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LA
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Traducido por
Laura Suarez
Septiembre de 2002
LA CASA BLANCA
Washington
La gran pelea desatada en
el siglo XXI entre la libertad y el totalitarismo, culminó con una victoria decisiva
de las fuerzas a favor de la libertad, y un modelo sustentable único para
lograr el éxito nacional: libertad, democracia y libertad empresarial. En el
siglo XXI, sólo las naciones que comparten el compromiso de proteger los
derechos humanos básicos y de garantizar la libertad política y económica,
serán capaces de liberar el potencial
de su gente y asegurar la prosperidad en el futuro. En todas partes del mundo
la gente quiere hablar libremente; elegir a sus gobernantes; rendir culto según
les plazca; educar a los hijos- varones y mujeres; poseer una propiedad; y
disfrutar de los beneficios del trabajo. Estos valores de libertad constituyen
un derecho para todas las personas, en cualquier sociedad y, el deber de
proteger dichos valores, es un desafío para todos los que aman la libertad
desde cualquier lugar del mundo y a cualquier edad. Hoy en día, EUA disfruta de
un incomparable poder militar y de una gran influencia política y económica. De
acuerdo con nuestro patrimonio y nuestros principios, no usamos este poder para
obtener ventajas unilateralmente. Buscamos, en cambio, un equilibrio que
favorezca la libertad humana; es decir, condiciones en las que todas las
naciones y todas las sociedades puedan elegir por ellas mismas los premios y
desafíos de la libertad política y económica. En un mundo seguro, la gente
podrá mejorar sus vidas. Nosotros defenderemos la paz, enfrentándonos a los
terroristas y tiranos. Para ello, también mantendremos buenas relaciones con
las grandes potencias y nos encargaremos de diseminar la paz, fomentando
sociedades libres y abiertas en cada continente. Defender nuestra Nación de
sus enemigos es el primer y fundamental compromiso del Gobierno Federal. En la
actualidad, esta tarea ha cambiado significativamente. En el pasado, los
enemigos necesitaban grandes ejércitos y capacidad industrial para poner en
peligro a Norteamérica. Ahora, existen redes sombrías de individuos que pueden
traer caos y sufrimiento a nuestras costas por menos de lo que cuesta un
tanque. Los terroristas están organizados para penetrar en sociedades abiertas
y hacer que el poder de la tecnología moderna se vuelva en nuestra contra. Para ponerle fin a esta
amenaza, debemos utilizar todo nuestro arsenal: el poder militar, un mejor
programa de defensa para nuestra patria, el cumplimiento de la ley, programas
de inteligencia y esfuerzos firmes para cortar el financiamiento del
terrorismo. La guerra contra el terrorismo mundial es una iniciativa global de
incierta duración. EUA asistirá a aquellas naciones que necesiten su ayuda en
la lucha contra el terror, y tildará a los países que cooperan con los
terroristas, incluyendo a aquéllos que les brindan asilo, porque los aliados
del terror son los enemigos de la civilización. EUA y sus colaboradores no deben
permitir que los terroristas establezcan sus bases. Juntos, buscaremos negarles
el refugio en todo momento y en cualquier lugar. El mayor peligro al que se
enfrenta nuestra Nación, radica en donde confluyen el fundamentalismo y la
tecnología. Nuestros enemigos han declarado abiertamente que buscan armas de
destrucción masiva y hay pruebas que demuestran que lo están haciendo. EUA no
permitirá que tengan éxito. Crearemos defensas contra misiles balísticos y
cualquier otra forma de ataque. Cooperaremos con otros
países para anular y cercenar los esfuerzos que realizan nuestros enemigos para
apoderarse de tecnologías peligrosas. Y, guiados por el sentido común y la
defensa propia, actuaremos contra estas amenazas antes de que estén totalmente
instauradas. No podemos defendernos ni defender a nuestros amigos, si nos
sentamos simplemente a esperar lo mejor. Por ello, es que debemos estar
preparados para vencer los planes de nuestros enemigos, haciendo uso de las
mejores estrategias de inteligencia y actuando sin vacilación. La historia
juzgará severamente a aquellos que, habiendo visto que el peligro era
inminente, no hicieron nada. En este mundo nuevo, el único camino hacia la paz
y la seguridad, es el camino de la acción. En nuestro esfuerzo por
defender y preservar la paz, aprovecharemos una oportunidad histórica.
Actualmente y desde el nacimiento de la nación-Estado en el siglo XVII, la comunidad internacional tiene las mejores
chances para construir un mundo en donde las grandes potencias compitan en paz,
en lugar de prepararse continuamente para la guerra. Hoy, las potencias del
mundo formamos parte del mismo bando: estamos unidos en contra del terrorismo,
la violencia y el caos; también nos unen valores comunes. EUA se basará en
estos intereses comunes para promover la seguridad mundial. Rusia se encuentra a mitad de camino, en una
transición esperanzadora hacia su futura democracia, y es uno de los aliados en
la guerra contra el terrorismo. Los líderes de China se están dando cuenta de
que la libertad económica es la única fuente de riqueza nacional. A su tiempo, descubrirán que la libertad
política y social son las únicas fuentes de grandeza nacional. Nuestro país
alentará el avance de la democracia y la apertura económica en ambos países, porque éstos son los
mejores cimientos para alcanzar la estabilidad nacional y el orden
internacional. Finalmente,
EUA aprovechará la oportunidad que se le presenta en este momento para extender
los beneficios de la libertad a todo el mundo. Trabajaremos en forma activa
para llevar la esperanza de la democracia, el desarrollo, la libertad de
mercado y de comercio a cada rincón del planeta. Los acontecimientos del 11 de
septiembre de 2001 nos enseñaron que países débiles como Afganistán pueden, al
igual que los países fuertes,
constituir una gran amenaza para los intereses nacionales. La pobreza no
convierte a los pobres en terroristas y asesinos, pero la pobreza, las
instituciones débiles y la corrupción, pueden hacer que estos Estados frágiles
se tornen vulnerables a redes de terroristas y carteles de droga dentro de su
territorio. EUA permanecerá junto a toda nación que esté decidida a construir
un futuro mejor, buscando el premio de la libertad para su gente. La libertad
de comercio y de mercado ya ha demostrado que puede sacar de la pobreza a
sociedades enteras, por esta razón, EUA trabajará con los países de manera
individual, con regiones enteras y con toda la comunidad comercial
internacional para construir un mundo que
crezca en prosperidad y en el que se comercie libremente. Nuestra Nación
brindará una mayor ayuda para el desarrollo a través del New Millennium Challenge Account,
destinado a aquellos países que gobiernen con rectitud, inviertan en su gente y
promuevan la libertad económica.
También continuaremos liderando los esfuerzos para reducir el número de
víctimas que ya se han cobrado el HIV y otras enfermedades infecciosas. En el intento por alcanzar
un equilibrio de poder que favorezca la libertad, EUA se guía por la convicción
de que todos los países tienen importantes responsabilidades. Las naciones que
disfrutan de la libertad deben pelear activamente contra el terrorismo, y las
naciones que dependen de la estabilidad internacional deben colaborar y evitar
la propagación de las armas de destrucción masiva. Aquellos países que buscan
la asistencia internacional deben gobernar con sabiduría para que dicha ayuda
sea utilizada adecuadamente. Para que la libertad prospere, se exigirá
responsabilidad. Nos guía también la
convicción de que ninguna nación puede construir un mundo mejor y más seguro
por sí sola. Las alianzas y las instituciones multilaterales tienen la
capacidad de multiplicar la fuerza de los países que aman la libertad. Nuestro
país está comprometido con instituciones permanentes como las Naciones Unidas
(ONU), la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización de los
Estados Americanos (OEA), la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN) y otras alianzas estables. En todos los casos, las obligaciones
internacionales deben tomarse seriamente. No deben ser aceptadas simbólicamente
para conseguir el apoyo a favor de un ideal, sino se tiene la voluntad para
cooperar y alcanzarlo. La libertad es una
exigencia no negociable de la dignidad humana; es el derecho innato de toda
persona, en cualquier civilización. A lo largo de la historia, la libertad se
ha visto amenazada por la guerra y el terror; ha sido desafiada por las
voluntades opuestas de los estados poderosos y las intenciones malvadas de los
tiranos; y ha resistido la propagación de la pobreza y la enfermedad. Hoy, la
humanidad tiene en sus manos la oportunidad de vencer a todos estos enemigos y
hacer que triunfe la libertad. EUA aprueba la
responsabilidad que asumimos para liderar esta gran misión. (Aparece la firma del
presidente de los EUA, George Bush) THE WHITE
HOUSE
Septiembre 17, 2002 I.
ASPECTOS GENERALES DE LA ESTRATEGIA INTERNACIONAL DE EUA " La causa de nuestra Nación
siempre ha ido más allá de la defensa de nuestro país. Peleamos, como siempre lo
hacemos, por la paz; la paz que favorece a la libertad. Defenderemos la paz de
las amenazas de los terroristas y tiranos. Para ello, también mantendremos
buenas relaciones con las grandes potencias; nos encargaremos de propagar la
paz, fomentando sociedades libres y abiertas en cada continente." PRESIDENTE BUSH West Point, New York. Junio 1°, 2002 EUA posee una fuerza e
influencia inigualables y sin precedentes en el mundo. Sostenida por la fe en
sus principios de libertad y el valor de una sociedad libre, esta posición trae
consigo grandes responsabilidades, obligaciones y oportunidades. La gran fuerza de este país debe utilizarse para
promover un equilibrio de poder que favorezca a la libertad. A lo largo de casi todo el
siglo XX, el mundo quedó dividido por una gran pelea de ideas: los puntos de
vista totalitarios y destructivos por un lado, contra la libertad y la igualdad
por el otro. Esa gran pelea terminó. Las
visiones ofensivas que hablaban de clases, nación y razas, que prometían
utopías y distribuían miseria han sido derrotadas y desacreditadas. Ahora, EUA
se encuentra más amenazado por los países débiles que por los países
conquistadores. Para nosotros, la tecnología en manos de unos pocos exasperados
es más peligrosa que las flotas y los ejércitos. En consecuencia, debemos terminar con esto, que constituye
una amenaza para nuestra Nación, aliados y amigos. Este también es un momento
de oportunidades para EUA. Trabajaremos para convertir nuestra influencia en
décadas de paz, prosperidad y libertad. La estrategia de seguridad nacional de
EUA, se basará en un distintivo programa de cooperación internacional que
refleje la unión de nuestros valores y de nuestros intereses nacionales. El
objetivo de esta estrategia no sólo es hacer un mundo más seguro, sino hacer un
mundo mejor. Nuestras metas en este camino son claras: libertad política y
económica, relaciones pacíficas con otros Estados y respeto por la dignidad
humana. Y este camino no es para
EUA solamente; es un camino abierto a todas las Naciones. Para alcanzar estos
objetivos EUA: ·
Defenderá la dignidad humana; ·
Consolidará alianzas para vencer al terrorismo mundial y actuará para
evitar ataques contra nosotros o contra nuestros amigos; ·
Trabajará en forma conjunta para extinguir los conflictos Regionales; ·
Evitará que los enemigos nos amenacen a nosotros o a nuestros aliados
y amigos, con armas de destrucción masiva; ·
Iniciará una nueva era de crecimiento global de la economía a través de la libertad de los mercados y
del comercio; ·
Expandirá el círculo de crecimiento por medio de sociedades abiertas e
infraestructura para la democracia; ·
Fijará los temas a ser tratados junto con otros centros poderosos; y ·
transformará las instituciones de seguridad del país para poder
encarar los desafíos y aprovechar las oportunidades del siglo XXI. II. AMBICIONES EN
DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS. " Algunos sostienen que hablar sobre lo que está bien o mal es, de alguna manera, irrespetuoso y no es
diplomático. Yo no pienso así. Las distintas circunstancias exigen diferentes
métodos, pero no diferentes moralidades." PRESIDENTE BUSH West Point, New York. Junio 1°, 2002 En el camino hacia nuestros objetivos, primero debemos tener en claro lo
que representamos: EUA debe defender la libertad y la justicia porque estos
principios son un derecho legítimo de todas las personas del mundo. Ninguna
nación tiene poder sobre estos principios; ninguna nación está exenta de ellos.
