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Brasil. Ellos no usan
Smoking: empleo y tecnología Samuel Pinheiro
Guimarães Abril 2006 Competitividad,
tecnología y monopolización de mercados 1. La capacidad
tecnológica puede ser definida como el conocimiento para desarrollar, producir
y comercializar un cierto bien o servicio, así como la posibilidad física de
transformarlo en actividad económica. Es posible detentar un avanzado
conocimiento y dominio tecnológico de los métodos de producción de un cierto
bien en un cierto sector manufacturero y no con relación a otro bien, inclusive
del mismo sector. Es posible detentar el conocimiento teórico de una
cierta tecnología y no tener los recursos físicos para obtener los resultados
que dicha tecnología permite, en teoría, alcanzar. 2. El esfuerzo para aumentar
la competitividad y su relación con el progreso tecnológico permiten lanzar luz
sobre el proceso de desarrollo económico, la naturaleza intrínseca de desequilibrio que lo caracteriza,
la tentativa permanente de monopolizar mercados, su relación con la
distribución de la renta internacional y, por lo tanto, con el Poder. 3. Las transformaciones
estructurales que provoca el desarrollo económico (y hasta el mero crecimiento)
son incompatibles con situaciones de libre competencia o con mercados libres
que, por más deseables que sean, son situaciones teóricas. 4. La libre
competencia en todos los mercados de factores y de productos sería la situación
ideal en que el sistema económico alcanza el mayor nivel de producción, con la
mejor asignación de recursos, con los menores márgenes de lucro (suficientes
apenas para remunerar inversores y mantener el nivel de inversión necesario
para la perpetuación de la empresa), con la mejor distribución de la
renta. Una de las condiciones para que
haya una situación de libre competencia, en cualquier mercado específico, es
que las tecnologías de producción sean conocidas o razonablemente accesibles a
todos los productores. El acceso al pleno
conocimiento tecnológico puede considerarse razonablemente correcto para la
mayor parte de los mercados agrícolas y para el inicio del desarrollo
industrial, cuando los bienes de capital que incorporaban las tecnologías de
producción (por ejemplo: máquinas textiles), eran relativamente fáciles de ser
reproducidos y donde el acceso a este conocimiento no era legal ni eficazmente
reprimido. La hipótesis de pleno conocimiento de las tecnologías y de
acceso a ellas, por la inexistencia de patentes, era por lo tanto
razonablemente correcta en el tiempo de los primeros expositores de la teoría
económica capitalista como Adam Smith y David Ricardo. Desde entonces la
importancia del conocimiento tecnológico es reconocido como crucial. La
legislación inglesa, que además se reveló poco eficaz, prohibía la salida de
operarios y técnicos para el Continente. 5. El modelo de
libre competencia es estático porque no se dan cambios de métodos de producción
y los productores se conforman con obtener un mínimo de lucro. El modelo
estático sirve como dinámico cuando los cambios son muy lentos. Cuanto más
lento es el ritmo de cambio, más sirve el modelo estático como reproducción
simplificada de la realidad. Actualmente, los cambios tecnológicos se
producen con una velocidad cada vez mayor. Los productores no tienen porqué
conformarse con obtener apenas un mínimo de lucro, entonces aquel modelo se
distancia cada vez más de la realidad y su utilidad disminuye para la
formulación de políticas de desarrollo económico. El modelo que más se
aproximaría a la realidad sería aquél en que los productores en cada mercado
procuran activa y permanentemente reducir el número de competidores, sea por la
adquisición comercial, sea por el dumping, o por la introducción de
innovaciones tecnológicas. Los dos primeros métodos de reducción del
número de competidores tienden a ser prohibidos o reglamentados internamente
por la legislación antitrust y antidumping y externamente por las normas de la
OMC. El tercer método es, por el contrario, estimulado por la legislación
de protección a la propiedad intelectual que legaliza situaciones de
monopolio temporal, bajo el argumento de su necesidad para estimular la
innovación tecnológica y su difusión. 6. Schumpeter
procuró demostrar teóricamente las causas del crecimiento económico, a través
de la incorporación de progreso tecnológico al proceso productivo. El
empresario, al introducir nuevos productos o nuevos procesos, altera el
equilibrio del mercado a su favor. Este empresario crea una situación
monopolista y por esta razón obtiene un lucro extraordinario. No obstante, más
temprano o más tarde, su innovación es reproducida por imitadores que hacen que
el mercado vuelva a presentar la situación de muchos productores, de producto
homogéneo y demás condiciones del modelo de libre competencia. Esto
tornaría válidas las explicaciones teóricas estáticas de corto plazo para la
formación de precios y el equilibrio de los diversos mercados. En la
medida en que se restrinja la difusión del conocimiento sobre las nuevas
tecnologías; que existan barreras naturales o se levanten barreras artificiales
a la entrada de competidores en el mercado; y se acelere el proceso de creación
de nuevos productos y procesos: el retorno a la situación de competencia
perfecta en cada mercado se torna cada vez más difícil y los mercados tienden a
la imperfección. La competencia imperfecta
deviene la regla en el mundo real. 7. El objetivo del
progreso tecnológico, que permite el aumento de la producción y la reducción de
costos, es contrario a los conceptos centrales de la teoría neoliberal, la cual
prevé como objetivo ideal, y posible de ser alcanzado, la perfección de la
competencia en los mercados, la cual sería el resultado del libre juego de sus
fuerzas. El esfuerzo por generar nuevas tecnologías tiende a aumentar la
competitividad de la empresa y a reducir el número de competidores en cada
mercado, contrariando así, en su fundamento, los objetivos de la teoría
neoliberal. 8. Las ideas de
división del trabajo, especialización, progreso tecnológico, ventajas
comparativas se unen para esclarecer la evolución histórica de la economía
internacional, que se caracterizó por una enorme expansión de la producción y
del comercio y por la concentración de la renta en el plano
internacional. El proceso de desarrollo económico es desequilibrado por
la búsqueda constante de transformaciones en los medios de producción y por la
creación de nuevos productos, con la finalidad de obtener mayor poder en el
mercado, el cual permite a las empresas obtener mayores lucros, por más
tiempo. El modelo de equilibrio y de mercado libre, necesario para que se
puedan obtener ciertos resultados matemáticos e ideológicos, en especial en la
teoría de precios, no se verifica en la realidad de la evolución del sistema
económico, que se ha caracterizado por el crecimiento y por el desequilibrio.
