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EL EMPLEO EN
LA DOCENCIA y LA DEMANDA SOCIAL DE EDUCACIÓN EN EL MERCOSUR Autoras: Cristina Dirié e Irene Oiberman Junio de 2007
1.
Introducción
En un contexto de expansión y cambio de los
sistemas educativos y de creciente
demanda social de educación, el
presente trabajo analiza el
incremento del empleo docente en
los mercados de trabajo de los países
del MERCOSUR, focalizando la atención sobre las características y
evolución de este mercado de trabajo en Argentina. En las ultimas décadas en todos los países de la
región se observa una constante demanda social por mayor educación; esta
demanda se basa en el hecho de que, en un mundo globalizado que asigna un alto
valor a la producción de conocimiento y a las tecnologías de la información y comunicación, tener mayor educación permite
una mayor inclusión no sólo laboral sino también social y cultural. La demanda
proviene tanto del sector productivo necesitado de recursos humanos más
competitivos y más calificados como del ámbito político; en este último, no
solo los partidos políticos sino también los movimientos sociales requieren la
formación de una nueva ciudadanía. Por otra parte esta mayor demanda responde,
también, a la creciente devaluación de
las credenciales educativas para desempeñarse en el mercado de trabajo. Se
requieren más años de educación para los diferentes puestos de trabajo. Ya en los años 70, había comenzado a hacerse evidente en América Latina
y en Argentina en particular, un
paulatino proceso de devaluación de las credenciales educativas y un deterioro
general de las posibilidades de empleo, que, con posterioridad, fue afectando también a los más educados,
llevando a un fenómeno conocido como de sobre educación Cuando aún importantes segmentos de
la población joven no logra finalizar los estudios de nivel secundario,
diversas investigaciones muestran que
disminuye cada vez más el valor de los certificados de nivel medio en el
mercado de trabajo y que solo quienes
poseen estudios superiores parecen conservar tasas de retorno aceptables. [1]
Asimismo, al analizar la evolución de las tasas de desocupación por nivel
educativo en la mayoría de los países de América Latina “se observa como tendencia que los incrementos
relativos de las tasas de quienes no completaron la secundaria fueron similares
a los de quienes completaron dicho nivel y resultaron más altos que los
aumentos de la desocupación de quienes completaron la educación superior o
universitaria. Aunque las tasas de desocupación también crecieron entre estos
últimos, los ocupados con mayor nivel educativo fueron los menos expuestos al
riesgo de integrar el desempleo”[2].
No obstante, lo ocurrido durante los 90 en la Argentina y también en muchos
países latinoamericanos ha mostrado “los límites de los procesos educativos y
el alcance real de la formación en la solución de los problemas de trabajo y de
inserción social frente a otros problemas estructurales de las sociedades
latinoamericanas, económicos y políticos, que tuvieron efectos más poderosos
sobre la desigualdad en el empleo, los ingresos y la propia escolaridad”[3]. A pesar de estas limitaciones, la educación constituye una condición
necesaria aunque no suficiente para asegurar una adecuada inserción social y
laboral. La
demanda de mayor educación se incrementa significativamente a partir de la
década de los 80’ y se expresa en el
crecimiento de la matrícula de todos los niveles educativos de la educación
básica. Ello ha generado el aumento del número de instituciones educativas y de
docentes necesarios para atender a la creciente población escolar. En efecto,
los documentos internacionales muestran el crecimiento de la matrícula escolar
en toda América Latina, que ha logrado prácticamente la universalización
de la educación primaria y un fuerte incremento de la asistencia al nivel
secundario y superior. Pero este proceso también
condujo a una situación critica de los sistemas educativos en la medida en que,
en muchos casos, no se implementaron políticas educativas acordes a las
necesidades y a las características culturales
de los sectores sociales que se incorporaban y a los requerimientos de nuevos conocimientos, ni
tampoco se destinaron los recursos suficientes para una empresa de tal
envergadura. Todos estos elementos afectaron
las características y las
condiciones del trabajo docente. Frente a la crítica situación
educativa y la toma de conciencia de la centralidad de la educación para el
desarrollo económico y social, los
gobiernos de los países latinoamericanos
asumieron compromisos para superar la inequidad e ineficiencia de los
sistemas educativos, mejorar las condiciones de trabajo de los docentes, revertir el desprestigio de la profesión y
aumentar el financiamiento. Desde 1992 en adelante las
Reuniones de Ministros de Educación de
América Latina y Caribe formularon estrategias a partir de las
cuales se proponía mejorar la calidad y avanzar hacia una mayor
equidad, modernizar los sistemas educativos modificando los estilos de
planificación y administración,
mejorando la formación docente
inicial y en servicio. Para cumplir con estas metas se elaboraron
políticas con consecuencias disímiles según los países. En
este marco, el empleo en esta actividad fue adquiriendo un peso considerable y
creciente que se relaciona con la respuesta a la mayor demanda social de
educación y a la implementación de las reformas educativas. Por otra parte no
resulta necesaria solo la educación que se imparte secuenciadamente en los
distintos niveles de enseñanza en los
que se organizan los distintos sistemas educativos. “Las múltiples funciones
que se atribuyen tradicionalmente a la educación y a la
formación, combinadas con el énfasis que dan nuestras sociedades modernas
a los cambios constantes - políticos, económicos ambientales, tecnológicos, sociales
- exigen inevitablemente que el aprendizaje se convierta en una función
permanente. Si el conocimiento, las calificaciones y las capacidades de
aprendizaje no se renuevan, la capacidad de los particulares, y por extensión
de las comunidades o de las naciones, para adaptarse a un nuevo entorno se verá
considerablemente reducida, cuando no completamente anulada. Se trata de una
cuestión de supervivencia. En este sentido, la importancia del aprendizaje a
todo lo largo de la vida activa, e incluso después, pasará a ocupar cada vez
más un lugar prioritario en los planes de los particulares, de los países y de
la comunidad internacional de maneras más concretas que en la actualidad”.[4] Así, distintas razones convergen para que la demanda social
de educación aumente
significativamente, generando un
importante crecimiento y diversificación de la
oferta educativa. Los Estados y el sector privado respondieron a esta
demanda incrementando los años de
escolaridad obligatoria, la oferta de
servicios educativos, y por ende,
aumentando los puestos de trabajo en la enseñanza. En síntesis, las razones
antes descriptas impulsaron en las últimas décadas una fuerte expansión
de los sistemas educativos de América
Latina, pero en el contexto de mercados de trabajo caracterizados, en
general, por un débil dinamismo en cuanto a la generación de empleos ( y en
algunos sectores productivos hasta pérdida neta de los mismos), con condiciones
laborales cada vez más flexibles e
inestables, con un fuerte crecimiento del empleo informal y una
subutilización relativa de la fuerza de trabajo con mayores niveles de
formación[5]
Si bien los mercados de trabajo
latinoamericanos han comenzado a recobrar dinamismo en el marco del crecimiento
del PBI y de cambios en la política económica adoptada en los primeros años del
presente siglo por gran parte de los países de América Latina, persisten
fuertemente las condiciones laborales de informalidad y precariedad laboral. En
este marco el análisis de las características del empleo docente, sobre todo en
el caso argentino, tiene por objeto mostrar su importancia e incidencia en el
empleo global a lo largo de las últimas décadas. 2.
