Los múltiples y simultáneos “estilos de integración”  vigentes

 

 

Alberto J. Sosa

Cristina Dirié

 

Abril 2007

 

1) Introducción

 

En este trabajo realizaremos una sumaria descripción y caracterización de los que estimamos principales procesos de integración convivientes en el interior del Hemisferio Americano, en los que participan países de América Latina,  con especial énfasis en aquellos tendientes a mejorar su capacidad de maniobra y desempeño en el hemisferio y en el mundo.

 

Los países del mundo tienden a agruparse en organizaciones económicas Regionales con fines de crecimiento económico y/o desarrollo y a veces de cooperación mutua.

 

En la teoría de la integración hay dos modelos que ayudan a explicar las características y el alcance de estos procesos: el Organizativo y el Asociativo[1]. El primer modelo se caracteriza por la adhesión de actores de distinta capacidad y potencialidad (heterogeneidad) a una organización, en la que los mayores controlan y condicionan a los menores (verticalidad) y en el que hay un reparto desigualitario de los resultados económicos, políticos y sociales (injusticia). Ejemplos de este modelo son la  división internacional del trabajo y de las actividades económicas, North American Free Trade Agreement (NAFTA/TLCAN), Tratados de Libre Comercio (TLCs),  Acuerdos Marco de Comercio e Inversión (TIFAs[2]), etc.  En este modelo existe la imposición de un determinado “Orden”, que favorece a algún actor  o actores específicos y que perjudica y subordina a los demás.

 

En el segundo, los integrantes tienen iguales problemas y también iguales objetivos (homogeneidad). Todos detentan capacidades y potencialidades análogas (horizontalidad) y los resultados se reparten equitativamente entre ellos (justicia). Es dable mencionar, como ejemplos de acuerdos inspirados en este tipo de modelo, con independencia de los resultados económicos y políticos obtenidos a:  1) la  Unión Europea (UE); 2) la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP); 3) los Acuerdos de Integración Alfonsín-Sarney; 4) el Mercado Común del Sur (MERCOSUR); 5) el Acuerdo Sub-Regional de Cartagena ( PACTO ANDINO); y  6) la  propuesta Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA).

 

El modelo Asociativo es funcional a una visión de Regionalismo Protegido, tipo UE que prosperó bajo el marco normativo del Acuerdo General de Tarifas y de Comercio (GATT). La extensión automática de  la cláusula de la nación más favorecida,  es su piedra angular. Sin embargo, su artículo XXIV, estipula una excepción a la regla admitiendo  que Estados vecinos configuren Zonas de Libre Comercio y Uniones Aduaneras o Regionalismos Protegidos,  a través de la denominada cláusula de habilitación. El MERCOSUR recurrió a esta figura, invocando la normativa de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

 

Por su parte, el modelo Organizativo es funcional a una visión de Regionalismo Abierto, preconizado por el establishment  mundial (organismos multilaterales de financiamiento, corporaciones transnacionales, gobiernos de Estados del primer mundo, élites de la mayoría de los Estados del mundo, etc.). Esta  visión prosperó en los años ‘90, instalándose  como “ideología ambiental”, en  casi todo el planeta a partir de la Ronda Uruguay del GATT que creó la Organización Mundial de Comercio (OMC).

 

La OMC instituye nuevas normas de integración económico-comercial. Por ello, el Regionalismo Abierto sustituye al Protegido. En esta concepción los  procesos de integración, los nuevos y a veces hasta los más recientes, deberían “reciclarse”. El Regionalismo  Protegido debería evolucionar (o involucionar) hacia uno Abierto, los procesos de integración (nuevos y los ya en marcha) tendrían que liberalizar sus transacciones  intra y extra-Regionales. En este sentido, el Regionalismo Abierto sería  una etapa  que atraviesan los Estados miembros de una organización de integración, en pos de su plena incorporación a un único y liberalizado mercado mundial.

