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Los
múltiples y simultáneos “estilos de integración” vigentes Alberto J. Sosa Cristina Dirié Abril 2007 1) Introducción En este trabajo realizaremos una
sumaria descripción y caracterización de los que estimamos principales procesos
de integración convivientes en el interior del Hemisferio Americano, en los que
participan países de América Latina,
con especial énfasis en aquellos tendientes a mejorar su capacidad de
maniobra y desempeño en el hemisferio y en el mundo. Los países del mundo tienden a
agruparse en organizaciones económicas Regionales con fines de crecimiento
económico y/o desarrollo y a veces de cooperación mutua. En la teoría de la integración hay
dos modelos que ayudan a explicar las características y el alcance de estos
procesos: el Organizativo y el Asociativo[1].
El primer modelo se caracteriza por la adhesión de actores de distinta
capacidad y potencialidad (heterogeneidad)
a una organización, en la que los mayores controlan y condicionan a los
menores (verticalidad) y en el
que hay un reparto desigualitario de los resultados económicos, políticos y
sociales (injusticia). Ejemplos
de este modelo son la división internacional del trabajo y de las
actividades económicas, North American Free Trade Agreement
(NAFTA/TLCAN), Tratados de Libre Comercio (TLCs), Acuerdos Marco de Comercio e Inversión (TIFAs[2]),
etc.
En este modelo existe la imposición de un determinado “Orden”,
que favorece a algún actor o actores
específicos y que perjudica y subordina a los demás. En el segundo, los integrantes
tienen iguales problemas y también iguales objetivos (homogeneidad). Todos detentan capacidades y potencialidades
análogas (horizontalidad) y los
resultados se reparten equitativamente entre ellos (justicia). Es dable mencionar, como ejemplos de acuerdos
inspirados en este tipo de modelo, con independencia de los resultados
económicos y políticos obtenidos a: 1)
la Unión Europea (UE); 2) la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP); 3) los Acuerdos de
Integración Alfonsín-Sarney; 4) el Mercado Común del Sur (MERCOSUR); 5) el
Acuerdo Sub-Regional de Cartagena ( PACTO ANDINO); y 6) la propuesta
Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA). El modelo Asociativo es funcional a una visión de Regionalismo Protegido, tipo
UE que prosperó bajo el marco normativo del Acuerdo General de Tarifas y de
Comercio (GATT). La extensión automática de
la cláusula de la nación más
favorecida, es su piedra
angular. Sin embargo, su artículo XXIV, estipula una excepción a la regla admitiendo que Estados vecinos configuren Zonas de
Libre Comercio y Uniones Aduaneras o
Regionalismos Protegidos, a través de
la denominada cláusula de habilitación. El MERCOSUR recurrió a esta figura,
invocando la normativa de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Por su parte, el modelo Organizativo es funcional a una visión de
Regionalismo Abierto, preconizado por el establishment mundial (organismos multilaterales de
financiamiento, corporaciones transnacionales, gobiernos de Estados del primer
mundo, élites de la mayoría de los Estados del mundo, etc.). Esta visión prosperó en los años ‘90,
instalándose como “ideología
ambiental”, en casi todo el planeta a
partir de la Ronda Uruguay del GATT que creó la Organización Mundial de Comercio
(OMC). La OMC instituye nuevas normas de
integración económico-comercial. Por ello, el Regionalismo Abierto sustituye al Protegido. En esta concepción los procesos de integración, los nuevos y a veces
hasta los más recientes, deberían “reciclarse”. El Regionalismo Protegido
debería evolucionar (o involucionar) hacia uno Abierto, los procesos de
integración (nuevos y los ya en marcha) tendrían que liberalizar sus
transacciones intra y extra-Regionales.