En el proceso de crecimiento, la idea de competitividad es central. No
existe una idea de un mercado competitivo donde cada empresa tiene igual poder
de mercado para influir en los precios, pero si la idea de que cada empresa desea
ser más competitiva, esto es, desea mayor poder de mercado para influir en los
precios, con la finalidad de tener un mayor margen de lucro. 9. En este análisis
cabe mencionar y distinguir las ventajas comparativas estáticas de las
dinámicas. Las ventajas comparativas estáticas, surgen de la dotación de
factores naturales. Aún en este caso, no son totalmente estáticas y
permanentes, en especial en los países subdesarrollados, pues su stock de
recursos naturales no es totalmente conocido, su mano de obra no es totalmente
calificada y sus bienes de capital no son de última generación. En especial en
el área mineral, las transformaciones pueden ser súbitas. Las ventajas
comparativas dinámicas son adquiridas por la adquisición y la aplicación de
conocimiento científico y tecnológico a la actividad económica (y no sólo por
la realización de investigación). Estas ventajas se verificaron en
especial en el desarrollo del sector industrial pero hoy tienden a darse cada
vez más en la agricultura que pasó a industrializarse (esto es, a
tornarse menos dependiente de la naturaleza, que es aleatoria) y a permitir un
mayor control humano del proceso productivo a través de la biotecnología, de la
meteorología y del control climático. No hay aún una comparación posible
entre la inestabilidad intrínseca de los mercados de productos agrícolas y la
estabilidad mucho mayor de los mercados industriales y de servicios, como
indican la existencia de bolsas de mercaderías, las fluctuaciones de precios y
la especulación derivada. 10. El sector de
transformación industrial, que caracteriza el crecimiento económico y que se
basa en la tecnología, en el cual la interferencia humana es predominante (en
contraste con el sector agrícola), ha tenido como dínamo el esfuerzo de las
empresas para superar situaciones en que un productor competente monopoliza un
mercado de cierto producto en un momento dado. En un primer paso, la
empresa procura romper el monopolio para, en una segunda instancia, intentar
crear un monopolio en su propio beneficio. Una empresa que consigue crear
un mercado para un producto nuevo o entrar en el mercado de un producto ya
existente y conquistar una franja para sí, detenta una ventaja comparativa
revelada en la producción de dicho bien. 11. Las ventajas
comparativas, aunque puedan ser estimadas a nivel nacional, solamente tienen un
mayor interés económico a nivel empresarial. No importa que los estudios
teóricos indiquen que un país tiene o no ventajas comparativas en la
producción, de un cierto producto, como las máquinas-herramienta. Esta
tiende a ser siempre una constatación a posteriori, más allá de la dificultad
en examinar las diferencias y semejanzas entre países en cuanto a las ventajas
comparativas, por la escasez de los datos empresariales, por las diferencias de
criterios de recolección de datos, etc. La tendencia es afirmar que un
país tiene ventaja comparativa si produce y exporta un bien y que no la
tiene cuando no produce y exporta dicho
bien. 12. Las empresa
industriales no se conforman con un determinado patrón de ventajas comparativas
a favor de una de ellas y por ello procuran crear ventajas comparativas para
sí. Procuran crear nuevos mercados o entrar en los viejos o controlarlos. No se
guían por estudios económicos a posteriori que pretenden definir quien tiene y
quien no tiene ventajas comparativas y desde lo alto de esta pretensión, qué
países pueden y deben y qué países no
pueden y no deben producir ciertos productos. Monopolización, ventajas
y distribución de renta 13. Partiendo desde
el plano empresarial (micro-económico) hasta
el más amplio (macroeconómico) de los Estados, se verifica que los
países no se conforman o no desean mantener ciertos padrones de ventajas
comparativas. Por ello, los mercados internacionales no presentan las
condiciones definidas como de libre competencia. 14. Los Estados
procuran, por diversos medios, modificar las características de sus dotaciones
de factores para proteger o adquirir ventajas comparativas en la producción de
ciertos bienes o porque consideran importante mantener su producción en su
territorio por razones estratégicas (garantir el suplemento de insumos básicos
para actividades civiles y militares, por ejemplo el acero) o coyunturales
(como mantener el empleo, por ejemplo en el sector textil) o en relación a los
cuales, por haber demanda más fuerte y oferta menor, los precios y los márgenes
de lucro pueden ser más altos. 15.En el último caso,
que es el que más interesa en el momento, estos productos en que los márgenes
de lucro pueden ser mayores son aquellos más difíciles de ser producidos por
ser su materia prima rara o por ser la técnica de producción más compleja y
dominada por pocas empresas en pocos países, o aún porque exigen un esfuerzo
previo de acumulación de capital y de tecnología (bajo la forma de máquinas)
que no está al alcance de todas las empresas, en todos los países ni es de
dominio público. Esta situación se da en la química fina, en especial
fármacos y medicamentos, de extraordinaria importancia económica (y política),
en especial para países de gran población paupérrima, como Brasil. 16. El esfuerzo de cada
empresa, en el campo de la tecnología, y de cada país, en el campo de sus
políticas relativas a los factores de producción, es procurar alterar las
ventajas comparativas relativas existentes en un momento dado (que son
indicadas por la capacidad de producir y de exportar ciertos bienes), a través
de la modificación de las características de sus factores de producción. 17. La situación típica
(e ideal), si no del capitalismo como régimen teórico, pero sí del capitalismo
como régimen económico real y de cada empresa, no sería la libre competencia en
los mercados de sus productos (aunque sí para los mercados donde adquiere sus
insumos, tales como la mano de obra) sino los mercados oligopólicos, con el
menor número posible de empresas competidoras. 18. En cada
momento, ciertos países poseen ventajas comparativas en la producción de
ciertos bienes y servicios con relación a los que se verifica, simultáneamente,
una demanda más intensa y una oferta insuficiente. Dichos países tienden a
ser aquellos que tienen la capacidad (excepto los que detentan una situación de
casi monopolio natural, como por ejemplo la producción de diamantes en África
del Sur) de generar nuevos productos con estas características. Esto es, los
