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OFERTA Y
DEMANDA DE FORMACIÓN TÉCNICO PROFESIONAL EN DOS PROVINCIAS ARGENTINAS Cristina Dirié (*) Irene Oiberman (*) Septiembre 2003 (*) AmerSur Asociación Civil Introducción La educación superior en
Argentina ha tenido en las últimas
décadas un gran desarrollo y expansión, tanto de la oferta como de la
demanda, presentando una elevada dispersión institucional y una
creciente heterogeneidad. Distintos especialistas advierten
acerca de la falta de articulación
entre ambos subsistemas: universitario y el no universitario y una acentuada
unilateralidad desde el momento que la inmensa mayoría de la demanda se orienta
al sector universitario.[1] Asimismo
expresan que el mal llamado “sistema”
de educación superior en la Argentina constituye un conglomerado institucional
complejo y heterogéneo[2] que
podría más adecuadamente caracterizarse
como un “conglomerado de educación superior”[3] o “conglomerado desarticulado de instituciones, carreras y títulos” [4]. Las diferentes oleadas de creación de instituciones de nivel
superior en Argentina han ido conformando un entramado institucional altamente
heterogéneo y diverso, cuyo crecimiento no parece haber respondido a una
política deliberada con objetivos claros y continuidad en el tiempo, sino que
ha sido más bien una respuesta algo inorgánica a desafíos varios: demandas
ocasionales, necesidad de reorientar la matrícula, en un momento la decisión de
llevar la formación docente al nivel superior no universitario, a veces la
voluntad de avanzar hacia una cierta modernización del nivel. El resultado, en
todo caso, es un sistema que tiene poco de verdadero sistema, compuesto por un
sector universitario que a menudo incluye carreras cortas que en muchos casos
parecieran más propias de lo no universitario
y un sector terciario mayoritariamente de formación docente al que se
suman otras ofertas que hasta ahora no parecen ser una clara respuesta a los
requerimientos del sector productivo”.[5] La proliferación caótica de
carreras y títulos ha generado
diferentes circuitos institucionales, dirigidos a distintos sectores sociales
y/o sectores de demanda. Por otra parte, el crecimiento de la oferta de
carreras de educación superior en las últimas décadas y el simultáneo incremento de la matrícula, se produce en
un contexto de transformación de las características de la estructura
productiva y del comportamiento del mercado de trabajo. La devaluación de las
credenciales educativas que diversos estudios, tanto desde el enfoque del
mercado de trabajo como desde el campo educativo, señalan, es un fenómeno que
se viene produciendo desde hace tiempo y que se ha acentuado en el marco de una
alta desocupación. El modelo de desarrollo económico
basado en la sustitución de importaciones que había sido puesto en
funcionamiento en la década del 40, sufrió serias transformaciones a partir de
mediados de los 70 que se profundizaron a partir de 1990. El gobierno que asume
en 1989 instaura un nuevo esquema de crecimiento basado en la drástica disminución del papel del Estado en la economía.