 

2) Hemisferio Americano

 

Actualmente existen tres grandes proyectos de integración en disputa en el hemisferio americano:

 

1) el proyecto ALCA[3], patrocinado por EUA, que actualmente se encuentra debilitado, luego de su rechazo en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata (2005), aunque permanece en el horizonte estratégico reducido a los esfuerzos por la firma e implementación de TLCs y TIFAs bilaterales;

 

2) la ALBA, propiciada por el Presidente Chávez, con el respaldo de Bolivia y de Cuba; que está basada en la cooperación y la complementación productiva y considera a la integración un instrumento político al servicio del bienestar y prosperidad de los pueblos.

 

3) el Nuevo MERCOSUR y/o la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), patrocinados por la alianza argentino-brasileña con el valor agregado de Venezuela.  

 

El hemisferio presenta clivajes políticos que recortan su geografía y que nos permiten realizar los comentarios siguientes.

 

3) América Latina y América del Sur. Algo más que simples denominaciones

 

El concepto América Latina[4] fue impuesto con motivo de la intervención franco-austríaca (1862/67) de Ferdinand Maximiliano de Habsburgo en México, en un intento de legitimar la misma. Nuestros Libertadores utilizaban indistintamente Nuestra América, América del Sur, Sudamérica o América meridional. La idea de América Latina resurge luego de la segunda guerra mundial (XX). Es una definición étnica, si bien muchos de los habitantes de este Continente son descendientes de latinos, también son indios, mestizos, afro-descendientes, árabes, judíos, turcos, etc. Por ello, en este sentido proponemos el uso de América del Sur y no el de América Latina. Por otra parte, América Central y la mayor parte del Caribe, se encuentran bajo la directa hegemonía de los EUA. Ya a mediados del siglo XIX, por medio del Tratado Clayton-Bulwer[5], el Reino Unido de Gran Bretaña y los EUA, establecieron una suerte de Yalta “avant la lettre”. Los dos países se obligaron a no buscar el control exclusivo sobre un canal istmico; ni a fortificar dicho canal o a ejercer el dominio sobre parte alguna de América Central. Este Tratado refleja  los intereses y el poderío de sus signatarios en el área citada. Sin embargo, a medida que crecía el poderío de EUA en América Central, el Tratado devenía inaceptable para sus intereses. El Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe, llevaron a que América Central, Caribe y México estuvieran dentro del área de influencia de los EUA, mientras que América del Sur continuara bajo la del Reino Unido. El Tratado Hay- Bunau Varilla, celebrado el 18 de Noviembre de 1903, homologó el reparto de las áreas de influencia. Por este Acuerdo se le dio a EUA una franja del territorio panameño a perpetuidad, de diez (10) millas de ancho (la zona del Canal de Panamá), a través de la cual se construiría el canal. También se otorgaron a perpetuidad el uso y aprovechamiento de tierras y de aguas fuera de la zona que pudieran necesitarse para la construcción, conservación, operación, saneamiento y protección de la empresa. Por este Tratado, EUA ejercía derechos soberanos sobre parte del territorio y se reservaba el derecho de intervención en el mismo, en circunstancias que quedarían a su arbitrio[6].

 

Un siglo después, frente a las consecuencias devastadoras que produjeron las políticas neoliberales y determinados acuerdos comerciales, los países latinoamericanos buscan crear caminos alternativos a través de programas Regionales o intra-Regionales, en los que se brindan apoyo mutuo y buscan fortalecer su posición respecto de terceros. Las presiones económicas y políticas ejercidas desde las potencias del norte, favorecieron en alguna medida, el reforzamiento de los lazos de cooperación y de desarrollo Sur-Sur, no sólo en cuestiones económicas, sino también en las políticas, sociales y ambientales, generando un contrapeso respecto de aquéllas. Estos procesos han sido denominados “Regionalismos alternativos”[7]. Se plantean  desafiar al sistema capitalista global, actualmente dominante, en el que se imponen el interés y bienestar de unos pocos en desmedro del interés de las mayorías. Los citados procesos pretenden generar alternativas de cooperación con objetivos superiores comunes.

