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Argentina – Brasil:
polémica Moniz Bandeira / Carlos Escudé La Onda Digital de
Montevideo Diciembre
2009 El suicidio
en Buenos Aires (Luiz Alberto Moniz Bandeira) Hegel tuvo razón cuando
dijo que, aunque se les recomiende a los gobernantes, estadistas y pueblos que
aprendan, preferiblemente, a través de la experiencia de la historia, la
experiencia y la historia enseñan que los gobernantes y los pueblos nunca
aprendieron nada de la historia, ni se comportan de acuerdo con sus lecciones.
Este es el caso de Argentina, donde la convulsión social y política en la que
se hundió era perfectamente previsible y hasta inevitable. Desde el comienzo de
los años 50 (XX) el desarrollo de Argentina, en términos relativos, se estancó
y desde la caída del gobierno de Juan Domingo Perón, en 1955, estuvo sometida,
con breves intervalos, a políticas económicas liberales y a un plan de
estabilización, recomendados por el FMI y por los gobiernos de los EUA, que no
resolvieron, sino que agravaron, su problema estructural. El general Pedro
Aramburu, jefe del gobierno provisorio (1955/1958), cesó la intervención del
Estado en la economía y ejecutó una serie de medidas liberales, a fin de
contener la inflación, restaurar la agricultura y garantizar el ingreso de
capitales extranjeros. Arturo Frondizi, electo en 1958, pretendió poner en
práctica un plan de desarrollo económico, pero, en vista del deterioro de la
balanza de pagos, terminó por ceder a las exigencias del FMI y, en Diciembre de
1958, anunció el más drástico plan de estabilización monetaria de toda la
historia de Argentina, de corte liberal, y mantuvo esta política a pesar de la
profundización de la crisis social. Las Fuerzas Armadas
derrocaron a Arturo Frondizi, en 1962, y asumieron directamente el gobierno en
1966. La consecuencia fue la prolongación de las tensiones sociales y Argentina
no pudo superar el círculo vicioso, en que el estancamiento económica y la
inestabilidad político‑institucional se realimentaban recíprocamente. La
tendencia estructural al estancamiento no se revirtió. Por el contrario, se
agravó, como resultado de la política económica del gobierno comandado por el
general Juan Carlos Onganía (1966/1970), que suspendió casi todas las barreras
a las importaciones de manufacturas y no sólo llevó a centenas de empresas
argentinas a la bancarrota, impulsando a la desnacionalización de su economía.
Dicha situación llevó a la agudización de los conflictos sociales, que
alcanzaron su ápice, dramáticamente, en 1969, con la eclosión del Cordobazo,
la primera de una serie de insurrecciones obreras, que sacudieron a varias
ciudades, al mismo tiempo que sectores del peronismo desencadenaban operaciones
de guerrilla urbana, promoviendo asaltos a puestos militares, secuestros y
asesinatos. En vista de dicha situación
y de la rigidez del impasse político, las Fuerzas Armadas, en 1970,
destituyeron al general Onganía, sustituyéndolo por el general Roberto
Levingston y, en Marzo de 1971, por el general Alejandro Lanusse,
comandante-en-jefe del Ejército, que trató de restaurar las instituciones
democráticas y normalizar su funcionamiento, permitiendo la elección del
peronista Héctor Cámpora (Marzo de 1973). Cámpora en seguida renunció, para
posibilitar la elección del propio Perón, con el 62% de los sufragios, doce días
después del Putsch comandado por el general Augusto Pinochet. Perón, entre
tanto, falleció el 1° de Julio de 1974, y su viuda, Isabel Perón (su nombre
verdadero era María Estela Martínez), en su condición de vice-presidente, lo
sucedió en el gobierno de Argentina, cuyas condiciones internas, tanto
económicas como políticas, volvieron a deteriorarse, en medio del terror y la
violencia, como nítidas manifestaciones de una guerra civil, promovidos por
organizaciones de derecha y de izquierda, que realizaban secuestros, atacaban
cuarteles y ejecutaban osadas operaciones de guerrillas en Tucumán. Ante tal situación, con
el país cada vez más convulsionado, el gobierno de Isabelita Perón, confuso y
