LA INSERCION INTERNACIONAL DE ARGENTINA, BRASIL Y CHILE*

 

*Una versión preliminar de este trabajo se realizó para el CFI

 

 

Alberto Justo Sosa

Marzo 1994

 

El propósito de este trabajo es efectuar una serie de reflexiones sobre la inserción y actuación internacionales de Argentina, Brasil y Chile, en tiempos en que la economía mundial se encuentra inmersa en un doble movimiento hacia la globalización de las finanzas y las comunicaciones y la Regionalización de los mercados.

 

            A los fines de este trabajo aclaramos que por INSERCION entendemos aquellas acciones   que   realizan   agentes   públicos y/o privados   de   un  Estado o actor equivalente  ( intergubernamental / supranacional) con el objeto de lograr la inclusión de éste dentro de un sistema regional / internacional vigente al que presta acatamiento y en el que no ejercerá influencia para obtener una promoción de su status en el ranking de naciones.

 

            Entendemos por ACTUACION aquellos actos realizados por agentes de un Estado (actor intergubernamental / supranacional), para inscribirse dentro de un orden dado,  con el objeto de mejorar su status en el ranking de naciones, defendiendo su particular interés (p. ej. crecimiento económico) o una visión propia del sistema mundial (pretensión de un orden justo), o practicar ejercicios de oposición ante una situación o relación  que considera contrarias o perjudiciales a su propio interés.

           

            A tal fin efectuaremos una sumaria caracterización del mundo de la posguerra fría, sus actores principales, los modelos societales en disputa y la vocación de primacía de aquéllos.

 

            A continuación se abordarán las relaciones de las potencias económicas con América Latina y la inserción/actuación  de Argentina, de Brasil y de Chile, a la luz de los condicionamientos que implican tanto la macroestructura internacional como las políticas de liberalización de mercados, apertura comercial unilateral, democratización e integración, predominantes en la América Latina de nuestros días.

 

            Finalmente se intentarán establecer las semejanzas y las diferencias, entre las modalidades de inserción (o de actuación), de cada uno de los Estados citados y se formularán unos breves comentarios.

 

 

El Mundo de la posguerra fria

 

             El mundo de la posguerra fría se puede caracterizar como un proceso en el que, dentro del marco de la globalización y Regionalización económicas, compiten tres conspicuos Estados (EUA, Japón y Alemania), cada una de ellos con su propia concepción societal y su vocación de primacía mundial.

 

            El modelo anglosajón-americano, propone un patrón de capitalismo de libre mercado que acentúa el rol e iniciativa del individuo y de las firmas privadas en la promoción de la actividad económica y en la consecución del bienestar de la población. La pobreza no es atendida de modo cabal porque esta concepción entiende que no es la sociedad, sino el individuo el principal y casi único responsable de sus condiciones de vida y de trabajo. En este modelo, los agentes consumen mucho y  ahorran poco.

 

            La concepción nipona sustenta una tipología de capitalismo, diferente de la versión americana, con sus características. Una es el énfasis en la educación, otra su elevada tasa de ahorro doméstico, tercero el dirigismo gubernamental y cuarto una explícita política de industrialización con orientación exportadora.

 

            El Imperio del Japón es el único país subdesarrollado que durante el siglo XX logró acceder al club de las grandes potencias industriales.(1)

 

                El modelo capitalista renano tiene una especial preocupación por los aspectos sociales, por la intervención reguladora del Estado en los mercados y por la implicación de los colectivos laborales y sociales en la actividad económica de las firmas privadas. La empresa no es considerada (como en la concepción americana, una asociación o encuentro de accionistas que convergen transitoriamente para obtener un lucro), sino una especie de comunidad duradera a la que se protege para cautelar el interés de sus miembros.

 

            El patrón institucional (estatal-colegiado interestatal-supraestatal) desde el que proyectan sus respectivas estrategias de inserción y actuación internacional presentan las siguientes diferencias.

 

EUA es un país con vocación de primacía mundial (sus intereses se hallan tanto en Asia, como en Europa, América Latina, etc.) y proyecta su estrategia desde (y dentro) el marco del Tratado de Libre Comercio (TLC), con Canadá y México. El TLC le  permite eliminar obstáculos comerciales, facilitar la libre circulación de bienes y servicios transfronterizos y liberalizar las inversiones en el interior de la Zona de Libre Comercio (ZLC).

 

            La Alemania reunificada se propone realizar su vocación de primacía, sustentándose en la Unión Europea (UE) la cual persigue políticas monetarias, económicas y comerciales comunitarias y en menor medida de relaciones exteriores y defensa. La política germana se complementa con su interés y proyección hacia los Estados de la EFTA residual y del este de Europa.

 

            Japón implementa su estrategia de proyección externa desde un ámbito institucional nacional y se vincula a nivel económico-comercial con los cuatro tigres, con la República Popular China, con  la ASEAN, Australia, Nueva Zelanda y aún EUA, a través de organizaciones informales de la Cuenca del Pacífico.

 

            Recapitulando, el capitalismo anglosajón-americano se proyecta al mundo desde (y dentro) del marco regional de una ZLC, el renano lo hace desde el modelo supraEstatal que le proporciona la UE, mientras que la estrategia del capitalismo japonés se formula desde un patrón institucional estatal.

 

            La disputa entre estos tres modelos de acumulación y de organización se puso de manifiesto con el fin de la guerra fría. La confrontación bipolar, de carácter estratégico-militar, que mantenían sistemas antitéticos como el modo de producción capitalista privado con régimen democrático pluralista (2) vs. el modo de producción colectivista, con régimen de partido único y organización política autoritaria, encubrió durante la guerra fria la competencia desatada en el interior del mundo capitalista.

