ESCENARIOS
ALTERNATIVOS A NIVEL MUNDIAL
Alberto Justo Sosa Marzo 2001 1) Introducción
Este trabajo tiene por objeto
analizar las alternativas probables de configuración del orden mundial, en los
próximos años. Los escenarios que se proponen no excluyen otras alternativas,
pero consideramos que sirven para ordenar el análisis y el debate. Las
hipótesis que se analizan parten de
considerar por un lado, un sistema mundial interestatal, organizado
sobre la base de actores estatales, subestatales, supraestatales, en el que se
integran Estados, cada uno
-hipotéticamente- vigilante de los demás a fin de asegurar su seguridad,
su prosperidad económica y el bienestar de su población. Los escenarios previstos son tres:
a) escenario unipolar bajo hegemonía de Estados Unidos de América (EUA); b)
escenario bipolar con hegemonía compartida por parte de EUA y la Unión Europea
(UE); c) escenario multipolar en el que actores estatales aisladamente o
agrupados en bloques ejercen un rol determinante en el ordenamiento y
conducción del mundo. Los actores o conglomerados con capacidad para dictar
normas (régimen) podrían ser EUA, la UE, Japón, República Popular China,
Alemania, Francia, Rusia, India, MERCOSUR, una eventual Corea reunificada, la
ASOCIACIÓN DE NACIONES DEL SUDESTE ASIÁTICO (ASEAN), etc. La actual situación de configuración del poder mundial y su
eventual devenir están determinados por el fin del bipolarismo. Terminado dicho
sistema, subsisten algunas de sus prácticas e instituciones aunque en un contexto diferente
de aquel en que se referenciaban actores polares y significativos. La
hegemonía militar de Estados Unidos de América (EUA) y la ausencia de fuerzas
ideológicas organizadas que representen una amenaza para las instituciones
establecidas conduce a la dispersión y localización de los conflictos
políticos. Sin embargo, dicho
predominio experimenta a nivel económico-tecnológico la competencia de Europa y
de Asia. La Unión Europea (UE) aumentó su grado de integración económico-social
y amplió a quince (15) el número de estados integrantes del sistema, con lo que
adquirió desde una perspectiva económica una importancia igual o superior a la
de EUA. Japón ostenta el rango de
segunda economía nacional más importante del mundo (detrás de EUA). Rusia, el
Estado más importante resultado de la
desintegración del sistema soviético dispone de factores de poder militar sólo superados por EUA,
pero dicha capacidad no le sirve para recuperar su condición de
superpotencia a nivel mundial, ya que no controla mercados, ni tiene la
capacidad económica de EUA, la UE o Japón. La Gran China configurada por la
República Popular, Hong Kong, Macao y las relaciones especiales con Taiwán,
experimentó en su parte continental, con sus 1.250 millones de habitantes, en los
últimos dos decenios, una tasa continua de crecimiento del PBI que excedió el
8% promedio anual.[1]
También en el contexto asiático debe tenerse en consideración a la India con
sus 1.000 millones de habitantes, al archipiélago de Indonesia con sus más de
13.600 islas y casi 210 millones de habitantes, inmerso en el proyecto
integrativo ASEAN y a Corea del Sur interesada en reunificarse con su hermana República del Norte. Una alternativa de configuración de orden mundial es el unipolarismo que consolida las condiciones de hegemonía de los EUA. Otra sería un orden bipolar en el que EUA compartiría su hegemonía con la UE, en términos económicos y políticos dado que ésta dispondría de un sistema económico integrado y de un proyecto político mundial. El tercer escenario probable es un orden de carácter multipolar en el que tanto EUA como la UE comparten su hegemonía con actores como Japón, una Gran China consolidada como potencia mundial, una India con una gravitación acrecentada y una Rusia recuperada como potencia internacional. Si se consolida la alternativa
unipolar, EUA detentaría un poder político-militar hegemónico. Si se configura
el segundo escenario, el orden mundial presentaría un margen de maniobra más flexible para Estados, bloques y actores de la periferia (v.g.MERCOSUR). La vigencia
del tercer escenario concedería niveles de maniobrabilidad inéditos a las
Naciones Unidas y a algunos de los actores políticos, sociales y económicos del
ex Tercer Mundo. Sin embargo, atendiendo al hecho
de que este trabajo está dirigido a hipotetizar escenarios en los que tengan
que operar entidades subestatales o actores económicos y sociales de dicho
rango jurisdiccional, se torna necesario considerar las posibilidades de
maniobra que tendrán las entidades y los actores subestatales argentinos dentro
de escenarios en los que puedan tener una incidencia y en los que puedan
ejercer una suerte de acomodamiento o inserción provechosas, en caso de su
probable ocurrencia. Por otra parte, es necesario
señalar que la visión referida exclusivamente a las relaciones interestatales
puede resultar una representación estrecha del sistema mundial actual. Por ello es que también consideramos
escenarios económico-comerciales, en los que interactúen preponderantemente fuerzas
globalizadoras financieras, tecnológicas y productivas vinculadoras de múltiples mercados
domésticos y estructuras políticas de diverso rango jurisdiccional. Este tipo de especulación, señala
la disparidad existente entre la mayoría de las estructuras políticas estatales
y el carácter global de algunas transacciones y flujos que conectan a las
economías de dichos Estados. El conflicto entre estos dos tipos de instancias
(político-militar-cultural vs. económico-comercial-tecnológico-financiero) permiten
esbozar diversos escenarios. Los
partidarios de un enfoque más
abarcativo que el interestatal, aspiran a identificar las probables tendencias
y las tensiones que se derivan de cada una de ellas. Formulan tres escenarios
probables ( 1) mundo sin fronteras; 2) mundo fragmentado; y 3) armonización
interimperial) como resultado de los conflictos y tensiones entre las
instancias jurisdiccionales y los diversos tipos de mercados. Agregan un cuarto
escenario normativo que permitiría superar las deficiencias de cada uno de los
tres anteriores (club de clubes). Cada uno de estos escenarios
representa el grado de intensidad con que interactúan los mercados y las
diversas instancias jurisdiccionales políticas, en el ámbito de las
relaciones mundiales. El grado de intensidad de
actuación de las instancias político-jurisdiccionales discurre desde el extremo
de “la negligencia benigna” (autoridades cuasi-prescindentes) hasta aquel grado
donde se maximizan los esfuerzos de intervención. Por ello, esbozaremos una descripción de los
escenarios probables que tienen en cuenta la lógica y el funcionamiento de los
mercados y de las instancias políticas jurisdiccionales e interjurisdiccionales
y en segundo lugar un avance en la descripción de los probables escenarios que
priorizan las relaciones de tipo interestatal. La tensión entre la búsqueda de
predominio económico en los mercados y la de garantizar el desarrollo de los
poderes jurisdiccionales de diverso tipo, así como de sus respectivos agentes
económicos, trae aparejado que la tendencia globalizante se mezcle y rivalice
con la tendencia a la Regionalización o configuración de conglomerados. 2) Relaciones Económicas Mundiales
(mercados y jurisdiccionalidad e interjurisdiccionalidad políticas) En el ámbito de las relaciones
mundiales coexisten (simplificando el análisis), dos dimensiones primordiales:
el campo del sistema económico o de los mercados y el campo de la
interestatalidad. Las economías domésticas
(estatales y subestatales) pertenecen a un sistema o se insertan o relacionan
con el mismo. Se entiende por sistema un conjunto de diversos elementos ligados
por la influencia que cada uno ejerce sobre los demás y su interdependencia. La
modificación de uno de ellos produce cambios en los otros, aunque las influencias
recíprocas de los diversos elementos del conjunto no son simétricas. Aún, en
los sistemas que no obedecen a un aparato central de control o de regulación,
existen unidades que por su potencia,
dimensiones o dotación de recursos ejercen poder o influyen sobre el
conjunto[2].