sin cohesión, fue derrocado por las Fuerzas Armadas. El general Jorge Rafael
Videla asumió el gobierno y, en medio de una sangrienta represión política, con
el pretexto de mantener el orden y derrotar a las guerrillas, el ministro José
Alfredo Martínez de Hoz aplicó, de una manera más radical que todos sus
antecesores, el invariable programa de estabilización, teniendo como uno de los
objetivos liquidar a la base social de Con Con todo, al fin de
diez años de gobierno, dejó a (Este artículo fue publicado en el Jornal do Brasil
del 23/12/2001) Estimado Escudé, la decisión de Bush de no socorrer De Carlos Escudé
2002/01/06/ Estimado Moniz Bandeira: Su artículo es muy
interesante y coincido con la mayor parte de su contenido. Creo que nada de lo
ocurrido le quita sustento al "realismo periférico", que no es lo
mismo que "neoliberalismo", como queda claramente dicho en mi libro
"El Realismo de los Estados Débiles" (GEL 1995, publicado en Estados
Unidos como "Foreign Policy Theory in Menem's Argentina", University
Press of Florida 1997). Por el contrario, en mi libro digo que, como estrategia
de política exterior, el realismo periférico puede acompañar a la social
democracia, como de hecho ocurrió en Alemania (junto con Inglaterra, el mejor
aliado de los EUA durante El realismo periférico
es tan sólo una teoría normativa para la política exterior, que se justifica
particularmente cuando un país trae consigo un perfil como el de 1. Casi le había hecho
la guerra a Chile en 1978; 2. En 1982 le había
hecho la guerra a Gran Bretaña; 3. No accedía a firmar
el Tratado de Tlatelolco ni el de No Proliferación Nuclear; 4. Enriquecía uranio e
intentaba extraer plutonio de combustible gastado de reactores nucleares; 5. Desarrollaba un
misil balístico de alcance intermedio, el Cóndor II, en sociedad con Irak. Este perfil garantizaba
que los norteamericanos desarrollarían la percepción de que el progreso
argentino era contrario a los intereses de los Estados Unidos y quizá de Pero cambiar estas
cosas, como lo hicimos con Guido Di Tella en los 90´, no es más que
"damage control". No garantiza la prosperidad. Asegura que uno no
será boicoteado, pero no significa que será premiado ni salvado. Tener aquel
viejo perfil era garantía de ruina. Cambiarlo era deber de patriotismo, pero no
significaba garantizar el futuro. Para ilustrarlo con términos más concretos: 1. Mandar dos naves
simbólicas a 2. Pero ir al Golfo no
hubiera servido de nada si se hubiera seguido con la hiperinflación de
Alfonsín. 3. Por otra parte, aún
haciendo bien las cosas económicamente, con el viejo perfil que describo arriba
hubiéramos sido boicoteados si o sí, porque ese perfil equivalía prácticamente
a ser enemigos de Estados Unidos. El realismo periférico
no supone que Bush salvará a Los episodios presentes
no sólo no contradicen mi realismo periférico, sino que consolidan una de sus
hipótesis centrales: la de la "irrelevancia de la racionalidad" de la
política de EUA hacia un país sin importancia estratégica como Quizá todo esto esté
claro para Usted, o quizá no, porque su mensaje es un poco críptico. Pero como
los brasileños suelen ser amables y optan por la ironía en lugar de
contradecir, tengo la impresión de que quizá Usted no tenga una visión clara
del realismo periférico, que sólo puede obtenerse de la lectura de "El
Realismo de los Estados Débiles" o de su versión en inglés ya citada. Por
otra parte, mucha gente ha caricaturizado el concepto, en parte porque sólo
tuvo acceso a resúmenes superficiales y no lo entendió. Además, la metáfora de
"relaciones carnales", que es de Di Tella, también dio pie a la
caricatura. Todo lo que digo arriba
está claramente escrito en los libros citados, publicados en 1995 en Le envío mis saludos
más cordiales. (Carlos Escudé) De Moniz Bandeira,
Junio del 2002 Estimado Escudé Gracias por su amable
mensaje. Conozco tus obras, tanto La declinación de Argentina (infelizmente la
edición que compré en Buenos Aires contiene fallas tipográficas, páginas en
blanco) como Foreign Policy Theory in Menem's Argentina. Las dos las he leído
con mucha atención, porque sigo la situación y la política en Usted, si, parece que
