celebrarán una reunión en la que establecen el propósito de formar
otro Bloque- de signo anticomunista – y opositor al Austral. Simultáneamente en
Río los Cancilleres de Brasil y Perú atacaron los planes argentinos. El
legislador (radical) de Chile Ulises Correa expresó, con respecto al Acta
chileno – argentino : “ el intento de crear una unidad económica entre
Argentina y Chile que el mandatario argentino pretende sea política, ha dado un
fruto palpable: la formación de otros bloques continentales que se opondrían a
este del extremo sur de América”. (33) El
intercambio comercial chileno – argentino se incrementó. Antes de la vigencia
del tratado, en los mejores tiempos, el intercambio no alcanzó los cuarenta
millones de dólares y el previsto por el citado tratado asciende a ciento
quince millones de dólares anuales. La
relación entre los dos países discurrirá pacíficamente en el período, ambos
parecen haber definido un estilo de convivencia que da prioridad a la
cooperación en desmedro de la confrontación. Asumirán acciones y actitudes
comunes en la Antártida y en el affaire de la isla Decepción, en contra del
gobierno de Gran Bretaña. En vez de erosionarse mutuamente con acciones
inamistosas, colaborarán para oponerse al que consideran el adversario común en
la zona austral: Gran Bretaña. El conflicto es colocado, en esta instancia,
fuera de la relación bilateral. Los dos gobiernos
convienen (Junio 2, 1955) someter al arbitraje la cuestión de las
islas Picton, Nueva y Lennox, excluyendo a EUA y a Gran Bretaña como árbitros,
por considerarlos Estados “interesados” en el extremo austral del continente.
(34) ARGENTINA- PARAGUAY Con
Paraguay se suscriben convenios de tipo comercial y financiero, en el marco de
un Tratado de Unión Económica; por decreto N° 21.721 ( Boletín Oficial:
Noviembre 20, 1953), se establece una Comisión Nacional Argentina de la Unión
Económica según el modelo de la convenida con Chile. Por este acuerdo se
estipula que Paraguay enviará a la Argentina maderas, yerba mate, aceites, vegetales, tabaco y recibirá trigo,
ganado en pie, tejidos de algodón y lana, máquinas de fabricación argentina y
productos farmacéuticos y químicos. Se acuerdan los principios fundamentales
para alcanzar la unión aduanera. El
gobierno argentino, por ley 14.299 ( Boletín Oficial : Mayo 20, 1954), devuelve
a Paraguay las armas e insignias obtenidas en la guerra de la Triple Alianza,
con el objeto de estrechar los vínculos diplomáticos entre ambos países. Las
negociaciones se inician durante la presidencia de Federico Chaves y se
continúan, luego del golpe de estado que lo derroca (Mayo 1954), con Alfredo
Stroessner. Argentina
se compromete, con éxito, a que la Cía.
Holandesa de Navegación prolongue sus servicios desde Hamburgo hasta
Asunción, con Buenos Aires como puerto intermedio y se fijan las bases para la
instalación del servicio telefónico inalámbrico entre Asunción y Buenos Aires. El
intercambio, que había sido de 7 millones de dólares en 1950, alcanzaría la
cifra de 39 millones en 1955, conforme a previsiones estipuladas. En el Preámbulo de la Unión, se consigna
que ambos países se proponen integrar las economías y que Paraguay adhiere al
Acta de Santiago. Asimismo manifiestan que pretender lograr una mayor
cooperación, a través de la unión aduanera y de programas de complementariedad
económica. La idea unionista quedó estipulada en nueve normas básicas, que
presiden la orientación que seguirán los gobiernos signatarios para alcanzar
aquella intención: 1)
Planes
económicos destinados a intensificar el intercambio mercantil, mediante
arreglos especiales para el suministro recíproco de los principales productos
locales, sobre bases estables que aseguren los abastecimientos de ambos países. 2)
Medidas
necesarias que se adoptarán para la mutua radicación de capitales. 3)
Establecimiento
de regímenes especiales que contemplen con criterio amplio y equitativo la
solución de los problemas zonales limítrofes sobre intercambio y
abastecimientos locales. 4)
Medios
para establecer la igualdad tributaria. 5)
Libre
tránsito de mercadería . 6)
Sistematización,
integración y desarrollo de los servicios de transporte terrestre, ferroviario,
fluvial, aéreo, oleoductos, acueductos y gasoductos entre ambos países. 7)
Promoción
de las comunicaciones. 8)
Procedimiento
para facilitar el tránsito de personas y turismo. 9)
Promoción,
búsqueda y explotación minera y petrolífera con miras a la recíproca
integración económica. Los
órganos de ejecución del Tratado son las Comisiones nacionales respectivas,
que formarán la Comisión Mixta, que se reunirá alternadamente
en Asunción y Buenos Aires. Esta última estudiará y resolverá los planes y
proyectos expuestos en el preámbulo y en el Tratado de Unión Económica. ARGENTINA- ECUADOR Este
convenio se firmará en la ciudad de Quito (Diciembre 12, 1953). Argentina
estará representada por su Canciller, Jerónimo Remorino y Ecuador por su