La apertura a la competencia extranjera, la eliminación de regulaciones que
limitaban el funcionamiento de los mercados de bienes y servicios y también los
de capital y laboral, así como el
repliegue del Estado en la actividad productiva y de servicios fueron algunos
de los ejes centrales de este nuevo modelo. Estas medidas generaron una
reestructuración productiva, con su consecuente impacto en el mercado de
trabajo. Las firmas aumentaron su productividad por diversos medios,
especialmente a través de la
sustitución de trabajo por capital, así como poniendo en marcha procesos de racionalización de la producción
ahorradores de mano de obra. El escaso dinamismo de la ocupación agregada
también se debió al mayor avance que mostraron las ramas intensivas en capital,
en insumos importados y en recursos naturales, y el consecuente retroceso
relativo de aquellas intensivas en trabajo.[6] Estos cambios configuraron
transformaciones profundas en la participación económica de la población. La
tasa de desempleo que, hasta principios de la década del 90' se encontraba en valores relativamente
moderados (cerca del 6%) fue creciendo (con fluctuaciones) hasta alcanzar
valores cercanos al 20% en la actualidad. En consecuencia, este nuevo mercado
de trabajo está signado por altas tasas de desempleo y nuevas demandas
laborales surgidas de una estructura
productiva que ha cambiado. La proliferación de carreras
cortas, tanto en el subsistema
universitario como en el no universitario, podría ser el intento de adecuación
de la oferta educativa a esta nueva demanda del mercado de trabajo, que
presenta cada vez más exigencias y requiere de mayores capacidades y
habilidades para la inserción laboral y social. La literatura especializada da
cuenta de que, en las últimas décadas, a nivel internacional se han implementado políticas que favorecieron el desarrollo de alternativas no universitarias
dentro del nivel superior y/o diversificaron la oferta universitaria,
flexibilizando las condiciones de ingreso y la duración de las carreras,
respondiendo a los nuevos requerimientos de formación de los recursos humanos.[7] En nuestro país este proceso
adquirió características propias y como se ha mencionado ha profundizado la
heterogeneidad que ya caracterizaba al nivel superior Por otra parte, el incremento que se observa en la
matrícula estaría evidenciando el
intento por parte de diversos sectores sociales de no ser excluidos del mercado
de trabajo , conservar la esperanza de movilidad social ascendente y
desarrollar una actividad mientras se demora, obligadamente, la entrada al
mercado de trabajo. El análisis de la articulación
entre esa oferta y la demanda requiere como paso previo conocer la diversidad,
magnitud, distribución geográfica y composición por ramas y disciplinas de las
carreras cortas. Por ello el objetivo de este trabajo es caracterizar la actual
oferta de carreras cortas en el nivel superior universitario y no universitario
en el marco del crecimiento de la oferta de la educación superior en las últimas
décadas y en el contexto de un mercado de trabajo impactado por las
transformaciones de la estructura productiva nacional e internacional y en
especial por la crisis económico regional actual. El análisis se focalizará en
las carreras cortas de formación técnico profesional, excluyendo a las de
formación docente cuyos egresados se insertan en un mercado de trabajo con
características propias y regulaciones
específicas. [8] Se han
seleccionado dos provincias con características disímiles, Mendoza y Santiago
del Estero, con el propósito de precisar
la descripción y caracterización de la oferta y la demanda. Consideraciones Metodológicas Para la realización de este trabajo se han adoptado un conjunto de
criterios metodológicos para la clasificación y el tratamiento de la
información. Se considera "carreras cortas" a todas aquellas que se dictan
en el ámbito universitario y no universitario que tienen hasta cuatro años de
duración, exceptuando aquellas que otorgan título de grado. En la Resolución Nº 6 del
13/01/1997 el Ministerio de
Educación establece en 2600 horas reloj o su equivalente
en la modalidad presencial, la carga horaria mínima que deberán contemplar los
planes de estudio para calificar a una carrera como de grado universitario, que
tendrá que desarrollarse en un
mínimo de 4 años académicos. En las
carreras de Tecnicaturas ,a diferencia de las carreras de grado, no está reglamentada la carga horaria, pero
históricamente se le asigna de 1500 a 1600 horas. Por otra parte a los
títulos Intermedios (de pregrado) que están dentro del plan de estudio de la
carrera de grado se le otorga la misma
carga horaria que a las tecnicaturas . El universo de análisis está conformado por las carreras cortas de formación técnico profesional, no
incluyendo las de formación docente en ninguno de los subsistemas, ni aquellas que si bien son de corta
duración requieren un titulo terciario o universitario previo para su ingreso.
Por lo tanto el universo objeto de análisis incluye, todas las carreras del
subsistema no universitario- excluyendo las de formación docente-, las tecnicaturas y los títulos intermedios
de las universidades . Operacionalmente se considera oferta
a la totalidad de carreras/títulos que se ofrecen en las diferentes
localidades e instituciones. De esta forma si una misma carrera se imparte
en diferentes sedes y/o instituciones ,
se la ha contabilizado en cada una de ellas. Se ha definido como demanda a los alumnos matriculados en cada carrera,
disciplina y rama, del subsistema no universitario y a los alumnos de las tecnicaturas del subsistema universitario.
