La política exterior justicialista en América latina

 

Coordinador Alberto J. Sosa

Marzo de 1983

 

Introducción

 

Dentro del programa académico de FUNDARI, se ha realizado el seminario sobre “la Política Exterior Justicialista en Latinoamérica”. Su objeto fue revelar y analizar las principales acciones y realizaciones del gobierno justicialista, en ese campo, en los periodos 1946-55 y 1973-76. También se actualizaron estos alineamientos fundamentales, a la luz del contexto internacional de nuestros días, con el fin de brindar orientaciones para la política exterior futura en la Región.

El día 28 de octubre pasado se realizó el acto inaugural, con la presencia y patrocinio de las autoridades del partido justicialista. Durante el mes de noviembre los participantes que integraron las cuatro comisiones de trabajo (política, sindical, económica y de defensa) expusieron y debatieron sus aportes. Como resultado de estas labores se produjeron informes en cada una de las citadas comisiones. El día 3 de diciembre se llevó a cabo un plenario de comisiones en el que se pusieron a consideración de todos los participantes los informes correspondientes a cada una, dándose por concluida la primera etapa del seminario.

Desde la celebración del mencionado plenario y hasta fines de febrero de 1983, FUNDARI procedió a analizar y sistematizar el material presentado a los fines de elaborar un primer borrador que, luego de someterse a la consideración y aprobación de los participantes, dio lugar a la redacción del presente documento final.

Cabe señalar que este documento es fruto de los aportes y discusiones de adherentes a distintas corrientes del movimiento nacional justicialista, que participaron en las distintas comisiones.

El documento consta de dos partes. Una primera parte, histórica, en la que se sintetizan las realizaciones del justicialismo en los periodos 1946-55 y 1973-76 en sus respectivos contextos mundiales y Regional. Una segunda parte, también precedida de un breve análisis del contexto mundial y del Regional, con las recomendaciones que surgen como conclusión del seminario.

Aprovechamos este acto de clausura para elevar a las autoridades del partido justicialista esta contribución para la formulación de la política exterior justicialista en Latinoamérica.

 

 

Periodo 1946-55

 

En su primer decenio, el justicialismo debe manejarse con un contexto gobernado por el clima de la guerra fría. La estructura de poder bipolar vigente en el orbe, puede ser caracterizada por la impermeabilidad de cada uno de los bloques de poder y la asimetría existente en cada bloque entre la potencia hegemónica y los demás miembros del mismo.|

En el marco Regional, nos encontramos con un orden unipolar bastante rígido, debido al cuadro de guerra fría y al formidable poder acumulado por Estados Unidos de América (EUA) como potencia dominante en el área, luego de la segunda guerra.

Ante esta situación, el gobierno argentino implementará en el ámbito hemisférico una política de unidad latinoamericana y de establecimiento de relaciones diplomáticas con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con el fin de menoscabar la supremacía de EUA en la zona. Intentará, asimismo, llevar adelante una política de solidaridad hacia Brasil, superadora de la tradicional rivalidad, para gestar un nuevo polo de poder en el continente que sirva de dique de contención al intervencionismo norteamericano.

Perón invitará a presidentes de otros países latinoamericanos a acordar una política común que implicaba, entre otros puntos, una banca común, una moneda común y desgravaciones arancelarias recíprocas.

Debemos recordar que, el lapso comprendido entre los años 1946-50, la Argentina debe enfrentar el boycott y obstruccionismo de EUA “como sanción” a su política de neutralidad durante la segunda guerra. Sin embargo, el aumento experimentado en la cotización de los productos agrarios, en razón de las necesidades de la población de la devastada Europa y el manejo político del comercio exterior por el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), le otorgan al gobierno Argentino márgenes de autonomía para el manejo de sus relaciones exteriores. En el ámbito latinoamericano, en ese mismo lapso, sólo logrará firmar acuerdos de intercambio comercial con Brasil, Perú, Chile, Bolivia y Venezuela. Habrá que esperar al lustro siguiente para comenzar a concretar los planes de unidad cuando arriben al poder Ibáñez en Chile, Paz Estenssoro en Bolivia, Vargas en Brasil y Velasco Ibarra en Ecuador.