 

Las Potencias y las Relaciones con América Latina.

 

            Respecto de la inserción/actuación de los países objeto de este estudio, tendremos en cuenta los siguientes aspectos.

 

            No obstante la hegemonía intelectual del modelo anglosajón-americano en la docencia, en la investigación económica y en los medios de comunicación de los países latinoamericanos, la disputa a nivel económico-comercial aún no se resolvió en favor de uno de los miembros de la tríada, con vocación de primacía internacional.

 

            El actor más interesado en América Latina es EUA. El Plan Brady y la nonata Iniciativa para las Américas lo acreditan. Razones de seguridad, históricas, geográficas, de comercio, inversiones y financiamiento (deuda externa) coadyuvan a explicarlo.

 

            El fin de la guerra fría eliminó la amenaza del colectivismo marxista que no puede invocarse para desacreditar disidencias, protestas, paros, sediciones y rebeliones.

 

            El gobierno de EUA, a partir de la vigencia del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR 1947), estableció una alianza con las fuerzas armadas de América Latina para la contención de la amenaza comunista en el continente.

 

            El colapso comunista, la liquidación de la URSS y la reunificación alemana impulsaron a los EUA a establecer alianzas y proyectos funcionales a los nuevos tiempos por los que transita América Latina (p.ej. el Consenso de Washington).

 

            El establishment de EUA escoge como socios preferenciales, en América Latina, a corporaciones empresarias y los agentes de negocios. La disputa prioritaria no es contra una amenaza extra-continental (ejército rojo soviético) o intracontinental (guerra de guerrillas con respaldo cubano), sino entre empresarios que compiten por la conquista o la preservación de mercados.

 

            La Iniciativa Bush, con sus capítulos en materia de inversiones, libre comercio y deuda externa trata de constituir una ZLC, desde Anchorage hasta Tierra del Fuego, entre una comunidad hemisférica democrática de naciones.

 

            Los mercados de América Latina tienen importancia para los EUA. Este país sostiene un intercambio comercial deficitario con la comunidad de naciones del Pacífico y con los Estados miembros de la UE.  Japón y la República Popular China son sus dos principales acreedores comerciales. Por el contrario, su relación comercial con América Latina es superavitaria.

 

            Las condiciones o requisitos que exige EUA a países de América Latina para ingresar a la ZLC hemisférica son: a) liberalización de mercados y normativa protectora de la propiedad intelectual en lo económico; b) democracia pluralista, con renovación periódica de autoridades y división de poderes en lo político; y c) alineamiento diplomático  y militar, con  sus intereses estratégicos.

 

            La UE (incluida Alemania) tiene una agenda de relaciones que no prioriza a América Latina, a pesar de que el comercio e inversiones en Argentina, Brasil y Chile son relevantes.

 

            La política comunitaria de subsidio a la producción y exportación agrícolas entorpeció las relaciones de la UE con Argentina, Brasil y Chile, miembros del grupo Cairns (partidario del libre comercio y del exterminio de los subsidios).

 

            El Imperio japonés actúa preferentemente en la Cuenca del Pacífico, donde trabaja en la consolidación de su área de influencia e interés directos, que guarda alguna similitud con el modelo NAFTA.

 

            Hasta el presente no ha mostrado un interés especial en América Latina, salvo esporádicamente, como en la Conferencia ECO-RIO (1992) oportunidad en que manifestó su disposición a tratar directamente con los países de esta región cuestiones relacionadas con tecnologías, equipamiento, estudios y asesoramiento medioambientales.

 

            El ministerio de relaciones exteriores del Japón, por intermedio de la división encargada de las relaciones con América Latina, expresó que las prioridades de su gobierno con dicha región del mundo son: combatir el narcotráfico, el SIDA y la polución ambiental. Ninguno de éstos tres puntos son de perentoria necesidad para Argentina, Brasil y Chile. Sus prioridades son el reordenamiento económico e institucional; la creación de un mercado ampliado; el acceso a tecnologías de punta,  inversiones y mercados extranjeros; y provocar un proceso de crecimiento sostenido y sustentable con altas tasas de empleo y bienestar social.

 

            Hay procesos de cooperación e integración económica que se caracterizan por la homogeneidad estructural de sus participantes: MERCOSUR, ASEAN y la UE, mientras que otros se caracterizan por la heterogeneidad estructural de sus integrantes (p.ej. la APEC y el proyecto NAFTA ampliado o ZLC hemisférica).

 

Inserción/Actuación de Argentina, Brasil y Chile

 

 

ARGENTINA

 

            La República Argentina exhibe a través de su historia relaciones de desencuentros y de encuentros con sus dos Estados vecinos. Entre las  políticas de cooperación se halla el acercamiento del ABC que, desde principios de siglo, intentaron plasmar las élites de turno de Argentina, Brasil y Chile. Breves apariciones y prolongadas desapariciones caracterizan la “ existencia de la alianza informal del ABC” (3).

 

            La República Argentina experimentó en los años recientes una serie de situaciones traumáticas. Nos referimos a la violación de los derechos humanos practicada por la última dictadura militar, a la derrota en la guerra de Malvinas, al abultado endeudamiento externo y a la hiperinflación, que engendraron un proceso de deterioro de la credibilidad en el país y de sus posibilidades de recuperación y reincorporación a la comunidad civilizada de naciones.