En cualquier sociedad, los padres quieren que sus hijos se eduquen y vivan libres
de pobreza y violencia. Ningún habitante del planeta desea la opresión, aspira
a la esclavitud ni espera ansiosamente que la policía secreta golpee su puerta
a la medianoche. EUA debe representar
firmemente las exigencias no-negociables de la dignidad humana; las normas de
la ley; los límites al poder absoluto del estado; la libertad de expresión; la
libertad de culto; la justicia imparcial; el respeto hacia la mujer; la
tolerancia ética y religiosa y el respeto por la propiedad privada. Estas exigencias pueden ser satisfechas de muchas formas. La
constitución norteamericana las defiende y en muchos otros países con historias
y culturas diferentes, estos principios pétreos han sido incorporados con éxito
a sus propios sistemas de gobierno. La historia no ha sido bondadosa con
aquellos países que ignoraron y no hicieron caso de los deseos de su gente. La experiencia
norteamericana, con una democracia multiétnica, afirma nuestra convicción de
que la gente de distinto origen y fe, puede vivir y prosperar en paz. Nuestra propia historia no es más que una
larga lucha por alcanzar estos ideales. Pero aún en los peores momentos, fuimos
guiados por los principios atesorados en la Declaración de la Independencia. En
consecuencia, EUA no es sólo una sociedad más fuerte, sino también más libre y
justa. Hoy, estos ideales son el
apoyo de los que defienden la libertad. Y cuando el cambio llega, nosotros lo
alentamos, como lo hicimos en Europa central y oriental entre 1989 y 1991, o en
Belgrado en el 2000. Cuando observamos que entre nuestros amigos asumen
procesos democráticos, como en Taiwan o la República de Corea, y cuando los
representantes elegidos reemplazan a los generales en América Latina, vemos
ejemplos de cómo los sistemas autoritarios pueden evolucionar, uniendo la
historia y las tradiciones locales con los principios que todos nosotros
protegemos. La estrategia de seguridad
nacional de EUA debe empezar por estas creencias pétreas y mirar hacia fuera en
busca de posibilidades para expandir la libertad, materializando las lecciones del pasado y aprovechando las
oportunidades que se presentan en la
actualidad. Nuestros principios
servirán de guía para las decisiones del gobierno en lo que respecta a la
cooperación internacional, La ayuda exterior y la asignación de recursos;
también guiarán nuestras acciones y decisiones en los organismos
internacionales. Nosotros: ·
Hablaremos con claridad y honestidad sobre las violaciones a las
exigencias no-negociables de la dignidad humana mediante nuestra voz y voto en los organismos internacionales para
avanzar hacia la libertad; ·
Utilizaremos nuestra ayuda exterior con el fin de promover la libertad y apoyar a los que
pelean sin violencia por alcanzarla y asegurarnos que los países que dan sus
primeros pasos hacia la democracia,
sean recompensados. ·
Haremos que la libertad y el desarrollo de las instituciones
democráticas sean un tema clave en nuestras relaciones bilaterales. También
buscaremos la solidaridad y cooperación de otras democracias cuando estemos presionando
a los gobiernos que niegan los derechos humanos para que cambien hacia un
futuro mejor; y ·
realizaremos grandes esfuerzos para promover la libertad de religión y
conciencia, y la defenderemos de la invasión por parte de gobiernos represivos. Defenderemos la dignidad
humana y enfrentaremos a los que se opongan a ella. III. CONSOLIDAR ALIANZAS PARA VENCER
AL TERRORISMO MUNDIAL Y TRABAJAR PARA PREVENIR ATAQUES CONTRA NOSOTROS O
NUESTROS AMIGOS. "
A sólo tres días de estos acontecimientos, los norteamericanos no pueden aún
tomar distancia de la historia, pero nuestra responsabilidad ya es clara:
responder a estos ataques y librar al mundo del mal. Esta guerra fue librada
contra nosotros a hurtadillas, con traición y muerte. Este país es pacífico pero
feroz si se lo provoca. El conflicto comenzó en el momento y bajo las
condiciones de otros, pero terminará en la forma y en el momento que elijamos
nosotros." PRESIDENTE BUSH
Washington D.C. (The National
Cathedral) 14 de septiembre de 2001 EUA está peleando una
guerra a nivel mundial. El enemigo no es un régimen político, persona, religión, o ideología en
particular. El enemigo es el terrorismo: es decir, la violencia premeditada,
motivada políticamente y perpetrada contra inocentes. En muchas Regiones, existen
reclamos legítimos que evitan la instauración de una paz duradera. Estos
reclamos merecen y deben ser tratadas en el marco de un proceso político. Pero
ninguna causa justifica al terrorismo. EUA no cederá ni un solo paso en las
demandas de los terroristas ni llegará a ningún acuerdo con ellos. Nosotros no
hacemos distinción alguna entre los terroristas y quienes, a sabiendas, les
brindan refugio o les proporcionan ayuda. La guerra contra el
terrorismo mundial es distinta a cualquier otra guerra de nuestra historia. Por
esa razón, será prolongada y se combatirá desde distintos frentes contra un
enemigo particularmente evasivo. Los avances se verán en la acumulación
continua de triunfos: algunos visibles, otros invisibles. En la actualidad, nuestros
enemigos han visto lo que las naciones civilizadas pueden hacer y harán contra
los regímenes que den asilo, apoyen y utilicen el terrorismo para cumplir sus
objetivos políticos. Afganistán ha sido liberada; las fuerzas de la coalición
continúan persiguiendo al Talibán y Al-Qaeda. Pero este no es el único campo de
batalla en donde podemos enfrentar a los terroristas. Existen miles de
terroristas entrenados, con células en Norteamérica, Sudamérica, Europa,
África, Medio Oriente y Asia. Nuestro primer objetivo
será romper y destruir las organizaciones terroristas de alcance mundial y
atacar a sus líderes, comandos, controles, comunicaciones como también destruir
el apoyo material y financiamiento para imposibilitar sus planes y operaciones.
