una aproximaciÓn geopolÍtica a
la crisis económica
del sistema occidental
Tiberio
Graziani*
Agosto
2009
No son
pocos los análisis que se han hecho en relación con el curso de la crisis en
marcha, generalmente desde una óptica económica. En este contexto los estudios
han tenido por objeto analizar el impacto de la crisis sobre la economía global
y los aparatos industriales planetarios.
Los
resultados de estos estudios contribuyen a encontrar soluciones a cómo
atravesar la crisis, sin pérdida de poder por parte del sistema que encabeza
Estados Unidos. Pero, como parece emerger una nueva realidad multipolar tras el
momento de la unipolaridad estadounidense, es necesario pensar acerca de las
relaciones entre los diferentes intereses geopolíticos de los jugadores y la
crisis mundial.
Tomar en
cuenta las diferentes estrategias geopolíticas de los actores principales (EUA,
UE, Rusia, China, India), sus peculiares identidades culturales y ambiciones
serán una ayuda para mejor definir las aproximaciones necesarias para
reconstituir –o construir– la estabilidad social y encontrar nuevas formas de
cooperación internacional en el marco de esta crisis.
¿Crisis global o crisis del
sistema occidental?
Generalmente nos referimos al
presente terremoto financiero –pero también económico e industrial– como a una
"crisis global"; esta expresión es verdadera sólo parcialmente y en
un determinado contexto. Pero, si la analizamos desde un punto de vista
geopolítico, vemos que el desastre financiero es, en primer lugar, una crisis
interna del sistema occidental que genera consecuencias en otras áreas
geopolíticas.
Para mejor exponer este concepto
debemos describir brevemente qué entendemos por sistema occidental y sistema
global, y analizar el rol del llamado proceso de globalización en el marco
geopolítico.
Definiciones
Sistema occidental (SO)
Desde la geopolítica es posible afirmar
que el SO está conformado básicamente por EUA, la UE y Japón –además de Canadá, Australia, Nueva
Zelanda–. El rol central de esa extensa área corre a cargo de EUA y su
histórica socia especial: Gran Bretaña. La Unión Europea
y Japón (respectivamente los límites oeste y este del continente euroasiático)
son la periferia de la zona con una importante función geoestratégica, respecto
de la masa continental eurasiática.
De hecho,desde el final de la Segunda Guerra
Munfial y en el marco de la doctrina geopolítica estadounidense, los países que
hoy conforman la UE
y Japón constituyen dos cabezas de puente simétricas con la función de controlar
Rusia y China, los pulmones de Eurasia. En rigor, por razones históricas,
geográficas y culturales, naturalmente las posiciones geopolíticas de Europa y
Japón debieran ser euroasiáticas, no atlánticas
El control de la masa continental
euroasiática –que significa la hegemonía en el Hemisferio Norte de EUA– ha
condicionado tanto la política exterior de Wáshington como el desarrollo de su
complejo militar-industrial, en particular en los últimos años.
De acuerdo con Henry Kissinger, EUA
es una isla fuera de Eurasia. El ex Consejero de Seguridad Nacional y Secretario
de Estado del presidente Nixon estima que un poder que unifique las dos esferas
euroasiáticas –Europa y Asia– constituiría un peligro estratégico para Estados
Unidos. Un peligro, señala Kissinger, que debe ser combatido incluso en el caso
de que no tenga intenciones agresivas porque, de adquirirlas en el futuro,
Wáshington no podría determinar ni influir en su desarrollo, porque el poderío
de EUA ha decrecido (Henry Kissinger, El arte de la diplomacia (L’arte della
diplomazia, Sperling & Kupfer Editori, Milán 2006, pp. 634/635).
Sistema Global (SG)
Dentro del marco geopolítico actual,
esta expresión –originada en el léxico de las tecnología de la información y
comunicación- describe la voluntad programática del sistema occidental de
dominar el planeta, principalmente sobre bases financieras, económicas y
tecnológicas. El SG ha de considerarse un proyecto, una meta a alcanzar por
medio de las herramientas y procesos de competitividad económica y financiera.