El sistema económico mundial se
divide entre centro y periferia. Países
como EUA, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido y en algunos casos España,
Italia, China y Rusia, así como los conglomerados UE y NAFTA se sitúan en el centro;
mientras que países como Brasil, India, Irán, Israel o conglomerados tipo
MERCOSUR, ASEAN o la COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES (CAN), se ubican en puestos
jerárquicos de la periferia. Por último -y expresado de manera reduccionista-
se encuentran los demás países y conglomerados que se localizan en los
diferentes espacios de la periferia del sistema económico mundial. Actualmente
tres conglomerados o megamercados explican casi el 75% del PBI mundial y
controlan las relaciones económicas mundiales : UE, EUA y Japón. El centro compite entre sí y
explota a la periferia. El Estado rico deja en la economía doméstica periférica
una parte del excedente que extrae de allí asociado a la élite local, que comparte los criterios de verdad del centro
del sistema económico. Sin embargo, éste último escapa al sistema interestatal,
aunque los Estados de acuerdo a su gravitación y a través de sus políticas
contribuyen a configurarlo
asimétricamente. El moldeo del sistema económico está relacionado con la
capacidad de lobby de los grupos domésticos involucrados -en cada caso- en las
decisiones administrativas que se adoptan y que comprometen las conductas de
agentes domésticos de más de un Estado. En estos casos, el régimen asume
un carácter más transnacional que interestatal o internacional, porque dichas decisiones se imponen ignorando los
límites de la estatalidad. La realidad transnacional se manifiesta no sólo a
nivel económico y comercial, sino también a nivel de creencias, descubrimientos
científicos y modas que arrastran a las economías y a los grupos sociales
domésticos y subnacionales a pesar de sus caracteres identitarios propios. La
transnacionalidad es mencionada en este trabajo a nivel económico y no es
analizada fuera de este terreno. La caída del muro de Berlín, la
reunificación alemana y la implosión soviética, significaron el quiebre de un
sistema bipolar asentado sobre pautas y principios que priorizaban la “seguridad”. El consecuente avance de las fuerzas de los
mercados, impulsadas por las nuevas tecnologías y por decisiones políticas,
priorizaron la “rentabilidad” en desmedro de la “seguridad”, propia de los
sistemas basados en la guerra fría. La seguridad era competencia de
los políticos y de los militares y en momentos y decisiones cruciales, subordinaba
a los mercados. La rentabilidad es asunto de las
empresas, bancos, bolsas, calificadoras
de riesgo y de los mercados en general, que supeditan los intereses de las
jurisdicciones estatales a los del lucro empresarial de los accionistas
privados. La economía controla y guía a la
política y los mercados mediatizan o pretenden mediatizar -cuando no imponer- a
las jurisdicciones el dictado de normas o regímenes funcionales a sus
intereses. Los sujetos de las diversas instancias político-jurisdiccionales
hipotéticamente representan
intereses que pueden no
coincidir o aún diferenciarse de los
intereses de los sujetos empresariales privados. Tanto los actores económicos
privados como agrupamientos de la sociedad civil influyen en las decisiones de las
jurisdicciones, con el propósito de que se dicten normas funcionales a sus
intereses. En este caso, los Estados son considerados instrumentos de actores económicos o sociales. Sin embargo,
podemos considerar que las
jurisdicciones también tienen una teleología: el bienestar general o el bien
común. Quién se ocupa de la equidad?
Quién de la inclusión social? De la educación, de la salud, de los pobres e
indigentes, de los desvalidos en general? El “espacio de lo público”,
contenido en el sistema bipolar de guerra fría, tenía como actor central de las
relaciones internacionales al Estado proveedor de seguridad y de bienestar a
nivel doméstico. El Estado (o quienes administraban sus agencias) fijaba,
promovía y protegía el “interés nacional”
que se situaba sobre los intereses sectoriales o subestatales
convivientes en su interioridad. El “interés nacional” era resultado de un
debate expreso o tácito de algunos sectores sociales a nivel nacional y
expresaba la hegemonía o predominio de esos sectores o de alguno de ellos. No
necesariamente reflejaba los intereses y las visiones discrepantes de los
grupos, regiones y minorías que convivían en una misma jurisdicción estatal. El ámbito del mercado es aquel en
el que actúan los agentes empresariales privados, aún los de tipo transnacional
o internacional. Firmas transnacionales
son las que teniendo sede central en un país o jurisdicción determinada,
atraviesan las fronteras mediatizando la autoridad o control de las jurisdicciones, fundamentalmente las
anfitrionas. El
big bang de los mercados financieros y la revolución informacional (tecnología
de las telecomunicaciones e informática), suprimieron o sortearon las barreras
jurisdiccionales y unificaron los mercados de manera planetaria, inmediata,
permanente e inmaterial. Dicha revolución tecnológica relacionó, a veces
estrechamente, mercados y aún sociedades. La apertura de los mercados fue
resultado de decisiones políticas y estuvo acompañada por ideas y creencias de
tinte “liberalizante y desregulador”. El sistema globalizador actual es
presentado como sinónimo de la expansión de la libertad de los mercados. Sin
embargo, la gestión de los intercambios se está concentrando y referenciando
con las transferencias intracorporativas, interempresarias, prácticas de
tercerización y operaciones análogas. Asimismo, se fortalece la tendencia a
establecer oligopolios y alianzas estratégicas interempresarias que acrecientan
la capacidad de lobby sobre las jurisdicciones de todo rango, reclamando la
socialización de riesgos y de costos y la vigencia de estatutos jurídicos de
privilegio para el establecimiento y funcionamiento de sus actividades.[3] La intensidad con que operan los
mercados oscila entre un mínimo en el que las intervenciones administrativas
son dominantes (“proteccionismo”) y un máximo en el que la competencia se
utiliza como mecanismo de evaluación de la eficiencia autorregulatoria del
mercado. La combinación de las coordenadas mercados y regulaciones favorece el
esbozo de los diversos escenarios. 2.1) Areas geográficas de
influencia y áreas geográficas en disputa La Regionalización se manifiesta
en la configuración de áreas de influencia controladas por uno o más centros de
poder, como es el caso de América del Norte, Centro América y Caribe; Europa; y
Asia-Pacífico. Estas áreas registran diversos grados de organización y de
hegemonía, por parte de un actor o
actores polares. Además de estas áreas de influencia, existen otras áreas
económicas en disputa, no integradas a aquéllas. Los Estados de América del
Sur, las ex repúblicas socialistas, India, China, Irán, Medio Oriente y Africa
se hallan dentro de las áreas en disputa, porque no están bajo el influjo
excluyente de ningún actor polar (EUA, UE o Japón). La competencia entre NAFTA, UE y
Japón por expandir sus respectivas áreas de influencia a las que están en
disputa, tiene las siguientes características. Dicha competencia se lleva a
cabo a través de mecanismos económicos, evitando el conflicto militar entre los
poderosos y pretendiendo regularla a través organismos como la Organización
Mundial de Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional(FMI) o el Grupo de
los Siete (G7). MERCOSUR y/o la CAN, es decir
América del Sur, tienen tantas agendas externas como interlocutores (NAFTA, UE
o Asia), además de la agenda relacionada con las negociaciones multilaterales
económico-comerciales y de otro tipo en las que eventualmente participan. Sin
embargo los Estados sudamericanos carecen entre sí de agendas contenedoras
siquiera de consensos básicos. Si los países sudamericanos no formulan una
agenda propia, terminarán adhiriendo a la que cada uno de los actores polares tiene respecto de
América del Sur. Las relaciones entre el hegemón y
los Estados miembros de las áreas disputadas son asimétricas. Los actores polares tienen en cada una de
las mismas, una opción preferente por razones de gravitación política,
proximidad geográfica, tradición histórica, relaciones comerciales,
inversiones, etc. Si tomamos el caso del hemisferio
americano, es obvia la influencia de EUA en Canadá, México, América Central y
el Caribe y menos ostensible en Colombia y Ecuador. Por el contrario, el resto
de América del Sur, es decir MERCOSUR,
Bolivia, Chile, Perú, Venezuela y las tres Guayanas, se encuentra vinculada en
materia de comercio, inversiones y
tradición histórica tanto con EUA como con la UE, sin descartar las
relaciones comerciales, las inversiones, la proximidad geográfica y el
partenariado Asia-Pacífico con MERCOSUR y Chile o con Estados de la CAN. La competencia EUA vs. UE desde el
lado Atlántico puede complementarse con
la expansión del polo asiático desde el
Pacífico, sobre América del Sur, mejorando la iniciativa y maniobrabilidad de
los agentes político-jurisdiccionales y económicos privados de la región. 2.2) Actores económicos privados Además de los actores polares
citados, se encuentran los agentes económicos privados que no responden a
decisiones de los centros de poder político, aunque pueden estar influenciados
por éstos (por ejemplo, los titulares de las inversiones extranjeras directas,
de las transacciones comerciales y de las inversiones financieras
especulativas). Así como en el proceso de
globalización los actores productivos, comerciales y financieros
transnacionales son cruciales; en los procesos de Regionalización son
prioritarias las decisiones de los centros político-jurisdiccionales, la
proximidad geográfica y la organización (institucional o no) de las relaciones
económicas, comerciales y financieras de los agentes participantes. Ambos procesos si bien paralelos
son interdependientes. Las decisiones de los centros políticos y las de los
agentes económicos privados tienden a la convergencia. Las políticas
macroeconómicas implementadas por los centros jurisdiccionales, así como las