Si bien en los años ´50 mejora su relación con EUA, los precios de los productos alimentarios presentan una marcada tendencia declinante en el mercado internacional. La ley de excedentes agrícolas de EUA y las sequías que castigan al campo argentino, agravarán las dificultades. Sin perjuicio de ello, en estos años (1953-55), el gobierno peronista concentrará tratados de complementación económica con Chile, Paraguay, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Los pactos citados tenían como propósito reorientar el comercio exterior hacia países latinoamericanos. En este tipo de intercambio se acudió a la permuta, a la apertura de cuentas corrientes recíprocas, a las compensaciones en los pagos, etc. Todo ello permitió sustituir importaciones a nivel intra-Regional, ahorrar divisas, administrar el comercio fuera de las normas establecidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y tender a la formación de un mercado regional latinoamericano.

En el año 1953, a su regreso de su entrevista con Ibáñez, el Gral. Perón proclamará el decálogo Americanista cuyo articulado expresará que “cada Argentino debe saber que los pueblos de Chile y Argentina, conservando la plenitud de sus soberanías nacionales, son real y efectivamente pueblos hermanos y, en consecuencia, debemos trabajar por la grandeza de Chile y por la felicidad de su pueblo con la misma fe y con el mismo amor con que trabajamos por nuestra felicidad”.

En el plano de cultural cabe mencionar las becas otorgadas a estudiantes de otros países latinoamericanos para que cursen estudios terciarios en universidades argentinas.

Sin embargo, en el plano de lo político no podrá concretarse el acuerdo del ABC, entre Argentina, Brasil y Chile, los tres grandes de Sudamérica en aquella época, que los hubiese convertido en un polo político aglutinante en el continente, con probabilidades de competir con éxito en el cuadro de la comunidad internacional.

En materia de defensa promulgará una legislación que comprendía la organización de la Nación en tiempo de guerra; la coordinación de los esfuerzos entre las fuerzas armadas (FFAA); la modernización de materiales, equipos y construcciones en relación con sus usos probables; la movilización económica y la promoción y desarrollo de las “industrias madres” (industria de industrias) para la defensa nacional.

El gobierno Argentino, por ley 14.299 devolverá a Paraguay las armas e insignias obtenidas en la guerra de la Triple Alianza estrechando, a través de este gesto, los vínculos argentino- paraguayos.

En el campo hemisférico, se opondrá a la nueva política de seguridad impulsada por el gobierno de EUA en Latinoamérica que, entre otros aspectos, implicaba una alianza militar anticomunista, pactos bilaterales entre las FFAA norteamericanas y las de los demás países latinoamericanos; el cumplimiento de “misiones” de importancia dentro del hemisferio y la previsión de la “amenaza interna”.

En febrero de 1952, se llevará a cabo la primera Conferencia Sindical de la Cuenca del Río de La Plata, en la que se aprobó un proyecto referido a la creación del Comité de Unidad Sindical Latinoamericano (CUSLA). En noviembre de ese mismo año, se celebrará en la ciudad de México el Congreso Constituyente de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS). Esta central sindical no es sino un plan de formación de un movimiento sindical latinoamericano, que escapase por igual a las influencias de la pronorteamericana Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y de la prosoviética Federación Sindical Mundial (FSM).

De acuerdo a la ley de Servicio Exterior 12.951 del año 1947, se instituía la designación de agregados obreros que formaban parte de la representación diplomática de la sede en que actuasen.

Fiel a su consigna de que los gobiernos cambian y los pueblos permanecen, el jefe del Justicialismo por intermedio de los agregados obreros y la ATLAS, difundirá la Doctrina de la Tercera Posición en Latinoamérica, vertebrando la unidad continental. Es bueno recordar que, cuando el Gral. Perón lanza en forma precursora su doctrina de la Tercera Posición, denunciando por igual el hegemonismo de las dos superpotencias, aún Africa y Asia estaban sometidas a la dominación de las potencias colonialistas europeas.