 

Sin embargo, la Región no es uniforme, los países tienen sus intereses y aún no comparten una visión de conjunto. Hay falta de coordinación y de convergencia entre las élites y además carecen de una visión estratégica conjunta como Bloque[8]. Coexisten visiones nacionales particulares aún no amalgamadas, respecto del proceso de integración, su contenido y alcance y sobre las probables características del sistema mundial, durante los próximos años[9].

 

Una de las tendencias de la economía mundial capitalista es la probable marcha hacia un sistema multipolar en el que solamente jugarán un rol importante las grandes masas geográficas, económicas y demográficas (Estados o Bloques Ballenas)[10]. Brasil[11] es quizás el único en Suramérica que tiene dichas características, sin embargo en el Itamaraty[12] existe una conciencia de que es necesario formar una Comunidad Sudamericana de Naciones, para seguir un sendero parecido al de la UE, es decir de creación de un Bloque supraestatal que transforme a Sudamérica (o a la mayoría de sus países coligados) en una potencia política y económica mundial.

 

Esta “Era de Gigantes”, a la que se refiere Pinheiro Guimaraes, en términos numéricos se traduce de la siguiente manera: el PBI (PPA) de EUA es de U$S 12.939.273 millones de dólares; el  de la República Popular China  de U$S 10.518.221; el  de Japón de  U$S 4.069.172 millones de dólares; el de la India de U$S 3.942.177 millones de dólares; el de la República Federal de Alemania  de U$S 2.605.373 millones de dólares y el del Reino Unido de  U$S 1.911.943 millones de dólares[13]; etc.

América del Sur está compuesta por doce países dentro de un espacio geográfico de más de 360 millones de habitantes (2004)[14] . Su territorio tiene una superficie de alrededor de 17 millones de km2, casi el doble del de los EUA[15] y posee cuatro elementos fundamentales para el futuro de la humanidad: abundancia de recursos energéticos renovables y no renovables; reservas de agua dulce; enorme potencial de producción de alimentos;  y biodiversidad. Su PBI (PPA) es de U$S 3,310 trillones y si consideramos exclusivamente al MERCOSUR y Asociados[16] (Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú) es de U$S  3,304 trillones.

 

El Nuevo MERCOSUR, conformado por los cuatro Estados fundadores[17] y Venezuela, tiene un PBI (PPA) de U$S  2,470 trillones de dólares[18] .  ¿Que podrían  hacer países como Bolivia, Paraguay, Uruguay, Ecuador y hasta la misma Argentina, si no se integran fundamentalmente con Brasil y con Venezuela y viceversa? Se avanzó en la cuestión energética que tiene como eje a la Argentina, a Brasil y a Venezuela, a través del proyectado Gasoducto del Sur, cuyos estudios se encuentran en estado de avance. Además existe interés en el desarrollo de las energías renovables[19] y propuestas relacionadas con la complementariedad productiva que pueden beneficiar a varios países. Un ejemplo lo constituye la industria naval que podría beneficiarse de las contrataciones de Petrobrás y de PDVSA[20]. Los diferentes países podrían participar de este esfuerzo atrayendo inversiones, si ofrecen mercados para consumo de la producción en una escala similar a la que tienen la República Popular China, la India, la UE, los EUA (o NAFTA) y Rusia. 

El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, propicia la articulación entre ALBA y el MERCOSUR, como eje de la futura CSN. Durante la Cumbre de Córdoba, Venezuela firmó el Protocolo que establece su plena adhesión al MERCOSUR. A través del mismo, se estableció un plazo de cuatro años para su completa integración al Bloque, con todos los derechos y las obligaciones derivadas de su condición de Estado Parte. Conforme al citado documento, Brasil y Argentina, se comprometen a eliminar sus respectivas tarifas comerciales con Venezuela, durante un plazo que fenece el 1º de Enero del 2010. Por su lado, el nuevo socio, teniendo en cuenta sus asimetrías con las mencionadas economías, eliminará las tarifas sobre los productos brasileños y argentinos el 1° de Enero de 2012[21]. Bolivia puede seguir el camino venezolano e ingresar como Estado Parte al MERCOSUR[22].