El contexto regional El análisis de los mercados de trabajo docentes de la región MERCOSUR (nuevo MERCOSUR y asociados) requiere previamente
conocer las diferentes características socioeconómicas y demográficas de cada
uno de los países que conforman este bloque y que presentan perfiles
heterogéneos tanto en cantidad de población como en el nivel de desarrollo
económico y humano[6]
alcanzado. Sin duda Brasil concentra no sólo la mayor cantidad de población
sino que esta supera en poco menos que el doble a la suma de los habitantes del
resto de los países, pero concomitantemente presenta la mayor desigualdad en la
distribución de los ingresos. Argentina, Chile y Uruguay son los mejor
posicionados de la región en relación al PBI per cápita y al desarrollo humano. En el otro extremo
Bolivia y Paraguay tienen, aún una
importante porción de su población habitando zonas rurales y más de la mitad de
sus habitantes bajo la línea de pobreza, junto con una considerable desigualdad en la participación en la riqueza. Cuadro Nº 1. Mercosur y
asociados. Indicadores seleccionados.
(a)
El
PBIpc se expresa como paridad de poder adquisitivo (PPA) en dólares
estadounidenses (b)
Bolivia
año 2002; Chile año 2003, resto año 2005 (*) Bolivia año 2004 Fuentes: UNDP, Human Development
Report 2005 y CELADE, Boletín Demográfico 73, 2004 ;Panorama social de América
Latina, 2006 Se advierte que aún en los países
que muestran mejores indicadores, como Chile y Uruguay, algo menos de 1 de cada 5 habitantes está en
condición de pobreza. Uruguay es el país
que tiene la mejor situación relativa mientras que las poblaciones de Bolivia y
Paraguay son las que se encuentran en
peores situaciones. El análisis del nivel educativo
alcanzado por la población corrobora y refuerza las heterogeneidades que se
advierten al interior de la región. Mientras que en Argentina y Chile más de la
mitad de su población joven (de 25-34
años) ha finalizado el nivel secundario,
en Brasil solo el 11% de los varones y el 15% de las mujeres alcanzan el
capital educativo básico, es decir los 12 años de escolaridad. Uruguay y Paraguay presentan al respecto una
situación intermedia. Cuadro Nº 2. Nivel educativo alcanzado
por la población adulta. Porcentaje de la
población que ha completado los niveles
de enseñanza seleccionados, por edad y sexo según países, 2004
Fuente : Vitrina de Estadística .
Sistema de Información del Mercosur Educativo. 2004 Pero frente a estas condiciones tan
disímiles es necesario resaltar que, si bien a distintos ritmos, todos los países mejoraron su nivel educativo, tal como se advierte al
comparar el nivel educativo alcanzado por la población joven en relación a las cohortes de mayor
edad, logrando casi la universalización de la educación primaria. Sin embargo, estos logros no alcanzan a
superar situaciones críticas cuya resolución constituyen condiciones
imprescindibles para el desempeño en la sociedad actual: en todos se
observa que una importante porción de
los jóvenes, en edades en las que es esperable haber finalizado los estudios
secundarios, no alcanza a completar los
12 años de escolaridad, considerados necesarios para lograr una inserción
social y laboral adecuada. En Chile,
que es el país con mayor nivel de instrucción de la población de 25 a 34
años, 1/3 de ellos no finalizó el nivel medio y en el otro extremo, poco menos
de 9 de cada 10 adultos jóvenes brasileros se encuentra en esta situación
desventajosa. Sin duda la mayoría de
ellos pertenecen a hogares por debajo de la línea de pobreza. Si se comparan estos
datos con las tasas de desocupación que afectan a los individuos según los años
que han transitado por el sistema educativo se advierte la importancia que
adquiere el haber obtenido mayor nivel de instrucción. El cuadro N° 3 muestra
que en casi todos los países, la tasa de desocupación oscila a mediados de esta
primera década del siglo, alrededor del 10%. Por su parte, Bolivia y Paraguay,
presentan menores tasas de desocupación
(6% y 8% respectivamente), pero en mercados de trabajo que concentran a la mayoría de los ocupados en sectores de
baja productividad (70.9% de los ocupados en Bolivia y el 61.3% en Paraguay)[7]. Este promedio varía
significativamente según los años de instrucción de la población económicamente
activa. Así se observa que entre aquellos que tienen 13 o más años de escolaridad la tasa de desempleo es menor al
promedio, llegando en algunos países a ser
poco menos que la mitad de la media. Sin embargo también se advierten situaciones diferentes entre países cuando
se analiza cómo afecta la desocupación
a quienes tienen menor educación, situación que se relaciona con las
particulares estructuras productivas de cada país y el estadio en el que se encuentra el proceso de
modernización tecnológica. Cuadro Nº 3. Tasa de desempleo abierto, según sexo y años de
instrucción, en zonas urbanas.
Fuente: CEPAL, Panorama Social de
América Latina,2006. Por otra parte también se observa
una situación desventajosa de las mujeres en todos los países; ellas
tienen una tasa de desempleo mayor que
los varones en el promedio general y en casi todos los tramos de instrucción.
Sin embargo, la incidencia de la desocupación femenina según los años de instrucción se expresa en forma disímil en los
diferentes países. Así mientras que en
Argentina, Chile, Paraguay y Venezuela las mujeres con 10 a 12 años de
instrucción son las que presentan las mayores tasas de desocupación, en Brasil
y Uruguay están en esa situación las que tienen entre 6 y 9 años de educación,
mientras que en Bolivia la desocupación afecta en mayor medida a aquellas con
menos años de instrucción. Estas diferencias podrían estar relacionadas con la
interrelación entre pautas culturales y el desarrollo de las estructuras
productivas, aspecto que merece una investigación específica que excede los
objetivos de este informe. Asimismo se advierten grandes
diferencias entre los países respecto a la estructura del empleo femenino que
seguramente impactan en la elección de la docencia como actividad laboral por
parte de las jóvenes que han podido
acceder a estudios superiores. Mientras que en Argentina, Chile y Uruguay entre
el 75 y el 80% de las mujeres ocupadas son asalariadas, y las trabajadoras por
cuenta propia representan entre el 17/20%, se encuentran en una situación muy
distinta las mujeres que trabajan en Bolivia, donde casi 6 de cada diez trabaja
por su cuenta en ocupaciones no profesionales ni técnicas. En Paraguay y Venezuela están en tal
situación casi 4 de cada diez mujeres trabajadoras. Respecto al trabajo como
profesionales o técnicas se observa los mayores porcentajes de ocupadas en
tales puestos en Chile y Argentina y los menores en Bolivia y Paraguay, estando Brasil, Uruguay y Venezuela en una situación
intermedia. Cuadro Nº 4. Empleo femenino. Ocupadas según indicadores seleccionados de inserción laboral.
Fuente: Elaboración propia en base a CEPAL, Panorama Social
de América Latina,2006. La evidencia de la necesidad de
tener más años de instrucción para acceder al mercado laboral en una situación
más ventajosa, ha reforzado la
histórica demanda social por mayor educación.
En todos los países, en los últimos años, se observa que se incorporaron al sistema educativo una mayor
proporción de jóvenes, incrementándose
las tasas de escolarización de los grupos de entre 15-17 años. 3. EL EMPLEO DOCENTE EN EL MERCOSUR 3.1 La
expansión del sistema educativo En casi todos los países
de la región se ha incrementado significativamente el número de docentes con un
crecimiento que oscila entre 2,6% anual (Argentina) y 3,6% anual (Brasil).