Continuaremos alentando a
nuestros aliados Regionales a que realicen esfuerzos de manera conjunta para
lograr el aislamiento de los terroristas. Una vez que la campaña Regional haya
localizado la amenaza contra un Estado en particular, prestaremos nuestra
colaboración para asegurar que dicho estado cuente con los recursos militares,
legales, políticos y financieros necesarios para finalizar la tarea. EUA seguirá trabajando con
sus aliados para identificar y bloquear las fuentes de financiamiento del
terrorismo, congelando sus activos o los activos de quienes los ayuden; les
negaremos el acceso al sistema financiero internacional, evitaremos que las
sociedades benéficas legítimas sean objeto de abusos por parte de los
terroristas, y evitaremos el movimiento de sus activos a través de redes
financieras alternativas. No obstante, para que esta
campaña resulte efectiva no es necesario llevarla a cabo de manera continua, ya que llegaremos a
cumplir nuestras metas a través de la acumulación de resultados en cada Región. Para destruir las
organizaciones terroristas: ·
Actuaremos en una maniobra directa y continua, utilizando todo el
poder nacional e internacional. Nuestro objetivo inmediato serán aquellas
organizaciones terroristas de alcance mundial y los terroristas, Estados o
personas que respalden al terrorismo o que intenten adquirir o utilizar armas
de destrucción masiva. ·
Defenderemos a EUA, a los norteamericanos y a nuestros intereses tanto dentro del país como fuera de él,
identificando y destruyendo las amenazas antes de que lleguen a nuestras
fronteras. Trataremos de buscar incesantemente el apoyo internacional pero no
vacilaremos en actuar por nuestra cuenta y ejercer nuestro derecho de defensa
propio si fuera necesario, actuando de manera preventiva contra los terroristas,
para evitar que dañen a nuestra gente y a nuestro país; y ·
también impediremos el patrocinio, apoyo y amparo a los terroristas,
persuadiendo u obligando a los países a que acepten sus responsabilidades
soberanas. Libraremos una guerra de
ideas con el fin de ganar la batalla contra el terrorismo internacional. Esto
comprende: ·
Utilizar la influencia de EUA y trabajar junto a sus aliados y amigos,
dejando en claro que todos los actos terroristas son ilegítimos y que deben ser
calificados de la misma manera que la esclavitud, la piratería o el genocidio,
pues es una práctica que no puede ser
condonada ni respaldada por ningún
gobierno respetable, y a la cual todos debemos oponernos; ·
Apoyar un sistema de gobierno moderado y moderno, particularmente en
el mundo musulmán, para garantizar que las condiciones e ideologías que
promuevan el terrorismo no encuentren suelo fértil en ninguna nación; ·
Disminuir las condiciones
subyacentes que generen terroristas, pidiéndole a la comunidad internacional
que concentre sus esfuerzos y recursos en las áreas de mayor riesgo; y ·
utilizar una vía diplomática efectiva con el propósito de alentar el
libre flujo de información e ideas para enardecer las esperanzas y anhelos de
libertad en aquellas personas que viven en sociedades gobernadas por los
defensores del terrorismo internacional. Si bien reconocemos que
nuestra mejor defensa es una buena ofensiva, también reforzaremos la seguridad
nacional de EUA para proteger y disuadir cualquier ataque. Este gobierno ha propuesto
la reorganización gubernamental más
grande, desde la creación del Consejo
de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa durante el gobierno de
Truman, a través de un amplio plan de seguridad nacional que abarca todos los
niveles del gobierno, con la cooperación del sector público y privado. Dicho
plan se centra en un nuevo Departamento de Seguridad Nacional e incluye un
mando militar nuevo y unificado y el reordenamiento substancial del FBI. Con esta estrategia,
convertiremos las adversidades en oportunidades. Por ejemplo, los sistemas de
gestión de emergencias estarán mejor preparados contra el terrorismo y contra
cualquier otro peligro; nuestro programa médico será reforzado para
desenvolverse no sólo frente al bioterrorismo, sino frente a todas las
enfermedades infecciosas y los peligros que puedan causar víctimas masivas; los
controles de nuestras fronteras no sólo detendrán a los terroristas sino que
mejorarán el movimiento del tráfico legítimo. Aunque nuestra mayor
prioridad es defender a EUA, sabemos que para derrotar al terrorismo en el
actual mundo globalizado, necesitamos la cooperación de nuestros aliados y
amigos. En donde fuera posible, EUA confiará en que las organizaciones
Regionales y los poderes estatales cumplirán con su obligación de combatir
contra el terrorismo. Si estos enfrentamientos exceden la capacidad de algún
gobierno, nosotros colaboraremos con los recursos y la ayuda que podamos
proporcionar, juntos con nuestros
aliados. Mientras vamos tras los
terroristas en Afganistán, seguiremos trabajando con organizaciones
internacionales como las Naciones Unidas, organizaciones no-gubernamentales y
con otros países para prestar la ayuda humanitaria, política, económica y de
seguridad necesaria para la reconstrucción de Afganistán, de manera tal que no
se abuse más de su gente, deje de
constituir una amenaza para sus vecinos y
deje de ser el paraíso de los terroristas. En la guerra contra el
terrorismo mundial, no tenemos que olvidar que, en última instancia, estamos peleando por nuestros valores
democráticos y nuestro estilo de vida. En la guerra se encuentran la libertad y
el miedo; es un conflicto prolongado y difícil. Al liderar esa campaña contra
el terrorismo, EUA está consolidando las relaciones internacionales para poder
enfrentar los desafíos del siglo XXI. IV. TRABAJAR JUNTOS PARA ATENUAR LOS
CONFLICTOS REGIONALES. " Construyamos un mundo justo o viviremos en un mundo coactivo. La
magnitud de las responsabilidades que tenemos en común, hace que nuestros desacuerdos
parezcan pequeños." PRESIDENTE BUSH Berlín, Alemania. 23 de mayo de 2002 Los países inmersos en
conflictos Regionales graves deben ocuparse activamente de ellos, para impedir
que éstos se extiendan y evitar más sufrimiento. En un mundo cada vez más
interconectado, las crisis Regionales pueden provocar tensiones en nuestras
alianzas, revivir rivalidades entre los más poderosos y causar horrorosos
agravios a la dignidad humana. Por esa razón, allí en donde emerja la violencia
y los Estados titubeen, EUA actuará junto con sus aliados y amigos para aliviar
el sufrimiento y restaurar la estabilidad. Nadie puede garantizar el
éxito ni saber lo que sucederá luego de una intervención directa o indirecta de
EUA, puesto que sus recursos políticos, económicos y militares son limitados
como para cumplir con sus objetivos en todo el mundo. EUA abordará cada caso,
teniendo en cuenta estos principios
estratégicos: ·
EUA dedicará tiempo y recursos para consolidar las relaciones
internacionales y reforzar los organismos que puedan servir de ayuda si
surgieran crisis locales. ·
La ayuda de EUA dependerá de la colaboración de aquellos países en
problemas; estamos dispuestos a actuar si cada uno desempeña el papel que le
corresponde y colabora. El conflicto israelí - palestino
es fundamental porque mucha gente sufre y por otra parte, existe una relación cercana entre EUA e
Israel y otros países árabes claves. Además,
porque esa Región es muy importante para alcanzar otros objetivos
prioritarios de EUA. Pero no habrá paz si no hay
libertad. EUA continuará apoyando un Estado palestino independiente y
democrático, situado junto a Israel y en paz. Los palestinos, como
cualquier persona, merecen un gobierno que proteja sus intereses y los escuche.
Nuestro país, seguirá alentando a que cada una de las partes cumpla con sus
responsabilidades, mientras se halla una solución justa y de gran alcance para
este conflicto. EUA, la comunidad donante
internacional y el Banco Mundial están dispuestos a trabajar con un gobierno
palestino reformado, por el desarrollo económico, una mayor ayuda humanitaria y
un programa para establecer, financiar y supervisar una justicia verdaderamente
independiente. Si los palestinos se aferran a la democracia, a la ley,
enfrentan la corrupción y rechazan con firmeza al terrorismo, pueden encontrar
en EUA, un apoyo para la creación de un Estado palestino. Israel, por su parte, tiene
mucho que ver en el éxito de un Estado palestino democrático. La ocupación
permanente amenaza la identidad israelita y la democracia; por eso, EUA
continúa desafiando a los líderes israelíes a que den pasos concretos para
apoyar el nacimiento de un Estado
palestino viable y creíble. A medida que se avanza hacia la seguridad, las fuerzas
israelíes tienen que volver a las posiciones que mantenían antes del 28 de
septiembre de 2000, y conforme a las recomendaciones del Comité Mitchell, la
actividad israelí en los territorios ocupados debe finalizar. A medida que cese
la violencia, la región recuperará su libertad de movimiento, permitiendo que
los palestinos inocentes vuelvan a sus trabajos y a su vida habitual. EUA puede
jugar un papel crucial pero, en última instancia, la paz depende de que los israelíes y palestinos resuelvan sus controversias
por ellos mismos. En lo que respecta al sur
de Asia, EUA también ha señalado la necesidad de que India y Pakistán
solucionen sus disputas. Este gobierno se ha esforzado en la creación de
relaciones bilaterales estrechas con ambos países, lo que permite que nuestro
país desempeñe un papel constructivo cuando las tensiones se agravan en la
Región. Nuestras relaciones con Pakistán han mejorado, por la decisión de dicho
país de unirse a la guerra contra el terrorismo y marchar hacia una sociedad
más abierta y tolerante. En India, este gobierno ve a un país que posiblemente
se convertirá en el poder democrático más grande del siglo XXI. Es por eso, que
estamos transformando nuestra relación convenientemente. Nuestro compromiso en esta
disputa Regional, tiene como fin alentar a India y Pakistán a que den pasos
concretos que contribuyan a minimizar la posibilidad de una confrontación
militar. Indonesia tuvo el coraje de
empezar a consolidar una democracia activa y fomentar el respeto por la ley.
Gracias a la tolerancia por las minorías étnicas, el respeto por la ley y la
aceptación de mercados abiertos, este país podrá aprovechar las oportunidades
que sirvieron para que algunos de sus
países vecinos salieran de la pobreza y la desesperación. En
el hemisferio occidental hemos formado alianzas flexibles con aquellos países
que comparten nuestras prioridades como México, Brasil, Canadá, Chile y
Colombia. Juntos, fomentaremos un hemisferio auténticamente democrático en
donde se avance hacia la seguridad, la
prosperidad, la oportunidad y la esperanza. Trabajaremos con organismos
Regionales como el proceso de la Cumbre
de las Américas, la OEA y la Conferencia Ministerial de Defensa de las
Américas, para el beneficio de todo el
hemisferio. Hay lugares en América
Latina en donde se dan conflictos Regionales, causados principalmente por la violencia de los carteles de drogas y sus
cómplices. Tales conflictos, junto con el desenfreno del narcotráfico, ponen en
peligro la salud y la seguridad de EUA. En consecuencia, hemos desarrollado una
estrategia activa para asistir a los Estados andinos para que ajusten sus
economías, hagan cumplir las leyes, derroten a las organizaciones terroristas e
interrumpan el abastecimiento de drogas, al mismo tiempo que nosotros
trabajamos para reducir la demanda de drogas en nuestro propio país. En cuanto a Colombia,
reconocemos que existe una conexión entre el terrorismo y los grupos
extremistas, que desafían la seguridad, y el narcotráfico, que colabora en el
financiamiento de las operaciones de dichos grupos. Estamos colaborando con ese
país para que logre defender sus instituciones democráticas y vencer a estos
grupos ilegales armados tanto de derecha como de izquierda. Con ese propósito
estamos interviniendo para garantizarle a la gente de ese país un estado de seguridad básica. En África, las
oportunidades conviven codo a codo con la enfermedad, la guerra, la
desesperación y la pobreza. Esta situación pone en riesgo el principio
fundamental de EUA de preservar la dignidad humana, y nuestro primer objetivo:
combatir al terrorismo mundial. Los intereses y principios norteamericanos van
en la misma dirección: actuaremos, junto con nuestros aliados europeos, en
favor de un continente africano en libertad, paz y prosperidad. Colaboraremos
para lograr que los Estados débiles se fortalezcan; hacer cumplir las leyes y
evitar que esta Región sea un paraíso para los terroristas. Lo más peligroso es que en
África, las guerras civiles exceden las fronteras y crean zonas conflictivas.
Para encarar estas amenazas transnacionales hay que organizar coaliciones. El continente africano,
debido a su tamaño y diversidad, requiere de una estrategia de seguridad que se
centre en los acuerdos bilaterales y en una fuerza de coalición. Este gobierno
tendrá en cuenta tres estrategias: ·
Los países de mayor influencia como Sudáfrica, Nigeria, Kenia y
Etiopía necesitan especial atención; ·
Para establecer una mediación constructiva y lograr que las
operaciones de paz tengan éxito, es esencial coordinar esfuerzos con los
aliados europeos y los organismos internacionales; y ·
aquellos Estados en los que es posible llevar a cabo algunas reformas,
al igual que las organizaciones sub-Regionales, deben reforzarse, ya que ellos deben enfrentar a las amenazas
transnacionales en primera instancia. Finalmente, en África, el
camino de la libertad política y económica ofrecen la ruta más segura hacia el
progreso. En este continente, la mayoría de las guerras son la consecuencia de
una pelea por los recursos materiales y el acceso político. La transición hacia la
Unión Africana, brinda una buena oportunidad para consolidar la democracia en
el continente. V.
