|
Por qué triunfan gobiernos Luiz Alberto Moniz Bandeira Febrero de 2006 ¿Qué causas
políticas y sociales provocaron la crisis que ha vivido durante los últimos
meses el gobierno de Lula? Son muy complejos y
contradictorios los factores que determinaron la crisis que ha vivido el
gobierno de Lula. La gran mayoría de los militantes del Partido de los
Trabajadores (PT) no tenía experiencia alguna en la administración federal y
muchos hasta antes de las últimas elecciones en 2002 no querían hacer alianza
de especie alguna con otros partidos. Pero, el PT, aunque Lula fuera electo
presidente de Brasil, no tenía en el Congreso mayoría absoluta y necesitó
ampliar su base de apoyo para aprobar los proyectos del gobierno. Hizo lo que todos los gobiernos anteriores
hicieron. Pero lo hizo mal. En lugar de un entendimiento
con otro gran partido, como el Partido del Movimiento Democrático Brasileño
(PMDB), al cual cedería algunos ministerios, repartiendo el poder, prefirió
hacer acuerdos con partidos pequeños, que no son serios y sí muy corruptos, para obtener una mayoría en el Congreso y usó
formas ilícitas de financiación. La acusación no es que los elementos
del PT se enriquecieron con la corrupción, pero sí que recurrieron a la
corrupción para conseguir el apoyo de diputados de los partidos pequeños, como
forma de mantener la hegemonía del PT. Fue un grave error. También, de un lado,
los sectores más radicales del PT querían el cambio en la política económica,
de disciplina fiscal, lo que Lula no podía hacer sin arrojar al Brasil a otra
crisis, provocando la evasión de capitales. Del otro lado, ciertos intereses,
probablemente alentados por la black propaganda de la CIA, tenían y
tienen interés en desacreditar la política exterior de Lula, con la cual
sectores de Washington estaban y están descontentos, porque impidió la
implantación del ALCA, no sometió al país a las grandes potencias industriales
en la OMC y mantiene las mejores relaciones y entendimiento con el gobierno de
Hugo Chávez en Venezuela. Todo eso contribuyó
para que los medios de comunicación alimentasen el escándalo, mientras que en
el gobierno anterior hubo más problemas, más escándalos, incluso la acusación
de compra de votos para que Fernando
Henrique Cardoso pudiera ser reelecto, y no se hizo tan larga y intensa
exploración. ¿Cuánto compromete o
hipoteca esta crisis el futuro de Lula y de la izquierda brasileña ? Todo va a depender de
la recuperación del crecimiento económico, lo que es posible que ocurra
ya este año, dado que el Brasil está reduciendo su deuda externa. La deuda en
dólares dentro de un mes será reducida a cero. El FMI ya no tiene ninguna
ingerencia dado que Brasil ha liquidado toda su deuda, hecha en el gobierno
anterior. La crisis de la
izquierda, no sólo en el Brasil sino también en otros países de América del
Sur, y de otros continentes, es que en
su gran mayoría no se liberó de los esquemas revolucionarios del bolchevismo,
de la revolución en Rusia y que desconoce las teorías de Marx y Engels en sus
fuentes originales. El sistema capitalista mundial no es una suma de economías
nacionales. Es una realidad superior, en la cual todos los países desarrollados
o no, está involucrados. No se puede pensar en construir el socialismo dentro
de la moldura nacional. Ese es el problema.