Chile y Uruguay han aumentado su plantel docente de manera similar durante
los períodos considerados en el cuadro
a un promedio de 2,7% anual. Este crecimiento ha acompañado la expansión del
sistema educativo en general, superando el aumento de la matrícula, con
excepción de Chile en el que la situación es inversa; crece más la matricula
que los docentes que deben atenderla. Cuadro Nº 5. Evolución
del número de docentes, de alumnos y de las tasas netas de escolarización en grupos de edades seleccionados según
países. (1998 -2004) (*)
Nota: (*) Para Argentina se presentan
datos de 1994 y 2004 para matrícula y docentes y de 1997 y 2004 para las tasas
de escolarización (**) Paraguay informa para 1997 que los datos corresponden a cargos docentes (puestos de
trabajo) mientras que para 2004, se refiere a “docentes”. Debido a ello la
comparación no es válida Fuentes: Sistema de Información y Comunicación Mercosur
Educativo. Vitrinas Estadísticas 1997 y 2004. Para los datos de Argentina
correspondientes al año 1994, la fuente es el Censo Nacional de Docentes y
Establecimientos Educativos de ese año. Si se observan las tasas
de escolarización del nivel medio se advierte que quedan importantes grupos de
jóvenes por incorporar al sistema educativo, situación que permite conjeturar
un crecimiento sostenido de la demanda
de docentes en la región, en particular de profesores para el nivel medio, si
se implementan las políticas tendientes a cumplir con los compromisos asumidos
por la mayoría de los países de la región de alcanzar la universalización de la
educación básica y elevar fuertemente la completitud del nivel medio. Este incremento
diferencial del número de docentes no se tradujo en modificaciones
significativas en la organización escolar ni en las condiciones de trabajo de
maestros y profesores en los dos primeros ciclos de enseñanza. Como muestra el
cuadro nº 6 referido al tamaño de la clase, en el nivel primario el impacto fue
leve, con excepción de Uruguay donde el número de alumnos en el aula disminuyó
significativamente. En el primer ciclo del secundario se advierte una situación
similar, mientras que en el segundo ciclo se observa un aumento del tamaño de clase en Brasil y en Chile, en
menor medida en Paraguay y prácticamente sin variaciones en Argentina y
Uruguay. Cuadro Nº 6. MERCOSUR. Promedio de alumnos por sección por niveles de
enseñanza según países. 1997-2004
Fuentes:
Sistema de información y comunicación del MERCOSUR. Vitrinas de estadística
1997 Y 2004 La aparente
incongruencia entre el aumento del tamaño de la clase concomitantemente con
un incremento mayor del número de
docentes que el número de alumnos puede responder a los cambios introducidos en
los sistemas educativos, en especial en el nivel inicial y secundario, durante la
última década, que en algunos países transformaron tanto la
estructura como los contenidos
curriculares. La importancia que va
adquiriendo esta actividad laboral en la sociedad actual, tanto
cuantitativamente como cualitativamente nos conduce a indagar acerca de las
semejanzas y las diferencias existentes en la docencia entre los países del MERCOSUR y su posición en relación a los
países desarrollados.
3.2. Características sociolaborales de los
docentes
La docencia es una actividad predominantemente
femenina tanto en los países que conforman el MERCOSUR como en los países más
desarrollados, la mayoría de ellos miembros de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico –OCDE, como muestra el cuadro n°7. Esta actividad está casi exclusivamente conformada por mujeres en el nivel inicial
mientras que la presencia masculina aumenta en los niveles superiores de
enseñanza. Los docentes varones van adquiriendo un peso mayor en ambos ciclos
del nivel secundario, característica que se profundiza en los países de la OCDE
y en Chile. En este país los profesores representan poco menos de la mitad del
plantel docente en el secundario alto. Es muy probable que en los países de la
OECD y en Chile la docencia en el nivel secundario no sea visualizada como
actividad “para mujeres” como sucede en muchos
otros países y además constituya una actividad atractiva para los
varones, tanto en términos de ingreso como de valoración social.
Cuadro N° 7.
Porcentaje de mujeres en el total de docentes por nivel de enseñanza según
países seleccionados. Año 2004
Fuente :**
OECD. Education at a Glance 2006 *Argentina. Ministerio de Educación, Ciencia y
Tecnología. Censo Nacional de Docentes 2004 ***Chile:
UIS:UNESCO. Databse, PAG. Web Las personas que se dedican a la enseñanza son en
promedio más jóvenes en Argentina y Brasil que en Chile y en el los países de
OCDE. En el nivel de enseñanza primario
el 64% de los docentes de Brasil y el 55% de los de Argentina tienen menos de
40 años, mientras que casi el 70% de los maestros de Chile y casi el 60% del
promedio de los de la OCDE son mayores de esa edad. En el nivel secundario la
situación es similar aunque las diferencias son levemente menores. Este
envejecimiento del plantel docente en los países desarrollados ha sido objeto
de análisis por parte de distintos investigadores.[8]
Si bien este rasgo podría tener aspectos positivos en tanto el plantel docente contaría con mayor
experiencia, algunos estudios sostienen que esta situación es
desventajosa en la medida que aumenta los costos debido a la mayor antigüedad del personal docente, en detrimento de la posible incorporación de
mayor cantidad de docentes jóvenes. Además los más viejos tendrían dificultades
de adaptación a los nuevos desafíos pedagógicos. Cuadro Nº 8. Distribución
porcentual de los docentes por edad según países seleccionados. (Año 2004)
Argentina Ministerio de Educación, Ciencia y
Tecnología. Censo Nacional de Docentes 2004 3.3 Los salarios en la enseñanza La retribución que cada país
destina a los docentes posibilita estimar el valor social y económico que la sociedad le asigna a esta profesión y por
lo tanto, cuan atractiva será para los jóvenes al momento de elegir sus futuras
profesiones. El análisis de la evolución de los salarios docentes en los países del Mercosur entre
1996 y 2002 muestra en los de nivel primario una leve mejora durante
los primeros años que se estanca o decrece hacia 2002. Se observa un esfuerzo mayor en Argentina y
Brasil que en Chile y Uruguay en
sostener el crecimiento de los salarios de los docentes de este nivel
educativo. Teniendo en cuenta que los
salarios están calculados en términos de paridad de poder adquisitivo en cada país, es necesario
destacar la gran diferencia salarial existente entre el conjunto de países del Mercosur y los países
desarrollados. En efecto, se observa que
no sólo existe una brecha muy significativa entre la retribución que reciben
los docentes de estos dos grupos de países, sino que la misma se ha
incrementado fuertemente a partir del año 2000, dando cuenta del valor, no sólo
económico sino fundamentalmente social
que esta actividad tiene en esos países. Esta consideración no implica
desconocer el esfuerzo que los países latinoamericanos, con economías más
débiles, realizan para sostener y ampliar la educación, pero es necesario
señalar que el incremento de las distancias, tiene impacto no sólo en la calidad de vida de estos trabajadores
sino en las condiciones diferenciales para atraer a los mejores a la carrera
docente.
Gráfico N°2: Evolución de
los salarios de los docentes con 15 años de antigüedad. Nivel Secundario.
Países seleccionados. Años 1996 -2002. Fuente: Elaboración propia en base a datos
de OECD. “Education
at a Glance” . Ediciones
1998,2000,2002 y 2005. La evolución de los salarios de los profesores de
nivel de enseñanza secundaria es similar a la de los maestros del nivel
primario pero con caídas más pronunciadas en el caso de Argentina. La
brecha que se observa entre la retribución
que perciben los docentes en la mayoría de los países miembros de la OECD y en
los países latinoamericanos resulta aún más preocupante en tanto es el nivel medio al que se deberán destinar
los mayores recursos económicos y de capacitación y formación para que sus docentes contribuyan a reducir las
diferencias en los saberes y habilidades
existentes entre la mayoría de los jóvenes de estos grupos de países. Asimismo y desde otra mirada que
compara las remuneraciones docentes con las que perciben otros profesionales y técnicos en un grupo
de países seleccionados del MERCOSUR, se advierte que, como muestra el cuadro
nº 9, a mediados de los 90 los maestros
y profesores ganaban menos que los trabajadores con similar formación
educativa. La inserción laboral en el ámbito público o privado no modificaba
esta situación. O sea que los maestros y profesores del sector público
percibían salarios menores que el resto de los profesionales de ese sector, e
igual situación se observa entre quienes trabajaban en el sector privado. Cuadro Nº 9. Mercosur.
