OFERTA Y DEMANDA DE FORMACIÓN TÉCNICO PROFESIONAL EN DOS PROVINCIAS ARGENTINAS

 

 

 

Cristina Dirié  (*)

Irene Oiberman (*)

 

Septiembre 2003

 

(*) AmerSur Asociación Civil


Introducción

 

La educación superior en Argentina  ha tenido en las últimas décadas  un  gran desarrollo y expansión, tanto de la oferta como de la demanda,  presentando  una elevada dispersión institucional y una creciente heterogeneidad.

 

Distintos especialistas advierten acerca de  la falta de articulación entre ambos subsistemas: universitario y el no universitario y una acentuada unilateralidad desde el momento que la inmensa mayoría de la demanda se orienta al sector universitario.[1] Asimismo expresan que el  mal llamado “sistema” de educación superior en la Argentina constituye un conglomerado institucional complejo y heterogéneo[2] que podría  más adecuadamente caracterizarse como un “conglomerado de educación superior”[3] o  “conglomerado desarticulado  de instituciones, carreras y títulos” [4].  

 

Las diferentes oleadas de creación de instituciones de nivel superior en Argentina han ido conformando un entramado institucional altamente heterogéneo y diverso, cuyo crecimiento no parece haber respondido a una política deliberada con objetivos claros y continuidad en el tiempo, sino que ha sido más bien una respuesta algo inorgánica a desafíos varios: demandas ocasionales, necesidad de reorientar la matrícula, en un momento la decisión de llevar la formación docente al nivel superior no universitario, a veces la voluntad de avanzar hacia una cierta modernización del nivel. El resultado, en todo caso, es un sistema que tiene poco de verdadero sistema, compuesto por un sector universitario que a menudo incluye carreras cortas que en muchos casos parecieran más propias de lo no universitario  y un sector terciario mayoritariamente de formación docente al que se suman otras ofertas que hasta ahora no parecen ser una clara respuesta a los requerimientos del sector productivo”.[5]

 

La proliferación caótica de carreras y  títulos ha generado diferentes circuitos institucionales, dirigidos a distintos sectores sociales y/o sectores de demanda. Por otra parte, el crecimiento de la oferta de carreras de educación superior en las últimas décadas y el simultáneo   incremento de la matrícula, se produce en un contexto de transformación de las características de la estructura productiva y del comportamiento del mercado de trabajo. La devaluación de las credenciales educativas que diversos estudios, tanto desde el enfoque del mercado de trabajo como desde el campo educativo, señalan, es un fenómeno que se viene produciendo desde hace tiempo y que se ha acentuado en el marco de una alta desocupación.

 

El modelo de desarrollo económico basado en la sustitución de importaciones que había sido puesto en funcionamiento en la década del 40, sufrió serias transformaciones a partir de mediados de los 70 que se profundizaron a partir de 1990. El gobierno que asume en 1989 instaura un nuevo esquema de crecimiento  basado en la drástica disminución del papel del Estado en la economía. La apertura a la competencia extranjera, la eliminación de regulaciones que limitaban el funcionamiento de los mercados de bienes y servicios y también los de capital y laboral,  así como el repliegue del Estado en la actividad productiva y de servicios fueron algunos de los ejes centrales de este nuevo modelo.

 

Estas medidas generaron una reestructuración productiva, con su consecuente impacto en el mercado de trabajo. Las firmas aumentaron su productividad por diversos medios, especialmente  a través de la sustitución de trabajo por capital, así como poniendo en marcha  procesos de racionalización de la producción ahorradores de mano de obra. El escaso dinamismo de la ocupación agregada también se debió al mayor avance que mostraron las ramas intensivas en capital, en insumos importados y en recursos naturales, y el consecuente retroceso relativo de aquellas intensivas en trabajo.[6]

 

Estos cambios configuraron transformaciones profundas en la participación económica de la población. La tasa de desempleo  que, hasta  principios de la década del 90'  se encontraba en valores relativamente moderados (cerca del 6%) fue creciendo (con fluctuaciones) hasta alcanzar valores cercanos al 20% en la actualidad. En consecuencia, este nuevo mercado de trabajo está signado por altas tasas de desempleo y nuevas demandas laborales surgidas de una  estructura productiva que ha cambiado.

 

La proliferación de carreras cortas, tanto en el subsistema  universitario como en el no universitario, podría ser el intento de adecuación de la oferta educativa a esta nueva demanda del mercado de trabajo, que presenta cada vez más exigencias y requiere de mayores capacidades y habilidades para la inserción laboral y social.

 

La literatura especializada da cuenta de que, en las últimas décadas, a nivel internacional  se han implementado  políticas que favorecieron el  desarrollo de alternativas no universitarias dentro del nivel superior y/o diversificaron la oferta universitaria, flexibilizando las condiciones de ingreso y la duración de las carreras, respondiendo a los nuevos requerimientos de formación de los recursos humanos.[7] 

 

En nuestro país este proceso adquirió características propias y como se ha mencionado ha profundizado la heterogeneidad que ya caracterizaba al nivel superior   Por otra parte, el incremento que se observa en la matrícula  estaría evidenciando el intento por parte de diversos sectores sociales de no ser excluidos del mercado de trabajo , conservar la esperanza de movilidad social ascendente y desarrollar una actividad mientras se demora, obligadamente, la entrada al mercado de trabajo.