Los dirigentes de izquierda, que asumen el gobierno, no pueden hacer ninguna
revolución anticapitalista en un país que está inserto en la economía mundial
de mercado, en el sistema capitalista, que envuelve todos los países
industrializados, en desarrollo o agrícolas. Tener el poder no significa que el
gobernante pueda hacer lo que quiere, sino, sólo, lo que puede, dentro de las
circunstancias objetivas que encuentra. A su entender, ¿por
qué en Sudamérica, por vía del voto, la izquierda sigue ganando gobiernos? En Marzo del año 2000,
el general Charles E. Wilhem, comandante en jefe del Comando Sur de los EUA,
reconoció ante el “Caucus on International Narcotics Control” del Senado
norteamericano, que en el Ecuador, así como en otras naciones situadas en su
área de responsabilidad, en Sudamérica “democracia y reformas de libre mercado
no daban señales de propiciar tangibles resultados para el pueblo”. Muchas naciones
estaban en peores condiciones económicas que antes de la restauración de la
democracia, según él afirmó, preguntando “¿Puede la democracia sobrevivir sin
un sistema económico que produzca adecuados medios de subsistencia y
servicios para la mayoría de sus ciudadanos?” Democracia para el
gobierno estadounidense se identifica con libre mercado. Pero la democracia es
la que permite a los pueblos en América del Sur y posiblemente en América
Central, llevar adelante alzamientos por medio del voto. Pero los problemas son
grandes, en virtud de la limitación objetiva de lo que los gobiernos pueden
hacer, en el marco nacional. ¿Qué diferencia hay
entre ésta izquierda y la de los años 70, cuando Salvador Allende también llego
al gobierno por vía electoral?. En oficio a “Itamaraty”
(la Cancillería brasileña), con fecha de 13 de Junio de 1963, la Embajada del
Brasil en Washington bajo la jefatura del embajador Roberto Campos, concluyó
que el Pentágono, a pesar de las declaraciones a favor de la democracia del
presidente John F. Kennedy, cultivaba “relaciones amistosas con las peores
dictaduras de derecha”, puesto que desde el “punto de vista de los sectores
militares de Washington tales gobiernos son mucho más útiles a los
intereses de la seguridad continental que los regímenes constitucionales”. De hecho, en los años
60 y 70, lo que más amenazaba los intereses de seguridad de los EUA, en el
hemisferio, no era exactamente la lucha armada pro-comunista, como las
guerrillas en Venezuela y en Colombia, sino el desarrollo de la propia
democracia en los países donde el agravamiento de las tensiones económicas y de
los conflictos sociales agudizaba la conciencia nacionalista y los sentimientos
anti-norteamericanos, en la mayoría de los pueblos, condicionando el
comportamiento de sus respectivos gobiernos. Hoy la situación es
distinta. Las dictaduras militares resultaron un fracaso tanto económico como
político, o se volvieron contrarias a las políticas de Estados Unidos, como
ocurrió con el Brasil, sobre todo a partir del gobierno del general Ernesto Geisel
y también en el Perú o en Bolivia, donde se manifestaron las tendencias de un
nacionalismo militar. Los EUA, delante de
tal situación, trataron de apoyar los esfuerzos para la restauración de la
democracia, lo que ocurrió en los años 80. Ocurrió, sin embargo, que las
políticas neoliberales, bajo los regímenes democráticos, también fracasaron y
la situación en América del Sur es peor que antes, como reconoció el general
Charles E. Wilhem. El resultado, según
Henry Kissinger, fue que “ni globalización ni democracia produjeron estabilidad
en los Andes”. Ahí están los pueblos en vía de insurrección en las calles y/o
por medio del voto democrático, sin que los EUA hoy tengan más condiciones de
alentar abiertamente los golpes de Estado, aunque lo hayan intentado en
Venezuela en 2002. La cláusula democrática oficialmente introducida en la Carta
de la OEA es un factor de inhibición. La desaparición del bloque soviético,
hizo también reducir el poder de cohesión que tenían los EUA, cuando aun
existía la amenaza comunista. ¿Se confirma como más adecuada a la cultura
de los pueblos sudamericanos la vía electoral, que la vía armada, como se
proponía en los años 60 y 70? ¿Triunfa Allende o el Che?. ¿Vía electoral o vía
armada para qué? Esa dicotomía vía armada o vía electoral, como suele a veces
plantearse la cuestión en la izquierda, es equivocada. La vía armada es un
recurso que se usa cuando la vía electoral está bloqueada. Pero, aun así,
depende de las condiciones objetivas y subjetivas existentes en el país y de
las condiciones internacionales. No piense que ocurre una revolución cuando se
quiere, como resultado de la voluntad, como Fidel Castro y Che Guevara
defendieran en los años 60. Es necesario esclarecer que el propio Guevara tenía
conciencia de la dificultad o imposibilidad de hacer la guerra de guerrillas en
el país donde aún estaba vigente la legalidad democrática y en países con
cierto nivel de urbanización e industrialización. El dijo que “no siempre” es
necesario esperar que se produzcan todas las condiciones para la revolución y
que un foco de guerrilla podría crearlas. El “no siempre” significa que él
consideraba el foco como una excepción. No basta con que algunos no quieran el
statu quo. Es necesario que los otros
no tengan más condiciones de sostenerlo. Esta es una antigua
enseñanza. Las condiciones
materiales, objetivas de países como el Brasil, la Argentina e incluso el