Venezuela confirmó su retiro de la CAN, luego de la decisión de los gobiernos de Perú y de Colombia de firmar TLCs con EUA. Sin embargo, Venezuela adhiere al MERCOSUR aunque accede al mismo con agenda propia: ALBA y los Tratados de Comercio de los Pueblos (TCPs)[23].

4) La CSN (¿convergencia MERCOSUR+ALBA?)

 

La República de Venezuela participa en MERCOSUR y en ALBA que pueden llegar a converger en la CSN, rescatando los aspectos sobresalientes y valiosos de ambos procesos de integración. En la construcción de la CSN es relevante el papel del Brasil, uno de los diez (10) países más importantes del mundo, conforme una lista ordenada por el producto bruto interno (PBI), a valores de paridad de poder adquisitivo (PPA)[24].

 

El MERCOSUR propicia la libre circulación de capitales, de bienes, de servicios y de trabajadores. Sus orígenes datan del entendimiento gubernamental brasileño-argentino (1985).

Hasta ahora el  MERCOSUR[25] fue una Unión Aduanera o espacio para hacer negocios aprovechada predominantemente -desde sus orígenes y hasta la fecha- por firmas agroalimentarias, de energía y combustibles y por automotrices, muchas veces de capital extranjero. Su carácter laxo no impide la conformación de un MERCOSUR de los pueblos (no sólo de los ciudadano/as), con participación de las corporaciones económicas, de los sindicatos, de las organizaciones no gubernamentales (ONGs), de los movimientos sociales, de las agencias gubernamentales estatales y subestatales de todo tipo y característica, de universidades, de institutos de ciencia y de tecnología, del empresariado pequeño y mediano (Pyme), del movimiento cooperativo, etc.

Por su lado, el Nuevo MERCOSUR excede la dimensión exclusivamente comercial y tiene vocación política. Por ello precisa avanzar en dirección a una articulación económica, que incluya políticas industriales, agrícolas, sociales y culturales comunes. Para eso, son necesarias instituciones conjuntas, como el Parlamento del MERCOSUR[26]. La característica distintiva de este proceso de integración, respecto de la CSN, es su arancel externo que propicia la formación de un Mercado Común.

No obstante grandes diferencias en la composición y magnitud de sus respectivas economías,  todos los países que lo conforman han evidenciado tasas de crecimiento, en algunos casos muy significativas, aunque persisten situaciones de alta vulnerabilidad social. Se advierten grandes desigualdades en la distribución del ingreso y altos porcentajes de población bajo la línea de pobreza. En Argentina la pobreza alcanzaba al 29.4% de la población urbana en el 2004, al 35.7% en Brasil (2003),  al 50.1% en Paraguay (2001), al 48.6% en Venezuela (2002) y en Uruguay al 15.4% (2002). La desigual distribución de los ingresos se observa al comparar la participación del 40% más pobre y del 10% más rico, en los ingresos totales en cada país. Si bien en todos existen grandes desigualdades,  Brasil y Uruguay  constituyen los casos extremos. En el primero el 40% más pobre recibe el 11.4% de los ingresos totales, mientras que el 10% más rico percibe el 44.1%, en el segundo el 40% más pobre recibe el 21.6% de los ingresos totales mientras que el 10% más rico percibe el 27.3%.  También se advierten importantes problemas en los respectivos mercados de trabajo.  En todos los países las tasas de desocupación abierta superan el 11%  y una porción muy significativa de los que están ocupados trabajan en sectores de baja productividad. En Argentina, Brasil y  Uruguay algo más del 40% de los ocupados urbanos trabajan en sectores de baja productividad mientras que en Venezuela y Paraguay esta situación alcanza a casi el 60%.[27] 

 

El MERCOSUR tendría que reconfigurarse por medio de la creación de encadenamientos productivos que permitan agregar valor a las distintas economías domésticas, en el que todos los países desarrollen, incluso los relativamente más pequeños, eslabones de la cadena y pongan en funcionamiento el Fondo de Convergencia Estructural (FOCEM), para la atención de las asimetrías existentes entre países y entre regiones subnacionales de los Estados Parte del Bloque[28]. Asimismo, debe crear instituciones comunitarias que resuelvan los contenciosos existentes[29].