 

El análisis de la articulación entre esa oferta y la demanda requiere como paso previo conocer la diversidad, magnitud, distribución geográfica y composición por ramas y disciplinas de las carreras cortas. Por ello el objetivo de este trabajo es caracterizar la actual oferta de carreras cortas en el nivel superior universitario y no universitario en el marco del crecimiento de la oferta de la educación superior en las últimas décadas y en el contexto de un mercado de trabajo impactado por las transformaciones de la estructura productiva nacional e internacional y en especial por la crisis económico regional actual. El análisis se focalizará en las carreras cortas de formación técnico profesional, excluyendo a las de formación docente cuyos egresados se insertan en un mercado de trabajo con características propias y  regulaciones específicas. [8] Se han seleccionado dos provincias con características disímiles, Mendoza y Santiago del Estero, con el propósito de precisar  la descripción y caracterización de la oferta y la demanda.

 

Consideraciones Metodológicas

 

Para la realización de este trabajo se han adoptado un conjunto de criterios metodológicos para la clasificación y el tratamiento de la información.

 

Se considera "carreras cortas" a todas aquellas que se dictan en el ámbito universitario y no universitario que tienen hasta cuatro años de duración, exceptuando aquellas que otorgan título de grado.

 

En la Resolución Nº 6 del 13/01/1997 el   Ministerio de Educación  establece  en 2600 horas reloj o su equivalente en la modalidad presencial, la carga horaria mínima que deberán contemplar los planes de estudio para calificar a una carrera como de grado universitario, que tendrá que  desarrollarse en un mínimo de 4 años académicos.  En las carreras de Tecnicaturas ,a diferencia de las carreras de grado,  no está reglamentada la carga horaria, pero históricamente se le asigna de 1500 a 1600 horas. Por otra parte a los títulos Intermedios (de pregrado) que están dentro del plan de estudio de la carrera de grado  se le otorga la misma carga horaria que a las  tecnicaturas .

 

El universo de análisis está conformado por las carreras cortas  de formación técnico profesional, no incluyendo las de formación docente en ninguno de los subsistemas,  ni aquellas que si bien son de corta duración requieren un titulo terciario o universitario previo para su ingreso. Por lo tanto el universo objeto de análisis incluye, todas las carreras del subsistema no universitario- excluyendo las de formación docente-,  las tecnicaturas y los títulos intermedios de las universidades .

 

Operacionalmente se considera oferta  a la totalidad de carreras/títulos que se ofrecen en las diferentes localidades e instituciones. De esta forma si una misma carrera se imparte en  diferentes sedes y/o instituciones , se la ha contabilizado en cada una de ellas.

Se ha definido como demanda a los alumnos matriculados en cada carrera, disciplina y rama, del subsistema no universitario y  a los alumnos de las tecnicaturas del subsistema universitario. Cabe señalar entonces que en la matrícula universitaria considerada no se han contabilizado a  los alumnos que podrían finalizar sus estudios con un título intermedio y que están cursando  carreras de 5 o mas años de duración. No es posible contar con esa información  debido a que la matrícula se consigna dentro de la correspondiente   a las carreras de más de larga duración.

 

Capítulo I

Evolución de la  educación superior en las últimas décadas.

 

En nuestro país la educación de nivel superior tiene una participación considerable y creciente dentro del sistema educativo total. Los alumnos que asisten al nivel superior  representan el 15.6% de la matrícula total del sistema educativo de educación común.[9] Los matriculados en la educación superior no universitaria constituyen el 4 % del total, mientras que los universitarios el 11.6%.  Veinte años atrás  la matrícula del nivel superior en su conjunto tenía una significación cuantitativa menor, representaba el 8.8%[10] de la matrícula total del sistema.

 

Concomitantemente, el peso de la matrícula de estudios superiores (universitarios y no universitarios) en la población total es cada vez mayor. El número de estudiantes por cada 10.000 habitantes pasa de 7 en  1914,  a 32.4 en 1950, 106.7 en 1970 y 149 en 1980 [11]. Actualmente la relación es de 478 estudiantes de nivel superior por cada 10.000 habitantes. El mismo indicador considerando solo a los estudiantes universitarios es de  356.7 cada 10000 habitantes, mientras que el número de estudiantes no universitarios de 122.1.[12]

 

El fuerte crecimiento de la matrícula  ha sido acompañado por un significativo  incremento en términos de cantidad de instituciones que ofrecen el servicio educativo, y de la cantidad y diversidad de  carreras que se cursan  y títulos que se expiden. Las instituciones universitarias y no universitarias  de nivel superior brindan una gran diversidad de carreras y ofrecen en conjunto y en el total del país más de 11000 títulos. [13]

 

El conjunto de la educación superior atiende a más de 1.700.000 alumnos en 91 instituciones universitarias (universidades e institutos universitarios públicos y privados) y 1.754 unidades educativas que imparten educación superior no universitaria (de formación docente y/o de formación técnico profesional)[14].