Cabe señalar entonces que en la matrícula universitaria considerada no se han
contabilizado a los alumnos que podrían
finalizar sus estudios con un título intermedio y que están cursando carreras de 5 o mas años de duración. No es
posible contar con esa información
debido a que la matrícula se consigna dentro de la correspondiente a las carreras de más de larga duración. Capítulo I Evolución de la
educación superior en las últimas décadas. En nuestro
país la educación de nivel superior tiene una participación considerable y
creciente dentro del sistema educativo total. Los alumnos que asisten al nivel superior representan el 15.6% de la matrícula total del sistema educativo
de educación común.[9] Los matriculados en la educación superior no
universitaria constituyen el 4 % del total, mientras que los universitarios el
11.6%. Veinte años atrás la matrícula del nivel superior en su
conjunto tenía una significación cuantitativa menor, representaba el 8.8%[10] de la matrícula total del sistema. Concomitantemente, el peso de la matrícula de estudios
superiores (universitarios y no universitarios) en la población total es cada
vez mayor. El número de estudiantes por cada 10.000 habitantes pasa de 7
en 1914, a 32.4 en 1950, 106.7 en 1970 y 149 en 1980 [11]. Actualmente la relación es de 478 estudiantes de
nivel superior por cada 10.000 habitantes. El mismo indicador considerando solo
a los estudiantes universitarios es de
356.7 cada 10000 habitantes, mientras que el número de estudiantes no
universitarios de 122.1.[12] El fuerte crecimiento de la matrícula ha sido acompañado por un significativo incremento en términos de cantidad de
instituciones que ofrecen el servicio educativo, y de la cantidad y diversidad
de carreras que se cursan y títulos que se expiden. Las instituciones
universitarias y no universitarias de nivel
superior brindan una gran diversidad de carreras y ofrecen en conjunto y en el
total del país más de 11000 títulos. [13] El conjunto de la educación
superior atiende a más de 1.700.000 alumnos en 91 instituciones universitarias
(universidades e institutos universitarios públicos y privados) y 1.754
unidades educativas que imparten educación superior no universitaria (de
formación docente y/o de formación técnico profesional)[14]. Si bien ambos subsistemas han mostrado una significativa expansión es el
no universitario el que ha tenido un crecimiento mayor, coincidentemente con lo
ocurrido en las últimas décadas en los países más desarrollados y en los de
América Latina. Pasó de atender 93.645
alumnos en 1980 a 439.909 en el año 2000.(crecimiento del 369,7%)
El subsistema universitario que atendía
a 393.828 alumnos en 1980 pasó a atender, 20 años después, a 1.285.361 alumnos.(crecimiento de 226.3%) [15] No obstante la gran expansión y ampliación de la cobertura de la educación superior en
nuestro país en las últimas décadas, su distribución y características distan
de ser homogéneas en las distintas provincias y regiones. Con algunas excepciones, las
instituciones universitarias históricamente
habían estado localizadas en las
grandes ciudades de cada jurisdicción mientras que las que impartían nivel superior no universitario también estaban en localidades más pequeñas. En las últimas décadas varias
instituciones universitarias, estatales y privadas, extendieron
territorialmente su oferta abriendo subsedes en distintas localidades de las
mismas jurisdicciones donde tienen sus cabeceras o de otras. A pesar de la mayor dispersión
territorial que ha presentado y que conserva el subsistema no universitario y
la diversidad de carreras y títulos que
ofrece, el 74,5% del alumnado de nivel superior del país estudia en
universidades[16] .
