EL EMPLEO EN LA DOCENCIA y LA DEMANDA SOCIAL DE EDUCACIÓN EN EL MERCOSUR

Autoras:  Cristina Dirié e Irene Oiberman

 

Junio de 2007

 

1. Introducción

 

En  un contexto de expansión y cambio de los sistemas educativos y de  creciente demanda social de educación,  el presente trabajo analiza el  incremento  del empleo docente en los mercados de trabajo de los países  del MERCOSUR, focalizando la atención sobre las características y evolución de este mercado de trabajo en Argentina.

 

En las ultimas décadas en todos los países de la región se observa una constante demanda social por mayor educación; esta demanda se basa en el hecho de que, en un mundo globalizado que asigna un alto valor a la producción de conocimiento y a las tecnologías de la información y  comunicación, tener mayor educación permite una mayor inclusión no sólo laboral sino también social y cultural. La demanda proviene tanto del sector productivo necesitado de recursos humanos más competitivos y más calificados como del ámbito político; en este último, no solo los partidos políticos sino también los movimientos sociales requieren la formación de una nueva ciudadanía.

 

Por otra parte esta mayor demanda responde, también,  a la creciente devaluación de las credenciales educativas para desempeñarse en el mercado de trabajo. Se requieren más años de educación para los diferentes puestos de trabajo. Ya en  los años 70, había comenzado a hacerse evidente en América Latina y en Argentina en particular,  un paulatino proceso de devaluación de las credenciales educativas y un deterioro general de las posibilidades de empleo, que, con posterioridad,  fue afectando también a los más educados, llevando a un fenómeno conocido como de sobre educación

 

Cuando aún importantes segmentos de la población joven no logra finalizar los estudios de nivel secundario, diversas investigaciones   muestran que disminuye cada vez más el valor de los certificados de nivel medio en el mercado de trabajo y que solo  quienes poseen estudios superiores parecen conservar tasas de retorno aceptables. [1]

 

Asimismo,   al analizar la evolución de las tasas de desocupación por nivel educativo en la mayoría de los países de América Latina  “se observa como tendencia que los incrementos relativos de las tasas de quienes no completaron la secundaria fueron similares a los de quienes completaron dicho nivel y resultaron más altos que los aumentos de la desocupación de quienes completaron la educación superior o universitaria. Aunque las tasas de desocupación también crecieron entre estos últimos, los ocupados con mayor nivel educativo fueron los menos expuestos al riesgo de integrar el desempleo”[2]. No obstante, lo ocurrido durante los 90 en la Argentina y también en muchos países latinoamericanos ha mostrado “los límites de los procesos educativos y el alcance real de la formación en la solución de los problemas de trabajo y de inserción social frente a otros problemas estructurales de las sociedades latinoamericanas, económicos y políticos, que tuvieron efectos más poderosos sobre la desigualdad en el empleo, los ingresos y la propia escolaridad”[3].  A pesar de estas limitaciones,  la educación constituye una condición necesaria aunque no suficiente para asegurar una adecuada inserción social y laboral.

 

La demanda de mayor educación se incrementa significativamente a partir de la década de los 80’   y se expresa en el crecimiento de la matrícula de todos los niveles educativos de la educación básica. Ello ha generado el aumento del número de instituciones educativas y de docentes necesarios para atender a la creciente población escolar. En efecto, los documentos internacionales muestran el crecimiento de la matrícula escolar en toda  América Latina, que  ha logrado prácticamente la universalización de la educación primaria y un fuerte incremento de la asistencia al nivel secundario y superior.

 

 Pero este proceso  también condujo a una situación critica de los sistemas educativos en la medida en que, en muchos casos, no se implementaron políticas educativas acordes a las necesidades y a las características culturales  de los sectores sociales que se incorporaban y a los  requerimientos de nuevos conocimientos, ni tampoco se destinaron los recursos suficientes para una empresa de tal envergadura. Todos estos elementos afectaron  las características y las  condiciones del trabajo docente.

 

Frente a la crítica situación educativa y la toma de conciencia de la centralidad de la educación para el desarrollo económico y social,  los gobiernos de los países latinoamericanos  asumieron compromisos para superar la inequidad e ineficiencia de los sistemas educativos, mejorar las condiciones de trabajo de los docentes,  revertir el desprestigio de la profesión y aumentar el financiamiento. Desde 1992 en adelante las Reuniones  de Ministros de Educación de América Latina  y Caribe   formularon estrategias a partir de las cuales se  proponía  mejorar la calidad y avanzar hacia una mayor equidad, modernizar los sistemas educativos modificando los estilos de planificación y administración,  mejorando la  formación docente inicial y en servicio.  Para cumplir con estas metas se elaboraron políticas con consecuencias disímiles según los países.

 

En este marco, el empleo en esta actividad fue adquiriendo un peso considerable y creciente que se relaciona con la respuesta a la mayor demanda social de educación y a la implementación de las reformas educativas.

 

 Por otra parte no resulta necesaria solo la educación que se imparte secuenciadamente en los distintos niveles de enseñanza  en los que se organizan los distintos sistemas educativos. “Las múltiples funciones que se atribuyen tradicionalmente a la educación y a la formación, combinadas con el énfasis que dan nuestras sociedades modernas a los cambios constantes - políticos, económicos ambientales, tecnológicos, sociales - exigen inevitablemente que el aprendizaje se convierta en una función permanente. Si el conocimiento, las calificaciones y las capacidades de aprendizaje no se renuevan, la capacidad de los particulares, y por extensión de las comunidades o de las naciones, para adaptarse a un nuevo entorno se verá considerablemente reducida, cuando no completamente anulada. Se trata de una cuestión de supervivencia. En este sentido, la importancia del aprendizaje a todo lo largo de la vida activa, e incluso después, pasará a ocupar cada vez más un lugar prioritario en los planes de los particulares, de los países y de la comunidad internacional de maneras más concretas que en la actualidad”.[4]

 

Así, distintas razones convergen para que  la demanda social de educación  aumente significativamente,  generando un importante crecimiento y diversificación de la  oferta educativa. Los Estados y el sector privado respondieron a esta demanda  incrementando los años de escolaridad obligatoria,  la oferta de servicios educativos, y por ende,  aumentando los puestos de trabajo en la enseñanza.

 

En  síntesis, las  razones  antes descriptas impulsaron en las últimas décadas una fuerte expansión de los  sistemas educativos de América Latina,  pero  en el contexto de mercados de trabajo caracterizados, en general,  por  un débil dinamismo en cuanto a la generación de empleos ( y en algunos sectores productivos hasta pérdida neta de los mismos), con condiciones laborales cada vez más flexibles e  inestables, con un fuerte crecimiento del empleo informal y una subutilización relativa de la fuerza de trabajo con mayores niveles de formación[5] Si bien  los mercados de trabajo latinoamericanos han comenzado a recobrar dinamismo en el marco del crecimiento del PBI y de cambios en la política económica adoptada en los primeros años del presente siglo por gran parte de los países de América Latina, persisten fuertemente las condiciones laborales de informalidad y precariedad laboral. En este marco el análisis de las características del empleo docente, sobre todo en el caso argentino, tiene por objeto mostrar su importancia e incidencia en el empleo global a lo largo de las últimas décadas.

 

2.  El contexto regional

 

El análisis de los mercados de trabajo docentes  de la región  MERCOSUR (nuevo MERCOSUR y asociados) requiere previamente conocer las diferentes características socioeconómicas y demográficas de cada uno de los países que conforman este bloque y que presentan perfiles heterogéneos tanto en cantidad de población como en el nivel de desarrollo económico y   humano[6] alcanzado.