 

Si bien ambos subsistemas han mostrado una significativa expansión es el no universitario el que ha tenido un crecimiento mayor, coincidentemente con lo ocurrido en las últimas décadas en los países más desarrollados y en los de América Latina. Pasó de atender 93.645  alumnos en 1980 a 439.909 en el año 2000.(crecimiento del 369,7%) El  subsistema universitario que atendía a 393.828 alumnos en 1980 pasó a atender, 20 años después, a  1.285.361 alumnos.(crecimiento de 226.3%) [15]

 

No obstante la gran expansión y ampliación  de la cobertura de la educación superior en nuestro país en las últimas décadas, su distribución y características distan de ser homogéneas en las distintas provincias y regiones.

 

Con algunas excepciones, las instituciones universitarias históricamente  habían estado localizadas  en las grandes ciudades de cada jurisdicción mientras que las que impartían  nivel superior no universitario  también estaban  en localidades más pequeñas. En las últimas décadas varias instituciones universitarias, estatales y privadas, extendieron territorialmente su oferta abriendo subsedes en distintas localidades de las mismas jurisdicciones donde tienen sus cabeceras o de otras.

 

A pesar de la mayor dispersión territorial que ha presentado y que conserva el subsistema no universitario y la diversidad de carreras y títulos  que ofrece, el 74,5% del alumnado de nivel superior del país estudia en universidades[16] . Asimismo, son muchos los jóvenes que se trasladan a otras ciudades para hacer sus estudios superiores.[17] Esta orientación de la demanda obedecería  a razones de mayor prestigio social y académico de las instituciones universitarias frente a las no universitarias así como a expectativas de mayores posibilidades de empleabilidad si se posee un grado universitario.[18]

 

De las  91 instituciones universitarias públicas y privadas existentes,  más de la tercera parte han sido  creadas en el último decenio.   En los 90 dentro de la oferta estatal  se crearon 11 instituciones) (7 universidades nacionales, una provincial y 3 institutos universitarios).[19]  En el ámbito de la oferta universitaria  gestionada por el sector privado se crearon 27 instituciones

 

En síntesis, en el país el servicio educativo de nivel superior se brinda  a través de 1845 instituciones[20]. El 95% de ellas pertenece al subsistema no universitario y el 5% restante  al universitario (cuadro 1). En ambos subsistemas el porcentaje de instituciones privadas es mayor que el estatal.

 

Cuadro 1

Instituciones de educación superior según subsistema y sector de gestión. Año 2000

Tipo de instituciones

Total

Estatales

Privadas

Universidades

78

36

42

Institutos .Universitarios

13

5

8

Total Subsistema Universitario

91

41

50

Unidades Educativas SNU

1754

760

994

Total Subsistema No universitario

1754

760

994

Total

1845

801

1044

 

Fuente: Cfr.Dirié (coordinadora) y otros -.op.cit

Los cuadros han sido construídos  en base a los datos recogidos en el Relevamiento Anual 2000de la Red Federal de Información Educativa y por el  PMSIU, Ministerio de Educación de la Nación. Resultados provisorios.

 

No obstante la mayoría de las instituciones del nivel pertenecen al sector privado, se advierte que es el sector estatal el responsable de la atención de  casi ocho de cada diez  estudiantes de nivel superior del país (79.6%).[21]  Mientras que el  57.7% de la matrícula superior no universitaria  es atendida en el ámbito estatal, el 87.2 % de la matrícula universitaria concurre a instituciones estatales. Nuevamente es necesario enfatizar la fuerte tradición y prestigio de la universidad  pública en Argentina.

 

Se advierte que el sector privado y el estatal tienen diferencias significativas en cuanto a la distribución del alumnado  según subsistema. En las instituciones estatales el alumnado se concentra fundamentalmente en el subsistema universitario (81.5%)  mientras que el 18.5% restante está en el subsistema no universitario. En el sector privado la matrícula   se reparte más equitativamente entre ambos subsistemas, aunque es en el no universitario donde se ubica algo más de la mitad  del alumnado (53% vs. 47% en el subsistema universitario) (cuadro 2)

 

Como se ha mencionado,  pese al mayor número de  instituciones no universitarias en el total de instituciones de la educación superior, estas sólo atienden a un cuarto de la matrícula total del nivel. La mayoría de los alumnos concurren  a las unidades educativas universitarias.  

 

Cuadro 2

Matrícula de educación superior por sector según subsistema. 2000

Subsistema:

Total

Estatales

Privadas

Universitario

1.285.361

1.120.356

165. 005

No Universitario

439.909

253.762

186.147

Total

1.725.270

1.374.118

 351.152

 

Fuentes: Idem cuadro Nro.1.

                 

Esta relación inversa que se observa entre la cantidad de instituciones y cantidad de alumnos atendidos se explica por el hecho de que las instituciones  de nivel superior no universitario, tienen, en promedio, un escaso número de alumnos, mientras que las  universitarias tienen, en general, un gran tamaño en términos de cantidad de alumnos atendidos.  Sin embargo, debemos destacar que el promedio de alumnos de las instituciones universitarias encubre una realidad muy heterogénea en cuanto a tamaño de las distintas instituciones.