Asimismo, son muchos los jóvenes que se trasladan a otras ciudades para hacer
sus estudios superiores.[17] Esta orientación de la demanda obedecería a razones de mayor prestigio social y
académico de las instituciones universitarias frente a las no universitarias
así como a expectativas de mayores posibilidades de empleabilidad si se
posee un grado universitario.[18] De las 91
instituciones universitarias públicas y privadas existentes, más de la tercera parte han sido creadas en el último decenio. En los 90 dentro de la oferta
estatal se crearon 11 instituciones) (7
universidades nacionales, una provincial y 3 institutos universitarios).[19] En el ámbito de la oferta universitaria gestionada
por el sector privado se crearon 27 instituciones En síntesis, en el país el servicio educativo de nivel
superior se brinda a través de 1845
instituciones[20]. El 95% de ellas pertenece al subsistema no
universitario y el 5% restante al
universitario (cuadro 1). En ambos subsistemas el porcentaje de instituciones
privadas es mayor que el estatal. Cuadro 1 Instituciones
de educación superior según subsistema y sector de gestión. Año 2000
Fuente: Cfr.Dirié (coordinadora) y
otros -.op.cit Los cuadros han sido construídos
en base a los datos recogidos en el Relevamiento Anual 2000de la Red
Federal de Información Educativa y por el
PMSIU, Ministerio de Educación de la Nación. Resultados provisorios. No obstante la mayoría de las instituciones del nivel
pertenecen al sector privado, se advierte que es el sector estatal el
responsable de la atención de casi ocho
de cada diez estudiantes de nivel
superior del país (79.6%).[21] Mientras que
el 57.7% de la matrícula superior no
universitaria es atendida en el ámbito
estatal, el 87.2 % de la matrícula universitaria concurre a instituciones
estatales. Nuevamente es necesario enfatizar la fuerte tradición y prestigio de
la universidad pública en Argentina. Se advierte que el sector privado y el estatal tienen
diferencias significativas en cuanto a la distribución del alumnado según subsistema. En las instituciones
estatales el alumnado se concentra fundamentalmente en el subsistema
universitario (81.5%) mientras que el
18.5% restante está en el subsistema no universitario. En el sector privado la
matrícula se reparte más
equitativamente entre ambos subsistemas, aunque es en el no universitario donde
se ubica algo más de la mitad del
alumnado (53% vs. 47% en el subsistema universitario) (cuadro 2) Como
se ha mencionado, pese al mayor número
de instituciones no universitarias en
el total de instituciones de la educación superior, estas sólo atienden a un
cuarto de la matrícula total del nivel. La mayoría de los alumnos
concurren a las unidades educativas
universitarias. Cuadro 2 Matrícula de educación superior por sector según
subsistema. 2000
Fuentes: Idem
cuadro Nro.1. Esta relación inversa que se observa entre la cantidad
de instituciones y cantidad de alumnos atendidos se explica por el hecho de que
las instituciones de nivel superior no
universitario, tienen, en promedio, un escaso número de alumnos, mientras que
las universitarias tienen, en general,
un gran tamaño en términos de cantidad de alumnos atendidos. Sin embargo, debemos destacar que el
promedio de alumnos de las instituciones universitarias encubre una realidad
muy heterogénea en cuanto a tamaño de las distintas instituciones. En el país el
54,7% del alumnado del subsistema de educación superior no universitario
cursa carreras de formación docente, el 40.6% carreras de formación técnico
profesional y el 4,8% restante cursa carreras de ambos tipos. Una característica relevante de la educación superior
actual, que sin embargo no es nueva, es que casi dos tercios de la matrícula
del nivel superior estudia carreras incluidas en las ramas Ciencias Sociales y
Ciencias Humanas. En conjunto ambas ramas tienen una significación mayor en el
subsistema no universitario. A la vez se advierte que en el universitario son las Ciencias Sociales las que adquieren
mayor peso, a diferencia del subsistema no universitario en el que claramente predominan las Ciencias
Humanas debido a la preponderancia de
las carreras de formación docente. [22] Capítulo II Las
carreras cortas Las carreras técnico profesionales de corta duración tienen
fundamentalmente el objetivo de desarrollar habilidades y capacidades de carácter instrumental formando técnicos
que permitan atender a los
requerimientos de personal especializado
de las empresas, de los servicios sociales y de los servicios de salud.