En este sentido, el Regionalismo Abierto sería
una etapa que atraviesan los
Estados miembros de una organización de integración, en pos de su plena
incorporación a un único y liberalizado mercado mundial. 2) Hemisferio Americano Actualmente existen
tres grandes proyectos de integración en disputa en el hemisferio americano: 1) el proyecto ALCA[3],
patrocinado por EUA, que actualmente se encuentra debilitado, luego de su
rechazo en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata (2005), aunque permanece
en el horizonte estratégico reducido a los esfuerzos por la firma e
implementación de TLCs y TIFAs bilaterales; 2) la ALBA, propiciada por el Presidente Chávez, con el
respaldo de Bolivia y de Cuba; que está basada en la cooperación y la
complementación productiva y considera a la integración un instrumento político
al servicio del bienestar y prosperidad de los pueblos. 3) el Nuevo MERCOSUR y/o la
Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), patrocinados por la alianza
argentino-brasileña con el valor agregado de Venezuela. El hemisferio presenta clivajes
políticos que recortan su geografía y que nos permiten realizar los comentarios
siguientes. 3) América Latina y América del Sur. Algo más que simples denominaciones El concepto América Latina[4]
fue impuesto con motivo de la intervención franco-austríaca (1862/67) de
Ferdinand Maximiliano de Habsburgo en México, en un intento de legitimar la
misma. Nuestros Libertadores utilizaban indistintamente Nuestra América,
América del Sur, Sudamérica o América meridional. La idea de América Latina
resurge luego de la segunda guerra mundial (XX). Es una definición étnica, si
bien muchos de los habitantes de este Continente son descendientes de latinos,
también son indios, mestizos, afro-descendientes, árabes, judíos, turcos, etc.
Por ello, en este sentido proponemos el uso de América del Sur y no el de
América Latina. Por otra parte, América Central y la mayor parte del Caribe, se
encuentran bajo la directa hegemonía de los EUA. Ya a mediados del siglo XIX,
por medio del Tratado Clayton-Bulwer[5],
el Reino Unido de Gran Bretaña y los EUA, establecieron una suerte de Yalta
“avant la lettre”. Los dos países se obligaron a no buscar el control exclusivo
sobre un canal istmico; ni a fortificar dicho canal o a ejercer el dominio
sobre parte alguna de América Central. Este Tratado refleja los intereses y el poderío de sus
signatarios en el área citada. Sin embargo, a medida que crecía el poderío de
EUA en América Central, el Tratado devenía inaceptable para sus intereses. El
Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe, llevaron a que América Central, Caribe
y México estuvieran dentro del área de influencia de los EUA, mientras que
América del Sur continuara bajo la del Reino Unido. El Tratado Hay- Bunau
Varilla, celebrado el 18 de Noviembre de 1903, homologó el reparto de las áreas
de influencia. Por este Acuerdo se le dio a EUA una franja del territorio
panameño a perpetuidad, de diez (10) millas de ancho (la zona del Canal de
Panamá), a través de la cual se construiría el canal. También se otorgaron a
perpetuidad el uso y aprovechamiento de tierras y de aguas fuera de la zona que
pudieran necesitarse para la construcción, conservación, operación, saneamiento
y protección de la empresa. Por este Tratado, EUA ejercía derechos soberanos
sobre parte del territorio y se reservaba el derecho de intervención en el
mismo, en circunstancias que quedarían a su arbitrio[6]. Un siglo después, frente a las
consecuencias devastadoras que produjeron las políticas neoliberales y
determinados acuerdos comerciales, los países latinoamericanos buscan crear
caminos alternativos a través de programas Regionales o intra-Regionales, en
los que se brindan apoyo mutuo y buscan fortalecer su posición respecto de
terceros. Las presiones económicas y políticas ejercidas desde las potencias
del norte, favorecieron en alguna medida, el reforzamiento de los lazos de
cooperación y de desarrollo Sur-Sur, no sólo en cuestiones económicas, sino
también en las políticas, sociales y ambientales, generando un contrapeso
respecto de aquéllas. Estos procesos han sido denominados “Regionalismos
alternativos”[7]. Se
plantean desafiar al sistema
capitalista global, actualmente dominante, en el que se imponen el interés y
bienestar de unos pocos en desmedro del interés de las mayorías. Los citados
procesos pretenden generar alternativas de cooperación con objetivos superiores
comunes. Sin embargo, la Región no es
uniforme, los países tienen sus intereses y aún no comparten una visión de
conjunto. Hay falta de coordinación y de convergencia entre las élites y además
carecen de una visión estratégica conjunta como Bloque[8].
