Geopolítica, relaciones internacionales y
América Latina
(Entrevista con el Dr.
Leopoldo González Aguayo)
Diciembre
2008
- ¿Entiende usted que hay un retorno de la geopolítica? ¿Por qué?
Si
la geopolítica empírica es parte importante de la formación de la humanidad, no
tiene que haber un retorno a ella, somos parte de ella. Ahora bien, también es
cierto que la geopolítica como forma de pensamiento académico tiene poco más de
un siglo de vida, y ese hecho condicionó buena parte de sus interpretaciones a los
enfoques que prevalecían entonces, tales como el darwinismo y el positivismo,
lo cual además, junto a la derrota de los nazis, pasó torpemente a anatemizar
esencialmente en Europa, los estudios con enfoques geopolíticos entre 1945 y
1976. Sin embargo, esto último no ocurrió en América Latina, en especial en la Argentina y en el
Brasil, cuyas respectivas y novedosas interpretaciones teóricas y metodológicas
sobre este método del conocimiento hasta la actualidad, están a la altura de la
verdadera explosión que a ese mismo respecto, se lleva a cabo, tanto en Europa
a partir de Francia con la visión de la geopolítica de los llamados
“radicales”, como en los Estados Unidos, con la respectiva tendencia de los
llamados geopolíticos “críticos”.
- ¿Cuáles son a su juicio los rasgos sobresalientes del actual
sistema mundial de poder y qué cambios prevé como consecuencia de la
actual crisis?
La crisis
que vivimos, es una más de las del obligado y permanente ciclo de crisis que
conlleva en sí mismo el propio capitalismo, de los cuales en apariencia se
salió de una forma normal recurriendo al expediente de la guerra. La super-privilegiada minoría oligárquica que detenta en sus
manos los hilos esenciales del poder mundial, por supuesto que no se olvidó de
férreamente controlar los medios de comunicación de masas, y nos presenta su
propia catástrofe actual como un simple bache en el camino, pero lo cierto es
que para salir de este verdadero “hoyo negro” del capitalismo, se tendrán que
aplicar medidas tan radicales que quienes siguen hablando de las sacrosantas
“leyes del mercado” (como la actual dirigencia mexicana), visiblemente no están
en sus mínimos cabales mentales.
- ¿Qué semejanzas y diferencias encuentra entre el actual
nacionalismo de ciertos países latinoamericanos y el de décadas pasadas
(castrismo. cardenismo, etc.)?.
Es un hecho
histórico, que la
América Latina, en su larga y compleja lucha durante los
últimos dos siglos , obviamente recurrió a modelos de nacionalismo que han
funcionado, por definición, como defensa y como motor de casos, por simple
lógica, esencialmente y en muy distintas épocas dentro de fórmulas individuales
al interior del vastísimo subcontinente latinoamericano. Casos que, obviamente,
los Estados Unidos oportunamente se han preocupado por aislar y desprestigiar,
a fin de “asépticamente” exterminarlos más fácilmente, antes que la
contaminación alcance al resto del subcontinente. El procedimiento lo ha
ensayado tantas veces que hasta hoy le ha dado buenos resultados, tanto que
dentro de ese mismo éxito ha logrado evitar el desarrollo de todo el
subcontinente. Sin embargo, en la vorágine de la actual coyuntura crítica del
capitalismo, que casualmente empezó en los Estados Unidos, la salida para los
cientos de millones de latinoamericanos parias de siglos, será imposible de
encontrar en las reglas y recetas del propio capitalismo, e incluso en las del
nacionalismo tradicional, que históricamente lo acompaña.
- Para Usted ¿existe una América Latina o varias? En este último caso
¿cuáles?
Evidentemente
la América
Latina es una. Ciertamente con fines de estudio e
interpretación, como lo han hecho algunos conocidos autores franceses, éstos
han hecho resaltar las importantes diferencias que existen entre los países,
entre muchas otras cosas, al intentar ciertamente las múltiples y distintas
dirigencias del subcontinente construir sus respectivas identidades nacionales
frente a las de sus vecinos contiguos, y además, dentro de Estados igual y
expresamente prefabricados. Pero el hecho es que, después de dos siglos, ningún
país de América Latina ha alcanzado a través de esta receta y de manera
individual el anhelado desarrollo, si bien es innegable la prevalencia y
conservación de la riqueza y pluralidad del subcontinente.