La oferta de estas carreras tiene antecedentes diferentes en cada subsistema. En el período caracterizado como de "modernización con integración
social" que en Argentina se extiende desde mediados de los 40' hasta
fines de los 70' aparecen numerosas
carreras cortas, dentro del ámbito universitario, en casi todas las áreas del
conocimiento que acompañan la creación de nuevas especialidades de grado vinculadas a las Ciencias Sociales y a las
Ciencias Aplicadas. "Las nuevas ofertas están claramente asociadas, por un
lado, a las expectativas de desarrollo industrial que fomentaron las concepciones desarrollistas y, por el otro, a
la necesidad de superar los obstáculos
sociales a la modernización del país. Las carreras cortas y las
ingenierías debían atender requerimientos de un mercado de trabajo productivo
diversificado como consecuencia de la profundización de la industrialización..."[23] mientras que los profesionales de las Ciencias
Sociales debían abocarse a la planificación de políticas sociales que
facilitarían la integración social Por su parte, en el subsistema no universitario la formación técnico profesional es de desarrollo más reciente y su oferta
se ha expandido especialmente a partir de la década del 80' cuando
el modelo de desarrollo con integración social ya no estaba vigente. "El 80% de los institutos de formación
técnica ha sido creado a partir de 1983. Entre los privados está proporción asciende
al 88% de los casos"[24] Esta última expansión de carreras cortas se enmarca en una corriente
internacional de transformación de la educación superior signada por una aumento muy significativo de
la demanda, restricciones en el financiamiento público y un fuerte papel
adjudicado al mercado en las políticas publicas que fomentó la creación de carreras cortas con
orientación profesional destinada a los
requerimientos de formación de recursos
humanos de las empresas.[25] En Argentina este proceso se apoya en un diagnóstico que además muestra
la baja eficiencia interna y externa de
la educación superior, con bajo número de graduados y prolongación excesiva de
las carreras y planes de estudio poco
adecuados a las necesidades del medio y de
los desarrollos tecnológicos recientes. Por ello, diversos estudios
plantean la necesidad de la diversificación de la oferta, el acortamiento de
carreras y su vinculación con el
contexto económico productivo.[26] La descripción de la oferta del conjunto del nivel superior que se
presenta en el capítulo anterior permite
dimensionar y contextualizar el
lugar que ocupan las carreras de corta duración que brindan formación
profesional técnica. Con el propósito de analizar las características y el
comportamiento de este subuniverso se han excluido aquellas que tienen por objeto la formación docente y que, como se ha mencionado más arriba, sus
egresados se insertan en un mercado de
trabajo con características propias y
normas específicas. Estas carreras cortas para la
formación profesional y técnica
concentran un número relativamente bajo del total de alumnos que
conforman el sistema de educación
superior. En el año 2000 los 220.548 alumnos inscriptos en estas carreras y
disciplinas, considerando al subsistema
universitario como al no universitario, representan sólo el 13% de los
estudiantes del nivel superior. [27] Contrariamente a lo que ocurre en el total del nivel superior donde casi
las tres cuartas partes del alumnado concurre al subsistema universitario, los estudiantes
de carreras cortas cursan
mayoritariamente en el no universitario
Así, 177.124 concurren al nivel superior no universitario para este tipo
de formación y sólo 43.424 han elegido
estudiar tecnicaturas en las universidades. Estas cifras muestran que sólo 1 de cada 5 alumnos que estudia carreras cortas elige la universidad. Como
se ha mencionado en el capítulo anterior, la cantidad de instituciones y la
dispersión geográfica del nivel superior no universitario contribuye a explicar
esta distribución del alumnado, ya que las condiciones de accesibilidad
geográfica tornan más fácil y sobre todo
más económico estudiar en este
subsistema, pues en la mayoría de los casos, no implica el traslado del lugar
de residencia habitual. En las carreras cortas, la distribución del alumnado por rama y
disciplina es muy similar en cada uno de los
subsistemas. Han elegido “Ciencias Sociales” el 43,1% de los matriculados en las tecnicaturas universitarias y el 46,2% de los alumnos
del subsistema no universitario, siendo
la disciplina Economía y Administración la que concentra las mayores
preferencias en ambos. Le sigue en importancia “Ciencias aplicadas y
tecnología” (con alrededor del 28% de los matriculados), con
Informática como disciplina con
mayor presencia ya que concentra el 60% del alumnado de la rama. "Ciencias de la Salud" , tiene un mayor peso relativo dentro
de las tecnicaturas universitarias que entre las no universitarias ya que
concentra el 22% del total del subsistema universitario. De todos modos, del total de alumnos que han elegido las
carreras paramédicas o de auxiliares de la medicina el 74% concurre al
subsistema no universitario. Por
último, el 8,5% restante se encuentra estudiando "Ciencias Humanas", y sólo un 1% "Ciencias
Básicas". Atendiendo a la distribución de los alumnos por sector de gestión de las
instituciones, se advierte que el sector universitario estatal concentra al 80%
de los alumnos de carreras cortas
universitarias, mientras que en el subsistema no universitario es el sector
privado el que concentra la mayoría del alumnado. En las universidades públicas el
90% de los alumnos que estudian carreras cortas se distribuyen de modo relativamente homogéneo entre las ramas de
"Ciencias Aplicadas" y "Ciencias Sociales" y con una
representación algo menor de "Ciencias de la Salud". Contrariamente, en las universidades
privadas, los datos muestran que su población estudia fundamentalmente las
carreras relacionadas con Economía y
Administración, de manera tal que casi las 3/4 partes concurre a estas
carreras. En el subsistema no universitario
público casi la mitad del alumnado optó por carreras de la rama de
"Ciencias Sociales" y algo más del 30% por "Ciencias Aplicadas y Tecnología". El
comportamiento del alumnado en el sector privado es similar, aunque se destaca una mayor importancia de
la rama "Ciencias de la Salud". Cuadro N°
3 Alumnos de Educación Superior
en carreras cortas por subsistema y sector de gestión según rama y disciplina.
