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La importancia geopolítica Luiz Alberto Moniz
Bandeira Octubre 2008 “Procuremos precisar cuales son los intereses en juego en la cuestión. ¡Petróleo! Exclaman de todos lados. El petróleo opera prodigios, ha dictado la política internacional de las grandes potencias, asentó y derrocó gobiernos, conmocionó a una dinastía, creó fortunas fabulosas y cuenta entre sus servidores a los más notables estadistas”.
Embajador José Joaquim
Moniz de Aragão,
secretario-general del Itamaraty, durante
“No
matter how selfless America perceives its aims, an explicit insistence on
predominance would gradually unite the world against the United States and
force into impositions that would eventually leave it isolated and
drained”.(Henry Kissinger [2]) “América
es la tierra del futuro, en la cual, en tiempos venideros, habrá algo así como
una contienda entre la del Norte y América del Sur, y donde la importancia de El
conflicto entre Rusia y Georgia mostró que el “arc of crisis”, que Zbigniew Brzezinski que decía extenderse de Pakistán hasta Etiopía,
circundando el Oriente Medio, es mucho más amplio y abarca toda Asia Central y
el Caúcaso. Frente a tal situación, la importancia geopolítica de
América del Sur aumentó, incluso, en la estrategia de seguridad de los Estados
Unidos, que buscan fuentes de suministro de gas y petróleo en regiones más
estables. El propio Halford J.Mackinder, en su conferencia sobre el "The Geographical Pivot of History-“,
en 1904, resaltó que el desarrollo de las vastas potencialidades de América del
Sur podía tener “decisive influence” sobre el sistema internacional
de poder y fortalecer a los Estados Unidos o, del otro lado, Alemania, si
desafiase, con suceso, a
Los Estados Unidos y Alemania, desde
fines del siglo XIX, ya se habían tornado las dos mayores potencias
industriales del mundo y consecuentemente rivales. Sin embargo, al contrario de
Alemania, que no poseía ningún dominio importante, al cual pudiese extender el
círculo de consumo para el capital, los Estados Unidos disponían de un enorme
espacio económico. Las Américas, Central y del
Sur, así como el Caribe, configuraban una especie de colonia, la única
región del mundo, en la que no había una seria rivalidad entre las grandes
potencias. Allá los Estados Unidos eran, prácticamente,
“soberanos” y su fiat tenía fuerza de ley,
según escribió el secretario de Estado, Richard Olney,
en 1895. Y agregó que
los “infinites resourses” de América (Estados
Unidos), combinados con su posición aislada, la tornaban “master of the situation
and practicaly invulnerable
as against any or all other
powers”. [5] Ni Alemania ni Gran Bretaña ni
Francia quisieron desafiar
Lo que dijo Halford J. Mackinder respecto del "closed heartland of Euro-Asia", afirmando que el Estado que lo controlase estaría en condiciones de proyectar el poder de un lado hacia el otro de la región y era inaccesible a una fuerza naval, se aplica a los Estados Unidos, pero en el sentido inverso. Con un territorio distendido a lo largo de América del Norte, entre dos océanos, el Atlántico y el Pacífico, los Estados Unidos no tenían vecinos que pudiesen amenazar su seguridad. Su extenso litoral impedía que cualquier bloqueo fuese efectivamente mantenido [6]. Y, al ascender al primer lugar en el ranking de las mayores potencias industriales, en los años 1890, los Estados Unidos comenzaron a robustecer su poder naval, hasta entonces menor que el de Brasil, Argentina o Chile. [7] Así pudieron proyectar su influencia, hacia un lado y hacia el otro, i. e., hacia el Occidente y el Oriente, avanzando sobre los mares, que Gran Bretaña aún controlaba, como el “chief builder and shipowner”, con “vast imperial responsabilities” en Asia y en África. [8]
El comandante Alfred T. Mahan fue quien racionalizó la construcción del poder naval de los Estados Unidos, argumentando que la grandeza de una nación dependía de su comercio en ultramar, el comercio dependía del poder naval y el poder naval, de colonias. Sin establecimientos en el extranjero, colonial o militar, los navíos de guerra de los Estados Unidos serían como pájaros sin tierra, incapaces de volar mucho más allá de sus propias costas [9]. Se tornaba, por lo tanto, necesario el establecimiento de bases y depósitos de carbón, para el abastecimiento de los navíos, en una extensa cadena de islas, que posibilitasen el sustento del poder naval, de modo de posibilitar la expansión marítima y comercial de los Estados Unidos. El dominio de Cuba, así como de Puerto Rico y de las Islas Vírgenes, cuya cesión el presidente William McKinley (1897 – 1901) había solicitado a Dinamarca, se configuraba fundamental para la seguridad de las rutas en el Golfo del México y la defensa del canal, que los Estados Unidos proyectaban abrir en el istmo de Panamá. Y el presidente McKinley, en 1898, aprovechó la lucha por la independencia de Cuba para declarar la guerra a España, apuntando a conquistar lo que todavía quedaba de su vasto imperio colonial. Sin embargo, la campaña militar contra España, impulsada por intereses económicos y objetivos estratégicos, no se limitó a las islas del Caribe. Se extendió al archipiélago de las Filipinas, cuya conquista posibilitaría su penetración en los mercados de Asia, particularmente de China. Esta guerra permitió que los Estados Unidos, como resaltó Sir. Halford Mackinder, conquistase importantes posesiones en ambos océanos – el Pacífico y el Atlántico – y asumiese la construcción del Canal de Panamá, con el objetivo de sacar ventaja de la insularidad para la movilización de sus flotas de guerra. [10]
Realmente, en términos estratégicos, la proyección geopolítica de los Estados Unidos, en la dirección de Asia, y la vastedad de su propio territorio continental, que separaba el litoral del Atlántico del litoral del Pacífico, constituían un problema para la defensa, dado que era difícil separar y, a veces necesario, reunir sus flotas, en caso de guerra. Esta fue una de las razones por las cuales el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) apresuró la apertura de un canal inter-oceánico, en el istmo de Panamá, territorio perteneciente a Colombia, a fin de consolidar los cimientos del imperio, cuya soberanía se había expandido de Cuba y Puerto Rico, en el Caribe, hasta Tutuila, en el archipiélago de Samoa, y Guam, al Sur del Pacífico, quince millas al este de las Filipinas, posibilitando que sus flotas pudiesen circular libremente y reunirse, en el momento y en el lugar en que las circunstancias tácticas y estratégicas lo exigiesen. Motivos tanto militares como civiles hacían “imperativo” el establecimiento de una “fácil y rápida” comunicación por mar, entre el Atlántico y el Pacífico [11].