 

            La recuperación de la democracia permitió un parcial reingreso de Argentina al sistema internacional. Hubo avances en la relación con EUA, en las relaciones asociativas particulares con los gobiernos de la República de Italia y el Reino de España y un proceso de cooperación e integración que el gobierno del Dr.Alfonsin inició con el gobierno brasileño.

 

            El gobierno del presidente Alfonsín instrumentó (años 80) una política de “fronteras ideológicas” a la inversa. Se produjo un mejoramiento en las relaciones con países que tenían gobiernos democrático-pluralistas (Brasil, Uruguay y Bolivia) y un estancamiento en las relaciones con gobiernos autoritarios (Chile y Paraguay).

 

            El gobierno del presidente Menem llevó a cabo un proceso de reformas económicas tendientes a lograr el reingreso cabal de la Argentina a los mercados financieros y comerciales del mundo. Restableció relaciones diplomáticas con el gobierno del Reino Unido; suscribió el acuerdo pesquero con la UE; estrechó las relaciones con EUA a través de un programa cuyas medidas operativas claves fueron la estabilidad monetaria, el saneamiento de las finanzas públicas y el alineamiento diplomático-estratégico con la superpotencia mundial, a través de las “relaciones carnales”.

 

El Estado argentino calificó para el ingreso al plan Brady; implantó una política de no proliferación de armas de destrucción masiva (CITA renunció a realizar investigaciones nucleares con fines bélicos, firmó acuerdos de salvaguardias nucleares con Brasil; adhirió al Tratado de Tlatelolco que proscribe las armas nucleares en América Latina; canceló el proyecto misilístico Cóndor II; se comprometió junto con Chile y Brasil no desarrollar, almacenar, ni utilizar armas químicas o biológicas); y mandó contingentes militares para participar  en misiones internacionales de paz, patrocinadas por Naciones Unidas.

 

            Argentina restableció su acceso a los mercados financieros, pero no mejoró su perfomance comercial externa.

 

            En los `90 el gobierno argentino, por intermedio del canciller Di Tella, expresó que la relación con los Estados limítrofes es una de las cuatro patas en las que se asienta la política exterior del país. Las otras son EUA, Europa Occidental y el Imperio de Japón.

 

            América del Sur (4) y en modo especial los Estados contiguos, son prioritarios para la diplomacia argentina. Brasil como país individual es el primer destino de las exportaciones y el comercio argentino-brasileño, por su volumen, es el segundo en importancia, a escala mundial, que mantienen dos países  en desarrollo.

 

            El intercambio comercial intra-MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) superó en 1993 los ocho mil millones de dólares (U$S 8.000. millones).

 

            El comercio chileno-argentino es dinámico y en 1993 superó los mil cuatrocientos millones de dólares (U$S 1400 millones). Argentina es el principal destino de las inversiones y de bienes manufacturados transandinos.

 

            El proyecto de Hidrovía Paraguay-Paraná, el proyecto de rodovia San Pablo-Colonia-Buenos Aires; el oleoducto y gasoducto argentino-chileno; así como el túnel y los pasos cordilleranos constituyen obras de infraestructura, de alcance bi o plurinacional, que facilitarán la integración física de los Estados del Cono Sur.

 

            Argentina y Brasil mantienen diferencias, dentro del proyecto MERCOSUR, sobre el contenido y alcance de la Unión Aduanera (UA). Itamaraty ha expresado que dichos Estados deben consensuar si desean tener una relación bilateral en la que prime la competencia (como la que mantienen Canadá-EUA, dentro del NAFTA), o si prefieren una relación en la que prevalezca la cooperación (Alemania-Francia en el seno de la UE). Brasil aspira a un relacionamiento como el franco-germano.

 

             Aunque Argentina fijó como área prioritaria de inserción el MERCOSUR,  sectores empresariales y aún gubernamentales realizan declaraciones relacionadas con la eventual incorporación argentina al NAFTA, al margen de los procedimientos acordados en el proyecto MERCOSUR, a través del ACUERDO DEL 4+1. Tampoco descartan, sectores empresariales nativos, la idea de acelerar la integración chileno-argentina, facilitada por la complementariedad de las economías y la similitud de sus respectivas políticas macroeconómicas.

 

            Chile y Argentina unidos atraerían, según esta postura, el interés de EUA, puesto que tendrían un potencial económico casi  análogo al mexicano.

 

            Argentina no califica para ingresar al NAFTA puesto que tiene pendientes dos asignaturas: una mayor apertura en sus mercados y la normativa de protección de la propiedad intelectual.

 

             EUA para invitar a la Argentina a incorporarse al TLC, deberá consultar previamente a sus asociados y sondear las opiniones prevalecientes en su Congreso (5).

 

            Estudios recientes acreditan que para Argentina, Brasil y Chile un ZLC con EUA no mejora el acceso de sus bienes al mercado de éste país.

 

             Argentina mantiene con EUA una relación comercial deficitaria.

 

            Los principales destinos de las exportaciones argentinas (1992) son: UE 31%; ALADI 31%; NAFTA 14%.Mientras que los principales proveedores son (1992) : ALADI 33%; UE 24%; y NAFTA  23%.

 

            Argentina y Brasil son económicamente complementarios y relativamente homogéneos. Si Brasil equilibra sus cuentas financieras y recupera su vocación de crecimiento, su mercado se afianzará como el más importante y lucrativo para la República Argentina. El intercambio bilateral (1993) superó los seis mil trescientos millones de dólares (U$S 6300 millones).