(países seleccionados). Remuneración promedio mensual efectiva de los
profesores de nivel Primario y Secundario, de los Profesionales y Técnicos y
del Total de Asalariados.(1)
(1)
Remuneración
promedio mensual en múltiplos de la línea de pobreza según el número de horas
trabajadas. *Excluye a los profesores
de la enseñanza primaria y secundaria. Fuente: extraído de “Situación de la Educación en América
Latina” Internacional de la Educación, Oficina regional para
América Latina. Costa Rica La comparación entre los
salarios de los docentes con el total de asalariados de cada país presentaba
situaciones disímiles entre los países. En Bolivia los docentes ganaban menos
que el total de asalariados mientras que en Brasil, Paraguay y Uruguay el salario promedio de los docentes era
similar a los valores promedio del conjunto de los asalariados. Chile
presentaba salarios docentes promedio levemente mejores que el total de
asalariados y con mayor poder adquisitivo que los otros países analizados, ya que el salario docente promedio era 6
veces superior al valor de la línea de pobreza.[9] 4. La situación en Argentina 4.1. La
expansión del sistema educativo La fuerte expansión del sistema educativo
argentino y el concomitante aumento se docentes, se verifica en primer lugar, a partir del análisis de la
evolución las tasas de escolarización.
En el país las tasas netas de escolarización[10]
en los distintos niveles educativos han crecido en las últimas décadas,
mostrando la inclusión paulatina de amplios sectores de la población dentro del
sistema educativo. Si una tendencia clara e
ininterrumpida puede observase en el largo plazo con relación al sistema de
educación formal[11] argentino
ha sido la masiva y continua ampliación de su cobertura a partir de 1960. En
1960 asistía a algún nivel del sistema educativo el 40,2% (3, 5 millones
personas) de la población de entre 5-29
años y en el 2001 el 63.4% (10.1 millones).[12]
Los datos del Censo
Nacional de Población del 2001 muestran que, ya en la década del 90, en la EGB 1y2/Primaria había una cobertura
cercana al 100% en todas las provincias y en la Ciudad de Buenos Aires.
Asimismo, se advierte que las tasas
netas de escolarización en los niveles superiores, aunque también
incrementándose paulatinamente desde hace décadas, eran considerablemente más bajas y mostraban una gran heterogeneidad en las distintas
jurisdicciones del país. El 78,4% de
los niños del país con entre 12-14
años, es decir en la edad teórica de cursarlo, asistía a la EGB3.Pero mientras
que en Santa Fe, La Pampa, Buenos Aires, Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos
Aires, más del 80% de los niños de esa edad asistía a ese nivel, en Sgo.del
Estero y Misiones lo hacía menos del 60%.
En el Polimodal las disparidades respecto a cobertura eran aún más
notorias. El 53,6% de los jóvenes del país con entre 15-17 años cursaba el
Polimodal, pero mientras que en la
Ciudad de Buenos Aires estaba en tal situación el 70,2% de los jóvenes de esa
edad, en Sgo.del Estero, Misiones, Formosa y Chaco, menos del 40% de ellos
asistía a ese nivel. [14] El incremento de las tasas de escolarización se materializó en un aumento significativo
de la matrícula escolar El sistema de educación formal el país, pasó de atender 4.928.173 alumnos en 1970
a 11.060.895 en el año 2000[15],
verificándose así un crecimiento del 124,4% en treinta años. Los mayores
incrementos de matrícula se observaron en el nivel superior (universitario y no universitario) y en el nivel medio. La
significación del alumnado que cursa
estudios universitarios en la población total pasó a ser cada vez mayor.
En 1970 había 106,7 alumnos universitarios por cada 10.000 habitantes y en el
año 2000 había 356.7, además había 122.1 alumnos que cursaban carreras
superiores no universitarias, tanto de formación docente como no docente. [16] Además del crecimiento del número de
instituciones y alumnos en todo el sistema educativo, también se expandió
significativamente la enseñanza privada en todos los niveles educativos,
especialmente en el nivel medio y en el nivel superior. El fenómeno adquiere
mayor intensidad en las grandes ciudades del país y especialmente en aquellas
con poblaciones con mayor poder adquisitivo. De los más de 12 millones de alumnos que concurren a los
distintos niveles educativos, el 77,4% asiste a establecimientos estatales.
En el conjunto de los niveles educativos, con excepción del universitario, las instituciones de gestión
privada atienden al 44,3% del alumnado de la Ciudad de Buenos Aires mientras
que en La Rioja y Formosa atienden a
menos del 10% de la matrícula total. [17] Asimismo, aún sin mediciones actualizadas que permitan cuantificar el fenómeno, se
advierte asimismo un desarrollo
significativo de propuestas educativas de variada índole fuera del sistema de
educación formal, tanto en el ámbito estatal como en el privado, relacionadas
con cursos de capacitación diversos, aprendizaje de idiomas, consumos
culturales, etc. En 1998 algo más de
una cuarta parte de la población del aglomerado del GBA con entre 5-60 años manifestó que asistía o
había asistido en los últimos años a cursos de educación no formal.[18]
Es esperable que esta demanda por educación no formal haya aumentado en estos
últimos dos años ante la mejoría en las condiciones económicas de al menos una
parte de la población. A partir del incremento de las tasas
de escolarización y del acceso creciente de distintos sectores sociales a los
niveles medios y altos del sistema, se
observa un cambio en el perfil educativo de la población en términos de máximo
nivel educativo alcanzado. En 1970 en el país sólo el 23,6% de la población de
15 o más años había accedido a la escolaridad secundaria (un 19.2% tenía
estudios secundarios completos o incompletos y un 4.4 tenía estudios
superiores, habiéndolos completado o no). Tres décadas después el 54,1% de la
población de más de 15 años estaba en esa situación (el 37.1% tenia estudios
secundarios completos o incompletos y un 17% estudios superiores, completos o
incompletos). [19] También debe destacarse que el
cambio en el perfil educativo de la población no -resulta tan notable como sería esperable en función de las
crecientes tasas de escolarización,
dada la existencia de altos porcentajes de deserción en dichos niveles. [20] Además,
la mejora que se advierte en el perfil educativo de la población del
país encubre situaciones muy diferentes
entre las diferentes jurisdicciones y entre sectores sociales[21]. Es en este contexto de fuerte y continua
expansión de la demanda de educación en Argentina en el que la actividad docente aumenta su importancia
en el mercado de trabajo global y adquiere relevancia económica y social. Por
ello resulta necesario conocer sus características y evolución.
4.2 El
mercado de trabajo docente en Argentina 4.2.1. Características de los ocupados en la rama de enseñanza
Considerando los aspectos
sociodemográficos y económicos, en la
Argentina la población empleada en la rama de la enseñanza presenta un mayor
grado de homogeneidad que la que trabaja
en el resto de las ramas de actividad. Esta característica también se advierte entre el personal docente del
resto del mundo.[22] El reconocimiento de la mayor homogeneidad
relativa de los trabajadores de la rama en comparación con los de otras, no obsta para reconocer que los mismos “si
bien poseen un núcleo básico común de competencias, también desarrollan una
especialización creciente…. y que las diferencias tanto en el ejercicio como en
las identidades profesionales que existen, por ejemplo, entre los maestros de
escuela primaria, los profesores de enseñanza secundaria y los profesores
universitarios son muy significativas”.[23]
La gran mayoría de los ocupados en
la rama que trabaja como docente en los diferentes niveles educativos y tipos
de educación del país, ha completado el
nivel superior de educación y, en un altísimo porcentaje, es mujer asalariada en el sector
público. En el año 2001, los ocupados en la rama de enseñanza
representaban el 8,5% del total de los ocupados en la Argentina[24].