no conoce los libros que he publicado en Brasil, principalmente sobre sus
relaciones con los Estados Unidos: Presença dos Estados Unidos no Brasil (Dois
séculos de historia) y Brasil-Estados Unidos: a rivalidade emergente. Estos dos
libros tuvieron ediciones recientes, bajo un título general - As relações
Brasil-Estados Unidos no contexto da globalización. El Vol. I contiene la
tercera edición de Presença dos Estados Unidos no Brasil (Dois séculos de
história). El Vol. II contiene la segunda edición ampliada y actualizada hasta
1998 de Brasil-Estados Unidos: a rivalidade emergente. Usted, por lo que he
leído y sé, es un intelectual serio, de valor. Pero, lo que he percibido en los
fundamentos de la teoría del realismo periférico, tanto en sus escritos, como
en otros, incluso de Felipe de Este es un problema que
sentí ya en los años 70, cuando viví en Buenos Aires y hacia investigación para
mi tesis de doctoramiento en ciencia política, que resultó en mi libro O
expansionismo brasileiro e a formação dos Estados na Bacia do Prata , cuya
tercera edición salió en Brasil hace cuatro años. Toda la literatura que
trataba de Brasil lo hacia bajo un ángulo de la historia de Argentina, como si
los dos países tuvieran las mismas relaciones con Inglaterra. A diferencia de
Argentina, Brasil entró en serias desavenencias con Inglaterra desde los años
40 del siglo XIX y con los Estados Unidos, siempre fueron muy ambivalentes, de
acercamiento y conflicto, incluso durante La premisa de su teoría
- constatando que El interés de los
Estados Unidos en Brasil es por sus dimensiones, su ubicación estratégica,
tanto por tener fronteras con todos (excepto Ecuador y Chile) los Estados de Esta conciencia, de
modo general, casi todos los brasileños siempre tuvieron y percibieron que la
jugada de los Estados Unidos fue sistemáticamente la misma: separar a los dos
países para impedir la unidad de América del Sur. Mucho tendría que decir
al respecto, pero le hago la sugerencia de conocer lo que escribí y, sobre
todo, la experiencia de Brasil en sus relaciones con los Estados Unidos. Vamos a mantener ese
contacto e intercambiar opiniones. Con los saludos
cordiales. (Moniz Bandeira) De Carlos Escudé Estimado Moniz, Se equivoca Usted si
piensa que no he leído sus obras, aunque releeré alguna de ellas para
refrescarlas. En Brasil nos hemos cruzado en algún seminario e incluso hemos intercambiado
libros. Coincido con que hay grandes diferencias en la historia de Usted me dice: "Si
Metáforas como "la
mujer que uno busca para producir celos en la que quiere" oscurecen la
problemática. A diferencia de Brasil, Nuestra alianza molestó
a Brasil por varios motivos, pero nuestro objetivo nunca fue molestar a Brasil.
Nuestro objetivo fue corregir un curso de política exterior altamente
confrontativa que dañaba los intereses argentinos. Pero claro, cuando accedimos
a ratificar Tlatelolco y firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear,
privamos a Brasil de su excusa para no hacerlo, y Brasil tuvo que acceder a las
presiones norteamericanas. La vida es así. Los intereses no siempre confluyen.
Pero para Yo debo confesarle que
los argentinos preferirían no ser satélites de nadie. Si deben serlo de
alguien, en general prefieren serlo de Dios, y Dios tiene oficinas en
Washington DC, no en Brasilia. Pero hoy por hoy, esa posibilidad es ya remota,
y coincido con Usted en que Somos prisioneros de la
historia, que no se hace con voluntarismo solamente. Perdimos. La solución ya
no corre por la alianza con Brasil. La situación es tan desesperada que debemos ser parte del Brasil. Esta es
la conclusión del realismo periférico (que es una estructura lógica formal),
para una nueva fase de la historia. Cordialmente, (Escudé) De Moniz Bandeira Estimado Escudé: Si, nos encontramos en
un seminario, creo que en Sao Paulo, pero no recuerdo que llegáramos a
intercambiar libros, porque, de los suyos, uno he comprado en Buenos Aires (La
declinación de Argentina) y el otro, sobre el realismo periférico, lo encomendé
a Yo le voy hablar francamente.