 

Sin duda Brasil concentra no sólo la mayor cantidad de población sino que esta supera en poco menos que el doble a la suma de los habitantes del resto de los países, pero concomitantemente presenta la mayor desigualdad en la distribución de los ingresos. Argentina, Chile y Uruguay son los mejor posicionados de la región en relación al PBI per cápita y al  desarrollo humano. En el otro extremo Bolivia y Paraguay  tienen, aún una importante porción de su población habitando zonas rurales y más de la mitad de sus habitantes bajo la línea de pobreza, junto con  una considerable desigualdad en la participación en  la riqueza.

 

Cuadro Nº 1. Mercosur y asociados. Indicadores seleccionados.

(a)       El PBIpc se expresa como paridad de poder adquisitivo (PPA) en dólares estadounidenses

(b)       Bolivia año 2002; Chile año 2003, resto año 2005

(*) Bolivia año 2004

Fuentes: UNDP, Human Development Report 2005 y CELADE, Boletín Demográfico 73, 2004 ;Panorama social de América Latina, 2006

 

 

Se advierte que aún en los países que muestran mejores indicadores, como Chile y Uruguay,  algo menos de 1 de cada 5 habitantes está en condición de pobreza.  Uruguay es el país que tiene la mejor situación relativa mientras que las poblaciones de Bolivia y Paraguay  son las que se encuentran en peores  situaciones.

 

El análisis del nivel educativo alcanzado por la población corrobora y refuerza las heterogeneidades que se advierten al interior de la región. Mientras que en Argentina y Chile más de la mitad de  su población joven (de 25-34 años) ha finalizado el nivel secundario,   en Brasil solo el 11% de los varones y el 15% de las mujeres alcanzan el capital educativo básico, es decir los 12 años de escolaridad.  Uruguay y Paraguay presentan al respecto una situación intermedia.

 

Cuadro Nº 2. Nivel educativo alcanzado por la población adulta.

Porcentaje de la población que ha completado  los niveles de enseñanza seleccionados, por edad y sexo según países, 2004

 

Nivel educativo alcanzado

Sexo

Argentina

Brasil

Chile

Paraguay

Uruguay

 

 

 

 

 

 

 

Sólo hasta Primario Completo (a)

 

 

 

 

 

 

25 – 34

 

 

 

 

 

 

 

Varones

29,4

27,4

11,8

53,3

31,1

 

Mujeres

26,6

25,8

10,6

55,6

25,6

55 – 64

 

 

 

 

 

 

 

Varones

53,2

28,3

47,9

79,8

54,9

 

Mujeres

56,2

27,5

50,8

84,7

55,1

 

 

 

 

 

 

 

Al menos Secundario Alto (b)

 

 

 

 

 

 

25 – 34

 

 

 

 

 

 

 

Varones

54,7

11,7

63,7

31,2

35,0

 

Mujeres

60,4

15,0

65,9

32,7

44,1

55 – 64

 

 

 

 

 

 

 

Varones

35,1

9,5

33,2

13,6

27,6

 

Mujeres

35,2

8,1

30,4

10,9

27,9

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente : Vitrina de Estadística . Sistema de Información del Mercosur Educativo. 2004

 

Pero frente a estas condiciones tan disímiles es necesario resaltar que, si bien a distintos ritmos,  todos los países mejoraron su  nivel educativo, tal como se advierte al comparar el nivel educativo alcanzado por la población  joven en relación a las cohortes de mayor edad, logrando casi la universalización de la educación primaria.  Sin embargo, estos logros no alcanzan a superar situaciones críticas cuya resolución  constituyen condiciones  imprescindibles para el desempeño en la sociedad actual: en todos se observa   que una importante porción de los jóvenes, en edades en las que es esperable haber finalizado los estudios secundarios,  no alcanza a completar los 12 años de escolaridad, considerados necesarios para lograr una inserción social y laboral adecuada. En Chile,  que es el país con mayor nivel de instrucción de la población de 25 a 34 años, 1/3 de ellos no finalizó el nivel medio y en el otro extremo, poco menos de 9 de cada 10 adultos jóvenes brasileros se encuentra en esta situación desventajosa. Sin duda la  mayoría de ellos pertenecen a hogares por debajo de la línea de pobreza.

Si se comparan estos datos con las tasas de desocupación que afectan a los individuos según los años que han transitado por el sistema educativo se advierte la importancia que adquiere el haber obtenido mayor nivel de instrucción. El cuadro N° 3 muestra que en casi todos los países, la tasa de desocupación oscila a mediados de esta primera década del siglo, alrededor del 10%. Por su parte, Bolivia y Paraguay, presentan  menores tasas de desocupación (6% y 8% respectivamente), pero en mercados de trabajo que concentran a  la mayoría de los ocupados en sectores de baja productividad (70.9% de los ocupados en Bolivia y el 61.3% en Paraguay)[7].

 

Este promedio varía significativamente según los años de instrucción de la población económicamente activa. Así se observa que entre aquellos que tienen 13 o más años de  escolaridad la tasa de desempleo es menor al promedio, llegando en algunos países a ser  poco menos que la mitad de la media. Sin embargo también se advierten  situaciones diferentes entre países cuando se analiza  cómo afecta la desocupación a quienes tienen menor educación, situación que se relaciona con las particulares estructuras productivas de cada país y el estadio  en el que se encuentra el proceso de modernización tecnológica.

 

Cuadro Nº 3. Tasa de desempleo abierto, según sexo y años de instrucción, en zonas urbanas.

 

Países

Sexo

 

              Años de instrucción

 

Total

0 a 5 años

6 a 9 años

10 a 12 años

13 y más años

 

Total

10,6

9,7

12

12,3

6,7

Argentina

Hombres

9,2

10,2

10,6

9,9

5,8

2005

Mujeres

12,5

8,7

14,2

17

7,5

 

Total

6

12

5,2

3,3

3,3

Bolivia

Hombres

4,9

10,1

3,3

2

3,9

2004

Mujeres

7,3

14,5

7,5

4,2

2,7

 

Total

10,7

8,3

14,6

12

5,4

Brasil

Hombres

8,3

6,6

11,4

8,7

4,7

2005

Mujeres

13,7

11,1

19,2

15,6

5,9

 

Total

10,1

10,8

10,6

11,2

7,5

Chile

Hombres

9.0

10,5

9,6

8,9

6,2

2003

Mujeres

12,4

11,4

12,3

14,7

9,4

 

Total

8

7,7

9,2

8,2

6,1

Paraguay

Hombres

7

10,5

9,7

5,1

3,8

2005

Mujeres

9,2

5,2

6,6

12,6

8,3

 

Total

12,1

10,3

13,9

12,8

8,5

Uruguay

Hombres

9,5

7,6

10,6

9,6

7,2

2005

Mujeres

15,3

15,3

18,9

16,3

9,4

 

Total

11,4

9,3

11,4

12,7

11,3

Venezuela

Hombres

10,3

8,7

10,7

11,2

9,7

2005

Mujeres

13

10,5

12,5

14,9

12,7

 

Fuente: CEPAL, Panorama Social de América Latina,2006.

Por otra parte también se observa una situación desventajosa de las mujeres en todos los países; ellas tienen  una tasa de desempleo mayor que los varones en el promedio general y en casi todos los tramos de instrucción. Sin embargo, la incidencia de la desocupación femenina según los años de instrucción  se expresa en forma disímil en los diferentes países.  Así mientras que en Argentina, Chile, Paraguay y Venezuela las mujeres con 10 a 12 años de instrucción son las que presentan las mayores tasas de desocupación, en Brasil y Uruguay están en esa situación las que tienen entre 6 y 9 años de educación, mientras que en Bolivia la desocupación afecta en mayor medida a aquellas con menos años de instrucción. Estas diferencias podrían estar relacionadas con la interrelación entre pautas culturales y el desarrollo de las estructuras productivas, aspecto que merece una investigación específica que excede los objetivos de este informe.