Doctrina Monroe El presidente Theodore
Roosevelt rejuveneció entonces Con razón el notable jurista
brasileño Rui Barbosa, que había sido el primer
ministro de Hacienda después de la proclamación de la república, denunció, en
un artículo publicado en A Imprensa, el
10 de mayo de 1899, que los principios de
En la 17ª Conferencia Internacional
de los Estados Americanos, realizada en Montevideo, entre el 3 y el 26 de
diciembre de 1933, los Estados Unidos renunciaron a la intervención armada en
otros países y no sólo asintieron con la abolición de
Importancia geopolítica de América del Sur
El Saliente Nordestino, abarcando Río Grande del Norte, Paraíba, Pernambuco y Alagoas, dista solamente 3.000 quilómetros del punto más occidental del África francesa, y por ahí pasan importantes rutas del tráfico marítimo, procedentes del Golfo Pérsico y del Extremo-Oriente, con destino a los puertos situados al norte de América del Sur, en el Caribe y en América del Norte. Y la base aérea de Paranamirim-Natal, cedida a los Estados Unidos junto con la base de Belém do Pará, posibilitó el establecimiento de un puente aéreo, estratégicamente fundamental para el abastecimiento de las tropas inglesas que combatían en el norte de África y en el Oriente Medio, así como, después, para la invasión de Europa, a través de Italia, e inclusive el apoyo a las operaciones militares en el Extremo Oriente. El patrullaje aéreo del Cinturón del Atlántico Sur, entre Recife y Ascensão, fue reforzado por cuatro grupos-tareas y aviones Liberators, y navíos de la IV Flota de los Estados Unidos, con base en Recife, hundieron diversos submarinos de 1.200 t (U-848, U-849 y U-177) y los penetradores de bloqueo - Essemberg, Karin, Wesserland, Río Grande y el Burgenland - navíos que traían mercaderías del Oriente hacia Alemania.
A partir de la victoria en
Por medio del Art. 52 de
Zona estratégica La política exterior de los Estados Unidos apuntó tradicionalmente a promover intereses privados específicos [17], intereses empresariales, con énfasis en la promoción de mercados abiertos, libre iniciativa y bienvenidas a las inversiones extranjeras – objetivos generalmente presentados como del interés de la humanidad [18]. También su estrategia global siempre fue determinada por los intereses y necesidades de su proceso productivo y de su sociedad, i. e., asegurar las fuentes de materiales estratégicos, tales como los campos de petróleo en Venezuela, las minas de estaño en Bolivia, las minas de cobre en Chile etc., existentes en América del Sur, y mantener abiertas las líneas de acceso, las vías de comunicación y transporte, en el Atlántico Sur y en el Caribe. [19]
El embajador Samuel Pinheiro Guimarães destacó, en su
importante obra Quinientos años de periferia, que América Latina, al
contrario de lo que muchos imaginan, “es de hecho la zona estratégica más
importante para los Estados Unidos”. [20] Sin embargo, dentro de América
Latina, configurada por los países situados abajo de Río Grande o Río Bravo del
Norte, América del Sur es la región que presenta mayor significación
geopolítica, en la estrategia de los Estados Unidos, debido a su enorme
potencial económico y político. Son doce países dentro de un espacio contiguo,
del orden de 17 millones de quilómetros cuadrados, el doble del territorio de
los Estados Unidos (9.631.418 km2). Su población, en 2007, era
de aproximadamente 400 millones de habitantes, también mayor que la de los
Estados Unidos (303,8 millones), representando cerca del 67% de toda la llamada
América Latina y el 6% de la población mundial, con integración lingüística,
por cuanto la inmensa mayoría habla portugués o español, lenguas que se
comunican. Además, América del Sur posee grandes reservas de agua dulce y
biodiversidad de la tierra, enormes riquezas en recursos minerales y
energéticos - petróleo y gas - pesca, agricultura y pecuaria. Y la
integración del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay
y Paraguay) con los países de
La importancia geopolítica de
América del Sur en la estrategia de los Estados Unidos, para mantener la
hegemonía global, está en gran medida e intrínsecamente vinculada a su
dimensión económica y comercial. De ahí el porqué el presidente George W. H. Bush anunció el 27
de junio de 1990 The Enterprise
of the Americas
Initiative (EAI), con la intención de instituir
una zona de libre-comercio, desde Anchorage, en
Alaska, hasta
with current
concerns about the Free Trade Area of the Lo que los Estados Unidos
pretendían, con la formación del ALCA, así como de