Total país. Año 2000.
Fuente:
Relevamiento Anual 2000. Red Federal de Información Educativa. Dirección
Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa y PMSIU.
Secretaría de Políticas Universitarias. Ministerio de Educación, Ciencia y
Tecnología. El análisis de estos datos permite advertir que, más allá de las
diferencias observadas, ambos
subsistemas presentan básicamente, un comportamiento similar. A pesar de que las universidades han manifestado su deseo de impulsar y
ofrecer este tipo de estudios, los datos muestran que tienen muy baja
incidencia dentro de la población universitaria, que casi en su totalidad se
decide por carreras de mayor extensión y prestigio. Diversas investigaciones muestran la existencia de circuitos diferenciados dentro de los
estudios superiores, en los que determinados sectores sociales eligen carreras
universitarias tradicionales y que aún tienen mayor prestigio social, mientras
que otros, más bajos, optan por
realizar estudios en el ámbito no universitario, buscando una rápida inserción
en el mercado laboral. Un trabajo reciente muestra que el nivel educativo de
los padres de alumnos del superior no universitario es significativamente más
bajo que el de los padres de los
universitarios, que en su mayoría pertenece a familias ubicadas en los dos
quintiles de ingreso más elevados, mientras que al no universitario asisten
alumnos pertenecientes a hogares de menores ingresos. El mismo estudio muestra
la existencia de una fuerte asociación entre el rendimiento educativo (medido
en las pruebas de evaluación de la calidad educativa de 5to de las escuelas
medias) y la elección de continuar o no
estudios superiores en uno u otro subsistema. Así, los alumnos que
obtienen los puntajes más elevados en
estas pruebas manifiestan mayores
intenciones de continuar estudios universitarios, mientras que a menor puntaje
aumenta considerablemente la probabilidad de elegir estudios no universitarios.
Los peor posicionados muestran la menor intencionalidad de encarar estudios
superiores en general. [28]. Surgen aquí nuevos interrogantes
que futuras investigaciones permitirán dilucidar. ¿El perfil socioeconómico y el desempeño educativo previo tienen
incidencia en la elección de la duración de la carrera que se encara y/o en el subsistema en el que
se elige cursarla? ¿Constituye la universidad una barrera difícil de sortear
para los jóvenes de más bajos ingresos
y de menor capital cultural aún cuando hayan decidido una carrera de corta
duración? La oferta de títulos y carreras en la educación
superior en dos provincias argentinas Considerando la magnitud de la oferta de carreras en
la educación superior en general y de carreras cortas en particular, en este
trabajo se ha optado por analizar la
situación en sólo dos jurisdicciones provinciales, Mendoza y Santiago del
Estero, seleccionadas por tener características socioeconómicas y educativas
muy disímiles y también una diferente estructura productiva. Mendoza ha sido clasificada entre las provincias
argentinas con estructuras económicas
de gran tamaño y diversificadas y con un índice de desarrollo
humano medio, mientras que Santiago del
Estero integra el grupo de provincias con una economía de un marcado retraso productivo
y empresarial y con un índice de desarrollo humano bajo. Esta provincia
presenta un alto grado de informalidad laboral, un predominio del sector
público entre las actividades formales que conviven con serios déficit en
recursos humanos calificados e infraestructura básica.[29] Las actividades productivas de Mendoza están centradas
en los complejos agroindustriales que elaboran materias primas locales -vid,
frutas y hortalizas- así como también en la
producción de bienes intermedios, el desarrollo de una industria
metalmecánica de cierta complejidad y el turismo.[30] Esta provincia tiene una población de 1.573.671
habitantes, según datos provisorios del Censo de Población 2001. En el
aglomerado que conforma el Gran Mendoza, en el año 2001, el 27,6% de los
hogares y el 36,7% de la población estaban bajo la línea de pobreza. El 43,2%