Asimismo se advierten grandes diferencias entre los países respecto a la estructura del empleo femenino que seguramente impactan en la elección de la docencia como actividad laboral por parte de las jóvenes  que han podido acceder a estudios superiores. Mientras que en Argentina, Chile y Uruguay entre el 75 y el 80% de las mujeres ocupadas son asalariadas, y las trabajadoras por cuenta propia representan entre el 17/20%, se encuentran en una situación muy distinta las mujeres que trabajan en Bolivia, donde casi 6 de cada diez trabaja por su cuenta en ocupaciones no profesionales ni técnicas.  En Paraguay y Venezuela están en tal situación casi 4 de cada diez mujeres trabajadoras. Respecto al trabajo como profesionales o técnicas se observa los mayores porcentajes de ocupadas en tales puestos en Chile y Argentina y los menores en Bolivia y Paraguay, estando  Brasil, Uruguay y Venezuela en una situación intermedia.

 

Cuadro Nº 4. Empleo femenino. Ocupadas según indicadores  seleccionados de inserción laboral. 

 

 

Total Asalariadas

 

%

Empleadas domésticas  asalariadas

%

Profesionales y técnicas asalariadas

 

%

Total de Trabajadoras por Cuenta Propia

%

Trabajadoras por cuenta propia no profesionales .ni técnicas

%

Argentina   2005

79.0

16.,1

10.7

18.4

13.6

Bolivia        2004

39,5

10.0

3.7

58.2

57.0

Brasil          2005

73.1

18.7

7.0

23.9

20.9

Chile           2003

80.0

16.3

12.8

17.0

10.5

Paraguay   2005

61.3

23.0

5.1

35.4

33.0

Uruguay     2005

76.9

14.8

6.9

20.8

16.8

Venezuela  2005

58.7

5.0

7.3

39.1

36.6

 

Fuente: Elaboración propia en base a CEPAL, Panorama Social de América Latina,2006.

La evidencia de la necesidad de tener más años de instrucción para acceder al mercado laboral en una situación más ventajosa,  ha reforzado la histórica demanda social por mayor educación.  En todos los países, en los últimos años,   se observa que se incorporaron al  sistema educativo  una mayor proporción de  jóvenes, incrementándose las tasas de escolarización de los grupos de entre 15-17 años.

 

 

3. EL EMPLEO DOCENTE EN EL MERCOSUR

3.1  La expansión del sistema educativo

 

En casi todos los países de la región se ha incrementado significativamente el número de docentes con un crecimiento que oscila entre 2,6% anual (Argentina) y 3,6% anual (Brasil). Chile y Uruguay han aumentado su plantel docente de manera similar durante los  períodos considerados en el cuadro a un promedio de 2,7% anual. Este crecimiento ha acompañado la expansión del sistema educativo en general, superando el aumento de la matrícula, con excepción de Chile en el que la situación es inversa; crece más la matricula que los docentes que deben atenderla.

 

Cuadro Nº 5. Evolución del número de docentes, de alumnos y de las tasas netas de escolarización  en grupos de edades seleccionados según países.

(1998 -2004) (*)

 

PAISES Y AÑOS

DOCENTES

MATRICULA

Tasas netas de escolarización

7 A 14

15 A17

18 A 24

 

 

 

 

 

 

Argentina

                         1994

655.750

         9.610.350

 100,8

                      69,1

       S/d

2004

826.536

12.164.678

104,3

79,8

20,0

Diferencia %

 26.04

 25.5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Brasil               1997

2.020.903

51.515.239

95.8

79,3

s/d

2004

2.543.576

57.849.700

97,0

80,6

10,5

Diferencia %

25.8

12.3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Chile                1997

140.652

3.652.787

96.3

84.0

s/d

2003

164.189

4.540.775

95,6

89,2

s/d

Diferencia %

16.7

24,3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Paraguay   **   1997 

86.359

1.411.921

91.8

47.3

s/d

2004

89.656

1.749.495

96,1

64,7

s/d

Diferencia%

(3.8)

23,9

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uruguay          1997

56.948

815.222

103.1

62.5

s/d

2004

67.826

913.809

100,9

76,3

12,5

Diferencia%

19.1

12,1

 

 

 

Nota: (*) Para Argentina se presentan datos de 1994 y 2004 para matrícula y docentes y de 1997 y 2004 para las tasas de escolarización

(**) Paraguay informa para 1997 que los datos  corresponden a cargos docentes (puestos de trabajo) mientras que para 2004, se refiere a “docentes”. Debido a ello la comparación no es válida

 

Fuentes: Sistema de Información y Comunicación Mercosur Educativo. Vitrinas Estadísticas 1997 y 2004. Para los datos de Argentina correspondientes al año 1994, la fuente es el Censo Nacional de Docentes y Establecimientos Educativos de ese año.

Si se observan las tasas de escolarización del nivel medio se advierte que quedan importantes grupos de jóvenes por incorporar al sistema educativo, situación que permite conjeturar un  crecimiento sostenido de la demanda de docentes en la región, en particular de profesores para el nivel medio, si se implementan las políticas tendientes a cumplir con los compromisos asumidos por la mayoría de los países de la región de alcanzar la universalización de la educación básica y elevar fuertemente la completitud del nivel medio.

 

Este incremento diferencial del número de docentes no se tradujo en modificaciones significativas en la organización escolar ni en las condiciones de trabajo de maestros y profesores en los dos primeros ciclos de enseñanza. Como muestra el cuadro nº 6 referido al tamaño de la clase, en el nivel primario el impacto fue leve, con excepción de Uruguay donde el número de alumnos en el aula disminuyó significativamente. En el primer ciclo del secundario se advierte una situación similar, mientras que en el segundo ciclo se observa un aumento  del tamaño de clase en Brasil y en Chile, en menor medida en Paraguay y prácticamente sin variaciones en Argentina y Uruguay.

Cuadro Nº 6. MERCOSUR. Promedio de alumnos por sección por niveles de enseñanza según países.  1997-2004

           

Fuentes: Sistema de información y comunicación del MERCOSUR. Vitrinas de estadística 1997 Y 2004

 

La aparente incongruencia entre el aumento del tamaño de la clase concomitantemente con un  incremento mayor del número de docentes que el número de alumnos puede responder a los cambios introducidos en los sistemas educativos, en especial en el nivel  inicial y secundario, durante la  última década, que en algunos países transformaron  tanto la  estructura como  los contenidos curriculares.

 

La importancia que va adquiriendo esta actividad laboral en la sociedad actual, tanto cuantitativamente como cualitativamente nos conduce a indagar acerca de las semejanzas y las diferencias existentes en la docencia  entre los países del  MERCOSUR y su posición en relación a los países desarrollados.

 

3.2. Características sociolaborales de los docentes

La docencia es una actividad predominantemente femenina tanto en los países que conforman el MERCOSUR como en los países más desarrollados, la mayoría de ellos miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico –OCDE, como muestra el cuadro n°7.  Esta actividad está casi exclusivamente  conformada por mujeres en el nivel inicial mientras que la presencia masculina aumenta en los niveles superiores de enseñanza. Los docentes varones van adquiriendo un peso mayor en ambos ciclos del nivel secundario, característica que se profundiza en los países de la OCDE y en Chile. En este país los profesores representan poco menos de la mitad del plantel docente en el secundario alto. Es muy probable que en los países de la OECD y en Chile la docencia en el nivel secundario no sea visualizada como actividad “para mujeres” como sucede en muchos  otros países y además constituya una actividad atractiva para los varones, tanto en términos de ingreso como de valoración social.