EVITAR QUE LOS ENEMIGOS NOS AMENACEN TANTO A NOSOTROS, COMO A NUESTROS ALIADOS Y AMIGOS,
UTILIZANDO ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA. "
La mayor amenaza para la libertad yace en donde confluyen el fundamentalismo y
la tecnología. Cuando las armas químicas, biológicas y nucleares proliferan, al
igual que la tecnología balística con
misiles, los Estados débiles
y hasta grupos pequeños, adquieren un
poder catastrófico para golpear a las grandes naciones. Nuestros enemigos
admitieron que esa es su intención, y tenemos pruebas de que están buscando
esas terribles armas. Ellos quieren chantajearnos, o herirnos, o herir a
nuestros amigos; por eso, nosotros los enfrentaremos con todo nuestro
poder." PRESIDENTE BUSH West Point, New York. 1º de junio de 2002 La naturaleza de la Guerra
Fría, exigió la necesidad de que la acción de EUA, con sus aliados y amigos, se
centrara en disuadir al enemigo para que no usara la fuerza, porque conduciría a la destrucción
recíproca. Con la caída de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría,
nuestro sistema de seguridad ha experimentado profundas transformaciones. El sello que marcó nuestra
relación con Rusia, fue el hecho de haber pasado de la confrontación a la
cooperación; los beneficios son claros: se puso punto final a esa igualdad
aterradora que nos separaba; se acordó una reducción histórica de los arsenales
nucleares de ambas partes, y la colaboración en áreas como la guerra
antiterrorista y la defensa antimisiles que hasta hace poco era inconcebible. En la actualidad, existen
nuevas amenazas letales que provienen de Estados villanos y de terroristas. Ninguna de estas amenazas
contemporáneas pueden comparase con el poder destructivo desplegado contra
nosotros por la Unión Soviética. No obstante, la naturaleza y motivación de
estos nuevos adversarios, cuya determinación por conseguir un poder
destructivo, al que hasta ahora sólo los países más poderosos del mundo podían
acceder, aumenta la posibilidad de que puedan utilizar armas de destrucción
masiva (ADM) contra nosotros. Esto complica las condiciones actuales para
garantizar la seguridad. En los ´90 fuimos testigos
del surgimiento de un pequeño número de
Estados villanos que, a pesar de sus diferencias, comparten ciertos atributos. A saber, estos Estados: ·
Son crueles con su gente y derrochan sus recursos nacionales para el
beneficio personal de los gobernantes; ·
No tienen consideración por el Derecho Internacional, amenazan a sus
vecinos y violan, con indiferencia, los tratados internacionales de los cuales
son parte; ·
Están decididos a obtener armas de destrucción masiva y tecnología de
avanzada, que luego utilizarán para amenazar y llevar a cabo sus planes agresivos. ·
Rechazan los valores humanos básicos y odian a EUA, con todo lo que
este país representa. Cuando se desencadenó la
Guerra del Golfo, teníamos pruebas irrefutables de que los planes de Irak no se
limitaban a la búsqueda de armas químicas, que ya había utilizado contra Irán y
su propia gente, sino que comprendían la obtención de armas nucleares y agentes
biológicas. En los últimos diez años, Corea del Norte se ha convertido en el
principal proveedor de misiles balísticos del mundo y ya ha ensayado misiles
cada vez más potentes, al mismo tiempo que desarrolla su propio arsenal de
armas de destrucción masiva. Hay otros países que
también buscan armas nucleares, biológicas y químicas. La búsqueda y venta internacional de estas armas, hace que
constituyan la mayor amenaza para todas las naciones. Debemos estar preparados
para detener a estos villanos y sus clientes terroristas antes de que nos
amenacen o utilicen las ADM contra nuestro país, nuestros amigos o aliados.
Para responder a estos peligros, debemos aprovechar las alianzas firmes, las
sociedades que hemos formado con
antiguos adversarios y la tecnología, incluyendo el desarrollo de un sistema de defensa eficaz antimisiles y un
marcado énfasis en los servicios de información y trabajos de inteligencia. Nuestra estrategia para
combatir las armas de destrucción masiva comprende: ·
Tomar medidas preventivas contra la proliferación de
este tipo de armas. Debemos defendernos antes que nos ataquen y
garantizar que nuestros sistemas básicos como la detección, las defensas
activas y pasivas y la capacidad de ataque estén integradas en la
transformación de nuestros sistemas de seguridad nacional. La estrategia contra
la proliferación de armas, debe formar parte de la doctrina, el entrenamiento y
el equipamiento de nuestras fuerzas, y las de nuestros aliados, para que
podamos triunfar de todo conflicto en donde nuestros adversarios utilicen ADM. ·
Ahondar los esfuerzos para evitar que los Estados
villanos y los terroristas puedan acceder a los materiales, la tecnología y el
conocimiento experto necesario para desarrollar armas de destrucción masiva. Mejoraremos la vía diplomática, los controles
de armas y las exportaciones multilaterales para estorbar e impedir, si fuera
necesario, el uso de la tecnología y los materiales con el fin de obtener ADM. Continuaremos formando coaliciones,
que nos acompañen en nuestros esfuerzos, alentando a un mayor apoyo financiero
y político. Vamos por buen camino, como lo demuestra un reciente acuerdo con el
G-8 para asignar hasta $20.000 millones en una campaña mundial contra la
proliferación de armas. ·
Responder con eficacia a los efectos de las armas de destrucción masiva, cuando
sean utilizadas por países villanos o por los terroristas. Si logramos minimizar dichos efectos, les
demostraremos a los países hostiles y terroristas que poseen, buscan o
utilicen ADM contra nosotros, que no
podrán alcanzar sus objetivos. A su vez, EUA colaborará con sus aliados y
amigos si son atacados con este tipo de armas. Nos ha llevado casi una
década entender el origen verdadero de esta nueva amenaza. Teniendo en cuenta
los planes de los estados villanos y de los terroristas, EUA no puede seguir
adoptando una postura sólo defensiva, como en el pasado, debido a la
imposibilidad de evitar un ataque, la proximidad de las amenazas actuales y la
magnitud del daño que nuestros adversarios pueden causar, por las armas que
utilizan. No podemos dejar que nuestros enemigos ataquen primero. En la Guerra Fría,
especialmente después de la crisis de los misiles cubanos, nos enfrentábamos
con un adversario statu quo, que no se arriesgaba; la intimidación era un
mecanismo de defensa efectivo, que hoy en día,
tiene menos probabilidades de funcionar contra los líderes villanos que
sí toman riesgos y apuestan la vida de su gente y la riqueza de sus naciones. En la Guerra Fría, las ADM
se consideraban armas de último recurso, que amenazaban con destruir al propio
país que las usara. Actualmente, nuestros enemigos las eligen. Para los
villanos, estas armas son instrumentos de provocación y agresión militar que
pueden utilizar contra sus vecinos,
contra EUA y sus aliados. Estos estados encuentran en las ADM el único medio para vencer la superioridad de EUA. El concepto tradicional de
intimidación no funciona con nuestros
actuales enemigos, cuyas tácticas son la destrucción y el ataque a inocentes;
cuyos soldados son conocidos por buscar el martirio en la muerte; y cuya
protección más potente es el ser apátrida. La coexistencia de los países que
respaldan al terrorismo y aquellos que buscan las ADM nos obliga a actuar. Durante siglos, el Derecho
Internacional ha reconocido que los países no tienen que sufrir un ataque para
empezar a defenderse; pueden hacerlo de antemano, si existiera un peligro
inminente de ataque. Los eruditos del derecho y
los juristas internacionales, limitaron la legitimidad de las medidas
preventivas, que normalmente conllevan la movilización de tropas preparadas
para atacar. Debemos adaptar el concepto
de amenaza inminente de acuerdo con la capacidad y los objetivos de nuestros
actuales adversarios, que no nos atacan con armas convencionales porque saben
que fracasarían. Entonces, cometen actos terroristas y, posiblemente, recurren
a las armas de destrucción masiva, armas que pueden esconderse fácilmente,
distribuirse en forma encubierta y utilizarse sin ninguna advertencia. Los objetivos de los
ataques terroristas son nuestras fuerzas militares y nuestra población civil,
lo que viola directamente una de las principales normas de guerra. Como
quedó demostrado el 11 de septiembre de 2001, las muertes civiles son el
objetivo particular de los terroristas y el número de víctimas podría aumentar
si los terroristas contaran y utilizaran ADM. EUA ha optado por llevar a
cabo acciones preventivas para enfrentar las amenazas a la seguridad nacional.
Cuando mayor sea la amenaza, mayor será el riesgo de inacción y mayor será la
obligación de tomar medidas preventivas para defendernos, aunque no se sepa a
ciencia cierta cuándo y dónde tendrá lugar el ataque del enemigo. En
consecuencia y para evitar actos hostiles de nuestros adversarios, tomaremos la
iniciativa, si fuera necesario. EUA no utilizará la fuerza
para prevenir amenazas en todos los casos; los demás países tampoco deberían
utilizar la "prevención" como pretexto para la agresión. Sin embargo,
en una era en la que los enemigos de la civilización buscan pública y
activamente las tecnologías más destructivas del mundo, nuestro país no se
quedará de brazos cruzados mientras los enemigos se reúnen para tramar un ataque. Procederemos
deliberadamente, midiendo las consecuencias de nuestras acciones. Para llevar a
cabo estas medidas preventivas, EUA: ·
Mejorará los servicios de inteligencia para recibir,
oportunamente, información certera
respecto de amenazas, dondequiera que
puedan surgir; ·
Evaluará las amenazas más
peligrosas junto con sus aliados; y ·
continuará transformando las
fuerzas militares para asegurar su capacidad de conducción de operaciones
rápidas y precisas y lograr resultados decisivos. El propósito de nuestras acciones será siempre el de eliminar una
amenaza específica contra EUA, nuestros aliados y amigos. Las razones que las
justifican, serán claras; la fuerza será mesurada; la causa será justa. VI.