que se encuentran en la vanguardia del desarrollo científico y
tecnológico. 19. Como
consecuencia de la situación de que gozan estos países en el sistema mundial de
ventajas comparativas relativas, sus poblaciones se benefician de un patrón de
renta más elevado y no sólo como consecuencia de su mayor productividad como
argumenta la teoría económica. Países como Estados Unidos, Alemania y
Japón, alcanzaron las posiciones que hoy detentan como resultado de un esfuerzo
de voluntad política en este sentido. Sus dirigentes están concientes de
tal situación y de que tales ventajas no son ni innatas ni inmutables y que
pueden ser adquiridas por cualquier país. De esta manera dichos países
defienden la tesis de que los demás países no pueden y no deben utilizar el
poder del Estado para modificar la posición de sus sociedades en el sistema
momentáneo de ventajas comparativas. Estos países hoy desarrollados
argumentan que, en primer lugar, los países subdesarrollados no se encuentran
en desventaja sino que gozan de otras ventajas comparativas y, segundo
que deben aceptar el libre juego de las fuerzas de mercado y evitar interferir
con éstas para modificar las características de sus factores de producción con
la finalidad de crear ventajas comparativas para sus empresas. 20. Los países que detentan posiciones
privilegiadas en el sistema económico internacional, debido a las ventajas
comparativas de que gozan en la producción de ciertos bienes y servicios,
abogan por el libre juego de las fuerzas en los mercados nacional e
internacional como la mejor política de desarrollo económico. Estos mismos
países a través de un intenso esfuerzo de investigación científica y
tecnológica intentan crear nuevos productos y nuevos procesos tornando a mercados
específicos menos competitivos, creando mercados donde no encuentren
competidores y puedan fijar precios más altos y obtener mayores lucros. 21.La idea central de la
política económica de los países altamente desarrollados es que es posible
cambiar las características de sus factores de producción para tornarlos más
eficientes, reducir costos, alterar el patrón de ventajas comparativas
relativas, obtener mayores márgenes de lucro y redistribuir a favor de su
población la renta mundial. Este proceso depende esencialmente de la
capacidad de transformar el sistema productivo, a través de innovaciones
tecnológicas. 22. Es posible
argumentar que la capacidad de generar conocimiento científico puede estar
desvinculada de la estructura económica de la sociedad, aunque esto se de cada
vez menos debido a la creciente dependencia de los científicos de equipamientos
altamente sofisticados para sus investigaciones. La capacidad de generar
innovaciones tecnológicas depende decisivamente de las características de la estructura
económica. La capacidad de generar innovaciones tecnológicas está
estrechamente ligada a cuatro condiciones: 1) existencia de una industria
de bienes de capital, en la que se incluye la química, con sus características
especiales; 2) formación sistemática y orientada de los recursos humanos; 3)
inversión de largo plazo en investigación científica y tecnológica; y 4) valorización social, política e
institucional de las actividades científicas y tecnológicas, medida no por la
retórica sino por la ubicación de los recursos presupuestarios, por la política
fiscal y por la distinción social conferida. Estas condiciones deben
darse simultáneamente para generar un flujo constante de invenciones
científicas y de innovaciones tecnológicas. 23. No existe generación
de nuevas tecnologías, sin una base de conocimiento científico y sin una
industria de bienes de capital, debido a la forma como se verifica la propia
génesis, en la práctica, de las modificaciones del proceso productivo. El
proceso que va a resultar en una innovación tecnológica se inicia con la
ocurrencia de un problema (o desafío) en el proceso
productivo. A partir de la ocurrencia de este problema, se busca
desarrollar la solución tecnológica, con el auxilio del stock, existente y
disponible en el país de conocimientos científicos y tecnológico.
Encontrada una posible solución, es necesario probarla. Luego, es
necesario volver al stock de conocimientos científicos y tecnológicos para
perfeccionarla en un proceso interactivo hasta que se hayan desarrollado los
nuevos equipamientos, o modificado los existentes, para incluir la solución
tecnológica para el problema (o el desafío) en el propio proceso
productivo. Por otro lado, y paralelamente, la investigación científica pura
aumenta el stock de conocimientos disponibles y facilita el proceso de
innovación tecnológica. 24. Los esfuerzos
de investigación científica y tecnológica dependen de la existencia de una
industria de bienes de capital, donde se puedan fabricar los nuevos
equipamientos necesarios para introducir la innovación tecnológica, inclusive
en el área química. Sin estos nuevos equipamientos no hay como pasar de
los problemas (o desafíos) encontrados en el proceso productivo al campo del
perfeccionamiento o del campo de los productos conocidos al de la generación de
nuevos productos. Si se acepta como objetivo deseable para un
parque productivo nacional una situación permanente de atraso con relación a
los parques productivos de otros países más avanzados, esto acarrearía una
situación de creciente no competitividad a nivel internacional. La
existencia de un parque de producción de conocimientos científicos
(universidades, laboratorios, etc.) y de un parque industrial, con un sector de
bienes de capital, no garantiza la ocurrencia eficiente de un flujo constante
de innovaciones y de modernización. Es necesario que haya un estrecha relación
entre todas las partes de este sistema, a través de mecanismos sociales que los
vinculen de forma eficiente. En esta cuestión el rol desempeñado por el capital
extranjero transnacional es de gran importancia. Además, el sector
industrial que utilizará los bienes de capital debe estar enlazado
económicamente con el sector de bienes
de capital del país y no
con el sector de bienes de capital de un tercer país. Esto es, que haya un
mercado para la producción de aquellos bienes de capital y que no haya una
vinculación empresarial que torne cautiva la industria que compra bienes
de capital en terceros países. Por el contrario, cuando la investigación
científica como la tecnológica tienden a realizarse en un vacío económico y
social, sus resultados no son incorporados al proceso productivo y los
esfuerzos de generación de tecnología (formación de personal, instalación de
laboratorios, etc.) se desperdician. 25. Sería posible a la
industria de un país utilizar parcialmente bienes de capital importados.