 

Cuadro N° 7. Porcentaje de mujeres en el total de docentes por nivel de enseñanza según países seleccionados. Año 2004

Paises

Educación inicial 8 Cine 0)

Educación Pirmaria (Cine 1)

Educación Secundaria –Cic

 

 

lo Básico (Cine 2)

Educación Secundaria Ciclo Superior (Cine3)

Argentina*

95.1

87.4

74.5

66.1

Brasil**

94.7  

89.8  

89.3  

68.9  

Chile***

98,4  

78,0  

79,0  

54,2  

Promedio OECD **

96.1  

78.3  

64.8  

51.9  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente   :** OECD. Education at a Glance 2006

                *Argentina. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Censo Nacional de Docentes 2004

                ***Chile: UIS:UNESCO. Databse, PAG. Web

 

Las personas que se dedican a la enseñanza son en promedio más jóvenes en Argentina y Brasil que en Chile y en el los países de OCDE.  En el nivel de enseñanza primario el 64% de los docentes de Brasil y el 55% de los de Argentina tienen menos de 40 años, mientras que casi el 70% de los maestros de Chile y casi el 60% del promedio de los de la OCDE son mayores de esa edad. En el nivel secundario la situación es similar aunque las diferencias son levemente menores. Este envejecimiento del plantel docente en los países desarrollados ha sido objeto de análisis por parte de distintos investigadores.[8] Si bien este rasgo podría tener aspectos positivos en tanto  el plantel docente contaría con mayor experiencia,  algunos  estudios sostienen que esta situación es desventajosa en la medida que aumenta los costos  debido a la mayor antigüedad del personal docente,  en detrimento de la posible incorporación de mayor cantidad de docentes jóvenes. Además los más viejos tendrían dificultades de adaptación a los nuevos desafíos pedagógicos.

 

Cuadro Nº 8. Distribución porcentual de los docentes por edad según países seleccionados. (Año 2004)

            Fuentes: OECD. Education at a Glance 2006.

 Argentina Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Censo Nacional de Docentes 2004

 

3.3  Los salarios en la enseñanza

La retribución que cada país destina a los docentes posibilita estimar el valor social y económico que  la sociedad le asigna a esta profesión y por lo tanto, cuan atractiva será para los jóvenes al momento de elegir sus futuras profesiones.

 

El análisis de la evolución de los salarios  docentes en los países del Mercosur entre 1996 y  2002  muestra  en los de  nivel primario  una leve mejora  durante los primeros años que se estanca o decrece hacia 2002.   Se observa un esfuerzo mayor en Argentina y Brasil que en Chile y Uruguay   en sostener el crecimiento de los salarios de los docentes de este nivel educativo. Teniendo en cuenta que los  salarios están calculados en términos de paridad de  poder adquisitivo en cada país, es necesario destacar la gran diferencia salarial existente entre el  conjunto de países del Mercosur y los países desarrollados. En efecto,  se observa que no sólo existe una brecha muy significativa entre la retribución que reciben los docentes de estos dos grupos de países, sino que la misma se ha incrementado fuertemente a partir del año 2000, dando cuenta del valor, no sólo económico sino fundamentalmente social  que esta actividad tiene en esos países. Esta consideración no implica desconocer el esfuerzo que los países latinoamericanos, con economías más débiles, realizan para sostener y ampliar la educación, pero es necesario señalar que el incremento de las distancias, tiene impacto  no sólo en la calidad de vida de estos trabajadores sino en las condiciones diferenciales para atraer a los mejores a la carrera docente.

 

Gráfico N° 1 : Evolución de los salarios de los docentes con 15 años de antigüedad. Nivel primario. Países seleccionados. Años 1996 -2002.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Gráfico N°2: Evolución de los salarios de los docentes con 15 años de antigüedad. Nivel Secundario. Países seleccionados. Años 1996 -2002.



Fuente: Elaboración propia en base a datos de  OECD. “Education at a Glance” .

Ediciones 1998,2000,2002 y 2005.

 

La evolución de los salarios de los profesores de nivel de enseñanza secundaria es similar a la de los maestros del nivel primario pero con caídas más pronunciadas en el caso de Argentina. La brecha  que se observa entre la retribución que perciben los docentes en la mayoría de los países miembros de la OECD y en los países latinoamericanos resulta aún más preocupante en tanto es  el nivel medio al que se deberán destinar los mayores recursos económicos y de capacitación y formación para  que sus docentes contribuyan a reducir las diferencias en los saberes y habilidades  existentes entre la mayoría de los jóvenes de estos grupos de países.

 

Asimismo y desde otra mirada que compara las remuneraciones docentes con las que perciben  otros profesionales y técnicos en un grupo de países seleccionados del MERCOSUR, se advierte que, como muestra el cuadro nº 9, a mediados de los 90  los maestros y profesores ganaban menos que los trabajadores con similar formación educativa. La inserción laboral en el ámbito público o privado no modificaba esta situación. O sea que los maestros y profesores del sector público percibían salarios menores que el resto de los profesionales de ese sector, e igual situación se observa entre quienes trabajaban en el sector privado.

 

Cuadro Nº 9. Mercosur. (países seleccionados). Remuneración promedio mensual efectiva de los profesores de nivel Primario y Secundario, de los Profesionales y Técnicos y del Total de Asalariados.(1)

 

(1)     Remuneración promedio mensual en múltiplos de la línea de pobreza según el número de horas trabajadas.

*Excluye a los profesores de la enseñanza primaria y secundaria.

Fuente: extraído  de “Situación de la Educación en América Latina” Internacional de la                 Educación, Oficina regional para América Latina. Costa Rica    

 

La comparación entre los salarios de los docentes con el total de asalariados de cada país presentaba situaciones disímiles entre los países. En Bolivia los docentes ganaban menos que el total de asalariados mientras que en Brasil, Paraguay y Uruguay  el salario promedio de los docentes era similar a los valores promedio del conjunto de los asalariados. Chile presentaba salarios docentes promedio levemente mejores que el total de asalariados y con mayor poder adquisitivo que los otros países analizados,  ya que el salario docente promedio era 6 veces superior al valor de la línea de pobreza.[9]

 

4. La situación en Argentina

4.1.  La expansión del sistema educativo

 

La  fuerte expansión del sistema educativo argentino y el concomitante aumento se docentes,  se verifica en primer lugar, a partir del análisis de la evolución  las tasas de escolarización. En el país las tasas netas de escolarización[10] en los distintos niveles educativos han crecido en las últimas décadas, mostrando la inclusión paulatina de amplios sectores de la población dentro del sistema educativo.

 

Si una tendencia clara e ininterrumpida puede observase en el largo plazo con relación al sistema de educación formal[11] argentino ha sido la masiva y continua ampliación de su cobertura a partir de 1960. En 1960 asistía a algún nivel del sistema educativo el 40,2% (3, 5 millones personas)  de la población de entre 5-29 años y en el 2001 el 63.4% (10.1 millones).[12]


Al nivel primario asistía ya en 1980 el 90,5% de los niños en la edad cursarlo y en 1991 el 95,7%. El nivel medio era cursado en 1980 por el 42,2% y en 1991 por el 59,3% de la población de 13 a 17 años[13],

 

Los datos del Censo Nacional de Población del 2001 muestran que, ya en la década del 90,  en la EGB 1y2/Primaria había una cobertura cercana al 100% en todas las provincias y en la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, se advierte  que las tasas netas de escolarización en los niveles superiores, aunque también incrementándose paulatinamente desde hace décadas, eran considerablemente  más bajas y mostraban  una gran heterogeneidad en las distintas jurisdicciones del país.  El 78,4% de los niños del país con  entre 12-14 años, es decir en la edad teórica de cursarlo, asistía a la EGB3.Pero mientras que en Santa Fe, La Pampa, Buenos Aires, Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos Aires, más del 80% de los niños de esa edad asistía a ese nivel, en Sgo.del Estero y Misiones lo hacía menos del 60%.  En el Polimodal las disparidades respecto a cobertura eran aún más notorias. El 53,6% de los jóvenes del país con entre 15-17 años cursaba el Polimodal, pero   mientras que en la Ciudad de Buenos Aires estaba en tal situación el 70,2% de los jóvenes de esa edad, en Sgo.del Estero, Misiones, Formosa y Chaco, menos del 40% de ellos asistía a ese nivel. [14] 

 

El incremento de las tasas de escolarización se materializó en  un aumento  significativo de la matrícula escolar   El  sistema de educación formal el país,  pasó de atender  4.928.173 alumnos en 1970  a 11.060.895 en el año 2000[15], verificándose así un crecimiento del 124,4% en treinta años. Los mayores incrementos de matrícula se observaron en el nivel  superior (universitario y no universitario)  y en el nivel medio.