Coexisten visiones nacionales particulares aún no amalgamadas, respecto del
proceso de integración, su contenido y alcance y sobre las probables
características del sistema mundial, durante los próximos años[9].
Una de las tendencias de la economía
mundial capitalista es la probable marcha hacia un sistema multipolar en el que
solamente jugarán un rol importante las grandes masas geográficas, económicas y
demográficas (Estados o Bloques Ballenas)[10].
Brasil[11]
es quizás el único en Suramérica que tiene dichas características, sin embargo
en el Itamaraty[12] existe una
conciencia de que es necesario formar una Comunidad Sudamericana de Naciones,
para seguir un sendero parecido al de la UE, es decir de creación de un Bloque
supraestatal que transforme a Sudamérica (o a la mayoría de sus países
coligados) en una potencia política y económica mundial. Esta “Era de Gigantes”, a la que se
refiere Pinheiro Guimaraes, en términos numéricos se traduce de la siguiente
manera: el PBI (PPA) de EUA es de U$S 12.939.273 millones de dólares; el de la República Popular China de U$S 10.518.221; el de Japón de
U$S 4.069.172 millones de dólares; el de la India de U$S 3.942.177
millones de dólares; el de la República Federal de Alemania de U$S 2.605.373 millones de dólares y el
del Reino Unido de U$S 1.911.943
millones de dólares[13];
etc. América del Sur está compuesta por
doce países dentro de un espacio geográfico de más de 360 millones de
habitantes (2004)[14]
. Su territorio tiene una superficie de alrededor de 17 millones de km2, casi
el doble del de los EUA[15]
y posee cuatro elementos fundamentales para el futuro de la humanidad:
abundancia de recursos energéticos renovables y no renovables; reservas de agua
dulce; enorme potencial de producción de alimentos; y biodiversidad. Su PBI (PPA) es de U$S 3,310 trillones y si
consideramos exclusivamente al MERCOSUR y Asociados[16]
(Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú) es de U$S 3,304 trillones. El Nuevo MERCOSUR, conformado por
los cuatro Estados fundadores[17]
y Venezuela, tiene un PBI (PPA) de U$S
2,470 trillones de dólares[18]
. ¿Que podrían hacer países como Bolivia, Paraguay,
Uruguay, Ecuador y hasta la misma Argentina, si no se integran fundamentalmente
con Brasil y con Venezuela y viceversa? Se avanzó en la cuestión energética que
tiene como eje a la Argentina, a Brasil y a Venezuela, a través del proyectado
Gasoducto del Sur, cuyos estudios se encuentran en estado de avance. Además
existe interés en el desarrollo de las energías renovables[19]
y propuestas relacionadas con la complementariedad productiva que pueden beneficiar a varios países. Un ejemplo lo constituye
la industria naval que podría beneficiarse de las contrataciones de Petrobrás y
de PDVSA[20]. Los
diferentes países podrían participar de este esfuerzo atrayendo inversiones, si
ofrecen mercados para consumo de la producción en una escala similar a la que
tienen la República Popular China, la India, la UE, los EUA (o NAFTA) y
Rusia. El Presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, propicia la articulación entre ALBA y el MERCOSUR, como eje de la
futura CSN. Durante la Cumbre de Córdoba, Venezuela firmó el Protocolo que
establece su plena adhesión al MERCOSUR. A través del mismo, se estableció un
plazo de cuatro años para su completa integración al Bloque, con todos los
derechos y las obligaciones derivadas de su condición de Estado Parte. Conforme
al citado documento, Brasil y Argentina, se comprometen a eliminar sus
respectivas tarifas comerciales con Venezuela, durante un plazo que fenece el
1º de Enero del 2010. Por su lado, el nuevo socio, teniendo en cuenta sus
asimetrías con las mencionadas economías, eliminará las tarifas sobre los
productos brasileños y argentinos el 1° de Enero de 2012[21].