Sin embargo, en primer lugar, hay ciertos bienes de capital altamente
sofisticados de acceso totalmente restricto, no susceptibles de importación o
de utilización altamente controlada como supercomputadoras y máquinas
operadoras especiales, por razones militares o por constituir el meollo del
proceso. En segundo lugar, el esfuerzo de construcción de la industria nacional
de bienes de capital es la única forma de permitir el entrenamiento de mano de
obra altamente calificada y de ingenieros de alto nivel y la generación de
innovaciones en el sector de bienes de capital. En tercer lugar, este esfuerzo
permite la adaptación de estos bienes de capital al ambiente nacional.
En cuarto lugar, la existencia de la industria reduce la vulnerabilidad
económica y política de la sociedad y la fragilidad frente a presiones
externas. 26.Tanto por parte de
los Gobiernos como de las empresas, los objetivos de los esfuerzos de
desarrollo científico y tecnológico, así como de descubrimiento de nuevos
productos y nuevos métodos, están vinculados decisiva y naturalmente a un
esfuerzo de reducción de competencia en los diversos mercados, a través del
aumento de la competitividad de la empresa individual. En escala
nacional, el aumento de la competitividad del conjunto más amplio de las
empresas corresponderá a una modificación de la distribución de la renta
mundial (en términos de volumen de flujos y no de reglas jurídicas); del poder
relativo de los Estados, en un contexto de globalización; y de creación de
nuevas correlaciones de fuerzas económicas y políticas mundiales. De no
ser así no habría justificación para que las empresas guarden tan celosamente
sus secretos industriales y para que los Estados altamente industrializados se
interesen en impedir, a través de reglas internacionales cada vez más estrictas
de propiedad intelectual, la difusión de tecnología. 27. Estos procesos que
reflejan la disputa por mayores parcelas de los flujos de renta, resultan de
las transacciones económicas internacionales y por la reestructuración del
orden internacional que rige estas transacciones (y que determina el patrón
general de distribución de renta) no son comprendidos, en su complejidad e
interconexiones. La modernización en un
contexto de globalización 28.En un contexto de
lucha por la reorganización del régimen de distribución de la renta mundial, de
globalización y de aceleración tecnológica, una estrategia de modernización y
de desarrollo debe tener como finalidad, desde el punto de vista externo, en
primer lugar la inserción del país en niveles cada vez más elevados de la
división internacional del trabajo, que le permitan obtener una mayor parcela
de renta mundial. Por lo tanto, debe rechazar el argumento de que las aducidas
ventajas comparativas que tendría Brasil debe concentrarlas, en esfuerzos de
inversión, en escalas de tecnología de producción menos sofisticada. En
segundo lugar, tendría que procurar, en conjunto con los países del MERCOSUR y
de América del Sur, una posición cada vez más importante en el contexto del
sistema económico y político internacional que le permita influir en el proceso
de reorganización del orden económico y político internacional, objetivo que es
posible anhelar debido a las condiciones demográficas y de recursos naturales,
sin aceptación de situaciones de soberanía de segunda clase. Estos dos
objetivos, tienen que ser procurados en un ambiente de lucha económica por el
establecimiento de un nuevo régimen de distribución de la renta mundial y de
reorganización del control político internacional, con la resistencia de los
diversos países que serían afectados por la transformación de la posición
relativa de Brasil y de América del Sur. 29.Desde el punto de
vista interno, en el contexto de globalización y de reorganización del régimen
de distribución de la renta y de aceleración tecnológica, una política de
modernización de la economía[1],
debería partir de la constatación de la escasez de ahorro externo y de la
dificultad natural en adquirir tecnología de última generación. 30.La innovación
tecnológica, equivalente a la introducción en el mercado de un producto nuevo,
corresponde a la posibilidad de obtener lucros extraordinarios, a través de un
mayor poder de mercado. Esta innovación será cuidadosamente protegida por
su depositario y no será transferida, pues su transferencia correspondería a la
creación de competidores, al aumento de oferta, a la reducción de los precios y
de su margen de lucro. Da ahí la tentativa permanente de aumentar la
protección jurídica a la propiedad intelectual, en especial la industrial, a
través de su extensión en el tiempo y en el espacio, de su automatismo de
aplicación y de la reducción de las informaciones para su registro. Esta
es la tecnología de última generación, que determina el poder del mercado y la
capacidad de redistribuir la renta a favor de la empresa y del país donde está
la sede de la empresa que la detenta. Naturalmente, se puede comprar, se
puede importar el producto que incorpora la última tecnología, pero no se puede
comprar, importar, el conocimiento tecnológico que permite producir aquel
producto de última generación. Se puede comprar, esto es, licenciar la
tecnología ya difundida cuando existen tecnologías alternativas para producir
productos ya conocidos. La simple adquisición de máquinas no corresponde
a la compra de la tecnología en ellas incorporada, ni la inversión extranjera
corresponde a la adquisición de tecnología. Puede haber aumento de productividad
de mano de obra y un proceso de diseminación de conocimientos tecnológicos para
el restante sector industrial. En muchos casos, esta adquisición de
tecnología está limitada en sus efectos sobre el mercado a través de
condiciones de limitación geográfica de exportación y de otras
restricciones. 31.Cualquier política
tecnológica que parta de la ilusión de que es posible alcanzar niveles
crecientes de competitividad teniendo como principal instrumento la
facilitación de la importación de tecnología está equivocada. El
conocimiento tecnológico y el conocimiento científico, en la actualidad tienden
a ser cuidadosamente protegidos, en cuanto a la competencia para atraer el
insumo fundamental en la producción del conocimiento científico y tecnológico,