Según sustentó el embajador Samuel Pinheiro Guimarães, el ALCA representaba parte de la estrategia de mantenimiento de la hegemonía económica y política de los Estados Unidos sobre América del Sur, por cuanto, mucho más que una tradicional área de libre comercio, ella, de ser implantada, envolvería compromisos internacionales en las áreas del comercio de bienes y servicios, de inversiones directas, de compras gubernamentales, de patentes industriales, de normas técnicas y, muy probablemente, de medio ambiente y padrones laborales.[24] Su propósito central consistía en crear un conjunto de reglas, a fin de incorporar a los países de América del Sur, sobre todo Brasil, al espacio económico (y al sistema político) de los Estados Unidos, de forma asimétrica y subordinada, limitando su capacidad de formular y ejecutar una política económica propia, para atraer y disciplinar las inversiones extranjeras, ampliar la capacidad industrial instalada, estimular la creación e integración de las cadenas productivas, promover la transferencia efectiva de tecnología y el fortalecimiento del capital nacional.[25]
La propuesta de formación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), como la vertiente económica de la estrategia global de los Estados Unidos para mantener la hegemonía en el hemisferio, se conjugó con la aplicación de las medidas neoliberales, establecidas por el Consenso de Washington (consenso entre el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos), recomendando la privatización de las empresas estatales, desregulación de la economía y liberalización unilateral del comercio exterior. El Estado, por lo tanto, debía retirarse de la economía, ya sea como empresario o como regulador de las transacciones domésticas e internacionales, sometiéndola a las fuerzas del mercado. La orientación del Consenso de Washington, fue en el sentido de reducir el papel del Estado, tornarlo una miniatura de Estado, el Estado-mínimo, lo que significaba, en medio de la globalización de la economía, el constreñimiento de la propia soberanía nacional de los países de América del Sur (también de otros continentes), con la entrega de todo el poder económico a las corporaciones transnacionales, la mayoría de las cuales eran americanas, que se adueñaban de las empresas estatales, puestas a la venta por los gobiernos, bajo el signo de la privatización, que implicaba, en la mayoría de los casos, su extranjerización.
Lo que se pretendió fue abrir el
mercado latinoamericano, o, más específicamente, el mercado sudamericano a la
competencia, dando a las corporaciones transnacionales y a los inversores y
banqueros la libertad de movilizar capitales, bienes, plantas industriales,
lucros y tecnología, sin que los gobiernos nacionales pudiesen crear
obstáculos. Dentro de dicho modelo económico, los países de América del Sur
debían abdicar de su soberanía, desarmándose, militarmente, y aceptando retirar
del poder jurídico nacional y transferir hacia una comisión internacional de
arbitraje, la capacidad de juzgar y decidir cualquier litigio entre el Estado
nacional y las mega empresas multinacionales de los
Estados Unidos. Con el establecimiento del ALCA, estas empresas terminarían por
adquirir un poder superior al de los Estados nacionales, en la línea del
Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), negociado, pero no concluido, [26] en
el ámbito de
Con todo, al final de los años 1990,
luego de la aplicación de las medidas neoliberales preconizadas por el Consenso
de Washington, el general Charles E. Wilhelm,
comandante-en-jefe del Southern Command
de los Estados Unidos (USSOUTHCOM), reconoció que, en su área de
responsabilidad, América del Sur, “democracy
and free market reforms are not delivering tangible results to the people”
y naciones situadas (¿dónde?) estaban peor económicamente que antes de la
restauración de la democracia. “Can democracy survive without an economic system
that produces adequate subsistence and services for the
majority of its citizens?” – preguntó.[27] También HenryKissinger, en
su obra Does America
Need a Foreign Policy?, reconoció que “neither
globalization nor democracy has brought stability to the
Andes”.[28] También en Bolivia, el deterioro de las condiciones de vida se
aceleró desde 1985, durante los 15 años en que Bolivia se presentó como modelo
de libre mercado, alcanzó principalmente a los campesinos y redujo a la miseria
más del 80% de la población en el área rural. Y, en la inauguración de un
seminario, cuando lanzó
La débacle
económica y financiera de Argentina, que no tuvo otra alternativa sino la de
practicar el default, i. e., suspender el pago
de la deuda externa, en medio de una aguda crisis social y política, evidenció
el carácter perverso del modelo neoliberal. Con toda razón el periodista
norteamericano Paul Krugman
comentó, en el New York
Times, que el “catastrófico fracaso” (catastrophic
failure) de las políticas económicas allá
aplicadas con el sello - “made in Washington” - representaban
asimismo un desastre para la política exterior de los Estados Unidos, así como