 

En el país el  54,7% del alumnado del subsistema de educación superior no universitario cursa carreras de formación docente, el 40.6% carreras de formación técnico profesional y el 4,8% restante cursa carreras de ambos tipos.

 

Una característica relevante de la educación superior actual, que sin embargo no es nueva, es que casi dos tercios de la matrícula del nivel superior estudia carreras incluidas en las ramas Ciencias Sociales y Ciencias Humanas. En conjunto ambas ramas tienen una significación mayor en el subsistema no universitario. A la vez se advierte que en el universitario  son las Ciencias Sociales las que adquieren mayor peso, a diferencia del subsistema no universitario en  el que claramente predominan las Ciencias Humanas  debido a la preponderancia de las carreras de formación docente. [22]

 

Capítulo II

Las carreras cortas

 

Las carreras técnico profesionales de corta duración tienen fundamentalmente el objetivo de desarrollar habilidades y capacidades  de carácter instrumental formando técnicos que permitan atender  a los requerimientos de personal especializado  de las empresas, de los servicios sociales y de los servicios de salud. La oferta de estas carreras tiene antecedentes diferentes en cada subsistema.

 

En el período caracterizado como de "modernización con integración social"   que en Argentina  se extiende desde mediados de los 40' hasta fines de los 70'  aparecen numerosas carreras cortas, dentro del ámbito universitario, en casi todas las áreas del conocimiento que acompañan la creación de nuevas especialidades de grado  vinculadas a las Ciencias Sociales y a las Ciencias Aplicadas. "Las nuevas ofertas están claramente asociadas, por un lado, a las expectativas de desarrollo industrial  que fomentaron las concepciones desarrollistas y, por el otro, a la necesidad de superar los obstáculos  sociales a la modernización del país. Las carreras cortas y las ingenierías debían atender requerimientos de un mercado de trabajo productivo diversificado como consecuencia de la profundización de la industrialización..."[23] mientras que los profesionales de las Ciencias Sociales debían abocarse a la planificación de políticas sociales que facilitarían la integración social

 

Por su parte, en el subsistema no universitario  la formación técnico profesional  es de desarrollo más reciente  y su oferta  se ha expandido especialmente a partir de  la década del 80'  cuando el modelo de desarrollo con integración social ya no estaba vigente.  "El 80% de los institutos de formación técnica ha sido creado a partir de 1983. Entre los privados está proporción asciende al 88% de los casos"[24]

 

Esta última expansión de carreras cortas se enmarca en una corriente internacional de transformación de la educación superior  signada por una aumento muy significativo de la demanda, restricciones en el financiamiento público y un fuerte papel adjudicado al mercado en las políticas publicas que fomentó  la creación de carreras cortas con orientación profesional destinada a  los requerimientos de formación de recursos  humanos de las empresas.[25]

 

En Argentina este proceso se apoya en un diagnóstico que además muestra la baja eficiencia  interna y externa de la educación superior, con bajo número de graduados y prolongación excesiva de las carreras y planes de estudio  poco adecuados a las necesidades del medio y de  los desarrollos tecnológicos recientes. Por ello, diversos estudios plantean la necesidad de la diversificación de la oferta, el acortamiento de carreras y   su vinculación con el contexto económico productivo.[26]

 

La descripción de la oferta del conjunto del nivel superior que se presenta en el capítulo anterior permite  dimensionar y contextualizar  el lugar que ocupan las carreras de corta duración que brindan formación profesional técnica. Con el propósito de analizar las características y el comportamiento  de este subuniverso  se han excluido  aquellas que tienen por objeto la formación docente y  que, como se ha mencionado más arriba, sus egresados se insertan en  un mercado de trabajo con características  propias y normas específicas.

 

Estas  carreras cortas para la formación profesional y técnica  concentran un número relativamente bajo del total de alumnos que conforman  el sistema de educación superior. En el año 2000 los 220.548 alumnos inscriptos en estas carreras y disciplinas, considerando al  subsistema universitario como al no universitario, representan sólo el 13% de los estudiantes del nivel superior. [27]

 

Contrariamente a lo que ocurre en el total del nivel superior donde casi las tres cuartas partes del alumnado concurre al subsistema universitario, los estudiantes de  carreras cortas cursan mayoritariamente en el no universitario  Así, 177.124 concurren al nivel superior no universitario para este tipo de formación  y sólo 43.424 han elegido estudiar tecnicaturas en las universidades.

 

Estas cifras muestran que sólo 1 de cada 5 alumnos que estudia  carreras cortas elige la universidad. Como se ha mencionado en el capítulo anterior, la cantidad de instituciones y la dispersión geográfica del nivel superior no universitario contribuye a explicar esta distribución del alumnado, ya que las condiciones de accesibilidad geográfica tornan más fácil y sobre todo  más  económico estudiar en este subsistema, pues en la mayoría de los casos, no implica el traslado del lugar de residencia habitual.