Ministro de Relaciones Exteriores, Luis A. Peña Herrera. Ecuador adherirá al
Acta de Santiago. Por el pacto de Unión Económica, Argentina se compromete a
comprar durante 1954, treinta mil toneladas (30.000 Tn) de petróleo a los
precios y condiciones que rijan en el mercado internacional, en el momento de
la contratación y venderá, en el año mencionado, las cantidades de trigo
necesarias para cubrir el valor de las toneladas de combustibles referidas, a los
precios que rijan para las ventas de dicho cereal al Ecuador, dentro del
Acuerdo Internacional del Trigo, en el momento de concertarse las compras. Se
comprometen, los dos países, a financiar por partes iguales, la construcción e
instalación de un frigorífico- matadero en la ciudad de Guayaquil. La
Comisión Nacional de la Unión Económica Argentina- Ecuatoriana será creada por
el presidente Perón por decreto N° 8868 (Boletín Oficial : Junio 9, 1954). ARGENTINA- BOLIVIA El
Convenio de Unión Económica, es sucripto por el representante argentino,
Jerónimo Remorino y por el Ministro de Relaciones Exteriores boliviano, W.
Guevara Arze, en la ciudad de La Paz (Septiembre 9, 1954). En sus cuatro
capítulos, establece normas para la supresión gradual y coordinada de derechos
aduaneros, aumento de saldos exportables, fluidez del intercambio por
coordinación de movimientos de fondos, tipos y permisos de cambio y
distribución de divisas; inversión de capitales con garantía y seguridad de
retorno de amortizaciones y dividendos; amplio abastecimiento de poblaciones
fronterizas; libre tránsito de productos para y de terceros países; zonas y
depósitos francos en puertos marítimos o fluviales y otros lugares de tráfico
internacional. Asimismo, prevé el mejoramiento de servicios postales,
telegráficos, telefónicos y radiofónicos. Bolivia proveerá petróleo y
Argentina ganado vacuno. Se
aprobarán los planes de trabajo e inversiones presentados por la Comisión Mixta
para la construcción del ferrocarril Yacuiba- Santa Cruz de la Sierra, con
fondos que proveerá Argentina y se inaugurará el oleoducto binacional que unirá
las localidades de Los Pocitos (Bolivia) y Aguaray (en Salta, Argentina). El
diario “La Nación” de La Paz comentó: “por primera vez en la historia, Bolivia
abonará los productos que se nos entreguen con producción de nuestro suelo, tal
como el petróleo”. (35) Bolivia
será el quinto y último país miembro del Bloque de Unión Económica que ya
formaban Argentina, Chile, Paraguay y Ecuador. Como
en convenios anteriores, se formarán Comisiones Nacionales de Unión Económica
(decreto N° 123, Boletín Oficial Enero 14, 1955). Cada seis meses se reunirán
ambos países, constituyéndose la Comisión Mixta binacional. En
todos los tratados suscritos y ratificados por Argentina, observamos que
enviará producción alimentaria, en modo casi exclusivo o predominante, y
recibirá petróleo en el caso de Bolivia y Ecuador. De Chile recibirá hierro,
acero y cobre; de Paraguay maderas, yerba mate y tabaco. Argentina es el precursor de estos
planes de complementariedad. Es la que impulsa la firma de acuerdos bilaterales y la que contribuye al
establecimiento de uniones aduaneras, con el consiguiente aumento del comercio
intrasudamericano, traduciendo su
vocación integracionista. Los
otros miembros del Bloque Austral, no desplegarán una actividad similar a la de
Argentina. Argentina,
por otro lado, suscribió con Nicaragua una Declaración Conjunta (Octubre 17,
1954), en la que el presidente Anastasio Somoza adhiere al Acta de Santiago. Bolivia
y Chile ( Paz Estenssoro- Ibañez) firmarán en Arica, (Enero 31, 1955), un
Tratado de Complementación Económica y Acuerdos para la construcción de un
oleoducto que traerá a éste puerto, el
petróleo del altiplano; así como para la construcción de una carretera
internacional que unirá el puerto chileno de Iquique con la ciudad boliviana de
Oruro. La reunión chileno-boliviana es la primera a nivel presidencial que se
efectuó desde la Guerra del Pacífico. Ibañez
refiriéndose al problema de la mediterraneidad del país altiplánico expresó: “
es una cuestión continental y no sólo de Chile... los países limítrofes deben
estudiarlo en una conferencia y darle una salida al mar, no sólo al Pacífico,
sino también al Atlántico, por donde afluirán sus enormes riquezas “. (36) Con
referencia a los planes de unión aduanera patrocinados por Argentina, el
Departamento de Agricultura de EUA por intermedio de su publicación oficial “
Foreign Crops and Markets” expresará: “ Bolivia es el cuarto país que firmó un
nuevo convenio comercial con Argentina, de acuerdo con el programa de Unión
Económica contemplado en el Acta de Santiago. Durante 1953, el gobierno
argentino desarrolló un nuevo y promisor método destinado a aumentar su
influencia en otros países latinoamericanos, mediante acuerdos llamados de
Unión Económica. Esto fue aplicado por primera vez a los Tratados con Chile en
febrero y julio de 1953; con Paraguay, en agosto; y con Ecuador, en diciembre.