Bolivia puede seguir el camino venezolano e ingresar como Estado Parte al
MERCOSUR[22]. Venezuela confirmó su retiro de la
CAN, luego de la decisión de los gobiernos de Perú y de Colombia de firmar TLCs
con EUA. Sin embargo, Venezuela adhiere al MERCOSUR aunque accede al mismo con
agenda propia: ALBA y los Tratados de Comercio de los Pueblos (TCPs)[23]. 4) La CSN
(¿convergencia MERCOSUR+ALBA?) La República de Venezuela participa
en MERCOSUR y en ALBA que pueden llegar a converger en la CSN, rescatando los
aspectos sobresalientes y valiosos de ambos procesos de integración. En la
construcción de la CSN es relevante el papel del Brasil, uno de los diez (10)
países más importantes del mundo, conforme una lista ordenada por el producto
bruto interno (PBI), a valores de paridad de poder adquisitivo (PPA)[24]. El MERCOSUR propicia la libre
circulación de capitales, de bienes, de servicios y de trabajadores. Sus
orígenes datan del entendimiento gubernamental brasileño-argentino (1985). Hasta ahora el MERCOSUR[25]
fue una Unión Aduanera o espacio para hacer negocios aprovechada
predominantemente -desde sus orígenes y hasta la fecha- por firmas
agroalimentarias, de energía y combustibles y por automotrices, muchas veces de
capital extranjero. Su carácter laxo no impide la conformación de un
MERCOSUR de los pueblos (no sólo de los ciudadano/as), con participación de las
corporaciones económicas, de los sindicatos, de las organizaciones no
gubernamentales (ONGs), de los movimientos sociales, de las agencias
gubernamentales estatales y subestatales de todo tipo y característica, de
universidades, de institutos de ciencia y de tecnología, del empresariado
pequeño y mediano (Pyme), del movimiento cooperativo, etc. Por su lado, el Nuevo MERCOSUR
excede la dimensión exclusivamente comercial y tiene vocación política. Por
ello precisa avanzar en dirección a una articulación económica, que incluya
políticas industriales, agrícolas, sociales y culturales comunes. Para eso, son
necesarias instituciones conjuntas, como el Parlamento del MERCOSUR[26].
La característica distintiva de este proceso
de integración, respecto de la CSN, es su arancel externo que propicia la
formación de un Mercado Común. No obstante grandes diferencias en
la composición y magnitud de sus respectivas economías, todos los países que lo conforman han
evidenciado tasas de crecimiento, en algunos casos muy significativas, aunque
persisten situaciones de alta vulnerabilidad social. Se advierten grandes
desigualdades en la distribución del ingreso y altos porcentajes de población
bajo la línea de pobreza. En Argentina la pobreza alcanzaba al 29.4% de la
población urbana en el 2004, al 35.7% en Brasil (2003), al 50.1% en Paraguay (2001), al 48.6% en
Venezuela (2002) y en Uruguay al 15.4% (2002). La desigual distribución de los
ingresos se observa al comparar la participación del 40% más pobre y del 10%
más rico, en los ingresos totales en cada país. Si bien en todos existen
grandes desigualdades, Brasil y
Uruguay constituyen los casos extremos.
En el primero el 40% más pobre recibe el 11.4% de los ingresos totales, mientras
que el 10% más rico percibe el 44.1%, en el segundo el 40% más pobre recibe el
21.6% de los ingresos totales mientras que el 10% más rico percibe el
27.3%. También se advierten importantes
problemas en los respectivos mercados de trabajo. En todos los países las tasas de desocupación abierta superan el
11% y una porción muy significativa de
los que están ocupados trabajan en sectores de baja productividad. En
Argentina, Brasil y Uruguay algo más
del 40% de los ocupados urbanos trabajan en sectores de baja productividad
mientras que en Venezuela y Paraguay esta situación alcanza a casi el 60%.[27] El MERCOSUR tendría que
reconfigurarse por medio de la creación de encadenamientos productivos que
permitan agregar valor a las distintas economías domésticas, en el que todos
los países desarrollen, incluso los relativamente más pequeños, eslabones de la
cadena y pongan en funcionamiento el Fondo de Convergencia Estructural (FOCEM),
para la atención de las asimetrías existentes entre países y entre regiones
subnacionales de los Estados Parte del Bloque[28].