En las distintas jurisdicciones provinciales el peso de la misma en la ocupación
total varía entre un 7,8% y un 10.8%.
Así, en muchas provincias el
empleo docente constituye una
interesante alternativa, sobre todo para los más educados que carecen en
general de otro tipo de oportunidades de inserción laboral. 4.2 2. Los
docentes en el empleo público
Desde
comienzos del desarrollo del sistema educativo argentino, la enseñanza ha
estado fundamentalmente a cargo del Estado. Hasta fines de los 70 el Estado
Nacional tenía a su cargo la gestión de
gran parte de la educación primaria, casi toda la educación media y
superior. De este modo desde el nivel central se definía e instrumentaba la
política educativa nacional y la mayoría de los trabajadores de la enseñanza
dependían de la administración pública
nacional. A partir de entonces se produjeron procesos de transferencia
de servicios a las distintas jurisdicciones, quedando solo a cargo del Estado
Nacional el financiamiento de las universidades nacionales. Por otra parte
después de los 60 comienza a adquirir alguna relevancia la educación gestionada
por el sector privado. Sin embargo,
como se ha mencionado, en la actualidad el Estado, en sus distintas instancias-
nacional, provincial y municipal- sigue siendo el mayor efector del servicio
educativo. Excluyendo a los docentes universitarios, más de las tres cuartas partes del personal docente trabaja en establecimientos gestionados por el
Estado (78%)[25]. Considerando
el conjunto de trabajadores docentes y no docentes, el 72,1% de los ocupados en
la rama trabajan en el sector público, siendo su participación disímil en las diferentes jurisdicciones del
país, pues como se ha mencionado, está
estrechamente relacionada con la cantidad de población que tiene capacidad económica para solventar la
educación privada. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires la participación del empleo privado (52.4%) en la rama supera a
la del empleo público en la misma. El sector público, en sus diferentes
niveles jurisdiccionales y funcionales[26]
y ramas de actividad empleaba en el
2001 al 21, 2% del total de los
ocupados en el país. Su importancia varía en las diferentes jurisdicciones y el
rango de dispersión se encuentra entre alrededor del 16% en la Ciudad de Buenos
y Córdoba y algo más del 40% en La Rioja y Santa Cruz. Entre 1991 y el 2001 el número de
ocupados en el sector público aumentó un 4,2%
y al igual que en otros sectores de actividad, creció muy
significativamente la participación del empleo en negro. Se observa una
disminución neta de puestos de trabajo en blanco que se reducen en un 2, 8%, a
la vez que se produce un incremento notable del número de empleados públicos
sin descuento jubilatorio (que se incrementaron un 116%).[27] Otro rasgo notable del empleo público en la
última década fue el cambio en su
composición. Debido a la transferencia
de servicios (entre ellos una parte de los servicios educativos)[28]
hacia las jurisdicciones provinciales y hacia la Ciudad de Buenos Aires y a la
privatización de empresas productivas y de servicios hasta entonces en manos de
empresas estatales, en esta década se incrementa fuertemente la participación
relativa del empleo público provincial,
(60% al 73%). Concomitantemente se reduce significativamente la participación
relativa del personal de empresas públicas
(desde un 12% a un 1%) y del
empleo público nacional (de 28%
a un 26%). El incremento del número de
trabajadores en la rama de la enseñanza, al que se aludió anteriormente, se encuentra así ligado al incremento del
empleo público provincial y no del empleo público en general. Como ya se expresó, los ocupados en
la Enseñanza tienen un peso significativo dentro del empleo público[29]
del país y de cada una de las jurisdicciones provinciales y de la Ciudad de
Buenos Aires. El 29% del total de ocupados en el sector público trabaja en la
rama de enseñanza, observándose un incremento de su papel respecto de 1991
cuando representaba el 25% del empleo público.[30]
Por otra parte, y considerando a la totalidad del empleo en el país se advierte que los que trabajan en la rama
de enseñanza en instituciones de gestión estatal representan el 6,1% del total
de los ocupados. 4. 2.3 La enseñanza en el empleo
femenino
Las mujeres representan el 37,6% de la población ocupada, pero en la rama
de la enseñanza constituyen la gran mayoría. De los 930.461 ocupados en la
rama, 730.293 o sea 8 de cada diez son
mujeres. La rama de la enseñanza tiene un peso muy importante en el empleo
femenino total. Según los datos del Censo del 2001, es la mayor empleadora de mujeres y ocupa en el
total país a un número mayor de mujeres que el Comercio y el Servicio Doméstico[31].
Trabajan en ella el 17.8% de las ocupadas. Contrariamente sólo absorbe al 2.9% de los varones ocupados. Dado que la rama de la enseñanza tiene un alto componente de empleo femenino,
su mayor o menor incidencia en el
empleo femenino de cada provincia depende de la mayor o menor participación de
las mujeres en el mercado de trabajo total y en cada una de las otras ramas. La
enseñanza es, en todas las jurisdicciones del país, una de las principales
fuentes de trabajo para las mujeres. 4.2.4. Entre los que tienen estudios
superiores Además
de constituir la empleadora por excelencia de mujeres, la rama de enseñanza
es en todo el país, la mayor empleadora
de personas con estudios superiores completos. Tres de cada diez ocupados
egresados de la educación superior (universitaria y no universitaria) se dedica
a la enseñanza. La rama tiene diferente importancia para los graduados del subsistema
no universitario y del universitario. La mitad de los ocupados que tienen títulos de nivel superior no
universitario (la mayoría de formación docente) trabaja en esta rama, mientras
que entre los egresados universitarios
su inserción laboral está más diversificada siendo predominante aquellos
ocupados en el sector salud y en servicios, inmobiliarios, empresariales y de
alquiler, sólo el 15,2% desarrolla sus tareas en la enseñanza como actividad
principal. Al respecto, se advierten
importantes diferencias ente los varones y mujeres. La enseñanza absorbe al 8.6% de los graduados universitarios que
están ocupados y a casi el triple (22. 8%) de las graduadas ocupadas. La
enseñanza es la actividad que tiene el mayor
porcentaje de trabajadores con estudios superiores completos (57.6%)
superando en este aspecto ampliamente al resto de las ramas, incluso a la de
servicios sociales y de salud, donde el 44,8% de sus trabajadores ha egresado
de la educación superior. Por la índole
de la actividad que se desarrolla, en la enseñanza entre los graduados de la educación superior predominan los que tienen títulos terciarios (43%),
mientras que en salud predominan los graduados universitarios. Entre
las mujeres ocupadas que tienen estudios superiores completos la significación de la rama es aún mayor que
en el total. Poco menos de la mitad de ellas (44.8%) están empleadas en la
enseñanza. En todas las jurisdicciones
la rama es la principal empleadora de mujeres con alto nivel educativo. 4.2.5
La rama y el empleo precario El
deterioro del mercado de trabajo en los 90, de características inéditas, tuvo
como su máxima expresión las elevadas tasas de desocupación abierta, pero
también se manifestó en un importante
deterioro de las condiciones laborales de aquellos que continuaban teniendo
trabajo o pudieron acceder a uno nuevo.