INICIAR UNA ERA DE DESARROLLO ECONÓMICO MUNDIAL A TRAVÉS DEL LIBRE COMERCIO Y
LA LIBERTAD DE MERCADO. "
Cuando las naciones cierran sus mercados y reservan las oportunidades para unos
pocos privilegiados, ningún monto, que se reciba en concepto de ayuda financiera
para el desarrollo, será suficiente. Cuando las naciones respetan a su gente,
abren los mercados e invierten en salud y educación, cada dólar proveniente de
un préstamo, de las ganancias comerciales o del capital doméstico, se utiliza más eficientemente." PRESIDENTE BUSH Monterrey, México. 22 de marzo de 2002 Para que nuestra seguridad
nacional mejore, la economía mundial debe ser fuerte y promover la prosperidad
y libertad en el resto del mundo. El desarrollo económico sostenido por el
libre comercio y la libertad de mercado, genera nuevos empleos y mayores
ingresos; permite que la gente salga de la pobreza, alienta reformas económicas
y políticas, y estimula la lucha contra la corrupción. Nosotros impulsaremos el
desarrollo y la libertad económica más allá de nuestras fronteras. Cada
gobierno es responsable de fijar sus propias políticas económicas y responder a
sus propios desafíos económicos. Nosotros, utilizaremos los compromisos
asumidos con otros países para destacar
los beneficios de aquellas políticas que generen mayor productividad y un
desarrollo económico sostenido, incluyendo: ·
Políticas legales y reglamentarias que fomenten la innovación e
inversión comercial y la actividad empresarial; ·
Políticas tributarias, particularmente tasas marginales más bajas, que
estimulen el trabajo y la inversión; ·
El cumplimiento de la ley e intolerancia frente a la corrupción, para
que la gente pueda disfrutar de los
frutos de sus ingresos; ·
Políticas fiscales sólidas para apoyar la actividad comercial; ·
Inversiones en salud y educación que mejoren el bienestar de la fuerza
laboral y la población en su conjunto; y ·
libre comercio que abra nuevos caminos hacia el desarrollo y aliente
la difusión de las tecnologías e ideas que aumenten la productividad y las oportunidades. La historia nos ha enseñado
que las economías de mercado, que no están controladas ni comandadas por el
Estado, constituyen la mejor opción para alcanzar la prosperidad y reducir la
pobreza. Asimismo, las políticas que refuerzan los incentivos y las
instituciones de mercado son convenientes, tanto para las economías de los
países industrializados como para los mercados emergentes y en vías de
desarrollo. Para EUA, es fundamental que Europa y Japón vuelvan a tener un
desarrollo económico sólido; queremos que nuestros aliados tengan economías
fuertes por su propio bien, por el bien de la economía mundial y por el bien de
la seguridad global. En este sentido, los
esfuerzos de Europa para eliminar las barreras estructurales en su economía,
son muy importantes. También Japón está trabajando para terminar con la
deflación y atender los problemas de los préstamos atrasados en su sistema
bancario. Nosotros seguiremos discutiendo con Japón y nuestros socios europeos,
incluyendo el Grupo de Los Siete (G-7), las políticas para promover el desarrollo en sus economías y en la economía
mundial. Otro punto clave para el
desarrollo mundial, es el de mejorar la estabilidad en los mercados emergentes.
Estos mercados necesitan flujos de capitales de inversión para expandir el
potencial productivo de sus economías, hacer inversiones que eleven la calidad
de vida de su gente y reducir los niveles de pobreza. Nuestro objetivo en el
largo plazo sería alcanzar un mundo en el que todos los países tuvieran una
calificación de crédito de grado de inversión, que les permita acceder a los
mercados de capitales internacionales e invertir en el futuro. Para ayudar a que los
mercados emergentes tengan acceso a flujos de capitales más altos al menor
costo, llevaremos a cabo reformas tendientes a reducir la desconfianza en los
mercados financieros; trabajaremos para implementar el Plan de Acción del G-7,
que fue acordado a principios del presente año con el propósito de prevenir
crisis financieras y resolverlas de manera más efectiva, si surgieren. Lo mejor que se puede hacer
para manejar las crisis financieras es evitar que ocurran. En este sentido,
hemos alentado al FMI a trabajar con nosotros para encaminar las condiciones de
su política de préstamos y para centrar su estrategia de financiación en el
desarrollo económico, a través de una política fiscal y monetaria, una política
de tipo de cambio y una política del sector financiero sólidas. Antes de convertirse en el
pilar de la economía, el concepto de "libre comercio" ya había
surgido como un principio moral. Si puedes hacer algo que los demás necesitan,
puedes vendérselo; si otro hace algo que tú necesitas, puedes comprárselo. En
esto consiste la verdadera libertad; la libertad que tiene una persona o nación
de hacer de esta actividad su medio de vida. Con el fin de fomentar el
libre comercio, EUA ha desarrollado una estrategia que comprende: ·
Tomar la iniciativa global. Las recientes negociaciones internacionales, que lanzamos en Doha en
noviembre de 2001, tendrán una agenda ambiciosa. En particular, se tratarán los
asuntos relacionados con el sector agrícola, manufacturero y de servicios, que
esperamos concluir en el 2005. EUA ha facilitado el proceso final de
integración de China y Taiwán a la Organización Mundial de Comercio y
colaborará en los arreglos para que Rusia se integre también a dicho organismo. ·
Alentar iniciativas Regionales. EUA junto con otras naciones democráticas del
hemisferio occidental, ha acordado la creación del Área de Libre Comercio de
las Américas (ALCA), que esperamos concretar en el 2005. Este año, nuestro país
patrocinará las negociaciones de acceso a los mercados con sus socios; dichas
negociaciones apuntan a la agricultura, los bienes industriales, los servicios,
la inversión y las adquisiciones gubernamentales. Del mismo modo, EUA brindará
más posibilidades al continente más pobre, África, comenzando con la aplicación
de todas las preferencias permitidas bajo el "Growth and Opportunity
Act"(Ley de Crecimiento y
Oportunidad), lo que conducirá al
libre comercio. ·
Avanzar con los acuerdos bilaterales de libre
comercio. Basándose en
el acuerdo de libre comercio con Jordania, aprobado en el 2001, este gobierno
trabajará para que este año se concreten los acuerdos de libre comercio con
Chile y Singapur. Nuestro objetivo es celebrar este tipo de acuerdos con
distintos países desarrollados o en desarrollo de todo el mundo. Comenzaremos
con América Central, Sur de África, Marruecos y Australia. ·
Renovar el vínculo entre el poder ejecutivo y el
legislativo. Toda
estrategia comercial depende del apoyo del Congreso. Este gobierno restableció,
luego de 8 años, el apoyo mayoritario del Congreso para la liberalización
comercial, mediante la aprobación de la
"Trade
Promotion Authority"
(Autoridad de Promoción Comercial), el "Trade Act of 2002" (Ley de Comercio) y otras medidas que favorecen
la apertura de mercado de los países en desarrollo. Asimismo, este gobierno trabajará con el Congreso para aprobar
nuevos acuerdos bilaterales, regionales e internacionales, que se concluirán
conforme al "Trade Promotion
Authority". ·
Fortalecer la relación entre comercio y desarrollo. Las políticas comerciales pueden contribuir a
que los países en desarrollo fortalezcan los derechos de propiedad, el
cumplimiento de la ley, la inversión, la divulgación del conocimiento, la
apertura de las sociedades, la asignación eficiente de recursos y la
integración Regional, lo que conduce al desarrollo, la confianza y las
oportunidades. EUA está impulsando el "The Africa Growth and Opportunity
Act" (Ley de crecimiento
y oportunidad para África) que la mayoría de los bienes que se producen en los
35 países de África puedan acceder al mercado. Aplicaremos esta ley, como su
equivalente para la cuenca del Caribe. Además, continuaremos trabajando con
instituciones multinacionales y Regionales para ayudar a que los países más
pobres aprovechen estas oportunidades. Mas allá del
acceso al mercado, el área más importante en donde el comercio se choca con la
pobreza es la salud pública. Nosotros aseguraremos que las normas de propiedad
intelectual de la OMS sean lo suficientemente flexibles y permitan que los
países en desarrollo dispongan de los remedios esenciales contra el SIDA, la
tuberculosis y el paludismo. · Hacer cumplir
los acuerdos comerciales y las leyes contra las prácticas desleales. El comercio, en el sentido amplio, depende del
cumplimiento de las leyes; el comercio internacional, depende de que los
acuerdos se cumplan. Nuestra prioridad es resolver las continuas disputas con
la Unión Europea, Canadá y México. Además,
debemos esforzarnos para atender las regulaciones en lo concerniente a
la tecnología, la ciencia y la salud, que obstaculizan innecesariamente las
exportaciones agrícolas y las mejoras en la agricultura. A menudo las leyes contra las prácticas desleales son motivo de
abusos, pero la comunidad internacional debe preocuparse por los subsidios
gubernamentales y el dumping. El espionaje industrial internacional, debe ser
detectado e impedido. ·
Ayudar a las industrias nacionales y a los
trabajadores en el proceso de ajuste. Existe un sólido marco
legal para estas garantías de transición que ya hemos utilizado en el sector
agrícola y que estamos utilizando este año para asistir a la industria del
acero en EUA. Dichas garantías aseguran que los beneficios del libre comercio,
que dependen del cumplimiento de prácticas comerciales equitativas, no se
consigan a costa de los trabajadores norteamericanos. La ayuda durante el
proceso de ajuste, contribuirá a que los trabajadores se adapten al dinamismo
de los mercados abiertos. ·
Proteger las condiciones de los trabajadores. EUA debe alentar el desarrollo económico de
manera que mejore la calidad de vida y conduzca a la prosperidad. En sus negociaciones comerciales EUA considerará las condiciones laborales y
ambientales, estableciendo una "red" saludable entre los acuerdos
ambientales multilaterales y la OMC. Además, utilizaremos la Organización
Internacional del Trabajo, los programas de preferencias comerciales y las
discusiones comerciales para mejorar
las condiciones laborales. ·
Mejorar la seguridad energética. Reforzaremos
nuestra propia seguridad energética y la prosperidad de la economía mundial,
trabajando con nuestros aliados, socios comerciales y productores de energía
con el fin de expandir las fuentes y el tipo de energía que se provee,
especialmente en el hemisferio occidental, África, Asia Central y la Región del
Mar Caspio. También seguiremos trabajando con nuestros socios para implementar
tecnologías más limpias y eficientes. Además de trabajar por el
desarrollo económico, deberíamos esforzarnos por estabilizar las
concentraciones de gases de invernadero
que suelen acompañar el desarrollo económico, manteniéndolos a un nivel
que evite la interferencia peligrosa del ser humano en el clima. Nuestro
objetivo global es reducir las emisiones de estos gases, con relación al tamaño
de nuestra economía, reduciéndolos por unidad económica, en un 18% en los
próximos 10 años, es decir para el 2012. Para lograr este objetivo
EUA: ·
Seguirá comprometiéndose con la "U.N Framework Convention"
para la cooperación internacional; ·
Conseguirá acuerdos con industrias claves para reducir las emisiones
de algunos de los gases de invernadero más potentes, y otorgará créditos
transferibles a las empresas que demuestren reducciones reales; ·
Implementará mejores estándares para medir y registrar la reducción de
las emisiones de los gases de invernadero; ·
Impulsará la producción de energía renovable y una tecnología del
carbón limpio, al igual que la energía nuclear, que no produce emisiones de
gases de invernadero. Asimismo, procuraremos mejoras en la economía de consumo
de combustible de los vehículos de EUA; · Aumentará los
gastos de investigación y conservación de nuevas tecnologías, a un
total de $ 4.500 millones, una suma que se convierte en la más alta que haya
gastado cualquier país para analizar los cambios climáticos y que representa un
aumento de $700 millones respecto del presupuesto correspondiente al años
pasado; y · cooperará con
los países en desarrollo, especialmente con los mayores emisores de gases de
invernadero como China e India, para que tengan las herramientas y recursos
necesarios para seguir creciendo, cuidando el medio ambiente. VII.