que es el ser humano. Ciertos cursos avanzados en ciencias exactas en
universidades, en países altamente desarrollados, son vedados a estudiantes
extranjeros, por el temor a la difusión del conocimiento. Mientras que, a
partir de esquemas de atracción de estudiantes extranjeros, se procura importar,
a través de su asimilación al medio científico donde se están formando, a los
que se revelan excepcionalmente dotados. Cualquier política de formación
de recursos humanos en las áreas que corresponden al conocimiento
científico-tecnológico que contribuya a la transformación de los procesos
productivos y que conceda prioridad a la formación de personal de alto nivel en
el territorio brasileño, ayuda al desarrollo y al logro de niveles de
competitividad más elevados. 32. La idea de que la importación
de tecnología puede no ser negativa, debido a la creciente aceleración y
complejidad tecnológica y al hecho de que ningún país puede hacer todo
en casa, merece una reflexión pues penetra el pensamiento sobre el tema en
la periferia. Esta idea es válida si la importación correspondiese a un
esfuerzo local sistémico y específico en investigación y desarrollo para que la
tecnología sea efectivamente absorbida, perfeccionada y adaptada. Si este
esfuerzo de desarrollo local fuese significativo, la idea de importación sólo
es válido si se considera que el planeta como un todo produce todo en casa. Sin embargo, es necesario considerar
la dimensión de los territorios nacionales, de los recursos, de las poblaciones
y del stock de capital y de conocimiento para impedir que se aplique a Brasil, país continental, lo que se aplica con
razón a un país medio o pequeño. La posibilidad y la ilusión de la rapidez
de la importación de tecnología no debe afectar la estrategia de desarrollo
científico y tecnológico, que debe tener siempre como meta la mayor autonomía posible. Equívocos sobre
políticas tecnológicas 33. Antes de
examinar los requisitos esenciales de una política científica y tecnológica
adecuada a un gran Estado periférico, conviene presentar de forma breve los
principales equívocos sobre política tecnológica que han prevalecido en Brasil,
con serios perjuicios para el desarrollo económico y social, para la
construcción de un mercado interno amplio y de una sociedad más democrática. 34. La esencia del
desarrollo económico corresponde a un proceso de transformación de las
estructuras productivas, a través de la introducción de nuevos métodos de
organización de la producción y de bienes de capital que permiten utilizar
nuevos procesos y producir nuevos bienes. Estos métodos y estos bienes de
capital permiten aumentar la productividad individual y pueden aumentar la
renta y el bienestar de los trabajadores, de los empresarios, de los
capitalistas y de las demás clases sociales. Este proceso de
transformación puede, en ciertas circunstancias, al exigir la modificación de
las reglas jurídicas que rigen las actividades de producción y de la
distribución de los resultados de las transacciones económicas, afectar los
intereses de las diversas clases sociales, creando tensiones y resistencias
políticas. 35. El meollo de la
política de desenvolvimiento es la cuestión tecnológica, esto es definir e
implementar la mejor estrategia de introducción de nuevas tecnologías en un
país subdesarrollado, de forma que el subsiguiente aumento de la productividad
corresponda a una mejoría de la renta y del bienestar de categorías crecientemente mayores de la
población. En el caso brasileño, la introducción de nuevos métodos de
producción y de nuevos bienes de capital que transforman el sistema productivo
han sido, con raras e importantes excepciones, como los casos del petróleo, de
EMBRAPA y de la aeronáutica, considerada una consecuencia natural de las
políticas económicas, en especial de aquellas relativas a la industria, a la
agricultura y al comercio exterior. 36. En ningún
momento, excepto en el Gobierno Geisel, fue conferida a la política científica
y tecnológica una prioridad elevada; coordinados los programas en esta área con
las demás políticas de Estado, en especial aquellas relativas a la industria,
al comercio exterior y a la educación. Esta afirmación podría ser
confirmada por los porcentajes, en relación al PBI o al presupuesto, de
recursos invertidos en investigación y desarrollo en Brasil, tanto por el
Estado como por las empresas, por el número de patentes concedidas a productos
y procesos inventados en Brasil, y por la desarticulación y desagregación
acelerada de los centros de investigación. En el caso de la biomasa, por
ejemplo, en que Brasil es la fuente más importante, con cerca de 20% del total
mundial, mientras que se da en esa misma dirección un firme esfuerzo de
reorientación de pesquisa de las industrias químicas en los países más
avanzados, en Brasil la retórica y la vanidad no se reflejan en políticas
eficaces de incentivo a la investigación por empresas nacionales. 37. Las cuestiones
mencionadas no son obvias en la medida en que, como resultado de políticas
económicas que ignoraron la naturaleza de la cuestión tecnológica y su relación
con los fenómenos de desarrollo, Brasil presenta los peores índices mundiales
de distribución de renta y niveles alarmantes de pobreza absoluta, llegando a
colocar en riesgo la posibilidad de convivencia social pacífica. Como
resultado de esta incomprensión Brasil presenta una situación de lento
crecimiento económico, de inflación crónica, contenida, y de vulnerabilidad
externa inédita en su historia. 38.La incomprensión de
la importancia política tecnológica derivaría de las siguientes nociones
equivocadas sobre la naturaleza de la relación entre desarrollo y
tecnología. 39. Equívoco 1: la generación de
innovaciones tecnológicas sería un proceso aleatorio exclusivo de los países
con estructuras más desarrolladas, que tendrían en el sector una ventaja
comparativa, mientras que la difusión de estas innovaciones tecnológicas en la
economía mundial sería un proceso natural, consecuencia de las variaciones de
precios relativos de los factores de un país para otro. Así,
la intervención sobre este proceso natural de creación y de difusión
tecnológica sería inútil y hasta perjudicial al tornar menos eficiente la