Lo que percibo en el trasfondo de la doctrina del realismo periférico - y en lo
que dice – es el mismo espíritu de rivalidad con Brasil. Usted se refiere a los
"pésimos antecedentes" internacionales que 1 - Frondizi aceptó el
programa de estabilización propuesto por el FMI, en 1958; Brasil, no, y
Kubitschek rompió los entendimientos con el FMI; 2 - 3 - Cuando hubo el
bloqueo (de) a Cuba, en 1962, 4 - Cuando ocurrió el
golpe de estado en Brasil, en 1964, 5 - El gobierno de
Castelo Branco mandó tropas para Santo Domingo, porque dijo que era defensa del
continente contra el castro-comunismo, pero no aceptó las presiones de Estados
Unidos para enviar a Vietnam, como Vargas también las rechazó en 1951/52,
cuando se produjo la guerra en Corea. Por otro lado, el gobierno de Juan Carlos
Onganía aceptó la doctrina de las fronteras ideológicas, en 1966, exactamente
cuando Brasil la abandonaba, debido a la reacción dentro de sus propias Fuerzas
Armadas; 6 - Esa política de
entendimiento de Argentina con los Estados Unidos siguió hasta casi al fin de
los años 60, mientras las posiciones de Brasil en su política exterior, a
partir de 1967, volvieron a coincidir con la de los países no-alineados, aunque
bajo la dictadura militar; 7 - Brasil en los años
70 desarrolló su programa atómico, firmando el Acuerdo Nuclear con 8 - También en los años
70, Brasil reconoció al gobierno revolucionario de Angola, en contra de Estados
Unidos; votó en favor de la moción considerando el sionismo como racismo y
estrechó la cooperación en el campo de la energía nuclear con el Irak y
Pakistán; en el Irak había inversiones brasileñas y numerosos técnicos, incluso
militares, hasta 9 - Si, Brasil no hizo
guerra a 10 - Se puede decir que
Brasil, mucho más que Esta cuestión de los
"pésimos antecedentes" de Con respecto al Tratado
de No-Proliferación de las Armas Nucleares, puedo decirle que Brasil lo firmó,
no porque 1 - Lo que interesaba a
Brasil era obtener principalmente la tecnología del ciclo completo del uranio,
por medio de la ultra-centrifugación, lo que consiguió entre 1986/87, no para
construir la bomba, sino por otros intereses militares(construcción del
submarino nuclear, lo que continuó haciendo), económicos y comerciales; en
1986, una televisión de Alemania - WDR - me invitó a asesorar un programa que
iba a ser transmitido sobre la cooperación de Alemania con Brasil en la
construcción de cohetes; cuando alguien habló de la bomba atómica; yo le dije
que Brasil no tenía interés en fabricarla, porque no tenía enemigos para
atacar; el periodista, aún con la percepción de la rivalidad, contestó:
"¿Y 2 - Dado que Brasil ya
había conseguido la tecnología de enriquecimiento del uranio, la no adhesión al
Tratado de No-Proliferación podía afectar otros intereses de Brasil, sobre todo
en el campo de la tecnología de cohetes, en virtud de las políticas
restrictivas que Estados Unidos adoptaron (que Usted llama de sabotaje) y a las
cuales Bueno, estimado Escudé,
ya escribí demasiado. Y mucho más tendría que decirle porque sus explicaciones
no convencen: ellas también revelan que Usted conoce muy poco la política y las
relaciones exteriores de Brasil, sino no diría con tanta énfasis que "Brasil jamás le hizo la guerra a gran
Bretaña, ni eligió a Saddam Hussein como socio para un misil balístico que
hubiera podido lanzar una ojiva nuclear desde Baghdad hasta Tel Aviv". Repito, con respecto a
la guerra contra Para resumir, el
realismo periférico y el consecuente "amor carnal" (así está en el
texto de Guido de Tella) con los Estados Unidos solamente comprometieron la
credibilidad de Mucho me gustaría
encontrarlo personalmente para discutir esos asuntos. Probablemente en Marzo o
Abril va a salir en Brasil mi libro Da Tríplice Aliança ao MERCOSUL: conflitos
e integração na América do Sul, que es una obra también muy larga, que continua
O expansionismo brasileiro e a formação dos Estados na Bacia do Prata. Llega
hasta los días actuales, por ello debo escribir un período más sobre el
desarrollo de la crisis, lo que haré cuando la producción esté a punto de
terminar. Pediré a la editorial que le envíe un ejemplar. No hice la corrección
del texto. Escribo los e-mails como se estuviera hablando y no hago la revisión
porque no tengo tiempo. Con los más cordiales
saludos. ( Moniz Bandeira) |