el mayor revés para la propuesta del ALCA [30]. Las negociaciones para la
implantación del ALCA, cuyo objetivo era aplicar efectivamente
América del Sur y la formación de una identidad propia Si bien América Central y el Caribe
son esenciales a la defensa de su territorio y de las rutas marítimas, entre la
costa del Pacífico y la costa del Atlántico, América del Sur todavía se reviste
de una fundamental importancia geopolítica para los Estados Unidos, sobre todo vis-à-vis la
formación de
Henry Kissinger,
en Does America Need a Diplomacy?, se refirió
a la contradicción entre el NAFTA y el Mercosur y
afirmó el peligro que representaba la tendencia de América Latina para
integrarse de modo autónomo y, tal vez, hostil a una amplia estructura
hemisférica.[32] Esto sería ya no un simple “setback”
para las perspectivas económicas de los Estados Unidos de integrar un mercado
de 400 millones de personas, que representaba el 25% de su comercio de
ultramar, sino también para su esperanza de un nuevo orden, “based on growing comunity of democracies in the Americas and
Europe”. La declaración del presidente
Fernando Henrique Cardoso
de que el "Mercosur es más que un mercado, el Mercosur es, para Brasil, un destino", mientras el
ALCA era "una opción", repercutió en los Estados Unidos, y Kissinger le advirtió que el Mercosur
estaba propenso a presentar las mismas tendencias manifestadas en
Mientras tanto, no obstante el
fracaso de las negociaciones para formación del ALCA, los Estados Unidos,
cambiando de táctica, trataron de obligar a los países de América del Sur,
América Central y el Caribe a firmar acuerdos de libre comercio y abrir sus
mercados, instrumentando tanto el Central America
Free Trade Agreement
(CAFTA), en los entendimientos con los países de América Central, como el Andean Trade Preference
Act (ATPA), con el que el Congreso expandió en 2008,
el Andean Trade Promotion and Drug Erradication Act (ATPDEA), para
las negociaciones con Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador. Esta ley, el ATPDEA,
permitía a los Estados Unidos conceder, unilateralmente, preferencias
comerciales, sin reciprocidad, a los países con los cuales firmasen tratados de
libre comercio. La sociedad entre desiguales evidentemente sólo favorecía
los Estados Unidos, pero la posibilidad de recibir preferencias comerciales,
sin reciprocidad, alimentó en determinados sectores empresariales, dentro de
todos los países, el interés en negociar acuerdos de libre-comercio, antes del
cierre del plazo de vigencia del ATPDEA [36]. Y los cuatro países
andinos, Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador, juntos, representaban, en 2006, un
mercado de aproximadamente U$S 11,6 mil millones para
las exportaciones de los Estados Unidos, dando acceso a cerca de 5.600
productos con exención arancelaria, y un mercado de U$S
8,2 mil millones para sus inversiones directas. Con todo, desde 2004, cuando
las negociaciones estaban en curso, la alteración del contexto político en
América del Sur se acentuó aún más, con la elección de Evo Morales (2005) y
Rafael Correa (2007), ambos líderes de izquierda y nacionalistas, para la
presidencia de Bolivia y de Ecuador. Este hecho complicó la ecuación
estratégica de los Estados Unidos, evidenciando el creciente desvanecimiento de
su influencia en la región, tanto que no consiguieron siquiera derrocar al
presidente Hugo Chávez del gobierno de Venezuela, a pesar de las diversas
tentativas alentadas por la CIA, como el frustrado golpe
militar-empresarial, en abril de 2002, y las huelgas de los trabajadores de
Militarización de Colombia El principal interés de Washington, inter alia, en los Estados andinos son las fuentes de energía que allá existen, y garantizar los suministros de petróleo oriundos de Ecuador y de Colombia, que es actualmente el tercer mayor exportador de petróleo hacia los Estados Unidos, entre los países de América Latina, por debajo apenas de Venezuela y de México. Cerca de once de las dieciocho empresas, que extraen petróleo en Colombia, son norteamericanas, cuyas inversiones financian la explotación de un tercio de su territorio, inclusive degradando el medio-ambiente.
Son necesarias nuevas inversiones para mantener y aumentar las exportaciones de petróleo. Y el descubrimiento de nuevas reservas se torna esencial para las exportaciones, lo que implica la investigación y cosecha del petróleo en otro tercio del país, controlado aún por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y por el Ejército de Liberación Nacional (ELN). No fue por otra razón que el presidente Bill Clinton, en el 2000, lanzó el Plan Colombia, previendo inversiones de cerca de U$S 6 mil millones, de los cuales los Estados Unidos participarían con U$S 1,3 mil millones para la compra de helicópteros y otros armamentos.