 

5) Consideraciones finales

 

  • La intensidad del conflicto en el Asia Central y la derrota republicana en las recientes elecciones legislativas permiten pronosticar (con el margen de error esperable), que el gobierno de EUA no prestará una “atención privilegiada” a la Región Sudamericana.

 

  • Los países que integran el BRIC, es decir China, India, Rusia y también Brasil son otra de las fuerzas impulsoras[30] de transformaciones en el sistema mundial. Su creciente protagonismo, especialmente el chino y el indio,  producen inestabilidad en tanto pueden mudar el escenario previsto por la Tríada histórico-tradicional. La imagen de este escenario es aún más incierta, dado que no existen antecedentes de este tipo de hegemonía en el mundo moderno.  ¿Cuáles serán los aspectos sobresalientes de su hegemonía, qué tipo de  relaciones asumirán con América del Sur, cómo impactará en  el MERCOSUR son temas que ameritan  analizarse y debatirse?

 

  • América del Sur transita una etapa en la que predominan gobiernos post-neoliberales que, si se aprovechan lúcidamente los años por venir, pueden    promover un fortalecimiento político y económico de la Región y de sus Estados Partes en el sistema mundial,

 

  • Lula asumió recientemente  su 2º mandato, Chávez fue reelegido por un nuevo periodo y Correa es el presidente  de Ecuador, con un discurso de campaña que hizo hincapié en la convocatoria de una constituyente para la reforma constitucional; oposición a la firma de un TLC con EUA; y adhesión de su país al NUEVO MERCOSUR.

 

  • Con el probable triunfo de Kirchner (o de la actual senadora Cristina F. de Kirchner) en Argentina, el mapa político sudamericano  se presenta promisorio para los próximos años al ratificarse la tendencia de gobiernos post-neoliberales en los países más gravitantes de la Región.

 

  • El Nuevo MERCOSUR puede fortalecerse a través de la adhesión de Ecuador y de Bolivia. En este sentido, el Bloque recibiría valiosos aportes: los yacimientos de gas boliviano y de petróleo ecuatoriano, así como la bioceaneidad (Ecuador) y su salida al Pacífico.  La firma de TLCs por parte de Chile, Perú y Colombia con EUA, obliteraban esa vía al MERCOSUR, el triunfo de Correa devuelve tal  posibilidad.

 

  • En pos del logro de una Región con un desarrollo sustentable y con mayor equidad  el  proceso de integración Regional (MERCOSUR, Comunidad Sudamericana) constituye una fuerza impulsora positiva y amigable.  Por el contrario, los TLCs, los TBIs y los TIFAs constituyen  fuerzas impulsoras inamistosas y negativas.

 

  • No hay un final previsto sobre el desenlace del  contencioso entre los distintos tipos de procesos de integración en marcha o propuestos.  Por un lado, se encuentran los procesos que impulsan los sudamericanos y que tienen parentesco y homogeneidad entre sí: MERCOSUR, CSN (ALCSA=MERCOSUR+ CAN+ Chile) y ALBA. Por otro, los TLCs, TBIs y TIFAs. La dupla Brasil-Argentina (a la que se suma Venezuela) rechaza las diversas iniciativas de EUA porque consideran que la incorporación al mundo del TLC no equivale a un desarrollo industrial sustentable, con inclusión y justicia social. Por el contrario, un mejor acceso al mercado de la primera potencia mundial sería a costa de su derecho al desarrollo. Sus países perfeccionarían las relaciones del tipo economía de enclave, sin los correspondientes eslabonamientos endógenos que provean satisfacción a las necesidades de ocupación, bienestar, prosperidad y seguridad de sus ciudadano/as, a la par que se profundizaría el proceso de debilitamiento de la capacidad de producción normativa y de regulación de los aparatos estatales.