 

BRASIL

 

            Brasil es el país más industrializado de América Latina y registró altas tasas de crecimiento durante el siglo XX. A nivel regional  tiene vocación de primacía regional (6) y a nivel mundial tiene una inserción/actuación global.

 

            En una etapa histórica en que las ideas de reordenamiento económico, institucional y de inserción/actuación externas, vigentes en América Latina, son inducidas o propagadas por grupos de la sociedad civil con anclaje en fuerzas del mercado. En Brasil, uno de los principales centros de procreación de ideas relacionadas con el modelo de país y con  la inserción/actuación  es su ministerio de relaciones exteriores, corporación pública y representante del interés colectivo. Itamaraty por su experiencia y visión propia del mundo es una especie de “cerebro” de la República Federativa del Brasil.

 

            Las élites de esta nación mantuvieron (desde 1930), con el acceso del gobierno de Getulio Vargas y hasta el comienzo de la estrategia de “modernización vía la internacionalización” del presidente Collor, un modelo de construcción “del Brasil industrial”  (de economía cerrada e intervencionismo estatal), que mudó el país exportador de café, azúcar y cacao en una economía que también exporta  manufacturas y servicios de construcción y consultoría. (7)

 

            Brasil tiene la estructura productiva industrial más diversificada e integrada de América Latina; un abanico de productos exportables orientados a diferentes mercados y con elevado porcentaje de manufacturas, cualidad que lo hace menos proclive a soportar las adversas consecuencias del deterioro de los términos del intercambio y a contar con una capacidad de maniobra de la que carecen los  países de América Latina. Su comercio internacional es de carácter global. A nivel de bloques la UE es su primer cliente (26%) y siguen ALADI (24%), América del Norte (21%) y Asia (17%). A nivel de país individual EUA es el primer mercado de destino de sus exportaciones (18%) y la República Argentina el segundo (10%).

 

            A la UE le vende fundamentalmente bienes primarios; EUA absorbe también bienes industriales y agroindustriales; y Japón commodities industriales y bienes primarios.

 

            En los últimos cinco años, las exportaciones brasileñas a EUA retrocedieron y se estancaron las destinadas a la UE, mientras que creció el movimiento mercantil con ALADI, (influenciado por el proyecto MERCOSUR) y con Asia. El gobierno brasileño pretende expandir su actuación en América del Sur y en Asia promoviendo sociedades y joint ventures.

 

            El proyecto MERCOSUR, en la visión brasileña, es la plataforma de sustentación y de proyección hacia el mundo.

 

             El proyecto MERCONORTE, apalancado en la Iniciativa Amazónica, vinculará a Brasil con los demás Estados sudamericanos (excepto Chile), enlazando la Cuenca Amazónica con la Cuenca del Plata. Con  Chile está negociando un Acuerdo de Comercio e Inversiones.

 

            El gobierno de la República Federativa del Brasil, es el único de América Latina que no ha manifestado interés en acceder a la Iniciativa para las Américas o en incorporarse, a título individual, al NAFTA.

 

            El presidente Itamar Franco propuso, en la 7a. Cumbre del Grupo Río, celebrada en Santiago de Chile, la creación de una ZLC sudamericana que abarcará el MERCOSUR, el PACTO ANDINO, la INICIATIVA AMAZONICA y al país anfitrión de la reunión.

 

            Si el proceso de integración hemisférica, conducido desde Washington, se torna irreversible, Brasil integrando el MERCOSUR+ MERCONORTE+ CHILE puede tener, cuando llegue el momento de la negociación con EUA, un margen de maniobra o capacidad de ACTUACION que eventualmente le permitirá discutir el cómo y el para qué del proyecto interamericano pohijado por EUA.

 

            El Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) de EUA concede a países de América Latina reducciones o eliminaciones arancelarias unilaterales. Sectores del gobierno brasileño opinan que es más conveniente obtener más concesiones a través del SGP y no negociar con EUA la accesión al NAFTA.

 

             El colegiado intergubernamental  MERCOSUR (por iniciativa de Brasil) propició que sus miembros no debían procurar incorporarse al NAFTA a título individual sino como colectivo internacional. Brasil pugnó infructuosamente dentro del 4+1 para que se  agendase el tema “acceso a las nuevas tecnologias”, además de  comercio, deuda e inversiones. Itamaraty considera que, luego del colapso comunista, los Estados miembros del proyecto MERCOSUR deben diversificar su relacionamiento externo con los tres polos de poder internacional y defender la vigencia del sistema multilateral.

 

            No obstante su vinculación con gobiernos y entidades privadas de la tríada hegemónica a nivel mundial, Itamaraty ha gestado un estrechamiento de las relaciones con otros Estados con vocación de primacía regional.

 

            Sectores de Itamaraty siguen atentamente el desempeño de Estados como Rusia, República Popular China, India e Indonesia y recientemente el gobierno brasileño suscribió convenios con cada uno de los tres primeros Estados citados. (8)

 

            Dentro del Acuerdo de Cooperación Científica y Tecnológica China-Brasil (1982), se suscribieron dos protocolos. El primero, sobre comercio bilateral de mineral de hierro y de promoción de la exploración conjunta de dichas reservas, en el que se prevé triplicar las importaciones chinas desde Brasil.

 

            El segundo, sobre cooperación en aplicaciones pacíficas de ciencia y tecnología en el espacio exterior. Este protocolo de cooperación involucra el intercambio en ciencias y tecnologías espaciales, incluyendo la construcción de dos satélites sino-brasileños de recursos terrestres(9).