Asimismo, debe crear instituciones comunitarias que resuelvan los contenciosos
existentes[29]. 5) Consideraciones finales
[1] Cfr.
Dallanegra Luis “Escenarios”. Mimeo. Buenos Aires, Argentina. Julio 2001. El
autor analiza los conceptos “integración Asociativa” e “integración
Organizativa” acuñados por el pensador
noruego Johan Galtung.. [2] Siglas en
inglés. [3] Para el tema ALCA y su impacto probable sobre países
de América Latina, cfr. Alberto J. Sosa. “ALCA: TLC o Constitución Global?” www.amersur.org.ar, Noviembre 2003. [4] Moniz
Bandeira Luiz Alberto, “Brasil e a America Do Sul” www.amersur.org.ar Junio 2005. [5] Tratado de
1850: Clayton era el Secretario de Estado de los EUA,, mientras que Bulwer era
el ministro británico acreditado en Washington. Cfr. Connell- Smith, Gordon “Los Estados Unidos y la América Latina” Fondo de
Cultura Económica, México DF 1ª edición en español 1977, páginas 111/12. [6] Connell- Smith, Gordon, op. cit., págs. 129/32. [7] Keet D.,
Programas Regionales en el Sur y nuevas iniciativas Populares en el contexto de
Tendencias Gubernamentales Internas Opuestas e Intervenciones Externas.
Alternative Regionalisms Project. Noviembre 2003. Transnational Institute. Pag 6 [8] Sosa, Alberto J. “La Comunidad Sudamericana de
Naciones: evolución y contratiempos” www.amersur.org.ar Agosto 2005. [9] Moniz
Bandeira Luiz Alberto. “¿Qué quiere Brasil en Sudamérica?” La Onda Digital de Montevideo, 23 Mayo 2006 www.uruguay2030.com/LaOnda/LaOnda
; Moniz Bandeira, Luiz Alberto. “El carácter estratégico de la Comunidad
Sudamericana de Naciones”. La Onda Digital de Montevideo, Nª 250 23/08/2006 www.uruguay2030.com/LaOnda/LaOnda [10] En la terminología del Itamaraty son aquellos que por
sus dimensiones geográficas, demográficas y económicas poseen una particular
gravitación y que cuando se ponen en movimiento, sacuden al planeta. [11] Su política
exterior se desarrolla en varios frentes simultáneos: 1) la Tríada tradicional
(EUA, UE, Japón); 2) con los Estados Ballena en el G20 (ámbito de la OMC) y a
través de negociaciones bilaterales o plurilaterales con los mismos; 3) Nuevo
MERCOSUR y/o la CSN. [12] Ricardo
Sennes y Carla Tomazini. “Agenda Sudamericana de Brasil. ¿Proyecto diplomático,
sectorial o estratégico?”. Foreign Affairs en español, Enero/Marzo 2006 www.foreignaffairs-esp.org [13] FMI World Economic Outlook Database, April 2006. [14] 67% de la población de América Latina y el 6% de la
mundial. Su población es mayor que la de EUA (293 millones: estimado 2004). [15] 9.631.418 km2. [16] Únicamente
diez países. [17] Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. [18] Cfr. FMI. World Economic. Outlook Database, April
2006. El PBN (PPA) del Nuevo MERCOSUR se
descompone de la siguiente manera: Brasil U$S 1.665.434 millones de dólares
estadounidenses; Argentina U$S 567.313
millones de dólares estadounidenses; Venezuela U$S 174.355 millones de dólares
estadounidenses; Uruguay U$S 36.410 millones de dólares estadounidenses; y
Paraguay U$S 29.936 millones de dólares estadounidenses. [19] Etanol
utilizando como insumo el maíz o el azúcar. [20] Por ejemplo, la empresa estatal Astilleros Río
Santiago de la Provincia de Buenos Aires, Argentina que se encuentra en proceso
de reconstrucción. [21] Protocolo de Adhesión de Venezuela al MERCOSUR. Cfr. www.amersur.org.ar Septiembre 2006. [22] El Embajador de Bolivia acreditado en Buenos Aires
