El factor Evo Morales impacta en América
del Sur
El liderazgo de Evo Morales no es de ayer; arranca del
último gobierno de Hugo Banzer. Según un informe del Centro de Informaciones
del Ejército brasileño (CIE), después de que aquel gobierno alcanzó un acuerdo
con el consorcio internacional Pacific LNG, con inversiones por U$S 6 mil
millones en la exploración y exportación de gas natural a los EUA, cerca de cinco mil militares norteamericanos
intervinieron en ese país y soldados de las Special Operation Forces
(SOF) buscaron descubrir, en las regiones cocaleras de Chapare y Yungas,
posibles focos de grupos armados que pudiesen resistir a las operaciones para
erradicar las plantaciones de coca. En realidad, la preocupación era un posible
levantamiento indígena, liderado por Evo Morales. Desde 1999, las SOF ya habían entrenado más de seis mil militares bolivianos. El
levantamiento campesino ocurrió en 2003, apoyado por los mineros y la Central
Obrera Boliviana (COB). Las carreteras fueron bloqueadas en protesta contra las
exportaciones de gas y el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada fue obligado a
renunciar, sin medios para contener los disturbios. Tras la nueva Ley de
Hidrocarburos, aprobada en el plebiscito de 2004, y que debía ser reglamentada
por el presidente Carlos Mesa, las compañías petroleras pasaron entonces a
fomentar el tradicional sentimiento separatista de Santa Cruz de la Sierra, un
vasto territorio muy rico, geográficamente ubicado en la cuenca hídrica de
América del Sur y sustento económico de Bolivia. El aplastante triunfo de Evo Morales constituye un alzamiento popular, por medio del voto
democrático, contra los programas neoliberales y las políticas de
Estados Unidos. Y profundiza el cambio en el mapa político de América del Sur. Va a repercutir en Perú, donde Ollanta Humala, que
lideró una rebelión militar contra el gobierno de Alberto Fujimori, basa su
campaña presidencial en la defensa del
legado inca y el libre cultivo de coca, apelando para las comunidades
ashaninka y aymaras. Y también influirá seguramente en el Ecuador, país con
vasta población indígena, donde la oposición eligió al coronel Lucio Gutiérrez
y una incontrolable rebelión popular en 2005 lo abatió después que él la
traicionó. El gobierno de Morales enfrentará muchos desafíos. Es probable la resistencia en Santa Cruz y
Tarija, que se oponen a la nacionalización de los hidrocarburos y
reclaman mayor autonomía y participación en esos ingresos. Pero cualquier
tentativa de secesión de las provincias orientales, sin duda, está destinada al
fracaso. No tendrá ningún sostén de Brasil ni de Argentina. Pero podrá crear
graves problemas para Morales, que no cuenta con las simpatías de Washington. La secretaria de Estado, Condolezza Rice, declaró que
"el tema para nosotros será observar si el gobierno de Bolivia gobernará
democráticamente". Su gobierno, sin embargo, no tiene autoridad moral para hablar de democracia, luego del Acta
Patriótica, el espionaje ilegal, los campos de concentración, torturas y
prisiones clandestinas en varios países, bajo el pretexto de la guerra contra
el terrorismo. |