 

            Rusia y Brasil cerraron el mayor de sus convenios económicos que prevé sextuplicar el volumen actual de intercambios, en los próximos cinco años, respecto de 1993. Brasil se comprometió a adquirir armas, municiones, cohetes, helicópteros militares de gran porte para el uso en la Amazonia, turbinas y generadores hidráulicos y térmicos, petróleo y sus derivados y navíos especiales. Rusia comprará a Brasil maquinaria agrícola, aves en pedazos o enteras, carnes bovina y porcina, azúcar, café y cacao, textiles, calzados terminados, proyectos para usinas hidroeléctricas y termoeléctricas.

 

            Brasil es el único de los cuatro Estados con vocación de primacía regional (Rusia, China e India son los otros tres), que se encuentra involucrado en una experiencia integrativa (MERCOSUR). Tiene el tercer superávit comercial externo del mundo, detrás de Japón y  Alemania. El ochenta porciento (80%) de sus exportaciones manufactureras tienen como destino el mercado de los Estados miembros de ALADI.

 

            El gobierno de Brasilia aspira a que el arancel externo común (AEC) del proyecto MERCOSUR, permita un margen de preferencia relevante para el comercio doméstico de la UA y brinde a las industrias existentes (o que eventualmente se instalen) una adecuada protección. Una de las principales desavenencias que mantiene, actualmente, con Argentina está relacionada con el        AEC que deberán tener los sectores industriales de bienes de capital, de informática y telecomunicaciones. Contrariamente a lo que opinan los gobiernos de Argentina, Paraguay y Uruguay, estima que dichas actividades económicas deben cautelarse.

 

            El Estado tiene un rol preponderante como promotor del crecimiento industrial y articulador de la integración físico-territorial del país.

 

             Las desigualdades existentes entre los estados del centro-sur y los del norte, nordeste y amazonia  difícultan que las agencias gubernamentales se retiren en forma casi completa de la economía, porque ello implicaría agudizar las inequidades y quizás coadyuvar a que se desarrollen tendencias secesionistas.

 

 

CHILE

 

            El proceso de reestructuración económica e institucional de Chile fue pionero en América Latina. Adhirió al modelo anglosajón-americano, aunque con matices, alcanzando niveles de competitividad y de apertura unilateral que lo convirtieron en el país-paradigma de América Latina a los ojos de los países industrializados y de los organismos multilaterales de financiamiento.

 

            La producción y exportación del cobre, están controladas por CODELCO, sociedad pública bien posicionada en el ranking empresarial del país, por su nivel de facturación y como principal fuente proveedora de divisas.

 

            Su inserción/actuación externa prioriza las relaciones de comercio e inversión con los países desarrollados(EUA, Canadá, UE, Japón), con países de Asia-Pacifico y de América Latina. En este último caso, sus intereses se orientan hacia Brasil y Argentina (ABC); México, Colombia y Venezuela, todos integrantes del Grupo de los Tres (G3); y Bolivia, Perú, Ecuador, que junto a Colombia y Venezuela configuran el PACTO ANDINO, del cual Chile fue, durante la gestión de Frei, en los ´60 su mentor.

 

            Es un comerciante global y tiene como países de destino de sus exportaciones a Japón., EUA y los miembros de la UE.

 

            El bloque Asia-Pacífico, a nivel de región, es su principal comprador y Japón, a nivel individual, su primer cliente.

 

            Mantiene relaciones comerciales superávitarias con los integrantes de la tríada (Japón, EUA y UE) y deficitarias con los países de América Latina.

 

            Exporta a los países industrializados bienes sin mayor valor añadido (harina de pescado, celulosa y cobre), mientras que a los mercados latinoamericanos accede, también, con sus bienes industriales y servicios. La República Argentina, como país individual, es su principal cliente en América Latina. Brasil es el tercer proveedor comercial de Chile, en general y el primero en América Latina.

 

             Las exportaciones chilenas a los países desarrollados registran estancamiento (EUA) o retroceso (UE), mientras que los mercados de América Latina y de Asia-Pacífico se presentan dinámicos. En el período 1989-92, éstas regiones se posicionaron como los principales mercados de destino, explicando el 90% del incremento experimentado por los envíos al exterior. América Latina explica el 20% del total de sus exportaciones.

 

            El gobierno democrático de Aylwin desarrolló una política de acercamiento e inserción en América Latina, que se tradujo en la instrumentación de Acuerdos de Complementación Económica (ACE), de carácter bilateral, con Argentina, Bolivia, México, Colombia y Venezuela. Sostiene conversaciones con el gobierno de Perú para la suscripción de un ACE y negociaciones con Ecuador para la firma de un TLC.

 

            En las negociaciones con la República Federativa del Brasil prioriza la promoción y protección recíproca de las inversiones y las facilidades para el acceso a los mercados de bienes y de servicios de ambos Estados. (10).

 

            No tiene intenciones de acceder al proyecto MERCOSUR, aunque no descarta esta alternativa categóricamente.

 

            Chile registró, como la Argentina, una balanza comercial desfavorable en 1993 que contrastó con el superávit que obtuvo en años anteriores.

 

            Agencias gubernamentales, sectores empresariales y organismos académicos no gubernamentales de Chile conjeturan que el país agotó la primera fase exportadora y que el país deberá abordar la segunda fase, añadiendo valor a los recursos naturales.