El paso siguiente consistió en establecer consejos binacionales con cada uno de
los países involucrados en la Unión Económica. Estos órganos tienen amplias
facultades para discutir y recomendar los medios tendientes a lograr una
coordinación económica más estrecha entre los dos países. La importancia de
este sistema no se halla en ningún compromiso inmediato bajo los acuerdos
iniciales. Estriba más bien en el establecimiento de organismos que se reunirán
periódicamente y estarán disponibles en lo futuro para facilitar cualquier
tarea de coordinación económica. El convenio con Bolivia fue suscrito el 9 de
septiembre de 1954. De conformidad con sus términos el intercambio ascenderá a
9 millones de dólares anuales en ambas direcciones. Bolivia exportará petróleo,
estaño, maderas, así como diversos otros minerales y productos forestales. A
cambio de ello, Argentina le enviará ganado, trigo, lana, extracto de quebracho
y otros productos agrícolas y animales. Además de los arreglos de comercio y de
pagos, el convenio incluye otras disposiciones, inclusive, un compromiso de
Argentina para efectuar una inversión adicional para completar el ferrocarril
Santa Cruz de la Sierra-Yacuiba; la concesión recíproca de privilegio de libre
tránsito y la concesión por parte de Argentina de privilegios de puerto libre a
Bolivia.” (37) OBSERVACIONES FINALES Para
que prospere el experimento Comunitario Austral, el gobierno argentino, en este
lapso (1950/1955), intentará poner fin a la antigua rivalidad con Brasil, cuyos
orígenes databan – en América- desde el siglo XVI. Brasil
durante los años ´40, había conseguido ventajas sobre su consuetudinario rival
– la Argentina- en el marco hemisférico y mundial en virtud de su anticipado
acomodamiento a la nueva estratificación de la sociedad internacional. La
aliadofilia de Itamaraty y la neutralidad argentina son evidencia de ello. Brasil continuó estrechando su
vinculación con uno de los polos de poder y la Argentina, criticada por ambas
potencias hegemónicas durante la
segunda guerra, verá enervado su eslabonamiento con una Gran Bretaña menguante.
Debilitada la habitual política de vínculo extra continental y deteriorada su
relación con la nación más poderosa del orbe, la Argentina debe encontrar su
lugar en el mundo bipolar. La
relación triangular del comercio exterior argentino -exporta al área de la
libra esterlina e importa del área del dólar- coloca a su economía (y a su
política exterior) en una encrucijada, cuando Gran Bretaña decreta la
inconvertibilidad de su moneda, vedándole la posibilidad de compensar su
déficit en la balanza comercial con EUA. Partiendo
de la premisa de que la negociación con EUA era inexorable, la misma debía
producirse en las circunstancias menos desfavorables para Argentina. El país
del norte era la potencia rectora del mundo occidental y la primera economía
mundial. Descartado el ejercicio de un poder negativo por las apuntadas razones
-debilitamiento del lazo con Gran Bretaña y la ausencia política soviética en
el hemisferio- es lógico que la alternativa para la política exterior argentina
pasara por la relación comunitaria con los países de América Latina. Creemos
que el estrechamiento de las relaciones vecinales era una necesidad, para
asumir un nuevo rol en la sociedad internacional de los ´50. El
presidente Perón entendió que la manera apropiada de llevar a cabo una política
relativamente autónoma en el contexto
internacional, entonces vigente, era a través de una alianza con Brasil, Chile y demás países de América Latina.