ubicación de recursos a nivel mundial. La difusión de tecnologías, tanto
nuevas como viejas, sería del interés de los países líderes en el proceso de
generación de innovaciones tecnológicas de las empresas que las generan y de
quien detenta la propiedad. La forma más eficiente de promover la
incorporación de nuevas tecnologías al sistema productivo de un país
subdesarrollado, sería a través de la atracción de inversiones de las empresas
extranjeras que las detentan y de programas de cooperación con los países más
avanzados. 40. Equívoco 2: desde el punto de vista del
empleo, la introducción de nuevas tecnologías de producción sería neutra en
cuanto a los niveles de empleo. En principio, no produciría el aumento líquido
del número de empleos. Como consecuencia de esta neutralidad, no
habría diferencia entre importar tecnología y producir tecnología. En caso de
que hubiese, habría ventajas en la importación, dado que se ahorrarían
inversiones voluminosas, de retorno lento y aleatorio, necesarias a la creación
de un sistema de producción de innovaciones tecnológicas. 41. La aceptación
de estas nociones equivocadas sobre la naturaleza del fenómeno tecnológico, de
su difusión y de su relación con el proceso de desarrollo hicieron que la
cuestión tecnológica quedase en un segundo plano en la formulación de políticas
económicas. 42. Tornada exógena
la cuestión tecnológica, el debate sobre la política económica pasa a ser
dominado por falsas antinomias tales como mercado externo versus mercado
interno; ahorro interno versus ahorro externo; capital extranjero versus
capital nacional; industria versus agricultura; Estado versus empresa privada;
apertura versus autarquía; sustitución de importaciones versus inserción
competitiva, etc. 43. Así (con
raras excepciones, como fueron el Centro Tecnológico de Aeronáutica y la
EMBRAPA) las políticas económicas anteriores a 1990 aceptaron, explícita o
implícitamente, aquellas nociones equivocadas sobre la estrategia de
transformación tecnológica y desarrollo. Mientras que las políticas que se
desarrollaron entre 1995 y 2002 las aceptaron integralmente, con resultados aún
más graves para la economía y la sociedad del país. 44. La colocación de
la estrategia tecnológica como la cuestión central de la política de desarrollo
requiere, inicialmente, presentar respuestas a aquellas nociones equivocadas,
descriptas sumariamente más arriba. 45. La creación
y la difusión de tecnología no son procesos naturales. La propiedad
de una tecnología sofisticada de producción genera un monopolio sobre el
mercado de un nuevo bien, lo que permite a la empresa obtener lucros
extraordinarios. Las consecuencias de este hecho sobre la distribución de
la renta a nivel mundial hace que la estrategia de los países industrializados,
en especial los Estados Unidos, tienda a procurar evitar o retardar el
surgimiento de nuevos competidores en los mercados industriales, para evitar la
reproducción de lo que ocurrió con Japón, Corea y Taiwán. Esta política
se desarrolla a través del argumento de que cabría a los países
subdesarrollados concentrarse en la producción agropecuaria, donde tendrían
ventajas comparativas, abandonando programas irracionales de desarrollo
industrial. Por otro lado, a través de la enérgica presión por el
establecimiento de regímenes nacionales e internacionales que tornan más
difícil la difusión y el acceso a nuevas tecnología incorporando normas
restrictivas de protección a las patentes y a los secretos industriales.
El fenómeno de difusión tecnológica, que podría en teoría hasta ser natural e
inevitable, es cada vez más limitado y artificial. 46. La intervención sobre la generación de
tecnología no sólo es considerada útil, sino el elemento central de la
estrategia económica de los países desarrollados. El proceso de
generación de innovaciones tecnológicas deja de ser natural. Los Estados
desarrollados lo financian, estimulan y orientan a través de la colocación de
extraordinarios volúmenes de recursos para programas organizados de pesquisa y
de producción de innovaciones tecnológicas. Si no se puede disponer de un
proceso de difusión natural de tecnología, debido a los obstáculos que
presentan sus detractores, una política de absorción y de generación de
tecnología se torna tanto más indispensable cuanto más atrasado sea el país y
más relativamente débiles sean sus empresas. 47. La difusión de
tecnologías interesa a los países que las detentan, en la medida en que no
creen nuevos competidores a sus empresas en los mercados de los productos más
lucrativos. Esto es, aquellos productos que se caracterizan por una baja
elasticidad-precio, por una alta elasticidad-renta de la demanda y por la
novedad. 48. Los sistemas jurídicos de protección a
patentes y a secretos industriales crean monopolios legales para dificultar la
difusión de innovaciones tecnológicas y para garantir que esta se verifique
cuando es de interés para las empresas que las detentan, en condiciones que les
permitan ganancias económicas, sin el riesgo de nuevos competidores y en un
momento en que hayan descubierto tecnologías más sofisticadas. La
tecnología que se torna de dominio público no afecta el control y la situación
en los mercados más lucrativos y lleva apenas a la proliferación de productores
de commodities industriales. Por otro lado, es común la
adquisición, por las grandes empresas líderes en determinados sectores, de
empresas medias y menores que hayan desarrollado tecnologías pioneras y que no
dispongan de capital ni de la red de comercialización para poder obtener todos
los beneficios que pueden surgir de dichas innovaciones. 49. Las grandes
empresas transnacionales, cuando se instalan en Brasil, ejercen un estricto
control de sus procesos y tienden a reservar la instalación de los laboratorios
de investigación así como de las unidades con tecnología de punta para los
mercados de origen. Por razones de lucro empresarial, la inversión
extranjera tiende a traer tecnología de segunda generación, que está
incorporada a bienes de capital amortizados. La atracción de inversiones
extranjeras como forma de absorber tecnología de punta, podría ser
eficaz en la medida en que las empresas que detentan dichas tecnologías no
pudiesen explotar el mercado a través de la exportación de sus productos.