Hubo un significativo incremento
de la precariedad y su concomitante
desprotección, tanto en lo referente a la estabilidad laboral, la atención de
la salud y todos los demás beneficios
de la seguridad social, así como a la defensa sindical. Entre
el personal de la rama de enseñanza,
tanto el del sector público como el del
privado, también incide este problema, pero por la índole de la tarea y por el
tipo de empleador, se encuentra en
menor proporción que en casi todas las restantes ramas de actividad. Medida
la precariedad laboral a través del
indicador que expresa el porcentaje
de asalariados sin descuento jubilatorio, los datos que
surgen del Censo 2001, muestran que al
40% de los empleados del sector privado y al 12,3% de los que trabajaban en el
sector público no se les realizaba ningún descuento jubilatorio. El incremento
del empleo precario aún dentro del sector público también es un rasgo que se
acentúa significativamente en la década pasada. Históricamente,
dentro del sector privado las ramas con mayor desprotección laboral eran el
servicio doméstico, la agricultura, ganadería, caza y silvicultura y la
construcción, mientras que el resto de las ramas brindaban, en general,
protección social a sus ocupados. En la actualidad las que tienen mayor
porcentaje de ocupados protegidos son la de Intermediación Financiera y otros
servicios financieros, la Explotación de Minas y Canteras, la de Electricidad,
gas y agua y la rama de la enseñanza con el 86 % de los ocupados
protegidos. En el sector público, estas
mismas ramas son las que tienen mayores
porcentajes de trabajadores protegidos. En el caso de la Enseñanza al 96.6% de
los que trabajan en el sector público se les hace descuento jubilatorio[32],
mientras al 14 % de los que se desempeñan en establecimientos privados no se
les hace. Los salarios
docentes La población ocupada en esta rama de actividad,
conformada como ya se ha señalado, en su gran mayoría por mujeres con alta
educación, asalariadas del sector público, percibía durante el primer semestre
de 2004, un salario promedio de $ 534
trabajando 30 horas semanales.[33]
El ingreso individual percibido por los
ocupados en la enseñanza, en ese año, sólo
superaba al que recibían los trabajadores de la Construcción y los que
estaban en la actividad de Textiles y Confecciones. Por otra parte, se advierte
que la
enseñanza presenta la menor cantidad de horas trabajadas por semana,
situación que responde, en alguna
medida, a la forma de organización del
sistema educativo argentino, que
mayoritariamente brinda su servicio en jornadas de medio día. Por ello, si se considera el salario horario se
advierte que la remuneración que percibían estos trabajadores cambia de
posición en el ranking del conjunto de las ramas de actividad, superado por aquellos que trabajaban en
"Electricidad, gas y agua",
en "Productos metálicos, máquinas y equipos", y por las ramas de servicios que
empleaban mayoritariamente a personal
con alto nivel de educación. Sin embargo
debe tenerse en cuenta que los docentes requieren horas extraescolares para la
preparación de su tarea y la evaluación de los alumnos que necesariamente deberían considerarse
como parte de la jornada laboral. [34] Es pertinente realizar la comparación con
actividades que demandan un capital humano equivalente en cuanto a años de
formación que requieren para desempeñarse en ellas, y en este sentido, podrían
constituir alternativas de elección de carreras profesionales. En el año 2004
los ocupados en la enseñanza ganaban por hora menos que los trabajadores de la
Salud ($5,08), que los de la Administración Publica y Defensa ($5,31) y
estaban mucho más alejados de los que
se desempeñaban en Establecimientos Financieros ($7,45). Como producto de fuertes reclamos de recomposición
salarial por parte de los docentes, reclamos que comenzaron en la década
pasada, se han logrado aumentos, que en
el año 2006 ya garantizaban un salario
mínimo de bolsillo para el maestro de grado de nivel primario de $ 840 en todas las provincias. A modo indicativo,
entre junio de 2003 y junio de 2005, el salario promedio de un maestro de grado
al inicio de su carrera aumentó en
términos reales un 63%.[35] Posteriormente, la
recomposición salarial de los diferentes grupos de trabajadores ocurrida
durante el 2005 y los primeros meses de 2006 produjo cambios en la posición
relativa de los docentes. En efecto, la
Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al primer semestre de 2006 muestra
que para el total de aglomerados que esta fuente releva el salario horario de
los trabajadores de la enseñanza
alcanza a $ 10 y es junto con el
de los que trabajan en la actividad
financiera el más alto superando al de los que se desempeñan en servicios
inmobiliarios , empresariales y de alquiler ($8.-) , de la administración pública ($7.-) y de los servicios sociales
y de salud ($7.-). Sin embargo es preciso considerar, como se ha mencionado, que la enseñanza, a diferencia de otras
actividades, insume horas de trabajo adicionales fuera del ámbito laboral que
no son remuneradas. Diversos estudios
estiman que el tiempo dedicado a la preparación de clases, supervisión y
corrección, tareas específicas de la actividad docente, agregan un
significativo número de horas semanales que no se remuneran.[36]
Por lo tanto la posición relativa de la retribución a la actividad se
modificaría al considerar el trabajo adicional que necesariamente deben
realizar los docentes. 5. Consideraciones Finales El
estudio muestra que en los países del MERCOSUR y Asociados en las últimas décadas, aún en un contexto de deterioro de los
mercados de trabajo y de aumento de la pobreza, la actividad docente se
expandió y aumentó su importancia en el
conjunto de las actividades económicas. Este incremento puede entenderse como
una respuesta a la mayor demanda de
educación por parte del ámbito político, de las organizaciones sociales y de la
población en general. Frente
a la diversidad en los mercados de trabajo y en los niveles educativos
alcanzados por la población en los países de la región, los perfiles docentes presentan ciertas características similares. Por el contrario, los salarios
que perciben los docentes tienen diferente poder adquisitivo. Probablemente
estas diferencias se deban tanto a las diversas condiciones económicas de los respectivos Estados, a las diferentes capacidades de
negociación de los sindicatos docentes,
como al valor que la sociedad asigna a esta profesión. Sin embargo, y a pesar de estas
diferencias, los salarios de los
docentes de la región están muy por debajo de lo que perciben los docentes de
los países desarrollados. Respecto
a Argentina el estudio muestra la
creciente importancia que adquirió el
empleo en la rama de enseñanza en las tres últimas décadas y su significación
dentro del empleo femenino, el empleo asalariado, el empleo público y el empleo
de aquellos con mayores niveles educativos. El
número de ocupados en la enseñanza
creció en forma notable en las últimas décadas, posicionándose a
principios del nuevo siglo en tercer lugar
como empleadora de fuerza de trabajo y primera como empleadora de
mujeres, ocupando casi a un millón de personas, antecedida sólo por el comercio
y la industria. La mayor expansión ocurrió durante la década
del 80´ como consecuencia del
crecimiento de la matriculación en el sistema educativo y de la
necesidad de incrementar la oferta de docentes frente a la demanda social de
mayor educación. Este proceso continuó su expansión durante los 90’ impulsado además por la reforma educativa
que extendió la obligatoriedad de 7 a 10 años. Las tasas netas de
escolarización se han incrementado en
todas las provincias al mismo tiempo que se han reducido las diferencias entre
ellas entre 1991 y 2001. Si
bien el número absoluto de ocupados en la enseñanza creció en forma continua
durante todo el período analizado, la importancia que adquirió la rama en
cuanto a su participación relativa en el conjunto de actividades económicas,
estuvo estrechamente ligada al proceso de desindustrialización y disminución
neta del número de ocupados por la industria, la construcción y las actividades
primarias. El
trabajo muestra que la expansión de la actividad educativa no se encuentra
directamente asociada a los vaivenes de
los ciclos económicos como el resto de las actividades, aunque no se
puede desconocer que también sufre sus
consecuencias, afectando los salarios docentes. Sí se encuentra
