AREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMERICAS (ALCA). SU IMPACTO SOBRE LA ACTIVIDAD ECONOMICA  DE LAS PROVINCIAS ARGENTINAS.

 

 

 

 

Alberto Justo Sosa

 

Julio 2002

 

 

I) INTRODUCCION

 

Según la doctrina existen diversas formas de integración, desde las más simples a las más complejas. La Zona de Libre Comercio (ZLC), una de las formas simples, se caracteriza porque rigen en ella una serie de disposiciones que eliminan, o que tienden a eliminar, los derechos aduanales y demás reglamentaciones restrictivas, respecto de los intercambios comerciales de los bienes, servicios, capitales y trabajadores,  originarios de los Estados o territorios aduaneros miembros de la misma. Dichas decisiones tienden a  efectivizar dentro de los Estados o territorios aduaneros agrupados, las siguientes libertades: 1) movilidad de capitales; 2) movilidad de bienes; 3) desregulación de servicios;  4) movilidad de trabajadores; 5) desregulación de los regímenes de compras gubernamentales; etc.

 

A continuación analizamos la vigencia efectiva de estas libertades dentro del ALCA, en el marco de la propuesta de EUA y su probable impacto sobre las economias provinciales argentinas.

 

 

lI) LAS LIBERTADES DE LA  ZLC

 

a) La libre circulación de capitales regiría irrestrictamente, a un extremo tal que la propuesta de EUA replica, en el Anteproyecto ALCA, el Capítulo XI del NAFTA que dispone la prohibición de los “requisitos de desempeño”, es decir que ningún Estado nacional o subnacional miembro de la ZLC podrá exigir a un inversor extranjero que utilice insumos domésticos del país donde está radicado; que utilice mano de obra nacional; que repatrie capitales o remese utilidades hasta determinado monto o porcentaje; que exporte un determinado nivel o porcentaje de bienes o servicios; que relacione el volumen o valor de las importaciones con el volumen o valor de las exportaciones, o con el monto de las entradas de divisas asociadas con su inversión; que transfiera tecnología, un proceso productivo u otro conocimiento reservado a una persona domiciliada en su territorio; etc.

La vigencia de esta normativa implicaría un obstáculo a la formación de cadenas productivas nacionales o intra-MERCOSUR, así como la homologación de economias exportadoras de commodities o pobladas de maquiladoras. Además significaría oficializar que la seguridad jurídica y las relaciones económico-comerciales-financieras de los Estados latinoamericanos, se encuentren bajo control transnacional.

 

b) La  segunda de manera restrictiva, porque no existiría libre circulación de bienes agrícolas y agroindustriales que -en el caso de la República Argentina- constituyen el 60% de sus exportaciones y que tienen su anclaje productivo en los territorios de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Córdoba, en ese orden, las principales exportadoras del país. El mercado de EUA explica menos del 10%

de las exportaciones argentinas, porque nuestra actividad económica compite con la de aquél país. La UE, pese a su proteccionismo agrícola, es el segundo mercado de destino de las exportaciones argentinas, después del MERCOSUR. Por su parte, América del Sur explica el 40% de las exportaciones argentinas.

EUA considera que el tema de la liberalización del comercio agrícola y agroindustrial está agendado en la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO (OMC) y es allí donde se debate con la Unión Europea (UE) y Japón y no tiene interés en negociar un cronograma de liberalización del comercio sobre estos bienes -a nivel hemisférico- sin el concierto previo de aquellos interlocutores . Además, a EUA le interesa lo que “hacen o puedan hacer” la UE y Japón y/o China, no los países del MERCOSUR o de América Latina a los que maneja sin problemas. Este es un tema de poder y el MERCOSUR carece de él. El MERCOSUR debería manejarse con criterios propios y protegerse de las producciones subsidiadas de EUA, UE y Japón.

 

 Los países de la OCDE  destinan más de U$S 360.000 millones anuales para subsidiar la actividad agrícola, alrededor de U$S 1.000 millones diarios, o sea que en dos días y medio gastan una suma equivalente a las exportaciones anuales de Uruguay y en veinticinco o más días, el equivalente a las exportaciones argentinas.

 

También existe movilidad restringida de bienes, en el caso de las manufacturas de origen industrial (MOI). Por ejemplo, el mercado de EUA aplica sobretasas a productos siderúrgicos de origen argentino o brasileño ( en el caso argentino, esta producción está asentada en territorio bonaerense y santafesino).

 

c) La tercera libertad regiría plenamente, en detrimento de países como los miembros del MERCOSUR, porque se desregularían la educación; la salud; el uso y disponibilidad del agua; el turismo; la construcción; etc. Los países del MERCOSUR, son importadores de servicios, mientras que EUA es un importante exportador de ellos. Esta situación no implica complementariedad económica entre EUA-América Latina sino subordinación ya que, como se dijo anteriormente, no existe libre circulación de bienes agrícolas, de las manufacturas de origen agrario (MOA) y de MOI en desmedro de países como Argentina y Brasil.

 

d) La libre movilidad de la mano de obra no existiría, es decir que los trabajadores o desocupados de los países del MERCOSUR y/o América Latina no podrían ingresar al mercado laboral de la principal economía del mundo.