 

En las carreras cortas, la distribución del alumnado por rama y disciplina es muy similar en cada uno de los  subsistemas. Han elegido “Ciencias Sociales” el 43,1%  de los matriculados en las tecnicaturas  universitarias y el 46,2% de los alumnos del  subsistema no universitario, siendo la disciplina Economía y Administración la que concentra las mayores preferencias en ambos. Le sigue en importancia “Ciencias aplicadas y tecnología” (con alrededor del 28% de los matriculados),  con  Informática como  disciplina con mayor presencia ya que concentra el 60% del alumnado de la rama. 

 

"Ciencias de la Salud" , tiene un mayor peso relativo dentro de las tecnicaturas universitarias que entre las no universitarias ya que concentra el 22% del total del subsistema universitario. De todos modos,  del total de alumnos que han elegido las carreras paramédicas o de auxiliares de la medicina  el  74% concurre al subsistema  no universitario. Por último, el 8,5% restante se encuentra estudiando "Ciencias  Humanas", y sólo un 1% "Ciencias Básicas".

 

Atendiendo a la distribución de los alumnos por sector de gestión de las instituciones, se advierte que el sector universitario estatal concentra al 80% de los alumnos  de carreras cortas universitarias, mientras que en el subsistema no universitario es el sector privado el que concentra la mayoría del alumnado.

 

En las universidades  públicas el 90% de los alumnos que estudian carreras cortas  se distribuyen de modo relativamente homogéneo entre las ramas de "Ciencias Aplicadas" y "Ciencias Sociales" y con una representación algo menor de "Ciencias de la Salud".  Contrariamente, en las universidades privadas, los datos muestran que su población estudia fundamentalmente las carreras relacionadas con  Economía y Administración, de manera tal que casi las 3/4 partes concurre a estas carreras.

 

En el subsistema no universitario  público casi la mitad del alumnado optó por carreras de la rama de "Ciencias Sociales" y algo más del 30%  por "Ciencias Aplicadas y Tecnología". El comportamiento del alumnado en el sector privado es similar,  aunque se destaca una mayor importancia de la rama "Ciencias de la Salud".


 

Cuadro N° 3

Alumnos de Educación Superior en carreras cortas por subsistema y sector de gestión según rama y disciplina. Total país. Año 2000.

RAMA / DISCIPLINA

Total Alumnos

No Universitario

Universitario

Total

Público

Privado

Total

Público

Privado

Total  País

 220.548

 177.124

69.692

 107.432

 43.424

 34.967

  8.457

Ciencias Aplicadas y Tecnología

 62.529

    50.017

32,6

24,5

 12.512

32,1

9,4

Ciencias Agropecuarias

        4.888

      2.925

2,4

1,1

    1.963

4,3

4,6

Diseño

        7.646

      7.525

1,1

6,1

       121

0,2

0,5

Estadística

             28

           28

0,0

0,0

           -  

0,0

0,0

Industrias

        6.143

      4.535

3,3

2,0

    1.608

4,2

0,9

Informática

      37.834

    31.144

22,4

13,9

    6.690

17,6

3,1

Otras Ciencias Aplicadas

           379

           75

0,1

0,0

       304

0,8

0,0

Tecnología

        5.611

      3.785

3,2

1,4

    1.826

4,9

0,3

Ciencias Básicas

        2.077

      1.354

0,4

1,0

       723

2,0

0,1

Biología

        1.541

      1.034

0,4

0,7

       507

1,4

0,1

Física

               8

             8

0,0

0,0

           -  

0,0

0,0

Matemática

             72

           72

0,0

0,1

           -  

0,0

0,0

Química

           456

         240

0,0

0,2

       216

0,6

0,1

Ciencias de la Salud

      36.625

    27.089

5,7

21,0

    9.536

25,9

1,3

Odontología

        3.080

      3.063

0,0

2,8

         17

0,0

0,0

Paramédicas y Auxiliares de la Medicina

      33.545

    24.026

5,7

18,2

    9.519

25,8

1,3

Ciencias Humanas

      18.687

16.771

14,0

9,6

   1.916

8,7

2,8

Educación

      13.031

    11.355

9,9

3,9

    1.676

4,6

0,0

Filosofía y Teología

           184

         184

0,1

0,1

           -  

0,0

0,0

Historia

             94

           94

0,0

0,1

           -  

0,0

0,0

Idiomas

        2.843

      2.603

2,5

0,8

       240

0,0

2,8

Letras

           360

         360

0,0

0,3

           -   

0,0

0,0

Psicología

        2.175

      2.175

0,0

2,0

           -  

0,0

0,0

Ciencias Sociales

    100.630

    81.893

47,3

43,9

 18.737

31,4

86,3

Ciencias de la Información y de la Comunicación

    17.574

    14.970

7,5

8,8

    2.604

5,4

7,6

Ciencias Sociales y Servicios Sociales

        6.162

      5.272

3,8

2,3

       890

2,4

0,0

Derecho, Ciencias Políticas y Diplomáticas

              818

         435

0,3

0,2

       383

1,1

0,0

Economía y Administración

      55.909

    42.931

26,7

21,8

 12.978

18,9

72,2

Geografía

             15

           15

0,0

0,0

           -  

0,0

0,0

Otras Ciencias Sociales

        3.540

      3.459

3,6

0,8

         81

0,2

0,0

Relaciones Institucionales y Humanas

       2.141

      1.999

0,2

1,7

       142

0,3

0,3

Turismo

      14.471

    12.812

5,3

8,2

    1.659

3,1

6,3

 

Fuente: Relevamiento Anual 2000. Red Federal de Información Educativa. Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa y PMSIU. Secretaría de Políticas Universitarias. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.