 

            Las características de la segunda fase exportadora consisten en:

 

            a) agregar valor  a las semimanufacturas que se exportan;

 

            b) lograr la diferenciación de sus productos en los mercados externos;

 

            c) mejorar la utilización de los encadenamientos productivos;

 

            d) lograr una progresiva internacionalización de las firmas exportadoras a través de la instalación de filiales en países donde perciben oportunidades.

 

            Es el Estado sudamericano que más ha trabajado la relación con los países de Asia-Pacífico y participa en dos foros de esta zona:

 

            a) el Consejo de Cooperación Económica de la Cuenca del Pacífico (no gubernamental , de carácter tripartito, integrado por el sector público, empresarial y académico) y b) el Consejo Económico de la Cuenca del Pacífico (organización empresarial).

 

            En 1994 se incorporará a la Conferencia para la Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), mecanismo intergubernamental de la Cuenca que integran Australia, Brunei, Canadá, Corea del Sur, República Popular China, EUA, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Tailandia y Taiwan. México y Papúa-Nueva Guinea accedieron a un sitial en la reunión de Seattle (1993).

 

            En este foro de consultas, ministros y altos funcionarios de los países miembros, analizan temas de interés para lograr la cooperación económica, la libertad de comercio y el regionalismo abierto.

 

            El gobierno chileno tiene interés en ingresar al TLC de las Américas, aunque sectores gubernamentales y privados ponderan que no se modificaría substantivamente la relación comercial con los mercados de los Estados miembros del NAFTA. Respecto del mercado de EUA no se producirían resultados considerables, salvo para bienes agroindustriales y textiles de mayor elaboración, dado que Chile disfruta del SGP de aquél país. Lo que sí preocupa es no quedar en desventaja respecto de los privilegios alcanzados por México en el NAFTA, en materia de comercio e inversiones.

 

            Los acuerdos de ZLC con México, Colombia y Venezuela (G3), países con influjo en Centro América y cuenca del Caribe, brindan proyección a Chile en la nombrada zona. (11).

 

            El proyecto MERCOSUR, tiene detractores y defensores. Estos subrayan que los mercados de Brasil y Argentina, sumados al de Paraguay y Uruguay, son los más importantes de América Latina. Aquéllos arguyen que la incorporación de Chile implicará  exponerse a la inestabilidad económica, que los miembros del MERCOSUR pueden contagiarle, así como la pérdida de la aptitud de administrar su política comercial respecto del resto del mundo.

 

            El Programa de Trabajo de la Asesoría Económica del H. Congreso de la República de Chile (TASC), señaló que el país deberá adoptar una estrategia global que priorice los TLC, antes que cualquiera otra forma de integración más profunda (v.g. MERCOSUR), que pueda implicar un menor grado de autonomía respecto del resto del mundo. Lo más conveniente, según TASC, para una economía pequeña, dinámica y orientada al comercio internacional es tener las mínimas ataduras posibles.

 

            Para determinado sector de la élite chilena el dilema no es MERCOSUR VS. NAFTA, sino actuar libremente para no perjudicar la inserción del país en APEC, el más dinámico de los mercados emergentes. Las exportaciones chilenas a los países de la APEC explican el 50% de sus ventas mundiales.

 

CONSIDERACIONES FINALES

 

            Las tres concepciones de capitalismo enunciadas tienen sus limitaciones, cuando se las contrasta con la realidad, puesto que no se materializan, en un marco de globalización, en forma químicamente pura. En la economía de EUA sus empresas coexisten con las firmas japonesas y con las alemanas que tienen sus modelos y técnicas propias de organización y de producción y lo mismo ocurre en territorio japonés y en el espacio comunitario de la UE donde conviven firmas locales y extranjeras de la triada (a veces fusionadas).

 

            EUA es por su gravitación una especie de  locomotora de la economía mundial.

 

            Japón y la UE no están en condiciones, en esta coyuntura, de asumir un rol dinamizador,  porque sus economías no atraviesan etapas de bonanza.

 

            Actualmente las áreas de mayor crecimiento económico se encuentran localizadas en la Cuenca del Pacífico (v.g. República Popular China, NICS y ASEAN) y en determinados países de América Latina (Argentina, Chile y también Brasil en 1993), aunque con una gravitación distinta a la de la economía de EUA.

 

            El principal dilema que tiene un país en desarrollo (inclusión/exclusión en el sistema internacional), ha sido resuelto por Argentina, Chile y Brasil. Sus élites han optado por incorporarse y acatar la macroestructura mundial. La disyuntiva siguiente es la modalidad que adoptará la actuación externa de cada uno de estos Estados: a) buscando alianzas preferenciales con los poderosos;  b) con un poderoso, exclusivamente, para lograr el auxilio tecnológico, comercial y financiero para crecer económicamente;  c) desempeñando un rol activo buscando (también) asociarse con países de estructura económica homogénea(intra y extra-regionales) para acumular poder, desarrollarse y prestigiarse tendiendo a modificar los aspectos más irritativos del sistema mundial.

 

            La adhesión a una concepción de capitalismo no lleva implícita, una alianza preferencial con el Estado promotor de ese modelo.

 

            La ACTUACION de una entidad estatal (intergubernamental-supraestatal) es directamente proporcional al valor agregado que se incorpore a la actividad económica  (eslabonamientos hacia atrás y hacia delante); al equilibrio de los fundamentos macroeconómicos; a la modernidad de la infraestructura y de los servicios de apoyo a las exportaciones; a la diferenciación y características de sus exportables; a sus políticas de articulación y despliegue económico para las firmas Pymes  incorporándolas a la acción exportadora (directa o indirecta) y fortaleciendo sus niveles tecnológicos,  de productividad  y  capacitación de sus trabajadores; a su capacidad de acceso a los recursos tecnológicos y financieros; a una adecuada visión de los asuntos mundiales y a un entorno internacional favorable.