coordinaciones interjurisdiccionales, crean un marco referencial para el
desempeño de los actores económicos privados. Por otra parte, las
“recomendaciones” y acciones de organismos como el FMI-OMC -controlados por los
actores polares-, crean las condiciones necesarias para que los hegemones
extiendan su control sobre las áreas disputables. Por su lado, el proceso de
globalización establece a través del FMI-OMC, parámetros a la formulación de
políticas macroeconómicas que
implementan los centros políticos, polares o no. En el ámbito productivo
y en el comercial, los actores privados trasladan actividades económicas más
allá del área de influencia del actor jurisdiccional polar correspondiente, de
acuerdo a las necesidades y capacidades de la corporación de que se trate. En
el sector financiero, pueden producir desequilibrios que alteren la estabilidad
económica preconizada por los actores polares y a veces perjudican las
actividades productivas y comerciales de firmas, con igual domicilio de origen
que ellos. Los desequilibrios financieros no pueden considerarse una
consecuencia indeseada de la globalización, son intrínsecos a ella. Estos
desequilibrios crean oportunidades de grandes lucros que configuran el
desiderátum de los flujos de capital financiero. Aquí cabe una digresión sobre la
diferente motivación de los agentes privados relacionados con la economía real
y los agentes financieros que lucran
con actividades especulativas. Los agentes productivos y en general relacionados
con la economía real, requieren de la estabilidad para el normal desarrollo de
sus actividades. Los agentes financieros relacionados con actividades
especulativas requieren del desequilibrio como ambiente propicio para conseguir beneficios extraordinarios. La diferencia de motivaciones que
animan a los actores polares y a los agentes económicos transnacionales
productivos o especulativos, no anula la similitud de intereses de carácter
general que persiguen: el fortalecimiento de las economías de los centros
jurisdiccionales polares y de sus áreas de influencia. No obstante que los
agentes transnacionales privados no reconocen fronteras y operan de acuerdo a
sus intereses y hasta
independientemente del centro jurisdiccional polar, la comunidad de
intereses básicos compartidos los lleva a procurar una “competitividad
sistémica” favorable a determinados actores económicos y estatales de un área
de influencia determinada. Posiblemente, dicha comunidad
básica de intereses y las diferentes
motivaciones de los actores involucrados en aquélla, contribuyen a explicar que
el proceso de globalización provoque un proceso de Regionalización y de
expansión de áreas de influencia. Por el contrario, los países
subdesarrollados o de la periferia presentan otras características. Los efectos
de la globalización no son simétricos en todos los países. Argentina, Uruguay o
Paraguay no son lo mismo que EUA, Japón o Alemania. Argentina, por ejemplo, es
un país desindustrializado, mientras que EUA o Japón son países
post-industriales. Los Estados sudamericanos no desarrollan ciencia y técnica,
sino que consumen las aplicaciones técnicas
que adquieren a los Estados ricos. No son exportadores de capital, sino
que sobreviven a través de un creciente endeudamiento. La inserción de países
como Argentina o Paraguay en la globalización es diferente de la de EUA o aún
de la española, en las que sus firmas productivas, comerciales y financieras se
proyectan a países como Argentina, mientras que las firmas argentinas de
capital autóctono mantienen una conducta defensiva, preservando menguados
espacios de los mercados doméstico y conosudamericano. Las decisiones que
pueden adoptar los actores jurisdiccionales de los Estados periféricos vis a
vis la dupla estatal-privada (similitud de intereses de los actores jurisdiccionales
y económicos privados) de los Estados
polares o centrales son cruciales, porque carecen de actores privados
autóctonos que se proyecten al mundo a través de comportamientos expansivos.[4]
El fortalecimiento de algunos
agentes económicos privados como actores transnacionales y su creciente
incidencia en el desempeño de las economías periféricas los transforma, junto
con sus respectivos centros jurisdiccionales matrices, en los protagonistas de
la vida económica y política mundial, con el consecuente debilitamiento y hasta
marginación de las jurisdicciones de los países de la periferia. La expansión de la díada actor
transnacional-actor jurisdiccional del Estado polar o central, en las
diferentes áreas de influencia o disputables, conduce a que aquélla dupla sea
decisiva en el diseño e implementación de las políticas económicas y desempeño
de los Estados subdesarrollados.[5] En este caso, los Estados que se
hallan fuera de las áreas de influencia o disputables corren el riesgo de verse
marginados de la economía mundial ( gran parte de la geografía de Africa
subsahariana o algunos Estados caribeños). La tendencia expansiva no se
explica sólo por una vocación posesiva de la díada (público-privada)
transnacional, sino que también responde a la expansión de fuerzas productivas,
a los avances tecnológicos y a los movimientos de capitales. La competencia
entre los actores jurisdiccionales polares, en las diversas áreas de influencia
y disputables, lleva a la necesidad de expandir los mercados, a la localización
de actividades productivas en lugares de costos salariales bajos y al aumento
de los lucros fuera del territorio del mercado doméstico del actor estatal
polar o central. Los actores polares a veces
coinciden y a veces confrontan, en sus
necesidades de expansión económica. Cuando coinciden o armonizan intereses
configuran alianzas estratégicas, cuando no logran acuerdos rivalizan. La
creación de códigos de conducta de tipo multilateral de aplicación general
sería el reconocimiento de esta convivencia, dentro de la diferencia de
intereses. El ámbito en el que no existe una
normativa de conducta internacional es en la inversión financiera,
caracterizada por su movilidad y cortoplacismo. Es quizás por eso que este
ámbito se ha transformado en el núcleo básico de los conflictos entre los
actores económicos privados relacionados con la economía real y los
relacionados con operaciones especulativas; y
entre éstos y los actores jurisdiccionales centrales. En estos escenarios debe
considerarse el desempeño de entidades subestatales y ciudades que se
caracterizan por su inserción en la economía mundial y sus relaciones con distintas instancias jurisdiccionales
externas a su país. Québec, Nueva York, Miami (Florida), Barcelona (Cataluña),
Valencia, la región pirenaica, la vascongada, Tokio, Shanghai, Rotterdam,
Hamburgo, San Pablo, Porto Alegre, Montevideo y Buenos Aires son algunos
ejemplos de este tipo de partenariado público-privado con diverso grado de
relación con la economía mundial. 3) Escenarios 3.1) Escenario “mundo sin
fronteras” Un
primer escenario es “el mundo sin fronteras”, que combina el predominio del
mercado y una actitud de “negligencia benigna” por parte de las intervenciones
de carácter político (baja o nula coordinación colectiva a nivel mundial o
inexistente poder de imperium por parte de la superpotencia). La hipótesis
básica de este escenario es la capacidad “innata” de los mercados para
autorregularse y superar tensiones. Este escenario es una fantasía,
porque una agenda liberalizadora de los
mercados históricamente se ha
respaldado en el poderío de una instancia de carácter político que, por
la disuasión o la coerción, “abre o conquista mercados”. La hegemonía de un
actor polar suele imponer -por el influjo de su ideología (interés encubierto)
y de su amenazante poder de imposición- una agenda “liberalizadora y
desreguladora” de los mercados. La creación, mantenimiento y
funcionamiento de “una economía sin fronteras”, requiere del ejercicio de la
hegemonía o liderazgo político. Alguna instancia política debe proveer bienes
colectivos, a nivel mundial, como una
moneda estable y mercados abiertos. Las reglas que inducen los comportamientos
de los agentes económicos privados se basan en la competencia y aún en el
“exterminio” del adversario. Se necesita de un liderazgo político que permita el acceso a la información en
condiciones de relativa igualdad, que favorezca la libre competencia entre iguales y desiguales y que cumpla un rol
regulatorio o de control. [6] La hegemonía o liderazgo políticos
son conditio sine qua non para el normal funcionamiento de un “mundo o economía
sin fronteras”. EUA luego de la segunda guerra mundial del siglo XX y el Imperio Británico durante casi todo el
siglo XIX, subordinaron sus intereses económicos de corto plazo a sus intereses
de largo plazo y al bien superior de la economía mundial capitalista. Un “mundo sin fronteras” creemos
que es probable a partir del liderazgo de una superpotencia o de una
coordinación o supervisión colectiva de las potencias significativas del
planeta. Se necesita una intervención
política unilateral gravitante o un
acuerdo de las potencias rectoras para la
vigencia de un escenario de estas características. EUA, la UE y Japón se
pondrían de acuerdo sobre una agenda efectiva de liberalización de los
mercados, funcional a sus intereses. Este escenario sería la
representación del triunfo de los actores económicos privados y
político-jurisdiccionales de uno o varios actores polares. El proyecto de Comunidad
Transatlántica en el que los dos actores polares liberalizan bienes, servicios,
capitales y personas podría significar la materialización de un orden mundial
funcional a los intereses de agentes económicos, políticos y sociales de la UE
y EUA, en detrimento de la mayoría de los agentes económicos, sociales y
políticos del resto del mundo. EUA y la UE tienen una gran
relación y algunos analistas estiman que continuará creciendo, porque sus
agentes económicos y financieros son las anclas globales de la prosperidad y la
estabilidad, mientras que el resto del mundo se pelea en el limbo económico.
Las compañias y los inversores de casi todo el mundo están interesados
prioritariamente por los megamercados de la eventual Comunidad Transatlántica.