 

El análisis de estos datos permite advertir que, más allá de las diferencias observadas,  ambos subsistemas presentan básicamente, un comportamiento similar.

 

A pesar de que las universidades han manifestado su deseo de impulsar y ofrecer este tipo de estudios, los datos muestran que tienen muy baja incidencia dentro de la población universitaria, que  casi en su totalidad  se decide por carreras de mayor extensión y prestigio. 

 

Diversas investigaciones muestran la existencia de  circuitos diferenciados dentro de los estudios superiores, en los que determinados sectores sociales eligen carreras universitarias tradicionales y que aún tienen mayor prestigio social, mientras que otros, más bajos,  optan por realizar estudios en el ámbito no universitario, buscando una rápida inserción en el mercado laboral. Un trabajo reciente muestra que el nivel educativo de los padres de alumnos del superior no universitario es significativamente más bajo que el  de los padres de los universitarios, que en su mayoría pertenece a familias ubicadas en los dos quintiles de ingreso más elevados, mientras que al no universitario asisten alumnos pertenecientes a hogares de menores ingresos. El mismo estudio muestra la existencia de una fuerte asociación entre el rendimiento educativo (medido en las pruebas de evaluación de la calidad educativa de 5to de las escuelas medias) y la elección  de continuar o no estudios superiores en uno u otro subsistema. Así, los alumnos que obtienen  los puntajes más elevados en estas pruebas manifiestan  mayores intenciones de continuar estudios universitarios, mientras que a menor puntaje aumenta considerablemente la probabilidad de elegir estudios no universitarios. Los peor posicionados muestran la menor intencionalidad de encarar estudios superiores en general. [28].

 

Surgen aquí nuevos interrogantes que futuras investigaciones permitirán dilucidar.  ¿El perfil socioeconómico y el desempeño educativo previo tienen incidencia en la elección de la duración de la carrera  que se encara y/o en el subsistema en el que se elige cursarla? ¿Constituye la universidad una barrera difícil de sortear para los jóvenes  de más bajos ingresos y de menor capital cultural aún cuando hayan decidido una carrera de corta duración?

 

La oferta de títulos y carreras en la educación superior  en dos provincias argentinas

 

Considerando la magnitud de la oferta de carreras en la educación superior en general y de carreras cortas en particular, en este trabajo  se ha optado por analizar la situación en sólo dos jurisdicciones provinciales, Mendoza y Santiago del Estero, seleccionadas por tener características socioeconómicas y educativas muy disímiles y también una diferente estructura productiva.

 

Mendoza ha sido clasificada entre las provincias argentinas con estructuras económicas  de gran tamaño y diversificadas y con un índice de desarrollo humano  medio, mientras que Santiago del Estero integra el grupo de provincias con una economía de un marcado retraso productivo y empresarial y con un índice de desarrollo humano bajo. Esta provincia presenta un alto grado de informalidad laboral, un predominio del sector público entre las actividades formales que conviven con serios déficit en recursos humanos calificados e infraestructura básica.[29]

 

Las actividades productivas de Mendoza están centradas en los complejos agroindustriales que elaboran materias primas locales -vid, frutas y hortalizas- así como también en la  producción de bienes intermedios, el desarrollo de una industria metalmecánica de cierta complejidad y el turismo.[30]

 

Esta provincia tiene una población de 1.573.671 habitantes, según datos provisorios del Censo de Población 2001. En el aglomerado que conforma el Gran Mendoza, en el año 2001, el 27,6% de los hogares y el 36,7% de la población estaban bajo la línea de pobreza. El 43,2% de las personas de 25 a 64 años tenían secundario completo o más y el 70,5% de los jóvenes de 19 a 24 años que habían terminado la escuela media iniciaron estudios superiores.[31] 

 

Santiago del Estero tiene como principal actividad productiva la agricultura (horticultura, algodón, soja, sorgo y miel) . En segundo lugar se encuentra la cría de ganado caprino y la explotación forestal.  La extracción de madera es una importante actividad con una superficie de dos millones de hectáreas de bosque nativo y un 7% de participación en el valor agregado de la actividad en el total del país. La industria, de escasa  significación en la provincia, se dedica fundamentalmente a la producción alimentaria, a bebidas y al rubro textil. [32] Su población alcanzaba, también según datos provisorios del Censo 2001, a 806.347 habitantes, encontrándose un tercio del los hogares  y casi la mitad de la población del aglomerado urbano de Santiago del Estero-La Banda en condiciones de pobreza, en mayo del  2001. En este centro urbano, el 46,3% de la población de 25 a 64 años había completado, por lo menos, estudios secundarios y el 60% de los jóvenes de 19 a 24 años que finalizaron el nivel medio, accedieron al nivel superior[33].

 

La provincia de Santiago del Estero tuvo un crecimiento intercensal del 20% mientras que Mendoza aumentó su población en estos 10 años en un 11,4%. Así,  Santiago del Estero, una provincia tradicionalmente expulsora de población ha revertido este comportamiento durante esta última década, duplicando el crecimiento del promedio del país.