La clave de la estrategia que apunta
a la creación del sistema global es la interdependencia económica entre los
Estados a escala mundial. El intento –a nivel financiero– refleja la
intencionalidad política de los grandes grupos de las finanzas
Globalización
Suscribimos la definición del
economista francés Jacques Sapir: "la así llamada Globalización es en
realidad la combinación de dos procesos; el primero, la expansión mundial del
capitalismo en su forma industrial en áreas todavía no alcanzadas. El
segundo, en su más amplio sentido, es la implementación de la política
estadounidense, tendiente a obtener la apertura voluntaria de las fronteras
comerciales y financieras" (Jacques Sapir, Le nouveau XXI siécle, Paris,
2008, p. 63/64). En
otras palabras: el rol del proceso de globalización fue la estrategia
estadounidense para la dominación mundial, durante su "momento
unipolar".
La crisis occidental y el
nuevo sistema multipolar
No es un misterio que la denominada
crisis global financiera es, en verdad, un racimo de diferentes crisis que,
iniciadas en EUA se han expandido sobre todo el planeta, afectando a las
economías nacionales y, por tanto, impactando en la estabilidad social de cada
una de ellas.
Desde una perspectiva geopolítica se
observa que la crisis –iniciada en el centro geopolítico del SO– se propagó
primero en su periferia, países de la
UE y Japón; y en una segunda fase irradió al hemisferio
oriental. La velocidad y la intensidad de esta propagación está
condicionada por las diferencias estructurales de los países amenazados.
Además se
aprecia que esta crisis global (occidental) tiene lugar:
– mientras se
produce el cambio geopolítico de un sistema unipolar a otro multipolar, que
parece sentar sus bases en Eurasia y América del Sur (respectivamente en los
hemisferios nor-oriental y sur-occidental del globo);
– en un marco económico específico,en
el que nuevos protagonistas económicos, financieros e industriales asoman en
Asia (China e India):
– durante la reafirmación de Rusia
como actor principal en el planeta y, sobre todo, como pivote de una Eurasia
potencial.
Ante un cuadro semejante, la crisis
podría no sólo acelerar la transición de un mundo unipolar a un sistema
multipolar, sino incluso consolidarla. En realidad los países europeos deberían
entender que sus intereses fundamentales y específicos –combustibles,
seguridad, desarrollo cultural– poseen dimensión continental y están
indisolublemente conectados con los de Rusia y Asia.
En el contexto de un continente
euroasiático integrado, Europa encontraría su ubicación geopolítica natural
cooperando con el resto de los países del área sobre los principìos de paridad;
la península europea podría constituir una suerte de enlace entre Asia y África
y jugar el rol de puerto eurásico sobre el Atlántico.
La consolidación de la
multipolaridad requiere un cambio en los países europeos: del rol de periferia
pasiva del SO, a uno activo en la potencial emergencia de la integración
euroasiática. El cambio de postura geopolítica europea es una condición
esencial para superar la crisis en curso y, coherentemente con su cultura de
principios no individualistas, construir la estabilidad social.
Señales análogas parecen asomar en
Japón; Tokio se interesa cada vez más en incrementar relaciones políticas y económicas
con Beijing y Nueva Delhi y, sobre todo, por jugar un rol activo asociado a
estos dos países asiáticos en la frontera oriental de la masa terrestre
euroasiática.
Tensiones en el interior del
SO respecto del "cómo superar la crisis"
En referencia a
las soluciones que apuntan a la superación de la crisis, observamos que se
levantan algunas fuertes tensiones en Occidente. La crisis, en otras palabras,
parece develar hondas diferencias entre Europa y EUA, en relación a sus
actitudes sobre materias económicas y protección social.
Paris y Berlin
–aun cuando Sarkozy y Merkel son de hecho expresión de una oligarquía neo- atlántica-europea–
tienen que considerar que, estructuralmente, la denominada dinámica neo-liberal
de la economías europeas (con excepción de Gran Bretaña) se levantan sobre la
contradicción de políticas neo-liberales y prácticas inspiradas en los principios
de solidaridad.