Estas dos economías comparten un comercio similar (18%) y exportan el 11% de su
PBI. Las relaciones entre los agentes privados de estos megamercados son
importantes e impulsan las fusiones y adquisiciones empresariales. El PBI de
EUA-UE explica más de la mitad del
mundial. Cuando se habla de la
globalización se está aludiendo a los mercados emergentes pero la integración
económica más importante está ocurriendo entre la UE y los EUA. Fusiones
gigantescas como las de Daimler Benz-Chrysler o Deutsche Bank- Bankers Trust indican que las grandes compañias de ambos
lados del Atlántico desean crecer en los citados megamercados. Las fusiones y
adquisiciones entre ambos megamercados alcanzaron U$S 256,5 billones en 1998, cuando en 1995 totalizaron
U$S 69,4 billones.[7]
EUA en su afán de liberalizar y
desregular las economías de los principales mercados del mundo, de un modo
funcional a sus intereses, adopta dos vías de aproximación a su objetivo. En la
OMC propicia la adopción de normas multilaterales respecto de las condiciones
de trabajo, el medio ambiente, la propiedad intelectual, el comercio de los
servicios, o las compras
gubernamentales, que podrían
producir nuevos mecanismos de
regulación que debilitarían aún más a todos aquellos Estados que no estén en
capacidad o disposición de cumplir las normativas acordadas. Otra vía de aproximación a su
“target” es posicionarse y expandirse en las diversas áreas de influencia o
disputables del mundo. En las Américas propicia la configuración del AREA DE
LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS (ALCA) ; en el Atlántico la COMUNIDAD
TRANSATLÁNTICA, con su principal rival y competidora a nivel mundial: la UE; en
el Pacífico la Iniciativa llamada FORO DE COOPERACIÓN ECONÓMICA ASIA-PACÍFICO
(APEC) que comprende a Japón, Rusia, la gran China, ASEAN; EL AREA DE LIBRE
COMERCIO AUSTRALIA- NUEVA ZELANDA (ANZCER); Canadá y México, miembros y socios
del NAFTA; Perú y Chile, Estados sudamericanos del Pacífico Sur; etc.. Los
miembros de APEC son veintiuna (21) economías que explican aproximadamente el
cincuenta porciento (50%) de la producción mundial y el cuarenta y dos
porciento (42%) del comercio global . Incluye el NAFTA, Japón, Rusia y la Gran
China, es decir los centros de poder más importantes del planeta fuera de
Europa. Tanto la APEC, como el ALCA han
manifestado su intención de configurar áreas de libre comercio Regionales en
fechas específicas y promover reglas liberales en materia de inversiones. La
COMUNIDAD TRANSATLANTICA no excedió hasta ahora el terreno de las declaraciones
y buenas intenciones, aunque por su gravitación y proyección se transformaría
en el corazón del sistema mundial. EUA propicia la liberalización de
los mercados a través de una estrategia global y de maniobras tácticas
regionales. Si fracasa el plan global, puede recurrir a las maniobras tácticas
envolventes. Si este sendero también se frustra, tiene a su disposición uno o
dos ámbitos geográficos en los cuales puede desplegar su vocación expansiva
transnacional. El vector de este escenario es la
economía y el interés económico del Estado Directriz (o las economías y los
intereses económicos de los Estados Directrices). 3.2) Escenario “mundo fragmentado” El segundo escenario, supone bajas
intensidades de actuación de los mercados y baja o nula capacidad de
coordinación pública internacional (aunque sí una significativa intervención de
instancias jurisdiccionales a nivel de los mercados domésticos estatales, supraestatales y también subestatales). Este
escenario reproduce la hipótesis del conflicto o conflictos interestatales o
interjurisdiccionales, donde la diversidad se preserva a través del
aislamiento. El sistema de poder se caracteriza
por la pluralidad de las fuentes de autoridad para imponer el régimen y
el Estado es sólo una de ellas. La emergencia y eventual consolidación del
predominio de los mercados mundiales y otros procesos económicos, incluye a los
actores estatales polares y a los actores políticos significativos, aunque en
un nuevo rol. Los actores políticos de diverso rango jurisdiccional funcionan
como integrantes de un sistema de gobierno mundial y no como entidades
soberanas. Las funciones centrales de los actores políticos estatales serán
proporcionar legitimidad y asegurar la responsabilidad de los mecanismos de los
gobiernos supraestatales y subestatales. Las nuevas relaciones de poder se
deben comprender como la capacidad de controlar redes instrumentales globales,
en virtud de identidades específicas o, desde la visión de las redes globales,
de subordinar toda identidad al cumplimiento de las metas globales transnacionales.
El control del actor estatal deviene sólo un medio de afirmar el poder o la
capacidad de imponer una voluntad, prescindiendo del consenso. La teoría del
poder, sustituye a la teoría del estado.[8] De lo anterior, no debe colegirse
que el actor estatal devino irrelevante o que tienda a desaparecer. En un mundo
de redes globales aculturales y transnacionales, las sociedades tienden a
atrincherarse en las identidades y a configurar o reconfigurar las
instituciones como expresiones de dichas identidades y no sólo en la herencia
histórica del control territorial. Por ello, estamos en presencia de la crisis
del Estado y de la explosión de los nacionalismos (ex URSS, ex Yugoeslavia,
Québec, Vascongada, Cataluña). Aunque también tenemos ejemplos contrarios de
fortalecimiento del actor estatal en EUA, la Gran China, en Alemania o Corea,
donde prevalecen fuerzas centrípetas. Los que apuestan a este escenario
admiten que el comercio mundial creció más rápido que el nivel de actividad
económica y que los flujos financieros crecieron aún más rápido que las
transacciones comerciales. Sin embargo, consideran que hacia fines de los años
noventa, el comercio internacional explicaba casi el 20 % del producto bruto
mundial. Es decir que alrededor del 80% de la actividad económica mundial,
sigue siendo actividad doméstica dentro de las fronteras de cada país. Por otra parte, el comercio
internacional está Regionalizado. Las
dos terceras partes del comercio exterior de los quince (15) Estados miembros
de la UE, es intra-comunitario. En el NAFTA, más del 40% de las exportaciones
de cada uno de los Estados miembros tiene como destino a los otros dos. En el
sudeste asiático acontece -aunque en menor medida- algo similar. Algunos autores utilizan la
expresión “forma neomedieval de orden político universal”, para caracterizar un
escenario de pluralidad de fuentes de autoridad de tipo económico, financiero,
político y social, en el que el actor político de diverso rango jurisdiccional
es sólo una de las mismas.[9]
Este escenario no implica un
retroceso en la intensidad de integración alcanzada por algunos mercados, sino
la utilización de instrumentos (subsidios, derechos antidumping, recursos
laborales o medioambientales, etc.) para aislar y preservar segmentos de mercados
domésticos o supraestatales, de la interacción con el resto del mundo. Las
ventajas de actores globales privados se perderían a expensas de la
fragmentación y se agravarían las tensiones políticas y las militares. El reforzamiento del Regionalismo
o establecimiento de disciplinas y normas que acentúen los niveles de
protección y de preferencia intrabloque es uno de los efectos probables, si los
códigos multilaterales no cubren las expectativas de los actores polares o de
los conglomerados en que están involucrados. El escenario de “fragmentación”
estaría asociado a un clima de conflicto e inestabilidad política global que
repercutiría sobre los países de la región de que se trate (Medio Oriente,
Rusia, Europa, las Américas, Asia). Los
países que tienen sus relaciones económicas diversificadas (por ejemplo
Argentina, Brasil y Chile), podrían beneficiarse si acuerdan o efectivizan
pactos de libre comercio con otros Estados o conglomerados económicos,
favoreciendo el libre acceso de los bienes y servicios conosudamericanos a dichos
mercados (UE; ASEAN; China; Japón, NAFTA, EUA, etc.). Los Estados que
tienen sus vínculos económico-comerciales, Regionalmente concentrados como México,
países centroamericanos y del Caribe hispano, respecto de EUA, los reforzarían
en un escenario de estas características y las consecuencias serían similares,
para ellos, a las de la hipótesis del escenario “armonización interimperial”. Los “países ballena” podrían
desempeñar un rol de alguna (o de creciente) importancia. Según la terminología
de Itamaraty, “whale country” es aquel Estado de dimensión continental,
demográficamente gravitante y pesado en sus movimientos que cuando se pone en
marcha, sacude al planeta. Dentro de esta categoría se encuentran la República
Popular China, India, Indonesia, Rusia y Brasil.[10] Los probables sistemas imperiales
podrían estar hegemonizados por EUA, por el condominio germano-francés y por
Japón y/o la Gran China. EUA, UE, Japón, China, Rusia,
India y otras potencias regionales mayores significativas (o no) y los bloques
respectivos, podrían desempeñar algún rol creciente en un escenario de estas
características. Los mercados se dividen por falta
de coordinación interestatal, pero aumenta el margen de maniobra de los Estados
y conglomerados que no quedan cautivos de las decisiones de la élite
empresarial-gubernamental de un único centro de dominación mundial. Las
oportunidades de diversificación de las relaciones se acrecientan en un mundo
en que conviven varios centros de poder. Los límites entre este escenarios y el
próximo , son a veces difusos. 3.3) Escenario “armonización
interimperial” En la “armonización
inter.-imperial, los actores polares acuerdan la división de los mercados,
según sus respectivas esferas de influencia. Combina una alta intensidad de los
mercados y un grado considerable de
regulación política, por parte de las potencias rectoras, que pretenden que un
modelo funcional a sus intereses rija
en los países que se encuentran dentro de su inmediata esfera de influencia. Este escenario presume la
convergencia de prácticas e instituciones
internas de países, entre los que existe una relación de hegemonía
establecida o (por el contrario) estructuras e intereses básicos compartidos a nivel
de las élites (proyecto colectivo). Para la mayoría de los países partícipes,
este escenario implica la convergencia hacia (o el acceso al mercado de) alguna
economía nacional comparativamente éxitosa o poderosa. (por ejemplo, los países
latinoamericanos que accedan al mercado de EUA). El ALCA, la APEC asiatizada y la
UE funcionarían en compartimientos estancos, con algún grado de interrelación o
sin mayores relaciones entre sí. El mapa mundial estaría dividido en tres
grandes áreas de influencia o mega bloques geoeconómicos, cada una de las
mismos hegemonizado por un actor polar. Algunas áreas del globo quedarían
marginadas de las corrientes comerciales, financieras y productivas. Los Estados miembros de ASEAN se reunieron en Manila en noviembre de
1999 con el presidente de Corea del Sur, con el primer ministro de la República
Popular China y con el primer ministro japonés, con el objeto de estipular
reuniones periódicas del grupo bautizado “ ASEAN + TRES”. Allí se acordó
acelerar la eliminación de tarifas aduaneras con el propósito de crear una Zona
de Libre Comercio entre ellos. El ingreso efectivo de China a la OMC tornará a
su economía más competitiva y abierta a las inversiones de la Región asiática.