Este fenómeno de transferencia de tecnología por la inversión directa se dio
con relación a Europa Occidental y hoy con relación a los Estados Unidos, como
en el caso de los trasplantes japoneses, con relación a las empresas que
sufren procesos de dumping y de derechos compensatorios, que son
instrumentos de la política comercial proteccionista americana y de la Unión
Europea. 50. La introducción indiscriminada de nuevas
tecnologías, generadas en países que se caracterizan por el pequeño crecimiento
de mano de obra y por amplios programas sociales de seguro de desempleo, tienen
un efecto negativo sobre la situación del empleo en Brasil, donde tendrían que
ser generados cerca de dos millones de nuevos empleos por año, además de
acumularse año a año un stock creciente de mano de obra no empleable por
empresas modernas debido al grado de des-socialización de la misma. 51. Hay diferencia
sustancial entre una política de importación y una política de producción de
tecnología. Solamente se da una transferencia real de tecnología cuando
el sistema de producción de innovaciones tecnológicas instalado en el país[2]
absorbe el conocimiento embutido en dicho proceso de producción y a partir de
este conocimiento científico y tecnológico, se torna capaz de producir dicho
bien y nuevas innovaciones tecnológicas. En caso contrario, la
importación de tecnología a través de la inversión extranjera sigue siendo como
un trasplante, un enclave industrial, de donde se irradia lentamente
algún conocimiento tecnológico a través de los ingenieros y operarios que
trabajan en la fábrica. Hay tan solo una transferencia del lugar de
producción de origen para Brasil, pero no una transferencia dinámica de
tecnología. Así, el mero aumento de inversión extranjera directa, a
pesar de ampliar la capacidad instalada y eventualmente la producción y la
renta, no se corresponde con el aumento de la capacitación tecnológica del
país. En el caso que el aumento de estas inversiones extranjeras fuese
acompañado del debilitamiento del sistema de producción de innovaciones
tecnológicas instalado en el país, el aumento de la producción que se da
corresponde a una reducción de la capacidad de exceder independientemente dicha
etapa tecnológica y alcanzar nuevas etapas de producción más sofisticadas a
través de la generación de innovaciones en el propio país. El cambio del
nivel de sofisticación tecnológica y de competitividad, podría darse a través
de un flujo permanente de inversiones extranjeras directas. También se
anula la posibilidad de participar de los mercados internacionales en
condiciones permanentes de competitividad actualizada, así como de los mercados
y de la producción de productos que no sean de interés por parte del capital
extranjero para transferir la producción para el país. La política de
importación de tecnología, a partir de la inversión extranjera, en la medida en
que ésta no ingrese en cantidades suficientes, o no fuese un trabajo
suficientemente intensivo, no generará el empleo necesario ni utilizará la
tecnología adecuada a la proporción relativa de factores de producción que
existe en el país. 52. La inexistencia
de una política tecnológica vigorosa es perjudicial a cualquier país, en
especial a Brasil, en la medida en que presenta los requisitos básicos de
escala y otros factores, como la dimensión de la población, el índice de
urbanización, la escala del mercado consumidor, el grado de integración de la
estructura industrial y la calificación de la mano de obra, para emprender programas
de investigación tecnológica en el que dispone de un sistema de producción de
innovaciones (institutos de investigación, industrias químicas y de bienes de
capital, etc.), a pesar de que el mismo se haya visto debilitado por las
políticas económicas del período reciente. Estos son los factores
indispensables a un proceso de transferencia dinámica de tecnología,
esto es, de generación de innovaciones tecnológicas y de introducción
constante, sin dependencia externa, de nuevos métodos de producción, adecuados
a la constelación de factores de producción del país, en el sistema
económico. 53. Si no se da un
esfuerzo determinado, pertinaz y urgente de preservación del sistema
de producción de tecnología en el país, Brasil estará predestinado, en
los mercados internacionales, a perpetuar su condición de exportador de commodities
agrícolas e industriales (acero, textiles, calzado, etc.) de bajas
elasticidades-precio, de baja renta y de reducción gradual de demanda, tales
como ciertos minerales, en mercados caracterizados por condiciones de libre
competencia. Asimismo, como importador de productos de mayor sofisticación
tecnológica, de bienes de capital y de productos de alta tecnología
caracterizados por la alta elasticidad-renta, en mercados de características
monopolistas, lo que significa que, para cada unidad importada, necesitará
hacer un esfuerzo creciente de exportación, rebajando cada vez más los precios
de sus productos en beneficio de los países que los importan y transfiriendo
recursos reales para el exterior. 54.Internamente, la
economía se caracterizará por la dificultad creciente de absorber la mano de
obra que llega al mercado de trabajo, con las consecuencias económicas,
políticas y sociales conocidas, mientras que el ritmo de desarrollo estará
condicionado a la capacidad del País para atraer capital extranjero, lo que
aumentará su vulnerabilidad a acontecimientos exógenos y sobre los cuales no
tiene control. Prioridades de la
política tecnológica 55.Una política de
desarrollo científico y tecnológico debería dar una firme y persistente
prioridad a la formación y al reciclaje de profesores en ciencias exactas; al
aumento inmediato de la carga horaria de ciencias exactas en el sistema de
educación; al fortalecimiento de los centros universitarios de excelencia en
las áreas científicas y de ingeniería; a la expansión y creación de centros de
investigación universidad-empresa, con estímulos fiscales a las empresas que
participen en ellos; al uso de recursos escasos para el entrenamiento de la mano
de obra ya empleada y no para la formación genérica de mano de obra (sistema de
enseñanza general) y al establecimiento de disposiciones legales que estimulen
la efectiva utilización de patentes concedidas a extranjeros en Brasil. 56. La
transformación del conocimiento científico y tecnológico en actividad
productiva no puede verificarse en el vacío. Esta incorporación se
verifica a través de la transformación de los métodos organizacionales o de los
propios instrumentos de producción. No se puede crear un nuevo producto