EXPANDIR EL CÍRCULO DEL DESARROLLO, CON SOCIEDADES ABIERTAS Y CONSTRUYENDO LA
INFRAESTRUCTURA DE LA DEMOCRACIA. "Durante
la Segunda Guerra Mundial, peleamos por un mundo más seguro; luego, trabajamos
para reconstruirlo. En la actualidad, mientras peleamos por un mundo libre de
terroristas, debemos también luchar para hacer del mundo, un lugar mejor para
todos los ciudadanos." PRESIDENTE BUSH Washington D.C. (Banco
Interamericano de Desarrollo). 14 de marzo de 2002 Un mundo en el que algunos viven cómodamente mientras que la mitad de
la gente vive con menos de $2 por día, no es ni justo ni estable. Incluir a los
países más pobres del mundo en un círculo de desarrollo en expansión, es una
obligación moral y una de las prioridades de la política internacional de EUA. La asistencia que se brindó
durante décadas para el desarrollo, no logró estimular el desarrollo económico
en los países más pobres. Lo que es peor, a menudo ha servido para mantener políticas fracasadas, atenuando el
ánimo de reformas y perpetuando la miseria. La ayuda financiera se mide según
la cantidad de dólares prestados y no por las tasas de crecimiento y reducción
de la pobreza que el país beneficiario pudo lograr. Estos son los indicadores
de una estrategia fracasada. EUA está tratando de
resolver esta falla, junto con otros países. Ya hemos planteado la necesidad de
modificar los objetivos de la ayuda financiera y las estrategias para cumplir
esos objetivos, en la "U.N Conference on Financing for
Development" (Conferencia de las Naciones Unidas sobre
Financiación para el Desarrollo)celebrada en Monterrey. La meta de este gobierno es ayudar a desatar el potencial productivo de
las personas de todas las naciones. Pero el desarrollo sostenido y la reducción
de la pobreza son imposibles si no se aplican políticas nacionales correctas.
EUA colaborará con aquellos países que implementen una verdadera política de
cambios. Nuestro país y otros países desarrollados, deberían fijar una meta
ambiciosa y específica: duplicar el tamaño de las economías de los países más
pobres en el plazo de 10 años. Para llevar a cabo estas
estrategias EUA: ·
Cooperará con los países que hayan emprendido el
difícil camino de la reforma.. EUA propone un
aumento del 50% en la ayuda financiera para el desarrollo. Mientras continuamos
con nuestros programas actuales, incluyendo la asistencia humanitaria, estos
nuevos miles de millones de dólares formarán parte del "Millennium Challenge Account" (Cuenta para el Desafío del Milenio),
que se utilizará para proyectos en los países cuyos gobiernos administran con
justicia, invierten en su gente, y alientan la libertad económica. Los gobiernos deben pelear contra la
corrupción, respetar los derechos humanos fundamentales, cumplir y exigir el
cumplimiento de las leyes, invertir en salud y educación, seguir políticas
económicas responsables y facilitar la actividad empresarial. La "Millennium
Challenge Account" premiará
a los países que implementen reformas y desafiará a los que no lo hayan hecho. ·
Mejorará la
eficiencia del Banco Mundial y otros bancos de desarrollo para elevar los
niveles de vida. EUA se
comprometió a trabajar con el Banco Mundial y otros bancos de desarrollo
multilaterales para mejorar el nivel de vida en los países más pobres. Hemos
revertido la tendencia bajista de las contribuciones de EUA y
hemos propuesto un aumento del 18% en las contribuciones de nuestro país a la "International
Development Association"
(Asociación Internacional de Fomento), el fondo del Banco Mundial para los
países más pobres, y el "African Development Fund" (Fondo
para el Desarrollo Africano).La clave para elevar los niveles de vida y
reducir la pobreza en todo el mundo, es aumentar el desarrollo de la
productividad, especialmente en los países más pobres. Para ello, seguiremos
presionando para que los bancos multilaterales se centren en una mejor educación, salud, el cumplimiento
de la ley, y el desarrollo del sector privado. Cada proyecto, cada préstamo o
donación será juzgado en la medida en que logre aumentar el desarrollo de la
productividad en los países en desarrollo. ·
Insistirá en que se persigan resultados comprobables
para asegurar que la ayuda financiera sirva realmente para mejorar la vida de
los más pobres. En lo que al
desarrollo económico respecta, lo que importa es que más chicos reciban una
mejor educación; que más gente acceda a un programa de salud y tengan agua
potable o que más trabajadores consigan empleos para construir un futuro mejor
para sus familias. Tenemos una obligación moral que consiste en demostrar si
nuestra ayuda está dando buenos resultados. Por esta razón, y gracias a la
iniciativa de nuestro país, el reciente acuerdo con la "Asociación Internacional de
Fomento" para la reposición de fondos, establecerá un sistema de
supervisión para evaluar el progreso de los países beneficiarios. Por
primera vez, los donantes pueden vincular una parte de sus contribuciones al
logro de los objetivos de desarrollo, y parte de las contribuciones de EUA
están vinculadas de esa manera. ·
Aumentará la cantidad proporcionada en forma de
donaciones (recursos no reembolsables), en lugar de préstamos. La mejor manera de ayudar a los países más
pobres es a través de donaciones basadas en resultados. Así, los países podrían
realizar inversiones productivas, principalmente en el sector social, sin
acrecentar aún más la carga de sus deudas.
EUA inició un reciente acuerdo con la "Asociación Internacional de Fomento" mediante el cual se
fijaron aumentos significativos en la concesión de donaciones para los países
más pobres, destinadas a la educación,
al SIDA, la salud, la nutrición, los programas sanitarios y a otras necesidades
humanas. Nuestra meta es promover el uso de donaciones por parte de otros
bancos de desarrollo multilaterales. Además, pediremos a las universidades y a
las entidades privadas y sin fines de lucro, que colaboren con el gobierno,
otorgando donaciones para proyectos de desarrollo con resultados comprobables. ·
Apoyará a las sociedades que se abran al comercio y
a la inversión. El comercio y
la inversión son los verdaderos motores del crecimiento económico. Aún en el
caso de que la ayuda gubernamental aumente, la mayor parte del dinero destinado
al desarrollo debe provenir del comercio, el capital doméstico y la inversión
extranjera. Una estrategia efectiva también debe comprender el esfuerzo por
expandir estos flujos. La libertad de mercado y el libre comercio son
prioridades en nuestra estrategia de seguridad nacional. ·
Asegurará la salud pública. La crisis en el área de la salud en los
países más pobres es muy grave. Hay países que están azotados por epidemias como
el SIDA, el paludismo y la tuberculosis; hasta que no se termine con estos
flagelos, el desarrollo y el crecimiento económico se ven amenazados. Por ello,
se necesitan los recursos del mundo desarrollado que sólo son efectivos con gobiernos honestos, que lleven a cabo programas preventivos y
proporcionen una estructura local eficaz. EUA ha contribuido enormemente con el
nuevo fondo global para combatir el SIDA, organizado por el Secretario General
de las Naciones Unidas Kofi Annan, para un programa de prevención, tratamiento
y cuidado de esa enfermedad. EUA ya ha aportado el doble en dinero y esfuerzos
que el segundo donante más importante y, si el fondo cumple con su promesa,
aportará aún más. ·
Pondrá énfasis en la educación. La alfabetización y
el aprendizaje constituyen la base de la democracia y el desarrollo. Sólo el 7% de
los recursos del Banco Mundial están destinados a la educación. Este porcentaje
tiene que aumentar. EUA elevará su propio fondo para la ayuda educativa en al
menos un 20%, para mejorar la educación básica y la capacitación docente en el
continente africano. A estas sociedades, nuestro país también les proporcionará
tecnología de información, ya que muchos de sus sistemas educativos han sido
devastados por el SIDA. ·
Seguirá respaldando el desarrollo agrícola. Los nuevos avances tecnológicos, incluida la
biotecnología, pueden mejorar los rendimientos agrícolas en los países en
desarrollo, utilizando menos pesticidas y menos agua. EUA debería llevar los
beneficios de la ciencia a los 800 millones de personas, ente ellos 300
millones de niños, que todavía padecen hambre y desnutrición. VIII.
ACORDAR PROGRAMAS DE ACCIÓN CON LOS PRINCIPALES CENTROS DEL PODER MUNDIAL. " Esta es la mejor oportunidad,
desde que surgió la nación estado en el siglo XVII, para construir un mundo en
el que las grandes potencias compitan en paz, en lugar de prepararse para la
guerra." PRESIDENTE BUSH West Point, New York. 1º de junio de 2002 Estados Unidos implementará
sus estrategias por medio de coaliciones tan amplias como sea posible, con
aquellos países que sean capaces y estén dispuestos a promover un equilibrio de
poder que favorezca la libertad. Para liderar la coalición se deben tener
prioridades claras, apreciar los intereses de los demás y consultar permanentemente con los demás
miembros con un espíritu de humildad. EUA no logrará resultados
duraderos si no recibe la colaboración de sus aliados y amigos de Canadá y
Europa, donde se encuentra la sede de dos de las más grandes y más importantes
instituciones internacionales: la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTÁN), que ha sido desde sus comienzos el
centro de operaciones para la seguridad transatlántica e intereuropea, y la Unión Europea (UE) nuestro socio
comercial. Los ataques del 11 de
septiembre fueron también ataques contra la OTÁN, como la propia organización
lo reconoció, invocando por primera vez la cláusula de defensa propia de su
artículo V. La misión central de la OTÁN sigue siendo la defensa colectiva de
la alianza transatlántica de democracias. Pero para continuar con su misión
bajo las nuevas circunstancias, dicho organismo debe desarrollar nuevas
estructuras; debe tener la capacidad de desplegar, en cualquier momento,
fuerzas altamente entrenadas para responder cualquier amenaza contra algún
miembro de la alianza. La alianza debe actuar en
todo lugar en que nuestros intereses se vean amenazados. Para ello, creará
coaliciones y contribuirá con las misiones bajo el propio mandato de la OTÁN.