La significación del alumnado que cursa  estudios universitarios en la población total pasó a ser cada vez mayor. En 1970 había 106,7 alumnos universitarios por cada 10.000 habitantes y en el año 2000 había 356.7, además había 122.1 alumnos que cursaban carreras superiores no universitarias, tanto de formación docente como no docente. [16]

 

Además del crecimiento del número de instituciones y alumnos en todo el sistema educativo, también se expandió significativamente la enseñanza privada en todos los niveles educativos, especialmente en el nivel medio y en el nivel superior. El fenómeno adquiere mayor intensidad en las grandes ciudades del país y especialmente en aquellas con poblaciones con mayor poder adquisitivo. De los más de 12 millones de alumnos que concurren a los distintos niveles educativos,  el  77,4% asiste a establecimientos estatales. En el conjunto de los niveles educativos, con excepción del  universitario, las instituciones de gestión privada atienden al 44,3% del alumnado de la Ciudad de Buenos Aires mientras que en La Rioja y Formosa  atienden a menos del 10% de la matrícula total. [17]

 

Asimismo,  aún sin mediciones actualizadas  que permitan cuantificar el fenómeno, se advierte asimismo  un desarrollo significativo de propuestas educativas de variada índole fuera del sistema de educación formal, tanto en el ámbito estatal como en el privado, relacionadas con cursos de capacitación diversos, aprendizaje de idiomas, consumos culturales, etc.  En 1998 algo más de una cuarta parte de la población del aglomerado del GBA  con entre 5-60 años manifestó que asistía o había asistido en los últimos años a cursos de educación no formal.[18] Es esperable que esta demanda por educación no formal haya aumentado en estos últimos dos años ante la mejoría en las condiciones económicas de al menos una parte de la población.

A partir del incremento de las tasas de escolarización y del acceso creciente de distintos sectores sociales a los niveles medios y altos  del sistema, se observa un cambio en el perfil educativo de la población en términos de máximo nivel educativo alcanzado. En 1970 en el país sólo el 23,6% de la población de 15 o más años había accedido a la escolaridad secundaria (un 19.2% tenía estudios secundarios completos o incompletos y un 4.4 tenía estudios superiores, habiéndolos completado o no). Tres décadas después el 54,1% de la población de más de 15 años estaba en esa situación (el 37.1% tenia estudios secundarios completos o incompletos y un 17% estudios superiores, completos o incompletos). [19]   

 

También debe destacarse que el cambio en el perfil educativo de la población no -resulta tan notable  como sería esperable en función de las crecientes tasas de escolarización,  dada la existencia de altos porcentajes de deserción en   dichos niveles. [20]  Además,  la mejora que se advierte en el perfil educativo de la población del país  encubre situaciones muy diferentes entre las diferentes jurisdicciones y entre sectores sociales[21].

 

Es en este contexto de fuerte y continua expansión de la demanda de educación en Argentina en el que  la actividad docente aumenta su importancia en el mercado de trabajo global y adquiere relevancia económica y social. Por ello resulta necesario conocer sus características y evolución.

 

 

4.2     El mercado de trabajo docente en Argentina

4.2.1. Características de los ocupados en la  rama de enseñanza

 

Considerando los aspectos sociodemográficos y económicos,  en la Argentina la población empleada en la rama de la enseñanza presenta un mayor grado de homogeneidad que la que trabaja  en el resto de las ramas de actividad. Esta  característica también se advierte entre el personal docente del resto del mundo.[22]  El reconocimiento de la mayor homogeneidad relativa de los trabajadores de la rama en comparación con los de otras,  no obsta para reconocer que los mismos “si bien poseen un núcleo básico común de competencias, también desarrollan una especialización creciente…. y que las diferencias tanto en el ejercicio como en las identidades profesionales que existen, por ejemplo, entre los maestros de escuela primaria, los profesores de enseñanza secundaria y los profesores universitarios son muy significativas”.[23]

 

La gran mayoría de los ocupados en la rama que trabaja como docente en los diferentes niveles educativos y tipos de educación del país,  ha completado el nivel superior de educación y, en un altísimo porcentaje,  es mujer asalariada en el sector público. 

 

En el año 2001,  los ocupados en la rama de enseñanza representaban el 8,5% del total de los ocupados en la Argentina[24]. En las distintas jurisdicciones provinciales el peso de la misma en la ocupación total varía entre un 7,8% y un 10.8%.  Así, en muchas provincias  el empleo docente constituye una  interesante alternativa, sobre todo para los más educados que carecen en general de otro tipo de oportunidades de inserción laboral.

 

4.2 2. Los docentes  en el empleo público

 

Desde comienzos del desarrollo del sistema educativo argentino, la enseñanza ha estado fundamentalmente a cargo del Estado. Hasta fines de los 70 el Estado Nacional tenía a su cargo la gestión de  gran parte de la educación primaria, casi toda la educación media y superior. De este modo desde el nivel central se definía e instrumentaba la política educativa nacional y la mayoría de los trabajadores de la enseñanza dependían de la administración pública  nacional. A partir de entonces se produjeron procesos de transferencia de servicios a las distintas jurisdicciones, quedando solo a cargo del Estado Nacional el financiamiento de las universidades nacionales. Por otra parte después de los 60 comienza a adquirir alguna relevancia la educación gestionada por el sector privado.  Sin embargo, como se ha mencionado, en la actualidad el Estado, en sus distintas instancias- nacional, provincial y municipal- sigue siendo el mayor efector del servicio educativo. Excluyendo a los docentes universitarios,   más de las tres cuartas partes del  personal docente trabaja en establecimientos gestionados por el Estado (78%)[25].

 

Considerando el conjunto de trabajadores docentes y no docentes, el 72,1% de los ocupados en la rama trabajan en el sector público, siendo su participación  disímil en las diferentes jurisdicciones del país, pues como se ha mencionado,   está estrechamente relacionada con la cantidad de población que tiene  capacidad económica para solventar la educación privada. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires  la participación del empleo privado (52.4%) en la rama supera a la del  empleo público en la misma. 

 

El sector público, en sus diferentes niveles jurisdiccionales y funcionales[26] y ramas de actividad empleaba en el  2001 al 21, 2% del total de  los ocupados en el país. Su importancia varía en las diferentes jurisdicciones y el rango de dispersión se encuentra entre alrededor del 16% en la Ciudad de Buenos y Córdoba y algo más del 40% en La Rioja y Santa Cruz.

 

Entre 1991 y el 2001 el número de ocupados en el sector público aumentó un 4,2%  y al igual que en otros sectores de actividad, creció muy significativamente la participación del empleo en negro. Se observa una disminución neta de puestos de trabajo en blanco que se reducen en un 2, 8%, a la vez que se produce un incremento notable del número de empleados públicos sin descuento jubilatorio (que se incrementaron un 116%).[27]  Otro rasgo notable del empleo público en la última década  fue el cambio en su composición.  Debido a la transferencia de servicios (entre ellos una parte de los servicios educativos)[28] hacia las jurisdicciones provinciales y hacia la Ciudad de Buenos Aires y a la privatización de empresas productivas y de servicios hasta entonces en manos de empresas estatales, en esta década se incrementa fuertemente la participación relativa  del empleo público provincial, (60% al 73%). Concomitantemente se reduce significativamente la participación relativa del personal de empresas públicas  (desde  un 12% a un 1%) y  del  empleo público nacional (de  28% a un  26%).