[1] Cfr. Dallanegra Luis “Escenarios”. Mimeo. Buenos Aires, Argentina. Julio 2001. El autor analiza los conceptos “integración Asociativa” e “integración Organizativa” acuñados por el  pensador noruego Johan Galtung.. 

[2] Siglas en inglés.

[3] Para el tema ALCA y su impacto probable sobre países de América Latina, cfr. Alberto J. Sosa. “ALCA: TLC o Constitución Global?” www.amersur.org.ar, Noviembre 2003.

[4] Moniz Bandeira Luiz Alberto, “Brasil e a America Do Sul” www.amersur.org.ar Junio 2005.

[5] Tratado de 1850: Clayton era el Secretario de Estado de los EUA,, mientras que Bulwer era el ministro británico acreditado en Washington. Cfr. Connell- Smith, Gordon “Los Estados Unidos y la América Latina” Fondo de Cultura Económica, México DF 1ª edición en español 1977, páginas 111/12.

[6] Connell- Smith, Gordon, op. cit., págs. 129/32.

[7] Keet D., Programas Regionales en el Sur y nuevas iniciativas Populares en el contexto de Tendencias Gubernamentales Internas Opuestas e Intervenciones Externas. Alternative Regionalisms Project. Noviembre 2003. Transnational Institute.  Pag 6

[8] Sosa, Alberto J. “La Comunidad Sudamericana de Naciones: evolución y contratiempos”  www.amersur.org.ar  Agosto 2005.

[9] Moniz Bandeira Luiz Alberto. “¿Qué quiere Brasil en Sudamérica?” La  Onda Digital de Montevideo, 23 Mayo 2006 www.uruguay2030.com/LaOnda/LaOnda ; Moniz Bandeira, Luiz Alberto. “El carácter estratégico de la Comunidad Sudamericana de Naciones”. La Onda Digital de Montevideo, Nª 250 23/08/2006 www.uruguay2030.com/LaOnda/LaOnda

[10] En la terminología del Itamaraty son aquellos que por sus dimensiones geográficas, demográficas y económicas poseen una particular gravitación y que cuando se ponen en movimiento, sacuden al planeta.

[11] Su política exterior se desarrolla en varios frentes simultáneos: 1) la Tríada tradicional (EUA, UE, Japón); 2) con los Estados Ballena en el G20 (ámbito de la OMC) y a través de negociaciones bilaterales o plurilaterales con los mismos; 3) Nuevo MERCOSUR y/o la CSN.

 

[12] Ricardo Sennes y Carla Tomazini. “Agenda Sudamericana de Brasil. ¿Proyecto diplomático, sectorial o estratégico?”. Foreign Affairs en español, Enero/Marzo 2006 www.foreignaffairs-esp.org

[13] FMI World Economic Outlook Database, April 2006.

[14] 67% de la población de América Latina y el 6% de la mundial. Su población es mayor que la de EUA (293 millones: estimado 2004).

[15] 9.631.418 km2.

[16] Únicamente diez países.

[17] Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

[18] Cfr. FMI. World Economic. Outlook Database, April 2006. El PBN (PPA) del Nuevo MERCOSUR se descompone de la siguiente manera: Brasil U$S 1.665.434 millones de dólares estadounidenses;  Argentina U$S 567.313 millones de dólares estadounidenses; Venezuela U$S 174.355 millones de dólares estadounidenses; Uruguay U$S 36.410 millones de dólares estadounidenses; y Paraguay U$S 29.936 millones de dólares estadounidenses.

[19] Etanol utilizando como insumo el maíz o el azúcar.