Para lograrlo, debemos: ·
Ampliar el número de miembros
de la OTÁN; incluir a aquellos países democráticos que quieran y puedan
compartir la carga de la defensa y el seguimiento de nuestros intereses
comunes; ·
Asegurar que las fuerzas de las naciones miembros de la OTÁN tengan
capacidad para contribuir en las guerras de la coalición; ·
Desarrollar procedimientos de planificación para crear fuerzas de
combate multinacionales eficaces, con las contribuciones de cada país; ·
Aprovechar las oportunidades de la tecnología y las economías de
escala en nuestros gastos para la defensa, con el fin de transformar las
fuerzas militares de la OTÁN de manera tal que logren dominar potenciales
agresores y disminuir nuestros puntos vulnerables; ·
Simplificar y aumentar la flexibilidad de las estructuras de comando
para satisfacer las nuevas demandas operativas que requieren del entrenamiento,
integración y experimentación según la nueva conformación de las fuerzas; y ·
mantener la capacidad de trabajar y pelear como aliados, aún en el
caso que iniciemos una transformación y modernización de nuestras fuerzas. Si la OTÁN introduce estos
cambios con éxito, la recompensa será una asociación tan importante para la
seguridad y el interés de sus estados miembros, como lo fue durante la Guerra
Fría. Nosotros mantendremos una misma perspectiva con respecto a las amenazas
contra nuestras sociedades, y actuaremos colectivamente en defensa de nuestros
países e intereses. Al mismo tiempo, reconocemos los esfuerzos que están
realizando nuestros aliados europeos
para crear una mayor política exterior y una identidad de defensa con la
UE, y nos comprometemos a mantener consultas permanentes con ellos para
asegurar que estas políticas se lleven a cabo junto con la OTÁN. No podemos
desaprovechar esta oportunidad para consolidar una familia de democracias
transatlánticas para enfrentar los
desafíos futuros. Los ataques impulsaron las
alianzas de Norteamérica con Asia. Australia invocó el Tratado ANZUS para
declarar que el ataque del 11 de septiembre fue contra su propio país, tras lo
cual envió una de las mejores fuerzas de combate del mundo para participar de
la "Operation
Enduring Freedom"(“Operación
Libertad Perdurable”). Apenas algunas semanas después de los
atentados, Japón y la República de
Corea también proporcionaron un apoyo logístico militar sin precedentes. Nuestros aliados de Tailandia y Filipinas
cooperaron en gran medida con nosotros en la guerra contra el terrorismo, y
recibimos una ayuda muy valiosa de amigos como Singapur y Nueva Zelanda. La guerra contra el
terrorismo ha demostrado que las alianzas de Norteamérica con Asia no sólo
sirven para consolidar la paz y la estabilidad Regional, sino que también son
flexibles y están preparadas para enfrentar nuevos desafíos. Para mejorar
nuestras alianzas asiáticas: ·
Confiaremos en que Japón continuará cumpliendo un papel fundamental en
los asuntos Regionales y globales, basado en nuestros intereses, valores
comunes y en nuestra cercana cooperación diplomática y de defensa; ·
Trabajaremos con Corea del Sur para mantener la vigilancia hacia el
norte, al mismo tiempo que preparamos nuestra alianza con el propósito de
contribuir a la estabilidad de la Región en el largo plazo; ·
Cooperaremos cada vez más, apoyándonos en la alianza de 50 años entre
Estados Unidos y Australia, mientras tratamos de resolver los problemas
Regionales y globales, como lo hemos hecho tantas veces desde la Batalla del
Mar de Coral hasta Tora Bora; ·
Mantendremos fuerzas en la región que representen nuestro compromiso
con los aliados, requisitos, avances
tecnológicos y marcos estratégicos; y ·
trabajaremos sobre la base de la estabilidad provista por estas
alianzas, con instituciones como la
ASEAN y el foro de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico, para impulsar
una combinación de estrategias bilaterales y Regionales y manejar los cambios
en esa Región tan dinámica. Estamos alertas ante la
posible restauración de viejos patrones de competencia entre las grandes
potencias. Muchas de las posibles futuras potencias están atravesando un
período de transición, principalmente Rusia, India y China. En estos tres
casos, los recientes acontecimientos alientan nuestra esperanza, porque creemos
que se está dando forma a un consenso mundial sobre los principios básicos. Con Rusia, estamos
construyendo una nueva relación estratégica basada en la realidad fundamental
del siglo XXI: Estados Unidos y Rusia dejaron de ser adversarios estratégicos.
El Tratado de Moscú sobre Reducciones Estratégicas, es esencial en esta nueva
realidad y refleja un cambio sustancial en el pensamiento ruso que promete
conducir a relaciones productivas y duraderas con la comunidad
Atlántico-Europea-EUA. Los máximos líderes de Rusia son realistas y saben de la
debilidad actual de su país y de las políticas internas y externas que son necesarias
para revertir esta situación. Ellos comprenden cada vez más que los métodos de
la Guerra Fría no satisfacen sus intereses y
que los intereses estratégicos de Rusia y Norteamérica coinciden en
muchos aspectos. La política de EUA busca
aprovechar este cambio en el pensamiento ruso para darle un nuevo enfoque a
nuestra relación respecto de los intereses y desafíos comunes. Estamos
cooperando cada vez más en la guerra contra el terrorismo. Además, estamos facilitando el ingreso de Rusia a la Organización Mundial del
Comercio, sin reducir las normas de admisión,
para promover el beneficio del
comercio bilateral y las relaciones de inversión. Hemos creado el Consejo OTÁN
para Rusia, con el fin de profundizar la cooperación en el área de seguridad entre Rusia, nuestros aliados europeos y nosotros.
Seguiremos apoyando la independencia y estabilidad de los Estados de la ex
Unión Soviética con la convicción de que si la Región se mantiene estable y
próspera, Rusia reforzará su compromiso de integrarse a la comunidad
Atlántico-Europea. Al mismo tiempo, también
somos realistas y reconocemos que todavía hay diferencias con Rusia, y que
lograr una asociación estratégica perdurable llevará mucho tiempo y esfuerzos.
Uno de los motivos por los que nuestra relación no mejora es que algunos
miembros de la elite rusa desconfían de
nuestros motivos y nuestras políticas. Por otra parte, nos sigue preocupando el
compromiso inconstante de Rusia con los
valores básicos de la democracia de libre mercado y sus inciertos
antecedentes en la lucha contra la
proliferación de armas de destrucción masiva. La debilidad de Rusia limita las oportunidades de
cooperación. Sin embargo, hoy existen muchas más oportunidades que en años o
décadas anteriores. EUA ha introducido modificaciones
en su relación bilateral con India, con la convicción de que, para satisfacer
los intereses de nuestra nación, la relación con este país debe ser sólida.
Somos las dos democracias más grandes; estamos comprometidos con la libertad
política, protegida por un gobierno representativo. India está avanzando
también hacia una mayor libertad económica. Tenemos un interés común en el
libre flujo de comercio, incluso a través de rutas marítimas claves en el
Océano Índico. Finalmente, los dos países queremos combatir el terrorismo
y crear un continente asiático
estratégicamente estable. Sin embargo, todavía
existen diferencias entre India y EUA, en asuntos tales como los programas
nucleares y de misiles y el ritmo de sus reformas económicas. Pero aunque en el pasado estas preocupaciones
dominaban nuestro modo de pensar, en la actualidad, vemos a este país como una
potencia mundial en aumento, con el que tenemos intereses estratégicos comunes.
Una sólida asociación con India servirá para atender cualquier diferencia y
moldear un futuro dinámico. La relación de EUA con
China ocupa un lugar muy importante en nuestra estrategia, ya que queremos
promover una Región de Asia y del Pacífico estable, sosegada y próspera. Nos
agrada el surgimiento de una China próspera, pacífica y fuerte porque el
desarrollo democrático de este país es esencial para el futuro. No obstante, a un cuarto de siglo de haber
abandonado las peores características del legado comunista, los líderes aun no
han tomado las medidas que resultan necesarias para el carácter de su estado.
Al buscar una capacidad militar de avanzada, con el cual poder amenazar a sus vecinos de la Región de Asia y el
Pacífico, China está siguiendo un
camino anticuado que, al final, obstaculizará su propia grandeza nacional. A
su tiempo, dicho país se dará cuenta de
que la libertad social y política son la única fuente de grandeza. EUA busca tener una
relación constructiva con China. Nosotros ya hemos cooperado en algunos asuntos
que nos interesan, incluyendo la guerra contra el terrorismo y lo que estamos
haciendo en la península coreana para fomentar la estabilidad. Asimismo,
estamos trabajando coordinadamente por
el futuro de Afganistán y hemos iniciado un amplio diálogo sobre el
antiterrorismo y otros asuntos actuales. Las amenazas ambientales y sanitarias,
como el HIV, nos desafían a actuar
conjuntamente por el bienestar de nuestros ciudadanos. Para atender estas
amenazas, China deberá abrirse a la información, impulsar el desarrollo de la
sociedad civil y defender los derechos humanos individuales. China ya ha tomado
el camino hacia la apertura política,
permitiendo muchas libertades personales y conduciendo elecciones a
nivel pueblo, aunque todavía sigue muy comprometida con un único partido
nacional a cargo del Partido Comunista. Por esa razón, para que el país
responda verdaderamente a las necesidades y ambiciones de sus ciudadanos, falta
mucho por hacer. China sólo alcanzará su pleno potencial si deja que la gente
se reúna, reflexione y rinda culto libremente. Nuestra relación comercial
se beneficiará si China ingresa a la Organización Mundial del Comercio, lo que
creará más oportunidades de exportación y más trabajo para los agricultores,
trabajadores y empresas norteamericanas. China es nuestro cuarto socio
comercial, con el que circulan más
de $100.000 millones anuales de ambos lados. El poder de los principios
del mercado y los requisitos de registro contable y transparencia de la OMC,
acelerará la apertura y la exigencia de la ley en China, lo que contribuirá a
establecer las garantías básicas para los ciudadanos y el comercio. A pesar de
ello, hay aspectos sobre los que disentimos profundamente. Uno de ellos es
nuestro compromiso con la defensa propia de Taiwán de acuerdo con la "Taiwan Relations Act" (Ley de Relaciones de Taiwán), y otro es el
de los derechos humanos. Esperamos que China se adhiera a los compromisos de la
no proliferación de armas y haremos lo posible para que nuestras diferencias no
obstaculicen la cooperación en aquellas áreas en las que sí coincidimos. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 cambiaron fundamentalmente el
contexto de la relación entre EUA con otros centros del poder mundial, y
abrieron nuevas oportunidades. Con nuestros antiguos aliados de Europa, Asia y
con los líderes de Rusia, India y China, debemos establecer programas de
cooperación para que estas relaciones no se vuelvan rutinarias e improductivas. Cada organismo del gobierno
de EUA comparte este desafío. Creemos
que podemos crear hábitos de consulta, discutir pacíficamente, analizar con
seriedad los sucesos y actuar juntos, y que estas prácticas sostendrán la
supremacía de nuestros principios comunes, además de mantener abierto el camino hacia el progreso. IX.