 

La composición del Producto Bruto Geográfico  según sectores económicos muestra situaciones bien diferenciadas entre estas provincias. Mientras que en  ambas el sector primario representa algo más del 10% del PBG de cada provincia, el sector secundario tiene un peso relativo mayor en Mendoza , con un 32,4% que en Santiago del Estero(20%). Concomitantemente en esta última provincia el sector servicios tiene un presencia importante aportando el 67,8% al PBG, siendo que en Mendoza es del 56,8%. [34]  

 

Esta diferente estructura productiva también se refleja en una distinta  estructura de la ocupación. Mientras en Mendoza la industria  emplea casi al 12% de la población urbana en Santiago  del Estero solo  al 7.4%. En esta provincia la mitad del empleo urbano se concentra en servicios sociales (39.2%) y servicio doméstico (10.2%), mientras que en Mendoza algo menos del 40% de los ocupados se  concentran en estas ramas (33.5% y 6.4% respectivamente).   Asimismo los niveles de calificación de la población ocupada presentan diferencias: el empleo calificado (profesionales y técnicos) alcanza en Mendoza casi al 30% de la población ocupada), mientras que en Santiago del Estero al 25% de ella. Las diferencias más notables se advierten en el  porcentaje de empleo no calificado. En Santiago del Estero el 38% de los ocupados es personal no calificado y en Mendoza el 28.6%.[35]


Si bien no existen significativas  diferencias en las tasas de desocupación de la población urbana (11.5% en el Gran Mendoza y 10.1% en Santiago del Estero-La Banda) , la tasa de demandantes de empleo muestra una brecha importante. Mientras que en Mendoza alcanza al 42% en Santiago del Estero al 27.8%. También las diferencias se advierten en el terreno de los ingresos promedio de los asalariados. En Mendoza el ingreso promedio de estos es un 20% mayor que los de Santiago del Estero ( $442.4  y $366.9 respectivamente).

 

Estas características sociodemográficas y económicas disímiles tienen su correlato en el aspecto educativo. Los indicadores reflejan una brecha aún más pronunciada entre  los resultados de sus sistemas educativos. Mientras que en Mendoza aproximadamente, el 95% de los alumnos que ingresan a la escuela primaria tienen la probabilidad de completar este nivel, en Santiago del Estero este porcentaje se reduce al 60%. Para el nivel medio la probabilidad de finalizar los estudios alcanza en Mendoza casi al 60% de los ingresantes y en Santiago del Estero sólo al 36%.[36] Si se comparan las  últimas cifras con las presentadas más arriba respecto de la población que completó el nivel secundario se puede conjeturar que existen diferencias significativas entre la  perfomance educativa de los habitantes de la ciudad capital y del interior de la provincia.[37]

 

Las características socioeconómicas y educativas señaladas así como las peculiaridades del mercado de trabajo condicionan, entre otras cosas,  la  conformación de la oferta y la demanda del nivel de educación superior en cada provincia.

 

Mendoza cuenta con 7 universidades: 2 estatales (Cuyo y la Universidad Tecnológica Nacional) y 5 privadas con una oferta de 274 títulos/carreras, y con 71 unidades educativas del nivel superior no universitario , de las cuales 25 son estatales y 46 privadas que ofrecen 391 carreras.  Por su parte, Santiago del  Estero cuenta con 2 universidades , 1 estatal y 1 privada con una oferta de 79 títulos/carreras, y 49 instituciones de educación superior no universitaria, siendo dos  tercios de ellas  estatales, ofreciendo en total 149 carreras. Se advierte así una mayor presencia del sector privado en la oferta tanto universitaria como no universitaria en Mendoza.

 

Cuadro Nro. 4

Indicadores seleccionados sobre las características de los  sistemas educativos de educación superior en Mendoza y Santiago del Estero. Año 2000

INDICADORES SELECCIONADOS

MENDOZA

SANTIAGO

DEL ESTERO

Alumnos matriculados en nivel superior

57.112

24.263

Alumnos matriculados en el subs.universitario

38.242

14.612

Alumnos matriculados en el subs.no universitario

18.870

9.651

Porcentaje de alumnos de educ.superior en subs.universitario

67

                60

Participación alumnado  nivel superior en matrícula del sist.educ.

12.7

                   10.1

Porcentaje de alumnos del SNU en formación docente

40.8

79.5

Porcentaje de alumnso del SNU en formación técnico profesional

46.9

13.3

Alumnos educ.superior por cada 10 mil habitantes

363

301

Alumnos universitarios por cada 10 mil habitantes

243

181

Alumnos no universitarios por cada 10 mil habitantes

120

120

Alumnos de carreras cortas técnico-profesionales por cada 10.000 habitantes

102

25

Alumnos de carreras cortas técnico profesional universitarias por cada 10.000 habitantes

37

3

Alumnos de carreras cortas técnico profesional del SNU por cada 10.000 habitantes

67

22

 

Los indicadores arriba presentados muestran una mayor participación de la población en la educación superior en la provincia de Mendoza, así como también  una demanda más orientada a la formación técnico profesional que en Santiago del Estero, donde se destaca un sesgo hacia la formación docente en el nivel superior no universitario que se corresponde con lo que se podría calificar como una sobreoferta de formación docente. Mientras que en Mendoza los profesorados representan el 39% de las carreras ofertadas en el nivel  Superior no universitario, en Santiago del Estero los profesorados conforman las 3/4 partes de la oferta total de este subsistema.