Comportamiento
y prácticas solidarias que en la hora presente tienen vigencia en la Europa continental y
mediterránea, a despecho de las periódicas y masivas oleadas de
ultraliberalismo ocurridas a lo largo de las últimas dos décadas y las
advertencias –más frecuentemente órdenes– emanadas de algunas organizaciones
económicas internacionales, entre las que se cuentan el Banco Mundial, el FMI, la Organización Mundial
del Comercio y agencias privadas calificadoras de créditos.
La actitud
solidaria de los países europeos se articula en el seno de diferentes
instituciones sociales; entre ellas pueden mencionarse –incluso si alguna ha
sido privatizada en los últimos años– aquellas cuya tarea se vincula con la
seguridad social: vr.gr.: desempleo y salud; el financiamiento de empresas
estratégicas y particularmente la
SME, de apoyo a la pequeña y mediana empresa –que constituye
el tejido económico de la UE.
Si tomamos en
cuenta lo que se ha descrito precedentemente se entenderá con mayor amplitud la
discrepancia entre EUA y la UE,
en los encuentros multilaterales convocados para resolver la "crisis global".
De cualquier modo, si bien las diferencias marcadas en esas reuniones (más
regulaciones pedidas por la UE,
más libre mercado pedido por EUA) no significan un rompimiento entre ambas
partes, sí reflejan un problema serio en el "hogar occidental".
La
admnistración del sistema occidental, la oligarquía atlántica, debe enfrentar
el hecho de que sus periferias –la
UE y Japón– no son tan confiables como en el pasado, pese a
los muchos tratados militares y económicos, a la pofunda interdependencia
económica y a la presencia de tropas estadounidenses (OTAN) acantonadas en el
Mediterráneo y en suelo europeo. Europa podría sacudirse el control de EUA si la estrategia
económica de éste consiste en descargarle su deuda sobre los hombros de los
ciudadanos europeos.
Regresar a una economía bajo control
estatal y a las denominadas medidas proteccionistas implementadas por EUA y
algunos países europeos, lejos de ser soluciones políticas reales, parecen más
escapes egoístas y oportunistas de las oligarquías al mando. En otros términos:
esta suerte de escamoteos que significan involucrar al Estado en los campos
financiero y económico, apuntan claramente a la voluntad de usar al Estado para
pagar las deudas causadas por la irresponsable especulación de algunos
"lobbies" de financistas.
No hay visión de la economía ni
política ni basada en la solidaridad, más bien la explotación neo-liberal del
esfuerzo y el ahorro social. Las finanzas de EUA necesitan esta intervención
estatal para recuperar el aliento en este momento particular.
Y como blanco para pagar la crisis
han sido marcados los países periféricos del SO: es decir: Europa y Japón. Dos
áreas geo-económicas caracterizadas todavía, por razones históricas, por una (aunque)
difusa cultura familiar del ahorro –que falta por completo en EUA–. Además, sus
sistemas económicos, si bien orientados al libre comercio y por comportamientos
neo-liberales, mantienen algunos caracteres solidario-corporativos. Por razones
diferentes, pero análogas, las dos periferias del SO deberían remontar la
crisis mejor que EUA.
Los actores emergentes
Los nuevos actores globales –Rusia,
China e India– podrían enfrentar la crisis global sufriendo menos daños que la UE y EUA.
Rusia y China deberían reaccionar
con solidez ante el temor desatado por la especulación financiera, en lo
fundamental por la estabilidad de sus respectivos centros de poder político.
Hasta cierto punto se puede esperar que la onda de choque de la crisis
financiera se estrelle contra el muro euroasiático, conformado principalmente
por esos países. Lo que sería posible si Moscú y Beijing establecen en el
futuro próximo en conjunto sus políticas económicas y monetarias.
En lo que se refiere a India,
pensamos que para evitar daños mayores, Nueva Delhi debería equilibrar la
debilidad de su sistema político, fortaleciendo sus relaciones económicas con
Moscú y Beijing en el marco de una visión euroasiática común. La integración
geopolitica de Eurasia, bien podría ser la mejor manera de reducir el "día
después" de la crisis y, obviamente, ello contribuiría a consolidar el
surgimiento de la multipolaridad.