TRANSFORMAR LAS INSTITUCIONES DE SEGURIDAD NACIONAL DE EUA PARA ENFRENTAR LOS
DESAFÍOS Y APROVECHAR LAS OPORTUNIDADES DEL SIGLO XXI. " Los terroristas atacaron un
símbolo del progreso norteamericano. El éxito de EUA se debe al espíritu de
trabajo, de empresa y la creatividad de nuestra gente." PRESIDENTE BUSH
Washington D.C. (Sesión
conjunto del Congreso) 20 de septiembre
de 2001 Las principales
instituciones de seguridad nacional de EUA fueron creadas en una época
diferente, con objetivos distintos. Todos ellas deben ser modificadas. Es hora de reafirmar el
papel esencial del poder militar de Norteamérica. Debemos mantener nuestras
defensas por encima de los desafíos. La prioridad de nuestras fuerzas
armadas es defender a EUA y para
hacerlo eficientemente, deben: ·
Infundir confianza a nuestros aliados y amigos; ·
Disuadir la futura competencia militar; ·
Prevenir las amenazas contra los intereses de EUA, sus amigos y
aliados; y ·
vencer decididamente al adversario, si la prevención fracasa. El poder incomparable de
las fuerzas armadas de EUA y su presencia activa, han logrado mantener la paz
en algunas de las regiones claves del mundo, estratégicamente hablando. Sin
embargo, las amenazas y los enemigos que enfrentamos han cambiado, por esa
razón también nuestras fuerzas deben cambiar. Las fuerzas armadas fueron
estructuradas para disuadir ejércitos en la era de la Guerra Fría. Ahora, deben
transformarse para concentrarse más en la forma en que podría pelear un
enemigo, en lugar de determinar cuándo y dónde se podría desatar una guerra.
Pondremos toda nuestra energía para poder resolver los desafíos operativos. La presencia de las fuerzas
norteamericanas en el extranjero es uno de los símbolos más contundente del
compromiso de EUA con sus aliados y
amigos. La voluntad de EUA de usar la fuerza en su propia defensa y en la de
otros países, demuestra su determinación de mantener un equilibrio de poder que
favorezca la libertad. Y para combatir
la incertidumbre y enfrentar los tantos desafíos que tenemos en materia de
seguridad, nuestro país necesitará
bases y estaciones militares dentro y más allá de Europa occidental y el
nordeste de Asia, como también acordar el acceso temporario para el despliegue
de las fuerzas norteamericanas a gran distancia. Antes de la guerra en
Afganistán, esa área no ocupaba un lugar prioritario en nuestra lista de
planificación de posibles sucesos. Pero, en poco tiempo, tuvimos que operar en
una nación remota, utilizando todas las ramas de las fuerzas armadas. Por ello,
debemos prepararnos para más despliegues de esas características, desarrollando
artefactos tales como sensores avanzados de larga distancia, capacidad de ataques de precisión de gran
alcance y fuerzas de maniobra y expedición transformadas. Las fuerzas armadas también deben tener capacidad para defender a su patria, realizar
operaciones de investigación, garantizar el acceso de EUA a escenarios remotos
y proteger la infraestructura y los bienes de EUA en el espacio exterior. La innovación de nuestras
fuerzas, se basará en la experimentación con nuevos enfoques de guerra,
reforzando las operaciones conjuntas, explotando las ventajas del trabajo de
inteligencia, como también la ciencia y la tecnología. Otro aspecto que debemos
modificar es la forma en la que se rige el Departamento de Defensa, especialmente
en lo concerniente al manejo financiero, la selección y contratación de
personal. Finalmente, mientras seguimos preparados y capacitados para luchar
contra el terrorismo en el corto plazo, también tenemos que trabajar para poder
ofrecerle al Presidente una amplia variedad de opciones militares que tengan
como objetivo desalentar la agresión, o cualquier forma de coerción ejercida
contra EUA, nuestros aliados y amigos. La historia nos ha enseñado
que la disuasión puede fracasar. Y sabemos por experiencia que no se puede
disuadir a todos los enemigos. EUA deberá ser capaz de vencer cualquier intento
del enemigo de imponer su voluntad en el país, o en el de nuestros aliados y
amigos. Defenderemos la libertad y nuestras fuerzas armadas serán lo suficientemente
fuertes para disuadir a cualquier enemigo potencial que pretenda igualar el
poder de EUA. El
trabajo de inteligencia será nuestra primer línea de defensa contra los
terroristas y las amenazas de los países hostiles. Aunque en principio fue
diseñado con el objeto principal de reunir información sobre el bloque
soviético, ahora tiene objetivos mucho más complejos y dispersos. Debemos
transformar nuestra capacidad de inteligencia para que esté acorde con la
naturaleza de las nuevas amenazas. Las tareas de investigación deben estar
adecuadamente integradas en nuestro sistema de defensa y nuestras leyes, y
coordinadas con nuestros aliados y amigos. No debemos permitir que los enemigos
nos sorprendan. Ellos desean destruirnos repentinamente para limitar nuestra
respuesta y prevención y lograr el máximo de destrucción. Debemos
reforzar el trabajo de inteligencia para advertir e investigar las amenazas
contra la seguridad nacional. Debido a que muchas de las amenazas inspiradas en
países extranjeros se llevan a cabo dentro de EUA, tenemos que asegurar una
fusión eficiente de la información con el cumplimiento de la ley. En
esta área, las iniciativas incluirán: ·
Fortalecer la autoridad
del Director General de Inteligencia para realizar tareas de inteligencia en el
extranjero; ·
Establecer un nuevo
sistema para advertir las amenazas contra nuestra nación y nuestros aliados; ·
Continuar desarrollando
nuevos métodos para reunir información que sustente las ventajas del trabajo de
inteligencia; ·
Invertir en capacidades futuras y protegerlas; y ·
reunir información de
inteligencia respecto de las amenazas terroristas. Así como el gobierno de EUA confía en las fuerzas armadas
para defender los intereses de su país, también debe confiar en la vía
diplomática para interactuar con otras naciones. Aseguraremos que el
Departamento de Estado, que es el encargado de manejar nuestras relaciones
bilaterales con otros gobiernos, reciba los fondos suficientes para garantizar
el éxito de la diplomacia. En esta era, sus integrantes e instituciones deben
ser capaces de interactuar hábilmente con las organizaciones no gubernamentales
y organismos internacionales. Los funcionarios especializados principalmente en
política internacional deben extender su conocimiento para entender asuntos
complejos como la gobernabilidad doméstica en todo el mundo, incluyendo temas
como la salud pública, la educación, el cumplimiento de la ley, el sistema
judicial y la diplomacia pública. Nuestros diplomáticos están al frente de negociaciones
complicadas, guerras civiles y otras catástrofes humanitarias. Como los
requerimientos de asistencia humanitaria se comprenden mejor, debemos ayudar a
reconstruir las fuerzas policiales, los tribunales y códigos legales, las
instituciones nacionales y provinciales y el sistema electoral. Para esto, es
necesario contar con la cooperación internacional; nuestro país está preparado
para desempeñar su papel. Nuestras
instituciones diplomáticas deben adaptarse con las demás y, con respecto a la
información pública, también
necesitamos un enfoque distinto y más amplio para que la gente de todo el mundo
pueda entender a EUA. La guerra contra el terrorismo no es un choque de
civilizaciones. Sin embargo, revela el choque que existe dentro de una
civilización, una batalla por el futuro del mundo musulmán. Es una lucha de
ideas y esta es el área en las que EUA debe ser superior. Tomaremos
las medidas que sean necesarias para asegurar que nuestros esfuerzos para
proteger la seguridad mundial y defender a los norteamericanos para que no se
vean perjudicados por las investigaciones, indagaciones y acusaciones del
Tribunal Penal Internacional (“International Criminal Court”), cuya
jurisdicción no alcanza a los norteamericanos y la cual no aceptamos.
Trabajaremos con otros países para evitar complicaciones en nuestras
operaciones militares mediante mecanismos tales como acuerdos bilaterales y
multilaterales, que protegerán a los norteamericanos del Tribunal Penal
Internacional. Implementaremos el “American Servicemembers Protection Act”
(“Ley de Protección para los hombres norteamericanos que sirvan a su
país”), cuyas disposiciones tienen como objeto garantizar y mejorar la
protección de los funcionarios y el personal de EUA. En
los años venideros tomaremos decisiones difíciles para asegurar que la
asignación de gastos para la seguridad nacional es la adecuada. El gobierno de
EUA debe reforzar sus defensas si quiere ganar esta guerra. En nuestro país, la
prioridad más importante es proteger nuestro
país y a nuestros ciudadanos. En la actualidad, la distinción entre asuntos nacionales
e internacionales se está reduciendo. En un mundo globalizado, lo que sucede
más allá de las fronteras estadounidenses tienen grandes consecuencias dentro
de ellas. Nuestra sociedad debe estar abierta a los pueblos, las ideas y bienes
provenientes de todo el mundo. Lo que más fomentamos es nuestra libertad, circulación, vida moderna y nuestras ciudades; pero esto hace que seamos
vulnerables al terrorismo. Esta vulnerabilidad persistirá por mucho tiempo, aun
después de que hayamos llevado a los responsables de los ataques del 11 de
septiembre a la justicia. A medida que pasa el tiempo, las personas pueden
acceder a medios de destrucción que hasta ahora sólo podían empuñar los
ejércitos, flotas y escuadrones. A pesar de ello, debemos adaptarnos a estas
nuevas condiciones y triunfar. En
el ejercicio de nuestro liderazgo, respetaremos los valores, la opinión e
intereses de nuestros aliados, amigos y socios. No obstante, estaremos
preparados para actuar por nuestra cuenta en defensa de nuestros intereses y
responsabilidades. Cuando disintamos sobre algún asunto, explicaremos
inmediatamente los fundamentos de nuestras preocupaciones y analizaremos todas
las alternativas posibles. No permitiremos que los desacuerdos obstaculicen la
determinación de proteger junto con nuestros aliados y amigos, nuestros
intereses y valores fundamentales. Finalmente,
los cimientos de la fuerza de EUA están en nuestro país. Están en nuestra
gente, en el dinamismo de nuestra economía y en la elasticidad de nuestras
instituciones. Una sociedad moderna y diversa posee energía empresarial y
ambiciosa. Nuestra fuerza proviene de lo que hacemos con esa energía; es allí
donde comienza nuestra seguridad nacional.
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