Las fábricas y corporaciones de Japón y de Corea del Sur se beneficiarán
abasteciendo el mercado único de ASEAN . Durante la crisis asiática Japón
emitió un fondo de crédito temporario de U$S 30.000 millones para ayudar a los
países vecinos a superar sus problemas. Los miembros de ASEAN desean que Japón
convierta dicho fondo de crédito en un recurso permanente, actuando como
prestamista de última instancia en la hipótesis de que algún Estado de la región atraviese una crisis. Esta
propuesta de ASEAN fue recusada por EUA so pretexto de que un fondo de
rescate encabezado por japoneses no impondría condiciones
suficientes para asegurar que los prestatarios lleven a cabo los ajustes o reestructuraciones, exigidos
en estas circunstancias, por las entidades multilaterales de financiamiento
(FMI). Japón está interesado en convertirse en proveedor de crédito en su área
de influencia, ayudando a internacionalizar el yen que, en los últimos tiempos,
ha perdido terreno respecto del dólar y del euro. El bloque ASEAN +Japón, China y
Corea del Sur explicaría un tercio de
la población mundial, con un PBI combinado de casi U$S 7 trillones. Eso lo
podría convertir en un contrapeso respecto de las dos superpotencias existentes
a nivel económico (EUA y UE). [11] La UE decidió en su cumbre de Niza
expandirse hacia el centro y este de Europa. Polonia, Hungría y la República
Checa se convertirán en los próximos asociados. Sin embargo, sólo regirán tres
de las cuatro libertades del esquema comunitario.[12]
Los ministros de defensa y de
relaciones exteriores de catorce Estados miembros de la UE (excepto Dinamarca)
decidieron crear un embrión de ejército europeo o fuerza de rápida
intervención de 100.000 soldados. No se constituirá una organización
militar independiente, sino que los países aportarán contingentes y fuerzas
aéreas y navales de combate y de transporte ya existentes en sus fuerzas
armadas estatales. Entrará en operaciones en el año 2003.[13]
Los ministros de finanzas y de
comercio de los países miembros del hemisferio americano se reúnen en Buenos
Aires el 5 y 6 de abril del 2001 y luego los jefes de Estado y de gobierno en
Québec para discutir una “agenda confidencial” para el lanzamiento del ALCA. La “armonización”, de acuerdo a
una visión pesimista, no es un sendero deseable para los países con relaciones económicas
diversificadas y menos la “adopción de los criterios” de la economía
predominante o de mayor desarrollo relativo.[14] La creación de un mercado único con economías dolarizadas desde Alaska hasta Tierra del Fuego y un régimen de origen prohibitivo de la competencia mercantil de la UE, Japón y China, dejaría a las economías de América Latina en situación desventajosa respecto de EUA y por supuesto del resto del mundo. Si a ello sumamos, el despliegue político-militar del plan Colombia y su proyectada Regionalización a través del involucramiento de algunos Estados andinos latinoamericanos, nos encontramos con un futuro de democracias mediatizadas por la acción militar estadounidense y a grupos empresariales de arraigo latino o sudamericano, expuestos a la desigual competencia de sus vecinos de América del Norte. De acuerdo a una visión optimista, la Regionalización de las áreas de influencia y disputables puede crear nuevos mercados para los centros industriales, sin afectar sus actividades productivas domésticas de la periferia porque consolida una división del trabajo intra-Regional que permite la reproducción y mejoramiento de las condiciones sociales. Este Regionalismo difiere del tradicional porque agruparía economías de diferente grado de desarrollo relativo, en contraposición a las iniciativas de integración en las que participaron países de desarrollo económico relativamente similar. Este modelo fue el predominante en las experiencias integrativas de la segunda mitad del siglo XX. 3.4) Club de
clubes
Las debilidades identificadas en
cada escenario impulsaron a algunos analistas al diseño de un cuarto escenario
de tipo normativo que combinase un rol
activo de los mercados con una elevada dosis de regulación política de carácter colectiva. Este escenario
denominado “club de clubes”, se
construyó a partir de la existencia de múltiples asociaciones Regionales y
funcionales organizadas bajo principios de asociación voluntaria,
subsidiariedad, transparencia y acceso abierto a quienes admitan dichas reglas
(en el caso de los clubes funcionales). Dichos agrupamientos Regionales o
funcionales deberían incorporar los principios de adhesión a niveles mínimos,
reconocimiento mutuo, trato igualitario, excepciones temporarias y capacidad
efectiva para implementar compromisos y decisiones. La peculiaridad de este
escenario es que todos contarían con un
ámbito de coordinación y supervisión colectiva: el “club de clubes”. Un escenario de este tipo favorece
el rol de las partes con menor poder relativo en tanto otorga importancia a los
mecanismos de coordinación política. Estos tienen un carácter más equilibrado
que los mecanismos emergentes de la
praxis de los mercados o del poder. Sin embargo, en un futuro próximo, la
evolución probable pareciera estar en favor de la consolidación de “ciertos clubes”
( UE, NAFTA) y en la declinación de otros (MERCOSUR?, CAN?), más que en la
coordinación de dichos clubes, a través de mecanismos más inclusivos tipo OMC o la ONU.[15]
Otros analistas consideran que, los cuatro escenarios pueden
ser para los países de América del Sur, no necesariamente excluyentes.
Sería probable suponer la vigencia de
un “mundo sin fronteras” en ámbitos como los mercados financieros, informáticos
y de telecomunicaciones; la “fragmentación” en los mercados de trabajo; y la
“armonización interimperial” para algunos socios escogidos en temas determinados (por ejemplo, México dentro del
NAFTA?). En este conjunto diverso, algún “club de clubes” (por ejemplo, la OMC)
podría nutrir la expectativa de un horizonte de mayor cooperación internacional? 4) Probabilidades y Consecuencias de cada escenario El escenario “mundo sin fronteras” tiene baja
probabilidad de ocurrencia debido a que continúan vigentes las bases
territoriales y culturales, con sus respectivos emergentes jurisdiccionales de
carácter administrativo y las coaliciones sociales domésticas que influyen sobre las conductas de las
élites gobernantes. Esto no excluye su utilización como instrumento normativo
en el debate político a nivel mundial o hemisférico. Asimismo, tanto la “pax
británica” como la “pax americana” tuvieron vigencia a partir de la hegemonía
de potencias que impusieron su régimen y recrearon condiciones de
funcionamiento de libertad de los mercados, funcional a sus respectivos
intereses y a los de sus asociados mayores y/o escogidos. El libre
funcionamiento de los mercados fue
inducido, en cada una de las etapas históricas indicadas, a través de
la acción punitiva o disuasiva de la potencia hegemónica. El escenario de “fragmentación” es
invocado por quienes advierten tendencias contradictorias entre los procesos de
Regionalización (MERCOSUR, ASEAN, UE, NAFTA, etc.)[16]
y de globalización de la economía mundial o por aquellos que niegan la
existencia de una economía globalizada. Además, se señala la inexistencia de
una potencia hegemónica -a nivel económico-
inclinada a la provisión de los bienes públicos necesarios para el
funcionamiento integrado de la economía mundial. EUA desempeñó este rol luego
de la 2ª. Guerra mundial y hasta los principios de los años 70 del siglo XX. El
crecimiento y gravitación de las
economías de los Estados miembros de la actual UE y de Japón, suscitó el
abandono de dichas políticas tendientes a la provisión de bienes públicos mundiales. Los partidarios de esta perspectiva entienden que la relación entre
comercio internacional y producto, así como
la relación entre salida de capitales o inversiones en el exterior de
los países líderes respecto de sus productos no es significativa como para creer
que la globalización es efectiva e irreversible. El grueso del comercio
internacional está orientado a la actividad doméstica y parte importante de las
exportaciones se dirigen a áreas geográficamente cercanas. En el ámbito de la inversión
extranjera directa, sólo el 10 ó el 15% de la inversión total es financiada por
la llegada de capital desde el exterior. Respecto de la inversión de los
movimientos de capitales, el grueso de la misma es determinada domésticamente. El ahorro y la inversión están
correlacionados. Alrededor del 66% del ahorro doméstico termina en inversiones dentro del país dónde aquél se
gestó. Si se observan las tasas reales de interés se constata que existen
diferencias cuando se atraviesan las
fronteras. Se estaría, según esta visión, lejos de tener un mercado de capitales
unificado global, porque siguen existiendo distintos mercados de capitales. Las firmas trasnacionales tienen
entre el 70% ó el 80% de sus actividades en el territorio de un país
determinado. Es decir que sólo un 20% ó un 30% de las actividades de estas
empresas se realizan fuera del país de origen. Los partidarios del “mundo
fragmentado”, no descartan la
ocurrencia de un escenario con múltiples fuentes de poder con un orden político
universal de características “medievales”. Dicho ordenamiento posibilitaría la
actuación de actores políticos, económicos y sociales de tipo subestatal o
local, aunque con el riesgo de que se produzca una cariocinesis a nivel estatal
nacional que atomice las identidades
que se forjaron en países como los latinoamericanos durante el proceso
independentista decimonónico. El escenario de “armonización
interimperial” podría considerarse probable y
provechoso, según algunos analistas, para países que tienen vínculos