 

El incremento del número de trabajadores en la rama de la enseñanza, al que se aludió anteriormente,  se encuentra así ligado al incremento del empleo público provincial y no del empleo público en general.

 

Como ya se expresó, los ocupados en la Enseñanza tienen un peso significativo dentro del empleo público[29] del país  y de  cada una de las jurisdicciones provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires. El 29% del total de ocupados en el sector público trabaja en la rama de enseñanza, observándose un incremento de su papel respecto de 1991 cuando representaba el 25% del empleo público.[30] Por otra parte, y considerando a la totalidad del empleo en el país  se advierte que los que trabajan en la rama de enseñanza en instituciones de gestión estatal representan el 6,1% del total de los ocupados.

                                                           

4. 2.3  La enseñanza en el empleo femenino

 

Las mujeres representan el  37,6% de la población ocupada, pero en la rama de la enseñanza constituyen la gran mayoría. De los 930.461 ocupados en la rama, 730.293 o sea  8 de cada diez  son  mujeres.  

 

La rama de la enseñanza  tiene un peso muy importante en el empleo femenino total. Según los datos del Censo del 2001, es  la mayor empleadora de mujeres y ocupa en el total país a un número mayor de mujeres que el Comercio y el Servicio Doméstico[31]. Trabajan en ella el 17.8% de las ocupadas. Contrariamente sólo  absorbe al 2.9% de los varones ocupados.

 

 Dado que la rama de la enseñanza  tiene un alto componente de empleo femenino, su  mayor o menor incidencia en el empleo femenino de cada provincia depende de la mayor o menor participación de las mujeres en el mercado de trabajo total y en cada una de las otras ramas. La enseñanza es, en todas las jurisdicciones del país, una de las principales fuentes de trabajo para las mujeres.

 

4.2.4. Entre los que tienen estudios superiores

 

Además de constituir la empleadora por excelencia de mujeres, la rama de enseñanza es  en todo el país, la mayor empleadora de personas con estudios superiores completos. Tres de cada diez ocupados egresados de la educación superior (universitaria y no universitaria) se dedica a la enseñanza. La rama tiene diferente importancia para los graduados del subsistema no universitario y del universitario. La mitad de los ocupados  que tienen títulos de nivel superior no universitario (la mayoría de formación docente) trabaja en esta rama, mientras que entre los egresados universitarios  su inserción laboral está más diversificada siendo predominante aquellos ocupados en el sector salud y en servicios, inmobiliarios, empresariales y de alquiler, sólo el 15,2% desarrolla sus tareas en la enseñanza como actividad principal. Al respecto,  se advierten importantes diferencias ente los varones y mujeres.  La enseñanza absorbe al 8.6% de los graduados universitarios que están ocupados y  a casi el triple  (22. 8%) de las graduadas ocupadas.

 

La enseñanza es la actividad que tiene el mayor  porcentaje de trabajadores con estudios superiores completos (57.6%) superando en este aspecto ampliamente al resto de las ramas, incluso a la de servicios sociales y de salud, donde el 44,8% de sus trabajadores ha egresado de la educación superior.  Por la índole de la actividad que se desarrolla, en la enseñanza  entre los graduados de la educación superior predominan los  que tienen títulos terciarios (43%), mientras que en salud predominan los graduados universitarios.

   

Entre las mujeres ocupadas que tienen estudios superiores completos  la significación de la rama es aún mayor que en el total. Poco menos de la mitad de ellas (44.8%) están empleadas en la enseñanza.  En todas las jurisdicciones la rama es la principal empleadora de mujeres con alto nivel educativo.

 

4.2.5  La rama y el empleo precario

 

El deterioro del mercado de trabajo en los 90, de características inéditas, tuvo como su máxima expresión las elevadas tasas de desocupación abierta, pero también se manifestó  en un importante deterioro de las condiciones laborales de aquellos que continuaban teniendo trabajo o pudieron acceder a uno nuevo.  Hubo un  significativo incremento de la precariedad  y su concomitante desprotección, tanto en lo referente a la estabilidad laboral, la atención de la  salud y todos los demás beneficios de la seguridad social, así como a la defensa sindical.  

 

Entre el  personal de la rama de enseñanza, tanto el del  sector público como el del privado, también incide este problema, pero por la índole de la tarea y por el tipo de empleador,  se encuentra en menor proporción que en casi todas las restantes ramas de actividad.

 

Medida la precariedad laboral  a través del indicador que expresa el  porcentaje de  asalariados  sin descuento jubilatorio, los datos que surgen del Censo 2001,  muestran que al 40% de los empleados del sector privado y al 12,3% de los que trabajaban en el sector público no se les realizaba ningún descuento jubilatorio. El incremento del empleo precario aún dentro del sector público también es un rasgo que se acentúa significativamente en la década pasada.

 

Históricamente, dentro del sector privado las ramas con mayor desprotección laboral eran el servicio doméstico, la agricultura, ganadería, caza y silvicultura y la construcción, mientras que el resto de las ramas brindaban, en general, protección social a sus ocupados. En la actualidad las que tienen mayor porcentaje de ocupados protegidos son la de Intermediación Financiera y otros servicios financieros, la Explotación de Minas y Canteras, la de Electricidad, gas y agua y la rama de la enseñanza con el 86 % de los ocupados protegidos.  En el sector público, estas mismas ramas  son las que tienen mayores porcentajes de trabajadores protegidos. En el caso de la Enseñanza al 96.6% de los que trabajan en el sector público se les hace descuento jubilatorio[32], mientras al 14 % de los que se desempeñan en establecimientos privados no se les hace.

 

Los salarios docentes

 

La población ocupada en esta rama de actividad, conformada como ya se ha señalado, en su gran mayoría por mujeres con alta educación, asalariadas del sector público, percibía durante el primer semestre de 2004, un salario promedio de $ 534  trabajando 30 horas semanales.[33] El ingreso individual percibido  por los ocupados en la enseñanza, en ese año, sólo  superaba al que recibían los trabajadores de la Construcción y los que estaban en la actividad de Textiles y Confecciones. Por otra parte, se advierte que  la  enseñanza presenta la menor cantidad de horas trabajadas por semana, situación que  responde, en alguna medida, a  la forma de organización del sistema educativo argentino, que  mayoritariamente brinda su servicio en jornadas de medio día.

 

Por ello, si se considera el salario horario se advierte que la remuneración que percibían estos trabajadores cambia de posición en el ranking del conjunto de las ramas de actividad,   superado por aquellos que trabajaban en "Electricidad, gas y agua",  en "Productos metálicos, máquinas y equipos", y  por las ramas de servicios que empleaban  mayoritariamente a personal con alto nivel de educación. Sin embargo debe tenerse en cuenta que los docentes requieren horas extraescolares para la preparación de su tarea y la evaluación de los alumnos  que necesariamente deberían considerarse como parte de la  jornada laboral. [34]

 

Es pertinente realizar la comparación con actividades que demandan un capital humano equivalente en cuanto a años de formación que requieren para desempeñarse en ellas, y en este sentido, podrían constituir alternativas de elección de carreras profesionales. En el año 2004 los ocupados en la enseñanza ganaban por hora menos que los trabajadores de la Salud ($5,08), que los de la Administración Publica y Defensa ($5,31) y estaban  mucho más alejados de los que se desempeñaban en Establecimientos Financieros ($7,45). 