[20] Por ejemplo, la empresa estatal Astilleros Río Santiago de la Provincia de Buenos Aires, Argentina que se encuentra en proceso de reconstrucción.

[21] Protocolo de Adhesión de Venezuela al MERCOSUR. Cfr. www.amersur.org.ar  Septiembre 2006.

[22] El Embajador de Bolivia acreditado en Buenos Aires expresó recientemente que este paso estaría condicionado a la satisfacción de demandas de su país, por ejemplo: un nuevo acuerdo en el tema gas y que se le transfiera tecnología para la producción de soja. Sin embargo, Bolivia por el momento no estaría dispuesta a abandonar la CAN, donde el Presidente Evo Morales mantiene un liderazgo en las comunidades indígenas de los Estados Miembros.

[23] Un antecedente son los Acuerdos Bilaterales de Perón, los agregados obreros y los acuerdos CGT-CGE. La política exterior del Presidente Perón recurrió a la creación del cuerpo de agregados obreros, en su servicio exterior,  con el objeto de difundir la “doctrina justicialista”·. Los citados agregados “ formarán parte de la representación diplomática de la sede en que actúen...” (ley de servicio exterior N° 12951, Boletín Oficial, Marzo 5, 1947). Cfr. Sosa, Alberto J. “ABC: Peronismo y Unidad Latinoamericana” www.amersur.org.ar, 1982.

[24] World Economic Outlook Database. FMI, April 2006. El criterio de PPA toma en cuenta el costo de vida relativo y la tasa de inflación entre los países, mientras que el uso de la tasas de cambio tiene la potencial distorsión de la real diferencia en el  ingreso. El PBI (PPA) de Brasil es de 1.665.434 millones de dólares internacionales; el PBI (PPA) de Argentina es de 567.313 millones de dólares; el PBI (PPA) de Venezuela es de 174.355 millones de dólares; el PBI (PPA) de Uruguay es de 36.410 millones de dólares; el PBI (PPA) de Paraguay es de 29.936 millones de dólares. En conjunto suman un PBI (PPA) de U$S 2.473.000 millones de dólares. A su vez, el PBI (PPA) de Bolivia es de  26.872 y el de Cuba aproximadamente de 40.000 millones de dólares. EL PBI (PPA) de los tres (3) socios de ALBA alcanza una cifra aproximada a los U$S de 241.227 millones de dólares.

[25] Tratado Marco (Asunción 1991) de 24 artículos con normas de contenido y alcance genérico, que propicia un espacio económico arancelizado externo y desarancelizado internamente, con coordinación de políticas macroeconómicas y que tiende a posibilitar la convergencia estratégica de sus Estados Partes.

[26] Entrará en vigencia antes de finalizar el año 2006.

[27] Cfr. información cuantitativa en CEPAL, Panorama Social de América Latina, 2005.

[28] Sebastián Valdomir. “Brasil propoe “new deal” aos sócios pequenos, mais pede paciencia”. Agencia Carta Mayor http://agenciacartamaior.uol.com.br

[29] Hasta la adhesión de Venezuela, se expresaba que el MERCOSUR estaba configurado por cinco (5) instancias gubernamentales: los cuatro (4) Estados fundadores del Tratado de Asunción y la Secretaría Técnica del MERCOSUR de Montevideo que, dado que carece de facultades para arbitrar en las disputas, se sumaba a veces como un quinto actor, con sus propias posturas y demandas.

 

[30] Las Fuerzas Impulsoras (FI) representan los factores, tendencias, o procesos clave que influencian la situación, el tema focal, o las decisiones, y que propulsan al sistema y co-determinan el despliegue de los escenarios futuros. Las FI pueden ordenarse en dos categorías principales: fuerzas de contexto y acciones de actores sociales. Entre las primeras aparecen eventos o procesos económicos, sociales, ambientales, etc. Entre las segundas se encuentra el Proyecto Gubernamental de país y/o el Proyecto Regional tipo MERCOSUR y/o CSN. Cf. Gilberto Gallopín, mimeo, Diciembre 2006.