de las personas de 25 a 64 años tenían secundario completo o más y el 70,5% de
los jóvenes de 19 a 24 años que habían terminado la escuela media iniciaron
estudios superiores.[31] Santiago del Estero tiene como principal actividad
productiva la agricultura (horticultura, algodón, soja, sorgo y miel) . En
segundo lugar se encuentra la cría de ganado caprino y la explotación
forestal. La extracción de madera es
una importante actividad con una superficie de dos millones de hectáreas de
bosque nativo y un 7% de participación en el valor agregado de la actividad en
el total del país. La industria, de escasa
significación en la provincia, se dedica fundamentalmente a la producción
alimentaria, a bebidas y al rubro textil. [32] Su población alcanzaba, también según datos
provisorios del Censo 2001, a 806.347 habitantes, encontrándose un tercio del
los hogares y casi la mitad de la
población del aglomerado urbano de Santiago del Estero-La Banda en condiciones
de pobreza, en mayo del 2001. En este
centro urbano, el 46,3% de la población de 25 a 64 años había completado, por
lo menos, estudios secundarios y el 60% de los jóvenes de 19 a 24 años que
finalizaron el nivel medio, accedieron al nivel superior[33]. La provincia de Santiago del Estero tuvo un
crecimiento intercensal del 20% mientras que Mendoza aumentó su población en
estos 10 años en un 11,4%. Así,
Santiago del Estero, una provincia tradicionalmente expulsora de
población ha revertido este comportamiento durante esta última década,
duplicando el crecimiento del promedio del país. La composición del Producto Bruto Geográfico según sectores económicos muestra
situaciones bien diferenciadas entre estas provincias. Mientras que en ambas el sector primario representa algo más
del 10% del PBG de cada provincia, el sector secundario tiene un peso relativo
mayor en Mendoza , con un 32,4% que en Santiago del Estero(20%).
Concomitantemente en esta última provincia el sector servicios tiene un
presencia importante aportando el 67,8% al PBG, siendo que en Mendoza es del
56,8%. [34] Esta diferente estructura productiva también se
refleja en una distinta estructura de
la ocupación. Mientras en Mendoza la industria
emplea casi al 12% de la población urbana en Santiago del Estero solo al 7.4%. En esta provincia la mitad del empleo urbano se
concentra en servicios sociales (39.2%) y servicio doméstico (10.2%), mientras
que en Mendoza algo menos del 40% de los ocupados se concentran en estas ramas (33.5% y 6.4% respectivamente). Asimismo los niveles de calificación de la
población ocupada presentan diferencias: el empleo calificado (profesionales y
técnicos) alcanza en Mendoza casi al 30% de la población ocupada), mientras que
en Santiago del Estero al 25% de ella. Las diferencias más notables se
advierten en el porcentaje de empleo no
calificado. En Santiago del Estero el 38% de los ocupados es personal no
calificado y en Mendoza el 28.6%.[35]
Estas características sociodemográficas y económicas
disímiles tienen su correlato en el aspecto educativo. Los indicadores reflejan
una brecha aún más pronunciada entre
los resultados de sus sistemas educativos. Mientras que en Mendoza
aproximadamente, el 95% de los alumnos que ingresan a la escuela primaria
tienen la probabilidad de completar este nivel, en Santiago del Estero este
porcentaje se reduce al 60%. Para el nivel medio la probabilidad de finalizar
los estudios alcanza en Mendoza casi al 60% de los ingresantes y en Santiago del
Estero sólo al 36%.[36] Si se comparan las
últimas cifras con las presentadas más arriba respecto de la población
que completó el nivel secundario se puede conjeturar que existen diferencias
significativas entre la perfomance
educativa de los habitantes de la ciudad capital y del interior de la
provincia.[37] Las características socioeconómicas y educativas
señaladas así como las peculiaridades del mercado de trabajo condicionan, entre
otras cosas, la conformación de la oferta y la demanda del
nivel de educación superior en cada provincia. Mendoza cuenta con 7 universidades: 2 estatales (Cuyo
y la Universidad Tecnológica Nacional) y 5 privadas con una oferta de 274