sin crear, modificar, o reprogramar los bienes de capital que permiten su
fabricación. Puede haber modernización de los hábitos de consumo, a través
de la importación de productos que incorporan tecnología de última generación, como
por ejemplo automóviles, pero no puede haber modernización, de última
generación competitiva y permanente, sin la existencia de un parque industrial
de bienes de capital, donde se puedan fabricar y probar los nuevos bienes,
inclusive de capital, necesarios para producirlos y ajustar los equipamientos
para producirlos. Se puede modernizar la estructura productiva, a través
de la importación de bienes de capital de segunda generación, esto es, de
tecnología difundida, pero no se puede expandir el parque productivo con vistas
a la competencia internacional a largo plazo, sin el fortalecimiento y la
expansión de la industria de bienes de capital. 57. Así, en lo que
se refiere a la política industrial, la primera orientación básica es que es
indispensable tener una política industrial vigorosa, como Japón y la Unión
Europea. La ilusión de que la mejor política en materia de política
industrial es no tener ninguna tratando en forma igual a todos los sectores
industriales, sin procurar estimular más a unos que a otros, en una economía
subdesarrollada, con una estructura industrial no completamente integrada,
llevará a la imposibilidad de alcanzar niveles de competitividad internacional
suficientes para el ritmo de desarrollo necesario para incorporar los nuevos
contingentes de población joven, que procura entrar en el mercado de trabajo
anualmente. Esta política industrial, que involucra entrenamiento e
investigación, y que tiende a crear nuevas ventajas comparativas por la
transformación cualitativa de los factores de producción brasileños, debe ser
tanto más firme cuanto mayor es el atraso relativo del país y cuanto más
difícil es el contexto internacional. 58. Más allá de las consideraciones mencionadas
sobre la industria de bienes de capital, las políticas específicas deben
concentrarse en el fortalecimiento de los sectores de microelectrónica y de
tecnología de la información, por el impacto que tienen sobre todos los
sectores de la economía, sean industriales, agrícolas, de servicios, en
términos de aumento de productividad;
en el sector de la química fina y de la biotecnología, por su influencia
sobre la agricultura, la salud y el medio ambiente. Sin un firme esfuerzo
para alcanzar un pleno desarrollo de estos dos sectores, el país estará
predestinado a perpetuar una situación de atraso relativo. 59. La política comercial (tarifaria) debe
ser en extremo selectiva. Las alícuotas diferenciales deben establecerse para
otorgar protección a los sectores estratégicos para el desarrollo de la
economía. Esta concepción reconoce los diversos niveles de implantación
de los diversos sectores de la economía y el carácter estratégico de algunas
actividades, como los insumos energéticos, la biotecnología, la informática y
la microelectrónica, así como las imperfecciones del mercado y las estrategias
para conquistarlo, por parte de otros países. La idea de que sería
posible, a través de ciertos instrumentos, como la legislación anti-dumping
reprimir ciertas prácticas de comercialización de terceros países, implica la ilusión
de que existen (en Brasil) los mecanismos de análisis capaces de identificar
con claridad y rapidez la ocurrencia de tales situaciones de mercado y la
fuerza política para utilizarlos. Además, la posibilidad de aplicación
por parte de Brasil de una política de protección a través del control en el
origen de la competencia externa, que está a disposición de países como los
Estados Unidos, como es el caso de acuerdos voluntarios de restricción
de exportaciones, no es factible. 60. La política
tarifaria, cuya complejidad es mayor debido a la participación de Brasil en el
MERCOSUR, debe ser orientada por los principios de fortalecer la economía
nacional, de estimular el aumento de su competitividad, de proteger y de
expandir sectores estratégicos y de ampliar el espacio territorial básico para
la actuación de empresas brasileñas. Así, las medidas específicas
deberían procurar mantener la libertad legal de fijación de alícuotas, evitando
por lo tanto su reducción y consolidación excesiva en la OMC; reducir gradualmente
las tarifas de importación sobre productos ya exportados; eliminar las barreras
tarifarias y no-tarifarias en el MERCOSUR, en especial con Argentina; preservar
y expandir el sector de bienes de capital de forma competitiva. 61. La política de
capital extranjero debe estar fundamentada en la hipótesis de que la
disponibilidad internacional de capital y la capacidad de atracción de la
economía brasileña, teniendo en cuenta los estrangulamientos del sector externo
y la situación social, son de tal naturaleza que no se darán flujos similares a
los que se dieron en el pasado. Así, el principio básico debe ser el de
fortalecimiento del proceso de acumulación de capital en el país, por el
estímulo al ahorro de aplicación productiva y por el fortalecimiento de las
empresas de capital nacional. 62.Por otro lado, sería
indispensable tener y mantener la libertad de orientar el ingreso de capitales
para los sectores prioritarios; tener y mantener la libertad de acción para que
el ingreso de las inversiones o de los préstamos corresponda a la generación de
divisas necesarias para enfrentar las remesas de lucros, de intereses y de
amortización; adoptar políticas de estímulo a las inversiones como a la
tecnología adoptada y a los compromisos de investigación y de registro en
Brasil de las innovaciones tecnológicas por ellos alcanzados. Las características
generales de las tecnologías adoptadas, esto es el patrón tecnológico, están
vinculadas de un lado al tema del empleo y al proceso de acumulación de
capital. Las decisiones de estrategia económica tomadas, en cualquiera de estos
campos, tiene fundamental importancia para los otros dos. Los tres juntos
determinan el grado de éxito de la estrategia general de política económica de
cualquier Gobierno. El capital y su proceso de acumulación en el país
están profundamente interconectados con la economía internacional y con el
sistema de poder a nivel internacional y éste debe ser el próximo tema de
análisis. [1] Atendidas las preliminares de estabilización de precios y
de reducción de stock de la deuda, desde que éstas no desarticulen el sector de
la investigación científica y tecnológica y el sector de bienes de capital. [2] Centros de formación de personal científico y tecnológico,
centros de investigación y laboratorios y las industrias de bienes de capital. |