La otra alternativa era abdicar de su antiguo y continuado rol de contradictor
de EUA . El
primer plan, Unión con Brasil y Chile, fracasará por las dificultades internas
del varguismo. La cerril oposición política que soportaba y la continuación de
la política de desarrollo industrial con la colaboración de EUA, llevarán al
presidente brasileño a desertar del plan comunitario, que superara la
tradicional rivalidad brasileño-argentina en Sudamérica. Vargas se verá
asediado, cuando no jaqueado, por el Ejército- su Estado Mayor jugará un
actuación decisiva en el desbaratamiento de la inteligencia Vargas-Perón-; por
la opositora UDN y por cierta prensa, quienes razonaban que una alianza con
Argentina, en esa contingencia histórica, implicaba transigir con su liderazgo
en Sudamérica. En definitiva, la opción del varguismo por una política
exterior “alineada” no sólo es
resultado de las presiones de su frente interno sino (quizás) de la convicción
de que los recursos financieros y el auxilio tecnológico requerido por
Brasil, sólo podían ser provistos por la
administración con sede en Washington. Ello explicaría la decisión final de
desatender las insinuaciones recibidas desde Buenos Aires, a pesar de las
promesas que Vargas formulara a Perón en 1950. El
segundo plan se realiza a base de pactos bilaterales con países de discutible
viabilidad individual como naciones,
por sus recursos y dimensiones de mercado. Es el caso de Paraguay,
Ecuador y Bolivia, no el de Chile. Según Jaguaribe (38) “lo que torna
impracticable la promoción del desarrollo de las pequeñas naciones, es el hecho
de que, en comparación con las grandes naciones , por su escasa población,
exiguo territorio y escasos recursos naturales, carecen de los medios
necesarios para romper su dependencia de las naciones desarrolladas. Debido a
sus exiguas dimensiones carecen de un mercado interno que permita la formación
y consolidación de una estructura industrial y por eso no pueden independizarse
del predominio extranjero”. En
esta etapa comienzan las dificultades del peronismo. El desenlace de la guerra
de Corea- que disipa la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial- añadido a la
retracción de la producción agropecuaria, la deserción brasileña apuntada y la
escasez de combustibles, conducirán a la política exterior peronista, a asumir
una actitud transigente hacia Washington. Es aquí cuando declinan los ataques a
EUA y se negocian convenios con importantes empresas de este país, en
consonancia con los planes de sustitución de importaciones. Sin perjuicio de
ello, el gobierno argentino persevera en su plan comunitario latinoamericano,
para contrarrestar su desigual relación societaria con la potencia hemisférica
y es durante este período (1953/55) cuando concierta los acuerdos de Unión
Económica, favorecido por el ascenso al poder de Ibañez, Velasco Ibarra y Paz
Estenssoro, al que debe agregarse Getulio Vargas que, si bien no se integra, no
se opone. Perú y Uruguay, a pesar de ser invitados a adherirse al Acta de
Santiago desestiman la propuesta. El
proceso de industrialización sustitutiva argentino, en base a la transferencia
de ingresos del sector agrario al industrial, comenzará a decaer en 1951/52.