títulos/carreras, y con 71 unidades educativas del nivel superior no
universitario , de las cuales 25 son estatales y 46 privadas que ofrecen 391
carreras. Por su parte, Santiago
del Estero cuenta con 2 universidades ,
1 estatal y 1 privada con una oferta de 79 títulos/carreras, y 49 instituciones
de educación superior no universitaria, siendo dos tercios de ellas
estatales, ofreciendo en total 149 carreras. Se advierte así una mayor
presencia del sector privado en la oferta tanto universitaria como no
universitaria en Mendoza. Cuadro Nro. 4 Indicadores seleccionados sobre las características de
los sistemas educativos de educación
superior en Mendoza y Santiago del Estero. Año 2000
Los indicadores arriba presentados muestran una mayor
participación de la población en la educación superior en la provincia de
Mendoza, así como también una demanda
más orientada a la formación técnico profesional que en Santiago del Estero,
donde se destaca un sesgo hacia la formación docente en el nivel superior no
universitario que se corresponde con lo que se podría calificar como una
sobreoferta de formación docente. Mientras que en Mendoza los profesorados
representan el 39% de las carreras ofertadas en el nivel Superior no universitario, en Santiago del
Estero los profesorados conforman las 3/4 partes de la oferta total de este
subsistema. En la provincia de Mendoza se ofrecen 301
títulos/carreras de formación técnico profesional de corta duración, de las
cuales 221 se dictan en el subsistema no universitario y 80 en el
universitario. Estas carreras representan el 30% de la oferta universitaria
total y el 57% de la no universitaria. La presencia del sector privado en la oferta de
carreras cortas es muy significativa en ambos subsistemas ya que imparte casi
el 70% del total de las carreras cortas. Esta preeminencia del sector privado
es más alta en el subsistema no
universitario que en el universitario
(74% y 56% respectivamente). La
distribución de la oferta universitaria de carreras cortas de formación
profesional entre las diversas ramas
también es diferencial por sector, ya que mientras en el privado casi la mitad corresponde Ciencias Sociales, en el público se diversifica más, encontrándose la
mayor concentración en las disciplinas correspondiente a las Ciencias
.Aplicadas, siguiendole en importancia las Ciencias Sociales y luego las
Ciencias de la Salud. Tanto en el sector
público como en el privado Economía y Administración es la disciplina
con mayor oferta de títulos y carreras. En segundo lugar se encuentra la oferta
de carreras informáticas en el sector privado y la de paramédicas en el sector público. Como ya se ha señalado la
oferta de disciplinas está mas diversificada en las universidades públicas . En el nivel superior no universitario, también la
distribución de la oferta de carreras
es diferencial por sector de gestión. Entre las instituciones públicas
casi la mitad de la oferta está concentrada en Ciencias Aplicadas y algo más
del 40% en Ciencias Sociales, presentándose
una situación inversa en el sector privado, donde también se advierte
una mayor presencia de las Ciencias de la Salud. De las 20 carreras que se
ofrecen en esta rama, 19 se brindan en instituciones privadas. En síntesis se observa en el
cuadro N° 5 que en ambos subsistemas existe una importante oferta de carreras
de Economía y Administración, pero las diferencias más notables se advierten en
las disciplinas relacionadas con las Ciencias Aplicadas. Es de destacar que las
pocas carreras cortas que se ofrecen en
Ciencias Básicas se brindan exclusivamente en el subsistema
universitario. Teniendo en cuenta la estructura productiva de esta provincia,
llama la atención que la oferta de carreras orientadas a la inserción
laboral dentro del sector agropecuario y la industria agroalimentaria sea casi
exclusivamente no universitaria en el primer caso y mayoritaria en el segundo. Cuadro N° 5 Carreras/títulos de corta duración por subsistema y
sector según ramas y disciplinas. Prov. de Mendoza.
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