- ¿México forma parte de América del Norte y/o de América Latina?
México
geográfica e históricamente ha pertenecido a la América del Norte.
Literalmente desde que sus muy espléndidas formaciones sociales se dieron cita,
y no por una simple casualidad en Mesoamérica (es
decir la región central de América, vasta región geohistórico-cultural
que se extiende esencialmente por Norteamérica y también por Centroamérica)
durante un período tan antiguo que rebasa los tres mil años. El nombre actual
del país y sus símbolos los tomaron los Tenochcas de
la lengua y representaciones de una refinada cultura muchísimo más antigua a la
suya, la de los otomíes, con lo cual pasaron a llamarse Tenochcas,
y además, Mexicas. Nombre y representaciones que mantuvieron los castellanos
durante tres siglos, a fin de constituir el vital y espléndido Virreinato de la Nueva España,
cuyo impacto se desbordó por toda la costa del Golfo de México, ya que incluyó
las Floridas, más Tejas, Nuevo México (el cual abarcaba Arizona, Nevada,
Colorado y una parte de Kansas) más las Californias, y a través del Océano
Pacífico hasta las Filipinas y las Marianas (las cuales fueron conquistadas por
novohispanos a fines del siglo XVI con tropas tlaxcaltecas y mexicas). Y por si
fuera poco, los novohispanos estuvieron encargados en el siglo XVIII de
contener a los rusos en Alaska, en cuyos establecimientos están actualmente
enterrados aún, no pocos de nuestros antepasados. Todo ello hace que los
mexicanos no tengamos duda alguna sobre que nuestras raíces se encuentran en
América del Norte, lo cual no tiene absolutamente nada que ver con la presencia
de los Estados Unidos, cuya existencia histórica, casualmente, no alcanza los
400 años.
Parece una
mala broma que alguien se pregunte si los mexicanos formamos parte de la América Latina.
- A su criterio ¿cuáles han sido las principales consecuencias del
TLC de América del Norte para su país?
Verdaderamente
funestas en todos sentidos. Si es que ha habido algún éxito este se podría
haber obtenido sin la firma del mentado Tratado, del cual la dirigencia
política mexicana es la única que lo mantiene dentro de ese concepto jurídico,
ya que oficialmente para la dirigencia estadounidense, se trata de un “simple
acuerdo”.
- En su opinión ¿qué efectos tendrá la actual crisis internacional en
México?
Si durante
los años sesentas del siglo pasado, el peso de la relación económica con los
Estados Unidos que alcanzaba entonces el 60 % de la total, nos parecía
espantosa, ahora que alcanza el 90 %, visiblemente oír decir a la dirigencias
mexicana que no nos va a pasar nada, es un problema de siquiatría.
- ¿Cuál es su opinión sobre el rol de México en el G20?
Servir de
comparsa a los Estados Unidos, ya que no tiene absolutamente propuesta alguna.
- ¿Cuál es la incidencia del narcotráfico en su país? ¿Cómo se
relaciona este fenómeno con los Estados Unidos?
La
incidencia es enorme o gigantesca, y también eso se lo debemos a los Estados
Unidos. Cuando los EUA iniciaron su participación en la Segunda Guerra
Mundial no tardaron en darse cuenta de que carecían absolutamente de morfina
para la campaña, porque todas sus fuentes de abastecimiento quedaron en manos
de los japoneses, entonces Washington le pidió al gobierno mexicano que lo
abasteciera de la droga, lo que cumplió con esmero nuestra dirigencia y bajo
cuidado del ejército mexicano, se estimuló el cultivo masivo de amapolas en el
país, esencialmente para producir opio en cantidades industriales, en los
Estados de: Sonora, Sinaloa, Jalisco. Michoacán, Nayarit, Colima, Guerrero,
Oaxaca y Chiapas. Justo en donde también se entrenaron y cultivaron las mafias
actuales, cuyo modelo, dicho sea de paso, ha constituido lo más granado de
nuestro emprendedor y exitoso empresariado.
- ¿Cuál es en su opinión el Plan Mérida?
Es la simple
continuación hacia el norte geográfico, del Plan Colombia.