relacionada a la demanda social de educación. Frente a esto los sistemas
educativos de los países del MERCOSUR
enfrentan un doble desafío: aggiornarse en una sociedad globalizada, en la que se han modificado los
procesos productivos y organizacionales
con el desarrollo vertiginoso de nuevas tecnologías que requieren nuevas
capacidades y habilidades; y simultáneamente contribuir a la inclusión social y la superación de la
pobreza de grandes sectores de la población. En
el caso de Argentina, hipotetizando acerca de
un probable escenario futuro es
esperable en el corto plazo una
disminución del ritmo de crecimiento del empleo en esta rama por diversos
factores. La población que aún queda
fuera del sistema educativo y que debiera ser incorporada en los niveles
considerados de educación básica (12 años de escolaridad, si se considera la
educación secundaria completa) es menor en valores absolutos que la que se
incorporó en décadas pasadas en las que
se alcanzó la cobertura universal del nivel primario y altas tasas de escolarización en los primeros años del
nivel secundario. Otra de las razones es el bajo crecimiento vegetativo de la
población que se encuentra en la
Argentina. También es esperable que la participación relativa de la rama de
enseñanza disminuya o se mantenga, en tanto continué el crecimiento de la ocupación
en otras ramas como la Industria, Construcción y otros servicios. En
el mediano plazo, podría volver a aumentar el ritmo de crecimiento de la
ocupación en la rama de enseñanza como consecuencia de la demanda social de
nuevos y diferentes servicios educativos dirigidos a diversos sectores sociales
y grupos de edad, así como a la expansión de la matrícula en el nivel de
enseñanza superior. Si
bien como se ha señalado el empleo en la rama tiene en la Argentina varias de las características de empleo “de calidad” en tanto es asalariado,
registrado y cuenta con los descuentos
y aportes a la seguridad social, no se comprueba que, en el país resulte especialmente atractivo para los
jóvenes que al finalizar el nivel medio deben decidir entre distintas opciones
de estudios superiores. Desde mediados de la década pasada se observa que la matriculación en los institutos
terciarios no universitarios ha crecido más que la universitaria, pero este ha
sido impulsado por la matriculación en carreras de formación técnico
profesional y no en las de formación docente que si bien también han
incrementado su matrícula lo han hecho con una intensidad muy inferior, aún al
incremento que se advierte en la matrícula universitaria. Este comportamiento
en el total país, puede sin embargo, presentar características distintas en
algunas de las jurisdicciones atendiendo a las distintas opciones laborales que
se pueden presentar. La
falta de atracción que muestran los
jóvenes argentinos hacia la profesión docente es similar a lo que
acontece en algunos países desarrollados según muestran diversas
investigaciones realizadas a nivel internacional. En ellas se advierte que en
EEUU y en algunos países europeos la
profesión docente es percibida con
status bajo en relación a otras ocupaciones. Este análisis ha abordado con
mayor detalle la situación en Argentina
y queda planteado el interrogante sobre el lugar que ocupa la docencia
dentro del conjunto de actividades en el resto de los países de la región,
considerando el papel central que la educación tiene para contribuir al
mejoramiento económico y de las condiciones de vida de la población. Bibliografía Abdala,Félix. Tendencias
recientes en la escolarización y la terminalidad del nivel medio de enseñanza,
Serie La Educación en Debate 1, Documentos de la DINIECE, Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología, Noviembre 2003. CEPAL, Panorama
Social de América Latina 2006 Dirié,
Cristina y otros, El mapa de la oferta de la
educación superior en Argentina en el año 2000”. Documento elaborado
para la Comisión de Mejoramiento de la Educación Superior, Ministerio de
Educación. Dirie, Cristina y Oiberman, Irene, "La profesión docente
en el mercado de trabajo actual" pág, 73, en Estudios del Trabajo Nº 22. Aset, Segundo semestre 2001. Dirie, C y Oiberman
, I. “La inserción laboral de los docentes en Argentina” Serie Estudios
Especiales. Documento N° 2 .Año1999. Dirección General Red Federal de
Información Educativa. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. Gómez,
M. “La
sobre educación y la dudosa modernización de los puesto de trabajo”, en
Revista Coyuntura y Desarrollo, FIDE N° 257,. Marzo 2000. IIPE-UNESCO,SITEAL, Tendencias recientes en la
relación entre educación y desempleo en América Latina.
Ibarrola, María de, Paradojas recientes de la
educación frente al trabajo y la inserción social, Tendencias y Debates
Nro.1, IIPE, RedEtis, IDES, COMPLETAR INDEC, Censos Nacionales de Población y Vivienda de
1980, 1991 y 2001 y Encuesta Permanente de Hogares diversos años. Marshall, Adriana, El
empleo en el sector educativo, Serie Estudios Especiales Nro.1, Red
Federal de Información Educativa, Ministerio de Educación de la Nación, 1999 Ministerio
de Educación, Ciencia y Tecnología - DINIECE, Relevamiento Anual 2004, www.me.gov.ar/diniece. - La demanda de educación no formal en el aglomerado del GBA”,
Serie Estudios Especiales Nro., 1999. Red Federal de
Información Educativa - Sistema Nacional de
Indicadores Educativos, Manual Metodológico, DINIECE, , Buenos Aires, enero 2005. - Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo. Nuñez
Prieto, Iván – El profesorado y la reforma de los 90: presiones de cambio y
evolución de la cultura docente. Proyecto alcances y resultados de las reformas
educativas en Argentina, Chile y Uruguay, La reforma educativa en la década de 1990. Un estudio
comparado de Argentina, Chile y Uruguay, Ministerio de Educación de
Argentina, Chile y Uruguay, Banco Interamericano de Desarrollo, Grupo Asesor de
la Universidad de Stanford, Buenos Aires, 2004. OCDE (2002) Attracting, developing and retaining
effective teachers. Design and implementation plan of activity. Paris:
OCDE, en (www. ecd.org/edu/teacherpolicy) OCDE, Teachers
matter – Attracting developing and retaining effective teachers, 2005 Tedesco, Juan Carlos - Los docentes y los desafíos de la profesionalizaci{on,
IIPE/UNESCO, Sede Buenos Aires, 2001 OIT, La
educación permanente en el siglo XXI: nuevas funciones para el personal de
educación. Informe para el debate de la reunión paritaria sobre
la educación permanente en el siglo XXI: nuevas funciones para el personal de
educación, Ginebra, 10 - 14 abril de 1998, Oficina Internacional del Trabajo,
Ginebra. [1] Para 13 países de América Latina (incluidos los que conforman el Mercosur)
“alrededor de 2002, la tasa de retorno promedio para el ciclo básico de
educación se situó en torno a 0.08 mientras que el premio promedio para los
asalariados que cursaron formación secundaria fue del 0.12 y el del grupo más
calificado de la fuerza de trabajo, que posee educación terciaria, obtuvo
rendimientos en torno a 0.18. Estos
resultados constatan de manera sencilla la forma en que una mayor formación
educativa garantiza una mejor inserción ocupacional y contribuye a incrementar
la productividad y la capacidad de generación de ingresos” Cfr.CEPAL, Panorama Social de América Latina
2006 [2] IIIPE-UNESCO,SITEAL, Tendencias
recientes en la relación entre educación y desempleo en América Latina. Se
refiere a comparaciones entre los primeros años de la década del 90 y el
2002/2003 (según los países). [3] Cfr. de Ibarrola, María- Paradojas
recientes de la educación frente al trabajo y la inserción social, Serie
Tendencias y Debates Nro.1, IIPE, RedEtis (IIPE/IDES), 2004 [4] Cfr. OIT, La educación permanente en el
siglo XXI: nuevas funciones para el personal de educación. Informe para
el debate de la reunión paritaria sobre la educación permanente en el siglo
XXI: nuevas funciones para el personal de educación, Ginebra, 10 - 14 abril de
1998, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra. [5] Para el caso argentino cfr. Gómez,
M. “La sobre educación y la dudosa modernización de los puestos de trabajo”, en
Revista Coyuntura y Desarrollo, FIDE N° 257,. Marzo 2000. [6] Desarrollo humano remite a los
componentes definidos en el indicador
respectivo elaborado por Naciones
Unidas. [7] CEPAL, Panorama Social de América
Latina, 2006 [8]
OCDE (2002) Attracting, developing and retaining effective teachers. Design and
implementation plan of activity. Paris: OCDE, en (www.