           

            Ninguno de los tres Estados analizados escogió una modalidad de inserción/actuación que implicara una alianza exclusiva con una de las potencias de la tríada hegemónica y nada hace presumir que harán una opción como la mexicana.

 

            Los tres Estados revisten el carácter de comerciantes globales, puesto que sostienen relaciones comerciales con EUA, la UE y Japón.

 

            Argentina priorizó su zona contigua y dentro de ella sus asociados al proyecto MERCOSUR, así como su relacionamiento con EUA, en el ámbito de lo diplomático-estratégico. Asimismo, es el que menos vínculos mantiene con las economias de la cuenca Asia-Pacífico.

 

            Desde la vigencia del plan de Convertibilidad (1991) redujo su índice inflacionario a un dígito anual y retomó la senda del crecimiento luego de tres lustros de estancamiento

 

            Brasil no endosa, la concepción anglosajona-americana y diversifica su relacionamiento externo. Aspira al liderazgo de América del Sud y pretende consolidar establecer relaciones especiales con los Estados con vocación de primacía regional. Este último aspecto es un atributo original de la inserción/actuación externas del Brasil, por las características y potencialidades que poseen Rusia, China e India.

 

            No manifestó interés en acceder al NAFTA, como país individual, sino a través de los mecanismos del 4+1.

 

            Reivindica la conveniencia de que el proyecto MERCOSUR diversifique su relacionamiento exterior, negociando tanto con EUA, como con la UE y Japón.

 

            Argentina y Brasil entienden, cada uno a su modo, que la integración a la economía mundial no se hace individualmente, Estado por Estado, sino a través de bloques de Estados. No obstante, se observa en grupos empresarios y en círculos gubernamentales argentinos una propensión a que el país negocie su acceso individual al NAFTA (desvinculándose o no del MERCOSUR).

 

            Chile concentra su actividad externa en los temas económico-comerciales del sistema internacional y es (de los tres Estados analizados), el que más ha trabajado su inserción/actuación en la cuenca de Asia-Pacífico, sin perjuicio de no descuidar su eventual acceso al NAFTA.

 

            El gobierno democrático, a través de acuerdos bilaterales, reanudó los lazos cooperativos con países de América Latina. Sus acciones en la región priorizan el MERCOSUR, el G3 y el PACTO ANDINO.

 

            Respecto de la futura reforma de la Carta de las Naciones Unidas, los Estados del ABC, dentro del marco del GRUPO RIO, apoyaron el ingreso de Japón, como miembro permanente del Consejo de Seguridad. Los parámetros para medir la necesidad de que un Estado integre, o no, dicho Consejo, como miembro permanente, no pasa, en nuestros días, por la exclusiva posesión de armamento nuclear, sino (también) por otros criterios. Es impensable que Estados como Japón y Alemania Federal no tengan un asiento permanente en un sistema de Naciones Unidas reorganizado. Asimismo, es deseable que se amplíe el número de miembros permanentes, democratizando el sistema de decisiones del organismo mundial y dando cabida a las aspiraciones de algunos Estados emergentes.

 

            Mientras Argentina y Brasil procuran tener una silla con carácter permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Chile ha propuesto que los integrantes de este último órgano se agrupen en cuatro categorías: a) miembros permanentes con veto; b) miembros permanentes sin veto; c) miembros regionales con mandato prolongado; y d) miembros no permanentes.

 

            Los Estados del proyecto MERCOSUR están interesados en incorporar a Chile a su proceso integrativo y le han facilitado dicha decisión a través del articulado del Tratado de Asunción. (12). Sin embargo, el Estado trasandino prefiere mantener su “autonomía individual”  y ligarse con sus vecinos por intermedio de acuerdos bilaterales.

 

            A escala global, los mercados emergentes de América Latina y los de la cuenca Asia Pacífico se revelan (sin perjuicio de los tradicionales lazos con la tríada hegemónica), como promisorios para Argentina, Brasil y Chile.

 

            A escala subregional (MERCOSUR+CHILE), las obras de infraestructura, la bioceaneidad, la complementación económica, la variedad y valor agregado del comercio, la posibilidad de administrar los intercambios dentro de espacios ad hoc, así como el movimiento de capitales dentro del ámbito del ABC permiten alentar expectativas positivas.

 

 

            Las políticas de inserción/actuación de los tres Estados han experimentado una mudanza radical en las relaciones recíprocas. Los vínculos cooperativos sustituyeron a los conflictivos.

 

            Las especulaciones geopolíticas sobre hipotéticos ejes sudamericanos (Santiago-Brasilia vs. Buenos Aires-Lima) quedaron sepultados con la recuperación de la democracia y el fortalecimiento de los flujos de comercio e inversiones.

 

            A escala nacional, los regímenes democráticos, los procesos integrativos y la globalización posibilitaron una creciente participación de actores empresariales, gubernamentales y sociales de jurisdicción subestatal en cuestiones de radicación de capitales, comerciales, técnicas, financieras y de infraestructura.

 

            Los Estados no tienen un único y homogéneo interés. En la pluralidad de las democracias coexisten diversas posturas sobre una misma temática. Dichos intereses, a veces encontrados, deben ser evaluados en el momento de la formulación de las políticas y de la toma de decisiones, si estimamos que las relaciones internacionales no tienen como actores únicos y exclusivos a los Estados nacionales.