 

e) Por otra parte, la vigencia del ALCA produciría la derogación de los regímenes de compras gubernamentales, cuando establezcan preferencias que favorecen la contratación de la producción, de los servicios o del trabajo domésticos, en las licitaciones de los Estados nacional, provinciales o municipales.

 

 

III) IMPACTO DEL ALCA SOBRE LAS ECONOMIAS PROVINCIALES ARGENTINAS

 

Cuál sería el impacto probable del ALCA sobre las distintas provincias o regiones argentinas?

 

El grueso del producto bruto geográfico (PBG) de las diversas provincias y/o regiones argentinas, está configurado por productos primarios agrícolas, por las MOA, por las MOI y por energía y combustibles. La producción agraria y agroindustrial no estaría alcanzada por el régimen de libre comercio del ALCA (y tampoco de la OMC), porque es ajena a su encuadre normativo. Excepcionalmente, algún sector agroindustrial y de las MOI estarían bajo los parámetros de libre comercio del ALCA, destacando que la participación de las provincias y/o regiones argentinas, en este tipo de transacciones, es irrelevante a nivel del comercio mundial.

 

Por su lado, el libre acceso de mercancías de EUA al mercado de Argentina, tendría un efecto negativo sobre las actividades manufactureras que aún sobreviven y sobre el empleo doméstico.

 

En materia de servicios, patentes e inversiones, la liberalización propuesta por EUA, en el marco del ALCA, tendría consecuencias negativas para la casi totalidad de las provincias argentinas.

 

La Ciudad de Buenos Aires, en la que el sector terciario aporta el 80% de su PBG, podría favorecerse por un  régimen de desregulación de los servicios y de las inversiones, así como por su oferta turística.

 

La provincia de Mendoza, por su lado,  registra, en los últimos siete años, un crecimiento de sus exportaciones orientadas al NAFTA. Los complejos “Uva-vinos”, “petrolero-petroquímico” y “frutihortícola”, merecen destacarse. Sin embargo, dada la prohibición de los “requisitos de desempeño”, no es conveniente incurrir en exageraciones.

 

Las provincias de la región Patagonia como Santa Cruz, Tierra del Fuego, Chubut, Neuquén y Rio Negro, podrían asociarse de modo “parcialmente provechoso”  al

 ALCA. Cuentan con complejos como el “petrolero-petroquímico”;  “pesquero”; “frutihortícola”; “aluminio”; “de origen ovino”, poca población, importantes atractivos turísticos y un ingreso per capita comparativamente alto para la media argentina (dada la relación PBG-población). Salvo Rio Negro, en la que predominan exportaciones de productos primarios, en el resto de las provincias patagónicas, energía y combustibles es el agrupamiento que más contribuye a sus exportaciones.

 

La Patagonia configura la segunda región en importancia, a nivel nacional, por el monto de sus exportaciones. La primera es la pampeana (Bs. As., Santa Fé y Córdoba). Esta última región, exportadora de productos agrícolas, MOA y MOI, se vería afectada porque continuaría sin poder vender sus bienes al mercado de EUA y sus actividades productivas y de servicios estarían  expuestas a una desigual competencia.

 

El resto de las provincias y/o regiones argentinas resultarían más dañadas que beneficiadas, por la vigencia del ALCA.

 

La República Argentina, podría convertirse en un país aún más invertebrado, con provincias heterogéneamente prósperas, porque ninguna de ellas alcanzaría en los próximos años un equilibrio intrarregional. En esta Argentina, se producirían importantes desplazamiento demográficos y algunas provincias y distritos se desconectarían de los circuitos de poder y riqueza, experimentando situaciones agravadas de declinación económico-social y de degradación política, mientras que otras se beneficiarían con las ventajas ofrecidas por la división del trabajo hemisférico.

 

 

lV) ALGUNAS CONSIDERACIONES

 

Hay que considerar que en el ALCA no regiría un arancel externo común como en el MERCOSUR, es decir que los bienes del complejo sojero, cerealero, automotriz y siderúrgico competirían en condiciones de desigualdad con sus homólogos subsidiados y/o protegidos de EUA.

 

La República Argentina hasta la década de 1960 y 1970 produjo bienes en sectores considerados de punta, como es el caso de la industria siderúrgica y metalmecánica. Actualmente, no produce ninguno de los bienes que simbolizan la tecnología de punta en el mercado mundial. Sus complejos más competitivos son el oleaginoso; el petrolero-petroquímico; cerealero; de origen bovino; automotriz; siderúrgico; etc.

 

La vigencia del ALCA implicaría condenar a la República Argentina a un destino incierto que agravaría aún más su dificil situación actual a nivel económico, social y político. Los commodities agrícolas y las MOA no prosperarían en la citada ZLC, así como tampoco complejos como el siderúrgico. Por otra parte, la libre movilidad de los capitales financieros especulativos, de las MOI y de los servicios de procedencia norteamericana, podrían provocar un efecto de devastación en la casi totalidad de América Latina.

 

Argentina tiene su comercio exterior diversificado y  no sería provechoso unilateralizarlo con un  “socio poderoso”, que es un gran productor de bienes agrícolas de zona templada y que compite deslealmente con nuestra actividad económica exportable.