Los cinco oleoductos existentes en
Colombia, sobre todo el que transporta más de 100.000 bpd
del campo de Caño Limón, en Arauca, para el puerto Coveñas,
en el Caribe, sufren más de una centena de ataques y actos de sabotaje, por
año, perpetrados por las FARC y por el ELN. Desde 1986, ocurrieron más de
900 incidentes causando pérdidas de más de 2,5 millones de barriles de petróleo
y, entre 1998 y 2008, las empresas extranjeras y el gobierno de Colombia
tuvieron perjuicios del orden de U$S 1 mil millones
como consecuencia de los ataques efectuados por los guerrilleros de las FARC y
del ELN. Esta, es la razón por la cual entre el 10% y el 15% de las tropas del
Ejército colombiano y de los asesores militares de los Estados Unidos están
movilizados, a lo largo de los cinco oleoductos y otras instalaciones, para
proteger la infraestructura energética y las compañías extranjeras de petróleo,
entre las cuales se encontraba
El diario Los Angeles
Times reveló que, en siete años, desde el lanzamiento del Plan Colombia, el
Ejército colombiano recibió U$S 4,35 mil millones,
para combatir las guerrillas, y los soldados y policías cometieron un creciente
número de asesinatos, abusos de derechos humanos y, durante el período de cinco
años, que terminó en junio de 2006, el número de ejecuciones extrajudiciales aumentó
en más del 50%, con relación al período anterior.[37] En 2009, la ayuda militar
concedida por los Estados Unidos a Colombia, desde 2004, alcanzará el monto de U$S 3,3 mil millones.[38] La aplicación de tales recursos,
votados por el Congreso americano, apuntó a proteger los intereses económicos
de los Estados Unidos, en la región, especialmente el oleoducto de Caño Limón,
operado por
Aunque la administración del
presidente George W. Bush
presente el combate al narcotráfico y el combate al terrorismo para justificar
la concesión anual de U$S 700 millones a Colombia, la
mayor parte como asistencia militar, el principal objetivo es proteger los
oleoductos, sobre todo el de Cañón Limón, en el Departamento de Arauca, operado
por
En 2004, con Con la asistencia de los Estados Unidos, el Ejército de Colombia se tornó el mayor y el mejor equipado, relativamente, de América del Sur. Con una población de 44 millones de habitantes, Colombia posee un contingente militar de cerca de 208.600 efectivos, mientras Brasil, con 8,5 millones de quilómetros cuadrados y más de 190 millones de habitantes, tiene un contingente de solamente 287.870, y Argentina, con 40 millones de habitantes y un territorio de 2,7 millones de quilómetros cuadrados, tiene un efectivo de apenas 71.655. Colombia, con un PBI de $320.4 mil millones (2007 est.), de acuerdo con la paridad del poder de compra, destina el 3,8% a gastos militares, mientras que Brasil, cuyo PBI es de $1.838 trillones (2007 est.), gasta apenas un 1,5%, Argentina con un PBI de $523.7 mil millones (2007 est.), gasta apenas 1,1%. En 2005, el Congreso estipuló para la región una ayuda económica de U$S 9,2 millones y cerca de U$S 859,6 millones para asistencia militar.[43]
En realidad, es el Pentágono quien
determina y dirige la política exterior de los Estados Unidos con respecto a
América Central y a América del Sur.
También en Perú, región de
Ayacucho, epicentro de la guerra contra el grupo Sendero Luminoso (1980-2000),
el primer contingente de 70 soldados americanos de
El estacionamiento permanente de
tropas y equipamientos bélicos, en Suriname y en
Fuente:
Graphic Maps – World Atlas.Com De cualquier forma, el objetivo estratégico inmediato de los Estados Unidos es armar y mover a Colombia como una importante pieza en el ajedrez de América del Sur. Es hacerla un pivot country, un enclave, como Israel en el Oriente Medio, y emplearla como contra peso de Venezuela, para cualquier eventual contingencia, i. e., de intervención militar, pero sin usar sus propias tropas y sí contingentes de un país sudamericano, en este caso, Colombia, en el caso de que el gobierno del presidente Hugo Chávez amenace aún más sus intereses económicos, como, e. g., suspendiendo el suministro de petróleo a los Estados Unidos y desviando hacia China toda su vasta producción.
Los recursos energéticos de América del Sur Venezuela, cuyas reservas están entre las mayores del mundo, es el cuarto mayor exportador de petróleo hacia los Estados Unidos. Responde por cerca del 15% de su consumo diario. La proximidad geográfica entre los dos países torna barato el costo del transporte, a través del Caribe. Y las relaciones extremadamente antagónicas entre el presidente Hugo Chávez (1999) con el gobierno del presidente George W. Bush, no afectaron el comercio entre los dos países, inclusive porque los Estados Unidos, por otro lado, son el principal mercado para la producción de energía de Venezuela. Pero constituye motivo de preocupación, en Washington, el hecho de que Venezuela haya comenzado a exportar petróleo hacia China, que busca más y más fuentes de energía, a fin de atender el impetuoso crecimiento económico, y se tornó su principal socio en América del Sur. El volumen de petróleo, cada vez mayor, importado de Venezuela por parte de China, cerca de 70.000 bpd, en 2006, subió a 197.000 bpd, en 2007, año en que el comercio entre los dos países alcanzó el monto de U$S 2,5 mil millones.[47]
China está ampliando su intercambio,
no sólo con Venezuela, sino también con Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile,
Argentina y Brasil. Su comercio con los países de América Latina, en general,
alcanzó, en 2005, el monto de aproximadamente U$S 50
mil millones, de los cuales los negocios con los países del Mercosur
– Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay – representaron el 85% del total. Pero
China está interesada, sobre todo, en asegurar fuentes de energía, como el gas
y el petróleo.