ecd.org/edu/teacherpolicy) [9] En Chile la situación histórica de
bajas remuneraciones a los docentes, agravada durante el régimen militar, y en
particular en los años 80, mejora notablemente en los años 90. La referida
tendencia ha sido avalada por el estudio técnico de las organizaciones de los
docentes, que cuantificó el deterioro experimentado desde 1970 y reconoció que
entre 1990 y 1999 los promedios de los salarios docentes se habían incrementado
en 129,4% .Cfr.Nuñez Prieto, Iván –“ El profesorado y la reforma de los 90:
presiones de cambio y evolución de la cultura docente”. La reforma
educativa en la década de 1990. Un estudio comparado de Argentina, Chile y
Uruguay, Ministerio de Educación de
Argentina, Chile y Uruguay, Banco Interamericano de Desarrollo, Grupo Asesor de
la Universidad de Stanford, Buenos Aires, 2004. [10] Es el porcentaje de población
escolarizada en cada nivel de enseñanza y cuya edad coincida con la edad
teórica del nivel que cursan, respecto del total de la población de ese grupo
de edad. Cfr. Sistema Nacional de Indicadores Educativos, Manual Metodológico,
DINIECE, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, Buenos Aires, enero
2005. [11] El sistema educativo argentino se
estructura en dos grandes subsistemas: la educación formal y la no formal. La
educación formal es aquella que permite la movilidad vertical de los alumnos,
que acredita para continuar los estudios en el año/ciclo/nivel siguiente y
cuenta con distintos tipos de educación (común -destinada a la mayor parte de
la población-, especial, adultos y artística) y diferentes niveles de
enseñanza. Por su parte, la educación no formal es aquella que complementa, amplía
y/o satisface las necesidades no atendidas o cubiertas por la educación formal,
de manera simultánea o no, respecto de las ofertas educativas formales. [12] Cfr. Félix Abdala, Tendencias
recientes en la escolarización y la terminalidad del nivel medio de enseñanza,
Serie La Educación en Debate 1, Documentos de la DINIECE, Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología, Noviembre 2003. [13] Cfr. Censo Nacional de Población y
Vivienda de 1980 y de 1991. [14] Cfr.Censo Nacional de Población y
Vivienda 2001 (puede agregarse cuadro y también gráfico que están en informe de
ONE) [15] Cfr. Están incluídos los alumnos de
educación superior, universitarios y no universitarios. [16] Cfr.Dirié, Cristina y otros –El mapa
de la oferta de la educación superior en Argentina en el año 2000”. Documento
elaborado para la Comisión de Mejoramiento de la Educación Superior, Ministerio
de Educación. En
1970 los alumnos que cursaban estudios
en instituciones de educación superior no universitaria era muy escaso. (menos
de 40 mil) Cfr.Datos DIEPE [17] Cfr. datos del Relevamiento Anual 2004 [18] Cfr. “La demanda de educación no
formal en el aglomerado del GBA”, Serie Estudios Especiales Nro.7, Red Federal
de Información Educativa, Ministerio de Educación de la Nación, 1999. [19] Cfr.Censos Nacionales de Población
de 1970 (del 70 extraídos de Tedesco, sobre industria) y 2001. [20] Respecto a este tema
confrontar,.entre otros, Abdala, Félix,
op.cit y estadísticas universitarias en
pág.web del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Argentina. www.me.gov.ar [21] En la Ciudad de Buenos Aires las
tres cuartas partes de su población de 15 y más años accedió al secundario y en
Sgo.del Estero y Misiones solo cuatro de cada diez. [22]
OCDE, Teachers matter – Attracting developing and retaining effective teachers,
2005 [23] Cfr. Tedesco,
Juan Carlos , Los docentes y los
desafíos de la profesionalización, IIPE/UNESCO, Sede Regional Buenos Aires, 2001 [24] Según información del Censo 2001 [25] La participación de los docentes del sector estatal en
el total de docentes se ha
mantenido entre 1994 y el 2004. Cfr.
Resultados definitivos del Censo Nacional de Docentes y Establecimientos
Educativos de 1994 y del Censo Nacional
Docente 2004.Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Argentina. [26] Administración pública nacional,
provincial y municipal, empresas públicas, poder ejecutivo y poderes
legislativo y judicial. [27] Cfr.Censo de Población 1991 y 2001 [28] A fines de la década del 70 se
habían transferido a las jurisdicciones provinciales y al Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires la educación de nivel primario. Durante los 90 se transfirieron
las escuelas de nivel medio y las instituciones de nivel superior no
universitario. [29] A diferencia de otros datos que
circulan sobre cantidad de empleados públicos, los datos del Censo de Población del 2001 incluyen tanto a los asalariados a los que se les hace descuento
jubilatorio como a aquellos a los que no se les hace y, se supone, trabajan
como contratados. [30]
Cfr.Adriana Marshall, El empleo
en el sector educativo, Serie Estudios Especiales Nro.1, Red Federal de
Información Educativa, Ministerio de Educación
de la Nación, 1999 [31]Datos más actuales pero
circunscriptos al total de aglomerados urbanos relevados por la EPH, muestran
que la situación relativa de la enseñanza en el mercado de trabajo femenino ha
cambiado. Es la tercera empleadora de mujeres, luego del servicio doméstico y
del comercio. La enseñanza ocupa al 14,8% de las mujeres que trabajan, el
servicio doméstico el 18.3% y el comercio el 17,8%. Cfr.EPH Contínua,
2do.semestre 2006. [32] Si bien muchos de los reclamos
salariales que plantean los trabajadores docentes se refieren a que perciben una parte de su salario en negro,
solicitando su inclusión como parte del salario total , sujeto a los descuentos
y aportes para la seguridad
social, el análisis realizado parte de
considerar como precarios sólo a aquellos trabajadores a los que no se les
realiza ningún descuento. [33] Según
datos de la Encuesta Permanente de Hogares. primer semestre de 2004, para el
total de aglomerados urbanos que releva la encuesta, y considerando el ingreso
medio individual de la población con
una sola ocupación. [34] Ver,
Dirie, Cristina y Oiberman, Irene,
"La profesión docente en el mercado de trabajo actual" pág, 73,
en Estudios del Trabajo Nº 22. Aset,
Segundo semestre 2001. [35] Datos de
Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo. Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología de Argentina. [36] Según
datos del Censo Nacional de Docentes y Establecimientos Educativos 1994, el 25%
de los docentes destinaba entre 1 y 5
horas semanales a la enseñanza fuera del lugar de trabajo, el 35% entre 6 y 10 horas, un 20% de 11 a 15
horas y el 20% restante más de 16 horas semanales. Cf. Dirie, C y Oiberman , I. “La inserción laboral de los
docentes en Argentina” Serie Estudios Especiales. Documento N° 2 .Año1999.
Dirección General Red Federal de Información Educativa. Ministerio de Cultura y
Educación de la Nación. |
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