En este decenio el gobierno Argentino no ratificará los acuerdos de Bretton Woods (Banco Mundial y FMI) y tampoco la Carta de Bogotá de 1948 que instituye a la Organización de los Estados Unidos Americanos (OEA). No firmará, asimismo, la Carta de la Habana, uno de los antecedentes del Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT).

En las sesiones de la III Asamblea de Naciones Unidas (París, 1948) invocará el procedimiento prescripto por el art. 109 de la Carta de las Naciones Unidas para que se convoque a una nueva reunión, con el objeto de que se derogue el privilegio del veto, consagrado en San Francisco a favor de las grandes potencias. No debe olvidarse que, cuando Argentina se incorpora a la citada organización internacional, deja asentado que acepta transitoriamente el privilegio del veto y hasta tanto dure la guerra.

Con este comportamiento evidenciará su rechazo al orden mundial de posguerra, esbozado en Yalta y Postdam.

La política peronista en el continente, en este periodo, puede ser definida a partir de dos premisas: la unidad latinoamericana y su oposición a EUA.

 

Período 1973-1976

 

El marco internacional con el cual se encuentra el gobierno justicialista en el lapso 1973-76, presenta significativas modificaciones si lo comparamos con el de su primera experiencia gubernamental. A la rígida bipolaridad de la guerra fría le ha sucedido una estructura de poder que, si bien conserva el activo protagonismo militar de las superpotencias, evidencia un cuadro más flexible en lo político y en lo económico, habida cuenta la irrupción de nuevos actores estatales y no estatales, tales como Japón, Europa Occidental, China y empresas transnacionales.

En el contexto Regional se vislumbra una estructura de poder unipolar, controlada por EUA, pero más flexibilizada que otrora. En ese marco, en los años ´60, la URSS comienza a operar en la zona del Caribe. En los ´70, las internacionales demócrata cristiana y socialdemócrata procuran insertarse en Latinoamérica ocupando los “vacíos de poder” que se produjeron por el derrocamiento (desde mediados de los ´50) de los gobiernos nacionales y populares que levantaron banderas de unidad continental y por el relativo debilitamiento de la posición de EUA.

Sin perjuicio de que los mercados domésticos latinoamericanos (Argentina incluida), muestran un alto grado de transnacionalización que coloca a los centros de decisión fuera de la órbita Regional, hay países que han alcanzado relativos grados de autonomía en sus relaciones exteriores. Es el caso de Brasil que, para la década del ´70, había logrado significativas ventajas con relación a una Argentina empequeñecida en su personalidad internacional, debido a su errático comportamiento externo desde 1955. Es el caso, también, de Venezuela y México que, con el recurso energético, habían obtenido una cierta proyección internacional.

En lo que a Argentina respecta, debe señalar que cuando el Movimiento Justicialista accede al poder, los precios de los productos agrarios habían experimentado una circunstancial alza en el mercado internacional, con lo cual se habrían promisorias perspectivas. Pero en octubre de 1973, un “evento inesperado” asestó un golpe decisivo al Orden de Bretton Woods: la cuadruplicación del precio del petróleo, que producirá el fin de la era keynesiana y del crecimiento sostenido de la economía mundial.

En el año 1974, los precios de los exportables agrarios decaen y los precios de los productos importados se elevan, pues había llegado a su fin la era del crecimiento de las sociedades industriales con energía barata. Las mencionadas variables externas: depreciación de los productos agrarios y aumento de los precios de los productos industriales provocarán serias dificultades al gobierno Peronista que, para absorber la denominada “inflación importada”, se verá obligado a subsidiar importaciones para que no se vulnere el nivel de la vida de la población asalariada.