expresó recientemente que este paso estaría condicionado a la satisfacción de
demandas de su país, por ejemplo: un nuevo acuerdo en el tema gas y que se le
transfiera tecnología para la producción de soja. Sin embargo, Bolivia por el
momento no estaría dispuesta a abandonar la CAN, donde el Presidente Evo
Morales mantiene un liderazgo en las comunidades indígenas de los Estados
Miembros. [23] Un
antecedente son los Acuerdos Bilaterales de Perón, los agregados obreros y los
acuerdos CGT-CGE. La política exterior del Presidente Perón recurrió a la
creación del cuerpo de agregados obreros, en su servicio exterior, con el objeto de difundir la “doctrina
justicialista”·. Los citados agregados “ formarán parte de la representación
diplomática de la sede en que actúen...” (ley de servicio exterior N° 12951,
Boletín Oficial, Marzo 5, 1947). Cfr. Sosa, Alberto J. “ABC: Peronismo y Unidad
Latinoamericana” www.amersur.org.ar,
1982. [24] World Economic Outlook Database. FMI, April
2006. El criterio de PPA toma en cuenta el costo de vida relativo y la tasa de
inflación entre los países, mientras que el uso de la tasas de cambio tiene la
potencial distorsión de la real diferencia en el ingreso. El PBI (PPA) de Brasil es de 1.665.434 millones de
dólares internacionales; el PBI (PPA) de Argentina es de 567.313 millones de
dólares; el PBI (PPA) de Venezuela es de 174.355 millones de dólares; el PBI
(PPA) de Uruguay es de 36.410 millones de dólares; el PBI (PPA) de Paraguay es
de 29.936 millones de dólares. En conjunto suman un PBI (PPA) de U$S 2.473.000
millones de dólares. A su vez, el PBI (PPA) de Bolivia es de 26.872 y el de Cuba aproximadamente de
40.000 millones de dólares. EL PBI (PPA) de los tres (3) socios de ALBA alcanza
una cifra aproximada a los U$S de 241.227 millones de dólares. [25] Tratado
Marco (Asunción 1991) de 24 artículos con normas de contenido y alcance
genérico, que propicia un espacio
económico arancelizado externo y desarancelizado internamente, con coordinación
de políticas macroeconómicas y que tiende a posibilitar la convergencia
estratégica de sus Estados Partes. [26] Entrará en vigencia antes de finalizar el año 2006. [27] Cfr. información cuantitativa en CEPAL, Panorama
Social de América Latina, 2005. [28] Sebastián
Valdomir. “Brasil propoe “new deal” aos sócios pequenos, mais pede paciencia”.
Agencia Carta Mayor http://agenciacartamaior.uol.com.br [29] Hasta la
adhesión de Venezuela, se expresaba que el MERCOSUR estaba configurado por
cinco (5) instancias gubernamentales: los cuatro (4) Estados fundadores del
Tratado de Asunción y la Secretaría Técnica del MERCOSUR de Montevideo que,
dado que carece de facultades para arbitrar en las disputas, se sumaba a veces
como un quinto actor, con sus propias posturas y demandas. [30] Las Fuerzas
Impulsoras (FI) representan los factores, tendencias,
o procesos clave que influencian la situación, el tema focal, o las decisiones,
y que propulsan al sistema y co-determinan el despliegue de los escenarios
futuros. Las FI pueden ordenarse en dos categorías principales: fuerzas de
contexto y acciones de actores sociales. Entre las primeras aparecen
eventos o procesos económicos, sociales, ambientales, etc. Entre las segundas
se encuentra el Proyecto Gubernamental de país y/o el Proyecto Regional tipo
MERCOSUR y/o CSN. Cf. Gilberto Gallopín, mimeo, Diciembre 2006. |