 

             Los Estados analizados tienen su peculiar visión de cómo actuar dentro del sistema mundial.  El tiempo permitirá comprobar cual de las estrategias es la más exitosa o sí, en algún momento, convergerán en la construcción de un espacio político común y en un relacionamiento externo  homogéneo.

 

 

NOTAS

 

(1) Lester Thurow, LA GUERRA DEL SIGLO XXI, Ed. Vergara, Bs.As. sept. 1992, pág. 254.

(2) No necesariamente los estados capitalistas tienen regímenes democráticos pluralistas como EUA, Alemania y Japón.

(3) En 1902 el presidente Roca celebró sendos Tratados de Paz y Amistad con sus homólogos de Chile (Errázuriz) y de Brasil (Campos Salles).

El presidente argentino Roque Sáenz Peña proclamó que a la Argentina y a Brasil “todo los une y nada los separa”.

Los estados citados suscribieron el Tratado del ABC (1915) con el doble propósito de lograr un equilibrio de poder en el cono sur de Sudamérica y de morigerar el intervencionismo de los EUA en los territorios situados al sur del Río Bravo.

El presidente Perón activo impulsor del ABC emprendió conversaciones con el presidente Vargas (Brasil) y firmó un Convenio de Complementación Económica (1953) con el presidente Ibañez (Chile).

En la década de los 60 el presidente Frondizi firmó el Acuerdo de Uruguayana con el presidente Quadros (Brasil) y el de Viña del Mar con el presidente Alessandri (Chile).

(4) La República Argentina suscribió ACEs con estados no limítrofes como Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela y con los limítrofes Paraguay, Uruguay, Brasil, Chile y Bolivia.

(5) El NAFTA estipula en sus Disposiciones Finales (Capítulo XXII), Artículo 2204. Cláusula de Accesión: “Cualquier país o grupo de países podrán incorporarse a éste Tratado, sujetándose a los términos y condiciones que sean convenidos entre ese país o grupo de países y la Comisión, y una vez que su accesión haya sido aprobada de acuerdo con los procedimientos legales aplicables de cada país...”.

El artículo 2001, define la Comisión del TLC de la siguiente manera: “Las Partes establecen la Comisión de Libre Comercio, integrada por representantes de cada Parte a nivel de Secretaría de Estado, o por personas a quienes éstos designen...”.

El Tratado de ZLC de América del Norte no establece prioridad alguna en favor de los estados latinoamericanos, en contraste con la Iniciativa Bush; solamente la Comisión de la ZLC puede aprobar la accesión de un país o grupo de países al NAFTA que, además, tiene que contar con la aprobación de los Parlamentos de Canadá, EUA y México; la aprobación del tratado de asociación con México implicó una dura y costosa negociación para la Administración Clinton que difícilmente esté dispuesto a asumir para lograr la accesión de Argentina o de Chile al TLC.

EUA puede llegar a negociar con estos dos últimos estados o con Colombia, Venezuela u otro una ZLC pero bilateral,  sin el involucramiento mexicano-canadiense.

(6) Entendemos por estado (o actor equivalente) con vocación de primacía regional a aquél que ejerce (o estima poder  ejercer), un liderazgo en su zona geográfica contigua  o de influencia.

(7) En 1965 las exportaciones de café equivalían al 45% de las ventas externas y los productos manufacturados explicaban el 8% del total. En 1990, las participaciones fueron del 4% y del 52%, respectivamente.

(8) Rusia es aún una superpotencia militar, miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que posee arsenales nucleares y cuyo futuro a nivel político, económico, social y aún militar es una Caja de Pandora.

China es el único país subdesarrollado, con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, poseedor de la bomba atómica, que abraza la economía de mercado sin abdicar de la propiedad colectiva sobre los instrumentos de producción y de su régimen político autocrático de partido único. Ostenta la tasa de crecimiento más alta del planeta y un mercado crecientemente codiciado.

La India, estado con régimen parlamentario y un status internacional similar al brasileño. Estado-continente, poseedor de la bomba nuclear, tiene ochocientos cincuenta millones de habitantes que conviven con una inflación superior al diez porciento anual.

(9) El canciller chino Qian Qichen expresó que su estado “es la mayor nación en desarrollo de Asia y que Brasil  es la mayor de América Latina. Por lo tanto somos socios naturales”.

(10) El cobre, principal producto chileno de exportable a Brasil, fue penalizado con una cuota de 17000 Tn. anuales, medida estimada discriminatoria porque, según autoridades de Chile, favorece a Perú.

(11) Los TLC, a diferencia, de los ACEs tradicionales, estipulan un cronograma de desgravación arancelaria automática y abarcativo de casi la totalidad del universo.

(12) Cfr. Art. 20 (ADHESION) del Tratado de Asunción.

 

 

Bibliografía General

 

Maria R. Soares de Lima. EIXOS ANALITICOS E CONFLITO DE PARADIGMAS NA POLITICA EXTERIOR BRASILEIRA (Versao preliminar), sept. 1993. mimeo.

Colección ESCENARIOS DE LA INTEGRACION. (1992/93). Rev. del CFI.Buenos Aires. Argentina.

Colección CEI-MINISTERIO RREE, COMERCIO INTERNACIONAL Y CULTO.(1991/93).Buenos Aires. Argentina.

Colección diario EL MERCURIO  Stgo. de CHILE. (1992/93)

Colección diario GAZETA MERCANTIL SAN PABLO (BRASIL). (1992/93)