LOS DIENTES DE LA OMC Félix Peña Junio de 2004 Cada vez resulta más
notorio que una de las innovaciones profundas que introduce la creación de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) en las relaciones comerciales
internacionales es la de su mecanismo de solución de controversias. Como en muchos otros
planos -por ejemplo, el fin de la "cláusula de paz" y próximamente
del Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido (ATV)- los plenos efectos de una
negociación comercial internacional como fuera la Rueda Uruguay sólo aparecen
en toda su dimensión varios años después. En un libro reciente,
Pablo Zapatero ("Derecho del Comercio Global", Madrid 2003) señala
que más que un "tema de moda", el sistema de solución de
controversias de la OMC "constituye un fenómeno jurídico que, a caballo
del proceso de internacionalización de la economía, tendrá cada vez más
implicaciones para nuestras sociedades". Recuerda lo que otros autores han
resaltado: ahora la OMC "tiene dientes". Dos casos recientes
ilustran la relevancia de la cuestión. Por un lado, el Estado de Florida
modificó una medida impositiva que afectaba los cítricos importados
("Equalizing Excise Tax"), como consecuencia del planteo de una
controversia por parte de Brasil a los Estados Unidos, en la OMC. Ahora ambos
países notificarán que se ha alcanzado una solución mutuamente satisfactoria.
Por otro lado, está la controversia por los subsidios a la producción del
algodón en los Estados Unidos, que habría concluido favorablemente a la demanda
planteada por el Brasil -también participó la Argentina-. Estados Unidos
apelará y sólo cuando se pronuncie el órgano permanente de apelación se
conocerá el resultado final de la controversia. En ambos casos, el mecanismo ha
sido de utilidad para un país en desarrollo. Permite orientar, con reglas
tuteladas por expertos imparciales, relaciones asimétricas de poder económico. Más de 300 controversias
se han planteado desde que se creó la OMC. En toda la etapa del GATT -de 1947 a
1994- se habían resuelto sólo 200 casos. La tendencia al respecto es clara. El
problema es que ganar un caso requiere de buenos argumentos y experiencia en la
utilización de un sistema que es sofisticado. Eso es caro. En el caso del
algodón, el gobierno de Brasil contó con un fuerte apoyo del sector privado
interesado. Existe hoy un organismo
especializado en brindar asesoramiento legal a los países en desarrollo que
necesitan recurrir al sistema de solución de controversias de la OMC ( www.acwl.ch ). El desarrollar un
servicio similar -por ejemplo, en el ámbito de la ALADI- permitiría aprovechar
mejor la experiencia que existe en la materia en varios países
latinoamericanos. Nuestra Cancillería cuenta con un pequeño equipo
especializado de excelente calidad. Es un capital intelectual valioso que
requiere constante fortalecimiento y estímulo. Este artículo fue
publicado en el diario La Nación Online de Buenos Aires, en Junio 15, 2004,
Radar Internacional, Suplemento de Comercio Exterior, con la colaboración del
Instituto de Comercio Internacional de la Fundación Bank Boston. |