En lo que al ámbito latinoamericano se refiere, el gobierno argentino en noviembre de 1973 firmará el Tratado de Montevideo con la República Oriental del Uruguay, que pondrá fin al tradicional diferendo argentino- uruguayo en el Río de la Plata y dejará expedito el terreno para iniciar la construcción de la represa hidroeléctrica binacional de Salto Grande en el río Uruguay. El gobierno justicialista adherirá al Sistema Económico Latinoamericano (SELA) y a la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). Por su parte, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) suscribirá convenios de cooperación horizontal con sus similares de Ecuador (CEPE), de Uruguay (ANCAP), de Bolivia (YPFB) y de Perú (PETROPERU).

Consecuente con sus ideas de unidad latinoamericana, el gobierno restablecerá relaciones diplomáticas con Cuba y levantará el bloqueo que EUA le había impuesto en la década del ´60.

En la Conferencia de Tlatelolco nuestro país asumirá la representación de Latinoamérica para dialogar con la potencia hemisférica. En esta circunstancia, la Región tuvo “una sola voz” para negociar con EUA.

 

 

Actualidad

 

La situación internacional de nuestros días puede ser definida como de crisis estructural con manifestaciones políticas, económicas y culturales. En el campo de lo cultural esta crisis tiene raíces profundas y es más antigua que la crisis económica y que la crisis política.

Los modelos de sociedad y Estado que, en otras épocas, fueron formulados por grupos de poder en el hemisferio norte e impuestos a los pueblos del hemisferio sur, atraviesan por un momento difícil de superar.

En lo económico esta crisis refleja sus manifestaciones más visibles, en los años ´70, cuando las otrora “crisis de ajuste”, corregidas habitualmente mediante las tradicionales recetas del FMI, devienen en una suerte de “crisis estructural”, afectando a lo sustantivo del Orden elaborado en la segunda posguerra. Es así que instituciones como el Banco Mundial, el FMI y el GATT aparecen como vaciados de significado.

La crisis energética de 1973, la recesión y la inflación que sacuden a las sociedades capitalistas desarrolladas; el significativo déficit del presupuesto federal de EUA, que lo convierte en agente exportador de inflación en el mundo; el cese de la expansión económica y la inflación en los países colectivistas; la caída de los precios de los productos primarios y el endeudamiento externo que castigan a los Estados del hemisferio sur, son síntomas de una crisis, la más profunda desde los años ´30.

En lo político, pueden señalarse como indicadores de la crisis los siguientes aspectos: la carrera armamentista en la que se encuentran implicadas las grandes potencias, la fragilidad de la “deténte” trabajosamente elaborada en los años ´70 y la recidiva de la guerra fría. Todas estas circunstancias, ponen en serio riesgo a una comunidad internacional que reclama, cada vez con más insistencia, un Nuevo Orden que responda menos a la estructura de poder bipolar de la inmediata segunda posguerra, que a la estructura multipolar de nuestros días.

En lo que al contexto interamericano se refiere, el malestar no es menor. La guerra de Malvinas puso al descubierto cuál es la verdadera naturaleza de la OEA y del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y cuál es el rol que -en los mencionados organismos- desempeña EUA.

En medio de esta crisis que altera valores, sociedades y Estados, el hemisferio sur (y en él Latinoamérica) puede- por primera vez en la historia de la Humanidad- participar en la construcción de un Nuevo Orden Mundial.

Seria bueno recordar algunos de los principales aportes latinoamericanos, en vistas a la construcción de un mundo más justo y digno. A este respecto, podemos mencionar: la Doctrina Calvo, la Doctrina Drago, la Tercera Posición (génesis del Tercer Mundo y del Movimiento de No Alineados), la concepción del sistema centro- periferia, la teoría del deterioro de los términos del intercambio, la formación de asociaciones de países productores de materias primas y la teoría de la dependencia.

Es obvio que, en la actual coyuntura, el reto es mayor. El mundo en general y Latinoamérica en particular, exigen una respuesta global superadora de la crisis estructural indicada.