Venezuela, Bolivia y Ecuador poseen
importantes reservas de gas y petróleo. De acuerdo con
Brasil en el mapa geopolítico del petróleo La estimación de
Las reservas descubiertas en la capa
pré-sal a lo largo de la costa, entre Espíritu Santo
y Santa Catarina, insertaron a Brasil en el mapa geopolítico del petróleo. Este
fue uno de los factores, inter alia, que probablemente llevaron al presidente George W. Bush a restaurar
Mapa de América Central y de América del Sur bajo la jurisdicción del South Command de las fuerzas Armadas de los Estados Unidos para el hemisferio occidental.
Con las operaciones navales de
Pista del aeropuerto en la base aérea en Mariscal Estigarríbia, en Paraguay
Pero el ex-obispo Fernando Lugo,
electo, en 2008, para la presidencia de Paraguay por
Frente a tan dramática situación, los Estados Unidos intentan apoderarse de cualquier reserva, en cualquier región, por más pequeña que sea. Incluso si nuevos descubrimientos de gas fuesen hechos, no sobrepasarían el 5% del gas mundial, volumen igual al existente, en aquella época, en América del Sur, donde Bolivia y Argentina concentraban la mayor parte.[54] Y de ahí el porqué las compañías petrolíferas, en gran medida, y las agencias de los Estados Unidos explotan las contradicciones internas y estimulan la secesión de los departamentos de Tarija, Chuquisaca, Santa Cruz, Beni y Pando, que conforman la “media-luna”, lo que representaría un duro golpe al liderazgo de Brasil en América del Sur y en su cada vez mayor influencia internacional.
Objetivos de La restauración de
Es evidente que los Estados Unidos,
con el dominio de los mares, y del espacio, nunca dejaron de tener navíos de
guerra traficando en las aguas internacionales de América del Sur, aunque
La restauración de
El derrumbe de la influencia de los
Estados Unidos en América del Sur, revelado por la dificultad de impedir la
elección o deponer gobiernos de tendencia más hacia la izquierda, como ocurrió
en los años 1960 y 1970, fue acelerado por el fracaso de las políticas
neoliberales recomendadas por el Consenso de Washington, que incrementaron aún
más la desigualdad de renta, en la mayoría de los países, fomentaron el aumento
del desempleo urbano y ampliaron la brecha social entre ricos y pobres, entre
los trabajadores más capacitados y los demás, sin calificación. La crisis se
acentuó, particularmente, en los Estados andinos, como, por ej.,
Perú, Bolivia y Ecuador, donde el 92% de la población manifestó su desencanto
con la economía de mercado, de acuerdo al estudio presentado el Strategic Studies Institute del Army War College de los Estados
Unidos.[57] Las investigaciones del Program on International Policy Attitudes (PIPA),
realizadas conjuntamente por el Center on Policy Attitudes
(COPA) y el Centro for International
and Securities Studies at Maryland,
University of Maryland (CISSM), a fines de 2006 y comienzos de 2007,
mostraron también que la percepción de los Estados Unidos en América Latina
continuaba siendo negativa y que solamente 1/3 de los habitantes de Brasil y de
Chile creían que ellos tenían una influencia positiva en el mundo. Los
resultados fueron más bajos todavía en México (12%) y Argentina (13%) y en
todos los países la oposición a la guerra en Irak oscilaba entre el 65% en
Chile y el 95% en Argentina.[58] Y otra investigación
indicó que, globalmente, el concepto sobre los Estados Unidos estaba yendo de
mal en peor.[59]
Como había observado Kissinger, a comienzos del siglo XXI, América del Sur
buscaba definir una identidad política propia, lo que estaba generando una
potencial contienda entre Brasil y los Estados Unidos sobre el futuro del Cono
Sur".[60] Esta previsión la había realizado el filósofo alemán George W. Hegel alrededor de
1830, cuando dijo que América era “la tierra del futuro”, en la cual, en
tiempos venideros, habría “algo así como una contienda entre la del Norte y
Pero el acelerado desgaste de la
influencia y del prestigio de los Estados Unidos en América del Sur y, en
general, en América Latina debilita inclusive su estrategia global, que obedece
a las directrices trazadas desde el gobierno de George
H. W. Bush (1989 -1993), en el sentido de desanimar
cualquier desafío a su preponderancia o tentativa de revertir el orden
económico y político internacionalmente establecido.[62] En el conflicto con
los Estados Unidos, generado por la tentativa de incorporar a Georgia y Ucrania
a
Conclusiones No hay duda de que las tensiones y
los conflictos en Bolivia y en Georgia se entrelazan, generados y alimentados
por la disputa de las fuentes de energía en que los Estados Unidos se
empeñaron, a fin de mantener su way of life, con alto nivel de
consumo y de despilfarro. Como bien observó el cientista
político José Luís Fiori está en curso una nueva
“carrera imperialista”, entre las grandes potencias, que luchan por su
seguridad energética y alimenticia. China penetra cada vez más en África,
donde los países de
Este aspecto económico-comercial
seguramente también pesó en la decisión americana de reactivar (*) Conferencia
pronunciada por el Profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira en
NOTAS [1] Circular n° [2] KISSINGER, Henry. Does [3] “Amerika ist somit das Land der Zukunft, in welchem
sich ins vor uns liegenden Zeiten, etwa im Streite von Nord- und Südamerika,
die weltgeschichtliche Wichtigkeite offenbaren soll.“ HEGEL, G.W.F.