Uruguay, no permiten el suceso de cualquier intento de guerrillas. Son países
con mayor población urbana. El Brasil, además, es un país altamente
industrializado; la Argentina, también, aunque en menor grado. También es necesario
siempre tener en cuenta que no se puede implantar el socialismo en un país,
aislado, dentro de una economía mundial de mercado, capitalista, en que EUA es
aún la potencia dominante. No se puede decir, por
lo tanto, que el Che o Allende, cualquiera
de los dos, ha triunfado. En realidad, los dos erraron, tanto en Bolivia como en Chile. Allende
confió en el espíritu legalista de las Fuerzas Armadas en Chile, en la fuerza
de la democracia. El Che imaginó que podría hacer la revolución sin que
hubiese condiciones objetivas y subjetivas, como si el proceso de la revolución
cubana pudiese ser repetido en cualquier país de América Latina, cuando los EUA
estaban tratando de establecer la represión en todo el hemisferio. Pero las condiciones
internacionales en el contexto de la Guerra Fría, eran enteramente distintas de las que existen hoy. Los
EUA ahora están perdiendo cada vez más su liderazgo, la capacidad de imponer
sus políticas. Ya no existe el espectro del comunismo y el espectro del
terrorismo, que no es una ideología, no asusta tanto a los otros pueblos. Siempre en la historia
sudamericana los EUA se opusieron, incluso con invasiones, a que en nuestros países
existieran gobiernos de izquierda, pero ahora parecen aceptarlo. ¿Esto es
expresión de la imposibilidad de los EUA de impedirlos, o es que estos
gobiernos no comprometen los intereses norteamericanos en la Región? Hoy día, como he
explicado en la respuesta anterior, la fuerza moral y política de los EUA, pese
al aumento de su poderío militar, ha decrecido, muchísimo. Pero no olvidemos
que la CIA, como un brazo de la política exterior de Washington, continua
operando en los países de América del Sur, moviendo la guerra psicológica, por
medio de la black-propaganda, reclutando sus aliados tanto en los medios
de comunicación como dentro de los gobiernos. Sería muy bueno que la
gente leyese el libro de Philip Agge, Inside
the Company – CIA Diary. El fue agente de la CIA, ha actuado en
Montevideo y Quito, en los años 60, y ahí él expone como la CIA opera para
desestabilizar los gobiernos. ¿Pueden coexistir gobiernos progresistas o de
izquierda sudamericanos, con bases militares norteamericanas en sus territorios? Sí, creo que pueden coexistir gobiernos
progresistas, a pesar de las bases americanas en sus territorios. La cuestión
que se impone es que esos gobierno pidan a Washington su retirada, como lo hizo
el presidente Hugo Chávez. La cuestión pasa, sobre todo, por la política
exterior y la solidaridad de otros países de Sudamérica. ¿Cuáles son los rasgos tanto en lo político
cuanto en lo económico más salientes de la política de EUA para Sudamérica? Me parece que actualmente Washington está muy
desorientado con respecto a Sudamérica. De un lado, los EUA, están enlodados en
Irak, que es un pantano peor que el de Vietnam y también en Afganistán. George
W. Bush está internacionalmente desmoralizado y ya pierde fuerza dentro de los
EUA, donde la población, por lo menos de las grandes ciudades, ha comenzado a
comprender sus mentiras, sus engaños. Por otro lado, la
situación de Sudamérica y del resto, de Centroamérica, es peor que antes de la
aplicación de las políticas neoliberales del Consenso de Washington, en los
años 90. No parece que Washington tenga ahora una política uniforme, una única
política o siquiera una política para esa Región. Parece que los
distintos sectores de la administración actúan por su cuenta, sorprendidos por
los acontecimientos, pese a las advertencias, como la que hizo el general
Charles E. Wilhem, ya a comienzos del año 2000. ¿El MERCOSUR o la
Comunidad Sudamericana de Naciones? ¿Cuál de los dos mecanismos se adecua mejor
para el futuro? El MERCOSUR y la Comunidad Sudamericana de
Naciones no son dos mecanismos distintos. El objetivo del MERCOSUR debe ser la
formación y consolidación de la Comunidad Sudamericana de Naciones. El MERCOSUR
es el cerne, por donde empieza la construcción de la Comunidad Sudamericana de
Naciones, que tiene un formato político e estratégico. Ninguno país hoy día puede actuar aisladamente, sobre todo los más
chicos, los más débiles. Es necesario tener poder de negociación. Por eso,
deben actuar en Bloque, no solamente comercial, sino político. Luego que las
propuestas marxistas entraron en crisis, ¿cuál es la ideología que sustenta la
orientación de las propuestas de la izquierda? No fueron propiamente las propuestas
marxistas las que entraron en crisis. Marx no propuso nada definido, nunca
definió lo que sería la dictadura del proletariado o el socialismo. Su mayor
mérito fue el análisis que hizo del desarrollo de la economía capitalista, en
una etapa en que aún predominaba la concurrencia. Su gran contribución a
las ciencias fue el método gnoseológico, el método de investigación las fuerzas
sociales como factores de la historia. Ese método sigue válido. Pero no
se puede repetir lo que Marx dijo, cuando la sociedad, internacionalmente, ha
evolucionado, se ha modificado. Si la realidad evoluciona y se transforma, los
conceptos también deben cambiar. Las propuestas que
entraron en crisis fueron las de Lenin y las de Stalin: el marxismo-leninismo.
