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RELACIONES EUA-AMERICA LATINA ¿NUEVO
PARADIGMA? Alberto Justo Sosa Julio 2002 Los EUA han modificado las
características de sus relaciones con sus vecinos de América Latina, después de
la 2da. Guerra Mundial, de acuerdo
a políticas que resultaban funcionales
a sus intereses, a nivel mundial y hemisférico. A continuación enunciamos los
principales paradigmas que EUA implementó para relacionarse con los países de
América Latina. 1) Desarrollo y seguridad A partir de la instalación de la guerra fría y el
consecuente conflicto con la URSS, aplicó una política de “contención del
comunismo” para controlar la amenaza extra-hemisférica. El TIAR o Tratado de
Rio de Janeiro (1947), es un símbolo de ese periodo. Sin embargo, “cuando el
marxismo-leninismo aprende a hablar en castellano”, la hipótesis de conflicto
se internaliza (Cuba 1962) y la amenaza deviene intrahemisférica. El gobierno de EUA propició la creación de una
Fuerza Interamericana de Paz (FIP), el fortalecimiento de la OEA y la institucionalización
de la Junta Interamericana de Defensa (JID). Las políticas y estrategias de EUA contenían
prácticas de “acción cívica” y de
“contrainsurgencia”, así como de capacitación y entrenamiento para vincular de
manera sistemática a oficiales de las FFAA de todas las Américas. La “acción
cívica” acrecentaba el rol de las FFAA en actividades domésticas de desarrollo
económico y social. La “contrainsurgencia”, involucraba a las FFAA en la lucha contra el enemigo
interno. A este respecto, documentos del Departamento de Estado citaban, como
precedente y ejemplo, el caso de la lucha del ejército de EUA en la “conquista
del oeste” contra su “enemigo interno”:
los “pieles rojas”. La Administración Kennedy
implementó este modelo en América
Latina, a través de la “ALIANZA PARA EL PROGRESO”, es decir la
“contraestrategia” de EUA frente al reformismo en América Latina y la
revolución cubana. Sus bases de sustentación fueron el DESARROLLO y la
SEGURIDAD. Las políticas de
“DESARROLLO” propiciaban alfabetización, salud, fraccionamiento de la
gran propiedad rural y hasta podían admitir la industrialización. Las de
“SEGURIDAD”, el exterminio de la amenaza doméstica. Este paradigma fue sostenido
oficialmente, por el gobierno de los EUA, hasta mediados de la década de los
setenta del siglo XX, aunque gobernó la realidad latinoamericana varios años
más. 2) Democracia y seguridad Otra Administración demócrata (1977-81), impulsará
un cambio en la orientación de la política exterior de los EUA, enfatizando la
vigencia de los regímenes democráticos y de los derechos humanos,
compatibilizados con estrategias de seguridad, tendientes a garantizar la
hegemonía de los EUA a nivel mundial y hemisférico y evitar la expansión
soviética. Según este criterio, los EUA no debían continuar propiciando y
respaldando regímenes autoritarios violadores de derechos humanos, so pretexto
de combatir la amenaza comunista. Las
dictaduras militares de Argentina y Chile o gobiernos como los de Anastasio
Somoza en Nicaragua, mantuvieron relaciones tensas con la Administración Carter, a pesar
de que aquéllas surgieron respaldadas en las políticas hemisféricas de “seguridad” de los EUA. Por otra parte, el gobierno de Reagan (1981-89)
provocó un fortalecimiento de las políticas de “seguridad”, en desmedro de las prácticas democráticas y
la promoción de los derechos humanos. No obstante, comportamientos militares
como los de la dictadura argentina en la fallida recuperación de Malvinas o los
del general Noriega en Panamá, produjeron recelo en la élite estadounidense,
respecto de las FFAA latinoamericanas,
favoreciendo la oleada democrátizante de la citada década. 3) Democracia y libertad de mercados El desvanecimiento y posterior
colapso de la URSS implicó una reorientación del paradigma vigente en las
relaciones EUA-América Latina. El orden mundial bipolar había
girado en torno del paradigma de la “seguridad”, por el conflicto
capitalismo-comunismo. La desaparición de la URSS modificó las tendencias hacia el eje económico y