económicos estrechos con algunos de los actores estatales, capaces de convertirse en polos de
armonización (por ejemplo, los Estados de América del Norte, Centroamérica y
Caribe y eventualmente el resto del hemisferio americano, respecto de EUA; los Estados miembros de la UE, de
Europa Central y aún Oriental y los ACP (ex colonias europeas de Asia, Caribe y
Pacífico, partícipes de los acuerdos de Lomé y Yaoundé) con relación al
condominio franco-germano en el contexto de la UE; los Estados de miembros de
ASEAN y los NIC´s vis a vis Japón o la
Gran China en Asia). 5) Sistema Mundial Interestatal 5.1) Escenario Unipolar Este escenario es el vigente,
aunque no se manifiesta de manera químicamente pura sino de modo complejo y con
matices. Actualmente existe una
superpotencia (EUA), pero ello no significa que el mundo sea ortodoxamente
unipolar. Un sistema unipolar tendría una superpotencia, múltiples potencias menores y no tendría
grandes potencias significativas. En un mundo unipolar, la superpotencia podría
resolver los temas internacionales importantes, sin necesidad de consultar a
otro Estado o a alguna constelación de Estados y éstos no tendrían poder para
evitar que aquélla adopte decisiones unilaterales. Un sistema bipolar, como el
vigente durante la guerra fría del siglo XX, se caracterizaba por la pugna
entre ideologías opuestas, mientras que el escenario bipolar o interimperial de
EUA y la UE es básicamente en el terreno económico. Un sistema multipolar tiene varias
potencias mayores de fuerza comparable, que cooperan y compiten entre sí de manera
cambiante. En este caso es necesaria una coalición de Estados mayores para resolver (o influir) los temas
internacionales importantes. Algunos analistas[17]
entienden que la política internacional contemporánea no encuadra en ninguno de estos tres modelos y que configura un sistema
híbrido de tipo uni-multipolar, con una superpotencia y varios Estados o
potencias significativas. Para resolver cualquier problema internacional
clave, se requiere la acción de la superpotencia (EUA) pero siempre con el respaldo
de alguna combinación de otras potencias significativas. Así, por ejemplo, EUA
puede vetar acciones sobre temas claves, adoptadas por una constelación de
Estados significativos (por ejemplo,
Francia y Alemania o China y Rusia), porque es el único Estado con preeminencia
en cualquier dominio del poder (económico, militar, tecnológico, diplomático,
ideológico y cultural), con la capacidad y el alcance de promover sus intereses
en casi cualquier parte del mundo. Un
escalón debajo de la superpotencia se encuentran las potencias Regionales
mayores (algunas significativas, otras no) que tienen hegemonía en ciertas
áreas del mundo, pero sin capacidad de extender sus intereses a nivel global. Este segundo escalón comprende:
a) el condominio franco-germano en
Europa; b) Rusia en Eurasia; c) China y Japón en Asia Oriental; y d) India en
Asia del Sur. En un tercer escalón encontramos
a Estados que ejercen algún tipo de
liderazgo regional como Irán en Asia Sudoccidental; Brasil en Sudamérica; y Sudáfrica y Nigeria en Africa. En un cuarto escalón se encuentran
las potencias Regionales secundarias, cuyos intereses frecuentemente
colisionan con los de los Estados significativos o líderes a nivel Regional.
Con diferencia de rango y matices pueden incluirse en este agrupamiento a: a)
Gran Bretaña respecto del condominio franco-germano en Europa; b) Ucrania
respecto de Rusia; c) Japón vis a vis China y viceversa; d) Corea del Sur
respecto de Japón; e) Pakistán con relación a la India; f) Arabia Saudita respecto
de Irán; y g) Argentina respecto de Brasil. En escalones inferiores
encontramos a los demás Estados de la comunidad internacional. Según analistas como el brasileño
Helio Jaguaribe, la consolidación de un sistema unipolar dependería de
condiciones que sean: a) capaces (o no)
de legitimar un orden unipolar, b) que
favorezcan (o impidan) su puesta en
marcha y c) la disponibilidad de condiciones operativas suficientes que
aseguren la ejecución del proyecto de orden unipolar, compatible con los
condicionamientos domésticos y transnacionales. 5.1.1) Factores endógenos
Los imperios que se configuraron a
lo largo de la historia humana, según Jaguaribe, lo hicieron bajo la forma de
regímenes de monarquías divinas o cuasi divinas o bajo la forma de administraciones
aristocráticas u oligárquicas. EUA es una república imperial, que
contó hasta la administración kennediana, con una organización oligárquica
ejercida a través del Senado y de otras agencias gubernamentales, por una
minoría WASP ( white, Anglo-Saxon, Protestan). La guerra del sudeste asiático
agotó dicho consenso oligárquico degradando la condición de una ciudadanía
preocupada casi exclusivamente por el “interés nacional” (defensa del mundo
libre y anticomunismo). Substituyendo a la noción unívoca de ciudadanía,
anclada en el interés nacional,
surgieron múltiples ciudadanías como las étnicas ( afro americana, hispano
americana”, etc.), la regionalizada (californiana, del sunny belt, del new
yorker, etc.) o la corporativa ( sindicales, empresariales productores de
determinados bienes o prestadores de ciertos servicios). EUA devino, a
partir de Vietnam, en una confederación de intereses grupales o
ciudadanías múltiples, en desmedro de su integración nacional, aunque
manteniendo condiciones satisfactorias de gestión nacional a nivel
gubernamental federal. A diferencia de lo que acontecía en la Roma Imperial o en otras experiencias imperiales
oligárquicas (de antaño o más recientes), amplios sectores de la ciudadanía
estadounidense no son partidarios de que sus fuerzas armadas se involucren de
manera prolongada en conflictos bélicos distantes de su geografía y de sus
particulares y cotidianos intereses. Este tipo de democracia- volcada
hacia sus particularismos- tiene poco
interés por el resto del mundo, mientras sus condiciones de vida y de trabajo
no se sientan amenazadas. Estas condiciones endógenas de
EUA afectan negativamente sus
posibilidades de ejercicio de una hegemonía unipolar o de un poder arbitrario. 5.1.2) Factores exógenos
La configuración de una coalición antihegemónica,
integrada por Estados o conglomerados que balanceen la hegemonía de la
superpotencia militar, es un escenario que socavaría una dominación unipolar de
tipo imperial. Este sería el más alto nivel de
respuesta, por parte de las potencias mayores, al superpoderío de EUA. Sin
embargo, este tipo de coalición es de
difícil concreción en un mundo unipolar, porque los demás Estados son débiles
como para configurar una coalición. Podría configurarse en un sistema uni-multipolar,
cuando una constelación o red de Estados significativos tienden a
contrabalancear la hegemonía del más fuerte. Actualmente existen ámbitos
geográficos en los que se produjo algún tipo de cooperación antihegemónica. Se
realizaron una serie de reuniones en los que EUA estuvo ausente. La reunión de
Moscú en la que participaron los líderes de Alemania, Francia y Rusia; las
reuniones bilaterales de Rusia- China, China-India, Rusia-India.[18] La Unión Europea(UE), su Banco
Central y el euro son a nivel económico-comercial las iniciativas antihegemónicas más importantes para
contrapesar el poderío de EUA y para limitar el predominio del dólar en las
finanzas globales. 5.1.3) Consideraciones operativas A pesar de la existencia de
factores domésticos y externos restrictivos, hay razones gravitantes que viabilizarían la ejecución
de la configuración de un orden unipolar. Por un lado, EUA es el eje de la
revolución de la tecnología de la información y ejerce una indiscutida
hegemonía a nivel tecnológico-económico. Por otro, su capacidad operacional a
nivel estratégico-militar es casi irresistible, a nivel mundial, salvo
excepciones (puede intervenir unilateralmente en China, Rusia o India?). A la hora de evaluar las
posibilidades de concreción de un orden unipolar bajo hegemonía estadounidense
y con el dólar como moneda predominante en las transacciones comerciales
internacionales, debe analizarse la gravitación de los factores internos y
externos de tipo limitante. No debe exagerarse la importancia de la “democracia
en América”, porque si bien el Presidente , los Senadores y los representantes
son escogidos por el voto de la ciudadanía, existe una amplia gama de poderes
corporativos e institucionales que “votan” cotidianamente y que no están
subordinados a un mandato popular. Las bolsas de valores, los bancos
de inversión, las finanzas en general, las corporaciones productivas y de
servicios, así como agrupamientos representativos de minorías económicas y
sociales con algún anclaje social y capacidad de lobby institucional, muchas
veces imponen sus criterios y logran “universalizar” sus objetivos. Los factores favorables a este proyecto unipolar, según
Jaguaribe, en modo especial la élite tecnocrática transnacionalizada, no
electiva, núcleo del poder expansivo de la globalización ( gestiona el sistema
productivo, económico y financiero,
controla los medios de información y el aparato burocrático, comanda las fuerzas armadas, etc.) deben
evaluarse adecuadamente a la hora de la formulación de escenarios probables. La
segunda condición necesaria para la consolidación de un proyecto unipolar
estadounidense, es la capacidad de
ejercicio a nivel mundial de un poder coactivo militar irresistible. La
tercera, la no configuración de una coalición antihegemónica. La pregunta que debemos hacernos
es: ¿la ciudadanía estadounidense está preparada y dispuesta a asumir los
costos financieros y el sacrificio de vidas humanas necesarias, en
intervenciones militares convencionales por periodos relativamente prolongados?