Vorlesung über die Philosophie der Weltgeschichte. In: Die Vernunft in der
Geschichte. Hamburg: F. Meiner Verlag, 1994. Band 1, p.
209. [4] MACKINDER, Sir Halford
John. “The Geographical Pivot of History”, Geographical Journal, Royal
Geographical Society [5] “The [6] MAHAN, Alfred T.. The Influence
of Sea Power upon History – 1660-1783. Nueva
York: Dover Publication, Inc., 1987, p. 87. [7] KISSINGER, Henry. Diplomacy.
Nueva York: A Touchstone Book/Simon Scguster, 1994, pp. 37-38. [8] MACKINDER, Sir. Halford
J.. [9] [10] MACKINDER, Sir Halford John. Democratic Ideals and
Reality. [11] ROOSEVELT, Theodore. Theodore
Roosevelt. An Autobiography. Nueva York: A da Capo Paperback, 1985, p. 538. [12] SCHIRMER,
Daniel B. Republic or empire American: resistance to the
Philippine war. Boston: Schenkman, p. 20. [13] BARBOSA, Rui “Vã Confiança – A
Doutrina Monroe: sua origem” in BARBOSA, Rui. Obras Seletas - Volume
8Fonte digital: Ministerio de Cultura Fundación Biblioteca Nacional -
Departamento Nacional del Libro - http://www.bn.br/bibvirtual/acervo/ [14] Ibid. [15] “The French and English texts, it was to turn
out, though both of them official, were inconsistent
with one another. One declared the Doctrine was not “to be considered as
incompatible with any one of the provisions of the present pact”. The other
declared the Doctrine to be “not affected by the engagement of the Convenant”. One subordinated the Doctrine to the Convenant; the other the Convenant
to the Doctrine”. Perkins, 1963, p. 297. [16] CARVALHO, Delgado de. História diplomática do
Brasil. São Paulo: Ed. Nacional,
1959, p. 305. SMITH, Joseph. The cold war:
1945-1992. 2. ed. [17] SCHOULTZ, Lars. Beneath
the [18] Id., ibid.,
p. 10. [19] BLACK, Jan K. Sentinels
of Empire – The [20] PINHEIRO GUIMARÃES, Samuel. Quinientos
años de periferia. Porto Alegre-Rio de Janeiro: Editora da
Universidade/UFRGS – Editora Contraponto, 1999, p. 99. [21] Colonel Joseph R. Núñez. A 21st
Century Security Architecture For The Americas: Multilateral Cooperation,
Liberal Peace, And Soft Power. August 2002 http://www.strategicstudiesinstitute.army.mil/pubs/display.cfm?pubID=15 [22] Secretary of State-Designate
Madeleine K. Albright. Prepared statement before the Senate Foreign Relations
Committee, las released by the Office of the
Spokesman, Department of State, Washington, D.D., January 8, 1997.
http://www.secretary.state.gov/statements/970108a.html [23] Barshefsky
statement before House Trade Panel 3/18, U.S. Information and Texts, N° 011,
March 20, 1997, p. 42. [24] Samuel Pinheiro Guimarães. “ALCA para principiantes”; “Como será
el ALCA”. Manuscritos. [25] Ibid. [26] El proyecto del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI)
comenzó a ser negociado por los países miembros de [27] Statement of General Charles E. Wilhelm, commander-in-chief, U.S. Southern Command, Before the
Senate Caucus on International Narcotics Control, March 23, 2000. [28] KISSINGER, Henry. Does [29] Vide MONIZ BANDEIRA, Luiz Alberto. Brasil, Argentina y Estados Unidos -
Conflicto e integración en América del Sur (De [30] Paul Krugman
- “Crying with Argentina”. The New York Times, NY,
1.1.2002 [31] PINHEIRO GUIMARãES, Samuel. Desafíos brasileños en [32] KISSINGER, Henry. Does [33] Id., ibid., p. 152 - 163. [34] Id., ibid., p. 152. [35] PINHEIRO GUIMARÃES, Samuel. Quinientos
años de periferia. Porto Alegre-Rio de Janeiro: Editora da Universidade/UFRGS
– Editora Contraponto, 1999, p. 121. [36] En febrero de 2008, el Congreso de los Estados Unidos aprobó
el Andean Trade Preference Extension Act, expandiendo el Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act (ATPDEA). [37] “Colombian
military gains come at a price” Los Angeles Times. January 18, 2008. Amazon Watch.