Lo que Lenin escribió reflejaba un contexto ruso, dentro del cual él quería
hacer una revolución. El era un hombre pragmático y sobre todo ruso. Ni Marx ni Engels jamás concibieron el socialismo como vía de desarrollo
económico o como modelo alternativo al capitalismo, sino como una
consecuencia de su expansión. Para Marx y para
Engels lo que viabilizaba científicamente el socialismo era el alto desarrollo de las fuerzas productivas, impulsado por
el capitalismo pero, al mismo tiempo, se socializaba cada vez más el trabajo,
tornando el progreso discriminatorio, excluyendo a la gran mayoría de sus
beneficios, en virtud del carácter privado de la apropiación del excedente
económico. En mi libro A
Reunificação da Alemanha – Do ideal socialismo ao socialismo real, cuya
segunda edición fue publicada en 2001, hice un análisis de los factores que
determinaron el colapso del Bloque Socialista. Investigando en la Alemania
Oriental, la antigua República Democrática Alemana conseguí entrevistar a todos
sus últimos dirigentes, con excepción de Erich Honecker. ¿El marxismo puede ser
reformado, innovado y ser válido como filosofía del cambio de las sociedades
capitalistas? ¿Hay una alternativa filosófica al marxismo? El propio Marx dijo que no era marxista. Sus
teorías e ideas nunca constituyeron un
sistema filosófico cerrado. Su gran contribución al pensamiento, además
del análisis del sistema capitalista, fue la metodología para las
ciencias económicas, sociales y históricas, como antes observé. Además, después
de Marx, hay muchas otras contribuciones al desarrollo del pensamiento
científico. Mantener la doctrina de Marx y de Engels es contrariar a Marx y a
Engels, que acompañaban la dinámica del proceso histórico y estaban dispuestos
a aceptar todas las contribuciones del desarrollo científico. ¿La historia no confirmó la teoría de Lenin?,
afirma usted en su último libro, Formación del Imperio Americano,
publicado en Brasil. ¿Lenin se equivocó en todo su proyecto político y
filosófico o sólo con respecto a definir el capitalismo? ¿El error es también
de Marx? Lenin no definió propiamente el capitalismo,
aunque sí el imperialismo y fundamentó su teoría en otros autores, como J. A.
Hobson e Hilferding, que son clásicos. Pero sacó una conclusión errada, al
imaginar que las guerras entre las grandes potencias continuarían, que el
capitalismo se estaba desintegrando y el socialismo triunfaría. Atacó duramente
a Kart Kautsky (heredero de Marx), quién previó otra etapa, la del ultra
imperialismo, en la que las potencias industriales se unirían en una especie de
cartel, para evitar el conflicto entre ellas y las guerras, para consumo del
material bélico, pasarían a ocurrir en la periferia del sistema capitalista.
Marx también cometió un error, que Rosa Luxemburgo ha demostrado muy bien, al
prever el pronto colapso del sistema capitalista, como consecuencia de la
crisis de super-producción. ¿En qué puede derivar
el capitalismo contemporáneo? Todo sistema económico
y político en la historia tuvo y tiene un comienzo y un fin, una ascensión y
una declinación. Así es la vida del ser humano. El capitalismo, ciertamente, no
es eterno. Cuánto tiempo habrá de durar aun no es posible decirlo y tampoco lo
que habrá de suceder. Puede ser tanto un
sistema económico, social y político más justo, como ser la barbarie. Espero
que no sea la barbarie. Todo depende de lo que ocurra en los EUA, cuyo colapso
económico puede acontecer, como consecuencia de su enorme déficit fiscal, de su
enorme déficit comercial y de su extraordinaria deuda externa. Hoy es una
economía dependiente de la energía suministrada por otros países, así como de
las inversiones extranjeras que sostienen el dólar y alivian el déficit
fiscal. Los EUA están por
precipitarse en una crisis tanto económica como política y moral, que sólo
tenderá a agravarse en los próximos años. Todo indica que, con o sin George W.
Bush, el declive de los EUA será tan vertiginoso y violento, como su ascensión
al status de potencia hegemónica. |