Considerando el contexto mencionado, en el cual Argentina debe operar en los años ´80, es que los participantes del seminario organizado por FUNDARI formulan, a modo de contribución al Partido Justicialista, y en lo Latinoamérica se refiere, las siguientes recomendaciones:

1- Retomar el espíritu de Tlatelolco de 1974, tendiendo a articular los instrumentos institucionales latinoamericanos que garanticen la defensa de los intereses políticos, sociales y económicos de los pueblos.

2- Procurar una activa vinculación entre las fuerzas políticas nacionales y populares de Latinoamérica.

3- Impulsar la firma y ratificación del Tratado Institucionalización del Parlamento Latinoamericano, elaborado por su secretaria General en 1975.

4- Reivindicar los principios de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS), creada en 1952, propiciando la unidad de los trabajadores de la Región, como medio para lograr la integración latinoamericana y proyectar la Tercera Posición como respuesta a las distintas alternativas de los centros de poder mundial.

5- Propiciar la creación de empresas binacionales o multinacionales de interés latinoamericano, de carácter publico, mixto o privado, cuyos centros de decisión y capitales se encuentren radicados en la Región.

6- Retomar el espíritu y los propósitos que animaron la creación del sistema financiero de la Región, latinoamericanizando su régimen de decisiones y buscando la incorporación de otros socios extrazonales.

7- Tratar los asuntos relativos a la Antártida Argentina, en el marco de la unidad y del interés latinoamericano.

8- Procurar la integración cultural latinoamericana, a través del intercambio de las distintas manifestaciones de la cultura, la ciencia y la educación.

9- En el contexto latinoamericano, las FFAA deben estar guiadas por el concepto de la Defensa Integral, subordinado a los intereses del continente latinoamericano y rechazar la doctrina de la Seguridad Nacional, que las subordina al interés nacional de EUA.

10- Superar, a través de políticas de cooperación y complementación, los conflictos de todo tipo que han sido engendrados por los regímenes autoritario- militares con los países vecinos.

11- Incrementar el intercambio intralatinoamericano, por intermedio del SELA.

12- Propiciar la formación de asociaciones de países productores de materias primas y la defensa de los precios de los productos primarios.

13- En materia de tecnología, promover la producción Regional, la desagregación concertada y la cooperación horizontal, con otros países de Latinoamérica, con el fin de formar un patrimonio tecnológico autónomo, según el interés y los requerimientos latinoamericanos.

14- Uniformar criterios con los demás países latinoamericanos, en lo que respecta a las 200 millas marítimas. Reivindicar el decreto 14.708/1946 que proclama la soberanía sobre la plataforma continental y el mar epicontinental.

15- Cooperación, complementación y compatibilización en los desarrollos científicos y técnicos para la explotación y aprovechamiento de los recursos marítimos latinoamericanos.

16- Reafirmar en el área de la defensa nacional el control y disponibilidad de los recursos crítico- estratégicos.

17- En cuanto a la deuda externa, aconsejar la cooperación y consulta con los otros Estados deudores latinoamericanos para, previa determinación de la legitimidad de la misma, dar una respuesta unívoca y emprender una acción conjunta. Asimismo, se proponen los siguientes puntos como motivo de especial consideración:

a)- rechazo de las medidas que impliquen un cobro compulsivo de la deuda;

b)- necesidad de asegurar el respeto a la cláusula Calvo, que establece el sometimiento del capital y/o sociedad extranjeros a la legislación y tribunales del país deudor. Reivindicar los artículos 1.206. 1.207 y 1.209 del Código Civil argentino;

c)- reconocimiento del SELA como el organismo por medio del cual se puede arribar a puntos de acuerdo entre los deudores;

d)- propugnar que los gobiernos latinoamericanos aseguren, que el destino prioritario de los frutos de la producción Regional no será el pago de los compromisos financieros internacionales, sino que aquéllos serán distribuidos entre los pueblos latinoamericanos;

e)- exigir el aumento de la ayuda concesional para la atención de la deuda externa latinoamericana y recomendar la conversión de lo adeudado en activos de capital local, para la reactivación de las economías del continente;

f)- rechazar las severas normas de condicionalidad del FMI que, imponiendo políticas recesivas y de contención del gasto publico productivo, sólo provocan el agravamiento de la recesión y de la inflación en las economías de los países deudores.