http://www.amazonwatch.org/amazon/CO/ [38] U.S. Aid to Colombia, All Programs,
2004-2009 - Just the
Facts - a civilian's guide to U.S. defense and security assistance
to Latin America and the Caribbean. http://justf.org/Country?country=Colombia - The
Center for International Policy - Colombia Programa -
U.S. Aid to [39] Bill Weinberg. “Oil Makes http://www.commondreams.org/cgi-bin/print.cgi?file=/views04/1126-05.htm [40] PINHEIRO GUIMARÃES, Samuel. Desafios
brasileños en la era de los gigantes. Rio de Janeiro: Contraponto
Editora, p. 189. [41] Vide MONIZ BANDEIRA, Luiz Alberto. Formación del Imperio Americano (De la guerra contra España a la
guerra en Irak). Rio de Janeiro: Editora Civilização Brasileira,
2ª ed. 2006, pp. 725-727. [42] Id., ibid., p. 189, [43] The Economist,
"What lies beneath -Is there really an ocean of oil off Brazil?” April 16,
2008,
http://www.economist.com/daily/news/displaystory.cfm?story_id=11043022&top_story=1 Matthew Flynn “United States Announces IV Fleet
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“On [45] Agencia EFE. “El primer contingente de soldados de EE.UU.
se instala en Ayacucho”. El Comercio. Lima, 13 de setiembre
del 2008. Carlos Noriega. “Admite Perú que EE.UU.
pondría una base”. Página/12, Buenos Aires, 17 de junio de 2008. [46] Airman 1st
Class Tracie Forte. “U.S. Army
aviators support humanitarian mission in [47] R. Evan Ellis, “Chinese Interests in
Latin America: Overview and Implications for Regional Security Issues,”
Presentation for the Latin America Orientation Course (LAOC) [48] Cynthia Malta. “Estatal chinesa de
petróleo quer investir en gasoduto Rio-Bahia”. Valor Econômico,
25/05/2004. “Sinopec, Brazil's Petrobras to explore deep sea oil”. China
Daily (Xinhua). 18/8/2004. [49] Stephanie Hanson, News Editor. “Energy Bottlenecks in [50] Ibid. [51] http://www2.petrobras.com.br/Petrobras/ [52] Desde el inicio de los años [53] Conn Hallinan. “Dark Armies, Secret Bases, and Rummy, Oh My!”
Foreign Policy in Focus November 21, 2005 -
- Editor: John Gershman, IRC.
http://www.fpif.org/fpiftxt/2939 [54] Antônio Ermírio de Moraes
- Una lección a ser observada y aprendida. Folha
de S. Paulo - 19/10/2003 [55] Matthew Flynn “Estados Unidos anuncia que su IV Flota reanuda
operaciones, en medio de sospechas sudamericanas Programa de las Américas Reporte 29 de julio de [56] Bernardo Quagliotti
De Bellis .“IV Flota impone su presencia en el
Atlántico Sur”. [57] Steve C. Ropp. “The strategic
implications of the rise of populism in Europe and http://www.carlisle.army.mil/ssi/ [58] http://www.pipa.org/?PDA=1%3Fcategory=films&profile=mobilefilmsuseraverage&subject=
177636 %20- %2026k - [59] “World View of US Role Goes From Bad to Worse”.
http://www.worldpublicopinion.org/pipa/articles/home_page/306.php?nid=&id=&pnt=306&lb=hmpg1 [60] KISSINGER, Henry. Does [61] “Amerika ist somit de las Land der Zukunft, in
welchem sich ins vor uns liegenden Zeiten, etwa im Streite von Nord- und
Südamerika, die weltgeschichtliche Wichtigkeite offenbaren soll.“ HEGEL,
G.W.F. Vorlesung über die Philosophie der Weltgeschichte. In: Die
Vernunft in der Geschichte. Hamburg: F. Meiner Verlag, 1994. Band
1, p. 209. [62] POWELL, Colin L. - The Military
Strategy of the United States – 1991-1992, US Government, Printing Office, ISBN
0-16-036125-7, 1992, p 7. Draft Resolution - 12 “ Cooperation for
Security in the Hemisphere, Regional Contribution to Global Security - The
General Assembly, recalling: Resolutions AG/RES. 1121 (XXX- 091 and AG/RES.
1123 (XXI-091) for strengthening of peace and security in the hemisphere, and
AG/RES. 1062 (XX090) against clandestine arms traffic. [63] Luiz Alberto Moniz Bandeira. “A balcanización da Bolívia”. Folha de São Paulo,
São Paulo, 15 de julho de 2007. [64] José Luís Fiori. “Escopeta não
é chocalho”. Le Monde Diplomatique
(edición en portugués), 17/07/2008. [65] Ibid. [66] Más
detalles vide Moniz Bandeira,
Luiz Alberto. Formación del Imperio Americano (De
la guerra contra España a la guerra en Irak). Rio de
Janeiro: Editora Civilização Brasileira, 2ª ed., 2005, p. 571. |