Las sequías de esos años, que afectan al sector rural, y las necesidades de
insumos industriales y bienes de capital del modelo de desarrollo vigente, dificultarán las relaciones del gobierno argentino con
sus asociados sudamericanos (Chile, Paraguay, Ecuador y Bolivia). Estos países
que habían suscripto tratados bilaterales con Argentina, buscaban recibir ventajas
a cambio de ello. Argentina era el único de los signatarios que se encontraba
en condiciones de otorgarlas, hasta que se agudizan sus señalados problemas. Los
planes de Unión, no tenían como objetivo “desalinearse” del bloque occidental,
liderado por EUA. El ABC se proponía vincular en el cono
sur americano -a través de Brasil,
Argentina y Chile- el centro, el
Atlántico y el Pacífico, con el fin de crear un Bloque con una mayor cuota de
autonomía en sus decisiones, que le permitiera negociar en mejores condiciones
su participación en el hemisferio. Es
necesario destacar la significación que revestía para el éxito de la
experiencia comunitaria la alianza brasileño-argentina. Ambos países unidos
tendrían una superficie territorial que los ubicaría en el segundo sitio, en
este aspecto, detrás de la Unión Soviética, con un gigantesco mercado y con
importantes recursos de poder (principalmente naturales y humanos). En aquella época, Argentina y Brasil no
detentaban una posición de supremacía Regional , situación que favorecía la
coordinación y concertación de políticas y estrategias para erigir un Bloque de
Poder en el Cono Sur de las Américas. Esta circunstancia es significativa, si
compartimos con Jaguaribe su razonamiento acerca de las posibilidades de
autonomía de América Latina : “dada la relevancia de los dos países en el
cuadro latinoamericano y particularmente en el subsistema sur de la Región,
sólo si ambos optan por una política exterior independiente y actúan
coordinadamente en pro del desarrollo integrado de América Latina, podrá ésta
realizar sus virtualidades en el Sistema Internacional” (39). Las
relaciones que establece el gobierno argentino no son de gobierno a gobierno,
como bien lo señala R. Damonte Taborda (40), sino que por intermedio de los
agregados obreros se establecen vínculos con organizaciones sindicales de
distintos Estados latinoamericanos. Los agregados obreros serán los difusores
de la “Tercera Posición”. “Los
gobiernos cambian y los pueblos quedan” repetirá el Jefe de Estado argentino,
subrayando el rol desempeñado por los representantes sindicales en la política
exterior. Otro
dato importante – que confirma las dificultades de esta experiencia – es la
circunstancia de que no llega a consumarse la tentativa peronista de captación
del movimiento sindical boliviano que, sumado al argentino, hubiese constituido
el polo integrador de las organizaciones sindicales del continente. Para
Argentina, la nueva política exterior significaba : 1)
Alejarse de su habitual “política de insularidad” por medio de la cual
comerciaba – por vía marítima – con países de Europa Occidental, en modo
especial con el Reino Unido de Gran Bretaña, dotada de una economía
complementaria a la suya. 2)
Asumir una “política
continental”, en la que sustantivaba su vínculo con países de América del Sur.
De este modo desborda su clásica zona de disputa Regional, la de los países del
Plata y procura extender su influjo hacia los países del Pacífico. La acción
gubernamental, se concentrará en Sudamérica (países del Plata y del Pacífico);
en el área del Caribe y Centroamérica realizará una tarea fundamentalmente
propagandística, pero sin la intensidad de la desarrollada en América del Sur. 3)
Lograr un liderazgo solidario en la zona, que la prestigiase hemisférica
e internacionalmente. 4)
Marchar hacia la autonomía mediante la previa integración. Para
alcanzar estos objetivos, el gobierno argentino propiciará una política
exterior autonomista heterodoxa (autonomía dentro del bloque pero no respecto
del bloque) que no rompiese con el líder de Occidente, condenándose al
aislamiento en plena vigencia de la guerra fría. Procurará encontrar ecos y
seguidores en sus distintos cursos de acción en América Latina para resistir
los castigos, positivos y/o negativos de EUA, con suerte diversa. EUA, si bien se sintió “amenazado”
por la existencia del Bloque Austral y su eventual desenvolvimiento, no se
opuso de manera directa a la iniciativa justicialista. No hubo necesidad de
ello. Fue suficiente con que el
varguismo continuase su política panamericanista y que la subsidiada, cuando no
donada, colocación de sus excedentes agrícolas (que en desleal competencia
efectuaba por medio de convenios bilaterales), excluyese la producción
cerealera argentina de los mercados consumidores y empeorase sus dificultades
en la balanza comercial. Los
tratados de carácter bilateral, evidencian que la Argentina es la promotora de
la Unión estudiada, con la finalidad de convertirse en un polo de poder
integrador. Es ella la que signa acuerdos con Chile, Paraguay, Ecuador y
Bolivia. Con Nicaragua se suscribirá una declaración conjunta y con la Colombia
de Rojas Pinilla se negociará, sin concretarse pacto alguno, hasta el momento
del derrocamiento del peronismo. Los gobiernos con los cuales se
alcanzan acuerdos son de naturaleza parecida en el caso de Chile, Ecuador y
Bolivia, en lo que a tipología política se refiere. En el caso de Paraguay, el
pacto se firma con Chaves y se perfecciona con Stroessner. Este último país y
la Nicaragua de Somoza son países
subdesarrollados y con impronta autoritaria. La dominación que ejercen sus
elites es de carácter predominantemente
patrimonialista (41), a diferencia de la de tipo carismático de Chile, Argentina, Ecuador y Bolivia. El plan unionista que se había intentado sin éxito (debido a la
negativa de los gobiernos vecinos), desde los comienzos y durante la primera
presidencia de Perón, se concretará recién en la segunda presidencia en una
etapa de debilitamiento del poder del gobierno argentino, lo cual le dará corta
vida. Retomando el tema de la
industrialización sustitutiva y sus dificultades es necesario puntualizar que
en el caso argentino, la producción agropecuaria desempeñó un papel decisivo: 1)
La producción alimentaria es el bien- salario por excelencia y a mayor consumo doméstico, menor saldo
exportable (a igual o parecida producción). 2)
Es la que provee de divisas al
país para promover la industrialización sustitutiva. 3)
Teóricamente los saldos exportables debían utilizarse para alimentar a
la población sudamericana, vinculada a
la Argentina mediante pactos bilaterales. La depreciación de los bienes agrícolas en el mercado
mundial y las sequías mencionadas, agravaron los problemas de la economía
argentina, resintiendo la capacidad de decisión del gobierno promotor de la
experiencia unionista. Estas dificultades y la oposición de tradicionales
grupos de poder provocarán su caída, eclipsando los planes de unidad
sudamericana. REFERENCIAS 1. “Llamamos comunidad a una relación social cuando y en la medida
en que la actitud en la acción social se inspira en el sentimiento subjetivo
(afectivo o tradicional) de los partícipes de constituir un todo... Llamamos sociedad
a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción
social se inspira en una compensación de intereses por motivos racionales (de
fines o de valores) o también en una unión de intereses con igual
motivación.... Esta terminología recuerda la distinción establecida por F.