 

Como producto de fuertes reclamos de recomposición salarial por parte de los docentes, reclamos que comenzaron en la década pasada,  se han logrado aumentos, que en el año 2006 ya garantizaban  un salario mínimo de bolsillo para el maestro de grado de nivel primario de $ 840   en todas las provincias. A modo indicativo, entre junio de 2003 y junio de 2005, el salario promedio de un maestro de grado al inicio de su carrera  aumentó en términos reales  un 63%.[35]

 

Posteriormente, la  recomposición salarial de los diferentes grupos de trabajadores ocurrida durante el 2005 y los primeros meses de 2006 produjo cambios en la posición relativa de los docentes.  En efecto, la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al primer semestre de 2006 muestra que para el total de aglomerados que esta fuente releva el salario horario de los trabajadores de la enseñanza  alcanza a $ 10 y  es junto con el de los que  trabajan en la actividad financiera el más alto superando al de los que se desempeñan en servicios inmobiliarios , empresariales y de alquiler ($8.-)  , de la administración pública ($7.-) y de los servicios sociales y de salud ($7.-). Sin embargo es preciso considerar, como se ha mencionado,  que la enseñanza, a diferencia de otras actividades, insume horas de trabajo adicionales fuera del ámbito laboral que no son remuneradas.  Diversos estudios estiman que el tiempo dedicado a la preparación de clases, supervisión y corrección, tareas específicas de la actividad docente, agregan un significativo número de horas semanales que no se remuneran.[36] Por lo tanto la posición relativa de la retribución a la actividad se modificaría al considerar el trabajo adicional que necesariamente deben realizar los docentes.

 

 

5. Consideraciones Finales

 

El estudio muestra que en los países del MERCOSUR y Asociados  en las últimas décadas,  aún en un contexto de deterioro de los mercados de trabajo y de aumento de la pobreza, la actividad docente se expandió y aumentó su importancia  en el conjunto de las actividades económicas. Este incremento puede entenderse como una respuesta a la mayor demanda  de educación por parte del ámbito político, de las organizaciones sociales y de la población en general.

 

Frente a la diversidad en los mercados de trabajo y en los niveles educativos alcanzados por la población en los países de la región,  los perfiles docentes presentan  ciertas características  similares. Por el contrario, los salarios que perciben los docentes tienen diferente poder adquisitivo. Probablemente estas diferencias se deban tanto a las diversas  condiciones económicas de los respectivos  Estados, a las diferentes capacidades de negociación de los sindicatos docentes,  como al valor que la sociedad asigna a esta profesión.  Sin embargo, y a pesar de estas diferencias,  los salarios de los docentes de la región están muy por debajo de lo que perciben los docentes de los países desarrollados.

 

Respecto a Argentina el estudio muestra   la creciente importancia que  adquirió el empleo en la rama de enseñanza en las tres últimas décadas y su significación dentro del empleo femenino, el empleo asalariado, el empleo público y el empleo de aquellos con mayores niveles educativos.

 

El número de ocupados en la enseñanza  creció en forma notable en las últimas décadas, posicionándose a principios del nuevo siglo en tercer lugar   como empleadora de fuerza de trabajo y primera como empleadora de mujeres, ocupando casi a un millón de personas, antecedida sólo por el comercio y la industria.

 

La  mayor expansión ocurrió durante la década del 80´ como consecuencia del  crecimiento de la matriculación en el sistema educativo y de la necesidad de incrementar la oferta de docentes frente a la demanda social de mayor educación. Este proceso continuó su expansión durante los 90’  impulsado además por la reforma educativa que extendió la obligatoriedad de 7 a 10 años. Las tasas netas de escolarización  se han incrementado en todas las provincias al mismo tiempo que se han reducido las diferencias entre ellas  entre 1991 y 2001. 

 

Si bien el número absoluto de ocupados en la enseñanza creció en forma continua durante todo el período analizado, la importancia que adquirió la rama en cuanto a su participación relativa en el conjunto de actividades económicas, estuvo estrechamente ligada al proceso de desindustrialización y disminución neta del número de ocupados por la industria, la construcción y las actividades primarias.

 

El trabajo muestra que la expansión de la actividad educativa no se encuentra directamente asociada a los vaivenes de  los ciclos económicos como el resto de las actividades, aunque no se puede desconocer que  también sufre sus consecuencias, afectando los salarios docentes.    se encuentra relacionada a la demanda social de educación. Frente a esto los sistemas educativos de los países del MERCOSUR  enfrentan un doble desafío: aggiornarse en  una sociedad globalizada, en la que se han modificado los procesos  productivos y organizacionales con el desarrollo vertiginoso de nuevas tecnologías que requieren nuevas capacidades y habilidades; y simultáneamente contribuir a  la inclusión social y la superación de la pobreza de grandes sectores de la población.

 

En el caso de Argentina, hipotetizando acerca de  un probable escenario  futuro es esperable en el corto plazo  una disminución del ritmo de crecimiento del empleo en esta rama por diversos factores.  La población que aún queda fuera del sistema educativo y que debiera ser incorporada en los niveles considerados de educación básica (12 años de escolaridad, si se considera la educación secundaria completa) es menor en valores absolutos que la que se incorporó en décadas pasadas en las que  se alcanzó la cobertura universal del nivel primario y altas tasas  de escolarización en los primeros años del nivel secundario. Otra de las razones es el bajo crecimiento vegetativo de la población que se encuentra en  la Argentina. También es esperable que la participación relativa de la rama de enseñanza disminuya o se mantenga, en tanto continué el crecimiento de la ocupación en otras ramas como  la Industria,  Construcción y  otros servicios.

 

En el mediano plazo, podría volver a aumentar el ritmo de crecimiento de la ocupación en la rama de enseñanza como consecuencia de la demanda social de nuevos y diferentes servicios educativos dirigidos a diversos sectores sociales y grupos de edad, así como a la expansión de la matrícula en el nivel de enseñanza superior.

 

Si bien como se ha señalado el empleo en la rama tiene en la Argentina  varias de las  características de empleo “de calidad” en tanto es asalariado, registrado y  cuenta con los descuentos y aportes a la seguridad social, no se comprueba que, en el país  resulte especialmente atractivo para los jóvenes que al finalizar el nivel medio deben decidir entre distintas opciones de estudios superiores. Desde mediados de la década  pasada se observa que la matriculación en los institutos terciarios no universitarios ha crecido más que la universitaria, pero este ha sido impulsado por la matriculación en carreras de formación técnico profesional y no en las de formación docente que si bien también han incrementado su matrícula lo han hecho con una intensidad muy inferior, aún al incremento que se advierte en la matrícula universitaria. Este comportamiento en el total país, puede sin embargo, presentar características distintas en algunas de las jurisdicciones atendiendo a las distintas opciones laborales que se pueden presentar.

 

La falta de atracción que muestran los  jóvenes argentinos hacia la profesión docente es similar a lo que acontece en algunos países desarrollados según muestran diversas investigaciones realizadas a nivel internacional. En ellas se advierte que en EEUU y en algunos  países europeos la profesión docente es percibida  con status bajo en relación a otras ocupaciones. Este análisis ha abordado con mayor detalle la situación en Argentina  y queda planteado el interrogante sobre el lugar que ocupa la docencia dentro del conjunto de actividades en el resto de los países de la región, considerando el papel central que la educación tiene para contribuir al mejoramiento económico y de las condiciones de vida de la población. 

 

 

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[1]  Para 13 países de América Latina  (incluidos los que conforman el Mercosur) “alrededor de 2002, la tasa de retorno promedio para el ciclo básico de educación se situó en torno a 0.08 mientras que el premio promedio para los asalariados que cursaron formación secundaria fue del 0.12 y el del grupo más calificado de la fuerza de trabajo, que posee educación terciaria, obtuvo rendimientos en torno a 0.18.  Estos resultados constatan de manera sencilla la forma en que una mayor formación educativa garantiza una mejor inserción ocupacional y contribuye a incrementar la productividad y la capacidad de generación de ingresos”  Cfr.CEPAL, Panorama Social de América Latina 2006

[2] IIIPE-UNESCO,SITEAL, Tendencias recientes en la relación entre educación y desempleo en América Latina. Se refiere a comparaciones entre los primeros años de la década del 90 y el 2002/2003 (según los países).