Y cuál es la probabilidad de que efectivamente se configure una alianza
antihegemónica, en los próximos años? El proyecto de configuración de un
orden unipolar, bajo hegemonía de EUA aún no está consolidado, aunque como
asevera Helio Jaguaribe, se está ejecutando parcialmente. 5.2) Escenario Bipolar Económico La configuración de este escenario depende de que la
UE logre instituir un consenso interno y que sus niveles de integración
socioeconómica y política permitan la
formulación y ejecución de una política exterior común. La UE, a pesar de la
macro-racionalidad económica aportada por la moneda común y el Banco Central de
la UE, de la configuración del Estado red mediante la coordinación de
instancias jurisdiccionales locales, regionales, subestatales, estatales y
supraestatales, aún no logró acceder a las etapas finales de la integración
económica, política y militar. La UE enfrenta dos retos: la
profundización de su proceso integrativo y la expansión del mismo, incorporando
a Estados del centro y del este de Europa. Algunos analistas del proyecto
integrativo europeo, priorizan la
visión economicista de la sociedad y consideran que el éxito de la UE depende
de su desempeño económico, mientras que para otros la opción política tiene un
carácter sociocultural. Comprende a los agrupamientos humanos que experimentan
vínculos de solidaridad y que están influenciados por factores socioculturales.
El tema de la solidaridad
sociocultural en la UE presenta tres
distintos niveles. Por un lado, la visión insular británica ligada a EUA
a través del Atlántico Norte compartiendo valores, visiones (tipo de
capitalismo) y la “seguridad” del mundo OTANIANO, en contraste con la visión
continental del resto de la UE. El segundo nivel, relacionado con los cuatro
grupos étnico-culturales en que se inscriben los Estados miembros de la
UE: latino, germánico, anglosajón y nórdico.
Los dos primeros grupos (germano-latino) experimentaron un avance en la
formación de consensos políticos. Por otra parte, el consenso entre germanos y
nórdicos es (de acuerdo a los analistas
que apologizan la visión sociocultural), fácil y espontáneo y a través de la vía germánica ensancha la base de consenso incorporando
los latinos. Sin embargo, las
diferencias entre las visiones insular-continental son profundas, así como la
relación existente entre la visión germano-latina versus la anglosajona. La pregunta es cómo evolucionarán
las relaciones germano-latinas y anglosajona en los próximos años, a nivel
doméstico comunitario, cuando la UE aspira a incorporar a naciones eslavas del
centro y este de Europa? Cuáles son las posibilidades de que la UE logre
condiciones que le permitan formular y aplicar una política internacional
común, consensuada entre sus Estados miembros? La adhesión (o no) al euro
configura un factor clave de diferenciación? La creación de la moneda europea y
de un Banco Central son decisiones políticas que rivalizan con el dólar y la
Reserva Federal? Dentro de las alternativas a
considerar para la configuración de escenarios de tipo bipolar, es previsible
la existencia de un unipolarismo militar estadounidense, aunque con bipolarismo
económico compartido entre UE y EUA y hegemonía franco-germana en los aspectos
de la seguridad europea? No obstante la distintas visiones
coexistentes a nivel intra –UE, las condiciones económico-culturales de Europa
continental la conducen a una política internacional más cooperativa y menos
subordinada a EUA que se ligará a la probable configuración de un escenario que
exceda el bipolarismo, para abarcar a
Japón, la Gran China, India, Corea reunificada, etc. 5.3) Escenario Multipolar El escenario multipolar se
caracterizará, de acuerdo a ciertos analistas, por las diferencias de nivel
entre los Estados miembros de la
comunidad mundial. Se prevé la formación de diversos niveles de actores
estatales y/o supraestatales. En el nivel jerárquicamente superior figuran los Estados que, aisladamente o a
través de sistemas integrativos que logren consolidar, ejerzan un rol
determinante en la organización y funcionamiento económico y político del
mundo, configurando -formal o informalmente- un Directorio o Gobierno Mundial (
directamente o a través de una ONU nueva o reconfigurada, porque la actual fue
creada para un mundo que ya no existe). En el nivel intermedio figuran los
actores estatales que, aisladamente o a través de sistemas integrativos,
ejerzan (o puedan ejercer) un rol económico-político gravitante en la
regulación y funcionamiento de sus respectivas zonas geográficas de pertenencia
y que tengan alguna incidencia no desdeñable en los lineamientos y acciones del
Directorio Mundial. El tercer nivel, abarca a la mayoría de los actores
miembros de la comunidad mundial que están despojados de la posibilidad de
desempeñar un rol mundial de mucha o alguna importancia. Las características del escenario
multipolar dependerán del perfil político que asuman la UE, Japón, así como
China y Rusia o el MERCOSUR, entre otros actores. Asimismo, será importante la
actitud que asuma EUA, si llega a prevalecer un escenario de este tipo ¿Se
adaptará al mismo? O intentará subvertirlo? De acuerdo a las tendencias
actuales del sistema mundial puede preverse que ciertos actores estatales o
supraestatales integrarán dicho (eventual) Directorio Mundial, (EUA, UE, NAFTA
(¿), mientras que otros actores, aisladamente o consorciados, se candidatean
para detentar la condición de miembros del Directorio (Japón, la Gran China, Rusia (¿). También se
candidatearán India, MERCOSUR, Irán, ASEAN, Indonesia (¿) . Principales características del sistema mundial La primera característica es la
existencia de una multiplicidad y diversidad de actores que produce un
relacionamiento heterogéneo y disfuncional en el marco institucional
interestatal. La multiplicidad se debe a la
proliferación de actores estatales. Las Naciones Unidas fueron creadas en San
Francisco por cincuenta y un Estados, actualmente alrededor de doscientos
Estados tienen su asiento en la ONU. Estos Estados experimentaron cambios y
disminuciones en sus atributos que produjeron disfunciones en su operatoria
externa y en la gobernabilidad doméstica. Las relaciones interestatales
dejan paso a relaciones complejas y heterogéneas por el rol de los mercados,
por el alto índice de transnacionalidad y por la diversidad de actores transnacionales, internacionales,
mundiales y supraestatales. El índice de transnacionalidad se
percibe en los procesos de toma de decisiones y en las relaciones globales. Los
actores transnacionales operan como grupos de presión o como factores de poder
a nivel doméstico y aún a nivel mundial. Las transnacionales explican
actualmente el ochenta porciento del Producto Bruto Mundial. La operatoria de los mercados
financieros de tipo especulativo y el fallido (hasta ahora) Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI),
éste último con pretensiones de que inversores privados tuvieran derechos por
encima de los Estados, son ejemplos de esta tendencia caracterizada por la
predominancia de actores o corporaciones transnacionales privadas. También han alcanzado poder actores transnacionales que tienen incidencia en telefonía, informática,
microelectrónica; en áreas de derechos humanos, medio ambiente, de género
(ONGs); actores como el narcotráfico, contrabandistas de armas y lavadores de dinero que inciden en el
funcionamiento de las economías domésticas y aún en la economía mundial El interrelacionamiento e
intercondicionamiento del sistema mundial produce una operatoria diferente de
la históricamente conocida. El sistema devino más complejo por la proliferación
y heterogeneidad de los actores y unidades intervinientes. Antes se
relacionaban Estados con Estados, actualmente las relaciones son heterogéneas
porque operan actores transnacionales económicos, sociales, políticos,
criminales, supraestatales y subnacionales. Las provincias, regiones y
municipios se conectan directamente entre sí y con entidades estatales,
supraestatales y aún transnacionales prescindiendo de, aunque no
contradiciendo, las autoridades
nacionales centrales. Con el desarrollo
de la tecnología misilística intercontinental, de la capacidad de control
satelital y de Internet, las fronteras geográficas se volvieron porosas y
vulnerables. Por otra parte, el poder de los mercados financieros y de los
movimientos de capitales especulativos, modificaron las condiciones de
dominación o control. No se controlan territorios ni es prioritaria la posesión
de recursos naturales, el objetivo es controlar usuarios y consumidores, no
ciudadanos dotados de derechos civiles, sociales y políticos. No existe correspondencia entre el
marco institucional internacional vigente y la estructura de poder
transnacional predominante. El BM el
FMI [19]
, el Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT) y los bancos Regionales de
desarrollo, tipo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fueron concebidos
para otra época y otro sistema mundial. El FMI, el BM y el GATT se crearon para
posibilitar el comercio y el crecimiento
internacionales en un mundo desprovisto de movimientos de capitales. El
BM pretendió compensar la ausencia de
inversión extranjera directa, el FMI la ausencia de crédito financiero para
corregir desequilibrios transitorios de la balanza de pagos o de comercio a
nivel de los mercados domésticos. Actualmente, el capital financiero especulativo
y el productivo transnacional operan en compartimientos estancos, con relativa
independencia de dichos organismos y de los bancos centrales de los Estados,
aún de los más poderosos. No obstante estos cambios, el FMI
y la OMC son organizaciones intergubernamentales que conservan importantes
alícuotas de poder en desmedro del BM, de los Bancos de Desarrollo Regionales y
de las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad, la Asamblea y la Corte de La
Haya experimentaron una capitis diminutio, mientras que ACNUR y UNICEF son
quizás las únicas dos Oficinas de las Naciones Unidas que todavía gozan de
algún predicamento. Las cuestiones ambientales y laborales no se debaten en el
PNUMA o en la OIT sino en la OMC o en el proyecto de ALCA. La salud y la
educación no son más resorte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) o de
la UNESCO, respectivamente, sino que se hallan bajo la órbita del BM El FMI, los mercados
bursátiles y las calificadoras de
riesgo a nivel financiero; el Banco de
Pagos Internacionales de Basilea y la Reserva Federal de EUA a nivel bancario y
monetario; la OMC a nivel de las transacciones comerciales de bienes y de
servicios; la OTAN a nivel de la seguridad; y el Grupo de los Siete (G7) a
nivel político se han convertido en las “supervisoras” de las economías de los
países de la periferia. En todos los casos se trata de entidades dirigidas por funcionarios no electivos,
controlados por burócratas de los Estados más poderosos del planeta, capaces de
tomar decisiones que son generalmente acatadas por funcionarios y residentes de
prácticamente todo el mundo. Bibliografía General 1) Huntington,
Samuel P. “La superpotencia solitaria”, mimeo, Buenos Aires, República
Argentina, octubre 1999. Traducido al
castellano por Brignone Jorge Luis. 2) SELA
Documentos página web: http://lanic.utexas.edu/project/sela/docs/ 3) SELA.