Tonnies en su obra fundamental “Comunidad y Sociedad”, Max Weber, “Economía y
Sociedad”, Ed. F.C.E. México DF, 2ª. Edición en español, 3ª. Reimpresión,
México DF 1977, T I, pág. 33. 2. Ruiz Garcia, Enrique.: “La era de Carter. Las Transnacionales, fase
superior del imperialismo”, Alianza Editorial S.A., Madrid 1978, pág. 12. 3. Peterson, Harold: “Argentina y los Estados Unidos, 1810/1960”, EUDEBA, Bs. As. 1970, pág. 538. 4. República
Argentina. “Diario de Sesiones Cámara de Senadores de
la Nación”, Mayo 1, 1953, Sesión de Asamblea, pág. 9. 5. Puig, Juan Carlos: “Doctrinas Internacionales y Autonomía
Latinoamericana”, Universidad Simón Bolívar, Caracas, 1980, pág. 197. 6. República
Argentina. “Memoria de la Chancillería”, Buenos
Aires, 1951/52, pág. 91 y sigtes. 7. República
Argentina. “Diario de Sesiones Cámara de Diputados de
la Nación”, Mayo 1, 1954, págs. 28 y sigtes., Sesión de Asamblea. 8. Clarín, Bs. As., Argentina, Julio 3, 1954, pág. 1 9. “La dominación carismática, según Max Weber, es la forma habitual de
derrotar a un régimen de tipo tradicional o uno de carácter racional-legal. Es,
frecuentemente, una dominación de naturaleza revolucionaria. Constituye el tipo
excepcional del poder político, no porque se encuentre raramente, sino porque
descamina los usos de la vida política ordinaria. Toda dominación carismática
implica la sumisión de los hombres a la persona del jefe que se cree llamado a
realizar una misión. Su fundamento es, pues, emocional y no racional, puesto
que toda la fuerza de tal actividad descansa en la confianza, con frecuencia
ciega y fanática, en la fe, en la ausencia de todo control y casi siempre de
toda crítica. El carisma es ruptura de la continuidad, ya sea legal o tradicional...
es destrucción y construcción al mismo tiempo. Los límites y las normas son las que fija el jefe por propia
voluntad, en virtud de las exigencias de lo que cree ser su vocación... Toda
política carismática es, pues, una aventura, no sólo porque corre el riesgo de
un fracaso, sino porque incesantemente está obligado a encontrar un nuevo
impulso, a proporcionar otros motivos de entusiasmo para confirmar su poder”.
En Freund, Julien: “Sociología de Max Weber”, Edic. Península, Madrid,
3ª. Edición, Noviembre 1973, págs. 207/208. 10. Artículo
de Angel Marvaud, citado en diario Clarín, Bs. As. Argentina, Diciembre
28, 1952, pág. 1, en el que se señala
la expansión peronista en América Latina y la correlativa declinación de la
influencia de Estados Unidos al “haber cruzado las tres banderas del
justicialismo las fronteras argentinas”. 11. “El Dpto.