18- Propiciar la construcción de un bloque de poder latinoamericano que destierre el conflicto Este- Oeste en el continente y rechace las políticas de fronteras ideológicas en Centroamérica y el Caribe.

19- Asumir un rol activo en el SELA y en la OLADE.

20- Considerando la actual crisis económica mundial, reivindicar el IAPI y su experiencia como ente controlador, centralizador y planificador del comercio exterior. Se señala la imperiosa necesidad de instrumentar el comercio exterior como variable significativa para la capitalización del país, según el interés de las mayorías nacionales y bajo la planificación democrática del Estado Nacional.

21- Reivindicar el artículo 40 de la Constitución del año 1949, que asegura el control del Estado sobre los recursos naturales, como medio de reactivar la economía del país.

22- Intensificar en los foros internacionales y Regionales los reclamos argentinos para lograr la recuperación del archipiélago de las Malvinas.

23- Afirmar la presencia argentina en No Alineados, proyectando la Doctrina justicialista en el marco universal y promoviendo el protagonismo latinoamericano en el mencionado Movimiento.

24- Vigencia plena de la ley 20.957, del Servicio Exterior de la Nación, sancionada en 1975, disponiendo su inmediata reglamentación sujeta a la letra y espíritu de la misma y en particular en lo referente a:

a)- Cuerpo de Agregados Laborales;

b)- Servicio de Agregados Especializados;

c)- tener en cuenta en las designaciones y traslados, que los funcionarios con mejor calificación deberán ser destinados prioritariamente a los países latinoamericanos (artículo 55).

25- Perfeccionar las instituciones democráticas, mediante la adopción del plebiscito y el referéndum.

26- Las FFAA, adecuadamente reorganizadas y redimensionadas deben, en base al real potencial de la Nación y las verdaderas exigencias de la Defensa Nacional, respaldar la transformación de la República. Deben asumir plenamente la tarea de la defensa contra el colonialismo y el neocolonialismo y comprometerse a participar en la reconstrucción del país, dentro del marco que les fije la Constitución y las leyes de la Nación.

27- Propiciar la unidad latinoamericana para todos los pueblos latinoamericanos.

Participantes

Alberto Méndez

Secretario general

Alberto J. Sosa

Coordinador del Seminario

Rolando Emanuel

Asistente de Coordinación

Aristóbulo F. BARRIONUEVO; Jorge GOIZUETA;

Diana T. BERRUHET; Juan R. GARONE;

Héctor BIDART; Alberto A. MONDRAGÓN; Francisco BROSZ; Aldo MELILLO;

Alberto CAMPOS; Susana NOVICK;

Eleuterio CARDOZO; Ramón O. ORIETA;

Alfredo CARELLA; Bernardo PALACIO:

Carlos CORACH; Arturo PELLET LASTRA;

Carlos CUSTER; Andrés PESCI BOUREL;

César N. DIAZ; Atilio J. PINGITORE; Bengasi DI PASQUALE; Carlos R. BAIGORRIA;

Carlos ECHAZARRETA; Américo RONCAROLO;

Teresa Ofelia FERAL; Carlos SANCHEZ TORANZO;

Hernán Sixto FERNÁNDEZ; Edith TIBIS;

José Luis FERNANDEZ VALONI; José María TRILLO (h);

Lucía FONTENLA; Beatriz WEHLE;

Miguel Angel GARCIA MORENO; Norberto YOMMI.

Buenos Aires, marzo de 1983. Año del bicentenario del natalicio del Libertador Simón Bolívar.