[3] Cfr. de Ibarrola, María- Paradojas recientes de la educación frente al trabajo y la inserción social, Serie Tendencias y Debates Nro.1, IIPE, RedEtis (IIPE/IDES), 2004

[4] Cfr. OIT,  La educación permanente en el siglo XXI: nuevas funciones para el personal de educación. Informe para el debate de la reunión paritaria sobre la educación permanente en el siglo XXI: nuevas funciones para el personal de educación, Ginebra, 10 - 14 abril de 1998, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra.

[5] Para el caso argentino cfr. Gómez, M. “La sobre educación y la dudosa modernización de los puestos de trabajo”, en Revista Coyuntura y Desarrollo, FIDE N° 257,. Marzo 2000.

[6] Desarrollo humano remite a los componentes  definidos en el indicador respectivo elaborado  por Naciones Unidas. 

[7] CEPAL, Panorama Social de América Latina, 2006

[8] OCDE (2002) Attracting, developing and retaining effective teachers. Design and implementation plan of activity. Paris: OCDE, en (www. ecd.org/edu/teacherpolicy)

[9] En Chile la situación histórica de bajas remuneraciones a los docentes, agravada durante el régimen militar, y en particular en los años 80, mejora notablemente en los años 90. La referida tendencia ha sido avalada por el estudio técnico de las organizaciones de los docentes, que cuantificó el deterioro experimentado desde 1970 y reconoció que entre 1990 y 1999 los promedios de los salarios docentes se habían incrementado en 129,4% .Cfr.Nuñez Prieto, Iván –“ El profesorado y la reforma de los 90: presiones de cambio y evolución de la cultura docente”. La reforma educativa en la década de 1990. Un estudio comparado de Argentina, Chile y Uruguay, Ministerio de Educación de Argentina, Chile y Uruguay, Banco Interamericano de Desarrollo, Grupo Asesor de la Universidad de Stanford, Buenos Aires, 2004.

 

[10] Es el porcentaje de población escolarizada en cada nivel de enseñanza y cuya edad coincida con la edad teórica del nivel que cursan, respecto del total de la población de ese grupo de edad. Cfr. Sistema Nacional de Indicadores Educativos, Manual Metodológico, DINIECE, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, Buenos Aires, enero 2005.

[11] El sistema educativo argentino se estructura en dos grandes subsistemas: la educación formal y la no formal. La educación formal es aquella que permite la movilidad vertical de los alumnos, que acredita para continuar los estudios en el año/ciclo/nivel siguiente y cuenta con distintos tipos de educación (común -destinada a la mayor parte de la población-, especial, adultos y artística) y diferentes niveles de enseñanza. Por su parte, la educación no formal es aquella que complementa, amplía y/o satisface las necesidades no atendidas o cubiertas por la educación formal, de manera simultánea o no, respecto de las ofertas educativas formales.

[12] Cfr. Félix Abdala, Tendencias recientes en la escolarización y la terminalidad del nivel medio de enseñanza, Serie La Educación en Debate 1, Documentos de la DINIECE, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, Noviembre 2003.

[13] Cfr. Censo Nacional de Población y Vivienda de 1980 y de 1991.

[14] Cfr.Censo Nacional de Población y Vivienda 2001 (puede agregarse cuadro y también gráfico que están en informe de ONE)

[15] Cfr. Están incluídos los alumnos de educación superior, universitarios y no universitarios.

[16] Cfr.Dirié, Cristina y otros –El mapa de la oferta de la educación superior en Argentina en el año 2000”. Documento elaborado para la Comisión de Mejoramiento de la Educación Superior, Ministerio de Educación.    En 1970 los  alumnos que cursaban estudios en instituciones de educación superior no universitaria era muy escaso. (menos de 40 mil) Cfr.Datos DIEPE

[17] Cfr. datos del Relevamiento Anual 2004

[18] Cfr. “La demanda de educación no formal en el aglomerado del GBA”, Serie Estudios Especiales Nro.7, Red Federal de Información Educativa, Ministerio de Educación de la Nación, 1999.

[19] Cfr.Censos Nacionales de Población de 1970 (del 70 extraídos de Tedesco, sobre industria) y 2001.

[20] Respecto a este tema confrontar,.entre otros,  Abdala, Félix, op.cit y  estadísticas universitarias en pág.web del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Argentina. www.me.gov.ar

[21] En la Ciudad de Buenos Aires las tres cuartas partes de su población de 15 y más años accedió al secundario y en Sgo.del Estero y Misiones solo cuatro de cada diez. 

[22] OCDE, Teachers matter – Attracting developing and retaining effective teachers, 2005

[23] Cfr. Tedesco, Juan Carlos ,  Los docentes y los desafíos de la profesionalización, IIPE/UNESCO,  Sede Regional Buenos Aires, 2001

[24] Según información del Censo 2001

[25] La participación de los docentes del sector estatal en el total de docentes  se ha mantenido  entre 1994 y el 2004. Cfr. Resultados definitivos del Censo Nacional de Docentes y Establecimientos Educativos de 1994 y  del Censo Nacional Docente 2004.Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Argentina.

 

[26] Administración pública nacional, provincial y municipal, empresas públicas, poder ejecutivo y poderes legislativo y judicial.

[27] Cfr.Censo de Población 1991 y 2001

[28] A fines de la década del 70 se habían transferido a las jurisdicciones provinciales y al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la educación de nivel primario. Durante los 90 se transfirieron las escuelas de nivel medio y las instituciones de nivel superior no universitario.

[29] A diferencia de otros datos que circulan sobre cantidad de empleados públicos, los  datos del Censo de Población del 2001  incluyen tanto a los asalariados a los que se les hace descuento jubilatorio como a aquellos a los que no se les hace y, se supone, trabajan como contratados.

[30]  Cfr.Adriana Marshall,  El empleo en el sector educativo, Serie Estudios Especiales Nro.1, Red Federal de Información Educativa, Ministerio de Educación  de la Nación, 1999

[31]Datos más actuales pero circunscriptos al total de aglomerados urbanos relevados por la EPH, muestran que la situación relativa de la enseñanza en el mercado de trabajo femenino ha cambiado. Es la tercera empleadora de mujeres, luego del servicio doméstico y del comercio. La enseñanza ocupa al 14,8% de las mujeres que trabajan, el servicio doméstico el 18.3% y el comercio el 17,8%. Cfr.EPH Contínua, 2do.semestre 2006.

[32] Si bien muchos de los reclamos salariales que plantean los trabajadores docentes  se refieren a que perciben una parte de su salario en negro, solicitando su inclusión como parte del salario total , sujeto a los descuentos y aportes para  la seguridad social,  el análisis realizado parte de considerar como precarios sólo a aquellos trabajadores a los que no se les realiza ningún descuento.

 

[33] Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares. primer semestre de 2004, para el total de aglomerados urbanos que releva la encuesta, y considerando el ingreso medio individual de la población  con una sola ocupación.

[34] Ver, Dirie, Cristina y  Oiberman, Irene, "La profesión docente en el mercado de trabajo actual" pág, 73, en  Estudios del Trabajo Nº 22. Aset, Segundo semestre 2001.

[35] Datos de Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Argentina.

[36] Según datos del Censo Nacional de Docentes y Establecimientos Educativos 1994, el 25% de los docentes  destinaba entre 1 y 5 horas semanales a la enseñanza fuera del lugar de trabajo,  el 35% entre 6 y 10 horas, un 20% de 11 a 15 horas y el 20% restante más de 16 horas semanales. Cf. Dirie, C  y Oiberman , I. “La inserción laboral de los docentes en Argentina” Serie Estudios Especiales. Documento N° 2 .Año1999. Dirección General Red Federal de Información Educativa. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.