Comunicaciones – Sección Difusión – del Palacio San Martín a partir del 1° de
abril de 1950 hizo irradiar una audición semanal de media hora de duración en
las siguientes capitales y por las emisoras que se consigna : Lima :
Radio Nacional del Perú; Caracas : Radio Venezuela; Managua :
Y.N.B.H. Radio Panamericana; Tegucigalpa : H.R.N. La Voz de Honduras; Quito
: Radio Colonial; Guatemala: La Voz de las Américas; El Salvador
: Y.S.R. La voz del Salvador; México : Cadena Radio Continental; Río
de Janeiro : Radio Globo; Bogotá : La voz de la Víctor; La Paz : Radio Aspiazu ; Panamá : Radio
Miramar . Dichas transmisiones contienen una visión integral de la República
Argentina ”. Cfr. “Memoria del Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto”, 1949/50, pág. 305. 12. República Argentina. “Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto”, 1951/52,
págs. 255/56. 13. Sesiones
Plenarias Asamblea General ONU, 9º. período de sesiones, Octubre 4, 1954, pág.
187. 14. República Argentina. “Memoria del Ministerio
de Relaciones Exteriores y Culto”, 1952/53, pág. 116/117. 15. República Argentina. “Memoria del Ministerio
de Relaciones Exteriores y Culto”, 1952/53, pág. 110. 16. Ciria, Alberto: “Perón y el Justicialismo”,
Siglo XXI, 1971, Bs. As. Argentina, pág. 76, indica los orígenes mexicanos de
los agregados obreros, durante la Presidencia de Alvaro Obregón 1920/24. 17. República Argentina. “Memoria del Ministerio
de Relaciones Exteriores y Culto”, 1949/50, pág. 61 y sigtes. 18. Peterson, H. : ob. cit., pág. 539. 19. La propuesta del Barón de Río Branco
consideraba que un pacto entre Argentina, Brasil y Chile podría lograr una situación de equilibrio de
poder en Sudamérica, para contener el intervencionismo norteamericano en el
área. Los miembros de la Alianza se convertirían en una suerte de poder
compensador del país del Norte. Esta idea no procuraba sino una finalidad
política, un compromiso entre los países citados para prevenir la intromisión
norteamericana en sus asuntos domésticos y
en los de la subRegión. En casos de fuerza mayor, la intención de los
coligados consistía en multilateralizar la Doctrina Monroe, evitando las acciones
unilaterales de EUA. 20. Etapa denominada por Helio Jaguaribe
como laborista de centro-izquierda en “Crisis y alternativas de América Latina:
Reforma o Revolución”, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1972, pág. 61. 21. El diario “El Mercurio” de Chile, contrario a
los planes de integración en su edición de Septiembre 13, 1953, se referirá a
ese encuentro. 22. Carneiro, Glauco : “Lusardo O último caudilho”,
Editora Nova Fronteira, Río de Janeiro, 1978, Vol. 2, pág. 218. 23. Carneiro, Glauco : ob. cit., pág. 376. 24. Carneiro, Glauco: ob. cit., págs. 401/403. 25. Carneiro, Glauco: ob. cit., págs. 442/443. 26. Diario Clarín, Bs. As. Argentina, Noviembre
18, 1952, pág. 3. 27. Diario Clarín, Bs. As. Argentina, Diciembre
26, 1952, pág. 1. 28. Diario Clarín, Bs. As. Argentina, Diciembre
30, 1952, pág. 3 29. República Argentina. “Memoria del Ministerio
de Relaciones Exteriores y Culto”, 1952/53, págs. 88/89. 30. Diario
Clarín, Bs. As. Febrero 26, 1953, pág.1
citando artículo de M. Ferro publicado en París Presse. 31. Diario
Clarín, Bs. As. Febrero 26, 1953, pág. 3. 32. Diario
Clarín, Bs. As. Marzo 3, 1953. 33. Maggi,
Ginna: “Patria y Tradición”, Edit. Gure, Buenos Aires, 1957, pág. 135. 34. Scenna,
Miguel Angel: “Argentina-Chile. Una frontera caliente”, Universidad de
Belgrano, Buenos Aires, Argentina, 1981, pág. 170. 35. Diario
Clarín, Bs. As. Septiembre 10, 1954,
pág. 3. 36. Diario
Clarín, Bs. As, Agosto 8, 1955, pág.2. 37. Diario
Clarín, Bs. As. Octubre 4, 1954, pág.