Mayobre Eduardo. “Las reglas de juego mundial y la política externa de América
Latina”. Publicaciones Periódicas. Revista Capítulos. Caracas, Venezuela.
Edición N° 53, enero-junio 1998. 4) Bergsten C. Fred. “Estados Unidos y Europa: ¿Choque
de Titanes? .Foreign Affairs, marzo/abril
1999. Mimeo, Buenos Aires, República Argentina, octubre 1999. Traducido al castellano por
Brignone Jorge Luis. 5) Dallanegra
Luis. “Escenarios y Tendencias Mundiales”. Mimeo, Buenos Aires, República
Argentina, junio 2000. 6) Dallanegra,
Luis. “La Sociedad Civil Internacional inicia su actividad de cambio”. Mimeo,
Buenos Aires, República Argentina, marzo 2001. 7) Gilpin,
Robert. “La economía política de las relaciones internacionales” Grupo editor
Latinoamericano. Colección Estudios Internacionales. Buenos Aires, República
Argentina, 1990. 8) Jaguaribe
Helio. “Tres escenarios para el 2040” CLARÍN Revista 50 Aniversario. Once
especialistas anticipan el mundo de los próximos 50 años. Buenos Aires, República Argentina, 28/08/1995. 9) Jaguaribe
Helio. “MERCOSUR: Entrevista a H.J. El MERCOSUR es un pasaporte para la
historia”. Cuadernos de MARCHA. 3ª. ÉPOCA, AÑO xiv, n° 154, Montevideo,
República Oriental del Uruguay SEPTIEMBRE 1999. 10) Jaguaribe
Helio. “La construcción de la unión sudamericana”. ARCHIVOS DEL PRESENTE, AÑO
6, n° 21, Buenos Aires, Argentina, julio/agosto/septiembre 2000. 11) INTAL-BID. Feinberg, Richard. “Análisis
comparativo de integración regional en un caso de mellizos no idénticos: APEC y
el ALCA”. Revista “Integración & Comercio”. BID-Depto. Integración y
Programas Regionales. INTAL.N° Especial 35 años INTAL, Buenos Aires, República
Argentina, diciembre 2000. 12) Castells, Manuel. “La Era de la Información.
Economía, Sociedad y Cultura”.Vol. I, II y III. Siglo XXI
Editores SA. México DF, 1ª edición en español, 1999. 13)
O´Connell, Arturo. “Disertación sobre la Globalización”. Mimeo. Villa Gesell,
Provincia de Buenos Aires, República Argentina, Diciembre 2000. [1]
“Taiwán propone a China la
reunificación”. LA NACIÓN, 22/04/2000,Buenos Aires, República Argentina. [2] Raymond
Aron. “Los últimos años del siglo” Ed. Planeta-Agostini. Traducción Espasa
Calpe SA., Bs. As., 1994, página 17. [3] Chomsky
Noam “La globalización tiene poco de libre mercado” CLARÍN 2/2/2001, Bs. As. [4] Corea del
Sur y Taiwán, aunque localizados en la periferia geográfica, detentan un alto
índice de industrialización basada en la tecnología de punta. Configuran unas
de las pocas excepciones a la regla. [5] Cualquier
incidencia o conflicto entre una firma transnacional y el país anfitrión
produce la intervención del embajador o de altos funcionarios del país sede de
la matriz. La experiencia argentina en años recientes es rica en este tipo de
intervenciones políticas a favor de inversores extranjeros, invocando razones
de “seguridad jurídica” cuando se intentaba modificar algún régimen de
privilegio que amparaba a la firma extranjera o de “transparencia” cuando la
empresa de un país determinado no resultaba adjudicataria de la concesión de un
servicio. [6] “El
Informe del Milenio” de la ONU, As. Gral. Tema 49 b) del Progr. A/54/2000
editado en 27/3/2000, distrib..General Español, consigna que sólo alrededor de
150 millones de personas, sobre un total de aproximadamente 6.000 millones de
habitantes, tienen acceso a Internet. [7] Roett.
Riordan “United States Policy, the fate of the FTAA and MERCOSUR” Asociación de
Bancos de la Argentina. Documento N° 033. Buenos Aires, República
Argentina, 07/07/1999. [8] Castells, Manuel. “La era de la Información.
Economía, Sociedad y Cultura. El poder de la identidad. Vol. II. Siglo XXI Editores SA. México DF, 1ª.
Edición en español 1999. páginas 334/37. [9] Hedley
Bull, 1977. Citado por Castells, M., op.cit., en págs. 334/ 37. [10] . Cfr.
Sosa Alberto Justo.”EL DESAFIO DEL MERCOSUR. VÍNCULOS ENTRE SUDAMÉRICA Y ASIA”.
H.C. Senadores de la Provincia de Buenos Aires. La Plata, Provincia de Buenos
Aires, República Argentina Septiembre 1997, páginas 15 y 17. [11] “ SE ASOMA
UN GIGANTE”. Incluyendo Japón, China y Corea del Sur, los países asiáticos
podrían formar un gran bloque comercial” (The Economist, Londres). Reproducido
por LA NACIÓN, 12/02/2000. Buenos Aires, República Argentina. [12] Los países asociados disfrutarán de la libre
circulación de bienes, servicios y capitales, aunque no de la libre movilidad
de trabajadores. Cfr. “Alemania hace sentir todo su peso” The Economist.
Reproducido por EL PAÍS de Montevideo, República Oriental del Uruguay,
21/01/2001. [13] “Europa
tendrá su propio ejército”. Algañaraz, Julio. Corresponsal en Roma. CLARÍN,
22/11/2000, Buenos Aires, República Argentina. [14] Este
escenario será el menos favorable para
economías como la argentina, la brasileña o la chilena. Para MERCOSUR,
el NAFTA no es el primer destino de sus exportaciones, aquél conglomerado mantiene una relación comercial
deficitaria con EUA. Este país explica el 11% de las exportaciones argentinas. [15] Cabe
preguntarse si la OMC y las Naciones Unidas están en condiciones de cumplir la
función de “club de clubes”. [16]Procesos
como el NAFTA, MERCOSUR, ASEAN Y CAN no son comparables con la UE. Ésta última
tiene coordinación de sus políticas globales y configura un actor global, no un
simple espacio de desgravación para agilizar el comercio. [17] Cfr. Samuel Huntington,
1999. [18] La
“doctrina Primakov” del ex premier ruso, promovió la configuración de un
“triángulo estratégico” integrado por
China, India y Rusia para contrabalancear el superpoderío de EUA. [19] Los países miembros del FMI, se obligan en
su Acuerdo Constitutivo a liberalizar sus movimientos en cuenta corriente, los
relacionados con los movimientos de comercio, con el pago de los intereses,
pero no con las transferencias de capital, con las inversiones o los
movimientos de este orden. Sin embargo, bajo presión de algunos países polares
y en particular EUA, se estudia y discute en las reuniones del Comité del FMI
la posibilidad de reformar el Acuerdo Constitutivo para obligar a los Estados
miembros a liberalizar los movimientos de capitales. |