consolidó el predominio de un único sistema a nivel mundial: el capitalismo. El “neoliberalismo” subrogaba
a la “doctrina de la seguridad
nacional”. Los EUA, a través de organismos
multilaterales, impusieron un credo neoliberal que se traducía en recetas
aperturistas, privatizadoras, desreguladoras y de libre e irrestricta movilidad
de los capitales extranjeros. Estas políticas condujeron a una creciente
control de las economias latinoamericanas, por parte de corporaciones privadas
extranjeras. 4) Seguridad y neoliberalismo? Los acontecimientos posteriores al 11 de septiembre
(2001), producidos por EUA, a nivel hemisférico, como el fracaso de las
conversaciones de paz en Colombia, la reformulación del Plan homónimo, la
ofensiva pro-ALCA, el “escarmiento” a la Argentina y la cómplice conducta en
la transitoria interrupción del proceso
democrático venezolano, nos inducen a preguntarnos ¿si la potencia hegemónica,
“acompañada por amigos y aliados” ha inaugurado una relación con sus vecinos
hemisféricos del sur anclada en el
“neoliberalismo” y en la “nueva
doctrina de la seguridad”? Los gobiernos remisos en aplicar
políticas libre mercadistas ortodoxas, los neutrales o supuestamente
condescendientes con el “terrorismo”, tipo FARC o islámicos residentes en la
“triple frontera”, podrían ser
penalizados por los EUA. La vigencia de un paradigma de
este tipo tendría nefastas consecuencias para los países de América Latina. Cuando la potencia hegemónica
aplicó la díada “desarrollo-seguridad”, propiciaba la expansión de las
economias domésticas y la prosperidad social latinoamericana, para controlar la
amenaza comunista. Cuando implementó el modelo “democracia-seguridad”, procuró limitar a gobiernos dictatoriales y
encaminar a esta parte del mundo hacia gobiernos repúblicano-representativos y
respetuosos del pluralismo y las libertades públicas. Sin embargo, el paradigma
presuntamente inaugurado por la actual administración republicana, sugiere el
peor de los escenarios. No se propone contribuir al desarrollo económico ni a
la promoción de la democracia o de las libertades públicas. Es que EUA sólo aspira a
exterminar el terrorismo y a afianzar la libertad de los mercados? 5) Consideraciones finales Los países de América latina, en su inmensa mayoría,
se han adaptado a los diversos paradigmas implementados por EUA para el
hemisferio. No se han fijado sus propias metas, éstas les han sido impuestas.
Una política autónoma, en el sentido que le da Johan Galtung, significa “desarrollar poder sobre sí
mismo”, es decir capacidad para establecer metas propias que atiendan al
bienestar general y estrategias adecuadas para alcanzarlas, no las que
fijen terceros o un tercero. Ninguno de los paradigmas citados, salvo aquellos
temas relacionados con la prosperidad económica latinoamericana o la democracia
o la promoción de los derechos humanos, contribuyó a resolver el eje central de la problemática de la
Región. EUA ha hecho girar a los países de América Latina
alrededor de sus propias hipótesis de conflicto, impidiendo que éstos
individualmente, en forma Subregional o en su conjunto, se ocuparan de la
solución de sus propios problemas centrales. Desde esta perspectiva, deberían reformularse las estrategias que
pretenden asignar al terrorismo y a la libertad de los mercados, un carácter
central. La hipotética consumación de estas cuestiones, no resolvería el
problema del subdesarrollo, pobreza y exclusión sociales que padece la mayoría
de los latinoamericanos. Los esfuerzos de países como Argentina deberían
volcarse a sus propias prioridades, vinculadas a la problemática de desarrollo
económico-social, de perfeccionamiento de su democracia, de la profundización y
expansión del MERCOSUR, así como de la solución diplomática del conflicto
colombiano y la diversificación de sus relaciones exteriores. La paz, la
democracia, el desarrollo, la justicia social, la integración y soberanía
compartida en el MERCOSUR, según el prototipo Estado red, deberían configurar las bases para contribuir al bienestar social
y a la seguridad hemisféricas. |