2. 38. Jaguaribe,
Helio: “Desarrollo económico y desarrollo político”. EUDEBA, Buenos Aires,
1964, pág. 54. 39. Lafer,
Celso y Peña, Félix: “Argentina y Brasil en el sistema de relaciones
internacionales”, Edit. Nueva Visión, Buenos Aires, 1973. Prefacio de Helio
Jaguaribe, pág. 9. 40. Taborda, Damonte: “Ayer fue San Perón”, Edit. Gure,
Buenos Aires, 1955, págs. 13, 31 y 178. 41. Oszlak,
Oscar: “Políticas Públicas y regímenes políticos: reflexiones a partir de
algunas experiencias Latinoamericanas”, Estudios CEDES, Vol. III, No. 2, 1980,
págs. 42/43. BIBLIOGRAFIA
GENERAL Aberastury, M. : “Política
Mundial Contemporánea”, Ed. Paidós, Bs.As., 1970. Argentina, Boletín Oficial, años 1950/55. Argentina, Cámara de Diputados,
Diario Sesiones, Junio 28, 1950. Argentina, Cámara de Diputados,
Diario Sesiones, Mayo 1º. 1951. Argentina, Cámara de Diputados,
Diario Sesiones, Mayo 1º. 1952. Argentina, Cámara de Diputados,
Diario Sesiones, Mayo 1º. 1953. Sesión Asamblea. Argentina, Cámara de Diputados,
Diario Sesiones, Julio 8, 1953. Sesión Asamblea. Argentina, Cámara de Diputados,
Diario Sesiones, Mayo 1º. 1955. Sesión Asamblea. Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, “Memorias de los años
1949/50, 1950/51; 1951/52; 1952/53”. Camilión, O. : “Las relaciones argentino-brasileñas: Perspectiva”,
Clarín, Bs. As. Marzo 22, 1973. Carneiro, Glauco: “Lusardo O. Ultimo Caudilho. Entre Vargas e Perón”.
Vol 2. Edit.Nova Fronteira, Río de Janeiro, 1978. Comisión de Afirmación de la revolución Libertadora: “El Libro Negro de
la Segunda Tiranía”. Ciria , A. : “Perón y el Justicialismo”, Ed. Siglo XXI, Bs.As., 1971. Duarte Pereira, O.: “La seudo –rivalidad argentino- brasileña”. Ed.
Corregidor, Bs.As. 1975. Florit, C.: “Política exterior nacional”. Ed. Arayú, Bs.As., 1960. Ferrari, G. y Conil Paz, A.:
“Política Exterior Argentina”, Ed. Círculo Militar, Bs. As. Argentina, 1971. Ferrari, G.: “Esquema de la Política Exterior Argentina”, EUDEBA, Bs.
As.1981. Franco, J. y Alvarez, F.: “Peronismo: Antecedentes y Gobierno”.
Cuadernos de Antropología Tercer Mundo, Bs. As. 1972. Jaguaribe, H. : “Crisis y alternativas de América Latina: Reforma o
Revolución”, Editorial Paidós, Bs. As. , 1972. Jaguaribe, H. : “Desarrollo Político: Sentido y Condiciones”, Editorial
Paidós, Bs. As., 1972. Jaguaribe, H. : “Desarrollo Político y Desarrollo Económico”, EUDEBA,
Bs. As., 1964. Jauretche, A. : “Ejército y Política”, Revista QUE, Mimeo Nos. 6/7. Lafer, C. y Peña, F. : “Relaciones Argentino-Brasileñas”. Editorial
Nueva Visión, Bs. As., 1973. Machado, Carlos: “La Patria Grande de Bolívar a Perón”. Cuaderno de
Crisis No. 11, Bs. As. ,1974. Martinez, P. : “La Nueva Argentina”, Tomo I, Editorial La Bastilla, Bs.
As., 1976. Moneta, Carlos: “La Política Exterior de Brasil ( De la Dependencia a
la Liberación-Política Exterior para América Latina)”. Editorial La Bastilla,
Bs. As. 1973. Moneta, Carlos y Carella,
Alfredo: “Política Exterior Argentina y Guerra Fría”, Revista Argentina
de Relaciones Internacionales, No. 2 Mayo- Agosto 1975, Bs. As. Perón, Juan: “Política y estrategia. Apuntes para una Doctrina de la
Guerra”. Editorial Aquarius, 1973. Perón, Juan: “La Hora de los Pueblos”, Editorial Norte, Madrid, 1968. Perón, Juan: “América Latina: Ahora o Nunca”, Ed. Diálogo, Uruguay
1968. Perón, Juan: “La realidad de un año de tiranía”, Mimeo 1958. Scenna, M. A. : “La Cuenca del Plata”,
Revista “Todo es Historia”, No. 84, Bs. As. Scenna, M. A. : “Argentina – Chile: Una frontera caliente”. Universidad
de Belgrano. Bs. As. , 1981. Whitaker, A. : “Junio a Diciembre 1955- La Argentina un calidoscopio”.
Editorial Proceso, Bs. As. 1956. |