Entre los nuevos actores que emergen, debería necesariamente incluirse
a Brasil, Argentina y Venezuela.
Como es sabido, en los últimos años
estos países –alguna vez parte del "patio trasero" estadounidense–
vienen afirmando sus relaciones estratégicas con los más importantes Estados
euroasiáticos: China y Rusia, y algunos países de Oriente Medio, entre ellos
Irán, con el objetivo de participar en forma activa en el cambio geopolítico
global de la unipolaridad a la multipolaridad. En este nuevo
contexto de relaciones estrechas, entre países con abundantes recursos
energéticos y materias primas, Brasil, Venezuela y, bajo ciertos aspectos, la Argentina deberían
resistir las consecuencias de la crisis "global".
Europa
En lo relativo
a la construcción de una economía segura y socialmente estable en Europa,
pensamos que, antes que nada, sus gobiernos deben reconsiderar su geopolítica.
Esto significa total soberanía en todos los campos: político, económico, militar
y cultural. En términos generales Europa debe dejar en claro que sus intereses
particulares son intereses euroasiáticos, no intereses occidentales ni de EUA.
Para los europeos –no para las
actuales oligarquías a cargo– no hay libertad económica sin soberanía
continental.
Entre otros aspectos prácticos,
apuntaremos sólo dos claves, en los que el gobierno europeo debería enfocar su
atención:
– reforma del sistema bancario, y–
construcción de una nueva economía.
El sistema bancario, como todos
sabemos, es por estos días una institución privada, su objetivo es tener
ganancias; no considera el marco social en el que actúa ni las consecuencias de
su acción. El sistema bancario "no es responsable": algo que no puede
tolerarse en lo sucesivo. Para reconstituir el equilibrio social y económico el
sistema bancario debería convertirse en una institución social para servir a la
sociedad en su conjunto.
La creación de una economía europea
integrada y amplia es muy importante y está profundamente conectada con la reformulación
del sistema bancario. Esto es posible si se comienza por el financiamiento
público de estructuras estratégicas vinculadas a la energía y las
comunicaciones a escala continental, en un contexto de cooperación con Rusia y
países de África del Norte y Oriente Próximo.
Otros ejes a considerar:
– el desarrollo integrado de la
industria militar europea;
– el desarrollo integrado de la
investigación europea dedicada a alta tecnología;
– la implementación de herramientas
útiles para incrementar justicia social y solidaridad a escala continental,
respetando las tradiciones locales;
– la creación de una organización de
seguridad colectiva a escala continental (Europa-Rusia) y mediterránea
(Europa-África del Norte);
– el fortalecimiento de relaciones culturales
con el continente de la
Antigüedad (Europa-Asia-África) sobre la base de la unidad
espiritual euroasiática.
Conclusiones
La perspectiva geopolítica, para la
así llamada "crisis global", es principalmente una crisis interna del
sistema occidental. Ello nos lleva a estimar como no natural la posición
europea en el área geopolítica de Estados Unidos.
Por tanto, la solución de la crisis
debe encontrarse fuera de las prácticas "liberales" impuestas por EUA,
en cuanto ganador de la II
Guerra Mundial, y adoptadas por Europa a lo largo de los
últimos 60 años –en contradicción con su tradición solidaria.
La reinstalación europea en el
contexto eurasiático se considera un prerequisito para la construcción de un Estado
de seguridad social y estabilidad económica, bajo el principio de que no hay
desarrollo social y económico sin soberanía.
Los esquemas de
trabajo de Europa que requieren ser considerados y reformulados son el sistema
bancario y el orden económico. El cambio del sistema bancario del área privada a la pública
cobra fuerza. La reorientación del sistema económico, una nueva economía para
toda Europa es lo que se propone.
*Director
de Eurasia, Revista di studi geopolitici publicada en Italia.
www.eurasia-rivista.org
; direzione@eurasia-rivista.org
(Su intervención en el World Public Forum – Dialogue of Civilizations,
Reconstruyendo el modelo europeo de desarrollo social, Praga, República Checa, 13
al 15 de Mayo de 2009).
Versión en castellano de Rivera
Westerberg para SurySur.