 

En la provincia de Mendoza se ofrecen 301 títulos/carreras de formación técnico profesional de corta duración, de las cuales 221 se dictan en el subsistema no universitario y 80 en el universitario. Estas carreras representan el 30% de la oferta universitaria total y el 57% de la no universitaria.

La presencia del sector privado en la oferta de carreras cortas es muy significativa en ambos subsistemas ya que imparte casi el 70% del total de las carreras cortas. Esta preeminencia del sector privado es  más alta en el subsistema no universitario que en el  universitario (74% y 56% respectivamente).

 

La distribución de la oferta universitaria de carreras cortas de formación profesional  entre las diversas ramas también es diferencial por sector, ya que mientras en el  privado casi la mitad corresponde  Ciencias Sociales, en el  público se diversifica más, encontrándose la mayor concentración en las disciplinas correspondiente a las Ciencias .Aplicadas, siguiendole en importancia las Ciencias Sociales y luego las Ciencias de la Salud. Tanto en el sector  público como en el privado Economía y Administración es la disciplina con mayor oferta de títulos y carreras. En segundo lugar se encuentra la oferta de carreras informáticas en el sector privado y la  de paramédicas en el sector público. Como ya se ha señalado la oferta de disciplinas está mas diversificada en las universidades públicas .

 

En el nivel superior no universitario, también la distribución de la oferta de carreras  es diferencial por sector de gestión. Entre las instituciones públicas casi la mitad de la oferta está concentrada en Ciencias Aplicadas y algo más del 40% en Ciencias Sociales, presentándose  una situación inversa en el sector privado, donde también se advierte una mayor presencia de las Ciencias de la Salud. De las 20 carreras que se ofrecen en esta rama, 19 se brindan en instituciones privadas.

 

En síntesis se observa en el cuadro N° 5 que en ambos subsistemas existe una importante oferta de carreras de Economía y Administración, pero las diferencias más notables se advierten en las disciplinas relacionadas con las Ciencias Aplicadas. Es de destacar que las pocas carreras cortas que se ofrecen en  Ciencias  Básicas  se brindan exclusivamente en el subsistema universitario.

 

Teniendo en cuenta la estructura productiva de esta provincia, llama  la atención que la  oferta de carreras orientadas a la inserción laboral dentro del sector agropecuario y la industria agroalimentaria sea casi exclusivamente no universitaria en el primer caso y mayoritaria en el segundo.


 

Cuadro N° 5

Carreras/títulos de corta duración por subsistema y sector según ramas y disciplinas. Prov. de Mendoza. 

RAMAS Y DISCIPLINAS

TOTAL

UNIVERSITARIO

NO UNIVERSITARIO

Total

PRIVADO

PUBLICO

Total

PRIVADO

PUBLICO

Arquitectura y Diseño

8

1

1

0

7

6

1

Astronomía

0

0

0

0

0

0

0

Bioquímica y Farmacia

1

1

0

1

0

0

0

Cs. Agropecuarias

23

1

1

0

22

15

7

Estadística

3

0

0

0

3

3

0

Cs. del Suelo

0

0

0

0

0

0

0

Informática

35

13

10

3

22

15

7

Ingeniería

5

5

2

3

0

0

0

Tecnología

12

1

0

1

11

4

7

Industrias

19

6

1

5

13

7

6

Total Cs. Aplicadas

106

28

15

13

78

50

28

Biología

1

1

1

0

0

0

0

Física

0

0

0

0

0

0

0

Matemática

0

0

0

0

0

0

0

Química

2

2

0

2

0

0

0

Ecología y Medio Ambiente

0

0

0

0

0

0

0

Total Cs. Básicas

3

3

1

2

0

0

0

Medicina

0

0

0

0

0

0

0

Odontología

5

1

0

1

4

4

0

Paramédicas y aux. de la Medicina

25

10

3

7

15

14

1

Sanidad

1

0

0

0

1

1

0

Veterinaria

1

1

1

0

0

0

0

Total Cs. De la Salud

32

12

4

8

20

19

1

Educación

7

2

2

0

5

0

5

Letras e Idiomas

16

2

1

1

14

14

0

Total Cs. Humanas

23

4

3

1

19

14

5

Cs. de la Inf. .y la Comunicación

15

5

5

0

10

10

0

Demografía y Geografía

22

1

0

1

21

17

4

Derecho

1

1

1

0

0

0

0

Economía y Administración

90

24

14

10

66

49

17

Relaciones Institucionales y Humanas

4

1

1

0

3

3

0

Sociología, Antropología y Serv.Soc.

2

1

1

0

1

0

1

Otras Cs. Sociales

3

0

0

0

3

0

3

Total Cs. Sociales

137

33

22

11

104

79

25

Total general

301

80

45

35